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Relato erotico de una madre y un hijo a cada cual mas cerdo y pervertido, y es que donde esta la confianza… como se nota que se conocen de toda la vida porque saben hacerse todo tipo de caricias y juegos. Una madre que enseña a su hijo lo que realmente debe saber.

Mi nombre es Begoña y vivo en una ciudad del norte de España, cuyo nombre prefiero no decir para mantener el anonimato de mi relato. Tengo 48 años y mi físico entra dentro del standard que puede considerarse normal para una mujer de mi edad: 1,68 m. de altura, pechos más bien voluminosos, anchas caderas, culo apretado, ojos verdes y cabello castaño. Estoy casada con Carlos, de 52 años, y tenemos una hija, Cristina, de 24 años, y un hijo, Borja, de 18 años. Pertenecemos a la clase media gracias al esfuerzo de mi marido, quien se pasa casi todo el día trabajando, demasiado tiempo para mi gusto. Es, como le digo muchas veces, un verdadero adicto al trabajo. Tanto es así que sus obligaciones “maritales” las tiene bastante olvidadas por lo que muchos días tengo que autosatisfacerme a escondidas, cuando estoy sola en casa, para compensar esa falta de atención de mi esposo.

El relato que les voy a contar ocurrió este verano, cuando alquilamos una pequeña casa en la costa para pasar las vacaciones de verano. Por razones de trabajo, mi marido solo podía venir los fines de semana a estar con nosotros, y lo mismo ocurría con mi hija Cristina, que se quedó en casa porque tenía que estudiar algunas asignaturas de la universidad que le habían quedado pendientes para los exámenes de septiembre. Así pues, nos encontramos solos mi hijo Borja y yo en la casa de la playa (salvo los fines de semana) durante todo el mes de agosto. Jamás había pensado que podría ocurrir con mi hijo lo que ocurrió ese mes.

Los dos primeros días transcurrieron con normalidad, pero el tercer día las cosas cambiaron. Como consecuencia de tomar excesivamente el sol nuestra piel se había quemado bastante, lo que nos producía un cierto escozor y grandes molestias. Al llegar por la tarde a casa decidí ducharme para quitarme la sal y la arena de la playa y al terminar le pedí a mi hijo que me diera crema por la espalda.

- Si quieres, Borja, me tumbo en la cama para que puedas extenderme bien la crema por la espalda.

- Esta bien, mami, como tu prefieras. – contestó él.

Solo tenía puesta una toalla de baño, así que me giré de espaldas a él y me tumbé boca abajo en la cama, cubriéndome solamente el culo con la toalla. Borja se echó crema en las manos y comenzó un lento masaje desde el cuello. Se entretuvo bastante en mi espalda y disimuladamente trataba de sobarme la parte lateral de mis pechos que sobresalían por ambos lados al estar boca abajo. Después de unos minutos así noté que empezaba a calentarme ligeramente, pero enseguida traté de dejar mi mente en blanco porque el masajista era mi hijo y esos pensamientos no estaban bien. Llegó hasta mi culo y me preguntó:

- Mami, ¿Te importa si te quito la toalla para darte mejor la crema?.

- Esta bien, Borja, pero que no se entere nadie que me has visto desnuda. – le dije en broma.

- Vamos, mami, hoy en día cualquier mujer enseña sus nalgas en la playa con esos mini tangas que llevan y nadie se extraña. – contestó él riendo.

Comenzó a masajearme las nalgas, apretándolas fuertemente una y otra vez, lo que provocó un aumento de mi calentura. Al llegar a los muslos, abrí ligeramente las piernas para que pudiera extender mejor la crema, siendo consciente de que con este movimiento quedaría parcialmente a la vista mi raja aunque seguía tumbada boca abajo. Y no me equivoqué porque con disimulo sus manos llegaban hasta la parte alta de los muslos y me rozaba con sus largos y finos dedos el inicio de mi vagina. Con estos leves movimientos mis flujos empezaron a ir en aumento a la par que mi calentura. A pesar de que mi conciencia me decía que terminara esa situación, mi cuerpo me pedía lo contrario. Así que le dije:

- Borja, me gustaría que me extendieras la crema también por delante, si no te avergüenzas de ver a tu madre desnuda.

