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Estuve pelando la pava como siempre con mi suegra, le decía que me encantaba su escote y lo que muestra, ella simplemente sonreía, por lo que sabía que le gustaba lo que le decía. Entonces le pregunté si podía besar eso que su escote deja ver y respondió que sí.

Comencé a besar lo que enseñaba su escote, pasaba mis labios y mi lengua entre sus tetas y ella cerraba los ojos y agarraba mi cabeza y acariciaba mi pelo. Luego le dije: “que lastima que tu escote no muestra un poco más”, en eso ella mueve su escote y me deja ver sus tetas bien redondas, sus pezones levantados y me dijo que le chupara. Sin dudarlo comencé a lamer, a chupar tetas mientras ella apretaba sus tetas como invitándome a comerlas, luego no aguanté y comencé a acariciar sus piernas y como estaba empalmado comencé a acariciar su coño sobre su tanga y ella gemía y me decía que le gusta todo lo que le hago. Entonces baje hasta sus piernas y comencé a lamerlas, y luego me puse entre sus piernas y comencé a hacerle sexo oral. Metía mi lengua bien dentro de su coño y ella se mojaba más y más. Con mis dedos acariciaba su culito y ella medio se movía para que no le toque, pero yo seguía jugando. Ella me dijo que nunca la penetraron por atrás y que no quiere hacerlo por ahí. Eso me calentó mucho y yo tenía ganas de desvirgar ese culito.

Seguía lamiendo y chupando ese coñito mientras con el jugo que salía acariciaba su culito, primero ella no quería, luego ya se dejaba llevar por mis caricias. Cuando comencé a meter un poquito mi dedo del medio en su culito ella dijo que no quería, y yo le decía: “tranquila que esto te va a poner loquita”. Le dije que trajera aceite para el cuerpo, que ella tiene en su tocador, y fue a traerlo. Le dije que se desnudará frente a mi y así lo hizo, me regalo un baile suavecito. Yo comencé a sacarme la ropa mientras ella también lo hacia, y vino, agarró mi pija y comenzó a chuparme suavemente, como toda una mujer, lamía la cabeza de mi pija, bajaba hasta mis huevos y los chupaba. Le dije que quiero chuparle el coño y entonces se colocó sobre mi e hicimos el famoso 69. Mientras le lamía ponía aceite en su culito y le metía mi dedo del medio, y ella gemía, decía que no quería por allí, pero yo no le hacía caso y seguía jugando, le metí todo el dedo del medio y ella seguía quejándose. Entonces le dije que viniera sobre mi pija porque quería follarla. Ella sin dudar se sentó sobre mi pija y comienzo a moverse suavemente, como solo hacia girar su cintura sobre mi, entonces yo comencé a empujarla para que saltara, para que sea de arriba a abajo, y eso la puso muy loca…mientras ella se movía así, yo no dejaba de tocarle las tetas y con la otra mano acariciaba su culo. Luego se puso de cuatro patas, le metí por el coño hasta el fondo y mientras eso mis dedos estaban preparando su culito. Le metía ya dos dedos y movía para agrandar el orificio anal. Ella no paraba de quejarse, me dijo que nunca dejó que su esposo le tocara el culo y que es su primera vez de esa forma, pero al final dijo que le estaba gustando mucho lo que hacia. Entonces le dije que quería sexo anal, y que me regalara su virginidad. Me dijo que sí, pero que por favor sea despacito. Comencé a meter bien despacio mi pija en su culito, muy apretado lo tenia, le dije que se relajara y allí comenzo a entrar la cabeza despacito, con el aceite era mucho más fácil. Luego le seguía metiendo más y más y ella gemía y decía que le dolía mucho, pero yo no le hacia caso y seguía empujando. Comencé a moverme, meter y sacar pero bien despacito y ella se tocaba las tetas, luego comencé a moverme un poco más rápido y allí entro toda mi pija en su culo, hacia chocar mis huevos por su coño y metía con todo en su culo. y ella gritaba de placer, y luego la hice sentar sobre mi pija y ella comenzo a saltar y decir que le encanta que le folle por su culo, me decía que mi pija es muy gruesa y que le duele mucho, pero que le da placer esto. Yo besaba su espalda y apretaba sus tetas, metía mi dedo en su conchita mientras ella saltaba sobre mi pija. Me dijo que no sacará toda mi pija porque al sacar la cabeza le golpea el orificio y le dolía y por eso mismo sacaba toda mi pija y la metía con todo, ella gritaba de placer. Me preguntaba si así le cogía a su hija y le dije que sí y que muchas cosas más cosas que ella ni se imagina, y ella quería más y más. Me dijo que esta celosa porque su hija tiene un novio que la coge siempre, y que su marido no le hace caso, entonces le dije que yo quiero cogerla siempre que ella quiera y me pidió que nunca la dejara de follar.

