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Si te gustan las buenas mamadas, si te gusta ver gente chupando tetas, o incluso mamando tetas enormes, has llegado al paraiso del sexo con boca y mas…

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jovencita masturbandose playa nocheUna jovencita bien cachonda se esta haciendo una paja en la arena de la playa, tiene el culo en pompa y la mano metida en el potorro, acariciandoselo y gritando.
Se tiene que parar de vez en cuando, ya que alguien se acerca al escuchar sus gritos, pero en cuanto se va, la zorra sigue con paja, tocandose el chomino y metiendose los dedos hasta hacerse correr de gusto ella sola. No se como el de la camara ha aguantado tanto y no le ha metido la polla por el culo cuando esta con el culo en pompa.

jovencita con el culo en pompa

Relato erotico que nos cuenta un chaval de como al no tener un sitio donde tener sexo salvaje con una zorrita cachonda, se pusieron a hacerlo en medio de un pub a la vista de todos.

Note la cabeza como entraba, el me tocaba el clitoris, las tetas, yo me retorcia de gusto delante de todos con un vaiven casi imperceptible para los otros que para nosotros era puro sexo.

Te cuento… corría el año… ¿1998? (si, puede ser con exactitud no lo recuerdo). Bueno, eran carnavales y yo vivía todavía en mi pueblo. Nos disfrazamos con mis amigos de futbolistas (para ellos fácil, rápido y económico). Recuerdo con exactitud que mi parte de arriba era del Celta de Vigo y la de abajo del Paris Saint -Germain, ¿puedes imaginar combinación mejor? Con los calcetines altos esos y unas botas de futbol prestadas, bueno, todo era prestado, con bragas y sin sujetador (porque la tela esa mola mucho y marca muy bien). En fin, que fue uno de mis mejores carnavales (junto con el que me disfracé con una amiga de mecánicos).

Éramos un equipo de futbol, con balón y todo, y yo me dedicaba a entrar en coña a las chicas, como ellos y bueno, fue genial, genial, qué risas. El caso es que entró una amiga mía al pub donde estábamos y fui hacia ella y le dije alguna obscenidad (en plan coña)… ella no iba disfrazada, ni nada… nos pusimos a bailar y a mí el rollo baile lésbico me encanta… no por mí que por la mujer en si no siento nada, si no porque a los tíos se les cae la baba… y ya sabes mi tendencia a exhibicionizarme… así que ya nos ves allí restregándonos, yo actuando como varón, llevándola a ella… jeje, qué caras por allí… hubo un momento que sonaba el Losing my religión de REM que me enciende y me parece muy sexy y le metí la pierna entre las suyas y ella se restregaba en ella mientras yo le mordía el cuello (en plan teatrero), y le decía (tía, ¿has visto qué caras?), ellos babeando y ellas con cara de jodidas putas jeje… después la cogí de espaldas y me movía lentamente detrás sujo, restregando mis pezones en punta por su espalda, mientras los tíos hacían corro ya por allí y más de uno intentaba pegarse a mi espalda, pero le pegaba un codazo y listo, y otros se nos acercaban en plan macho ibérico. El caso es que Lluis también estaba por allí, me cogió por la cintura y me dijo has bebido demasiado, no montes más el numerito (muy paternal, pero ya verás después)… y en estas que me coge y me lleva a unos sofás con mesas… el bar estaba a tope de gente y sí, había bebido, pero era muuuy consciente de todo. En estas que no cabíamos, porque casi todo estaba ocupado y me sentó en su regazo de espaldas a él (el muy cerdo ya sabía lo que quería juassssssss), y bueno, lo que te decía esta mañana de las erecciones, que uffff, me ponen a mil… noté allí todo (piensa en el pantalón de futbol, que me parece super sexy y deja que la polla se ponga bien tiesa)… le dije ¿qué es eso?, y él ¿tú que crees?, mira cómo me has puesto, cogió mi mano y la restregó por toda su polla mientras me besaba el cuello. Yo en este momento ya estaba mojada, en parte por el baile, en parte por los tíos que nos miraban y ahora ya por la maldita erección.

