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Si te gustan las buenas mamadas, si te gusta ver gente chupando tetas, o incluso mamando tetas enormes, has llegado al paraiso del sexo con boca y mas…

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Relato erotico de una pareja que de lo cachondos que estan no pueden esperar a casa para follar, y deciden pararse en mitad de la carretera a tener sexo salvaje a la vista de cualquiera que pase por alli.

Victor me la metio en mi culito, yo estaba no se adonde pero era sabroso, lindo, me sentia la mujer mas deseada y amada sobre la tierra. Pablo de lado se hacia la paja mientras nos miraba.

Veníamos de pasar el día en una finca y no tuvimos la oportunidad de hacer nada de amor y sexo, nos quedamos hasta muy tarde esperando a que todos se fueran pero no dio resultado. Salimos como a las diez de noche. La carretera estaba estupenda, despejada y la luna bellísima, estaba con tanta claridad que se podía andar sin las luces encendidas. Lo cierto es que yo no quería llegar a la casa por que los niños estarían despiertos y seguro que no nos dejarían en paz para hacer el amor ni poder hacer nuestras fantasías.

Después de un rato en la vía yo le comenté a Pablo que en la casa no podíamos hacer nada y que el día, aunque bonito, no pudimos ni chuparnos un ratito, estaba realmente caliente y tenía ganas de sentir un miembro que me perforara.

Pablo también tenía muchas ganas y paró el rústico en el que viajábamos que no tiene puertas por cierto. Antes que él parara ya me iba acariciando mis tetas y subió la franela y los sostenes por encima de mis senos en plena carretera. Cuando paró dio la vuelta y bajó los monos pantalones deportivos y mis pantaletas hasta los tobillos y comenzó a darme unos lengüetazos que me hacían gemir y ver estrellitas de placer, yo le pedía más pero también se lo quería chupar…

Era algo fascinante hacerlo allí en plena vía, sentir el placer y estar pendiente si venía otro vehículo me volvía loca, con mis rodillas arriba y semi desnuda Pablo me poseyó con unas ganas locas, sus movimientos eran feroces yo gemía, gemía, gemía y jadeaba de la locura en que estaba, cuando llegaba yo a acabar por primera vez allí (tener mi primer orgasmo) vimos las luces de un vehiculo que se aproximaba yo le dije a Pablo que siguiera no me importaba nada en ese momento pero él me dijo que mejor esperábamos por que era solo un carro y después seguíamos.

Él se apartó y abrió la cubierta del motor para que los del carro pasaran y solo suponían que estábamos accidentados, (mala idea) bueno Pablosiguió metiéndome mano en mi culo y mamando mis tetas y eso me mantenía calientita, cuando los de carro pasaron por un lado se oyó una voz que grito es el de Pablo. Eso hizo que yo me subiera el mono como pude Pablo fue y cerró la cubierta del motor y del carro, se paró bien adelante y vimos por las luces traseras que la intención era retroceder y una silueta corría hasta donde estábamos nosotros, bajé mi franela y me acomodé en el asiento.

Pablo encendió el carro y arrancamos… No sin antes percibir que era nuestro amigo Víctor y no se como hizo y se montó en nuestro rústico y les gritó a sus acompañantes que se iba con nosotros (frustración de planes). Los otros se despidieron con los esperamos allá y se fueron rápidamente, Víctor hablaba y preguntaba y no sabíamos que responder.

El ambiente era sensual y el olor a sexo era resaltante. Después de un rato dice Víctor, bueno, yo no quería estropear el viaje, de verdad les pido que me perdonen… Pablo le responde con una pregunta: ¿Y porque dices que no querías echar a perder nuestro viaje? y él responde por que es obvio y halándose su franela señala la mía.