Luego se puso nuevamente de cuatro patas como una perra y la cogía como loco por el culito. Luego saque mi pija de su ano y le metí con todo por el coño, allí ella terminó con un grito de puta madre y yo me movía más fuerte, y termine dentro de ella. Luego nos besamos como dos amantes calientes, nos duchamos y luego nos vestimos…5 minutos después llego mi novia, y le dije que estábamos hablando con su mama para hacer un viaje de excursión a Brasil, para ir a la playa a relajarnos.

No habeis pensado nunca lo larga puede llegar a ser una noche y mas si se trata la noche de bodas? En vez de eso la deberian de llamar la noche del porno brutal y del sexo desenfrenado que es realmente de lo que se trata. Os dejo el relato erotico de un hombre que no descansara ni un segundo en esa larga noche, casarse merece la pena solo para esto…

En este relato os voy a contar como transcurrió el día de mi boda. La verdad fue un día largo y cansado, pero ya la noche se acercaba y el momento de descansar estaba ya cercano.
Me apetecía como nunca quedarme a solas con la que era ya mi esposa y hacerle el amor como matrimonio por primera vez. Durante la cena de la boda ya nuestras miradas complices nos decían que los dos teníamos ganas de tener sexo. Mientras nos tomabamos la penúltimo copa de cava la miraba con ojos de deseo, observa el generoso escote que se había abierto para mi lejos de las miradas de los invitados. Sentados en la mesa Catherine metio su mano por debajo hasta empezar a acariciar mi paquete. No tardó mi pene en sentir su mano acariciándolo y mis huevos en ser manoseados por sus manos. Yo intenté buscar su coño pero entre su vestido estaba dificil el hacerlo, nada mas ella se inclinó un poco y vi sus pechos que me pusieron mas cachondo aún. Sus pezones son algo que me vuelven loco y le susurré al oido “Catherine deseo comer esos pezones ahora mismo porque tengo mucha hambre”… ella se acercó y me respondió “y yo quiero comerte esa polla que se está poniendo tan dura”.
Eso me puso muy cachondo, tanto que vinieron en ese momento a saludarme y ni me levanté porque me hubiera delatado mi pene erecto. Al quedarnos solos ella me sonrió y miró el bulto de mi pantalón, yo desabroché la cremallera y saqué mi pene un instante, instante que ella aprovechó para tomarlo con su mano y acariciarlo.
Poco después los dos nos despedimos de todos los invitados y nos dirigimos a la habitación del hotel donde estábamos celebrando la boda.
La cogí en brazos y cruzamos la puerta, mi erección aún casi no había bajo y ella me comentó que estaba húmeda y muy caliente.
La posé en el suelo y con las persianas cerradas encendimos una luz muy suave. El aspecto de la habitación era muy romántico. La llevé a la pared y allí apoyó las palmas de sus manos en la pared, su cara contra la pared y le abrí un poco las piernas. Me puse detrás de ella, y tomé con mis manos sus pechos, ahora si podía acariciarlos y hacerlos míos con total libertad, apasionadamente los acariciaba. Fui quitándole el vestido poco a poco hasta que se quedó nada mas con una elegante y sexy lencería que me puso muy caliente.
Así siguió apoyada en la pared, yo le abrí mas las piernas, me puse de rodillas sobre la alfombra y con mis manos empezé a bajarle muy lenta y suavemente sus braguitas. Nada mas bajarlas un poco a la altura de mi cara y frente a mis ojos pude ver su culito y su coño mojadito.
Acerqué mi cara a el, su olor y el saber que estaba caliente me excitaba mucho. Saqué la puntita de mi lengua y la acerqué asi por detrás a su coño. Lo toqué suavemete y lo lamí. Luego fui besando sus piernas, por detrás de su rodilla, sus muslos, sus pompas, con mi lengua iba lamiendo toda su piel. Me acerqué a su ano y lo besé, pasé mi lengua sobre el y luego de repente me acerqué a su coño y comencé a darle lengüetazos, uno tras otro, mientras ella movía ligeramente sus piernas, pero sus manos seguían sobre la pared, eso si, gemía ya de placer, Mi polla estaba muy dura y ya quería salir esos primeros jugos.
