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Si te gustan las buenas mamadas, si te gusta ver gente chupando tetas, o incluso mamando tetas enormes, has llegado al paraiso del sexo con boca y mas…

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A lo mejor no es el sitio poque esto son relatos eroticos,pero es que no se si sera bueno seguir con esto.

Os resumo un poco y a ver si me podeis dar algun consejo . Llevo con mi pareja bastante tiempo,  tengo 36 años (el 38) y la verdad hemos hecho de todo en el sexo desde trios a todo tipo de sexo oral, anal, vaginal, juguetes, vamos que lo hemos probado todo (o eso creo yo).

El tema viene en que yo llevaba varios meses teniendo calorcillo en mis tetas y fuimos al medico. Me dijo que era un problema de hormonas que no me las tocara mucho y que me tomara una pastillas, porque si las estimulaba mucho, podria llegar a tener subida de leche.

Esa misma noche mi pareja me insinuo que le encantaria estar mamando de mis tetas, vamos que era una fantasia lo de que me subiera la leche y me las mamara. Total que me lio en un dia tonto y nos compramos un saca leches para estimularmelas. Cuando el no me las mamaba, al principio me dolia bastante, pero seguimos a una ritmo de 3 o 4 horas al dia cuando el estaba conmigo y cuando no pues me los ordeñaba yo. Eso le ponia un super cachondo ( y a mi tambien para que negarlo)  y follabamos como locos de cualquier manera y en cualquier sitio.

Total que en marzo, a mediados, empece a tener un poco de leche y el siguio con la misma rutina de mamar cada pocas horas hasta que me dio la subida de leche y desde entonces estoy dandole de mamar. Si por cualquier motivo no le apetece, me ordeña o me pide que lo haga completamente desnuda delante de el. A mi la verdad me pone un monton porque mientras lo hago el me hace otras cositas,  ya me entendeis, y es genial. Lo unico malo es que tengo las tetas como dos balones de futbol hace como unos dos meses le dije que queria desterame de el y dejar de tener leche y tomarme las pastillas que me dijo el medico.

Lo estabamos intentando pero es que por las noches me despierto con el enganchado de mis tetas mamando y eso me pone mucho, por lo que acabamos follando. Pero como sigamos asi no se me va a retirar la leche en la vida. Es algo sexuamente genial pero es que a el le encanta que le vean mamando de mis tetas en la playa por ejemplo el verano pasado en cualquier sitio me pide la teta. A mi eso me pone un monton pero no se si sera bueno seguir haciendo esto, me da miedo.

Que pensais ? Deberia seguir como dice el otro poquito de tiempo o deberia dejarlo ya y  que no me mame mas de las tetas que me van a reventar. Voy ya por una 115 y subiendo de talla cada dos por tres. Las tengo como nunca en la vida y eso le pone todavia mas, no se que hacer por favor admito consejos.

Gracias.

Relato erotico que nos cuenta un chaval de como al no tener un sitio donde tener sexo salvaje con una zorrita cachonda, se pusieron a hacerlo en medio de un pub a la vista de todos.

Note la cabeza como entraba, el me tocaba el clitoris, las tetas, yo me retorcia de gusto delante de todos con un vaiven casi imperceptible para los otros que para nosotros era puro sexo.

Te cuento… corría el año… ¿1998? (si, puede ser con exactitud no lo recuerdo). Bueno, eran carnavales y yo vivía todavía en mi pueblo. Nos disfrazamos con mis amigos de futbolistas (para ellos fácil, rápido y económico). Recuerdo con exactitud que mi parte de arriba era del Celta de Vigo y la de abajo del Paris Saint -Germain, ¿puedes imaginar combinación mejor? Con los calcetines altos esos y unas botas de futbol prestadas, bueno, todo era prestado, con bragas y sin sujetador (porque la tela esa mola mucho y marca muy bien). En fin, que fue uno de mis mejores carnavales (junto con el que me disfracé con una amiga de mecánicos).

Éramos un equipo de futbol, con balón y todo, y yo me dedicaba a entrar en coña a las chicas, como ellos y bueno, fue genial, genial, qué risas. El caso es que entró una amiga mía al pub donde estábamos y fui hacia ella y le dije alguna obscenidad (en plan coña)… ella no iba disfrazada, ni nada… nos pusimos a bailar y a mí el rollo baile lésbico me encanta… no por mí que por la mujer en si no siento nada, si no porque a los tíos se les cae la baba… y ya sabes mi tendencia a exhibicionizarme… así que ya nos ves allí restregándonos, yo actuando como varón, llevándola a ella… jeje, qué caras por allí… hubo un momento que sonaba el Losing my religión de REM que me enciende y me parece muy sexy y le metí la pierna entre las suyas y ella se restregaba en ella mientras yo le mordía el cuello (en plan teatrero), y le decía (tía, ¿has visto qué caras?), ellos babeando y ellas con cara de jodidas putas jeje… después la cogí de espaldas y me movía lentamente detrás sujo, restregando mis pezones en punta por su espalda, mientras los tíos hacían corro ya por allí y más de uno intentaba pegarse a mi espalda, pero le pegaba un codazo y listo, y otros se nos acercaban en plan macho ibérico. El caso es que Lluis también estaba por allí, me cogió por la cintura y me dijo has bebido demasiado, no montes más el numerito (muy paternal, pero ya verás después)… y en estas que me coge y me lleva a unos sofás con mesas… el bar estaba a tope de gente y sí, había bebido, pero era muuuy consciente de todo. En estas que no cabíamos, porque casi todo estaba ocupado y me sentó en su regazo de espaldas a él (el muy cerdo ya sabía lo que quería juassssssss), y bueno, lo que te decía esta mañana de las erecciones, que uffff, me ponen a mil… noté allí todo (piensa en el pantalón de futbol, que me parece super sexy y deja que la polla se ponga bien tiesa)… le dije ¿qué es eso?, y él ¿tú que crees?, mira cómo me has puesto, cogió mi mano y la restregó por toda su polla mientras me besaba el cuello. Yo en este momento ya estaba mojada, en parte por el baile, en parte por los tíos que nos miraban y ahora ya por la maldita erección.

No teníamos donde ir a follar, ni coche, ni casa y en la calle hacia un frio que pelaba. Me pasó disimuladamente una mano por la entrepierna y notó toda la humedad en el Paris Saint-Germain, jadeó un poco lo que me excitó más… y me dijo ‘estoy muy caliente’ y yo ‘hazte una paja, yo te tapo’ y él ‘no, quiero follar contigo, mira, me va a reventar la polla si no te la meto’ y yo ‘no podemos, no tenemos dónde’ y él dijo ’se me ocurre una cosita’… total, que coge su chaqueta y me la pone en mi regazo… sus manos quedan por debajo… se saca la polla, aparta mi pantalón y mis bragas y restriega su capullo por todo mi coño… no veas… ahhhhhhhhh me pongo mala sólo con recordarlo…

Yo estaba muy mojada y deseaba esa polla con todas mis fuerzas, pero teníamos gente por todos lados y muchos nos saludaban o nos decían cosas sin saber lo que pasaba allí debajo… se estuvo restregando un rato y yo disimulando, fumando y con las manos encima de la mesa para que se viera lo más normal del mundo. Pero me puse muuuuuuuuy caliente y escuchar sus jadeos me calentaba más… métela ya, coño y noté la cabeza como entraba mmmmmmmm y su gemido y como a mí me latía el coño y el corazón, mientras venían otros y nos decían venir a bailar, no seáis sosos (juasss, ¿sosos?, ¡si estábamos follando!), y él un poco entrecortado no es que Laura ha bebido demasiado… y yo notaba toda la polla dentro y quería moverme, pero no podía, así que empecé a balancearme, con la música, mientras él escondía su cabeza en mi pelo y me tocaba el clítoris debajo de la chaqueta y me decía: que buena estás, quiero tocarte las tetas y yo… puesto que estaba ya cachonda perdida, le dije que lo hiciera, que si la gente nos veía que se jodiera, así que me pasó las manos por debajo de la Celta de Vigo y me acarició las tetas, duras y tensas…

Yo me retorcía de gusto delante de todos y él parecía un gusano mientras yo bailaba y me meneaba disimuladamente, con un vaivén casi imperceptible para los otros, pero que para nosotros dos se transformaba en puro sexo… él no paraba de gemir y yo hacía lo que podía por contenerme, a mi la gente me veía la cara… mientras le tocaba los huevos a través del pantalón y me dijo que si seguía así se iba a correr, la saqué un poco y le pajeé, siempre con una mano encima la mesa, y bueno, que polla más dura y para mí y por mí y buffff (ahora mismo lo cuento y estoy súper cachonda de recordar todo esto), la polla empezó a gotear líquido preseminal y yo me quería correr con ella dentro así que me la calcé de nuevo le dije que me masturbara rápido que me correría y así lo hizo y ahhhhhhhhhhhhhhhh sólo recuerdo que tiré 3 ó 4 vasos de cubata por allí y unos espasmos escondidos tremendos, mi coño se estremecía y yo no sé qué cara pondría en ese momento, porque fue un orgasmo intensooo de esos que te dejan más pallá que pacá…

Entonces él se retorció se empezó a mover ya sin tanto disimulo mientras me cogía por la cintura y me restregaba contra él…

Se corrió con un laaargo gemido ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh que todavía recuerdo. Después se desplomó en mi espalda y se quedó así un largo rato. La gente pasaba y me decía: ¿qué le pasa a este? y yo nada, que va muy puesto y él seguía sin reaccionar, yo creo que se semi-durmió… yo con su polla metida en el coño, el semen resbalando por todas partes, notando su corazón acelerado en mi espalda, poniendo cara de todo es la mar de normal y bueno, los pantalones de los dos hechos un asco.

Y eso es todo… me he excitado mucho recordando esto…

Os dejo un relato erotico de un jovencito que fue a una discoteca a ligar y acabo con dos zorras preciosas que no paran de darle placer.

Me encanta salir de fiesta con mis amigos. Me lo pasó genial de marcha por ahí, bailando, riéndome y ligando, claro. Me encanta ligar. El juego con las chicas en una discoteca me gusta. Las miradas, las sonrisas, los bailes restregándonos,…

La otra noche me lo pasé mejor que nunca. Salí con mis amigos a una zona de marcha a la que no solemos ir porque es de gente más mayos que nosotros. Yo tengo 22 años y allí va gente cerca de los 30. Pero nos apetecía probar a ver que tal.

Estuvimos probando en varios pubs hasta que encontramos uno en el que ponían buena música. Así fuimos a la barra, pedimos unos cubatas y nos fuimos a la pista a bailar y divertirnos. En eso estábamos cuando vi a una chica guapísima. Estaba algo alejada de mi grupo de amigos pero su pelo rubio largo y su preciosa cara me llamaron muchísimo la atención. Era mayor que yo, tendría algo más de 30 años pero yo no podía dejar de mirarla.

Yo intentaba seguir bailando pero no podía dejar de mirarla. Por fin nuestras miradas se cruzaron. Al principio eran miradas cortas, sonrisas tímidas,…pero pronto nos mirábamos con mayor insistencia e, incluso, nos lanzábamos besos. Ella seguía bailando, pero yo sabía que estaba bailando para mí.

Tenía un cuerpo espectacular. Una minifalda muy corta, unas botas hasta las rodillas, medias de rejilla y un top que le marcaba bien un par de tetas de infarto. Una 95 tenía el bombón, por lo menos.

Pero hubo algo queme dejó flipado. De repente apareció una amigo suya, le susurró algo al oído, me miraron y se pusieron a bailar juntas. El baile era muy caliente. Se restregaban enteras, se agarraban, se lamían,…Yo me estaba poniendo muy cachondo. Mi polla poco a poco se iba poniendo más y más dura.

No os he contado cómo era la amiga. De cuerpo no estaba muy allá, tenía buenas tetas aunque estaba algo regordeta. Pero tenía una cara de chupapollas que me hacía desearla con todas mis fuerzas. Tenía unos labios carnosos y sensuales que habían que mi polla estallará sólo de pensar en cómo me chuparía el rabo.

Pero lo mejor estaba por venir. Veo que la chica en la que me había estado fijando desde el principio se separa de la amiga y viene hacía mí. Yo estaba nervioso, pero estaba tan duro que me importaba poco la vergüenza. Tenía ganas de, por lo menos, bailar con ella y desfogarme el calentón.

Se acerca a mí y me susurra al oído casi comiéndome la oreja: “¿Quieres bailar con nostras?” Mi polla casi se corre de gusto. Por supuesto le respondí que lo estaba deseando. “Vale, pero aquí no, conozco otro sitio mejor dónde podremos bailar los tres más tranquilos. Ven conmigo.” Sin pedir explicaciones la seguí y los tres nos fuimos dirigiendo hacia la salida.

Nos dirigimos hacía el coche de ella, de la rubia. Yo iba detrás de ellas sin saber qué decir. Ellas eran las que tenían el mando. Llegamos al coche y la chupapollas se montó conmigo detrás. Cuál fue mi sorpresa que nada más arrancar el coche comenzó a besarme y a frotarme la polla. Yo estaba muy caliente después de su bailecito, así mi polla pronto se puso dura cómo una piedra. No tardó nada en sacármela del pantalón y cuando vi que se inclinaba para comérmela casi me da algo.

¡¡Dios, la chupapollas me la estaba comiendo!!¡¡Y cómo me la estaba chupando!! Que maravilla, que lengua, que boca….se la metía hasta el fondo, hasta la garganta. Mientras la rubia conducía, miraba por el retrovisor y sonreía. “¿Lo estás pasando bien?” Yo casi no podía contestar de lo que estaba gimiendo de placer.

La cabeza de la chupapollas subía y bajaba con rapidez. Yo intentaba aguantar pero es que estaba demasiado cachondo y no pensaba que pudiera aguantar mucho. Le iba a reventar en la boca. Me iba a correr en su boca y se lo dije. Pero a ella no parecía importarle. Seguía más y más fuerte.

