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buen culo mejores mamadasA la puta esta le metia yo la polla hasta el fondo de su culo, como provoca la hija de puta. Se contonea y menea el culo provocando al mas casto. El tio que esta con ella, no se lo piensa dos veces y le coge la cabeza y se la empuja contra la polla, haciendole tragar mas polla de la que es capar de meterse. La zorra lo tiene todo, traga polla, y recibe unas penetradas brutales. Sexo brutal y mamadas brutales de parte de esta putita.

Mi nombre es estrella, soy hermosa barranquillera, soltera, de tan solo 22 añitos, de ojos marrones, cabellos largos, ondulados de color castaños, me apasiona el sexo y siempre habia soñado con hacer el amor todo el dìa con diferentes hombres; pero hasta el 28 de dic.2000 era algo imposible de realizar.

Ese jueves salì de mi casa a las dos de la tarde rumbo a cartagena, ibamos un grupo de 8 personas donde solo habiamos 2 mujeres; llegamos a las refrescantes playas de cartagena, y en la orilla del mar nos quedamos, tomando, bailando, hablando de todo, a las 9 de la noche michael, mi amiga, dijo que tenia malestar estomacal y que preferia irse a acostar, asì fuè, nos quedamos mis 6 amigos y yo; nos sambullimos todos en el mar, alli jugueteamos, nos sentiamos libres, allì comenzo a hacerse realidad mi gran fantasia.

Estando en el mar dì inicio a una conversaciòn el tema era ” cual es tu fantasia sexual” como todo anfitriòn comence a hablar, les dije que me gustarìa hacer el amor durante largas horas con varios hombres, enseguida kike dijo: sabes estrella yo siempre he querido probar tus dulces labios y yo ni corta ni peresosa lo abraze y allì nos fundimos entre calidos pero excitantes besos, todo fue lindo, fue como un juego donde todos tenian la oportunidad de besarme, y asì lo hicimos, pero yo estaba encendida y querìa acciòn.

entre el mar y sintiendo como las olas del mar nos movian de un lado al otro, jorge me tomo entre sus brazos y me chupaba los senos, mientras que pablo introducio sus dedos en mi vagina, kike me penetraba por atràs y yo con la mano derecha le hacìa la paja a fredy y con la izquierda se la hacìa a wilmer, jose estaba allì a la espectativa, silencioso admirando esta orjia y esperando ansioso su turno.

kike fuè el primero en venirse, luego se apartaron de mì dejando que jose me tomara y me hiciera suya, empezo besandome apasionadamente por el cuello, hasta llegar a mis senos mientras sus dedos jugueteaban con mi vagina,,,,,,,umhhhhhhhh….que rico me sentìa,,,,,,ahhhhhhhhhh, ahora mismo estoy sintiendo esa sensaciòn……quiero venirme nuevamente… yo le hablaba al oido y le decia, metemela toda mi amor quiero tu gran verga dentro de mi vagina, culeame, hazme sentir plena….quiero màs, lo hicimos hasta durante una hora, fue lo que se demorò en venirse.

Despuès le tocaba el turno a pablo, el màs infantil de todos es muy romantico, me cantaba y decìa cosas bonitas mientras exploraba mi cuerpo, parecìa que fuese su primera vez, con èl todo fue lindo lo hicimos por delante y por detràs.

ahora le tocarìa a fredy, ahiiiiii,,,lo estaba esperando con tantas ansias es el mas atletico de todos, tiene unos musculos, que fuerza èl me alzo se quedo casi agachado y me sento en sus piernas se movio de que manera, fue algo dificil ya que las olas del mar no se quedaban quietas y nos moviamos fuertemente de alante hacia atràs, pero no nos importò al contrario,,,,,fue el polvo que màs me gusto… estaba 100 erecto y me pidio que me agachara un poco y tratara de colocarme como un perrito, lo intente y sentì como clave su gran pene dentro de mi ano.ahhhhhmmmmmmmmm. sentì que me atravesaba, pero le pedìa que lo hiciera con mas fuerza…asiiiiiiii.ahmmmmmmmm…me voy a venir gritabamos ambos,,,,umnnnnnnn que rico se vino y me dijo al oido ” cuando todos allàn terminado quiero volver a hacerlo contigo”

Jorge fue realmente encantador me hizo volar me clavaba por atras con el pene y por delante con sus dedos, y me chupaba la espalda, el cuello, que ricoooooo…..ahmmmmmmmmm, le pedia màs apesar de haber cogido con todos ellos sentìa que mi cuerpo pedia mas sexo…..asì que le pedì que no se viniera, mientras me sumergi en el mar y le chupe el pene por unos segundos cuando salì me metio su carnuda picha en mi hinchada chucha,,,,,que rico…….me sentìa la mujer màs afortunada de la vida, èl tuvo dos eyaculaciones en ese momento….que rico.

cuando termine de culiarme a todos eran apròximadamente las cuatro de la mañana, digo esto porque ya estaba amaneciendo. llame aparte a fredy y le pedì que me llevara a un hotel, asì lo hicimos nos retiramos, cuando llegamos al hotel me cargo me dejo caer sobre el sofa y con apasionados besos me dejo sin ropa, querìa que ese momento no se terminara, me chupo, me beso, me culio, por delante y por detras, cientos de veces, no queriamos irnos no queriamos saber de horas ni de nada, lo hicimos en el baño, en el piso, en la cama, sobre el tocador, en la mesita de noche, ese dìa no comimos nada, solo queriamos deborarnos, chuparnos todosnuestros nectares, quedar secos y asì fuè, no dormimos ni descansamos, cuando èl se venìa yo le chupaba la picha y le besaba los huevos para que no se le bajara y asì fue como pude hacer realidad mi gran fantasia.

cuando salimos del hotel eran las 6:15 de la tarde cogimos un carro rumbo a la terminal para regresar a barranquilla y en el camino nos seguiamos besando, y tocandonos, sabiamos que no podiamos esperar a barranquilla asì que en la terminal nos metimos en el baño de los hombres y lo hicimos nuevamente, cuando nos montamos en el bus nos seguimos chupando, agarrando y el metiendo sus dedos en mi vagina y por mi ano no nos podiamos contener asì que se la chupe hasta que se vino en mi boca, todavìa puedo sentir ese sabor….umhhhhhhhhhhhhh….que rico.

actualmente no podemos estar un solo minuto sin vernos a diario me pierdo de mi casa para encontrarme con èl y tener a diario mìnimo 5 orgasmo.

prueba esta experiencia y te juro que no te arrepentiras.

enculando a la rubiaParece un conejo cogido por las orejas. El tio le levanta las patas a la zorra, las coge con una mano y se dedica a meterle la tranca en el ojete. Como le entra y como grita la puta cuando recibe su buena racion de polla en el ojete. Un culo enorme con un coño depilado que tambien invita a chuparlo y mamarlo hasta sacar sus jugos y sorberlos. Mucha polla recibe este culazo, buenas pajas os esperan.

sexo anal madura tetonaBuah, vaya culo que tiene esta puta madura. Y lo mejor de todo es que recibe el pollon del tio este hasta el fondo. La guarra se sienta sobre el pollon, metiendoselo por el ojete y con sus tetazas subiendo y bajando con cada embestida en el culazo de la madura. Porno brutal por el culo del puton madurito. Madura que me la pone dura !

Relato erotico de un joven que conoce a una madura de muy buen ver, en otras palabras una zorra con un cuerpazo y un culo espectaculares. El tio no lo desaprovecha y a la primera de cambio le mete toda la polla por el culo, por el chocho, por la boca… una verdadera zorra que le encanta disfrutar del porno brutal

Tengo 19 años recién cumplidos, estudio en la universidad, y desde hace ya varios años vivo solo en un piso en Madrid. Soy del sur, de un pueblecito de la provincia de Cádiz, y mis padres viven de caseros en un gran cortijo. Este verano, sin planes, decidí darles una sorpresa y me fui a pasar con ellos unos días. Mi padre pasa el día en el campo trabajando, cuidando los animales que hay, toros bravos y caballos, y mi madre pasa el día en la casa de los señores, limpiando y haciendo de comer para ellos, llevan toda la vida trabajando para ellos, la señora de la casa, por esos días estaba sola en casa, ya que toda la demás familia estaban de vacaciones en no se donde.

Pasear por la casa era una pasada, suelos de maderas, trofeos de caza por todos sitios, biblioteca inmensa, cosa que me gustaba, pasaba mucho tiempo por allí, leyendo los libros que me parecían interesantes. Mi madre siempre me decía que tuviera mucho cuidado de no romper nada, y de no cambiar las cosas de sitio, por lo normal evitaba estar en la casa principal cuando estaban los señores en ella, o algunos de sus hijos, que además nunca me gustaba como trataban a mi madre, que parecía la criada de ellos, y eso me reventaba. La señora ronda los 50 años, y ella al contrario de los demás miembros de la familia, siempre había tratado con mucha educación a mis padres, y siempre que podía los ayudaba con dinero extra, con cosas para mi de sus hijos menores, que normalmente yo solía vender, ya que no me gustaba usar la ropa de ellos, y siempre era ropa de marca y sacaba una pasta por ellas. Además ella provenía de una familia normal del pueblo, se había quedado embarazada en su juventud y el señorito la tomó por esposa, por lo que ella sin quererlo se parecía más a nosotros que el resto, aunque con los años, tenía ese aire de superioridad característico de la gente con dinero, mucho dinero.

Un día estando en la biblioteca, la señora pasó por mi lado, sin darse cuenta de que yo estaba sentado en un sillón inmenso leyendo un libro, iba en bikini con un pareo amarrado a la cintura, no es una mujer muy alta, 1,67 o 68, tiene unos pechos que ahora visto en bikini, eran mucho más grande de lo que yo hubiera podido imaginar, no tenía barriga, estaba completamente lisa y el bikini se le metía por el canal entre sus nalgas dejando estas moverse libremente, nunca imaginé que esta mujer tuviera ese porte, su piel se notaba que no estaba tersa como la piel de una mujer joven, pero sin darme cuenta mi pene se puso duro y sin poder evitarlo, mi primera intención fue seguirla y expiarla, pero después pensé en su dormitorio y sigilosamente me dirigí a él, la puerta estaba entreabierta y con un poco de miedo y con el corazón encogido, entré. Su ropa estaba sobre la cama, sin poder evitarlo busqué su braga, y comencé a olerla, su aroma era extasiante, estaba mojada de su flujo y sin querer evitarlo me propiné una paja soltando toda mi leche sobre ella, salí de nuevo a buscarla después de haberme quedado satisfecho, la estuve espiando un rato, verla sentada sobre la tumbona y ver como se juntaba la crema por el cuerpo fue una pasada, se apartó la parte de arriba del bikini para juntarse crema por los pechos, dejándome ver sus aureolas y sus pezones negros, que resaltaban sobre la parte de sus pechos que no estaba bronceada por el sol.