Saqué lo mas que pude mi lengua y la fui metiendo dentro de su coño y luego la giraba para que la sintiera dentro, moviéndola y chupandole esos jugos tan ricos que mojaban su coño. Tan cachondo me puse que no pude mas, Me levanté y sujeté de los brazos, ahora mis brazos estaban sobre los suyos, apoyados sobre la pared acerqué mi pene a ella y la penetré fuerte y hasta el fondo, así de golpe, la dejé dentro unos segundos y la retiré de nuevo hasta casi sacarla y de nuevo empujé hasta el fondo.
Le gustó tanto que empezó a mover su culito hacia mi para que le diera mas rápido y más fuerte hasta el fondo de su coño.
Y así empezé a golpear mis huevos contra sus pompas, una y otra vez le daba y la follaba con todas mis fuerzas. Nuestros gemidos eran cada vez mas fuertes y más intensos.
Casi al mismo tiempo sentí como mi leche estaba ya saliendo mientras ella daba los ultimos gemidos antes de llegar también al orgasmo.
Ahora si caí sobre la alfombra, mi polla dura y caliente seguía en pie, así que ella la tomo con sus manos y siguió frotándola y haciendome una rica paja, pero sin dejarme llegar. Acercó su boca a ella, sacó su lengua y lamió los jugos que estaban ya saliendo, preludio de que ya en nada me corría otra vez. Metió mi polla en su boca y con su lengua me la lamía toda, su boca la engullía una y otra vez hasta el fondo, lamía y mordisqueaba mis huevos, eso me volvió loco de placer y casi a punto de salir mi leche sacó su sostén que aún llevaba puesto y dejó mi leche mojara sus espléndidos y grandes pechos.
Tanto me gustó verle sus pechos asi mojados por su leche que mi polla seguía sin bajarse, ella se puso encima y comenzó a cabalgarme una y otra vez, yo veía sus pechos como se movían, como rebotaban una y otra vez sin parar y mis manos los manoseaban, mi boca chupaba esos pezones tan ricos y los mordisqueaba ligeramente. Ya mi polla llegaba una y otra vez hasta el fondo, sentía un placer increíble y quería correrme dentro de ella para sentir que mi leche le mojaba todo su coño y sus jugos escurrían por mi polla. Después de un rato montándome y acariciando sus pechos y mi polla entrando y saliendo de su chocho calentito nos corrimos los dos y caímos rendidos sobre la alfombra.
Esa noche fue larga, y a pesar del cansancio dormimos muy poco pues pasamos toda la noche follando sin parar, una tras otra vez.

enculando a mi mujerAquí podéis ver el pedazo de culo que tiene la zorra de mi mujer. Le encanta enseñarlo y que le meta mi pollón por el culo taladrandola y haciendola gritar de placer.
A la zorra le encanta dar mamadas brutales y no pierde ocasión de lanzarse hacia mi polla cada vez que la ve y comersela, dandole lentos lametones, desde los cojones hasta la punta, para luego metersela entera en la boca, llegando incluso a tragarse un poco de polla y apurar hasta que casi vomita. Pero el que vomita es mi polla, que empieza a lanzarle chorros de leche y haciendola tragando leche a la muy puta.

Sexo casero con mi esposa y mamadas brutales.

Una latina con un culo tremendo, que se le ve cuando pone el culo en pompa, se dedica a darle una mamada tremenda a un pollón de casi 25 cm de largo por 5 de diametro. Pollón garantizado para esta zorra que sabe como manejarlos.
Se nota que no es el primer pollón al que le hace una mamada brutal.
Pese a que parece que no le entra en al boca, se las ingenia para tragarse esa polla y retorcerse de gusto mientras deja sus enormes tetas al aire.

Sexo mamadas brutal garantizado !