No teníamos donde ir a follar, ni coche, ni casa y en la calle hacia un frio que pelaba. Me pasó disimuladamente una mano por la entrepierna y notó toda la humedad en el Paris Saint-Germain, jadeó un poco lo que me excitó más… y me dijo ‘estoy muy caliente’ y yo ‘hazte una paja, yo te tapo’ y él ‘no, quiero follar contigo, mira, me va a reventar la polla si no te la meto’ y yo ‘no podemos, no tenemos dónde’ y él dijo ‘se me ocurre una cosita’… total, que coge su chaqueta y me la pone en mi regazo… sus manos quedan por debajo… se saca la polla, aparta mi pantalón y mis bragas y restriega su capullo por todo mi coño… no veas… ahhhhhhhhh me pongo mala sólo con recordarlo…

Yo estaba muy mojada y deseaba esa polla con todas mis fuerzas, pero teníamos gente por todos lados y muchos nos saludaban o nos decían cosas sin saber lo que pasaba allí debajo… se estuvo restregando un rato y yo disimulando, fumando y con las manos encima de la mesa para que se viera lo más normal del mundo. Pero me puse muuuuuuuuy caliente y escuchar sus jadeos me calentaba más… métela ya, coño y noté la cabeza como entraba mmmmmmmm y su gemido y como a mí me latía el coño y el corazón, mientras venían otros y nos decían venir a bailar, no seáis sosos (juasss, ¿sosos?, ¡si estábamos follando!), y él un poco entrecortado no es que Laura ha bebido demasiado… y yo notaba toda la polla dentro y quería moverme, pero no podía, así que empecé a balancearme, con la música, mientras él escondía su cabeza en mi pelo y me tocaba el clítoris debajo de la chaqueta y me decía: que buena estás, quiero tocarte las tetas y yo… puesto que estaba ya cachonda perdida, le dije que lo hiciera, que si la gente nos veía que se jodiera, así que me pasó las manos por debajo de la Celta de Vigo y me acarició las tetas, duras y tensas…

Yo me retorcía de gusto delante de todos y él parecía un gusano mientras yo bailaba y me meneaba disimuladamente, con un vaivén casi imperceptible para los otros, pero que para nosotros dos se transformaba en puro sexo… él no paraba de gemir y yo hacía lo que podía por contenerme, a mi la gente me veía la cara… mientras le tocaba los huevos a través del pantalón y me dijo que si seguía así se iba a correr, la saqué un poco y le pajeé, siempre con una mano encima la mesa, y bueno, que polla más dura y para mí y por mí y buffff (ahora mismo lo cuento y estoy súper cachonda de recordar todo esto), la polla empezó a gotear líquido preseminal y yo me quería correr con ella dentro así que me la calcé de nuevo le dije que me masturbara rápido que me correría y así lo hizo y ahhhhhhhhhhhhhhhh sólo recuerdo que tiré 3 ó 4 vasos de cubata por allí y unos espasmos escondidos tremendos, mi coño se estremecía y yo no sé qué cara pondría en ese momento, porque fue un orgasmo intensooo de esos que te dejan más pallá que pacá…

Entonces él se retorció se empezó a mover ya sin tanto disimulo mientras me cogía por la cintura y me restregaba contra él…

Se corrió con un laaargo gemido ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh que todavía recuerdo. Después se desplomó en mi espalda y se quedó así un largo rato. La gente pasaba y me decía: ¿qué le pasa a este? y yo nada, que va muy puesto y él seguía sin reaccionar, yo creo que se semi-durmió… yo con su polla metida en el coño, el semen resbalando por todas partes, notando su corazón acelerado en mi espalda, poniendo cara de todo es la mar de normal y bueno, los pantalones de los dos hechos un asco.

Y eso es todo… me he excitado mucho recordando esto…

Relato erotico de una zorra a la que le gusta que la miren mientras folla, a mi no me importaria ser el observador de un pivon asi, menudo espectalo! esto si que es porno

Soy morbosa, lo reconozco. Siempre lo he sido. Me encanta que me miren. Disfruto sabiendo que los chicos me están comiendo con la mirada, sintiendo que están deseando follarme,… ¡y eso me pone muy cachonda!

Con mis anteriores parejas nunca he podido llevar a cabo las fantasías que corren por mi cabeza constantemente. Eran demasiado pasivos o demasiado parados para poder hacerlas. Pero mi pareja actual es totalmente diferente. Sexualmente se parece mucho a mí. Y eso me encanta.

Llevamos poco tiempo pero hemos estado hablando de varios temas y sé que le pone igual que a mí el mundo del voyerismo. Aunque a nosotros no nos gusta mirar, sino que nos miren. Saber que nos pueden descubrir y mirar nos pone a cien.

Ayer por la tarde fuimos al cine porque echaban una peli que parecía muy buena. Además, pasar la tarde juntos disfrutando de la compañía del otro me apetecía. La peli no nos defraudó. Tenía además partes muy eróticas que me habían puesto muy cachonda. Nos gustó mucho a los dos. Pero más nos gustó lo que vino después.