Cuando sentí que mi madre se acercaba, me fui para no levantar sospechas, ya que ella tendría que pasar por donde yo estaba, me fui a nuestra casa a propinarme otra paja pensando en lo que había visto. Ese día no volví a verla, pero desde ese momento procuraba encontrármela y por supuesto encontrármela cuando tenía la polla bien dura y ella pudiera darse cuenta de mis terribles erecciones. Soltar mi leche en sus bragas se había convertido en mi pasatiempo predilecto. Que decir tiene que mis días de estancia en casa de mis padres se alargarían por lo menos, dos semanas, ya que ese sería el tiempo que la familia estaría fuera.

Una tarde que ella se estaba duchando en su cuarto de baño, me aventuré a entrar en su dormitorio, lo primero que encontré fue su pequeño bikini, y sin pensármelo me pajeé soltando mi leche caliente en él, conseguí salir justo cuando ella salía, y al cabo de un rato cual fue mi sorpresa cuando la vi aparecer en el porche de la casa llevando el bikini, yo estaba con mi madre ayudándola con unas macetas, la señora tuvo que darse cuenta de mi nerviosismo al verla, sobre todo porque yo podía ver la mancha de mi leche en la parte de debajo de su bikini y sabía que tenía haberse dado cuenta de que estaban llena de algo que no era normal, pero allí estaba con ella puesta, y marcando sus pezones en la parte de arriba, mi madre ajena a todo aquello no se daba cuenta de nada, pero la señora no dejaba de mirar el paquete que empezaba a asomar en mis calzonas.

Después de una conversación que giraba en torno a mi, de mis estudios, de mis gustos y sobre todo de que si tenía novia o no con mi madre, esta tuvo que volver a sus tareas, y la señora como no queriendo dejar escapar una ocasión de quedarse a solas conmigo, me dijo que no me fuera, que tenía algunas cosas de su hijo pequeño que me podrían servir y que me las iba a enseñar por si me gustaban y las quería, no pude rechazar la invitación que además fue muy aplaudida por mi madre que nos dejó a solas ya que ella tenía que salir a comprar unas cosas, eso quería decir que mis padres tendrían que coger el coche y ausentarse del cortijo durante al menos 3 horas. La señora no dijo nada, solo se limitó a caminar delante de mí, quitándose el pareo que llevaba puesto, dejándome ver en todo su esplendor sus nalgas moverse de un lado a otro mientras caminaba y se dirigía al cuarto de su hijo.

Entramo en el dormitorio y después de abrir el armario del hijo se sentó en un cómodo sillón a mi espalda, y me dijo que cogiera lo que quisiera de él, para probármelo, los dos somos casi iguales de edad y de estatura por lo que sus cosas me vienen que ni al pelo, me saqué la camiseta que llevaba puesta y me coloqué unas camisas, la señora no dejaba de mirarme, y abriendo las piernas varias veces me dejaba ver sus abultados labios vaginales, y como el bikini se le metía entre ellos, y sobre todo la mancha de mi leche, una de las veces pude ver por el espejo del armario, como ella se metía los dedos por dentro del bikini y seguidamente pasaba sus dedos mojados por su labios, eso me puso como una moto y sin poder evitarlo mi polla creció hasta dolerme, seguidamente me dijo que había unos pantalones que me vendrían muy bien con esas camisas y me dijo que me los pusiera, tuve que sacarlos del armario y antes de que me los pusiera, me pidió que me acercara para verme de cerca, una vez frente a ella y con los pantalones superpuestos a mis calzonas, me pidió que me los pusiera, tenía que quitarme la calzonas y quedarme en bóxer, sabía que mi polla iba a quedar en todo su esplendor y como decimos aquí, “de perdió al río”, me bajé las calzonas dejando que ella pudiera ver mi pene apretado por mi bóxer, la tenía bien grande y dura, me dolía, ella se echó hacía delante quedando muy cerca de mi abultado pene, y antes de que yo pudiera decir nada, me dijo.

- Llevas días malgastando tu leche en mis bragas, no sabes el trabajo que me cuesta sacarla de mis bragas y saborearla.

Y antes de que me diera tiempo a nada, acercó su mano y tiró de mi bóxer dejando en libertad mi pene, tiró de mi por mis caderas y se la llevo a la boca, primero paso su lengua por mi glande sacando las gotas de mi flujo preseminal que ya estaba en él, y luego me bajo el capullo para chupar todo mi glande con glotonería, sacando todo el resto de mi leche pegada a ella, para después como la que le fuera la vida en ello, metérsela en la boca con ansias, me la chupaba, metiéndosela por completo, a la vez que recorría mi polla por completo con las dos manos, chupaba todo mi tronco y se metía los huevos en la boca, tremenda paja nunca ninguna chica me había hecho, por lo que sin poder evitarlo, no tardé en correrme soltando una buena cantidad de leche en su boca, que desde luego ella no dejo escapar ni una sola gota, se relamía las comisuras y seguía chupando, hasta conseguir que de una sola vez mi polla volviera a estar igual de dura que al principio.

Cuando terminó me había dejado igual que al principio, igual de empalmado que cuando entré. Se echó para atrás y sin decir nada, colocó su culo al filo del sillón, bajo su mano hasta apartarse la parte de abajo del bikini, dejando a mi vista un tremendo coño, sus labios eran grandes, su piel estaba bronceada menos la parte que cubría su bikini, apenas tenía vellos, solo una pequeña hilera de vellos de color castaño, que dejaban paso a unos labios grandes y oscuros, se los abrió con sus dedos dejándome ver la parte interior de sus vagina, resaltando ese color rosado de su interior, me arrodillé para demostrarle que no era un principiante en la labor de lamer un buen coño, y apartando sus manos para dejarme hacer, comencé a lamer todo su borde, el aroma que desprendía se mezclaba con el sabor de mi leche pegada a su bikini, lamía y chupaba sus labios, consiguiendo sacarle gemidos que cada vez se hacían mas sonoros, hasta por fin dedicarme a lamer y chupar su inmenso clítoris, que ya estaba duro y grande, mis manos recorrían sus muslos, apretando cuando podía sus flácidas nalgas, pude notar que estaba a punto de terminar en mi boca, cuando sus gemidos se fueron haciendo más sonoros a la vez que apretaba mi cabeza con sus manos, una vez que comprobé que había terminado, ya que soltó una cantidad de flujo, que me llenó toda la boca de un rico sabor, me dediqué a meter mi lengua en su dilatado coño, y seguir bajando hasta alcanzar la entrada de su ojete, eso parecía volver a ponerla a tope, con mis manos acaricié su vientre hasta subir a sus pechos, que saqué del bikini, jugando así con sus pezones que parecían dos botones grandes y duros en medio de sus flácidas e inmensas tetas, subí mi lengua por todo su vientre, jugando con sus vellos, hasta alcanzar esas tetas, que colgaban , las mordí con furia, y eso parecía ponerla como una moto.

Parecía que le gustara que le dieran fuerte, mi polla jugaba entre sus piernas, se la coloqué entre los labios, y apreté, mirando como mi polla entraba en su gran hueco, estaba completamente lubricado, su gemido tuvo que resonar en toda la casa, pero por suerte estábamos solos, de rodillas, mi polla llegaba perfectamente, cogí sus piernas por debajo de las rodillas y se las subí para de esa manera embestirla con toda la fuerza que pude, sentía como mi polla entraba hasta lo más hondo de su ser, su interior quemaba, sentía mi polla dura como un piedra, y sentía incluso como me dolía el capullo después de dos pajas, pero no pensaba parar hasta hacerla reventar de placer, y desde luego que lo estaba consiguiendo, ella soltaba gemidos, como una loca a la vez que no paraba de decirme obscenidades que hacían que cada vez le diera más fuerte, yo no conseguía correrme, y ella estaba ya exhausta, podía ver sus tetas rojas de mis mordidas, y como sus pezones parecían que iban a estallar de tanto chupárselos. En eso ella ya no podía más y me dijo.

- Correte ya, cabrón, que me vas a dejar rota por dentro.

Por mi cabeza, pasó una idea, que nunca había conseguido realizar, darle por el culo a una tía, mi polla es bastante grande y cualquier niña joven, le da miedo, pero con la señora iba a ser diferente, se la saqué y sin darle muchas opciones conseguí darle la vuelta y colocarla a cuatro encima del sillón, me coloqué detrás de ella, y volví a embestirla con fuerza por detrás, ella gemía y seguía gritándome cosas como.

- No me la saques, dame fuerte cabrón, quiero sentir tu leche dentro de mí, rómpeme.

Abría sus nalgas con mis manos, ver su estriado agujero trasero, me estaba volviendo loco, sentir mis muslos haciendo estallar sus nalgas, me estaba llevando al límite, paré de darle fuerte, para sobar sus tetas por delante, ella apretaba su coño, para hacérmelo sentir, le dije en un susurro, que deseaba darle por detrás, a lo que ella me respondió que nunca le habían dado por ahí, que eso tenía que doler mucho, pero cuando se la saqué y busqué la entrada de su culo, no hubo impedimentos por parte de ella, así que muy despacio y jugando con su agujero, poco a poco la fui abriendo hasta tener la punta de mi polla en su gran culo, ella se mordía los labios, y con su mano se daba placer, tirando a veces de mis huevos para refregárselos por su dilatado coño, yo abría sus nalgas y metía mi polla poco a poco, sacando pequeños gritos cada vez que ella sentía más adentro mi polla, así hasta que mi polla estuvo hasta los huevos dentro de su apretado culo, la saqué por completo y la metí varias veces de una sola vez, hasta que su agujero se quedó abierto y mi polla entraba y salía sin ninguna dificultad, fue cuando agarrándola de las caderas, comencé a embestirla con toda la fuerza que pude, era una pasada verla chillar como una loca, sentir como se metía los dedos todo lo que podía en el coño, y como se chupaba ella misma los pezones, así estuve varios minutos todos los que pude aguantar antes de soltar toda mi leche en ese estrecho y caliente agujero y todo lo adentro que pude.

Los dos quedamos sudorosos, sacar mi polla de su culo, y verlo palpitar y ver como salía mi leche de él, hizo que no me pudiera contener, y sin pensármelo me abalancé a chupárselo y lamérselo, pasaba de su culo a su coño, metiendo todo lo que podía mi lengua en sus dos agujeros, ella volvió a correrse con mi boca. Y de esa manera dimos por terminada nuestra primera sesión de sexo.