- Claro que no mami, tienes un cuerpo estupendo y, además, estamos solos y nadie va a enterarse.

Sus palabras terminaron de convencerme y me gire en la cama, quedando boca arriba y totalmente desnuda delante de mi hijo. Al principio él se quedó medio paralizado. Sus ojos iban de mis tetas a mi muy velludo monte de Venus.

- Oye, Borja, dime la verdad. ¿Nunca habías visto a una mujer desnuda?.

- No, en serio, contestó él.

- Bueno, pues, no pongas esa cara de asombro. – le dije cogiéndole de la mano para tranquilizarle.

- Al fin y al cabo todas las mujeres somos parecidas y alguna vez tenía que ser la primera. Aprovecharemos el masaje para darte una lección de anatomía femenina.

Le puse sus manos sobre mis pechos y no tuve que animarle mucho. Rápidamente comenzó a masajearlos y a pellizcar ligeramente mis pezones, al mismo tiempo que con sus dedos rozaba con sensuales movimientos circulares las aureolas de mis tetas. Mientras realizaba este movimiento le miraba fijamente a sus ojos, que no perdían su aire aparentemente inocente, lo que me excitaba aún más. Al llegar a mi monte de Venus abrí descaradamente con mis propias manos mi raja para explicarle como era una vagina. A su vista quedó expuesta toda mi intimidad, totalmente húmeda y de un fuerte color sonrosado, que contrastaba fuertemente con el color negro de mi zona púbica. Le cogí su mano y la llevé a mi chocho para que pudiera palpar y sentir personalmente como era el órgano femenino, explicándole como se puede dar placer a una mujer. Dejé totalmente expuesto a su vista mi clítoris, diciéndole que ese “botoncito” era el que nos permitía a las mujeres llegar al orgasmo la mayoría de las veces. Estaba realmente embobado con esa visión, y su pene, como dejaba traslucir su corto pantalón estaba a punto de estallar.

Le expliqué que las mujeres disfrutan más cuando le chupan el “botoncito”, y al mismo tiempo que empujaba su cabeza delicadamente entre mis piernas para que me lo comiera. Ya no podía aguantar más. El no opuso ninguna resistencia y empezó a lamer suavemente con la punta de su lengua mi clítoris, dándome pequeños mordisquitos, lo que me provocó un salvaje orgasmo. Eran tan fuertes mis gemidos que Borja pensó que me había lastimado. Tuve que explicarle que no eran gritos de dolor, sino de placer. Llevé otra vez su cabeza entre mis piernas para que siguiera lamiendo y experimenté una serie de continuados y maravillosos orgasmos, posiblemente los mejores de mi vida hasta ese momento. Solo pensar que era mi hijo quien me los producía me excitaba sobremanera. Después de más de cinco o seis orgasmos seguidos quedé rendida en la cama. Pero la cosa no podía quedar así porque mi hijo iba a explotar de un momento a otro. Para entonces los dos ya habíamos perdido todo recato y vergüenza.

Le dije que se desnudara y frente a mí quedo expuesta una polla como nunca había imaginado que pudiera tener un chico a su edad. Fácilmente tenía un tamaño casi el doble que la de su padre. Calculo que podría llegar a los 25 cms. de larga, por no menos de 8 cms. de ancha. Literalmente me la engullí, aunque a duras penas cabía en mi boca. Inicié una espectacular mamada, chupándole su enorme y rojo glande y recorriendo con la lengua el tronco de su polla, donde resaltaban sus potentes y jóvenes venas. No me dio mucho tiempo a disfrutarla porque en pocos minutos me di cuenta que se iba a venir y aceleré el ritmo de la masturbación con ambas manos, soltando un inmenso chorro de espeso y caliente semen que me llenó la cara, tetas y pelo, tanta cantidad como si hubieran eyaculado tres hombres a la misma vez, y con una fuerza tremenda. Nunca había visto algo así, aunque después tendría oportunidad que eso era algo habitual en él.