Íbamos camino del coche, al aparcamiento. No éramos los únicos. Los aparcamientos de los centros comerciales son un constante ir y venir de gente. Y cachonda que estaba después de ver la película, empezó a correrme una idea alocada por la cabeza.

Mi novio tiene un coche con las lunas tintadas, los cristales de detrás. Tenía ganas de montármelo allí en el mismo parking. Sabiendo que hay gente a nuestro alrededor que nos puede ver. Sintiendo que alguien puede descubrirnos y observarnos.

Le abracé fuerte, le besé con fuerza y cogiéndole la polla le susurre al oído: “Quiero follarte aquí mismo. ¡Quiero esta polla en mi coño ya!” Él se sorprendió. Miró a su alrededor cómo estudiando la situación y pronto se dio cuenta de lo morboso del lugar.

Pronto estábamos en la parte trasera de su coche, el debajo mío y yo de rodillas encima de él restregando mi coñito en su pantalón. Mi tanga estaba empapadísimo y el estaba muy cachondo. Nunca me había besado el cuello de esa forma tan pasional. Me mordía, me lamía,…¡me estaba encantando!

Estaba super cachonda. Dios, que ganas tenía de sentir su polla dentro de mí. No podía esperar más. Llevaba falda así que sólo tuve que quitarme el tanga. Él se bajó el pantalón hasta las rodillas y dejó al descubierto mi objeto de deseo: una enorme polla dura cómo una piedra. Esa imagen me puso perra no lo había estado en mi vida. Quería sentirla en mi coño. Quería que rompiese en dos.

Me la metí toda de una. Con lo cachonda que iba no me hacía falta nada de lubricación. Y empecé a cabalgarle con pasión, con fiereza. Él estaba con los ojos cerrados disfrutando de cómo me lo estaba follando. Yo miraba a través de los cristales por si había gente alrededor. Sentía el morbo y me ponía más perra así que me movía aún más rápido. Mi primer orgasmo no se hizo esperar.

Él parecía que no tardaría en correrse porque intentaba abrazarme para que bajase el ritmo pero yo estaba demasiado cachonda para parar. Quería toda su leche en mi coño. Quería sentir su calor, notar cómo su polla estaba en mi interior y sentir su semen recorriendo mi coño. Yo sentía que tampoco me faltaba mucho así quería llegar con él. De todas formas, tomaba la píldora, así que no había problema.

Mis embestidas eran cada vez más fuertes. Y sus gemidos cada vez más altos. Seguro que alguien estaría viendo cómo el coche se movía. O quizás le oían a él gemir de placer. Y sentir que nos estaban viendo me ponía aún peor.

El grito de placer del mi novio fue increíble. Y su corrida también. Sentí cómo su polla me reventó dentro e instantáneamente un enorme chorro de semen recorrió mi coño. Yo no pude más y me corrí por segunda vez. Dios, que buen orgasmo acababa de tener. ¡Aún mejor que el primero!

Allí nos quedamos, abrazados disfrutando del momento. ¡Dios, qué polvazo! Ha sido uno de los mejores de mi vida. ¿Alguien nos habrá visto? ¡Creo que me estoy poniendo cachonda otra vez!

Este relato erotico nos cuenta como un chico le prepara una sorpresa a su novia para hacer que un viaje en taxi se convierta en la realización de una de las fantasías sexuales de ambos. La sorpresa se hace doble cuando la chica se da cuenta que su novio estaba compinchado con el taxista hasta el punto de que éste llega a participar en el juego.

Soy un chico de 26 años alto y de pelo corto y castaño, ojos marrón oscuro, de complexión atlética y dicen las chicas que guapo de cara. Mi novia tiene 24 años, mide 1,65 tiene el pelo muy largo y negro, ojos negros, grandes y profundos y unos juguetones labios que suele pintar de un rojo muy llamativo y, como toda su preciosa boquita, sabe usar más que bien. Sus pechos son medianos, con unos pezones verdaderamente duros cuando se excita. Tiene las piernas bien torneadas y un culito precioso y respingón que no pocas veces es el protagonista de nuestros encuentros sexuales.

La historia que voy a compartir con vosotros ocurrió el verano pasado en Valencia, ciudad donde fuimos a vacacionar por dos semanas a un pisito que un familiar mío nos dejó. Somos muy activos en la cama y nos gusta fantasear con diferentes prácticas sexuales, y siempre hemos tenido la intención de realizarlas; el caso es que yo deseaba darle a mi chica una sorpresa que no pudiera olvidar y la amistad con un amigo taxista, fuerte, algo menos alto que yo, moreno y de pelo negro, me permitió fabricar dicha sorpresa.