Fue la primera, pero ni mucho menos la última, follamos todos los días que me quedé en la casa de mis padres, y ahora que he vuelto a Madrid, me llamó para decirme que pasaría unos días sola en la capital, y que me olvidara de mi vida social. Que me quería solo para ella.

Relato erotico en el que un hombre hace su fantasia sexual realidad, que un tio tenga sexo brutal y salvaje con su novia y delante suyo. Las barbaridades que le hace ese salido a la zorra son verdadero porno brutal.

Tantas vueltas le di a esa idea que al final se convirtió en una obsesión. Mi novia en manos de otro hombre. Entregar lo que más quiero. Cuanto más humillante y salvaje fuese la escena más excitante resultaría. Nunca me he atrevido a decírselo, siendo ella una chica responsable y poco dada a las extravagancias. Pero yo no podía más y esa idea no dejaba de rondarme desde hacía meses. Tenía que buscar la forma de hacer realidad esta fantasía.
Mi novia, Esmeralda, se iba a prestar a uno de nuestros habituales juegos. Pero esta vez no iba a ser yo su amante. Le había preguntado más de mil veces si había tenido fantasías con otro hombre, siendo yo el único el primero y único en disfrutarla. La respuesta era siempre la misma, solo tenía ojos para mí y cualquier fantasía con otra persona era imposible. Ni me había sido infiel ni tenía intención de hacerlo. Es más, no era nada comprensible con las personas que lo hacen y mucho menos con los que disfrutan de ello. La verdad es que llamar reaccionaria a Esmeralda es quedarse corto. Por eso este juego me lo tomé, en parte, como una venganza.

Di muchas vueltas hasta encontrar al sujeto que buscaba, no me valía cualquiera. Cuanto más desagradable fuese el elemento más me excitaría entregársela. Alguien que muy, muy salido, que nunca hubiese disfrutado de una hembra tan excepcional. Porque lo es, de eso no tengo duda. Puedo jurar que no es obcecación por ella, siendo para mí la mujer más bella que conozco. La describiré, aunque seguro me voy a quedar corto. En primer lugar la edad: Esmeralda tiene 29 años y no exagero al decir que es preciosa, vamos, una auténtica Venus. Desde que la conozco, y va para 15 años, apenas ha cambiado. Tiene un pelo magnífico, suave y muy cuidado. Le gusta llevarlo recogido, aunque lo tiene largo, color castaño claro y muy liso. De su cara sus ojos verdes, grandes y vivos, con unos labios dibujados con carboncillo y un cuerpo que más parece un pastel. Los pechos, talla 90, muy firmes, blancos y suaves, con unos pezones grandes y sonrosados. Su cintura estrecha, su culo hermoso y una discreta entrepierna que siempre trata de ocultar, le da cierto reparo desnudarse y mostrar tales maravillas y eso que hace más de 15 años que me permite disfrutarla. Tenía y tiene, la piel más perfumada y nívea que conozco, por eso su amante debía ser la antítesis. Es una mujer elegante, aficionada a los trajes chaqueta de marca y enemiga acérrima de las minifaldas, tops y escotes descarados. Gasta mucho dinero
en ropa y en cuidarse, no escatimando en cremas y demás potingues.

Tardé varias semanas en encontrar al perfecto “follador”. Paraba en una cervecería próxima a mi casa, era peón en una obra cercana y acudía todos los días a comer con varios compañeros. Se llama Jos. Vino a España hace varios años desde de Guinea y desde entonces se ha ganado la vida currando en las obras de la zona. Me pareció tan alto como yo, pero mucho más corpulento y muy, muy feo. Grotesco incluso. Con unos labios enormes, agrietados; unos dientes roñosos, sucios, descolocados y enmarcados por una barba rizada, siempre a medio crecer. Su piel era áspera, como curtida y con unas uñas sucias por el trabajo. Las cremas que se echa mi novia se habrían evaporado en la piel de este sujeto, tal es su sequedad. Solo imaginármelo con ella me excitaba enormemente.

Le contraté en mi casa para algunas chapuzas y un día, de pasada, le presenté a mi novia. Ella venía del trabajo, es ejecutiva de publicidad. Llevaba un buen traje con pantalón. Al presentarle al sujeto le dio poca importancia, mostrando cierto desprecio. Porque Esmeralda algo clasista y en ocasionas más racista que Hitler. Durante varios años he tratado de intentar bajarle esos aires y ya puedo decir que excepto en esta ocasión, he fracasado. Él apenas la miró, mantenía la vista agachada, contemplándose las manos. Todo lleno de yeso y con el mono más raído del mundo. Cuando se marchó le pregunté por ella, ya había suficiente confianza para ello. Me dijo que le parecía muy bonita, un bombón, aunque algo estirada. Aún tenía reparos en decirme la verdad, pero sus ojos le delataban, se la habría comido allí mismo. ¡Perfecto!, el juego estaba en marcha.

Mi novia y yo teníamos un lugar estupendo, en una apartada vaguada de un pinar cercano a Madrid. Un lugar donde habíamos llevado a cabo nuestras fantasías y donde acudimos esporádicamente desde hace 10 años. Nunca encontramos a nadie. No hay casas en varios kilómetros y mira que es difícil en Madrid. Nos gustaban los juegos y más de una vez la había atado para hacerle el amor. Así que le propuse repetir, prometiendo que iba a ser lo más excitante de su vida.

“¿Te gustaría follarte a mi novia verdad?”, le pregunté al muchacho mientras trabajaba en el jardín. Vi que era un tío muy mañoso y concienzudo, tanto mejor.

“No. Es tu novia, solo te dije que es muy guapa.” Hablaba en un mal castellano y con cierta vergüenza. Según me había contado, en su país las mujeres tienen un papel muy distinto. Ellas ni proponen, ni disponen, tan solo se prestan a lo que quiera su marido. Por eso, le sorprendía que aquí en España disfrutasen de mayor protagonismo. Aquí le imponían mucho respeto, tanto que llevaba casi 5 años sin acostarse con ninguna.

“Pues yo quiero que lo hagas. Incluso soy capaz de pagarte por ello. Yo no puedo hacerle el amor (mentira) y quiero que ella disfrute con alguien.” “¿Lo dices en serio?, me parece que no le gusté demasiado.” “Ya lo creo que sí. Te la pondré en bandeja y podrás hacer lo que quieras con ella … todo lo que quieras. Quizás estuvo un poco seca contigo, pero ya te digo que seguro va a disfrutar. Engaña mucho, pero cuanto más desagradable te pongas y más te aproveches de ella más disfrutará y se excitará, créeme.”“¿Cómo lo voy a rechazar?, ¿Cuando? …estoy impaciente.”

Sería el próximo sábado. Yo estaba impaciente, pensaba que el negro se masturbaría toda la semana pensando en ello. La cara que puso al oírlo era increíble, como si le hubiera tocado la lotería. Una mujer increíble, con la que todo el mundo hubiera soñado, dispuesta a hacerlo todo. Cualquier perrería que se le pasase por la cabeza, cualquier obscenidad, aquello que no se había atrevido a hacer con otras. En fin, la oportunidad de su vida. A mí, sólo pensar en ello me excitaba inmensamente. Esa semana no podía evitar verla de diferente manera. Veía su cuerpo y me lo imaginaba en otras manos. Evité hacer el amor con ella con diferentes pretextos, la quería super excitada. Incluso compré unas pastillas que me habían recomendado y que la pondrían al límite. En esos momentos ella no se esperaba lo que vendría encima.

Llegó el sábado. Quedé en el pinar con él a las siete de la tarde. Era verano y teníamos luz hasta las 10 de la noche. Yo quería verlo todo a la perfección, era mi gran momento. Ella también estaba excitada. Aquellos juegos en los que la dominaba siempre le habían gustado. La ataba a un árbol y disfrutaba de ella, con paciencia, un buen rato. La excitaba sentirse entregada y en mis manos. Con los ojos cerrados y dejándose hacer.

Entramos en el bosque charlando de cosas sin importancia. Una vez en el lugar lo dispuse todo. Ella llevaría tan solo unas bragas blancas de esas que son altas por los lados y un sostén estupendo, de los que se abren por delante. El conjunto se lo compré expresamente para ese momento y pensando más en los deseos del albañil que en los míos. Tapé sus ojos con la venda negra que habíamos utilizado en otras ocasiones. Ella temblaba de excitación. Después le até las manos a la espalda con una buena soga, la puse de rodillas y le di un beso en la boca. Estábamos muy calientes y la espera todavía la iba a excitar más. Me alejé unos cinco metros, apoyándome sobre un árbol. Me puse cómodo. He de reconocer, que no fiándome del sujeto en cuestión, cogí un buen cuchillo por si la escena degeneraba demasiado. Al fin y al cabo él no era más que un desconocido y ante tan extraordinario panorama podría volverse loco.

A las 7 menos cuarto llegaba Jos con una camiseta de tirantes muy sucia y un pantalón corto rojo. Venía a paso ligero, seguro que ya llevaba un rato observando. Nuca me había parecido tan grande. Unos brazos enormes, oscuros y fuertes, con las manos más desmesuradas que haya visto, casi parecían talladas en madera. Cuando la vio medio desnuda y de rodillas en mitad del bosque, abrió mucho los ojos y me sonrió malévolo. Era mirada significaba una cosa, se iba a poner morado.

“¿De verdad quieres que lo haga?”, dijo en voz baja. Era mi última oportunidad. Quizás ver a semejante individuo sobre mi novia no mereciera tanto la pena. Podía enfurecerme y acabar mal. Sobre todo cuando había creado tales expectativas en este sujeto. Vamos que pude distinguir el bulto entre sus piernas a varios metros de distancia. Y yo sabía que no iba a haber compasión. Pero ya era tarde, no podía echarme atrás.

“Es toda tuya, haz lo que te plazca, tan solo te pido que no la beses, no le hagas daño, no digas una palabra … ah y no me mires.” Ella oía un murmullo y movía la cabeza para escucharlo bien, pero los pájaros y el viento enmascaraban nuestras palabras. “Bien, pero no quiero que te arrepientas y me cortes la faena. ¿De verdad tengo libertad?” “Te lo juro, podrás hacerlo donde quieras y como quieras, está a tu disposición, y ya ves que mujer más hermosa no vas a encontrar. No te preocupes por dejarla embarazada, toma pastillas, así que puedes hacerlo a pelo.” “¿No me molestarás para nada?” “No lo haré.”