Resulta que con el apuro yo me subí los monos y me bajé la franela pero no me percaté que el sostén lo dejé por encima de mis senos y se marcaban los pezones de una manera evidente de excitación. Yo estaba excitada por que conocía a Víctor y Pablo me comentó que yo le agradaba y mientras veníamos en el camino yo no encontraba como hacerle señas a Pablo para ver si se daba algo y el muy de Pablo le dice, por mi no se a echado a perder nada, por el contrario se puso mejor, yo oí eso y me dije bingo, el hombre agarró la señal…y después dijo algo que me puso a millón cuando me retornó la pelota y dice, bueno eso lo digo por mi, pregúntale a Mireya.

En eso veo que Pablo detiene el vehículo otra vez y me imaginé que los dos me iban a coger en ese lugar y Pablo dice otra vez, se apagó, refiriéndose al carro y dijo, ya lo reviso bajándose del carro, abrió la cubierta del motor y yo me quedé petrificada.

Mi esposo se acercó por el lado derecho del carro y le dijo a Víctor que necesitaría que sostuviera dos cables que estaban por debajo del tablero y que cuando llegara corriente avisara y yo le encendería dándole por la llave. Yo no sabía si era verdad o una estrategia de mi esposo para que Víctor y yo no desinhibiéramos, lo cierto es que para esa operación él tenía que casi montarse por encima de mis piernas, y se sentía en el ambiente un olor a sexo que nos embriagaba de deseo.

Estando en esa posición comencé a sentir unos toques en mis piernas y él al ver que no rehusaba los hizo con mayor detenimiento, subía y bajaba su mano desde el tobillo a mis muslos. Yo sentía esa mano y me provocaba dejar todo y llevarla a mi entrepierna, al poco tiempo de eso comenzó a estrujar mis muslos diciendo que le gustaban y que si me dejaba comerlos y trataba de separármelos, yo oponía un poco de resistencia y él al ver eso subió la mano y me agarró los senos y sin darme tiempo los estrujó, apretando uno de mis pezones y eso me pone malita, de verdad no se que pasó yo cerré los ojos y me dispuse recibir toda clase de caricias separando mis muslos, en ese momento no se cuanto tiempo pasó de verdad, yo estaba mojada por la cogida que momentos antes me dio mi esposo y después estaba siendo acariciada por otro hombre en plena carretera y a unos pocos pasos de mi marido, eso estaba delicioso y genial.

Imaginaba que si con Pablo fue fenomenal con los dos ahora bueno ya ustedes están sintiendo el deseo ya podrán imaginar como estaba en ese momento que todavía lo escribo y tengo que masturbarme para aliviar y seguir con el cuento.

Les cuento que cuando abrí los ojos mi esposo estaba a un lado contemplándonos, que espectáculo Víctor tenía su mano derecha por dentro de mis monos acariciando mi culo y su mano izquierda entre mis tetas y lamiendo mis pezones alternándose entre ellos. Y yo con las piernas bien abiertas y con la franela por encima de mis senos.

Yo me espanté y Víctor no encontraba que decir solo balbuceaba cosas sin sentido, Pablo dijo algo como uno no los puede dejar solos por que inventan…el pobre Víctor se moría del susto, yo cuando vi que él estaba todo cortado de reacción y no sabía si era en serio o juego y aprovechando me calentura lo agarré y le puse mis manos en sus mejillas que estaban frías del susto y lo besé en los labios y él veía a Pablo y no reaccionaba y metí mi lengua en lo más profundo de su boca y fue cuando por fin entendió que era parte de un juego entre nosotros.

Después que nuestro amigo reaccionó y se le quitó el susto continuamos con nuestra partida, en ese sitio a la luz de la luna estaba hermosísima, Pablo y Víctor competían por darme la mayor atención y ver quien me daba el beso más sensual, la caricia que me estremecía más y cosas como esa, víctor me comió el culo y dijo, en esto tendré que comer culo con sabor a macho por que ya vi que te la cogiste antes que yo llegara, pero esta mujer está riquísima y me comía como un experto, yo por mi parte le estaba mamando la verga a mi esposo que me preguntaba si me gustaba como me comían el culo y estaba fenomenal.

Después a la orilla de la carretera me recosté del asiento y le puse mi culo a víctor para que me cogiera, me la metió despacito y después de unos cuantos movimientos lentos, que me permitió delirar, sintiendo su entrada y salida percibiendo su largo y delicioso palo, yo estaba no se adonde pero era sabroso, lindo, me sentía la mujer más deseada y amada sobre la tierra.