Tras una cena romántica y con una noche preciosa, cálida y estrellada en la capital del Mediterráneo, cogimos un taxi para volver al piso en lo que prometía ser una noche memorable, pero ella no sabía que lo sería por lo que pasaría en el taxi y no en el piso. Tras montar en el taxi y decir la dirección a mi secreto amigo empecé a besar el cuello de mi novia Sonia, a enredar mis dedos en sus cabellos, algo que le encanta, y puse su mano en mi paquete para que notara mi erección.

Ella, que es bastante atrevida, lejos de cortarse empezó a sobarme por encima del pantalón mientras mi mano se deslizaba por debajo de su corta falda, sin encontrar oposición hasta que las yemas de mis dedos tocaron sus braguitas de encaje negro. Notaba como Sonia miraba de reojo al retrovisor central del coche para comprobar que no nos miraba el conductor, cuando ni corta ni perezosa abrió mi cremallera e introdujo su mano en la apertura de mi ropa interior, agarrando mi miembro con fuerza y moviéndolo a un lado y a otro, arriba y abajo. Acercó su boquita a mi oreja y me dijo: “Quiero que te corras en mi mano en este taxi” y luego metió su ensalivada lengua en mi oreja. Todo iba a pedir de boca, el morbo que a ambos siempre nos ha producido hacerlo en sitios arriesgados funcionaba a favor de mi plan. Lo que ella no esperaba es que yo respondiera a su provocación desabotonando su vaporosa blusa y bajando mi cabeza hasta que mi lengua repasara su pezón derecho, en círculos, metiéndolo en mi boca, succionándolo, mordiéndolo suavemente; Ella empezó a gemir, pues nunca ha soportado el placer que le produce esa caricia y en eso aproveché para mover su braguita-tanga e introducir mi dedo índice en su rajita ansiosa, ambas cosas hicieron que de la boca se Sonia se escapara un furtivo gemidito que sin duda fue escuchado por mi cómplice, el taxista.

Susurré a los oídos de Sonia, mientras mi dedo salía y entraba en ella con suavidad que se pegara a la puerta del coche justo detrás del conductor, a razón de “ocultar no de él”: Así lo hicimos, yo ladee su ligero cuerpo, levanté un poco su pierna derecha y agarrando mi pene empecé a pasar mi glande ardiente entre los labios de su vagina. Sonia cerraba los ojos, jadeaba, intentaba no hacer ruido, pero no pudo evitar soltar un estruendoso “Oooohhh” cuando sintió toda mi virilidad meterse profundamente en su sexo. Me miró con ojos acusadores, como reprochándome que llegara tan lejos, pero cuando mis manos se agarraron a sus pechos ya al descubierto y mi lengua entró en su boca, su acusación pareció convertirse en sumisión, me mordió fuertemente los labios como para castigar mi osadía. Susurré: “Tranquila Sonia, no nos puede ver” y ella me contestó: “..Ooh,..pero…pero yo..oohh ..no aguantarééé…oohh umm..gritaréé” mientras mi pene empezaba a profundizar en su estrecho coñito, y llevé dos dedos para masajear su clítoris lo que acabó de rendir toda resistencia que ella hubiera querido oponerme.

Mi plan, el de mi amigo y mío, era que cuando ella empezara a gemir, él nos propondría que nos quedáramos solos en el coche por un módico precio y mi respuesta a lo que para Sonia sería esa surrealista proposición, sería que preferíamos que se quedara con nosotros. Pero mi amigo Luis, que sin duda no se había perdido detalle disimuladamente, no aguantó más, paró el coche en una apartada y oscura avenida de las afueras de la ciudad y volviéndose nos dijo: . Sin dejar de penetrar a Sonia, me moví hasta el centro del coche y agarré los brazos de mi novia con un brazo y con el otro la sujetaba por la cintura para que mi pene siguiera dentro de ella. Sonia gritaba e intentaba desasirse de mi, mientras yo la susurraba. La rapidez con la que Luis actuó fue clave para que todo saliera bien en el momento más crítico de la noche: Cuando Sonia se diera cuenta de que iba a ser follada por dos hombres. Luis separó las piernas de Sonia con fuerza y empezó a lamer con avidez todo su chochito, del cual yo volví a entrar y salir rítmicamente:

- ¿Pero qué haces? ¡¡¡Estás loco!! – gritaba Sonia.