Jos no quiso esperar más y se acercó a ella con paso firme. Estaba impaciente. Cuando Esmeralda le oyó levantó la cabeza y se puso más erguida. Se mordía el labio inferior y se pasaba la lengua para tenerlos más apetecibles aún. Ella también se impacientaba. Jos se acercó a pocos centímetros, colocando su pelvis muy cerca de esa linda boca que yo tantas veces había besado. La observaba con paciencia, quería disfrutar del momento, su momento. En la vida se habría imaginado la escena. Él de pie, con una preciosidad arrodillada a sus pies y con permiso para hacerle de todo. Una mujer pidiendo que se aprovechen de ella. Dio varias vueltas estudiando la jugada. Observó como sus pechos palpitaban, luego dio la vuelta contemplando su culo apoyado en los gemelos y los pies desnudos sobre la broza del pinar. Estando ahí detrás la cogió por la nuca bruscamente y la puso de pie. Ella gimió. Después Jos paseó sus dedos por el borde de sujetador con gran paciencia, mientras sacó una enorme lengua y se la paseó por la mejilla derecha, acabando el recorrido en la oreja. A ella eso le encantaba. Mientras sentía el aliento tan cerca se estremecía de gusto. Jos la trataba con descaro, cogiéndola de la cintura y apretándola a él. De pronto se apartó, metió una mano en el bolsillo y sacó una navaja muy mellada. En ese momento me sobresalté bastante al ver el arma. Aún así, yo estaba muy excitado y solo con verla así frente a él, ya había tenido el primer orgasmo.

Jos no quería abrir el sujetador por el broche. Metió la hoja de la navaja entre las dos copas del sostén y lo cortó súbitamente. Los pechos saltaron libres. Él no quería esperar más, así que apartó el sujetador y dejó sus senos totalmente al descubierto observándolos con deleite. Sus ojos se abrieron ante tal panorama. No tenía prisa y seguro que nunca había visto nada tan bello. Unas tetas blancas, turgentes y suaves, con un olor delicioso y todas para él.

Al poco rato empezó a amasar esos pechos con total descaro. Los estrujaba como yo nunca lo había hecho, pellizcando con cierto sadismo los pezones y jugueteando sin cesar. El bulto de su entrepierna crecía y una mancha en su bragueta le delató, estaba teniendo sus primeros orgasmos. Realmente llevaba un tiempo largo sin tener una mujer entre sus manos y esta, según me contó, era la primera chica blanca con la que se lo hacía.

Jos no tardó en colocar sus labios y succionar con avidez. Unos labios enormes, arrugados que movía con desesperación. Los lamía como si fuesen helados y se los metía en la boca. Ella mientras gemía, retorciéndose de placer. Y yo a pocos metros creía reventar, aún hoy, mientras escribo y recuerdo la escena me enciendo. Jos parecía disfrutar con el sabor de esas increíbles tetas. Sus dedos no tardaron un deslizarse lentamente hacia el coño. Le reconozco su paciencia, yo ya la hubiera penetrado. Esa mano tan grande y repelente bajó del pecho izquierdo, por el vientre hacia la pelvis. Después pude ver como introdujo los dedos por debajo de las bragas y
empezó a pasearlos por el bello púbico, jugueteando entre lo rizos. No tardó demasiado en bajar un poco más, metiéndolos entre las piernas sin llegar a penetrarla. Ella gimió con más fuerza, estaba muy, muy húmeda. Jos sacó los dedos y los olió. Entonces me miró y puso cara de deleite. Yo le había dicho que no me mirase pero, la verdad, es que no era momento de reprobaciones y él se estaba portando como un profesional. Al principio yo creía que iba a llegar y se la iba a follar un par de veces, sin más misterios. Pero aquello parecía una escena de película X.

En fin, los dedos estaban totalmente húmedos, como los muslos de mi novia. Hacía rato que se corría de gusto, como yo nunca lo había visto. Jos volvió a sacar la navaja del bolsillo y cortó los laterales de las bragas, dejándolas sujetas por debajo y descubriendo los primeros bellos de su pubis. Después se las arrancó, tirándolas junto a mí. La paciencia del muchacho se agotaba. Ella se retorció, intentando ocultar su sexo, pero ya estaba totalmente desnuda y su coño esperaba ser ocupado cuanto antes. Pero aún le quedaba un rato.

Yo nunca había estado tan excitado. Aunque, por otra parte, deseaba que algo interrumpiese la escena. Impedir que humillase aún más a mi novia. Hasta ese momento ya había sido suficientemente interesante … pero ya no había marcha atrás.

Jos apoyó sus manos en los hombros de Esmeralda y la puso de rodillas ante él. Ya sabía o lo que venía ahora. Antes de follársela quería un completo, que ella se la chupase. Pero antes se fue a su espalda y le desató las manos para que “trabajase con libertad”. Yo sabía que Esmeralda no iba a descubrir sus ojos. Permanecía quieta, colocando los brazos delante y cubriéndose el sexo aún con algo de pudor. Jos se puso en frente mientras se relamía. Aún estaba totalmente vestido y cada vez más impaciente. De pronto se bajó la cremallera y rebuscó por el orificio. Su polla estaba a reventar, así que tuvo que bajarse los pantalones y los calzoncillos. Por aquello de los tópicos y siendo Jos un tío bastante corpulento, pensé que el aparato sería impresionante y lo cierto es que lo era, aunque no tanto como me había imaginado. Cerca de 20 centímetros, muy grueso y negro como el azabache. Parecía, eso si, mucho más brutal. Con venas descomunales. Desde luego parecía mucho más ancho de lo normal. En la punta un glande tan enorme como sonrosado y en la base una gran fronda de pelos. Ella se mojó los labios, presintiendo impaciente el momento de la mamada. A mi las fellatios me encantan, pero lo cierto es que Esmeralda no se prodigaba mucho. Aquel día era una excepción, no sé si fruto de las pastillas, del momento o ambos. Jos cogió su instrumento y se la apoyó en la mejilla invitándola a jugar. Yo me moría viendo como restregaba aquella enormidad en el precioso rostro de mi novia. Pero Esmeralda no esperó mucho. La cogió con las dos manos y empezó a darle besos delicadamente de abajo a arriba. Colocaba la boca en forma de O y besaba con deleite la punta, abriendo un poco y saboreando parte del glande. Unos besos sonoros, largos, aspirando el olor y notando en la punta de los labios todos los detalles.

En ese instante ella debió notar que ese no era mí aparato. Olía diferente y aunque era de similares dimensiones, parecía más hosco y más grueso. De estar en frío seguro que la habría rechazado asqueada, pero en aquel momento, mientras entre sus piernas brotaba tanto liquido, hubiera hecho cualquier cosa que le pidiesen. Y así fue. En un primer momento titubeó, pero la excitación podía más, así que de los besos pasó a los lametones. Aún pequeños y tímidos, con la punta de la lengua recorriendo los laterales del pene. Así es como me lo hacía siempre, pero Jos no era yo y quería correrse cuanto antes. Sin chorraditas. Mientras ella lamía retraídamente la agarró de la nuca y le metió la mitad de la polla en la boca. Pude ver como ella casi se ahogaba. Sin contemplaciones. Él la movía arriba y abajo y ella se dejaba hacer. Esmeralda le puso una mano en el culo y otra en los testículos, masajeándolos con cierta habilidad. Una habilidad desconocida para mí. Pero quería sentir el calor humano así que se arrimó, apoyando su pecho sobre los muslos y restregándose. Verla tan blanca, preciosa y enroscada en las piernas renegridas de aquel gañán… es una imagen que no olvidaré por muchos años que pasen.

Jos no podía esperar más. De pronto paró y empezó con grandes espasmos a correrse dentro de la boca. Ella se sorprendió aún más, yo nunca lo había hecho. Pero agarró el pene y siguió moviéndolo, casi diría que ordeñándolo, hasta que expulsó todo lo que tenía, salió de la boca y con él borbotones de semen caliente y muy blanco. Yo me moría. La leche salía viscosa y en cantidad, como nunca lo había imaginado. Salpicando su cara y resbalando por los pechos. Si hubiera tenido una cámara de fotos hubiera sacado una increíble instantánea pornográfica. Jos gruñía y se convulsionaba mientras mi novia le vaciaba los testículos, apretándolos para sacar todo el jugo. Ella no podía estar más excitada con el baño. Empezó a restregarse la viscosidad por todo el cuerpo, sacando la lengua y saboreándolo con absoluto deleite. Desde luego eso no lo había visto en ninguna película porno. Nuca pensé en verla así, tan seria, tan estirada y ahora saboreando la leche caliente de un desconocido y frotándosela por todo el cuerpo como si fuese aceite de baño. Él la estaba disfrutando más de lo que yo en 15 años y encima me encantaba.

Tuvo su primer orgasmo sin siquiera tocarse el coño. Después quedo tendida y totalmente desnuda, con las piernas cerradas sobre la broza de los pinos.

Pero a Jos no le había parecido suficiente, así que no tardo en agarrarle las tetas casi con desprecio y comenzar de nuevo el masaje. Poco le importó que estuvieran llenas de semen. Las estrujaba con avidez con una mano mientras con las otra buscaba el coño. ¡Qué manera de frotar!. Ella parecía dispuesta, así que abrió las piernas y cogió las manos del negro, conduciéndolas y apretándolas contra su piel. Al rato ella las había conducido a su sexo, apretándolas con fuerza. Esas manos tan ásperas y grandes no podían ser las de su novio, las mías. Pero no parecía importarle. Esmeralda se incorporó un poco mientras él la manoseaba. Ella gimió cuando entró el primer dedo. Le agarró la polla y empezó a menearla, pretendiendo ponerla en forma de nuevo. Jos se puso de rodillas, le había gustado mucho la hermosa boca de mi novia así que se la volvió a poner en los labios. De verdad pensé que le iba a quitar el color del pene, desde luego, el sabor se lo quitó. Ella volvía a lamer de una forma que yo nunca
habría imaginado, casi diría que con apetito, con voracidad. Cuando el cacharro estuvo duro como una piedra y húmedo con la saliva de Esmeralda, ésta se tendió, invitando a la penetración. Jos se echó encima sin demasiado cuidado y la clavó con rapidez. La vagina no podía estar más lubricada así que no había problemas. Esmeralda gemía con fuerza, sabiendo quizás que yo estaba cerca y que con ello haría aún más grande mi cornamenta. Él empezó a envestir con furia. Le mordía el cuello y agarraba su culo con fuerza salvaje. Los orgasmos no tardaron en llegar. Primero los de ella. Sonoros y seguidos. Después el de Jos que parecía rugir mientras inundaba a mi novia con un nuevo baño de semen. Pocas veces lo había hecho así, a pelo, con una hembra tan limpia y dispuesta.