Pablo de lado se hacía la paja mientras nos miraba, yo podía verlo en algunas ocasiones que me permitía abrir los ojos y en una de esas él me mostró lo parado que lo tenía y no pude dejar de llamarlo para darle una mamada mientras víctor me partía en dos de los empujones que me estaba dando.

Víctor le preguntó a Pablo si podía acabarme adentro, es decir echarme su leche adentro de mi culo y él le contestó eso es con ella, Mireya es la que decide en eso, y yo le dije que cuando fuera a acabar me dijera. Yo le pregunté a mi esposo si él también quería acabar y me dijo, aguanto mi vida.

Víctor me gritó voy a acabar y yo solté la verga de Pablo que tenía entre mis manos y mi boca y me di la vuelta, tomé la de Víctor y comencé a chuparlo mientras Pablo me cogía otra vez, Víctor acabó y se derramó en mi boca, su leche estaba caliente, era más caliente que la de Pablo y bastante viscosa, espesa, deliciosa, pude saborearla como a mi me gusta chupar una verga que brota su leche mientras me cogen rico, luego le toca a Pablo y me tragué su leche bien buena, abundante y más fluida que la de víctor. Después seguimos y dejamos a víctor en su casa, Luisa que es su esposa estaba esperándolo y nos despedimos con el compromiso de vernos pronto y que él llevaría a su esposa al próximo paseo

Ese domingo, pese que llegaría a casa con ganas de que me cogiera Pablo, y tal vez los niños no nos darían espacio y resultó que cuando llegamos estaban dormidos y nosotros nos dimos un baño juntos y recontando lo sucedido volvimos hacer el amor como si estuviéramos fresquitos.

Por eso digo yo que entre más haces el amor más te dan ganas de sexo.

No hay nada como tener sexo en un coche, al lado de una carretera, sintiendo como el placer y el miedo de que te descubran hacen que el deseo recorra todo tu cuerpo. Os dejo el relato erotico de una zorra cachonda que no podia esperar para tener sexo brutal con su novio.

Victor me la metio en mi culito, yo estaba no se adonde pero era sabroso, lindo, me sentia la mujer mas deseada y amada sobre la tierra. Pablo de lado se hacia la paja mientras nos miraba.

Veníamos de pasar el día en una finca y no tuvimos la oportunidad de hacer nada de amor y sexo, nos quedamos hasta muy tarde esperando a que todos se fueran pero no dio resultado. Salimos como a las diez de noche. La carretera estaba estupenda, despejada y la luna bellísima, estaba con tanta claridad que se podía andar sin las luces encendidas. Lo cierto es que yo no quería llegar a la casa por que los niños estarían despiertos y seguro que no nos dejarían en paz para hacer el amor ni poder hacer nuestras fantasías.

Después de un rato en la vía yo le comenté a Pablo que en la casa no podíamos hacer nada y que el día, aunque bonito, no pudimos ni chuparnos un ratito, estaba realmente caliente y tenía ganas de sentir un miembro que me perforara.

Pablo también tenía muchas ganas y paró el rústico en el que viajábamos que no tiene puertas por cierto. Antes que él parara ya me iba acariciando mis tetas y subió la franela y los sostenes por encima de mis senos en plena carretera. Cuando paró dio la vuelta y bajó los monos pantalones deportivos y mis pantaletas hasta los tobillos y comenzó a darme unos lengüetazos que me hacían gemir y ver estrellitas de placer, yo le pedía más pero también se lo quería chupar…

Era algo fascinante hacerlo allí en plena vía, sentir el placer y estar pendiente si venía otro vehículo me volvía loca, con mis rodillas arriba y semi desnuda Pablo me poseyó con unas ganas locas, sus movimientos eran feroces yo gemía, gemía, gemía y jadeaba de la locura en que estaba, cuando llegaba yo a acabar por primera vez allí (tener mi primer orgasmo) vimos las luces de un vehiculo que se aproximaba yo le dije a Pablo que siguiera no me importaba nada en ese momento pero él me dijo que mejor esperábamos por que era solo un carro y después seguíamos.