Su miembro entraba y salia, me hacia gemir de placer, mi marido nunca me habia hecho sentir lo que Daniel. su pene entrara mas en mi. Hasta que senti como chorros de semen me llenaban por dentro

Por mucho tiempo mi fantasía sexual era estar en la intimidad con el novio de mi amiga Mary, su nombre Daniel y mi mejor amiga eran novios y tenia planeado casarse. Yo sabía que le gustaba también a él, ya que en cualquier oportunidad que nos quedábamos solos intentaba seducirme sin llegar más a allá que las insinuaciones y miradas coqueta.

Todos trabajábamos en una misma empresa, así que teníamos mucho contacto. Con el tiempo yo me casé con mi novio, mi amiga y Daniel se cambiaron de empresa, pero aún así de vez en cuando estábamos en contacto. El último día que trabajamos en la misma empresa, Daniel aprovechó un momento en que estábamos solos para darme un beso en los labios, como despedida, ese día me tomó por sorpresa, no lo esperaba, y no lo rechacé. Sin embargo, con la distancia no terminaron las insinuaciones de Daniel, me encantaba que intentará conquistarme a escondidas de mi amiga y claro de mí ahora esposo.

Siempre me he considerado de buen cuerpo, no muy alta, pero de todo lo demás bien proporcionado, además me encanta lucir mi figura con ropa ajustada, faldas cortas y bonitos escotes. Cosa que a mi marido no le importa. Ahora con la ausencia de Daniel en el trabajo, mi lujuria hacia él ha aumentado, en ocasiones cuando hago el amor con mi marido, pienso que con quien estoy es con Daniel. Eso me hace ponerme aún más caliente.

Ya tenía un año de casada, no había olvidado ese beso que me excitó muchísimo, estar entre sus brazos y sentir la cálida sensación de sus labios era algo que en mi mente siempre iba a estar. La historia, que hizo mis sueños realidad comienza aquí, con una llamada telefónica de Daniel;

- Hola Graciela, soy Daniel, ¿como estás? – Muy bien y tú, que milagro, yo pensé que ya te habías olvidado de mi.

- No, ¿como crees?, eso nunca, fíjate que Mary te manda saludar – Gracias, también salúdamela, ¿que cuentan? – Fíjate que ya nos vamos a casar, en un mes. Así que tú y tu esposo estarán invitados a la boda – Aah, pues, felicidades – Gracias, ya tenemos casi todo listo, en 15 días mis amigos me organizarán mi fiesta de despedida de soltero, a ver como me va. jajajajaja – Pues ojala y que bien – Sabes, aún recuerdo ese día que te besé…. espero que no te haya molestado – Jajajaja, no, como crees, la verdad me gustó – Te voy a mandar los datos de la fiesta de mi despedida, para que se la des a tu marido y vaya un rato, ok? – Ok, gracias – Hasta pronto, bye – bye

La noche de ese día no pude dormir bien, había soñado, en que yo era la chica del pastel de la despedida de soltero de Daniel, y tenía sexo increíble con él. Pero en la vida real, ¿me atrevería?…

Pasó una semana y ese sueño se volvió obsesión, aún me faltaba comprarle el regalo para Daniel y Mary, pero…. y que tal si el regalo solo fuera para Daniel?. Por lo pronto a mi marido no le comenté nada acerca de la fiesta de soltero de Daniel, quería tener una ventaja a la hora de decidir. Por lo pronto, me compraré unas zapatillas altísimas, sexys y un bikini, fueron mis propósitos iniciales.

Con los datos que me proporcionó Daniel sobre su despedida, pude contactar a las chicas que estaban contratadas para que me dejaran a mí el papel protagonista… la chica de pastel. Y Llegó el día esperado:

- Querido hoy tengo una reunión con mis amigas, es posible que llegue ya tarde así que no me esperes. Le dije a mi marido. – Está bien amor, que te diviertas.

Todo quedó arreglado con mi marido. Eran las 9 de la noche cuando me trasladé al lugar de la fiesta. Entré por la puerta trasera para no ser vista por nadie, junto a la cocina había una recamara, donde las chicas esperaban salir a dar el espectáculo para unos 20 hombres aproximadamente entre ellos claro, Daniel. Las demás chicas pensaban que yo era como ellas, una prostituta más, jajaja, eso me dio un poco más de seguridad en mí, mi salida estaba planeada a las 10.30, aún tenía tiempo en caso de querer olvidarlo todo y salir de ahí… los nervios iban creciendo.