Ella respiraba como si le faltaba el aire. La venda de los ojos se le había movido y creo que vio por unos segundos al hombre que la estaba follando de semejante manera. Un tipo extraño, al que tan solo había visto una vez y que, según reconoció, le parecía repugnante. Vaya con la racista. Pero lejos de gritar Esmeralda se colocó de nuevo la venda como si nunca se hubiese movido. Cogió la cabeza de Jos por la nuca y le besó con ganas. Un beso largo, lúbrico y apasionado.

“Ha sido fantástico. Quiero más, lo quiero todo.” Pero poco le interesaban a Jos los besos, y más sabiendo que podía hacer cuanto quisiese. Además ella aún tenía restos de semen en la boca y eso a él no le hacía demasiada gracia. Así que no contestó y apartó sus labios. Se puso de rodillas, la observó con detenimiento y de pronto le dio la vuelta bruscamente. Ella se quedo boca abajo, con su cuerpo desnudo sobre la tierra. Pero no parecía importarle.

Ahora el culo era el gran protagonista. Tan blanco, tan redondo y apetecible … toda una provocación. Jos no iba a dejar pasar la oportunidad de sodomizarla. Yo nunca había pasado de manosearlo, a ella le encantaba. Pero ay, ese orificio tan delicioso, que yo nunca había llegado a conocer… Para ella también era la primera vez, para él estaba claro que no. El negro metió dos dedos en su vagina, humedeciéndolos y utilizando aquellos jugos para lubricar tan estrecho agujero. Una vez conseguido introdujo esos mismos dedos en el ano, dilatándolo y preparándolo para la penetración. Ella se dejaba hacer y volvía a gemir, sin atisbo de dolor alguno. Para mí ya era demasiado, verla tendida sobre un suelo tan sucio, retorciéndose de gusto, gimiendo y con un extraño explorándole el ano. En fin, más de lo que nunca había imaginado

La polla de Jos no tardo en llegar. La colocó sobre el ano y la empujó lentamente hacia el interior. Mientras, con una de sus manos abría los cachetes para facilitar la maniobra, con fuerza … arañándolos. Esta vez le costó un poco más. Luego pude ver como ella tenía grandes marcas por todo el cuerpo, arañazos en el culo, moratones, mordiscos en el cuello y en los pechos. Vamos que la dejó convaleciente, o ella a él, según se mire.

Esmeralda se tocaba por delante, consiguiendo otro gran orgasmo. Pero a Jos, tras aquel par de corridas increíbles, parecía no quedarle más leche.

Era la tercera y última corrida. La soltó en lo más profundo de mi novia, con todo el pene dentro del ano. Este se había dilatado enormemente y parecía no tener problemas en recibir aquel instrumento. Jos se quedó tumbado encima de ella, en silencio, con su polla aún dentro. Soltando los últimos chorros de leche dentro. Ella permanecía debajo, suspirando, mitad sudada y mitad cubierta de semen. Había tenido un nuevo y extraordinario orgasmo.

“Me ha dolido un poco, pero ha sido fantástico. Aún tengo tu sabor en la boca, dame más… hazme lo que quieras.”

Jos abrió mucho los ojos y entonces me miró con cara de sorpresa. La había penetrado por sus tres agujeros y los tres estaban ahora llenos con su esperma. La había sobeteado incansablemente y chupado todo el cuerpo y ella quería más. A mi me pareció que si hubiera habido tres hombres más se lo hubiera hecho salvajemente con los tres.

Pensé que se la volvería a meter an la boca, le había gustado tanto la mamada que hubiera sido lo más normal. En fin, tenía donde elegir y ella no podía estar más dispuesta. Pero Jos se levantó lentamente, dejándola desnuda boca abajo. Sacó su pene que aún permanecía algo empalmado y chorreante, del ano. El cuerpo de Esmeralda brillaba cubierto de semen. Él me volvió a mirar. Estaba impresionado, pero se subió lo pantalones y reaccionó como yo nunca me habría pensado. Bajó la mirada, observó a Esmeralda desnuda retorciéndose a sus pies y la escupió en
la espalda con desprecio, marchándose de allí.

He tratado de evitar el bar y nunca más lo he visto. Reconozco que me daría vergüenza. Aquel fue el momento más excitante de mi vida, aunque nunca me he atrevido a repetirlo. Tampoco he hablado con ella de esto. Si, me dijo esa misma tarde que había disfrutado una barbaridad y que tenía el coño y el ano algo irritados, aunque había merecido la pena. Yo estaba como loco. Mientras ellos follaban me masturbé tres veces. Y he de decir algo en mi favor. Cuando él se fue, cogí a Esmeralda, que aún tenía los ojos tapados, y repetimos la jugada… desde el principio.

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Maduras sexo por el culo.

Relato erotico de una pareja que de lo cachondos que estan no pueden esperar a casa para follar, y deciden pararse en mitad de la carretera a tener sexo salvaje a la vista de cualquiera que pase por alli.

Victor me la metio en mi culito, yo estaba no se adonde pero era sabroso, lindo, me sentia la mujer mas deseada y amada sobre la tierra. Pablo de lado se hacia la paja mientras nos miraba.

Veníamos de pasar el día en una finca y no tuvimos la oportunidad de hacer nada de amor y sexo, nos quedamos hasta muy tarde esperando a que todos se fueran pero no dio resultado. Salimos como a las diez de noche. La carretera estaba estupenda, despejada y la luna bellísima, estaba con tanta claridad que se podía andar sin las luces encendidas. Lo cierto es que yo no quería llegar a la casa por que los niños estarían despiertos y seguro que no nos dejarían en paz para hacer el amor ni poder hacer nuestras fantasías.

Después de un rato en la vía yo le comenté a Pablo que en la casa no podíamos hacer nada y que el día, aunque bonito, no pudimos ni chuparnos un ratito, estaba realmente caliente y tenía ganas de sentir un miembro que me perforara.

Pablo también tenía muchas ganas y paró el rústico en el que viajábamos que no tiene puertas por cierto. Antes que él parara ya me iba acariciando mis tetas y subió la franela y los sostenes por encima de mis senos en plena carretera. Cuando paró dio la vuelta y bajó los monos pantalones deportivos y mis pantaletas hasta los tobillos y comenzó a darme unos lengüetazos que me hacían gemir y ver estrellitas de placer, yo le pedía más pero también se lo quería chupar…

Era algo fascinante hacerlo allí en plena vía, sentir el placer y estar pendiente si venía otro vehículo me volvía loca, con mis rodillas arriba y semi desnuda Pablo me poseyó con unas ganas locas, sus movimientos eran feroces yo gemía, gemía, gemía y jadeaba de la locura en que estaba, cuando llegaba yo a acabar por primera vez allí (tener mi primer orgasmo) vimos las luces de un vehiculo que se aproximaba yo le dije a Pablo que siguiera no me importaba nada en ese momento pero él me dijo que mejor esperábamos por que era solo un carro y después seguíamos.

Él se apartó y abrió la cubierta del motor para que los del carro pasaran y solo suponían que estábamos accidentados, (mala idea) bueno Pablosiguió metiéndome mano en mi culo y mamando mis tetas y eso me mantenía calientita, cuando los de carro pasaron por un lado se oyó una voz que grito es el de Pablo. Eso hizo que yo me subiera el mono como pude Pablo fue y cerró la cubierta del motor y del carro, se paró bien adelante y vimos por las luces traseras que la intención era retroceder y una silueta corría hasta donde estábamos nosotros, bajé mi franela y me acomodé en el asiento.

Pablo encendió el carro y arrancamos… No sin antes percibir que era nuestro amigo Víctor y no se como hizo y se montó en nuestro rústico y les gritó a sus acompañantes que se iba con nosotros (frustración de planes). Los otros se despidieron con los esperamos allá y se fueron rápidamente, Víctor hablaba y preguntaba y no sabíamos que responder.

El ambiente era sensual y el olor a sexo era resaltante. Después de un rato dice Víctor, bueno, yo no quería estropear el viaje, de verdad les pido que me perdonen… Pablo le responde con una pregunta: ¿Y porque dices que no querías echar a perder nuestro viaje? y él responde por que es obvio y halándose su franela señala la mía.

Resulta que con el apuro yo me subí los monos y me bajé la franela pero no me percaté que el sostén lo dejé por encima de mis senos y se marcaban los pezones de una manera evidente de excitación. Yo estaba excitada por que conocía a Víctor y Pablo me comentó que yo le agradaba y mientras veníamos en el camino yo no encontraba como hacerle señas a Pablo para ver si se daba algo y el muy de Pablo le dice, por mi no se a echado a perder nada, por el contrario se puso mejor, yo oí eso y me dije bingo, el hombre agarró la señal…y después dijo algo que me puso a millón cuando me retornó la pelota y dice, bueno eso lo digo por mi, pregúntale a Mireya.

En eso veo que Pablo detiene el vehículo otra vez y me imaginé que los dos me iban a coger en ese lugar y Pablo dice otra vez, se apagó, refiriéndose al carro y dijo, ya lo reviso bajándose del carro, abrió la cubierta del motor y yo me quedé petrificada.

Mi esposo se acercó por el lado derecho del carro y le dijo a Víctor que necesitaría que sostuviera dos cables que estaban por debajo del tablero y que cuando llegara corriente avisara y yo le encendería dándole por la llave. Yo no sabía si era verdad o una estrategia de mi esposo para que Víctor y yo no desinhibiéramos, lo cierto es que para esa operación él tenía que casi montarse por encima de mis piernas, y se sentía en el ambiente un olor a sexo que nos embriagaba de deseo.

Estando en esa posición comencé a sentir unos toques en mis piernas y él al ver que no rehusaba los hizo con mayor detenimiento, subía y bajaba su mano desde el tobillo a mis muslos. Yo sentía esa mano y me provocaba dejar todo y llevarla a mi entrepierna, al poco tiempo de eso comenzó a estrujar mis muslos diciendo que le gustaban y que si me dejaba comerlos y trataba de separármelos, yo oponía un poco de resistencia y él al ver eso subió la mano y me agarró los senos y sin darme tiempo los estrujó, apretando uno de mis pezones y eso me pone malita, de verdad no se que pasó yo cerré los ojos y me dispuse recibir toda clase de caricias separando mis muslos, en ese momento no se cuanto tiempo pasó de verdad, yo estaba mojada por la cogida que momentos antes me dio mi esposo y después estaba siendo acariciada por otro hombre en plena carretera y a unos pocos pasos de mi marido, eso estaba delicioso y genial.

Imaginaba que si con Pablo fue fenomenal con los dos ahora bueno ya ustedes están sintiendo el deseo ya podrán imaginar como estaba en ese momento que todavía lo escribo y tengo que masturbarme para aliviar y seguir con el cuento.