Él se apartó y abrió la cubierta del motor para que los del carro pasaran y solo suponían que estábamos accidentados, (mala idea) bueno Pablosiguió metiéndome mano en mi culo y mamando mis tetas y eso me mantenía calientita, cuando los de carro pasaron por un lado se oyó una voz que grito es el de Pablo. Eso hizo que yo me subiera el mono como pude Pablo fue y cerró la cubierta del motor y del carro, se paró bien adelante y vimos por las luces traseras que la intención era retroceder y una silueta corría hasta donde estábamos nosotros, bajé mi franela y me acomodé en el asiento.

Pablo encendió el carro y arrancamos… No sin antes percibir que era nuestro amigo Víctor y no se como hizo y se montó en nuestro rústico y les gritó a sus acompañantes que se iba con nosotros (frustración de planes). Los otros se despidieron con los esperamos allá y se fueron rápidamente, Víctor hablaba y preguntaba y no sabíamos que responder.

El ambiente era sensual y el olor a sexo era resaltante. Después de un rato dice Víctor, bueno, yo no quería estropear el viaje, de verdad les pido que me perdonen… Pablo le responde con una pregunta: ¿Y porque dices que no querías echar a perder nuestro viaje? y él responde por que es obvio y halándose su franela señala la mía.

Resulta que con el apuro yo me subí los monos y me bajé la franela pero no me percaté que el sostén lo dejé por encima de mis senos y se marcaban los pezones de una manera evidente de excitación. Yo estaba excitada por que conocía a Víctor y Pablo me comentó que yo le agradaba y mientras veníamos en el camino yo no encontraba como hacerle señas a Pablo para ver si se daba algo y el muy de Pablo le dice, por mi no se a echado a perder nada, por el contrario se puso mejor, yo oí eso y me dije bingo, el hombre agarró la señal…y después dijo algo que me puso a millón cuando me retornó la pelota y dice, bueno eso lo digo por mi, pregúntale a Mireya.

En eso veo que Pablo detiene el vehículo otra vez y me imaginé que los dos me iban a coger en ese lugar y Pablo dice otra vez, se apagó, refiriéndose al carro y dijo, ya lo reviso bajándose del carro, abrió la cubierta del motor y yo me quedé petrificada.

Mi esposo se acercó por el lado derecho del carro y le dijo a Víctor que necesitaría que sostuviera dos cables que estaban por debajo del tablero y que cuando llegara corriente avisara y yo le encendería dándole por la llave. Yo no sabía si era verdad o una estrategia de mi esposo para que Víctor y yo no desinhibiéramos, lo cierto es que para esa operación él tenía que casi montarse por encima de mis piernas, y se sentía en el ambiente un olor a sexo que nos embriagaba de deseo.

Estando en esa posición comencé a sentir unos toques en mis piernas y él al ver que no rehusaba los hizo con mayor detenimiento, subía y bajaba su mano desde el tobillo a mis muslos. Yo sentía esa mano y me provocaba dejar todo y llevarla a mi entrepierna, al poco tiempo de eso comenzó a estrujar mis muslos diciendo que le gustaban y que si me dejaba comerlos y trataba de separármelos, yo oponía un poco de resistencia y él al ver eso subió la mano y me agarró los senos y sin darme tiempo los estrujó, apretando uno de mis pezones y eso me pone malita, de verdad no se que pasó yo cerré los ojos y me dispuse recibir toda clase de caricias separando mis muslos, en ese momento no se cuanto tiempo pasó de verdad, yo estaba mojada por la cogida que momentos antes me dio mi esposo y después estaba siendo acariciada por otro hombre en plena carretera y a unos pocos pasos de mi marido, eso estaba delicioso y genial.

Imaginaba que si con Pablo fue fenomenal con los dos ahora bueno ya ustedes están sintiendo el deseo ya podrán imaginar como estaba en ese momento que todavía lo escribo y tengo que masturbarme para aliviar y seguir con el cuento.