Mis gemidos iban en aumento hasta que me fui entero en su boca. Fue una corrida bestial. Ella no separó la cabeza de mi polla. Creo que quería disfrutar de todo mi semen. Pero cuál fue mi sorpresa cuando veo que la rubia detiene el coche, se gira hacia nosotros y empieza a besar a la morena.

Mi polla se volvió a poner cómo una piedra cuando vi cómo mi semen empezaba a chorrear por las caras de ambas. Estaban comiéndose las dos mi leche. ¡¡Dios, que perras eran las dos!! ¡¡Cómo me estaban poniendo!!

La rubia dejó de besarla, me miró y me dijo: “¿Te ha gustado el aperitivo? Pues esto no ha hecho nada más que empezar. Esta noche eres todo nuestro y te vamos a dejar la polla seca, cabrón.”

Esto no podía ser verdad. ¿Había muerto y estaba en el cielo? ¿Estaba soñando y todo esto no estaba ocurriendo? Esa noche descubriría que no. El paraíso existe. ¡¡Y está en el piso de la chupapollas!!

Relato erotico de un chico joven con una belleza que no para de ponerle cachondo y los dos se van a tener porno brutal del bueno a una suite de hotel. Que suerte tiene el cabron!

Adriana es una joven jugadora de Volleyball en uno de los equipos más fuertes de la zona. Un cuerpo muy cuidado, pecho perfecto en volumen y forma, abdomen liso, un culo redondito, duro y respingón, piernas características de deportista de elite y una silueta en general que ya hubiera querido mas de un artista para tomarla como referencia en sus obras.

Yo soy un chico algo menos joven mas de espíritu inquieto, no tan cuidado físicamente pero si fuerte y de ancha espalda con ciertos músculos algo mas desarrollados debido al gimnasio. Las formas es la forma y aun sin llegar al nivel de Adriana, me mantengo. Brazos grandes y pecho relativamente marcado, vientre no del todo plano, piernas anchas como la espalda y formadas.

Al poco de que Adriana cerrara la puerta y el autobús del equipo la recogiera para llevarla al entreno yo me dispuse a hacer algunas tareas caseras en el apartamento y a preparar la sesión de esta noche en la discoteca más grande y famosa de la ciudad. Metiendo mis discos en la maleta recibí la llamada del gerente del local invitándome a comer. Acepte de buen grado dicha oferta y tras acicalarme para los efectos salí del apartamento en dirección a un lujoso y conocido restaurante. Una excelente comida dio paso a una interesante charla de negocios que acabo con mi compromiso para pinchar allí en varias fiestas del calendario. Recompensa a dicha aceptación fue a parte de la económica, una noche con todos los gastos pagados en una suite del mejor hotel de la ciudad. Obviamente esa suite la compartiría con Adriana, mi chica, pero no quise comentarle nada para procurarla una agradable sorpresa.

La tarde paso entre una siesta y los preparativos de la gran fiesta. Adriana por su parte tras el entreno matutino y la posterior comida con sus compañeras tuvo una sesión de balneario y sauna que la preparo a su vez para la larga noche que se presagiaba.

Entre en la discoteca entre un revuelo de gente que se agolpaba para disfrutar de la música house que intentaría les hiciera no olvidarme nunca. Antes de pasar a la cabina deje el recado a los gorilas de la puerta que si Adriana llegaba la dejaran pasar sin poner objeción y sin que tuviera que guardar cola. Los graves de un temazo titulado “I Want You” hicieron silbar, saltar y aplaudir a todos los allí congregados. Mientras me disponía a mezclar un par de éxitos Adriana subió a la cabina y colocándose detrás de mí y sin molestar aquel momento dejo que la mezcla terminase para agarrar mi trasero y apretarlo diciendo…

Adriana: Mmmm… eres el mejor cari.

Yo: Tú si que eres la mejor (mirándola de arriba abajo)… que buena estas niña… déjame comerte.

Nos fundimos en un apasionado beso tras el cual y preguntándonos como nos había ido el día, Adriana llamo a uno de los camareros para que nos refrigerase la garganta con un par de combinados.

Yo: Sabes nena… (contándole el acuerdo tomado durante la comida)… tengo una sorpresa.

Adriana: Que casualidad… yo tengo otra.

Yo: La mía es que esta noche tenemos una suite gratis para disfrutarla juntos y revueltos.

Adriana: La mía es que no llevo puesta ropa interior…

Tras hacérseme la boca agua y que casi saltara el disco una pequeña erección hizo que la siguiente mezcla no me saliera del todo bien.

Adriana: Cari, no te desconcentro, han venido unas del equipo y bajo con ellas vale?… pero recuerda que todo esto (tocando y contoneándose) es solo tuyo.

Yo: Ufff (resoplando) esta noche vas a saber lo que es bueno.

Tras un húmedo beso, Adriana bajo a la pista y estuvo bailando y quitándose moscones y babosos a diestro y siniestro a la vez que la fiesta llegaba a su punto más álgido poco antes de llegar a su fin. Cuando quise hacer ver que la fiesta estaba finalizada y recibiendo los aplausos del respetable regale a todos los allí presentes el “The World Is Mine” de David Guetta en su remezcla de Antoine Clamaran… Después de recoger toda la parafernalia de discos y auriculares fui en busca de mi chica que estaba hablando y riendo con varias de sus compañeras.

Adriana: Vaya fiestón nos has dado… lo hemos pasado…

Yo: Ya os he visto, me alegro que os hayáis divertido.

Presentaciones de rigor y nos dirigimos a mi coche para continuar la fiesta en el hotel ya ella y yo solos.

Un botones nos abrió amablemente la puerta de la mejor suite que había en el complejo hotelero y a la vez que le correspondí con una merecida propina cerré la puerta admirando tanto Adriana como yo aquel lujoso habitáculo. Tenue luz mínimamente aderezada con olor a flores y unas velas, cama de 2´5 x 2´5, sillones de cuero negro, un bar y lo más suculento; una mini piscina-jacuzzi donde podía disputarse un partido de waterpolo.

Adriana: Joder cari, me estoy mojando ya solo de verme contigo ahí dentro… que pasada.

Yo: Te dije que ibas a saber lo que era bueno, y aun no has visto nada.

Me acerque a ella y presuroso desabroche la difícil cremallera de su ceñido vestido negro que marcaba todas y cada una de sus increíbles curvas. Lentamente y besándola el cuello la desprendí de esa prenda posándola en el suelo. Ella se dio la vuelta solo ataviada con unos zapatos de alto tacón y mientras me desabrochaba la camisa a gran velocidad me mordió los labios haciendo que se empezase a endurecer mi sexo. Al momento y ya ambos desnudos la cogí en volandas y nos sumergimos en aquel caliente jacuzzi donde estratégicamente había una botella de Moet Chandon con hielos y dos copas. Ella colocada encima de mí brindo contra mi copa…

Adriana: Por una noche inolvidable.

Yo: Así será mi niña.

Tras beberse de un trago su parte, se dio la vuelta mirándome con cara muy juguetona y se hundió debajo del agua. Una vez allí abajo agarro mi falo y se dispuso a meterlo en su boca.

Yo: Dios!… que bien la comes putita (al ella sacar la cabeza del agua para tomar aire).

Adriana: ¿Te gusta cari?. ¿Te gusta como lo hace tu putita?. Se hacerlo mejor, levántate y saca tu pollón del agua.

Al hacer caso a su requerimiento ella cogió aire y literalmente me la devoró haciendo un gag increíble y metiéndose mi miembro hasta la garganta, lo que le producía pequeñas arcadas que hacían que me llenara la polla de sus babas y se le cayeran por las comisuras de su no muy ancha boquita.

Yo: Ohhh.. que rico preciosa…que puta eres (abriendo su boca y escupiéndola).

Adriana: Soy tu putita cari, estoy a tus ordenes.

Yo: Eres mía y solo mía… mmm… cométela entera, vamos!.

A ella le encantaba ser sumisa en ese aspecto porque sabia que yo la iba a recompensar fielmente procurándola mas placer del que nunca había tenido. Adriana es lo que comúnmente se denomina señora en la calle y puta en la cama. Y si, ella es mi putita y eso la gusta tanto o más que a mí que lo sea. Mientras me devoraba la polla envuelta en sus babas yo lo mezcle con un poco de champagne que deje caer sobre mi erecto miembro y sus relamidos labios.

Yo: Ponte de pie.

Adriana: Si, ¿Qué me vas a hacer?.

Al levantarse todo con todo el cuerpo mojadito del agua del jacuzzi… abrí sus duras y tersas nalgas viendo ante mi un coñito estrecho y pequeñito y rasurado y un ano rosado que pedía ser juntado con mi lengua. Eso fue lo que hice al instante. Metí mi nariz y mi lengua en aquel paraíso y mientras lamía con mucho gusto tan bonita rajita olía el perfume de su culo limpio y delicioso. Mi lengua corría desde lo mas rico de su clítoris hasta casi meterse en su culito.

Adriana: Cari… mmm…me encanta…follame con la lengua, sigue…dame bien.

Yo no podía contestar dado que mi boca estaba muy entretenida comiendo aquellos manjares y mis manos abrían y azotaban sus nalgas duras como piedras. Dura estaba también mi polla y ella se dio cuenta.

Adriana: Quieres que te pajee mientras me dejas que te coma el culo cari?.

Yo: Claro preciosa…vamos a la cama.

Allí tumbado, ella se dispuso a agarrarme de nuevo mi pene y a mirarme con ojos de gata mientras intentaba adentrar su lengua en mi aun mojado ano. Lo hacia de maravilla, era una experta chupadora y lamedora.

Yo: Te voy a follar con toda mi polla.

Adriana: Mmm… si… dame de si el coñito cariño… follame bien fuerte.

La tumbé boca arriba y abrí y subí sus piernas dejando ese chochito a la altura de mi glande. La fui metiendo poco a poco a la vez que ella hechaba su cabeza atrás por el placer y una vez que estaba toda dentro empecé a embestirla tan fuerte que mis huevos rebotaban contra su culito y el sonido que ello hacia bastaría para despertar a cualquier inquilino. Follándola sin parar de aquella guisa conseguí su primer orgasmo.

Adriana: Ohhhh… Diooosssss! (exclamo entre espasmos de placer).

No contenta con aquello quiso más.

Adriana: Quiero ese pollón dentro de mi culo… quiero que me sodomices, que des por el culo a tu putita.

Se puso de rodillas dándome la espalda, junto sus piernas, bajo su espalda, puso aquel redondo y duro culo en pompa y separándose ella misma los glúteos me insistió.

Adriana: Métemela cari… dámela toda por el culo, vamos… follame el culo.

Para que no la doliera la escupí en el ano y lo lamí repetidas veces surtiéndola después todo mi falo por su dilatado pero estrecho recto.

Yo: Que culo tienes… que culo más bueno, rico y caliente. Te estoy follando putita… estoy follándome tu culo.

Adriana: Dame bien fuerte, hasta dentro… quiero correrme por el culo.

No tuve mas que agarrar sus nalgas y entrar y salir de su pequeño agujero tantas veces y a un ritmo tan trepidante que las marcas de mis manos enrojecieron en sus glúteos. La escupí en la boca, en la cara y deje verter saliva en su ano y mi sexo justo antes de sacar mi polla de ella dándola su tan deseado segundo orgasmo y tras admirar lo dilatada que quedo aquella entrada correrme en ese boquete llenándoselo de mi leche y viendo como mi esperma caía por sus labios vaginales y empapaba también su delicioso coñito.

En este relato erotico una zorra nos cuenta como se divierte chupando pollas de sus primos y tios hasta que al final acaba siendo follada por tres pollones, esto si que es porno brutal y salvaje acaban metiendole la polla por todos sus agujeros

Hola mi nombre es Alejandra y quisiera contarles un relato de algo que me paso en mi vida y que no he podido olvidar, ni pienso hacerlo ya que al recordarlo me excito y vuelvo a hacerlo otra vez. Antes que nada les diré que tengo 21 años, soy alta, morena, delgada, cabello corto, tengo unos senos grandes, redondos y un trasero muy rico, bueno eso me dicen en la calle.

Pasando a otras cosas yo me encontraba en una fiesta familiar en casa de mi tío Javier, esa tarde-noche llevaba una blusa de tirantes con un escote grande a través del cual se podían ver la mayor parte de mis senos, además tenía puesta una falda corta y unos tacones altos. En dicha fiesta se encontraban la mayor parte de mis familiares (tíos, primos, etc.) yo noté que varios de ellos me miraban de una manera lujuriosa, al principio me molestaba pero después me empezó a gustar y a excitar, por lo que quise seguirles el juego y disimuladamente les abría las piernas para que vieran mi ropa interior, o también me inclinaba un poco para que se vieran mis senos, miraba como hacían comentarios entre ellos señalándome con sus manos.

Así estuve un rato calentándolos hasta que llegó la hora de marcharme, como no llevaba automóvil pregunté quien me podía llevar a mi casa, en ese momento ya eran cerca de las 10:00 p.m, inmediatamente mi tío Javier que tiene como unos 52 años, mi primo Sergio de unos 36 años y mi primo Pedro de 21 años se levantaron para llevarme a mi casa, ellos estaban un poco pasados de copas pero no me importó, nos fuimos los 4 en la camioneta de mi tío el cual manejaba, por supuesto que mis primos me subieron en medio de ellos. Durante el camino sentí como mi tío Javier acariciaba mis piernas cada vez que quería yo no sabía que hacer quería decirle que no lo hiciera pero me gustaba.