Les cuento que cuando abrí los ojos mi esposo estaba a un lado contemplándonos, que espectáculo Víctor tenía su mano derecha por dentro de mis monos acariciando mi culo y su mano izquierda entre mis tetas y lamiendo mis pezones alternándose entre ellos. Y yo con las piernas bien abiertas y con la franela por encima de mis senos.

Yo me espanté y Víctor no encontraba que decir solo balbuceaba cosas sin sentido, Pablo dijo algo como uno no los puede dejar solos por que inventan…el pobre Víctor se moría del susto, yo cuando vi que él estaba todo cortado de reacción y no sabía si era en serio o juego y aprovechando me calentura lo agarré y le puse mis manos en sus mejillas que estaban frías del susto y lo besé en los labios y él veía a Pablo y no reaccionaba y metí mi lengua en lo más profundo de su boca y fue cuando por fin entendió que era parte de un juego entre nosotros.

Después que nuestro amigo reaccionó y se le quitó el susto continuamos con nuestra partida, en ese sitio a la luz de la luna estaba hermosísima, Pablo y Víctor competían por darme la mayor atención y ver quien me daba el beso más sensual, la caricia que me estremecía más y cosas como esa, víctor me comió el culo y dijo, en esto tendré que comer culo con sabor a macho por que ya vi que te la cogiste antes que yo llegara, pero esta mujer está riquísima y me comía como un experto, yo por mi parte le estaba mamando la verga a mi esposo que me preguntaba si me gustaba como me comían el culo y estaba fenomenal.

Después a la orilla de la carretera me recosté del asiento y le puse mi culo a víctor para que me cogiera, me la metió despacito y después de unos cuantos movimientos lentos, que me permitió delirar, sintiendo su entrada y salida percibiendo su largo y delicioso palo, yo estaba no se adonde pero era sabroso, lindo, me sentía la mujer más deseada y amada sobre la tierra.

Pablo de lado se hacía la paja mientras nos miraba, yo podía verlo en algunas ocasiones que me permitía abrir los ojos y en una de esas él me mostró lo parado que lo tenía y no pude dejar de llamarlo para darle una mamada mientras víctor me partía en dos de los empujones que me estaba dando.

Víctor le preguntó a Pablo si podía acabarme adentro, es decir echarme su leche adentro de mi culo y él le contestó eso es con ella, Mireya es la que decide en eso, y yo le dije que cuando fuera a acabar me dijera. Yo le pregunté a mi esposo si él también quería acabar y me dijo, aguanto mi vida.

Víctor me gritó voy a acabar y yo solté la verga de Pablo que tenía entre mis manos y mi boca y me di la vuelta, tomé la de Víctor y comencé a chuparlo mientras Pablo me cogía otra vez, Víctor acabó y se derramó en mi boca, su leche estaba caliente, era más caliente que la de Pablo y bastante viscosa, espesa, deliciosa, pude saborearla como a mi me gusta chupar una verga que brota su leche mientras me cogen rico, luego le toca a Pablo y me tragué su leche bien buena, abundante y más fluida que la de víctor. Después seguimos y dejamos a víctor en su casa, Luisa que es su esposa estaba esperándolo y nos despedimos con el compromiso de vernos pronto y que él llevaría a su esposa al próximo paseo

Ese domingo, pese que llegaría a casa con ganas de que me cogiera Pablo, y tal vez los niños no nos darían espacio y resultó que cuando llegamos estaban dormidos y nosotros nos dimos un baño juntos y recontando lo sucedido volvimos hacer el amor como si estuviéramos fresquitos.

Por eso digo yo que entre más haces el amor más te dan ganas de sexo.

Relato erotico sobre un tio que prueba las experiencias de sexo anal con una chica bastante guarrilla, vamos, una zorra rubia muy sumisa que se deja hacer y le encanta el porno brutal

Él me dijo lo que tenía qué hacer. Y yo me apresuré a cumplir sus órdenes. Cogí a la chica de la mano y la conduje a la habitación. Olía muy bien, a un perfume muy dulce. Se trataba de una niña muy mona. Tenía veinte años, el cabello muy rubio y los ojos muy azules. Era alta, y esbelta, con la piel blanca y delicada. Únicamente llevaba puesta la ropa interior, y unas sandalias de color rosa.

Se dejaba hacer. Recorrí con las dos manos sus tersos muslos adolescentes, y alcancé el borde de su tanga. Tenía textura aterciopelada, muy sugerente. Con los dedos índices agarré el breve hilo que sujetaba la prenda a las caderas de la chica, y empecé a tirar, muy despacio, hacia abajo. El tanga inició el descenso, todo muy lento, un movimiento muy rítmico, muy parsimonioso…

Cuando la diminuta pieza de lencería cayó al suelo, pudimos apreciar la belleza íntima de aquella joven, su monte de Venus completamente depilado parecía un oasis, y su coñito estrecho se intuía mágico, unos labios generosos y nada más que una finísima hilera de vello muy claro. Ella sonrió, y emitió un tímido gemido, sus pezones se endurecieron bajo el sujetador, y el piercing de plata de su ombligo resplandeció en medio de la penumbra. Sin embargo, a él no le interesaban ni las tetas ni las vaginas…

Procedí según lo acordado. Indiqué a la nena que se volviera, y la ayudé a colocar su bello cuerpo del modo adecuado. Apoyada sobre la alta mesa, en esa postura me ofrecía la visión perfecta de su culito. Poseía un culo redondo, prieto, de nalgas firmes y rotundas. Una delicia. Yo, que soy guapilla y con unas hechuras muy bonitas, sentí cierta sana envidia al contemplar a aquella muñequita, realmente estaba muy buena.

Él quiso entonces que yo me desnudara y me soltara el pelo.

Me desprendí del vestido, blanco, y debajo no llevaba nada, como él me había ordenado antes. Se fijó en mis piernas largas, mi cintura breve, y mi vientre plano. Yo sabía que lo que a él más le gustaba de mí era el prominente hueso de mi cadera, de modo que coloqué mi cuerpo de forma que se marcara bien. Él me recorrió con la mirada…

Me solté, entonces, el pelo, muy largo y muy oscuro… y, mientras mi melena caía en cascada sobre mis hombros, y me acariciaba la espalda, rocé con un dedo los hombros de la chica, y percibí su respiración agitada…

Él, lejos de enfadarse por mi osadía, se enardeció, y me pidió que continuara con el plan… Arreglé la postura de la joven y me puse de rodillas sobre un pequeño taburete. Así, su culo quedaba a la altura de mi boca… Tomé cada una de sus nalgas con cada una de mis manos, blanca su carne y morenita la mía, y amasé aquellas redondeces tan apetitosas. A mí me gusta el sexo, en general, con hombres y con mujeres. Las abrí , las nalgas, un poquito…

Y me encontré con aquel senderito rosa, tan divino… Lo lamí… Mis labios ávidos de sensaciones fuertes permitieron el paso a mi lengua juguetona, y tan traviesa lengüecita recorrió aquella recóndita parte de la anatomía de la joven. Me gustaba lamerla, iba muy limpita, y se notaba que estaba disfrutando con mis regalos de saliva. Aumenté la intensidad de mis lametones, y ella aumentó la agitación de sus jadeos…

Él nos dijo que todo estaba muy bien… y de repente le descubrí sentado en el suelo contemplando la escena… lamiendo mis tobillos…

Aquel agujerito anal merecía besos apasionados, y procedí a aplicar mis caricias linguales allí. Se trataba de un redondelito muy cerrado, muy estrecho, y me imaginé la reacción de aquella muchacha al ser penetrada por algo grande, como por ejemplo un calabacín… Él quiso que introdujera un dedo allí dentro…

Lo hice, yo también lo deseaba… La chica se quejó un segundo, mientras mi índice empezaba a avanzar por aquella gruta apretadita e insinuante. Moví mi dedo en círculos, despacio, y ella empezó a relajarse, al poco rato ya parecía disfrutar.

Ese acto se prolongó durante unos tres minutos, la joven aplastada sobre la mesa con su culito en pompa, yo arrodillada con el índice en su orificio anal y la lengua anhelando lamer más, él en el suelo jadeando como un animal y succionándome los dedos de los pies. Cuando las dos estábamos ya bastante calientes, él se incorporó.

Nos buscó la mirada, la de ella tímida y la mía arrogante. Dijo que le encantaba el contraste entre el inmenso azul de sus ojos y el oscuro marrón de los míos…

Nos propinó cuatro o cinco palmadas, suaves, a cada una. En el culo, claro, le fascinaban los culitos. Resonaron, en la cálida tarde de verano, y nuestras hermosas nalgas se enrojecieron un punto. Nos envió a la ducha, una ducha fría que nos refrescara, y nos prohibió masturbarnos.

A ella la besó en la boca, un beso salvaje.

A mí me acarició el pelo, se lo acercó a la nariz y lo olisqueó…

Después me susurró al oído la nueva orden…

Me agradó, era excitante… también juegos con el culito…

Ya estábamos bajo el chorro de agua helada cuando entró él en el aseo, y nos tocó el culo a las dos, nos lo agarró con fuerza, nos lo manoseó, nos obsequió con una buena sobadita… y después se sentó a contemplar cómo nos enjabonábamos…

Yo suspiré, deseosa ya del nuevo juego…

No hay nada como tener sexo en un coche, al lado de una carretera, sintiendo como el placer y el miedo de que te descubran hacen que el deseo recorra todo tu cuerpo. Os dejo el relato erotico de una zorra cachonda que no podia esperar para tener sexo brutal con su novio.

Victor me la metio en mi culito, yo estaba no se adonde pero era sabroso, lindo, me sentia la mujer mas deseada y amada sobre la tierra. Pablo de lado se hacia la paja mientras nos miraba.

Veníamos de pasar el día en una finca y no tuvimos la oportunidad de hacer nada de amor y sexo, nos quedamos hasta muy tarde esperando a que todos se fueran pero no dio resultado. Salimos como a las diez de noche. La carretera estaba estupenda, despejada y la luna bellísima, estaba con tanta claridad que se podía andar sin las luces encendidas. Lo cierto es que yo no quería llegar a la casa por que los niños estarían despiertos y seguro que no nos dejarían en paz para hacer el amor ni poder hacer nuestras fantasías.

Después de un rato en la vía yo le comenté a Pablo que en la casa no podíamos hacer nada y que el día, aunque bonito, no pudimos ni chuparnos un ratito, estaba realmente caliente y tenía ganas de sentir un miembro que me perforara.