- Tranquila preciosa -le decía mientras seguía bombeando. – Todo está controlado, ¿no lo ves? Tú deseas esto igual que yo, ¿acaso no te gusta mi polla dentro de ti?¿O su lengua en tu coñito? Ríndete a las sensaciones que tu cuerpo te transmite ¡¡déjate ir!! ¡¡déjate llevar!!.

- Eres un cabrón – me reprochó, y al intentar arañarme los muslos se encontró con la cabeza de Luis y su boca que la había ensalivado enteramente toda su zona genital.

Agarré sus pechos con firmeza pero con dulzura, empecé a morder su cuello, y noté de pronto las manos de Luis en sus tetitas, con lo que yo usé las mías para agarrarla por la cintura y levantarla y bajarla, para que cabalgara sobre mi polla erecta que la penetraba sin tregua, las caricias combinadas empezaron a hacer su efecto y Sonia dejó de estar tan rígida, empezó a gemir y a respirar pesadamente, y cuando me di cuenta sus manos acariciaban los cabellos de Luis y le imponían el ritmo al que ella quería ser lamida y devorada. Luis se levantó y con su polla asomada a sus pantalones ya bajados se echó levemente sobre Sonia, acabó de subir del todo su faldita hasta la cintura y desabrochar su blusa por completo, los pezones que tantas veces he sentido endurecer en mi boca estaban ahora turnándose en la boca de Luis, los gemidos de los tres llenaban el coche, pero por encima de todos los de Sonia amenazaban con ser escuchados en la solitaria calle si alguien pasara por allí.

Sonia ahora sentía mi polla llegar hasta lo más hondo de su intimidad, la penetración era más violenta cada vez y más profunda, la polla de Luis, tiesa hasta el límite frotaba los labios mayores y menores del sexo de mi novia y su clítoris erecto, llevándola a un éxtasis compartido del que no sabía salir, del que no quería salir. Todo estaba saliendo a pedir de boca, sólo quedaba el postre. Con suavidad me salí de ella y ensalivando mi pene y su culito con dos dedos que habían explorado la boquita de mi novia, la levanté ligeramente para agarrar mi herramienta y dirigirla a su más estrecho agujerito. Luis que se dió cuenta de ello, sacó un preservativo como un relámpago y pertrechándose con él se dispuso a penetrarla, así lo hizo, de golpe, en un coñito ya dilatado y que se estremeció de placer al sentirse repleto de nuevo, pero por una polla diferente a la anterior. Yo empujaba mi glande contra su culito y la dejaba caer para que el peso hiciera el resto, poco a poco el recto de Sonia quedó tan repleto o más como su coñito, mientras ella gritaba de gusto como nunca lo había hecho, hasta que la lengua de Luis se enredó en la suya, aunque sin acallar los gritos del todo.

Luis y yo empezamos a follarla doblemente, entrando y saliendo sin piedad ni cuidado ya que estaba tan excitada que otro hombre hubiera cabido en su boca, la doble penetración rompió todas sus inhibiciones, empezó a insultara nosotros y a ella misma, nos llamaba perros, cabrones y se autodenominaba zorra: ¡¡Haced que me corra cabrones!! – ¡¡Folladme, folladmeee!!. De repente se calló un segundo, inspiró profundamente y estalló en gritos y movimientos compulsivos en el orgasmo más brutal que yo le haya visto, Luis no lo pudo resistir y se corrió con la polla enterrada hasta el fondo en mi novia y por último yo, sin condón llené de semen caliente sus entrañas, semen que al poco caía por mi polla abajo y rebosaba de su dilatado pero apretadito culo.

Luego vinieron las confesiones, las presentaciones mutuas de Luis y Sonia y el epílogo que los tres nos dimos en el piso, tras el episodio del taxi, pero eso es otra historia que si queréis no me importará contaros, si es que os ha gustado el secreto que he compartido con tod@s vosotr@s. Un beso y/o abrazo. Hasta pronto.

Una rubia tremenda, no duda en sacarse las tetas en mitad de la calle, para ser sobada y toqueteada por un tio con una camara. Vaya par de tetas que tiene la zorra, redonditas y jugosas. Chupar este par de melones tiene que ser uno de los mayores placeres del mundo.

Tetas enormes, chupando culos.

En este relato erotico una jovencita nos cuenta sus experiencias sexuales en un cine porno, donde empieza mamandosela a su novio y al final acaba con las pollas de medio cine en la boca. Sera Zorra la tia!