Al llegar a la casa se bajaron los tres y se metieron junto conmigo a la casa, ya dentro sacaron una cerveza y me la dieron, como no estoy impuesta a beber alcohol se empezó a subir por lo que decidí bañarme, les dije que cuando se terminaran sus cervezas se fueran, me metí a bañar y comencé a masturbarme pensando en ellos tres, al salir de ducharme completamente desnuda cual fue mi sorpresa al verlos todavía dentro de mi casa. Mi primo Pedro se acercó y me sentó en la cama y Javier dijo:

- Que rica te ves desnuda sobrina.

Y se empezaron a bajar los pantalones, se pararon frente a mí y mostrándome sus vergas que por cierto estaban muy paradas y duras me dijeron:

- Ahora nos vas a satisfacer después de que nos calentastes en la fiesta puta.

Sergio me tomó de la cabeza y me introdujo su verga en la boca, al principio me resistí pero después empezó a gustarme y me deje llevar por mi calentura, comencé a mamárselas, me metía una verga y a veces hasta dos mientras masturbaba la otra. Miraba como estaban gozando los tres y mi tío Javier decía que rica zorrita nos encontramos, esas palabras me excitaban mucho más. Pedro me levantó y me acostó de espaldas en la cama abrió mis piernas y me mamó mi cuca mientras tanto Javier y Sergio chupaban mis tetas como unos perros. Me besaron y acariciaron como quisieron pero me encantaba lo que hacían, fue cuando les dije;

- Quiero que me metan sus vergas

Sergio se recostó en la cama, me subí y lo cabalgué mientras él me acariciaba los senos, Javier se acercó y me inclinó sobre Sergio quedando mis nalgas a su disposición, empezó a sobarme el culo y luego me tío su dedo para abrírmelo, yo le pedí su verga y él me complació metiéndomela muy despacio, al principio me dolió pero después estaba encantada de tener dos vergas dentro de mí, era demasiado rico sentir a mi primo y a mi tío ellos no paraban de decirme vulgaridades como que rico culo tienes perrita y Sergio decía que sabrosa está mi prima la zorrita.

Se acercó Pedro me introdujo su pene en mi boca y empecé chupársela, entonces sentí la delicia de estar clavada por tres vergones. Después de un tiempo mi boca se lleno de leche de Pedro, enseguida Javier terminó también y saco su verga de mi culo y me chorreo su semen en mis nalgas, por último Sergio acabó dentro de mi cuca inundándola toda. Nos quedamos acostados los cuatro y ellos no paraban de decir:

- Que rica primita tenemos, además es bien puta como nos gusta.

Luego se vistieron y se marcharon muy contentos. Por mi parte puedo decirles que me encantó ser poseída por tres hombres y cada vez que les antoja vienen para que les dé placer y mucho sexo.

Este relato erotico nos enseña como se puede hacer de todo y con quien menos te lo esperas, ya que hay zorras ardientes de pasion buscando una polla para chupar en todos lados

Esto ocurrió hace mas o menos a principios del año 1997, entrenaba en el Gimnasio Rodríguez en la Av. La Mar en el distrito de Pueblo Libre en lima Perú, a este gym suelen ir chicas atractivas y señoras aunque por su edad también son muy guapas, como olvidar a Rosy, Gaby, Taty, Erica, Faby, Lore, Rudy, y a todas las chicas que deleitaron mis visitas en el Rodríguez.

Definitivamente éramos un grupo que participábamos de muchas de las actividades que se hacían en le gym, inclusive salíamos a divertirnos juntos, yo asistía a diario y a parte de hacer máquinas también practicaba, spteps, aerobicos y tae-bo, era muy agradable estar rodeados de todas ellas y verlas en sus mallas que hacían resaltar sus atributos físicos.

Muchas de ellas eran mujeres casadas pero por las bromas y conversaciones que teníamos en el gym, uno tomaba confianza con ellas además siempre me comporte caballerosamente con ellas a parte de ser uno de los pocos varones que hacia aeróbicos con ellas, tal vez ese constante acercamiento hacia que ganara confianza con ellas.

Gaby es una mujer sensual de muy buenas formas, coqueta, atractiva inteligente y muy sensual al menos para mi lo es, siempre a casi siempre trataba de estar cerca de ella para observarla de pies a cabeza, ella es muy liberal en su forma de pensar y siempre nos gastábamos bromas inclusive de índole sexual; En una oportunidad un sábado después de entrenar nos quedamos Gaby, Rosy, Faby, Lore un par de amigos mas y yo, decidimos comprar unas botellas de vino y empezamos a tomarlas en el segundo piso del Gym en realidad era algo suave como motivándonos para la noche ya que habíamos quedado en salir a bailar, Gaby siempre me pareció una mujer muy apetecible una mujer que me provocaba morderla y acariciarla, a mi parecer yo no le era indiferente pero hasta ese entonces no había intentado nada.

Bueno copas van y copas vienen y Gaby estaba algo alegre por efecto del vino, y comenzamos a bromearlos y a jugarnos un poco yo la abrazaba y la tomaba de la cintura inclusive ella en son de broma me decía Gabriel que haces delante de todos pero cono no se pensaba que era mas allá de un juego todo transcurría de la forma más normal, de lo más normal para el resto de los demás pero para nosotros era algo excitante podía sentir sus dedos acariciar mi espalda cada vez que yo pasaba mis manos por su cintura, ya estábamos en un juego de caricias discretas a la vista de los demás, pero sus amigas Faby y Lore se habían dado cuenta perfectamente de lo que ahí sucedía, tanto así que la molestaban, diciéndole Gaby cuidado no vayas a raptarlo y no llega en la noche a la discoteca, nosotros solo reíamos.

Cómo ya se estaba haciendo algo tarde decidí ir por mi maletín que lo había dejado en el tercer piso en donde se practica esteps, y Gaby subió conmigo pretextando que sacaría algo de los vestidores de damas que se encuentran en el mismo piso, una vez arriba la cogí de la cintura la voltee y la besé con pasión, beso que ella respondió entrelazando su lengua con la mía, mis manos recorrían todo su cuerpo, como lamentaba que la tela de nuestras ropas nos separaran, ella me jaló a los vestidores de damas y comenzamos a dar rienda suelta a nuestros instintos contenidos por tanto tiempo, que hermoso cuerpo tiene Gaby, ella es una mujer blanca de 1.65 de estatura cabello rojizo, senos medianos peor encantadores, bonitas piernas y un traserito que ponía a mas de uno en el gym.

Nuestros besos y caricias se encendían cada vez mas que delicia era recorre su cuerpo con mi lengua, ella estaba algo nerviosa por si nos veían pero poco a poco con las caricias y los besos nos fuimos dejando llevar los dos hasta que nuestros labios nos sabían a poco y las ropas empezaban a estorbar, me desnudo como una loca y me dijo: “desnúdame poco a poco y ya veras o crees que no me he dado cuenta cómo me miras el poto cuando entrenamos”, dejaba ver una camiseta blanca ceñida, después le quité el pantalón mientras acariciaba con mis manos sus suaves y contorneados muslos deseosos de mis caricias, por ultimo le quite la camiseta y pude ver sus sublimes pechos, yo me quedé perplejo mirando ese cuerpazo que estaba a mi entera disposición, ella lo notó y me dijo que si le gustaba, y les respondí que me encantaba y me acerque a ella para besarla y enredarme con su lengua, mientras, no paraba de cogerle ese culo paradito con mis manos ella me fue acariciando mis testículos y fue haciendo que me fuera poniendo duro con solo rozar sus dedos por mi pene, presos los dos de la lujuria empecé a besarle todo el cuerpo de arriba abajo haciendo hincapié en esos pechos redondos y firmes que poco a poco se pusieron más y más duritos.

Seguía bajando mi lengua hasta que llegue a su chuchita color castaño, empecé a acariciársela, separando y juntando esos labios rosados y calientes, le daba pequeños lametones que le hacían cerrar los ojos y dar un pequeño gemido, casi un suspiro, estuve algún tiempo con mi cabeza entre sus poderosos muslos que me tenían atrapado y cada vez que daba un lametón se cerraban de gusto, por fin empezó a segregar sus jugos y estar como poseída y se derrumbó al suelo haciéndome ponerme en posición para practicar un 69, ella estaba loca y empezó a chuparme la verga con unas ganas que me hacían casi perder la respiración y no me dejaban que yo pudiera seguir con su clítoris el cual lo cogía con mis labios hasta que lo puse bien durito y grandote, sin darme cuenta me corrí en su boca después nos dimos la vuelta, nos levantamos del suelo, le besaba el cuello, le mordisqueaba las orejas mientras estábamos abrazados cogió mi verga la acarició con sus dedos mágicos hasta que consiguió ponerla otra vez dura colocándosela en la puerta de su apetecible y húmeda chuchita y movió su cintura para que yo notara que sus labios me estaban esperando, me miró y sin decirme nada me agarró por detrás y me unió a ella.

Cuando sintió como se llenaba toda su vagina pude ver como echó la cabeza hacia atrás, sus ojos se cerraron y se le escapó un gemido mayor, entonces la agarré del culo y la subí encima de mí se agarró a mi cuello y la empecé a mover de arriba abajo, yo sentía un placer indescriptible a veces se me doblaban las rodillas de tanto goce, con mis manos sujetándola por el culo sentí como lo tenía de calentito y casi sin darme cuenta uno de mis dedos empezó a meterse por su agujerito sin que ella se opusiera, presos de la lujuria y el desenfreno ella se bajo de encima de mi la puse a cuatro patas y con sumo cuidado empecé a culearla cosas que poco a poco empezó a gustarle y cada vez los movimientos eran cada vez de mayor intensidad mis manos la agarraban por la cintura, frotaban su espalda y hasta le agarraban sus pechos. Así cabalgándola y disfrutando de sus caricias llegamos al final de nuestra lujuria, nos arreglamos, nos vestimos y bajamos con el grupo que se había quedado esperándonos los cuales estaban extrañados por nuestra demora, aunque Faby había subido y escuchado todo no dijo nada en ese instante, pero luego me lo contó y eso ya será parte de otra historia.

Este relato erotico nos muestra otra fantasia sexual. Sobre una zorra amateur que es una verdadera belleza y que sabe como seducir a un hombre, que bueno seria hacer esta fantasia realidad y que esta zorra empezase chupando pollas

En esta ocasión, pienso presentarles un relato que parte exclusivamente de mi imaginación, la que ha sido cruelmente atormentada por algunas fotografías de una dama que observé en una página de fotos amateurs. Debo reconocer que me ha cautivado su cuerpo y la sensualidad con que posa ante la lente y me hace odiar a quien manipula el disparador de esa cámara fotográfica.

De ella tomaré su nombre e imaginaré su rostro, su voz y sus dichos, ya que solo puedo ver su cuerpo. Zoe es romántica, morena, piel cobriza y hermosas curvas tanto superiores como inferiores (95-65-100 como medidas). Sus cabellos castaños oscuros caen hasta cubrir sus hombros en una delicada melena que asemeja un corte similar al de Cleopatra (La Reina del Nilo). Observar una diosa así pone a hervir la sangre de cualquier mortal y obviamente no fui la excepción.

Solía compartir con ella el transporte y el lugar donde se hallaban las oficinas de nuestro trabajo. Reconozco que cuando la vi por primera vez me asaltaron las ganas de abalanzarme sobre ella fingiendo caer ante alguna frenada brusca de colectivo pero noté que algo así me traería dolor de cabeza, ya que fui testigo de su reacción ante una actitud similar de un muchachito que camino a su escuela también compartía el viaje. ¡Qué cachetada le aplicó! Fue sonora y muy gráfica, ya que dejó su marca en la mejilla del chico.

Al llegar a nuestro destino, su rostro estaba desfigurado por la ira; pero he de reconocer que la hacía más bella. Sus ojos, dos granos de café tostado, brillaban y parecían albergar rayos propios de una tormenta de verano. Subimos al elevador solos y pude contemplar su figura entallada en aquel traje negro que resaltaba sus curvas, la pollera apenas superaba la mitad de sus muslos muy bien torneados y sus pechos poniendo en tensión máxima los botones que cruzaban el saco, dejando un canal apetecible entre ellos.

Labios rojo intenso, se veían temblorosos producto de su furia contenida. En aquel momento, decidí iniciar el contacto sabiendo que una palabra de mi parte daría rienda suelta a su descarga. Y así fue.

- Discúlpame, pero no pude evitar presenciar lo que pasó en el colectivo y creo que estarás muy furiosa – dije mientras me recostaba contra la pared del fondo.

- Tenéis razón! Estos borregos creen que pueden manosearte a su gusto cuando el colectivo está lleno. ¡Qué rabia tengo! – respondió.

- Te comprendo, aunque he visto también que otros no tan chicos hacen cosas similares. Realmente te compadezco, tan buena figura y tener que esconderla para no sufrir esos ataques.

- Ciertamente, hay que disfrazarse para que no te toquen.

El ascensor se detuvo en el piso 8, donde ella bajaba, se giró para quedar frente a mí y dándome un beso en la mejilla, apenas un roce, dijo: “Me llamo Zoe, un gusto hablar con vos”. “Igualmente, Alejo, a tus ordenes” respondí.

La vi bajar y cuando la puerta del elevador se cerró, sonreí al tiempo que pasaba mi mano por el sector donde segundos antes sus labios se habían posado. Llevé la palma a mi nariz y aspiré su perfume delicado que me embriagó al instante.

El resto de la mañana la pasé recordando uno a uno los segundos de su compañía, desde el colectivo hasta el piso 8. Imaginaba las mil y una formas de abordarla nuevamente para comenzar una relación más próxima, era indudable que quería tenerla en mi cama pero sentía temor de terminar como el estudiante en el colectivo. Siendo cerca de las 4 de la tarde, llegó la hora del regreso a casa. Me demoré unos minutos más de lo habitual, por lo que llegué al elevador a las 4:30. Las oficinas estaban casi desiertas y el silencio dominaba el lugar. Iba abstraído en mis pensamientos y no reparé en que aquella jaula de metal se detuvo en el octavo piso. Tan pronto se abrió la puerta, un perfume me trajo a la realidad, Zoe subía nuevamente.