Pablo también tenía muchas ganas y paró el rústico en el que viajábamos que no tiene puertas por cierto. Antes que él parara ya me iba acariciando mis tetas y subió la franela y los sostenes por encima de mis senos en plena carretera. Cuando paró dio la vuelta y bajó los monos pantalones deportivos y mis pantaletas hasta los tobillos y comenzó a darme unos lengüetazos que me hacían gemir y ver estrellitas de placer, yo le pedía más pero también se lo quería chupar…

Era algo fascinante hacerlo allí en plena vía, sentir el placer y estar pendiente si venía otro vehículo me volvía loca, con mis rodillas arriba y semi desnuda Pablo me poseyó con unas ganas locas, sus movimientos eran feroces yo gemía, gemía, gemía y jadeaba de la locura en que estaba, cuando llegaba yo a acabar por primera vez allí (tener mi primer orgasmo) vimos las luces de un vehiculo que se aproximaba yo le dije a Pablo que siguiera no me importaba nada en ese momento pero él me dijo que mejor esperábamos por que era solo un carro y después seguíamos.

Él se apartó y abrió la cubierta del motor para que los del carro pasaran y solo suponían que estábamos accidentados, (mala idea) bueno Pablosiguió metiéndome mano en mi culo y mamando mis tetas y eso me mantenía calientita, cuando los de carro pasaron por un lado se oyó una voz que grito es el de Pablo. Eso hizo que yo me subiera el mono como pude Pablo fue y cerró la cubierta del motor y del carro, se paró bien adelante y vimos por las luces traseras que la intención era retroceder y una silueta corría hasta donde estábamos nosotros, bajé mi franela y me acomodé en el asiento.

Pablo encendió el carro y arrancamos… No sin antes percibir que era nuestro amigo Víctor y no se como hizo y se montó en nuestro rústico y les gritó a sus acompañantes que se iba con nosotros (frustración de planes). Los otros se despidieron con los esperamos allá y se fueron rápidamente, Víctor hablaba y preguntaba y no sabíamos que responder.

El ambiente era sensual y el olor a sexo era resaltante. Después de un rato dice Víctor, bueno, yo no quería estropear el viaje, de verdad les pido que me perdonen… Pablo le responde con una pregunta: ¿Y porque dices que no querías echar a perder nuestro viaje? y él responde por que es obvio y halándose su franela señala la mía.

Resulta que con el apuro yo me subí los monos y me bajé la franela pero no me percaté que el sostén lo dejé por encima de mis senos y se marcaban los pezones de una manera evidente de excitación. Yo estaba excitada por que conocía a Víctor y Pablo me comentó que yo le agradaba y mientras veníamos en el camino yo no encontraba como hacerle señas a Pablo para ver si se daba algo y el muy de Pablo le dice, por mi no se a echado a perder nada, por el contrario se puso mejor, yo oí eso y me dije bingo, el hombre agarró la señal…y después dijo algo que me puso a millón cuando me retornó la pelota y dice, bueno eso lo digo por mi, pregúntale a Mireya.

En eso veo que Pablo detiene el vehículo otra vez y me imaginé que los dos me iban a coger en ese lugar y Pablo dice otra vez, se apagó, refiriéndose al carro y dijo, ya lo reviso bajándose del carro, abrió la cubierta del motor y yo me quedé petrificada.

Mi esposo se acercó por el lado derecho del carro y le dijo a Víctor que necesitaría que sostuviera dos cables que estaban por debajo del tablero y que cuando llegara corriente avisara y yo le encendería dándole por la llave. Yo no sabía si era verdad o una estrategia de mi esposo para que Víctor y yo no desinhibiéramos, lo cierto es que para esa operación él tenía que casi montarse por encima de mis piernas, y se sentía en el ambiente un olor a sexo que nos embriagaba de deseo.

Estando en esa posición comencé a sentir unos toques en mis piernas y él al ver que no rehusaba los hizo con mayor detenimiento, subía y bajaba su mano desde el tobillo a mis muslos. Yo sentía esa mano y me provocaba dejar todo y llevarla a mi entrepierna, al poco tiempo de eso comenzó a estrujar mis muslos diciendo que le gustaban y que si me dejaba comerlos y trataba de separármelos, yo oponía un poco de resistencia y él al ver eso subió la mano y me agarró los senos y sin darme tiempo los estrujó, apretando uno de mis pezones y eso me pone malita, de verdad no se que pasó yo cerré los ojos y me dispuse recibir toda clase de caricias separando mis muslos, en ese momento no se cuanto tiempo pasó de verdad, yo estaba mojada por la cogida que momentos antes me dio mi esposo y después estaba siendo acariciada por otro hombre en plena carretera y a unos pocos pasos de mi marido, eso estaba delicioso y genial.

Imaginaba que si con Pablo fue fenomenal con los dos ahora bueno ya ustedes están sintiendo el deseo ya podrán imaginar como estaba en ese momento que todavía lo escribo y tengo que masturbarme para aliviar y seguir con el cuento.

Les cuento que cuando abrí los ojos mi esposo estaba a un lado contemplándonos, que espectáculo Víctor tenía su mano derecha por dentro de mis monos acariciando mi culo y su mano izquierda entre mis tetas y lamiendo mis pezones alternándose entre ellos. Y yo con las piernas bien abiertas y con la franela por encima de mis senos.

Yo me espanté y Víctor no encontraba que decir solo balbuceaba cosas sin sentido, Pablo dijo algo como uno no los puede dejar solos por que inventan…el pobre Víctor se moría del susto, yo cuando vi que él estaba todo cortado de reacción y no sabía si era en serio o juego y aprovechando me calentura lo agarré y le puse mis manos en sus mejillas que estaban frías del susto y lo besé en los labios y él veía a Pablo y no reaccionaba y metí mi lengua en lo más profundo de su boca y fue cuando por fin entendió que era parte de un juego entre nosotros.

Después que nuestro amigo reaccionó y se le quitó el susto continuamos con nuestra partida, en ese sitio a la luz de la luna estaba hermosísima, Pablo y Víctor competían por darme la mayor atención y ver quien me daba el beso más sensual, la caricia que me estremecía más y cosas como esa, víctor me comió el culo y dijo, en esto tendré que comer culo con sabor a macho por que ya vi que te la cogiste antes que yo llegara, pero esta mujer está riquísima y me comía como un experto, yo por mi parte le estaba mamando la verga a mi esposo que me preguntaba si me gustaba como me comían el culo y estaba fenomenal.

Después a la orilla de la carretera me recosté del asiento y le puse mi culo a víctor para que me cogiera, me la metió despacito y después de unos cuantos movimientos lentos, que me permitió delirar, sintiendo su entrada y salida percibiendo su largo y delicioso palo, yo estaba no se adonde pero era sabroso, lindo, me sentía la mujer más deseada y amada sobre la tierra.

Pablo de lado se hacía la paja mientras nos miraba, yo podía verlo en algunas ocasiones que me permitía abrir los ojos y en una de esas él me mostró lo parado que lo tenía y no pude dejar de llamarlo para darle una mamada mientras víctor me partía en dos de los empujones que me estaba dando.

Víctor le preguntó a Pablo si podía acabarme adentro, es decir echarme su leche adentro de mi culo y él le contestó eso es con ella, Mireya es la que decide en eso, y yo le dije que cuando fuera a acabar me dijera. Yo le pregunté a mi esposo si él también quería acabar y me dijo, aguanto mi vida.

Víctor me gritó voy a acabar y yo solté la verga de Pablo que tenía entre mis manos y mi boca y me di la vuelta, tomé la de Víctor y comencé a chuparlo mientras Pablo me cogía otra vez, Víctor acabó y se derramó en mi boca, su leche estaba caliente, era más caliente que la de Pablo y bastante viscosa, espesa, deliciosa, pude saborearla como a mi me gusta chupar una verga que brota su leche mientras me cogen rico, luego le toca a Pablo y me tragué su leche bien buena, abundante y más fluida que la de víctor. Después seguimos y dejamos a víctor en su casa, Luisa que es su esposa estaba esperándolo y nos despedimos con el compromiso de vernos pronto y que él llevaría a su esposa al próximo paseo

Ese domingo, pese que llegaría a casa con ganas de que me cogiera Pablo, y tal vez los niños no nos darían espacio y resultó que cuando llegamos estaban dormidos y nosotros nos dimos un baño juntos y recontando lo sucedido volvimos hacer el amor como si estuviéramos fresquitos.

Por eso digo yo que entre más haces el amor más te dan ganas de sexo.

culo de infartoEl primer plano lo dice todo, un culo como dios manda, y ademas, tragando polla, como me gustan este tipo de culos, donde meter tus dedos para ir agrandandolos y luego meter tu pene para llenarlo de leche, previamente habiendo chupado culos un rato, para que este mas lubricado.
Un culo en pompa que sin duda taladrarías si pudieras… pues te jodes que no, así que conformate con una paja.

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porno casero en el bañoVaya tetas que tiene la puta esta. Aprovechar los primeros segundos, porque el resto del video porno es todo con el culo en pompa y el tio dandole por el culo, haciendola gritar de placer. La zorra al principio le restriega el culo por la polla morcillona para ponerla a tono, al final del video porno, cuando el tio se corre dentro de su ojete, llenandola de leche, la zorra vuelve a contonearse y restregarle el culo al tio.

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Relato erotico de como un joven acaba tirandose a una madura, el mejor polvo de su vida.