Había elegido un chaleco de mezclilla corto, sin brasier, un bikini blanco y mis zapatillas, era todo lo que llevaría. Los minutos se hicieron eternos, las chicas entraban y salían conforme iba realizando sus presentaciones. Cuando llegó el momento.

- ¿Estás lista? me preguntó una de las chicas – Si, ya. Vestida con mis únicas prendas que compré para este momento. Entre dos chicas me ayudan a entrar al pastel para después tapar la entrada cuidadosamente. Siento como se va moviendo mi particular vehículo, mientras escucho muchas voces vitoreando por la llegada del pastel al salón. Siento más nervios que antes, pero ahora ya no hay marcha atrás.

La música comienza a escucharse, señal de que debo empezar a salir…. y comienzo a salir, con movimientos coquetos voy saliendo poco a poco, mientras me aplauden por mi salida. Comienzo a recorrer con mi mirada, hasta que mis ojos se encuentran con los de Daniel, estaba totalmente asombrado, con una expresión de incredulidad.

Mientras los demás hombres aplauden para que salga totalmente del pastel, salgo y subo a una mesa prevista para esto. Un calor me recorre la espalda, comienzo a bailar suavemente mostrando mis encantos por cada esquina de la mesa, Daniel estaba en primera fila, sin perder detalle. Al pasar junto a él le cierro un ojo, ya para este momento había tomado confianza y me deslizaba por la mesa como pez en el agua, bailando sugerentemente.

El público me pide que me deshaga de mi poca ropa, así que llevo mis manos a los botones de mi chaleco y desabrocho el único botón que esa prenda tenia, casi inmediatamente mis pechos surgen después de estar prisioneros, yo de tengo mi prenda para dejar ver solo un poco, mientras bailo, voy dejando ver cada vez más, hasta que de repente doy la espalda al público y me quito totalmente el chaleco… ahora solo cubro mis pechos con mis brazos. Los hombres como locos pedían más y más, me sentía como esas chicas que se dedican a esto, me sentía lujuriosa, al ver como excitaba a todos y en especial a Daniel.

Hasta que por fin retiré mis brazos de mis pechos, dejándolos ver por todos, mis pezones erectos, estaban excitados. Y por fin terminó la música de la presentación. Bajé de la mesa y fui conducida a una habitación, solo esperé unos minutos cuando la puerta se abrió, dejando entrar a Daniel. Aún sin poder creerlo, no podía hablar.

- ¿Te gustó el show? Pregunté – Siiii, muchísimo, la verdad fue una sorpresa. – ¿Si sabes porque estoy aquí, verdad? – Si. Le dije, – ahora el show es solo para ti, lo se – ¿Estás segura de lo que va a pasar? – Totalmente.

Entonces nos abrazamos yo solo con mi bikini, él aún con ropa que fue poco a poco quitándose mientras nos besábamos, y abrazábamos, sentía como sus manos recorrían mi cuerpo de arriba a abajo. Terminó por quitarse totalmente la ropa. Sus manos acariciaron mis pechos con mucha impaciencia, primero con su lengua recorrió cada centímetro de mi piel, de cada uno de mis senos, para después tomar uno de mis pezones su succionarlos como un bebe… que rica sensación.

Entonces fui bajando poco a poco besando su cuerpo, y el dejándose llevar, hasta llegar a su vientre, sentí como su miembro ya erecto me rozaba mi piel, hasta que estuve de frente a ese miembro con que tanto tiempo había soñado, era más grande que en mis sueños y más grueso “vaya que suerte de mary” pensé… ya en la punta tenía unas gotitas de fluido, sin pensarlo mucho me lo llevé a mis labios, sentí como estaba caliente, y comencé poco a poco a introducirlo en mi boca, tanto como pude, acaricié ese miembro con mi lengua, luego lo estaba chupando con más velocidad.

Ya tenía residuos del fluido de Daniel en mi boca. Entonces comencé a recorrer la piel de aquel miembro que no pudo entrar en mi boca, besándolo y mojándolo con mi lengua. Cuando terminé, vi esos dos grandes testículos colgando de aquel formidable miembro, dudé un momento, pero me decidí a tenerlos también en mi boca, no debería de perder esta oportunidad, así que los remojé con mi lengua para después darles unas chupaditas a cada uno….