- ¡Hola! Nos encontramos de nuevo, ¿Cómo fue tu día? – dijo su voz cristalina y mucho más calma que en la mañana.

- ¿Cómo estás preciosa?, algo pesada, pero nada que no pueda solucionarse. ¿Vos? ¿Mejor?.

- Si, ya pasó. Todo será cuestión de tomar precauciones para que no pase de nuevo.

- ¿Qué? ¿Vas a esconderte entre ropas de monja?.

- Nooo!!! Me pienso acomodar mejor en el colectivo – dijo entre risas.

Allí conocí algo más de ella, una risa contagiosa y muy transparente. Hasta llegar a la planta baja, hablamos y reímos de varios temas sin sentido. Le cedí el paso y pude admirar nuevamente su figura, aspirar ampliamente su perfume y colocarle el despertador a mis sentidos.

- Zoe, no lo tomes a mal pero… ¿Aceptas un café?.

- Bueno, dale. Conozco un barcito por acá cerca.

Caminé junto a ella, casi rozando mi brazo con el suyo hablando de bueyes perdidos hasta llegar al lugar que ella había dicho. Al entrar noté como la observaban y créanme que me sentí envidiado y odiado por los varones del lugar. Eligió una mesa alejada de las miradas indiscretas y las ventanas curiosas, situación que me agradó. Solicitamos nuestras bebidas y decidimos acompañarlas con unos sándwiches tostados.

- A fuerza de ser honestos, hace un tiempo que había reparado en tu presencia en los viajes del colectivo y que trabajabas en el mismo edificio que yo – mencioné.

- También yo, además me as comido con la mirada. Casi parecía que me estabas haciendo una radiografía.

- Y no es para menos, sois muy llamativa – respondí mientras sentía el calor subiendo de pies a cabeza.

- No te pongas colorado!, me gusta ser observada, además forma parte de mi personalidad. Vivo en un estado de seducción continua.

- Eso suena provocativo, pero me gusta.

Sonreímos ambos y nos dispusimos a consumir nuestros pedidos, cruzamos miradas varias veces pero cuando uno levantaba la vista, el otro la bajaba como quien esquiva con un pase de torero. Volvimos a la charla, a las sonrisas y las risas. Así nuestro primer encuentro duró casi dos horas, donde pude saber que está sola, que le apasionan las fotografías, la música suave, los poemas y que se considera una romántica sin remedio. Secretaria de un estudio jurídico, divide su tiempo entre el trabajo, la fotografía y la compra compulsiva de ropa que resalte su figura.

Con el pago de la cuenta en el bar, llegó la hora del regreso a nuestros hogares. Cuando abandonábamos el comercio, coloque una de mis manos en su hombro, como guiándola entre las mesas. Caminamos lentamente entre las demás personas que con ritmo febril se dirigían hacia sus trabajos o a las distintas paradas de ómnibus. Parecíamos no querer separarnos, tratando de detener el tiempo. Abordamos el transporte y nos sentamos juntos, nuestra proximidad era mayor y el contacto casi permanente. El trayecto se hizo breve en tan grata compañía, antes de bajar pregunté:

- ¿Me dejas tu número de teléfono?.

- ¿Qué tal el e-mail? El teléfono no se lo doy prácticamente a nadie.

- Ok, hagamos cambios te doy el mío.

Intercambiamos esos datos y en ese trámite, mi lugar de bajada quedó atrás. Bajé una estación más adelante, totalmente extasiado por lo acontecido, embriagado del perfume de aquella mujer y diría que casi al borde del enamoramiento.

Llegué a mi departamento, me quité la ropa y noté que no solo mi cabeza estaba invadida por aquella mujer. Ingresé a la ducha y seguía sin poder quitar de mi mente aquella figura, aunque ahora la imaginaba con mucha menos ropa. Cerré el grifo, me seque y coloque ropas más cómodas. Fui a mi ordenador, lo conecté y un mensaje apareció en mi mensajero instantáneo. “Gracias por una tarde distinta” era el texto y lo firmaba el usuario “Bella Pasión”. Una sonrisa brotó de mis labios y confirmé que el primer paso hacia ella había sido efectivo. Por más que esperé y esperé, no logré verla conectada a la red. La ansiedad de retomar la conversación me tenía loco; ingresé en dos o tres salas de Chat solo para ver si lograba hallarla y la búsqueda resultó infructuosa.

Con la llegada de la noche, el cansancio me venció y me acosté, solo, pero añorando a aquella dama. Soñé con ella, como si mi mente no se resignara a alejarla, danzando juntos al son de temas suaves, intercambiando caricias y besos, pero extrañamente sin llegar más allá de esas situaciones. Curiosamente, cuando la situación se tornaba álgida, el radio reloj me despertó. Bañado en transpiración por los sueños que había tenido, comprobé que la mañana estaba llegando y con ello la posibilidad de verla nuevamente en el ómnibus. Acelerando mis movimientos, tome una ducha, me vestí raudamente y sin desayunar corrí a la parada del autobús. Al subir al transporte, mi corazón latía desbocado y mis ojos buscaban prestamente su figura. Mala suerte, no estaba. Obviamente, mis ideas estaban revueltas y solo giraban en derredor de un pensamiento “¿Dónde estará Zoe?”. Las horas de trabajo fueron interminables, ocho horas eternas y mi ansiedad en crecimiento.

Al salir, tampoco volví a hallarla. Esperé como un novio primerizo, por más de una hora sentado frente al portal del edificio, pero fue en vano. Aquel viaje de retorno a casa fue tan gris como una tarde fría de invierno, si hasta el cielo se asoció a mi tristeza dejando escapar una tenue llovizna. Ingresé a mi departamento que parecía más frío y vacío que de costumbre, conecté el ordenador y fui en busca de un café. En mi cabeza, como un martilleo continuo reaparecían las imágenes de aquella tarde y su perfume parecía estar en cada una de las cosas que tocaba. No había mensajes, tan rápido como había llegado, ella había desaparecido y sin dejar huellas. Con las primeras sombras de la noche y el crecimiento de la lluvia, se hizo presente un apagón que dejo prácticamente la ciudad en penumbras. Solamente los relámpagos y la brasa del cigarrillo en mis labios entregaban luminosidad a aquel monstruo dormido. El sonido del teléfono me sobresaltó al extremo de caerse mi cigarrillo sobre mis piernas. “¿Quién será?” me preguntaba mientras caminaba hacia el aparato que sonaba, tratando de eludir las cosas que se hallaban a mi paso. Tomé el aparato y me dispuse a responder:

- Hola, ¿quién habla?

- Soy yo, ¿me extrañaste hoy?

- ¿Zoe? ¿Cómo conseguiste mi número?

- Je je je, te sorprendí. Muy fácil, del perfil de tu correo.

- Tramposa, y yo que pensaba que no te vería.

- ¿Puedo preguntarte algo?

- Podéis.

- Estaba sola en casa y el apagón me asustó un poco, ¿te molesto si hablamos un rato hasta que esto pase?.

- En absoluto, pero ¿no te agradaría más vernos?.

- Y… si, pero… ¿Dónde?.

- Decidme vos, ¿en tu casa, en la mía, en un bar?

- ¿Vendrías a casa? vivo en el décimo piso y no hay luz.

- Subo por las escaleras.

- Pero ¿Quién te abre?

Exploté en una carcajada al darme cuenta que debería bajar ella y si era que temía a la oscuridad, no querría aventurarse a eso.

- Mirá, decidme dónde es y voy. Con suerte conseguiré que el encargado me abra, ¿te parece?.

- Está bien, toma nota de la dirección y mi teléfono.

- ¿Teléfono? ¿Para que?

- Por si nadie te abre, tonto.

Como pude anoté los datos y tras colocarme ropa adecuada, baje las escaleras de mi casa. Paré un taxi y fui en su búsqueda. En cinco minutos estaba a las puertas de un edificio bastante nuevo, una mole de cemento y vidrios que yacía en total oscuridad. Solo algunas ventanas mostraban reflejos de velas encendidas Tal como imaginaba, el portero del edificio estaba en la puerta, a la espera de sus inquilinos ya que la seguridad no es la reina de la ciudad y no dejaba pasar a quien no conocía. Menudo problema, ¿cómo demostrar que una dama me esperaba si era la primera vez que me veía?. Tras una breve aunque minuciosa charla convencía a ese carcelero que me dejara ingresar. Me señaló las escaleras y se despidió con cara de pocos amigos. Quería correr esos diez pisos para llegar a su puerta en el menor tiempo posible, pero al llegar al quinto me di cuenta que mi estado físico no era de los mejores, estaba agotado. Me detuve unos minutos y aproveche para con un llamado corto, avisarle que ya estaba ahí y en minutos llegaría a su puerta. El caso es que 5 minutos más tarde estaba enfrentándola, ya que me esperaba junto a la puerta de su departamento.

Si antes me había trastornado su imagen con ropas de trabajo, imagínenla ahora con una brevísima pollera rosa y una camisa de seda blanca, descalza y con su pelo amarrado en una coleta. Me recibió con un beso tenue en la mejilla y se adelantó a mi. El reflejo de las velas dispuestas en dos candelabros le daban un toque mágico al ambiente. Nos sentamos en un sillón que daba al ventanal principal de su apartamento y consumimos nuestros primeros cigarrillos y cafés. Teníamos una charla placentera, que lejos estaba de las insinuaciones aunque solía rozar temas cálidos. Gustos, placeres, diversión, noviazgos frustrados eran parte de la charla hasta que decidió ir un poco más al frente y preguntó:

- ¿Te gusto tanto como tus miradas demuestran?.

- Sois muy atractiva, además de utilizar las ropas adecuadas. Diría que sois la seducción caminando – le respondí.

- Muy galán de tu parte, pero lo que quería saber es si mi figura provoca otras reacciones en vos.

Tragué saliva, elegantemente me estaba preguntando si me calentaba y vaya que sí lo hacía. La penumbra me ayudaba a ocultar una respuesta más que evidente en mi entrepierna.

- La verdad sí, me resultas muy excitante.

- Eso me pareció, ya que aceptaste muy rápidamente venir a verme sin importarte nada y hasta trataste de abordarme cuando fuimos al bar. Se te nota tenso y eso confirma mis ideas.

- ¿Cómo confirma tus ideas? ¿Cuáles son tus ideas?.

Sin mediar palabra, se acercó más y rodeando mi cuello con sus brazos tibios me depositó un beso delicado en los labios. Le respondí de inmediato, retribuyendo su avance y dejando que mis manos explorasen su espalda, desde la cabellera hasta el mismo borde de su pollera, al tiempo que atrapaba sus labios de manera más posesiva. Permitió un poco el avance pero me detuvo cuando intenté llegar a sus piernas.

- Tranquilo, no rompas la magia del momento.

- Ok, pero no me enciendas más de lo que ya estoy.

Volvió a las caricias y su juego de seducción, apagó uno de los candelabros y ya casi no había luz. Se sentó frente a mí, en una silla y sin dejar de jugar imitó una escena de la película Streap tease. Debí imaginar la música, pero la escenografía y la protagonista eran muy reales. Cuando quedó tan solo con sus prendas más intimas y las medias negras con liguero comenzó a aproximarse, colocó uno de sus dedos sobre mis labios para impedir que hablase y luego comenzó a desprender mi camisa. Era una experta en excitar y seducir, no cabía duda. Despojado de mi prenda superior, no pude contenerme y fui yo quien acariciando suavemente le retiré el brassier y bajando por los costados de su cuerpo desprendí los ligueros para quitar sus medias. El juego de roces nos fue encendiendo hasta convertirnos en lava ardiente y la delicadeza dio paso a la urgencia de tenernos mutuamente. Nos convertimos en un nudo de brazos, piernas y lenguas, con el sillón como ring de esa batalla. Los roces, apretones, caricias y besos se desperdigaban por cada centímetro de piel existente, sin llegar más allá. Desaparecieron mis pantalones en un momento dado y nuestra desnudez era casi total. El calor de los cuerpos aumentaba, pero ninguno de los dos quería dar el primer paso a consumar una relación profunda. Se logró desprender de mí unos segundos, y con la voz entrecortada por la excitación dijo:

- Vamos a mi cama, no perdamos tiempo ni fuego.

La seguí tomado de la mano, me guiaba de manera experta en la oscuridad total de aquel pasillo y tan pronto ingresamos a una habitación, me empujó cayendo los dos sobre un colchón muy amplio. Ubicada sobre mí, comenzó a besar mi pecho, recorriéndolo en su totalidad en tanto mis manos jugaban con su cabello y las curvas de su espalda. Fue bajando hasta llegar al borde de mi bóxer, que bajó lentamente, mientras recorría mis piernas con besos para luego cambiar de posición y ser ella quien quedara abajo, invitándome a imitar su accionar. Así lo hice, pero a diferencia de ella, me entretuve en su nido de amor y sexo, torturando cada milímetro y cada pliegue de su piel. Comenzó a lubricarse más y más, llenando la habitación de su perfume a sexo. Noté sus contracciones y luego como con sus manos aferradas a mi cabellera trataba de llevarme tan adentro como podía. Absorbí cada gota de su néctar y torturé con besos y pequeños mordiscos su botón de placer hasta hacerla llegar a una explosión tan violenta que casi me ahogó en jugos. Quedó rendida y distendida, respirando agitada en un principio para luego serenarse. Mientras se relajaba, subí pasando mi lengua por toda su piel, deteniéndome en sus pechos, donde los pezones de buen tamaño no habían perdido su dureza. En ese momento recuperó su habla, y con voz entrecortada murmuró:

- Hermoso, me encantó pero quiero más. Reponte que quiero mostrarte lo que se hacer y que se que te gustará.

- Si mi vida, la noche es larga y esto fue solo empezar.