Quedamos los dos abrazados y tendidos en la cama, descansando, pero al poco más de media hora noté como su verga se hinchaba de nuevo. No lo pensé dos veces y la dirigí directamente a la entrada de mi vagina. Con algo de esfuerzo, debido a su gran tamaño, me la metió hasta dentro. Llenaba todo mi hueco e incluso algunos centímetros quedaban fuera. Comenzó una magnifica cabalgada que me provocó varios orgasmos más hasta que se corrió y me volvió a inundar por dentro. Ese mismo día los volvimos a hacer otras dos veces más y yo perdí la cuenta de mis innumerables orgasmos.

Desde entonces, cuando estamos solos, repetimos nuestras orgías, lo que ocurre con muchísima frecuencia

Una buena zorra madura con experiencia y encima dandote placer a ti es de lo mejor que se puede pedir en el sexo. Saben hacer todo tipo de cosas brutales y si encima estan buenas, te quiero contar. Os dejo a un joven que si que nos cuenta en un relato erotico sus experiencias con una madurita

Todo comenzó un día cuando la vi llegar por primera vez llegar a la casa del lado ella era una mujer de unos cincuenta años y yo un Gil de unos 18 años ella era muy bella además solo representaba cuarenta años ella tenia un culo hermoso y que en esa oportunidad se veía mejor gracias a unos pantalones negros que ella llevaba además llevaba una polera de hilo blanca la cual tenia escote muy pronunciado y permitía ver el espacio entre sus pechos claramente sus pechos eran redondos no muy grandes pero si bien cuidados se notaba que ella se cuidaba y se mantenía en forma desde ese día ella fue la protagonista de mis pajas, pero yo no me imaginaba lo que el futuro me tenia destinado ella no tenia pareja estable y además sus hijos ya eran grandes pues ellos mismos la ayudaron en la mudanza, luego de terminada la mudanza yo escuche que ella al despedirse de sus hijos les dijo ahora me voy a dar un buen baño en la piscina para quitarme el calor, y corrí a al interior de mi casa y me colgué de un árbol el que me escon · Disculpe, ufff disculpe y me sonroje pues ella aun estaba desnuda. · Ella respondió, no que te sucede. · Es que mi balón cayo en su patio y quería ver si me lo podía regresar. · Ella respondió claro toma. · Se levanto y me permitió ver su concha peluda y me hizo erectar de nuevo era un cuerpo hermosísimo luego me paso el balón. · Yo aun rojo de calentura le dije que lindo cuerpo tiene. · Ella se sonrojo y me dijo gracias te parece. · Claro, respondí y dije gracias por todo y me baje. Hasta aquí llego nuestro primer encuentro que para haberlo sido fue bastante directo pues aun no conocía su nombre y ya la había visto desnuda lo que en la noche me dio para varias pajas parece que me habían dado todo lo que necesitaba para despertar al sexo real y no las pajas de costumbre. Al otro día salí a regar pues me encontraba solo en casa mis padres se habían ido de fin de semana a la playa y me había dejado solo entonces se abrió la puerta de su casa y salió ella con un buzo bastante ceñido a su cuerpo y un peto que mas que cubrir sus Tetis la aprisionaba, ella se acerco a mi y me dijo: · Hola, como estas. · Bien y usted. · Bien también, eh quería hablar de lo de ayer. · Lo del balón, disculpe pero no se va a repetir en lo posible. · No, eso no me importa me refiero a como me viste, me gustaría que no le dijeras a nadie que me viste así pues pensarían mal de mi y me agrado mucho tu reacción ante eso, aun cuando no pudiste evitar el la vergüenza ha. · No, se preocupe nadie lo sabrá. · Gracias, no sabes que peso me sacas de encima (justo cuando yo lo único que quería era ponerle algo encima y mas aun no me podía