Daniel me tomó de los brazos y me hizo levantarme, y me dijo… – hoy vas a ser mi mujer por toda la noche… Entonces me acostó sobre la cama, y él me abrió las piernas dejando mi sexo a su disposición. Levantó mis piernas y acercó su miembro a la entrada de mi vagina, sentí como esa cabeza tan grande comenzaba a hacer presión en mí, poco a poco entró cuando Daniel se acostó sobre mi para dame un beso en mis labios, mientras empujaba más su pene dentro de mí. Yo lo abrazaba, hasta que de un empujón, me metió el resto, yo solté un quejido de placer,

- Aaaaaaaahhhhh, así Daniel amor.

Era la primera vez que decía “amor” a otro hombre que no fuera mi marido, eso me excitó más.

Daniel acariciaba mis nalgas mientras mi vagina se acoplaba a su nuevo visitante. Cuando poco a poco Daniel comenzó a sacar su pene solo para empujarlo nuevamente más adentro, hasta que tomó ritmo en un va y ven, en donde cada embestida me penetraba más. Solo se escuchaba el golpe de sus testículos en mis nalgas y los gemidos de placer tanto de Daniel como míos. Hasta que en una embestida sentí como su miembro se hinchaba más para soltar su esperma dentro de mí. Varios chorros inundaron mi vagina. Daniel exhausto cayó sobre mí, mientras yo lo abrazaba.

Nos quedamos así unos minutos, cuando él se acomodó a un lado mío, por mi vagina escurrían fluidos, Daniel me acariciaba mis pechos y me decía cuanto había deseado ese momento, que era el mejor regalo de su vida.

- Lo único que yo te pido es que ni Mary ni mi marido se enteren de esto que pasó… le dije. – ¿Me lo prometes?. Me contestó que me lo prometía.

Cuando su miembro recobró nuevamente vida, Daniel me colocó en posición de perrito, sobre la cama. Entonces se acercó por atrás de mí y me hizo sentir su pene por mis nalgas y mi rajita. Cuando nuevamente empezó a penetrarme por mi vagina, con más fuerza esta vez, mientras con una mano buscaba mis pechos que colgaban, los acariciaba y los estrujaba.

Ahora sentía como su miembro entraba y salía sin dificultad, me hacia gemir de placer, mi marido nunca me había hecho sentir lo mismo que Daniel. Más que un regalo para Daniel, lo era para ambos. Después de que sus manos jugaban con mis pechos, luego acariciaba mis nalgas, con ambas manos las abría para que su pene entrara más en mí. Hasta que sentí nuevamente como chorros de semen me llenaban por dentro.

Cuando Daniel terminó, se quedó inmóvil con su pene dentro de mi, como esperando a que su fluido no escapara de mi. Poco a poco fue retirándose, no permitiéndome moverme…- Quédate así un momento, quiero que mi esperma este dentro de ti por más tiempo. Me dijo, yo solo sonreí, mientras trataba de recuperar energías.

Luego de unos minutos nos acostamos y dormitamos por unos 10 minutos, después busqué mi ropa y me fui vistiendo. Daniel hizo lo mismo, en la puerta ya había fila queriendo tener una oportunidad conmigo, pero yo solo era el regalo para Daniel. Terminé por vestirme y sentí como mi ropa interior se humedecía por los fluidos depositados en mí. Daniel me abrazó y me besó, diciendo que lo había hecho muy feliz. Yo le dije que también había sido una noche muy especial para mí. Me acompañó a la puerta trasera y nos despedimos con un beso.

Llegué a mi casa ya de madrugada, sin hacer ruido llegué a mi habitación. Me preparé para acostarme a un lado de mi marido, cuando me cobijé, se despertó y me preguntó como me había ido. Le contesté que muy bien.

- Que bien amor, ¿sabes?… tengo ganas de ti. Me dijo – estoy cansada, ¿mejor mañana si? – Está bien mañana. Y volvió a dormir.

Aún tenía puesto mis braguitas llenas de fluido de otro hombre, y no quería que ese momento se borrara compartiendo mi vagina con mi marido.

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