Fumamos un cigarrillo a medias, abrazados, mientras reponíamos energías. Minutos después fue ella quien empezó el recorrido descendente, para jugar y rodear mi guerrero, que lentamente se preparaba para otra batalla. Su habilidad para excitar estaba intacta, y no demoró mucho en ejercer un total control sobre mí. Cuando hubo logrado la firmeza total, inició un movimiento de acercamiento de su sexo frotándose en mis muslos y mi abdomen de manera circular, hasta acariciar la punta de mi lanza con sus ya muy húmedos labios. Bajaba apenas, introduciendo la punta en un movimiento de vaivén al tiempo que sus manos se apoyaban firmemente en mis hombros, impidiéndome moverme.

El continuo contacto con sus escasos vellos me estaba quemando y lo notó. En un movimiento suave se dejó caer, hasta llevarse la totalidad a su interior y tan profundo como pudo. Se mantuvo así unos instantes para luego comenzar a moverse, lentamente primero y ganando velocidad hasta transformarse en una máquina sexual perfectamente aceitada con nuestros líquidos. Fueron diez minutos de velocidad pura, que concluyeron con una bomba nuclear. Jugos por doquier y sudor esparcido en las sabanas, que se coronaban con besos tiernos y muy profundos. Como si se tratase de una obra de teatro, al llegar el reposo, las luces se encendieron para que los actores fuesen observados por el publico, rendidos sobre un escenario digno de la mejor de las obras.

Relato erotico de una bailarina erotica muy sensual. Ya me gustaria a mi ser el agraciado de este cuento, porque como la zorra mamando esta hay pocas en el mundo, ademas le gusta el porno brutal y en solo unas lineas nos cuenta todas sus posturas favoritas.

Cada noche iba como siempre al local donde trabajaba, un local donde me desnudaba lentamente y con sensualidad para poder ganarme el pan de cada día. Reconozco que era buena bailando y que ofrecía a los hombres lo que ellos querían ver, pero veían sin tocar, claro. Ningún hombre me llegó a tocar nunca, no formaba eso parte de mi trabajo. Me encantaba saber el placer y el deseo que provocaba a los hombres al mirarme, me observaban como perritos falderos, se relamían una y otra vez los labios.

Una noche llegó, mientras yo bailaba, un hombre de aspecto interesante, viril, corpulento, atractivo, se sentó en una de las mesas principales, no me quitaba el ojo de encima, me ponía nerviosa, pues podía sentir como sus ojos, su mirada se clavaba en mi cuerpo. Uuummm, me encantaba, me excitaba esa mirada tan penetrante, esta vez era yo la que deseaba ser tocada, tocada por ese hombre, por ese macho, por esas manos. Estaba cachondisima y no pude evitar el acercarme a él con un baile insinuante y poner su mano en mi coño, para que pudiera sentir la humedad que de él provenía, humedad que solo él había provocado.

Pronto se oyó el abucheo del resto de hombres que habían en el local, que si yo también quiero, que si vaya favoritismos….. Dejé de hacerlo para evitar problemas y seguí bailando sensual y provocativamente poseída por el olor que desprendía aquel hombre. Mientras, observaba como él se llevaba la mano a la nariz para percibir el olor que había dejado la humedad de mi coño, luego se llevó uno de los dedos a la boca, y comenzó a chuparlo. Me puso loca, tanto que me empecé a tocar mientras bailaba, mi coño, mis pechos,……… Llegó la hora de cerrar, ya todos los hombres, incluido él, se habían ido. Estando en mi camerino podía sentir aún el olor de su cuerpo, fogoso, caliente, me preguntaba si volvería a verlo, nunca me había pasado nada igual, nunca.

Eran ya las 5:00 AM. Me dirigía a mi casa, donde vivía sola, otra vez vuelta a la realidad, a la realidad de la soledad, maldita realidad!!!. De camino hacia a ella, me agarraron por detrás, tapándome los ojos con una mano, y mientras con la otra me tocaba el coño, era él, mi hombre misterioso, lo sabía por su olor. Me susurró al oído: ¿estás aún caliente?. Mi cuerpo se estremeció completamente al escuchar su voz viril, fuerte, potente, segura; –si– le contesté —aún lo estoy— Me tapó los ojos con algo y me dirigió hacía un vehículo. Yo me presté a su juego. Supuse que sería una limusina ya que el no conducía, nos montamos atrás. Empezó a besarme por todo mi cuerpo mientras íbamos de camino a no sé donde. Me lleno de sus caricias y sus besos por toda yo, por cada rincón. Sentía un morbo increíble y mi excitación iba subiendo por milésimas de segundos. El automóvil paró, me cogió en sus brazos y me llevó a una habitación que pude ver al quitarme la venda. Sería un hotel, me supuse. Se dirigió a la cama, y me indico que me fuese a su lado, yo accedí a su petición. Y como loca por la pasión me eché encima de él para poder sentirlo más de cerca, para poder dominarlo.

A él le puso loco mi iniciativa y comenzamos a quitarnos la ropa para poder contemplar la desnudez de nuestros cuerpos. Bufffff!!! Que cuerpo tenía!!! Tan bien formado, su pecho, todo!!!. Ya desnudos, tomé el mando, me subí encima de él y comencé a besar su cuello, recorriendo camino abajo hasta llegar a su enorme polla encendida, abrasadora, la besé y con mi lengua empecé a juguetear con la punta de su polla. Sus ojos se cerraban de gozo mientras me decía: sigue, sigue!!!, no pares!!! me vuelves loco!!! La introducí entera en mi boca y cogiéndola del tronco la meneaba de arriba hacia abajo.

La dejé jugosita, mojadita, de la miel de mis labios, mientras él jadeaba de gusto. Me dijo: acerca tu coño a mi boca!!!, lo coloqué en su cara, cambiando a la postura 69 y nos pusimos a comernos como locos. Del placer que me provocaba, el paso de su lengua por mi coño, se me olvidaba chuparle su polla, invadiéndome por completo el deseo, mi coño chorreaba a mares, estaba inundado. Levanté mi coño de su cara y de culo a él le dije: ¡¡¡méteme tu polla!!!. Se incorporó y cogiéndome de las caderas con sus manos introdujo su polla en mi agujero, hasta el fondo, me la metía y me la sacaba con sacudidas fuertes y suaves a la vez, inundándome más y más en el placer y en la locura. Me encantaba sentir sus manos en mis caderas.

Dejó de moverse, la sacó y se tumbó en la cama, yo me subí en su montura y comencé a cabalgar, a trotar, como una fiera en celo, como una loba, uuummm, ooohhh, si, si, sigue… me decía. Mi clítoris rozaba en su barriga al compás de mis movimientos, y ya sentía como mi cuerpo llegaba al clímax del deseo, y le dije: correte!!!, correte conmigo!!!. Estas palabras chocaron en él produciéndole la excitación máxima, pudiendo los dos llegar al orgasmo a la vez. Un temblor atravesó nuestros cuerpos, temblor producido por el deseo y la pasión, temblor de placer……… Acabamos los dos empapados en el sudor de nuestros cuerpos, yo encima de él y sus brazos rodeando mi cuerpo.

Desde este momento nunca volví a bailar para otro hombre, todos mis bailes estuvieron dedicados a él. Nunca más me sentí sola.

Otro relato erotico de relaciones que empiezan por la red, si es que las fantasias eroticas se pueden hacer realidad. Si es que hay zorras que disfrutan chupando gratis

Conocí a Laura por casualidad una fría tarde de invierno. Yo había entrado en un concurrido chat para huir del aburrimiento. Su hermoso nombre me llamó la atención y le envié un mensaje. Comenzamos a charlar de temas intrascendentes, pero la conversación fue tan amena y distendida que quedamos para otro día e intercambiamos nuestras direcciones de correo. A partir de ahí nuestros encuentros se hicieron habituales, primero en el ICQ y después con un programa que nos permitía comunicarnos usando nuestra propia voz. El intercambio de fotografías se hizo inevitable, y así pude apreciar su belleza serena, su tez blanca, su pelo castaño, sus labios sensuales, sus verdes ojos arrebatadores.

Nuestras conversaciones, que se prolongaron durante más de un año, aunque cálidas, siempre se movían en una línea de cordialidad propia de dos personas adultas : ella tenía treinta y dos años, yo lindando los cuarenta ; ambos casados, con hijos y con profesiones de cierta responsabilidad social. Pero desde un principio esa mujer extremadamente culta, inteligente y sobre todo imaginativa, logró hacerme sentir bajo el dominio de alguna exótica droga que me privaba de la conciencia de la realidad y me blandía a su capricho en una atmósfera de encantamiento y seducción que hacía abandonarme a un fascinante placer que ahogaba mi interior.

Mi deseo por ella iba creciendo y no es extraño que en alguna ocasión le hiciera alguna sensual insinuación, a la que ella, tímidamente, respondía con evasivas. Pero una noche, encontrándonos bajo los efluvios de alguna bebida alcohólica, le propuse entrar en un chat erótico y ella asintió. Estuvimos leyendo las conversaciones ajenas hasta que ella hizo un comentario : ” !qué real parece lo que aquí se describe!…”. Con gran excitación le dije : “¿quieres hacer el amor conmigo en este chat?”, y para mi gozo ella consintió. Yo me preguntaba hasta dónde podíamos llegar con nuestra fantasía.

Con cierto recato, pues siempre había sido muy comedido en mis expresiones, comencé a escribir :

“Laura, estamos en una playa desierta, te abrazo, siento tu cuerpo desnudo, tu piel de terciopelo fría y mojada … y te beso ; beso tus ojos con dulzura, con el roce apenas perceptible de mis labios …, y tu nariz, … mordisqueo el lóbulo de tu oreja derecha, te susurro al oído que te quiero y todo tu cuerpo se estremece al sentir el cosquilleo que te producen mis palabras. Beso tus labios y tú me acaricias el pelo. Mi lengua entra en contacto con la tuya. Siento su humedad, su calor, tu aliento refrescante, … y nuestras lenguas juguetean atrevidamente.

Te apartas de mí con brusquedad y me empujas sobre la arena, luego te tumbas a mi lado y me pides que siga besándote, pero no, ahora quiero admirar tu desnudez, ese cuerpo que hace que el deseo se haga más incontrolado. Las gotas de agua resbalan desde tu pelo, por tu cara, tu cuello y van a caer sobre tus pechos, y alguna más atrevida se posa en tus enhiestos pezones oscuros.

No puedo reprimir mi ansiedad, acerco mi boca a ellos y bebo esas gotas saladas, lamiendo tus pequeños pezones, succionándolos delicadamente los mordisqueo con suavidad. Tus pechos están duros, los acaricio con mis manos y siento que el deseo se apodera de mí.

Mi lengua juguetona recorre tu vientre, haciéndote cosquillas en el ombligo, y desciende más y más. Me pongo de rodillas ante ti y tomo una de tus piernas, la acaricio y chupo con mi boca los dedos de tus pies, pues sé que eso te gusta”.

Creí que mi excitación había llegado a su punto álgido, pero entonces ella tomó la iniciativa y escribió :

“Te quiero Sergio, me estás volviendo loca con tus palabras. Esto es muy real. Estoy muy caliente. Mi coño está hinchado y húmedo de lujuria … estoy acariciando mi sexo con mis dedos mojados en saliva …”.

En mis sueños yo seguía jugando, lamiendo los pies de Laura y recorriendo una y otra vez sus piernas, pero ahora fui directo a su sexo. Comencé a besarlo, y al contacto de mis labios ella se estremeció de placer, dejando escapar un gemido. Abrió sus piernas para permitir que mi lengua entrara en su vagina y sentí su calor y su humedad … La estaba penetrando una y otra vez, con mi lengua primero, con mis dedos después, al tiempo que acariciaba el clítoris en sentido circular, notando que ella, que movía sus caderas con frenesí dejando escapar el deseo por cada uno de sus poros, seguía vibrando de placer.

Nuevamente escribió Laura en el chat : “Ahora me toca a mí…”. Hizo que me echara en la arena, tomó mi endurecido y erecto falo entre sus manos y principió a acariciarlo suavemente. Con su dulce lengua y sus labios carnosos jugueteó traviesamente con él, chupaba el glande y poco a poco iba devorándolo hasta que acabó por engullir el pene en su totalidad. Bajaba y subía la cabeza con movimientos rítmicos y expertos que lograron transportarme a extraordinarias cotas de placer.

No pude contenerme más y se lo hice saber. “Si sigues así voy a correrme”. Entonces ella me miró pícaramente, con provocación y me dijo : “No, así no. Quiero que me folles, quiero sentir tu polla erecta en mi coño caliente, húmedo y blandito”. Y cambiando de postura se tumbó en la arena y abrió las piernas. Me puse encima, acerqué mi duro, palpitante y ardiente rabo a su sexo y comencé a penetrarla ; empujaba con suavidad sintiendo cómo las paredes carnosas de su vagina aprisionaban mi miembro y comencé a morderle la boca. Mis movimientos fueron haciéndose cada vez más bruscos a medida que sentía su excitación, oyendo sus gemidos de placer. Noté que temblaba y no pude controlarme. Mi polla explotó derramando dentro de su vientre un torrente de semen que inundó su vagina, mezclándose con el flujo de su excitación, fundiéndonos ambos en un orgasmo tan largo e intenso como nuestra imaginación quiso.

Y entonces desperté y volví a la realidad. Estaba turbado, enrojecido, sentía fiebre y palpitaciones … . Las palabras que Laura escribía habían conseguido despertar en mí tal grado de deseo y de lujuria que ahora necesitaba sexo en forma irracional y desmedida. Y lo tuve, le hice el amor a mi mujer con violencia, con pasión, como nunca lo había hecho,… y con traición, pues acariciaba su cuerpo pensando en el de Laura, me imaginaba en esa playa que ambos conocíamos recreándome con la fábula que acabábamos de inventar.