despegar de sus tetas). · No, se preocupe, puede estar tranquila. Ella se fue entonces y cando se iba le dije ah y no era vergüenza. Y me entre a mi casa durante ese día estuve mas horas sobre el árbol que en mi casa tratando de verla de nuevo pero la tarde avanzo sin novedad hasta que llego ella muy vestida bastante sexy y de la mano con un tipo, el que venia atrás de ella y casi hipnotizado por su culo ella lo sentó en la silla para tomar sol y comenzó a desvestirse de manera muy sexy con un baile que no olvidare con facilidad, esto era mejor que una película porno y cuando ella estuvo solo en bragas y sostén el la llamo y la sentó enfrente de el y la cruzo las manos en culo y la beso de manera caliente el calor que expelían casi se podía sentir en el árbol y el olor de mujer de ella llenaba todo el ambiente quizás era sugestión pero lo sentí así luego de que se terminaron de besar el le comenzó a masajear los pezones ella echo su cabeza hacia atrás y el aprovecho para sacar una de sus tetas para luego chupársela y mordérsela ella grito y el le tapo la boca con un beso y luego le metió la mano en su entrepierna ella comenzó a gemir suav Luego él en la mañana del otro día me encontraba regando el jardín cuando ella salió de la mano con él y ella con una bata a despedirse del, le dio un beso y espero que el se fuera en su auto para llamarme yo cerré le llave del jardín y fui, me hizo pasar y me dijo. · Sigue aun en pie la oferta, que este estúpido no logra aun darme un orgasmo. · Que oferta, si aun no conozco tu nombre. · Me llamo Sonia, y tu oferta de verga. · Claro aun, y yo te voy a dar los orgasmos que quieras eso sí en la piscina. Ella me toma de la mano y quiso guiarme a la piscina pero yo la tome por la cintura y le quite la bata para mi sorpresa llevaba el traje de baño de la primera vez, y yo le dije. · Esto te queda muy bien, y le toque una nalga. · Ella respondió girándose y diciendo si de eso me percate la primera vez que te vi en el árbol pero más te gusto sin esto o no. · Claro, que sí. Y la bese nuestras lenguas juguetearon mucho rato y aun de mis manos se puso a juguetear con su pezón la otra se abría paso en su culo ella no opuso resistencia y yo metí primero uno de mis dedos en su orificio y luego dos y hasta tres ella no aguanto mas y dejo de besarme y comenzó a jadear y empujo mi cabeza hacia abajo invitación a la cual no me negué y comencé a bajar lentamente su bikini para luego seguir besando cada rincón que se descubría ante mis ojos y ella tan solo quería que me enfocara en su clítoris era algo que ocurriría en cuestión de tiempo pero aun no era el tiempo para eso y ella solo quería eso yo la contuve un poco pero cuando ya no se pudo mas comencé por pasar mi lengua por cada uno de sus labios para luego solo palpar un poco su clítoris ella ya gemía mas rápido y ya no aguantaba mas ella ya solo se dejaba llevar por sus instintos ella era ya solo una perra en celo y solo quería una penetración por donde fuera y me comenzó a jalar de los pelos para luego subirme a la altura de su cara Solo un sueño si me conoces salúdame e invítame a pasar el calor en tu piscina y con tu compañía por ahora solo un mail bastaria

madura calientapollasJoder con la zorra. Una buena madura con largas piernas esta sentada abierta de patas dejando ver unos muslos de ensueño, mientras le esta sobando la polla a un jovencito que está depie frente a ella. La madura puta, no tarda en sacarle la polla y ponerse con su tarea, la de darle mamadas brutales. Para terminar siendo penetrada por todos sus agujeros, incluso poniendo el culo en pompa y recibiendo tranca por el ojete.