Les cuento que cuando abrí los ojos mi esposo estaba a un lado contemplándonos, que espectáculo Víctor tenía su mano derecha por dentro de mis monos acariciando mi culo y su mano izquierda entre mis tetas y lamiendo mis pezones alternándose entre ellos. Y yo con las piernas bien abiertas y con la franela por encima de mis senos.

Yo me espanté y Víctor no encontraba que decir solo balbuceaba cosas sin sentido, Pablo dijo algo como uno no los puede dejar solos por que inventan…el pobre Víctor se moría del susto, yo cuando vi que él estaba todo cortado de reacción y no sabía si era en serio o juego y aprovechando me calentura lo agarré y le puse mis manos en sus mejillas que estaban frías del susto y lo besé en los labios y él veía a Pablo y no reaccionaba y metí mi lengua en lo más profundo de su boca y fue cuando por fin entendió que era parte de un juego entre nosotros.

Después que nuestro amigo reaccionó y se le quitó el susto continuamos con nuestra partida, en ese sitio a la luz de la luna estaba hermosísima, Pablo y Víctor competían por darme la mayor atención y ver quien me daba el beso más sensual, la caricia que me estremecía más y cosas como esa, víctor me comió el culo y dijo, en esto tendré que comer culo con sabor a macho por que ya vi que te la cogiste antes que yo llegara, pero esta mujer está riquísima y me comía como un experto, yo por mi parte le estaba mamando la verga a mi esposo que me preguntaba si me gustaba como me comían el culo y estaba fenomenal.

Después a la orilla de la carretera me recosté del asiento y le puse mi culo a víctor para que me cogiera, me la metió despacito y después de unos cuantos movimientos lentos, que me permitió delirar, sintiendo su entrada y salida percibiendo su largo y delicioso palo, yo estaba no se adonde pero era sabroso, lindo, me sentía la mujer más deseada y amada sobre la tierra.

Pablo de lado se hacía la paja mientras nos miraba, yo podía verlo en algunas ocasiones que me permitía abrir los ojos y en una de esas él me mostró lo parado que lo tenía y no pude dejar de llamarlo para darle una mamada mientras víctor me partía en dos de los empujones que me estaba dando.

Víctor le preguntó a Pablo si podía acabarme adentro, es decir echarme su leche adentro de mi culo y él le contestó eso es con ella, Mireya es la que decide en eso, y yo le dije que cuando fuera a acabar me dijera. Yo le pregunté a mi esposo si él también quería acabar y me dijo, aguanto mi vida.

Víctor me gritó voy a acabar y yo solté la verga de Pablo que tenía entre mis manos y mi boca y me di la vuelta, tomé la de Víctor y comencé a chuparlo mientras Pablo me cogía otra vez, Víctor acabó y se derramó en mi boca, su leche estaba caliente, era más caliente que la de Pablo y bastante viscosa, espesa, deliciosa, pude saborearla como a mi me gusta chupar una verga que brota su leche mientras me cogen rico, luego le toca a Pablo y me tragué su leche bien buena, abundante y más fluida que la de víctor. Después seguimos y dejamos a víctor en su casa, Luisa que es su esposa estaba esperándolo y nos despedimos con el compromiso de vernos pronto y que él llevaría a su esposa al próximo paseo

Ese domingo, pese que llegaría a casa con ganas de que me cogiera Pablo, y tal vez los niños no nos darían espacio y resultó que cuando llegamos estaban dormidos y nosotros nos dimos un baño juntos y recontando lo sucedido volvimos hacer el amor como si estuviéramos fresquitos.

Por eso digo yo que entre más haces el amor más te dan ganas de sexo.

Quien no ha soñado alguna vez con una zorra mamando tu polla mientras que conduces? Este relato erotico nos cuenta como una tia decide hacer la fantasia realidad a su novio y no para de chupar polla hasta que llegan a su destino, tragando leche en el trayecto.