Desde ese momento no hacía más que pensar en ella ; era una obsesión enfermiza. Rememoraba esa charla y sentía el deseo incontrolado de repetir la experiencia, lo que me producía graves apuros, al conseguir la erección en el trabajo, en la calle …, y me preguntaba si sería posible alcanzar el placer de esa forma. Pero el deseo era mutuo y pronto surgió nuevamente la ocasión, aunque ahora usamos el programa de voz, lo que hizo que mi confusión fuera total, al impedir que pudiera discernir entre lo que era realidad y fantasía.

Esa noche yo estaba sólo en casa y ella empezó a hablarme. La escuchaba con una claridad absoluta, sus palabras resonaban en mi cabeza tan cálidas que pronto surgió la pasión y fue vencida la inicial vergüenza y recato, comenzando a expresarnos de forma desinhibida y espontánea. “Te abrazo -le dije-, te beso, …” . Ahora las frases eran mucho más excitantes, todo era más sensual, oyendo su dulce y sugerente voz.

Me tumbé en la cama, apagué la luz y cerré los ojos; desabroché mis pantalones y comencé a acariciar mi pene, que ya estaba en erección.

Laura me hablaba así :

“Sergio, llevo una falda corta, una blusa ajustada y mi ropa interior es tan sugerente que te volverá loco. Chupo con lujuria uno de mis dedos que ahora, muy despacio, resbala por mi cuello hasta llegar a mi pecho. Voy dejando un rastro de saliva en mi piel para que tus labios lo sigan. Empiezo a bajar, primero acaricio mi vientre con suavidad y por fin llego a mi sexo que te espera impaciente. Introduzco en él un dedo , luego otro, y otro. Está caliente, palpitante, húmedo y blandito. Quiero ser tuya, quiero sentirte dentro de mí… Estoy frotando el clítoris mientras imagino que es tu lengua y ello me sitúa al borde del delirio…”

Yo seguía moviendo lentamente mi mano a través de mi empinado falo y seguimos soñando: Estaba tumbado en la cama y ella sobre mí en sentido inverso. Su lengua chupaba mi polla dura con gran vigor y pronto fue engullida por su boca, al tiempo que movía sus caderas pidiéndome que la devorara, ofreciéndome su rosado sexo para que lo lamiera frenéticamente. Yo besaba sus vigorosos muslos y sus consistentes y redondeados glúteos, jugando con mi lengua alrededor de su vagina. Tenía frente a mi cara su coño mojado y entonces me hundí en su selva oscura para besar y chupar con fuerza el clítoris, mientras ella suspiraba de placer. Aquello me parecía simplemente fuera de este mundo. Ante mis ojos tenía también su culo estrecho, pudoroso, provocando mi curiosidad y mi deseo. Comencé a explorarlo con mis dedos empapados con el flujo que salía de su coño y comencé a penetrarla tímidamente. Así estuvimos jugueteando hasta que finalmente no pude resistir más, me levanté e hice que se pusiera inclinada de rodillas y en esa posición acerqué mi rabo a la entrada de su culo y comencé a penetrarla, primero con mucha resistencia, que pronto fue vencida con la ayuda de un poco de saliva, introduciendo en ella todo mi pene, que fuertemente aprisionado en las paredes del recto, se movía con lentitud : dentro y fuera.

Ella gemía en una extraña simbiosis de dolor y placer, pero la lenta cadencia del movimiento de mi miembro, acompañada con las suaves caricias que mi mano diestra prodigaba a su clítoris, la hizo llevar al éxtasis, sintiendo que ella llegaba al orgasmo, en el mismo instante en que mi pene descargaba en su culo un torrente de semen caliente, llevándome también a alcanzar la cima del placer.

Y en ese momento ambos regresamos a la realidad. Nos estábamos masturbando. Laura empezó a describirme cómo lo hacía. Sus ardientes palabras, sus gemidos entrecortados y sus jadeos me permitieron comprobar que se trataba de una excitación real. Sólo imaginar que yo era el responsable del placer que sentía esa mujer me enloquecía.

Cuando pensé que ya no podría experimentar nada más extraordinario percibí un silencio. Laura se detuvo, oí uno de sus profundos suspiros y por fin recobró la voz. Entonces me fue dibujando su cuerpo que era recorrido en la oscuridad por sus húmedos y juguetones dedos. Los guiaba nuestro deseo y se movieron con una destreza tal que llegamos a las más altas cotas del delirio. Sus palabras se agolpaban en mi mente y apenas podía asimilar lo que estaba sucediendo. Su voz sonaba tan suave que casi palpaba su aliento cálido en mi oído. Me habló de sus pezones endurecidos de excitación, del movimiento circular que imprimía a sus senos mientras yo le susurraba con delicadeza palabras apasionadas. Separó sus piernas y un ligero estremecimiento la recorrió por completo. Yo percibí entonces un suave gritito de placer y le pregunté la causa : estaba introduciendo los dedos en su coño mojado acariciando también el clítoris con suavidad. La descripción cesó y la llamé pero sólo me llegó una serie ininterrumpida de suspiros. Estaba llegando al orgasmo.

Por entonces mi mano se movía con destreza y rapidez alrededor de mi hinchada polla, pletórico de excitación ante las palabras que salían de la boca de Laura, sugiriéndome ahora que mojara mis dedos con saliva y frotara el glande, imaginando que era su boca, y así lo hice. La sensación fue igual de placentera y un espasmo recorrió todo mi cuerpo, precipitándose en torbellino la leche pegajosa que escupía el miembro viril sobre mi mano y mi pecho.

Nuestra turbación fue mayor. El orgasmo había sido auténtico. Desde ese día ya no pensábamos en otra cosa más que en convertir en realidad esta experiencia ; sin embargo, y por extraño que parezca, ninguno de los dos queríamos conocernos personalmente para no perder la magia de nuestros encuentros. Mi sueño erótico era poseer a Laura como lo había hecho hasta entonces, guardando nuestro anonimato. Y una gran idea pasó fugazmente por mi mente y fue madurando poco a poco, hasta que finalmente encontré el momento idóneo para llevarla a feliz término.

Un día pude dirigirme a su ciudad, aprovechando que mi mujer se había ido a la playa con mis hijos, tomé una habitación en un conocido hotel de lujo y la llamé a su móvil concertando una cita. A continuación cerré todas las ventanas dejando la estancia con una oscuridad absoluta, me desnudé, entré en el baño y me di una ducha que aplacó momentáneamente mi lujuria, me enrollé una toalla y me senté en la cama esperándola.

Ella acudió pronto a la cita. Llamó a la puerta de la habitación, yo quité el pestillo y me retiré al fondo de la estancia. Cuando entró pude adivinar su silueta. Era como me había imaginado. Su cuerpo delgado pero exquisitamente armonioso y lozano, no muy alta, con el pelo corto. Sus pechos eran pequeños, como a mí me gustan, pero duros, pujantes y bien erguidos ; sus glúteos finamente esculpidos ; sus piernas largas y bien torneadas. Vestía de forma sencilla pero con muy buen gusto : falda corta, que traslucía sus muslos recios, sus pantorrillas prominentes y su culo firme y prieto ; blusa con pequeños tirantes y zapatos veraniegos que dejaban al descubierto sus minúsculos pies ; pero aún mayor fascinación causó en mí el aire de elegancia y seguridad que desprendía cada uno de sus movimientos.

A oscuras, tanteando los muebles, no sin dificultad, llegó a la cama y se sentó junto a mí envuelta en un aura de misterio y provocación. Comenzamos a hablar. Su voz sonaba tan dulce y melodiosa como en las ocasiones anteriores. Nos besamos con pasión desmedida tratando de aprovechar cada segundo y revivimos nuestros encuentros imaginarios. Ella notó mi excitación y me dijo con una increíble seguridad: “amor mío, creo que conseguiré llevarte al éxtasis muy pronto…”. Hizo que me tumbara en la cama y tal como estaba, sin quitarse la ropa, besó mis labios y deslizó su lengua por mi cuerpo desnudo, por mi vientre y mi sexo. ¡Y ahora sí era real!… Chupó mi pene, lo introdujo en su boca y comenzó a acariciarlo, ayudándose con una mano, tímidamente primero y luego con movimientos más rítmicos que aumentaban su cadencia al sentir que mi excitación iba en aumento. Después bajó su lengua acariciando su base, chupando mis testículos que luego, de uno en uno, se introdujo en la boca con exquisita delicadeza.

Laura -le dije- “voy a correrme”, y ella exclamó “hazlo”, y siguió acariciando mi rabo empinado. Noté cómo el semen se deslizaba desde mis testículos, por todo el miembro, saliendo violentamente para ir dentro de su boca, que sin poder contenerlo lo derramó fuera de sí, esparciéndose por su cara y su cuello. Era la primera vez que experimentaba un orgasmo así. Nunca hasta entonces había eyaculado en el interior de la boca de una mujer y el placer que tuve al sentir que su lengua no se detenía en las caricias que prodigaba al glande mientras se producía la descarga del licor seminal fue indescriptible.

Exhausto seguí echado en la cama mientras ella se dirigió al baño. Escuché el ruido del lavabo y luego la ducha. A los pocos minutos ella salió y se tumbó junto a mí, dándome cuenta de que estaba desnuda. Charlamos nuevamente de cosas intrascendentes, y no había transcurrido media hora cuando ella cogió mi pene con sus manos y comenzó a acariciarlo de nuevo. Los besos apasionados se prodigaron ahora, como antes lo habían sido en la fantasía … y mi lengua recorrió su cuerpo, saboreando toda su piel: su cara, su espalda, sus pechos, su vientre, sus piernas, sus pies, y por fin llegué a su sexo y enterré mi lengua en la vagina, haciendo que sus piernas temblasen a causa del deseo. Su coño húmedo, muy caliente y blandito me pedía que lo follara sin demora.

Se puso de rodillas sobre la cama, apoyando sus manos en la almohada, y me acerqué a ella por detrás, jugueteando con mi enorme pene erecto alrededor de sus genitales, tocando con la punta sus muslos, sus glúteos, su ano, hasta que ella, descontrolada, me suplicó que la penetrara con fuerza, al tiempo que levantaba sus caderas y me decía : “quiero sentirte dentro, muy dentro”. Comencé a penetrarla lentamente mientras ella movía sus caderas gozosa. Mis embestidas iban en aumento poco a poco, tratando de disfrutar al máximo cada momento. Cuando mis testículos se unían a su vello púbico, ella echaba las caderas hacia atrás para sentirse penetrada lo más hondo posible. Movía sus caderas pausadamente hasta que mi pene volvía a salir, repitiendo este proceso una y otra vez, estallando en desinhibidos alaridos de placer.

Yo estaba ya a punto de explotar en un intenso orgasmo, cuando ella se detuvo, hizo que me echara en la cama y se sentó sobre mi tieso falo, metiéndoselo lentamente en su ardiente coño, comenzando a hacer lentos movimientos : arriba y abajo, para sentir y disfrutar al máximo aquella rigidez penetrando en sus entrañas. Entretanto emitía incontrolados gemidos de dicha, se chupaba uno de sus dedos y mordía una mano, mientras con la otra se frotaba el clítoris delicadamente, saboreando al máximo cada segundo de placer.

Nos besamos de nuevo y nuestras lenguas se unieron cuando simultáneamente experimentamos un prolongado e intenso orgasmo. Nuestros cuerpos se retorcían de placer y Laura gemía como posesa. Mi polla estalló de gusto, vomitando como manantial salvaje un torbellino de leche blanquecina y viscosa que se precipitó en su coño húmedo, cayendo después rendidos en la cama.

Allí permanecimos dormidos, perdiendo la noción del tiempo. Desperté antes que ella y vi cómo su cuerpo pequeño se cobijaba entre mis brazos sintiéndola más mía que nunca. Aproveché para acariciarla con suavidad, para oler su piel, para recorrerla con mi mirada en la penumbra del cuarto intentando grabar en mi memoria aquella fascinante experiencia. Al poco abrió los ojos y me sonrió llena de felicidad tal como pude apreciar a través de sus expresivos ojos. Después nos vestimos, tanteando en la oscuridad nuestras ropas, y sin que hubiéramos podido aún percatarnos exactamente de nuestra apariencia física, nos despedimos con un intenso beso. Ella se marchó en primer lugar. Yo lo hice a los pocos minutos, pagué la cuenta del hotel y regresé a mi ciudad, a mi hogar y a mi rutina.

Sigo chateando con Laura casi todas las noches y vivo con la esperanza de volver a sentir su cuerpo junto al mío. He meditado mucho sobre la insensata fantasía en la que me hallo inmerso, que me ha privado de lucidez en la percepción de la realidad. En todo caso, aunque esta historia concluya, sé que jamás podré olvidar a esa mujer que ha logrado seducir mi ser y ahogar con su magia las fibras más sensibles de mi percepción, colmándome de un placer tan sublime como jamás podré experimentar.

Relato erotico de un hombre casado que le empiezan a poner cachondo las mujeres de 50 o 60 años y le es infiel a su mujer con su suegra!!!

Por alguna razón mi morbosidad ha aumentado en los últimos años, y las mujeres de 50 a 60 se convirtieron en objeto de mi deseo. Si alguien me hubiese dicho a los veinte años que esto me sucedería, hubiese imaginado que ese tío estaría loco. Pero no, tenía toda la razón. Las mujeres más maduras tienen además de un atractivo muy fuerte ciertas ventajas fundamentales sobre las más jovenes. Primero: no menstruan, con lo cual uno se saca de encima un problema con el que se encuentra todos los meses cuando tiene ganas de hacer lo que se debe hacer. Consecuentemente con ello, tampoco quedan embarazadas. Y una segunda condición que es tan importante como la anterior: se trata que las mujeres a avanzada edad ya han pasado por todos los estadíos del deseo de los hombres, han mamado abundantemente, han sido bastante culeadas, no hacen agua cuando les dicen cosas en la calle. Conocen todos los secretos… y los tienen callados. No como las jóvenes que se regozijan de saber lo que no saben aún. Y más todavía… echan unas caderas de yeguas que las hace muy deseables para montarlas en cuatro patas, y no hacen asco al sexo en todas sus formas, incluído el anal.Y son presa de brutales calenturas de las que no tienen como zafar.