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Una gorda madura tetona y culona, se encuentra a un negro haciendo la compra. Conociendo la fama de los pollones negros, no deja escapar su oportunidad y se lo lleva para follarselo, mamarle la polla y dejarse hacer por el negro.
Una madura que da mamadas brutales y se deja follar por todos sus agujeros, para terminar tragando leche.

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Relato erotico de un hombre casado que le empiezan a poner cachondo las mujeres de 50 o 60 años y le es infiel a su mujer con su suegra!!!

Por alguna razón mi morbosidad ha aumentado en los últimos años, y las mujeres de 50 a 60 se convirtieron en objeto de mi deseo. Si alguien me hubiese dicho a los veinte años que esto me sucedería, hubiese imaginado que ese tío estaría loco. Pero no, tenía toda la razón. Las mujeres más maduras tienen además de un atractivo muy fuerte ciertas ventajas fundamentales sobre las más jovenes. Primero: no menstruan, con lo cual uno se saca de encima un problema con el que se encuentra todos los meses cuando tiene ganas de hacer lo que se debe hacer. Consecuentemente con ello, tampoco quedan embarazadas. Y una segunda condición que es tan importante como la anterior: se trata que las mujeres a avanzada edad ya han pasado por todos los estadíos del deseo de los hombres, han mamado abundantemente, han sido bastante culeadas, no hacen agua cuando les dicen cosas en la calle. Conocen todos los secretos… y los tienen callados. No como las jóvenes que se regozijan de saber lo que no saben aún. Y más todavía… echan unas caderas de yeguas que las hace muy deseables para montarlas en cuatro patas, y no hacen asco al sexo en todas sus formas, incluído el anal.Y son presa de brutales calenturas de las que no tienen como zafar.

Uno empieza por ponerles la mano entre las piernas como al pasar, estando ellas en la cocina por ejemplo, y sólo te mirarán a los ojos con cara de sorpresa y te dirán: esto no me lo esperaba. A lo que uno responde:yo tampoco, pero me han venido unas ganas… Así que estando la mano allí, y ellas no haciendo gran cosa por sacarlas, uno puede rematar: bueno, es hora de que nos hagamos un favor mutuo.

El siguiente paso es, bueno… el siguiente paso es esta historia.Nos habíamos ido de vacaciones con mi mujer, mi hija y mi suegra. Estábamos pasándola muy bien, íbamos a la playa, salíamos al cine, al teatro, a comer afuera los cuatro.Y una noche mi esposa y mi hija decidieron ir a ver un espectáculo al que yo desistí porque no me interesaba. Casualmente, mi suegra Raquel tampoco fue.

SE sabía atractiva la zorra Estando solo comprobé que ella llevaba cerca de una hora en el baño, y constaté que había dejado la puerta entreabierta. Preso de la calentura de las nueve de la noche, que es siempre posterior a la calentura de las ocho, y anterior a la de las diez de la noche, fui a espiarla. Estaba terminando de maquillarse, y lucía una lencería muy apropiada para llevar a la cama a una decena de hombres juntos.

Pensando que estando yo en el apartamento no se atrevería a hacer entrar a algún amante o amigo, de los que seguramente habría de tener, y no habiendo ningún hombre más que yo en los alrededores, supuse que el destinatario de tanto preparativo debía ser yo mismo. Detrás de la puerta, mientras pensaba en ello, comenzó a pararse mi miembro, como de costumbre desobedeciendo mis precisas instrucciones de calmarse un poco alguna vez en su vida. Eché otro vistazo al interior del baño, esta vez tratando de ver algo más de sus cualidades físicas ocultas. Y cuernos, menudo culo que lucía la zorra.