Con mi novio, Sergio, siempre nos hemos llevado a la perfección, tanto él
como yo somos 2 personas muy calentonas y ávidas de nuevas experiencias en
cuanto al sexo se refiere, pero hasta entonces solo habíamos experimentado
la mayoría de las cosas que se pueden hacer entre 2 personas y en privado,
excepto alguna que otra revolcada en el auto por la zona de Palermo y nunca
pasó de ahí, pero todo cambió un sábado por la noche cuando estábamos en
casa, mis padres no iban a salir y los de él tampoco, teníamos poca plata
para salir y Sergio me propuso ir a un cine porno y como a los 2 nos gusta
mirar ese tipo de videos y además me subió la calentura por la experiencia
de ir por primera vez a uno de esos cines acepté. Fuimos a uno que esta
cerca del obelisco, ni bien entramos hubo cosas que me gustaron y otras que
me incomodaron, dentro de las primeras estuvo por ejemplo el hecho de que
haya pocas personas (aprox. 1/3 de la sala) y dentro de las segundas el
hecho de que había pocas parejas (aprox. 3) y el resto hombres y dentro de
éstos, a pesar de que en ese lugar existen 2 salas gay había mucho de estos
en las salas hétero, otra cosa que me gusto e incomodó al principio fue que
la mirada de todos los hombres se dirigieron a nosotros, aprovecho y paso a
describirnos, yo tengo 21 años, soy bajita (1,60 m), piel clara, ojos
marrones, cabellos castaños oscuros, delgada y con unas medidas aproximadas
de 88-58-88; mi novio tiene 23 años, es rubio, mide 1,75 m, ojos claros,
delgado y su pija mide 16 x 4 cm. Nos sentamos en la última fila y desde ahí
podíamos ver además de las escenas de la película que eran de alto voltaje
(a una mina estaba en un sándwich entre 2 tipos) se podía ver a hombres
masturbándose entre sí y pareja en besos apasionados pero nada escandaloso
en sí.
Con el correr de los minutos nuestra temperatura fue subiendo y como a la
media hora de haber entrado ahí empezamos a acariciarnos con mi novio, yo
tenía una remerita simplecita y unos jeans puesto que hacía calor y él
estaba de la misma manera, como decía él empezó a acariciar mi concha por
sobre el jean y yo hacía lo propio con su pija por sobre el pantalón,
después de un rato de estar así y con mi concha ya toda empapada le bajé el
cierre y saqué su miembro afuera y comencé a hacerle una lenta y muy suave
paja, al rato se sentó en nuestra misma fila y a unos 3 asientos nuestros un
muchacho de unos 25 años y se percató de nuestros movimientos pero por
respeto miro la pantalla aunque cada tanto de reojo nos miraba unos
segundos, después de estar ahí sentado unos minutos vi que se abrió el
pantalón y sacó una pija que, a pesar de estar a una distancia importante de
nosotros pude vérsela bastante grande y comenzó a pajearse lentamente, en
ese momento recordé una vieja fantasía mía que siempre que podíamos la
charlábamos con mis amigas que era la de tener sexo con 2 hombres a la vez,
parece que mi novio se percató de una cierta calentura especial en mí porque
miró al flaco, me miró a mi e hizo presión para que llevara mi cabeza hacia
su miembro y como mi calentura ya era magistral no me importó el resto de la
gente que estaba por ahí y me incliné y comencé a chupársela, como podía
observe al muchacho y vi que ya no le prestaba atención a la película sino a
nosotros, nos miraba directamente y se masturbaba muy rápido en ese momento
se me ocurrió calentarlo lo máximo posible y entonces le di unas lamidas a
la pija de mi novio desde la base hasta la punta y lo miraba directamente a
los ojos el flaco hizo entonces una cara que demostró que estaba al límite,
en ese momento mi novio me hizo levantar de nuevo y me preguntó si no me
animaba a que él lo invite a este muchacho a sentarse más cerca nuestro y mi
respuesta como la de toda una dama fue: “por supuesto que no mi amor,
además, así voy a poder ver más de acerca la pija del flaco que me parece
que es bastante grande” a lo que recibí como contestación: “sabía que eras
toda una putita pero no tanto y menos con esta edad bebe”, a continuación
volvía a chupársela y el le hizo una seña al flaco para que se acercara, el
tipo inmediatamente guardó su pija y pegó la vuelta alrededor por detrás de
la fila y se sentó al lado mío del lado contrario a mi novio, inmediatamente
escuché el ruido de su cierre supuse que se había vuelto a sacar el
miembro, mi novio empezó a acariciarme el culo y a los pocos minutos sentí
ya 2 manos acariciándomelo y recorriéndolo todo pero una de esas manos no
era de mi novio puesto que estaba puesta sobre mi cabeza, así que cerré los
ojos y comencé a disfrutar de las caricias de 2 hombres sobre mi cola,
después de un rato de estar así mi novio me hizo levantar y me dio un
profundo beso de lengua y me preguntó: “¿no la ibas a mirar de cerca?” a lo
cual le correspondí con una sonrisa, me di vuelta lo miré al tipo a la cara
y era bastante lindo, después bajé mi vista y me encontré con una pija que
después me enteré mide 19 x 5,5 cm. TODA UNA BELLEZA !!! el flaco se estaba
pajeando furiosamente sin sacar la mano de mi culo, entonces se la tomé con