Siempre me consideré un chico normal, 18 años, atractivo, estatura en la media nacional, vamos un españolito mas, con la pandilla típica de 10 colegas. Allí estaba yo, sentado en aquél autobus atestado de gente. Si soy sincero los autobuses son una de mis mayores pasiones, observar a cada mujer que entra de arriba a abajo, ver como cruzan las piernas evitando mostrar sus tesoros pero incitando a los ojos indiscretos a mirar.
En esa búsqueda mis ojos encontraron algo deslumbrante tal vez la mujer mas atractiva que jamás habia visto, emanaba sensualidad por todas partes. Vestía una chaqueta azul sobre los hombros, una blusa color crema, amplia que dejaba constancia de la gran fuente de placer que se encontraba alli, la falda a juego con la chaqueta le quedaba bien ceñida. Sus piernas modeladas con unas medias blancas se cruzaron, aquello fue un resplandor que cegó mis ojos por unos instantes. Trás esto me fije en su pelo, media melena color cobrizo, sus ojos castaños como un atardecer manchego, al fin llegué a su boca, labios gruesos y carnosos, una boca ideal para besar.
Mientras trataba de calcular la edad que debía de tener me percaté de que me miraba, el corazón me dio un vuelco, el estómago se me puso del revés y las palmas de las manos me empezaron a sudar, justo en ese momento le guiñé un ojo, fue un acto reflejo, jamás lo habria hecho conscientemente, ella lo vio y giró la cabeza hacia otro lado.
Suspiré, el agobio iba desapareciendo. Volvi a examinarla exhaustivamente, debía de rondar los 40 años, esa mujer me atraía poderosamente, mi polla se había enamorado de ella, empezaba a crecer cuando volvió a mirarme, esta vez le aguanté la mirada, me gustaba este juego, ella comenzó a jugar con su anillo, un anillo dorado en el que entraba y salia repetidamente su dedo. Aquello era demasiado para mi calenturienta mente, mis vaqueros ya no permitían expandirse mas a mi otro yo.
Subitamente se levantó, se dirigía a la puerta de salida, no había duda de que se disponía a bajar en la siguiente parada, a mi todavía me quedaban 10 minutos de autobus hasta el instituto. El autobus paró, las puertas se abrieron ruidosamente, bajaba lentamente por las escaleras, mis ojos ni se separaban de sus caderas. El autobus cerró las puertas, ella se alejaba, de repente una voz gritó – “Un momento”¸ – al chofer; ¡coño¸ era la mia!, las puertas se volvieron a abrir mientras corría hacia ella.
Estaba claro que esa tarde mi bajo vientre dominaba mi ser. Una sensación de angustia se apoderaba de mi, no la veía por ninguna parte. Me asomé a una esquina y conseguí verla, ¡eso si que era andar!. Sus anchas caderas se mecían provocativamente, yo hubiera pagado cualquier precio por ver ese culo sin ropa alguna. Decidí a seguirla, no tenía nada que perder. Me mantenía a cierta distancia lo suficientemente lejos como para no ser muy descarado pero lo más cerca posible para poder jugar a adivinar que ropa interior llevaba, fina lencería blanca, todo un lujoso juego de satén, mi mente se desbordaba, tal era la excitación que podia notar como había manchado un poco los calzoncillos.
Seguíamos andando los dos, ella no se había vuelto en ningun momento a mirar. Se paró a mirar un escaparate, yo torpemente intenté disimular atándome los cordones de los zapatos, disimuladamente seguía fijándome en su redondo y hermoso culo. Acto seguido entró en un supermercado contiguo a la tienda del escaparate que había estado mirando.
Decidí esperar en un bar que estaba enfrente y desde el que podía ver perfectamente la salida del supermercado. Pasado un buen rato salió cargada de bolsas, iba que casi no podía con ellas, parecía como si estuviese pidiendo a gritos que me acercara y le ayudase. Yo no lo pensé mas me dirigí hacia ella todo lo seguro de mi mismo que en ese momento fui capaz, paso firme, erguido, mirada al frente, intentando aparentar todo lo que no era en la rutina diaria. Por fin llegué, me situé tras de ella, y le dije:
- ¿Necesita ayuda? -con la voz mas educada que jamás ha salido de mi boca.
- Sí, gracias. – respondió – Vivo aquí al lado, pero con tantas bolsas no puedo. -cotinuo hablando.
Yo me limité a coger todas las bolsas que pude, estaba embobado por ese par de olas que la naturaleza le había dado, ella disfrutaba la muy zorra al verme que no paraba de observarla lascivamente. Caminabamos los dos juntos, uno al lado del otro, yo de reojo seguía el ir y venir de su pezones marcados en la blusa color crema. Pronto llegamos a un portal, abrió y me dijo que subiese para tomar algo y refrescarme. Nos dirigimos al ascensor, entramos y ella presionó el número 6, había en total 8 pisos. Mi polla parecía decirme que me la follase alli mismo que el lugar era lo de menos y que si ella no quería tan solo era algo circunstancial, conseguí sobreponerme a mis mas oscuros pensamientos, pero dentro de mi aun albergaba la esperanza de pasar toda un rato de placer y lujuria con una cuarentona que emanaba sexualidad por cada poro.
Introdujo la llave, la mía estaba lista para meterla en la cerradura de su entrepierna. Empujo la puerta, soltó las dos bolsas que llevaba y grito ¡Juliánn, cariñoooo! En mi mente desapareció la idea de sexo y lujuria, estaba casada y su marido estaba en casa. Por el pasillo apareció el tal Julián, parecia un hombre afable, me había visto, pero traía una sonrisa de oreja a oreja.
-Hola, chaval -dijo- Gracias por ayudar a mi mujer, me has ahorrado tener que bajar a ayudarla. Pasa y tomate una cerveza.
- Gracias -fue lo único que mi boca pudo balbucear.
Ella me condujo hasta la cocina y me dijo que cogiese lo que quisiera del frigorífico, dio media vuelta y se fue camino de la entradita. Por lo que pude escuchar, “Julián” tenía que irse, llevar unos planos a una constructora. Antes de salir, asomó la cabeza por la puerta de la cocina y se despidió amablemente con la misma sonrisa que antes. Ya había apurado la cerveza, me disponía a salir, pero antes decidí despedirme ya que ella no había tenido la delicadeza de acompañarme en la cocina.
-Señora, señora – decía mientras salía de la cocina camino de la entradita.
- Si, aquí estoy – sonó a lo lejos su voz. Segui andando por el pasillo buscándola.
- ¿Dónde? – grité yo, aquello era absurdo y tenía ganas de irme, entré en el primer cuarto, de donde parecía provenir su voz.
Asomé la cabeza y cuando me disponía a decirle que me marchaba la vi, estaba de pie, se había quitado la chaqueta, en la blusa se podia ver el relieve de los pezones. Mi polla renació, con voz extremedamente melódica dijo que me iba a dar una propina. Yo no abrí la boca tan solo me limité a mirar como cogía su bolso, de ahí sacó el monedero. Se acercó a mi estábamos a un metro de distancia, abrió el monedero, introdujo su mano, yo esperaba los veinte duros, pero lo que de allí salió no era moneda de curso legal.
Aquello era un condón, me cogió por los hombros me llevó hasta la cama y allí me sentó. Con mucha suavidad empezó a desabrochar los botones de mi pantalón vaquero dejando libre por fin a algo que últimamente había dominado mis actos. Con sus suaves manos acariciaba mi ya erecto pene, la punta de su lengua se paseaba por mi glande haciéndome estremecer de palcer.
Mis manos se fueron en busca de sus pechos. Le quité la blusa, ella seguía chupándomela muy suavemente para que no me corriese. El placer era inmenso, eso sí que era sexo en estado puro. Le indiqué que se levantase, que me dejase hacer ahora a mi, ella se tumbo en la cama, Yo ya estaba desnudo y me tocaba terminar de desnudarla a ella, le quité el sujetador, tenía delante de mi esos pezones con los que tanto me había excitado antes, mis dedos daban vueltas a su alrededor, luego era mi lengua la que lo hacía.
Aun tenía la falda azul puesta. Mi boca se cebo en su pezón derecho, eran grandes muy grandes, sentir aquello en mi boca nublaba mi mente, no hubiese parado nunca si ella no me hubiese dejado entrever que quería que bajase mas por su cuerpo. La giré y la puse bocabajo, bajé la cremallera de su falda y se la quité, ante mi quedó aquel hermoso culo, culo que ese día sería mio. No pude evitar manosearlo, aquel culo que había sido protagonista de mis mas húmedos sueños lo tenía delante de mi, moviéndose lascivamente pidiendo caña. Mi mano pasó hacia su coño, acariciaba su depilada mata de pelo, un suave ir y venir, yo notaba como se iba poniendo húmeda, cada vez movía mas su caderas, se estaba poniendo caliente, y yo necesitaba meter mi polla en su cueva.
Paró de moverse, se volvió, su lengua ascendia rozandome la piel del pecho, llegó hasta mi oreja y me susurro..
- Montame, quiero que seas mi jinete particular. Mi culo te llama.
Acto seguido, se puso a cuatro patas, culo en pompa, aquella imagen era impresionante ese gran culo delante de mi polla, podia ser su clitori húmedo y caliente, su pelo púbico delicadamente depilado y al fondo sus grandes tetas apuntando al centro de la tierra.
Encorvó un poco la espalda, mostrando aún más su abertura, agarré mi polla como un torero dispuesto a entrar a matar. La situé justo delante, pase mis dedos por sus labios mayores, y con su flujo impregné mi espada. Poco a poco la iba metiendo, ella levantó su cabeza, la estrechez hacía que fuese con cuidado, lo que sentía era una mezcla de placer, gusto y poder. Cada vez se la metía mas rapidamente, la agarré por las caderas, mi respiración se alteraba, ella jadeaba, yo seguía metiéndosela cada vez más bruscamente, era mía, yo era quien mandaba, a ella le gustaba, una de sus manos estaba en su clítoris, frotándolo repetidamente. Mi polla entraba y salía cada vez mas rápido, ella gritaba, yo notaba como el primer chorro de semen iba por mi polla, intentaba retenerlo, haciéndolo mas duradero y disfrutar más del placer que aquél culo me proporcionaba, ella se retorcíaa de placer, yo estaba a punto ya, iba a explotar saqué mi espada y el semen encontró la salida, me corrí encima suya…
Se dio la vuelta y cogió mi polla y se la introdujo otra vez en la boca, su calidez y suavidad contrastaba con la estrechez de su culo, el placer que sentía con mi polla en su boca era inmenso, mis manos estaban acariciando sus labios internos, rosados, calientes y mojados. Había sido la follada de mi vida, con una mujer de la que ni tan siquiera sabía el nombre, eso no importaba. Me dio un beso en la comisura de los labios, y se fue al cuarto de baño, me mostró el camino al otro. Me vestí, y lave un poco. Ella se ducho, estuve esperándola un rato, salió con un albornoz rosa, con el pelo mojado, seguía igual de espléndida, se quitó el albornoz, quedó completamente desnuda ante mi. Se puso las delicadas bragas, el sujetador, terminó de vestirse. Yo me despedí y me fui de aquella casa. En mi mente se mezclaban los pensamientos, los recuerdos, volví a coger varias semanas el mismo autobus a la misma hora, pero no me la volví a encotrar, quizás mejor asi. Aquél fue el mejor polvo que eché nunca, con una mujer que no conocía, el polvo con la mujer madura.

Como me ponen los chochitos que se ven bajo las faldas. Aqui un claro ejemplo de una zorra contoneandose y enseñando su figura. La camara se acerca por debajo y nos damos cuentas para disfrute de nuestras pollas, que la hija de puta no lleva bragas, solo un chochete depilado y listo para recibir mamadas brutales.
A la zorra le va el sexo anal y lo demuestra en este video porno.

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Vaya mamadas brutales que da esta japonesa. Se entierra el pollon del tio hasta la garganta, tocando con la nariz los huegos y el culo del maromo.
Una vez saciado su apetito de boca, se sienta sobre este instrumento de placer, pero no se la clava en el coño, sino que la mete por el culo de un solo golpe y no contenta con esto, toma un consolador de curvas y se lo mete en el coño para darse ella misma mientras recibe por el culo.

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