La pasión con mi chico estaba llegando a su fin. La verdad es que cada vez estábamos más apáticos, más parados…el deseo poco a poco se iba apagando y eso me estaba matando. Él es la persona que más quiero en este mundo.

Llevamos juntos más de 6 años. Desde el principio me encantó porque me lo daba todo. Es gentil, gracioso, detallista y en la cama es maravilloso. Tiene unas manos, una boca y una polla que me han ofrecido sensaciones maravillosas e indescriptibles. Pero hace meses que ya nada es lo mismo.

Cómo ya he dicho llevo algo más de seis años con él. Nunca había estado tanto tiempo con ningún chico así que no sé si esta desgana es normal. Pero estaba preocupada así que hablé con mi mejor amiga, que lleva más de 8 años de noviazgo. Si esta falta de pasión era normal, seguro que ella la habría pasado y podría darme una solución.

Sí, le había pasado varias veces. Cuando te acostumbras a una persona a veces caes en la rutina. Pero me dijo lo que hacía ella cuando estaban en esa situación. Tenía que sorprender a mi novio sexualmente. Hacer algo que él no se espere, que me comporte cómo una perra. Eso nos pondrá muy cachondos a los dos. La verdad es que sólo de pensar situaciones me ponía muy caliente.

Tras varios días rondando ideas y mojando mis bragas de lo cachonda que me ponía decidí llevar a cabo una de esas fantasías que sabía que mi novio siempre había tenido. Sabía que le encantaría que le comiera la polla mientras el conducía. Y a mí sólo de pensar que alguien podría descubrirme mientras se la estaba chupando me ponía súper caliente.

Ese fin de semana habíamos quedado para comer en casa de mi hermana. Vive en un pueblecito a unos 40 kilómetros de la ciudad. Ese sería el momento idóneo.

Y eso hice. Llegó el día y cuando llevábamos 5 minutos en la carretera empecé a tocársela. Él me miró entre extrañado y cachondo. Se notaba que no sabía porqué lo estaba haciendo pero le gustaba. Ninguno de los dos decía nada, pero los dos lo estábamos deseando.

Mi novio estaba deseando sentir mi boca en su polla pero yo quería hacerle sufrir un poco. Notaba cómo su polla en su pantalón estaba durísima, a punto de estallar. Cuando decidí que ya había sufrido bastante, me decidí a desabrocharle el pantalón. Mi novio ayudó bien gustoso. Estaba cachondísimo. Y yo estaba chorreando mis bragas.

¡¡Dios, qué pollón!! Hacía tiempo que no se la notaba tan dura. Y hacía también mucho que no deseaba tanto comérsela. Así que se la empecé a comer como una perra en celo. Se la cogía con fuerza, se la chupaba con dureza, con pasión. Todo el deseo desaparecido de estos meses estaba apareciendo de golpe. Y los gemidos de placer de mi novio demostraban que el estaba encantando igual que a mí.

Mi cabeza subía y bajaba con rapidez. Estaba deseosa de sentir toda su leche en mi boca. Quería comérmelo entero, saborearlo como lo perra que era. Pero me gustaba parar de vez en cuando para ver la cara de placer de mi novio. Y eso me ponía aún más cachonda y volvía a la mamada con aún más ganas.

Ya notaba cómo mi novio estaba a punto de correrse. Sus gemidos inundaban todo el coche, su polla estaba a punto de reventar y me preparé a saborear toda su leche.

¡Dios, que corrida! Creo que nunca se me olvidará el grito de placer que soltó mi novio mientras se corría. Hacía tiempo que no lo pasábamos tan bien. Esto de ser un poco puta esta muy bien. Le he cogido el gustillo a ser una perra. Ya os contaré.

Relato erotico de una zorra a la que le gusta que la miren mientras folla, a mi no me importaria ser el observador de un pivon asi, menudo espectalo! esto si que es porno

Soy morbosa, lo reconozco. Siempre lo he sido. Me encanta que me miren. Disfruto sabiendo que los chicos me están comiendo con la mirada, sintiendo que están deseando follarme,… ¡y eso me pone muy cachonda!