una mano y comencé a pajearlo y con la otra hacía lo mismo con mi novio, ¿se
imaginan, yo en un cine con 2 tipos a mis lados y con sus pijas en mis manos
pajeandolos a la vez?. Estuvimos de ésta manera durante un rato hasta que el
tipo me pregunta si no se la chuparía como lo hice anteriormente con mi
novio, dudé, le pregunté a mi novio y como él no puso reparos en que lo
hiciera me agaché y como pude me la metí en la boca, no entraba más que unos
pocos cm debido a su grosor, tenía la cabeza muy hinchada y brillante debido
a la gran lubricación, en ese momento debido a la incontrolable calentura
que ya tenía me solté el jean y lo bajé apenas un poquito, tanto el flaco
como mi novio ya no se controlaban y me acariciaban por todos lados, mis
tetas, culo, concha, todo, él me metió su dedo meñique en la cola mientras
mi novio me metió un dedo en la concha, en ese momento les digo que casi
acabé pero por suerte pude contenerme porque hubiese gemido muy fuerte y
todos se habrían enterado en la sala, a los pocos segundos el tipo me
aprieta la cabeza contra su miembro y me acabó una gran cantidad en la boca
gimiendo pero sin hacer demasiado escándalo por suerte

Relato erótico donde se folla a una tía del tren.

Yo solía coger el tren todos los días para ir a trabajar. Casi siempre eramos la misma gente que solíamos viajar a la misma hora, con lo cual más o menos todos nos conocíamos de vista.