Uno empieza por ponerles la mano entre las piernas como al pasar, estando ellas en la cocina por ejemplo, y sólo te mirarán a los ojos con cara de sorpresa y te dirán: esto no me lo esperaba. A lo que uno responde:yo tampoco, pero me han venido unas ganas… Así que estando la mano allí, y ellas no haciendo gran cosa por sacarlas, uno puede rematar: bueno, es hora de que nos hagamos un favor mutuo.

El siguiente paso es, bueno… el siguiente paso es esta historia.Nos habíamos ido de vacaciones con mi mujer, mi hija y mi suegra. Estábamos pasándola muy bien, íbamos a la playa, salíamos al cine, al teatro, a comer afuera los cuatro.Y una noche mi esposa y mi hija decidieron ir a ver un espectáculo al que yo desistí porque no me interesaba. Casualmente, mi suegra Raquel tampoco fue.

SE sabía atractiva la zorra Estando solo comprobé que ella llevaba cerca de una hora en el baño, y constaté que había dejado la puerta entreabierta. Preso de la calentura de las nueve de la noche, que es siempre posterior a la calentura de las ocho, y anterior a la de las diez de la noche, fui a espiarla. Estaba terminando de maquillarse, y lucía una lencería muy apropiada para llevar a la cama a una decena de hombres juntos.

Pensando que estando yo en el apartamento no se atrevería a hacer entrar a algún amante o amigo, de los que seguramente habría de tener, y no habiendo ningún hombre más que yo en los alrededores, supuse que el destinatario de tanto preparativo debía ser yo mismo. Detrás de la puerta, mientras pensaba en ello, comenzó a pararse mi miembro, como de costumbre desobedeciendo mis precisas instrucciones de calmarse un poco alguna vez en su vida. Eché otro vistazo al interior del baño, esta vez tratando de ver algo más de sus cualidades físicas ocultas. Y cuernos, menudo culo que lucía la zorra.

Un culo monumentalYa a esa altura me dominaba un deseo lujurios de entrar allí y tomarla de pie, con fuerza y sin preámbulos. Pero como no sabía cuales eran los planes de ella, me mentuve cauto y a la espera de su próximo movimiento. Todo indicaba por su uniforme de puta, por el maquillaje, el peinado, sus altos tacos, que no eran necesarios para su rol de suegra o abuela, que un plan secreto lujurioso estaba en camino. Me faltaba saber con quien. Eché otra mirada y comprobé que ya se exhibía frente al espejo con desparpajo, casi se podría decir que sabría que alguien estaba posando su mirada en ella.

SE exhibía como una puta Se la veía recaliente. Como nunca antes había tenido oportunidad de verla. Tal era la postura que tenía, con los brazos en jarras, ostentando sus tetas y apretando su culo enorme de blancas nalgas con una tanga negra metida allí.

Para mi sorpresa dijo: Carlos, entra, ya sé que estás ahí. No te hagas el sorprendido… ven y consuela a Raquel.

Diablos, dije yo, parece que este apartamento se convertirá en una moderna Sodoma. Y a mi juego me llamaron, así que entré. No bien estuve dentro se me acercó y me dijo: No sabes que a esta edad las mujeres adivinamos lo que desean los hombres y de qué manera lo desean! O te olvidas que yo enviudé dos veces. Y me estampó un beso de lengua que me erizó hasta los pelos de la nuca y de la espalda. No podía creerlo, en minutos más estaría cojiéndome a la zorra de mi suegra y conocería sus secretos y desenfrenados placeres. Se agachó, luciendo su cuerpo, pues sabría que estaba buena, me abrió el cierre del pantalón y empezó a mamarla con un entusiasmo y artesanal oficio, que yo hasta esa noche aún no había

Me daba una flor de mamada Se veía que tenía años de experiencia, que nunca se habría quedado una noche sin su porción de hombre. Su boca me recorrió completamente el pene, sin dejar centímetro sin pasar su lengua o su saliva. No sólo supe de la dulzura glotona de sus labios sino de su profunda garganta húmeda, casi sin fondo. Creo que estuve allí adentro por más de media hora, gimiendo y expulsando algunos líquidos que ella me reprochaba cada tando diciendo: estás tirando algo, bebé.

Pero no paraba, seguía en su juego cachondo y cada tanto me relataba algo como: hacía tiempo que veía que me mirabas el culo, cada tando te veía pasar por el dormitorio con los ojos bien abiertos tratando de sorprenderme desnuda. Yo no nací ayer, todavía estás tierno…

Precalentando con su juguete Minutos más tarde me condujo hacia su dormitorio y me dijo, antes de montarme quiero que veas como me masturbo, cuál es el juguete favorito cuando estoy sola por las noches y a veces por las tardes. Es una pequeña delicia que compré en un sexshop y que siempre llevo en la cartera para cuando me agarran las calenturas de mi edad.

Y sacó un consolador de metal y se frotó impunementes delante mío hasta que por fin decidió enterrárselo y gemir como una puta. Yo que no daba más la tomé por un brazo y le dije: zorra ponte en cuatro que te parto, no sea que llegue la maldita hora del regreso de tu hija, y no hayamos completado nuestra encamada. Y obedeció sumisa para que se la enterrara entera, completa y sin que sufriera sobresalto alguno.

Qué gruesa la tienes, yerno. Perdí el tiempo no haciéndolo antes contigo. Y yo que la metía y la sacaba a todo vapor, a toda máquina, frotando frenéticamente las paredes de su concha, mostrándole que clase de alegrías podría yo brindarle desde allí en adelante. Porque claro, uno con una suegra nunca quiere quedar mal… menos en la cama…

Lista para ser montada Quedó enteramente a mi disposición, gimiendo y moviendo sus anchas caderas, cuyo culo era una atracción más que placentera, obligando a mi imaginación a pensar en culearla no bien su concha de labios gruesos la hubiese comido lo suficiente. Y la zorra no paraba de echarse contra mi pelvis, mandándolo al fondo de su vagina jugosa y caliente, que al igual que su boca parecía no tener fondo…

Gime mientras la culeo Tenía una rara habilidad, comprimía sus gruesos labios que amordazaban el miembro estrangulándolo en el tronco y produciendome un placer infernal. Gritaba, sí, yo gritaba y ella también. Me pedía que la rompiera toda… no me perdones, dame todo y por todos lados… hazme tu puta… quiere que veas lo puta que soy… que te voy a comer como me he comido a decenas de hombres en mi vida… hasta sacarles la última gota… ahhhhhh ahhhhh ahhhh… y no paraba de moverse en sacudidas frenéticas, como electrizada.

Culeada colosal a mi suegra

Cerraba los ojos mientras la movia Cómetela toda putita.

Y ella que sí, soy una puta, me la como toda, sácamela por la boca, degenerado cabrón hijo de mil putas… rómpene toda… cuéntale a todos tus amigos cómo te follas a tu puta suegra por el culo… ! … y tráeme algunos machos más, para que me llenen entera y yo les beba sus jugos!

Y llegó el paradisíaco momento del orgasmo, ella lo recibió todo, mi semen caía por sus nalgas, tenía una eyaculación de la que no tuve otra semejante. Mi miembro completamente en su culo, abrazado por su carne caliente, sujetado por su grueso esfínter de una manera que me extrajo hasta la última gota como si me lo exprimiera con toda su alma.

No conforme completamente, se echó el la cama y me sorbió el último trago con su boca. Y algunas gotas más cayeron de mi miebro a sus pechos, y quedó así lamiendo embelesada la miel de su potro al que había agotado.

La zorra de mi suegra se bebía mi leche Bienvenido al mundo de los infieles -dijo. Guardó el consolador en su mesa de luz y remató: a partir de hoy serás mi nuevo consolador. Entrénate bien con mi hija, hoy te he perdonado, pero la próxima vez que que te agarre juro que me subo encima y te parto! Y yo Juro que jamás gozé tan salvajemente, al punto de estar esperando ansioso cada nueva vez para montarla como se debe. Para todos aquellos que creen que las viejas no… que su libido se fue, duerme o se mudó a otra ciudad, echen a su mujer, tírenla por el balcón y montense a su suegra. Sacarán chispas en la cama, habrá fuegos artificiales durante el orgasmo. Nunca habrán comido mejor manjar ni serán mejor servidos. Suegras a estar listas debidamente con su más sexy lencería, porque después de este cuento no quedará una en la tierra sin probar su tajada de yerno. Y si alguna no se atreve con su yerno, por verguenza o por lo que sea, bueno, voy a estar yo,ya saben como contactarme.

En este relato erotico una jovencita nos cuenta sus experiencias sexuales en un cine porno, donde empieza mamandosela a su novio y al final acaba con las pollas de medio cine en la boca. Sera Zorra la tia!

Con mi novio, Sergio, siempre nos hemos llevado a la perfección, tanto él
como yo somos 2 personas muy calentonas y ávidas de nuevas experiencias en
cuanto al sexo se refiere, pero hasta entonces solo habíamos experimentado
la mayoría de las cosas que se pueden hacer entre 2 personas y en privado,
excepto alguna que otra revolcada en el auto por la zona de Palermo y nunca
pasó de ahí, pero todo cambió un sábado por la noche cuando estábamos en
casa, mis padres no iban a salir y los de él tampoco, teníamos poca plata
para salir y Sergio me propuso ir a un cine porno y como a los 2 nos gusta
mirar ese tipo de videos y además me subió la calentura por la experiencia
de ir por primera vez a uno de esos cines acepté. Fuimos a uno que esta
cerca del obelisco, ni bien entramos hubo cosas que me gustaron y otras que
me incomodaron, dentro de las primeras estuvo por ejemplo el hecho de que
haya pocas personas (aprox. 1/3 de la sala) y dentro de las segundas el
hecho de que había pocas parejas (aprox. 3) y el resto hombres y dentro de
éstos, a pesar de que en ese lugar existen 2 salas gay había mucho de estos
en las salas hétero, otra cosa que me gusto e incomodó al principio fue que
la mirada de todos los hombres se dirigieron a nosotros, aprovecho y paso a
describirnos, yo tengo 21 años, soy bajita (1,60 m), piel clara, ojos
marrones, cabellos castaños oscuros, delgada y con unas medidas aproximadas
de 88-58-88; mi novio tiene 23 años, es rubio, mide 1,75 m, ojos claros,
delgado y su pija mide 16 x 4 cm. Nos sentamos en la última fila y desde ahí
podíamos ver además de las escenas de la película que eran de alto voltaje
(a una mina estaba en un sándwich entre 2 tipos) se podía ver a hombres
masturbándose entre sí y pareja en besos apasionados pero nada escandaloso
en sí.
Con el correr de los minutos nuestra temperatura fue subiendo y como a la
media hora de haber entrado ahí empezamos a acariciarnos con mi novio, yo
tenía una remerita simplecita y unos jeans puesto que hacía calor y él
estaba de la misma manera, como decía él empezó a acariciar mi concha por
sobre el jean y yo hacía lo propio con su pija por sobre el pantalón,
después de un rato de estar así y con mi concha ya toda empapada le bajé el
cierre y saqué su miembro afuera y comencé a hacerle una lenta y muy suave
paja, al rato se sentó en nuestra misma fila y a unos 3 asientos nuestros un
muchacho de unos 25 años y se percató de nuestros movimientos pero por
respeto miro la pantalla aunque cada tanto de reojo nos miraba unos
segundos, después de estar ahí sentado unos minutos vi que se abrió el
pantalón y sacó una pija que, a pesar de estar a una distancia importante de
nosotros pude vérsela bastante grande y comenzó a pajearse lentamente, en
ese momento recordé una vieja fantasía mía que siempre que podíamos la
charlábamos con mis amigas que era la de tener sexo con 2 hombres a la vez,
parece que mi novio se percató de una cierta calentura especial en mí porque
miró al flaco, me miró a mi e hizo presión para que llevara mi cabeza hacia
su miembro y como mi calentura ya era magistral no me importó el resto de la
gente que estaba por ahí y me incliné y comencé a chupársela, como podía
observe al muchacho y vi que ya no le prestaba atención a la película sino a
nosotros, nos miraba directamente y se masturbaba muy rápido en ese momento
se me ocurrió calentarlo lo máximo posible y entonces le di unas lamidas a
la pija de mi novio desde la base hasta la punta y lo miraba directamente a
los ojos el flaco hizo entonces una cara que demostró que estaba al límite,
en ese momento mi novio me hizo levantar de nuevo y me preguntó si no me
animaba a que él lo invite a este muchacho a sentarse más cerca nuestro y mi
respuesta como la de toda una dama fue: “por supuesto que no mi amor,
además, así voy a poder ver más de acerca la pija del flaco que me parece
que es bastante grande” a lo que recibí como contestación: “sabía que eras
toda una putita pero no tanto y menos con esta edad bebe”, a continuación
volvía a chupársela y el le hizo una seña al flaco para que se acercara, el
tipo inmediatamente guardó su pija y pegó la vuelta alrededor por detrás de
la fila y se sentó al lado mío del lado contrario a mi novio, inmediatamente
escuché el ruido de su cierre supuse que se había vuelto a sacar el
miembro, mi novio empezó a acariciarme el culo y a los pocos minutos sentí
ya 2 manos acariciándomelo y recorriéndolo todo pero una de esas manos no
era de mi novio puesto que estaba puesta sobre mi cabeza, así que cerré los
ojos y comencé a disfrutar de las caricias de 2 hombres sobre mi cola,
después de un rato de estar así mi novio me hizo levantar y me dio un
profundo beso de lengua y me preguntó: “¿no la ibas a mirar de cerca?” a lo
cual le correspondí con una sonrisa, me di vuelta lo miré al tipo a la cara
y era bastante lindo, después bajé mi vista y me encontré con una pija que
después me enteré mide 19 x 5,5 cm. TODA UNA BELLEZA !!! el flaco se estaba
pajeando furiosamente sin sacar la mano de mi culo, entonces se la tomé con

una mano y comencé a pajearlo y con la otra hacía lo mismo con mi novio, ¿se
imaginan, yo en un cine con 2 tipos a mis lados y con sus pijas en mis manos
pajeandolos a la vez?. Estuvimos de ésta manera durante un rato hasta que el
tipo me pregunta si no se la chuparía como lo hice anteriormente con mi
novio, dudé, le pregunté a mi novio y como él no puso reparos en que lo
hiciera me agaché y como pude me la metí en la boca, no entraba más que unos
pocos cm debido a su grosor, tenía la cabeza muy hinchada y brillante debido
a la gran lubricación, en ese momento debido a la incontrolable calentura
que ya tenía me solté el jean y lo bajé apenas un poquito, tanto el flaco
como mi novio ya no se controlaban y me acariciaban por todos lados, mis
tetas, culo, concha, todo, él me metió su dedo meñique en la cola mientras
mi novio me metió un dedo en la concha, en ese momento les digo que casi
acabé pero por suerte pude contenerme porque hubiese gemido muy fuerte y
todos se habrían enterado en la sala, a los pocos segundos el tipo me
aprieta la cabeza contra su miembro y me acabó una gran cantidad en la boca
gimiendo pero sin hacer demasiado escándalo por suerte

Os dejo un interesante y descriptivo relato erotico, sobre un hombre que le encanta el sexo anal y el porno brutal.