Con mis anteriores parejas nunca he podido llevar a cabo las fantasías que corren por mi cabeza constantemente. Eran demasiado pasivos o demasiado parados para poder hacerlas. Pero mi pareja actual es totalmente diferente. Sexualmente se parece mucho a mí. Y eso me encanta.

Llevamos poco tiempo pero hemos estado hablando de varios temas y sé que le pone igual que a mí el mundo del voyerismo. Aunque a nosotros no nos gusta mirar, sino que nos miren. Saber que nos pueden descubrir y mirar nos pone a cien.

Ayer por la tarde fuimos al cine porque echaban una peli que parecía muy buena. Además, pasar la tarde juntos disfrutando de la compañía del otro me apetecía. La peli no nos defraudó. Tenía además partes muy eróticas que me habían puesto muy cachonda. Nos gustó mucho a los dos. Pero más nos gustó lo que vino después.

Íbamos camino del coche, al aparcamiento. No éramos los únicos. Los aparcamientos de los centros comerciales son un constante ir y venir de gente. Y cachonda que estaba después de ver la película, empezó a correrme una idea alocada por la cabeza.

Mi novio tiene un coche con las lunas tintadas, los cristales de detrás. Tenía ganas de montármelo allí en el mismo parking. Sabiendo que hay gente a nuestro alrededor que nos puede ver. Sintiendo que alguien puede descubrirnos y observarnos.

Le abracé fuerte, le besé con fuerza y cogiéndole la polla le susurre al oído: “Quiero follarte aquí mismo. ¡Quiero esta polla en mi coño ya!” Él se sorprendió. Miró a su alrededor cómo estudiando la situación y pronto se dio cuenta de lo morboso del lugar.

Pronto estábamos en la parte trasera de su coche, el debajo mío y yo de rodillas encima de él restregando mi coñito en su pantalón. Mi tanga estaba empapadísimo y el estaba muy cachondo. Nunca me había besado el cuello de esa forma tan pasional. Me mordía, me lamía,…¡me estaba encantando!

Estaba super cachonda. Dios, que ganas tenía de sentir su polla dentro de mí. No podía esperar más. Llevaba falda así que sólo tuve que quitarme el tanga. Él se bajó el pantalón hasta las rodillas y dejó al descubierto mi objeto de deseo: una enorme polla dura cómo una piedra. Esa imagen me puso perra no lo había estado en mi vida. Quería sentirla en mi coño. Quería que rompiese en dos.

Me la metí toda de una. Con lo cachonda que iba no me hacía falta nada de lubricación. Y empecé a cabalgarle con pasión, con fiereza. Él estaba con los ojos cerrados disfrutando de cómo me lo estaba follando. Yo miraba a través de los cristales por si había gente alrededor. Sentía el morbo y me ponía más perra así que me movía aún más rápido. Mi primer orgasmo no se hizo esperar.

Él parecía que no tardaría en correrse porque intentaba abrazarme para que bajase el ritmo pero yo estaba demasiado cachonda para parar. Quería toda su leche en mi coño. Quería sentir su calor, notar cómo su polla estaba en mi interior y sentir su semen recorriendo mi coño. Yo sentía que tampoco me faltaba mucho así quería llegar con él. De todas formas, tomaba la píldora, así que no había problema.

Mis embestidas eran cada vez más fuertes. Y sus gemidos cada vez más altos. Seguro que alguien estaría viendo cómo el coche se movía. O quizás le oían a él gemir de placer. Y sentir que nos estaban viendo me ponía aún peor.

El grito de placer del mi novio fue increíble. Y su corrida también. Sentí cómo su polla me reventó dentro e instantáneamente un enorme chorro de semen recorrió mi coño. Yo no pude más y me corrí por segunda vez. Dios, que buen orgasmo acababa de tener. ¡Aún mejor que el primero!

Allí nos quedamos, abrazados disfrutando del momento. ¡Dios, qué polvazo! Ha sido uno de los mejores de mi vida. ¿Alguien nos habrá visto? ¡Creo que me estoy poniendo cachonda otra vez!

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