Tenía echado el ojo a una mujer que aunque no era muy espectacular, era realmente preciosa. Lo cierto es que tenía un cuerpo bastante bonito, con un culito bien firme y redondeado y unos pechos muy bien puestos para edad ( tenías unos 45 años). Lo cierto es que tenía una sonrisa muy agradable y hacía relucir toda su cara. Solía coincidir con ella todos los día a la misma hora y todo hay que decirlo nos habiamos cruzado bastantes veces las miradas. Muchas veces estas miradas eran seguidas (en la distancia) por unos humedecer de labios correspondidos y con una amplia sonrisa.
Un día de verano cogí el tren sobre las 3 de la tarde, para volver a casa, lo cierto es que no había practicamente nadie en la estación y menos aún cuando subí al tren.
Al subir al vagón del tren sólo pude ver que había una persona y era esta preciosa mujer. No pude resistir y me senté justo a su lado, y me recibió con una estupenda sonrisa y un “buneas tardes” con una voz deliciosa.
Al estar ya en verano, ella lleva una blusa, con varios botones desabrohcados, que dejaban entrever el comienzo de sus pechos y una faldita de tela muy ligera y amplia que al estar sentada le llagaba por encima de la rodilla.
Yo me senté enfrente suyo y nuestras piernas casí se tocaban.
El tren comenzó a andar y lo cierto es que yo no podía resistir de mirarle sus piernas. En un momento note como movía sus piernas y las habría ligeramente, dejando anticipar el interior de sus piernas aunque sin llegar a ver más allá. En ese momento empecé a notar como se aceleraban mis pulsaciones y como mi pene empezaba a aumentar su tamaño. Ella iba leyendo un libro y parecía totalmente inmersa en esa lectura. Yo acerque un poquito mi pierna a la suya y note como su pierna se apoyaba sobre la mia viendo al mismo tiempo una sonrisa en su cara junto con un mordisqueo de su labio inferior. Eso me dio pie a dar un pasito más y acercar mi pierna más a la suya, notando toda su pierna desde la rodilla al tobillo. Ella no apartó su pierna si no incluso se pego contra la mía notando un suave movimiento de arriba a abajo, acariciando su pierna con la mía, a la vez que al hacer este movimiento tus piernas se abrían un poquito más mostrandome cada vez más de su interior.
Mi excitación iba en aumento y cada vez erá más visible mi erección.
Nuestras piernas se estaban rozando y los dos estabamos humedeciendo y mordisqueando nuestros labios al notar esa adorable sensación, aunque ella seguí haciendo como si leia su libro. Me acerqué un poquito más y lleve mi mano izquierda desde mi pierna a su rodilla derecha, acariciando casi imperceptiblemente su piel. Aunque ella si que lo noto, y por un momento separó su pierna de mis dedos. Al instante su rodilla volvió a la altura de mis dedos deseando ser acariciada de nuevo. Mis dedos no la defraudaron y acariciaron de nuevo su rodilla, esta vez notando como su pierna se juntaba con la mía para sentir mejor mis caricias.
Era realmente excitante, no me lo podía creer, acariciando a esta mujer que hasta ahora sólo habíamos intercambiado sonrisas.
Mi mano se poso sobre toda su rodilla sintiendo la suavidad de su piel, y empece a bajar por el interior de su pierna. Estaba tan suave que mi mano deslizaba maravillosamente.LLegue casi hasta el tobillo, acariciando esa piel sedosa y viendo como cada vez era mayor su respiración, por la excitación que estaba sintiendo.
Al volver a subir por su pierna mi mano, llegue de nuevo hasta su rodilla y empece muy despacito a acariciar el interior de su muslo, en ese momento noté como sus piernas se cerraban prohibiendo el paso a mi mano. Yo pensé en ese momento que se había acabado el juego, pero noté como ella se levantaba un poquito del asiento para dar más amplitud a su faldita y poder abrir mejor las piernas.
Volví de nuevo a emprender mi camino por el interior de su muslo, mmmm que maravilloso era sentir su piel tan suave. En ese momento ella dejó su libro y me miró con la boca abierta expresando el placer que estaba sintiendo, se acomodó de nuevo esta vez levantando sus piernas y poniendolas a los lados de mi asiento. De esta forma se quedaba ante mí abierto todo el espacio para poder acariciarla. Yo lleve mis manos a sus tobillos, y las subi por sus rodillas de ahí pasarón a la parte de abajo de sus muslos. Mis dos manos se empezaron a deslizar por debajo de su faldita.
Los dos estabamos excitadisimos y nuestras respiraciones eran lo que más se oía ya que el vagón estaba vacío.
Mientras mis manos bajaban por el interior de sus muslos, vi como ella con su mano izquierda, desabrochaba un botón de su blusa, y metía su mano por ella para acariciarse un pecho. Al ver esto, mis manos aceleraron la bajada por sus pieranas, hasta llegar a sus nalgas. En ese momento la dije, acercate. Ella se agarró a mi cuello y yo metí las manos aun más debajo de su culito para traerla hacia mi, y sentarla sobre mis piernas.
Delante de mi se quedo esa blusa abierta con el sujetador a medio bajar, mientras mis manos pasaron a abrazar a su cintura.Le susurré que me mostrará sus senos, ella accedió y los mostró en todo su explendor. Yo no pude por más que acercar mis labios hasta ellos. Eran no muy grandes, y aunque no estaban demasiado firmes tenían atractivos especial, con una aureola sonrosada y unos maravillosos pezones que se habían puesto durisimos ya.
Empece a chupar sus pezones una y otra vez mientras la apretaba contra mí y mi pene cada vez se iba haciendo más grande bajo su delicioso sexo. Ella tenía agarrada mi cabeza y me la empujaba hacia sus pechos para que no dejara de lamerla una y otra vez.
Despues de un maravilloso rato saboreando sus senos, ella se levantó (en ese momento pensé que se había acabado de nuevo el juego), pero cual fue mi sorpresan cuando ella se puso en el asiento de mi izquierda arrodillada. Cogió mi pantalón desabrochó la cremallera y empezó a acariciar mi paquete, que delicia era sentir sus mano. Yo abría bien mi pantalón y me bajé el slip para dejar salir mi pene …. uffff que liberaciónnnnn. Ella lo cogío en sus manos tan prontó salío de su cautiverio y acercó sus labios hasta la puntita. Yo tenía ya mojado mi pene de la excitación de todo aquel momento y ella empezo a chuparlo.
Era delicioso sentir su lengua en cada una de las pasadas que le daba a mi pene, que tenía entre sus manos. Al verla a mi lado, de rodillas, con su cabeza hundida en mi pene y su culito en pompa, no pude resistir, pasar mi mano por su espalda, hasta llegar a su culito.

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