Un culo monumentalYa a esa altura me dominaba un deseo lujurios de entrar allí y tomarla de pie, con fuerza y sin preámbulos. Pero como no sabía cuales eran los planes de ella, me mentuve cauto y a la espera de su próximo movimiento. Todo indicaba por su uniforme de puta, por el maquillaje, el peinado, sus altos tacos, que no eran necesarios para su rol de suegra o abuela, que un plan secreto lujurioso estaba en camino. Me faltaba saber con quien. Eché otra mirada y comprobé que ya se exhibía frente al espejo con desparpajo, casi se podría decir que sabría que alguien estaba posando su mirada en ella.

SE exhibía como una puta Se la veía recaliente. Como nunca antes había tenido oportunidad de verla. Tal era la postura que tenía, con los brazos en jarras, ostentando sus tetas y apretando su culo enorme de blancas nalgas con una tanga negra metida allí.

Para mi sorpresa dijo: Carlos, entra, ya sé que estás ahí. No te hagas el sorprendido… ven y consuela a Raquel.

Diablos, dije yo, parece que este apartamento se convertirá en una moderna Sodoma. Y a mi juego me llamaron, así que entré. No bien estuve dentro se me acercó y me dijo: No sabes que a esta edad las mujeres adivinamos lo que desean los hombres y de qué manera lo desean! O te olvidas que yo enviudé dos veces. Y me estampó un beso de lengua que me erizó hasta los pelos de la nuca y de la espalda. No podía creerlo, en minutos más estaría cojiéndome a la zorra de mi suegra y conocería sus secretos y desenfrenados placeres. Se agachó, luciendo su cuerpo, pues sabría que estaba buena, me abrió el cierre del pantalón y empezó a mamarla con un entusiasmo y artesanal oficio, que yo hasta esa noche aún no había

Me daba una flor de mamada Se veía que tenía años de experiencia, que nunca se habría quedado una noche sin su porción de hombre. Su boca me recorrió completamente el pene, sin dejar centímetro sin pasar su lengua o su saliva. No sólo supe de la dulzura glotona de sus labios sino de su profunda garganta húmeda, casi sin fondo. Creo que estuve allí adentro por más de media hora, gimiendo y expulsando algunos líquidos que ella me reprochaba cada tando diciendo: estás tirando algo, bebé.

Pero no paraba, seguía en su juego cachondo y cada tanto me relataba algo como: hacía tiempo que veía que me mirabas el culo, cada tando te veía pasar por el dormitorio con los ojos bien abiertos tratando de sorprenderme desnuda. Yo no nací ayer, todavía estás tierno…

Precalentando con su juguete Minutos más tarde me condujo hacia su dormitorio y me dijo, antes de montarme quiero que veas como me masturbo, cuál es el juguete favorito cuando estoy sola por las noches y a veces por las tardes. Es una pequeña delicia que compré en un sexshop y que siempre llevo en la cartera para cuando me agarran las calenturas de mi edad.

Y sacó un consolador de metal y se frotó impunementes delante mío hasta que por fin decidió enterrárselo y gemir como una puta. Yo que no daba más la tomé por un brazo y le dije: zorra ponte en cuatro que te parto, no sea que llegue la maldita hora del regreso de tu hija, y no hayamos completado nuestra encamada. Y obedeció sumisa para que se la enterrara entera, completa y sin que sufriera sobresalto alguno.

Qué gruesa la tienes, yerno. Perdí el tiempo no haciéndolo antes contigo. Y yo que la metía y la sacaba a todo vapor, a toda máquina, frotando frenéticamente las paredes de su concha, mostrándole que clase de alegrías podría yo brindarle desde allí en adelante. Porque claro, uno con una suegra nunca quiere quedar mal… menos en la cama…

Lista para ser montada Quedó enteramente a mi disposición, gimiendo y moviendo sus anchas caderas, cuyo culo era una atracción más que placentera, obligando a mi imaginación a pensar en culearla no bien su concha de labios gruesos la hubiese comido lo suficiente. Y la zorra no paraba de echarse contra mi pelvis, mandándolo al fondo de su vagina jugosa y caliente, que al igual que su boca parecía no tener fondo…

Gime mientras la culeo Tenía una rara habilidad, comprimía sus gruesos labios que amordazaban el miembro estrangulándolo en el tronco y produciendome un placer infernal. Gritaba, sí, yo gritaba y ella también. Me pedía que la rompiera toda… no me perdones, dame todo y por todos lados… hazme tu puta… quiere que veas lo puta que soy… que te voy a comer como me he comido a decenas de hombres en mi vida… hasta sacarles la última gota… ahhhhhh ahhhhh ahhhh… y no paraba de moverse en sacudidas frenéticas, como electrizada.

Culeada colosal a mi suegra

Cerraba los ojos mientras la movia Cómetela toda putita.

Y ella que sí, soy una puta, me la como toda, sácamela por la boca, degenerado cabrón hijo de mil putas… rómpene toda… cuéntale a todos tus amigos cómo te follas a tu puta suegra por el culo… ! … y tráeme algunos machos más, para que me llenen entera y yo les beba sus jugos!

Y llegó el paradisíaco momento del orgasmo, ella lo recibió todo, mi semen caía por sus nalgas, tenía una eyaculación de la que no tuve otra semejante. Mi miembro completamente en su culo, abrazado por su carne caliente, sujetado por su grueso esfínter de una manera que me extrajo hasta la última gota como si me lo exprimiera con toda su alma.

No conforme completamente, se echó el la cama y me sorbió el último trago con su boca. Y algunas gotas más cayeron de mi miebro a sus pechos, y quedó así lamiendo embelesada la miel de su potro al que había agotado.

La zorra de mi suegra se bebía mi leche Bienvenido al mundo de los infieles -dijo. Guardó el consolador en su mesa de luz y remató: a partir de hoy serás mi nuevo consolador. Entrénate bien con mi hija, hoy te he perdonado, pero la próxima vez que que te agarre juro que me subo encima y te parto! Y yo Juro que jamás gozé tan salvajemente, al punto de estar esperando ansioso cada nueva vez para montarla como se debe. Para todos aquellos que creen que las viejas no… que su libido se fue, duerme o se mudó a otra ciudad, echen a su mujer, tírenla por el balcón y montense a su suegra. Sacarán chispas en la cama, habrá fuegos artificiales durante el orgasmo. Nunca habrán comido mejor manjar ni serán mejor servidos. Suegras a estar listas debidamente con su más sexy lencería, porque después de este cuento no quedará una en la tierra sin probar su tajada de yerno. Y si alguna no se atreve con su yerno, por verguenza o por lo que sea, bueno, voy a estar yo,ya saben como contactarme.

En estas fotos podemos ver a una madura culturista que le mola chupar culos. Es su gran pasión, levantar pesas o buenas pollas y dar mamadas brutales. No se dedica solo a mamar pollas, también sabe comer culos y chupar cojones.
Menuda zorra esta hecha la madura. Esta puta es una garganta traga leche.

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Galeria de fotos porno,en las que una zorra echa de menos a su cornudo difunto esposo y no duda en tirarse a un afortunado que pasaba por ahí.
En las fotos porno,se la puede ver haciendole unas mamadas de escandalo al tipo y como a penas puede contenerse para no llenarle de lefa la boca y su bonito vestido. Que puta, como me pone.
Lo mejor de todo es verla con el culo en pompa y recibiendo polla en éste.
Las enormes tetas también son dignas de mención, aunque el gilipollas no se las chupa en las fotos, y en el video porno ?

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A quíen no le gustan las maduras ? Dicen que veteranía es un grado y esta madura lo demuestra con tres pollas en la boca.
Una zorra en la que se ve depilandose el coño con unas tijeras, en otra escena de la galería porno, se le ve con el culo en pompa recibiendo polla en el ojete y mas polla en la boca mientras hace una mamada a uno de los tres tios.
Es increible como esta madura termina tragando leche y bañada de lefa, pero para esto deberéis de ver el video !

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