Estaba yo casado con mi primera esposa, con quien tenía sexo anal cada tanto; a ella le gustaba, no mucho, apenas lo suficiente para concedérmelo como un regalo especial en ciertas ocasiones. Decía que le dolía mucho, que mi miembro era demasiado grande para esas prácticas y si bien ella alcanzaba buenos orgasmos cuando lo hacíamos, por lo general los juegos previos eran muy fugaces, cortos ya que no me lo permitía. Ella (la llamaré Viviana, no es su nombre real pero deseo preservar su identidad ya que todo el relato es verídico) prefería que iniciara rápidamente la penetración y finalizar cuanto antes. Una vez que había alcanzado Viviana su orgasmo (mediante mi estimulación manual de su clítoris) me pedía textualmente “sacámela del culo, me duele mucho” con lo cual se perdía, antes y después, gran parte del placer anal. De modo que abadaba yo, permanentemente, a la búsqueda de una amante con quien poder practicar mi sexo favorito, el sexo anal, con todos los juegos previos y con toda la pasíon que ello lleva implícito. Viviana tiene una prima, a quien llamaré también con el nombre de fantasía Stella ,para preservar su identidad por las mismas razones anteriores, quien nos visitaba periódicamente, por vivir cerca de nuestra casa. Stella estaba casada y tenía dos hijos (una nena de 10 años y un nene de 7), tenía en ese entonces 35 años, si bien su apariencia aniñada y juvenil la hacían aparecer como una adolescente. Su marido era empresario y viajaba constantemente. Stella no estaba feliz con su matrimonio, criticaba públicamente a su marido y no desperdiciaba oportunidad de decirnos, a Viviana y a mí, que no era sexualmente feliz con él. Cada vez que Stella venía a cenar a nuestra casa (cuando estaba sola, que eran la mayoría de las veces), dejaba sus hijos en la casa de su madre, de modo de poder cenar los tres adultos tranquilos y tener conversaciones que no habrían sido posibles delante de lo niños. Casi siempre las conversaciones terminaban derivando en temas sexuales y yo, confieso, fantaseaba bastante con Stella, si bien me cuidaba mucho, tratando de no evidenciar mi deseo por ella, por ser ambas primas muy íntimas y no quería terminar generando un gran problema familiar. Todas las veces, al terminar la cena, me tocaba a mí llevar a Stella a la casa de su madre en mi auto, donde recogía a sus hijos y de allí la llevaba a su casa; durante todo el trayecto conversábamos de temas tribiales (yo iba solo, mientras Viviana se quedaba levantando la mesa y arreglando la casa) pero siempre notaba en Stella cierto sutil coqueteo que ejercitaba conmigo. Yo nunca había querido insinuar nada, en el temor de desatar un gran problema y porque no estaba seguro si lo de Stella era genuino o solamente producto de mi imaginación. Debo reconocer que si bien Stella me parecía atractiva, nunca había reparado demasiado en ella. Le decíamos, en confianza, La Flaca, por ser alta y muy delgada. Todo en ella era longilíneo, sus brazos, sus manos de dedos finos y delicados que parecían manos de un pianista, sus largas piernas, pechos pequeños y como siempre estaba vestida con ropas holgadas y polleras largas, era casi imposible adivinar su silueta y sus formas más íntimas, excepto en verano, donde usaba soleros livianos, sandalias y se podía notar que sus nalgas no eran abundantes, pero tenía una cola bien formada y paradita. A mí, lo que más me atraía de ella era su rostro. Cabello rubi oscuro natural hasta los hombros, nariz chica y recta, ojos oscuros, con una expresión enigmática y una boca muy sensual, de carnosos labios a los que lamentablemente casi nunca pintaba con lápiz labial, ya que no usaba maquillaje, acentuando su apariencia aniñada. Prácticamente se podia decir que Stella era una mujer de “perfil bajo” y que bien podía pasar inadvertida, salvo que un hombre se detuviera a observarla cuidadosamente, como había hecho yo, en cuyo caso descubriría una atracción muy sutil y casi voluptuosa, sobre todo en su mirada y en sus gestos. Por esas cosas del destino (donde muchas veces diferentes hechos circunstanciales suceden casi en simultáneo y generan una combinación de sucesos que adquieren gran importancia), teniendo una conversación con mi esposa, Viviana, vengo a enterarme de la intimidad de Stella, ya que, como dije, ambas eran muy amigas, además de primas, y se contaban mutuamente todas sus intimidades. De modo tal que Viviana (mi esposa) me dice que le había contado a su prima Stella que yo era un hombre muy dotado, dando incluso precisiones sobre mis medidas de 22 x 6,5 cm, ya que Viviana misma me había tomado las medidas, con un metro de costura, esas cintas plásticas flexibles. Me contó Viviana que su prima se había sorprendido mucho y le llamó la atención, al saber que practicábamos también el sexo anal, preguntándole ” ¿Cómo puedes meterte todo eso en el culo? Realmente no me imagino semejante pedazo dentro de mi culo, pero debe ser fantástico poder comértelo todo” Entonces Viviana le preguntó si había tenido experiencias anales y Stella, tras pedirle que guardara el secreto (grave error, las mujeres siempre terminan contándoselo a alguien, en este caso a mí) le confesó que había tenido la experiencia más fascinante de su vida. Allí Stella se sinceró ante su prima y le dijo que en los 12 años que llevaba al lado de su marido (no había conocido sexualmente otro hombre antes de él) jamás había alcanzado un orgasmo, lo cual explicaba muy bien la razón de sus constantes diatribas contra su esposo. En realidad Stella, por lo que contaba, no era frígida, sino anorgásmica. Se excitaba muchísimo, pero no podía alcanzar un orgasmo. Ahora bien, contó además que hacía poco, durante un viaje, había conocido circunstancialmente a un hombre con quien se había ido a la cama y quien le propuso tener sexo anal. Que allí, en ese momento, había experimentado el primer orgasmo de su vida, teniendo sexo anal y que estaba maravillada con ello. Luego repitió su experiencia un par de veces más pero que después de esos días nunca había vuelto a ver a ese hombre, quien estaba de viaje acidentalmente en ese lugar. A posteriori, Stella le había propuesto a su marido tener sexo anal (obviamente, sin confesarle que acababa de descubrir que analmente alcanzaba orgasmos tremendos) obteniendo una gran reprimenda de parte del idiota de su esposo, quien poco menos la trató de puta degenerada. Yo escuchaba ese relato de boca de Viviana y no podía dar crédito a sus palabras. Ese imbécil tenía a su lado una mujer que le pedía tener sexo anal y él la rechazaba!!!!!!!!! ¡¡¡¡Idiota!!!!! Bien se merecía ser un cornudo y yo habría de encargarme de hacerlo mucho más, a partir de ese momento. Esa noche, tras la conversación con Viviana, me quedé turbado, estaba muy caliente y la imagen de Stella me daba vueltas en la cabeza. Creo que a Viviana le sucedió lo mismo al relatármelo, porque esa noche me ofreció su hermoso culo y la pude sodomizar largamente, como a mí me gusta, si bien cerraba los ojos e imaginaba que era a Stella a quien empalaba en mi verga. Por esa coincidencia de hechos que hablaba al principio, a los pocos días vino Stella a nuestra casa, como de costumbre sola, a cenar. Había dejado sus hijos en lo de su madre y venía del gimnasio, con un bolso con su ropa, para bañarse en nuestra casa y vestirse para cenar. Era verano, hacía calor y estaba yo con pantalones cortos y en zapatillas. En un momento determinado y sin saber que Stella había subido a la planta alta a bañarse y cambiarse, decidí hacer lo propio, para vestirme para la cena. Cuando iba subiendo las escaleras en silencio y sin encender la luz porque me iluminaba la lámpara de uno de los cuatros de huéspedes de la planta alta, me quedé helado, inmóvil. La puerta de uno de los cuartos de huéspedes estaba apenas entornada, habían encendido una lámpara de mesa y estaba Stella desvistiéndose, sin saber que yo la observaba desde la escalera. Pude ver sus pechos pequeños (de costado) cuando se quitaba la remera de gimnasia y, como escuchando mis ruegos en ese momento, giró hasta quedar de espaldas y se bajó el pantalón largo, quedando con una pequeña tanga cola – less que apenas tenía atrás una fina tira que se metía entre sus nalgas. Allí pude descubrir ese culo de adolescente que La Flaca ocultaba con sus ropajes holgados, duro, parado, bonito, si bien para nada voluminoso…tampoco lo necesitaba, estaba sencillamente perfecto. Retrocedí unos peldaños, lentamente, sin darme vuelta, de modo que si Stella llegaba a percatarse de mi presencia, bien podía pasar como que yo iba subiendo las escaleras y era una situación accidental. Mientras hacía esto, Stella se agachó para quitarse la tanga, antes de envolverse en un toallón de baño y aprestarse a tomar una ducha. Esa visión de su culo desnudo en la semipenumbra del cuarto, que habrá durado dos o tres segundos, no más, casi me mata del corazón….quedé como loco y durante toda la cena no hacía más que pensar en lo que había visto y, encima, lo relacionaba con lo que Viviana me había contado………estaba realmente sobre-excitado y mi cabeza trabajaba a toda máquina. Esa noche, como siempre, me tocó llevarla nuevamente a su casa y en el camino, antes de recoger a sus hijos, no pude más y le conté lo que me había dicho Viviana sobre su experiencia anal y que desde entonces vivía obsesionado con ello. Me jugué el todo por el todo y decidí que si fracasaba en el intento, trataría que quedara en una charla íntima entre ambos. Stella me sonrió y me dijo, muy suelta de cuerpo “¿Y debiste esperar hasta verme desnuda hoy para proponérmelo? ” Yo casi me muero, primero de sorpresa y después de la risa. De modo que la muy ladina había preparado todo, esperando que yo subiera para desnudarse!!!!!!!! Muchas veces los hombres no valoramos el coraje y la determinación de las mujeres cuando quieren obtener algo. Me había tendido una trampa y había resultado ser yo “el cazador cazado”. Detuve el auto a un costado y le estampé un beso, el cual me correspondió de igual manera, con gran pasión. Inmediatamente se separó de mí y me dijo que era tarde, que debía recoger a sus hijos e ir a la casa porque el marido (que estaba de viaje) la llamaba siempre antes de la medianoche. De modo que quedamos para vernos al día siguiente en un bar de las afueras de la ciudad, en una zona donde hay muchos albergues transitorios. No hace falta agregar que esa noche no pude conciliar el sueño y la imagen de Stella desnuda, agachada, quitándose la tanga, me volvía literalmente loco. Al día sigiuiente estuve diez minutos antes en el lugar de la cita y Stella llegó puntual, en un taxi. Como era un lugar público, nos besamos en las mejillas, como dos amigos y tomamos sendos cafés, en tanto hablábamos y nos reíamos juntos de lo que había sucedido el día anteror y mientras ella me contaba de sus frustraciones sexuales con su marido, de su fascinante pero corta aventura anal y de las fantasías que tenía conmigo por los relatos de su prima, mi esposa. Enseguida coincidimos en que no era bueno exponernos innecesariamente en un lugar público, por la condición de casados de ambos y, siendo que éramos adultos y sabiendo muy bien lo que queríamos uno del otro, decidimos ir a un hotel. Hasta ese entonces, solamente nos habíamos besado la noche anterior, pero cuando uno tiene una cierta edad y sabe muy bien lo que quiere, no necesita largos prolegómenos para llegar a la cama, basta con desearlo mucho, para hacerlo. Había llevado un pote de vaselina en la guantera de mi auto y me cuidé bien de no olvidarlo cuando llegamos a la cochera del hotel. Stella se sonrió cuando abrí la guantera y saqué la vaselina, me miró y me dijo como al pasar “previsor el hombre” Una vez adentro, Stella ni me dió tiempo a que la besara o comenzara a desnudarla. Directamente se quitó el habitual solero que llevaba, no usaba corpiño, de modo que quedó desnuda, solamente con una mínima tanga blanca y con sus sandalias de tacos altos. Se acercó amí, me rodeó el cuello con sus brazos (es bastante más alta que yo) y me besó largamente, mojándome con su saliva mis labios y dejándome con una erección inocultable. Se acostó boca arriba en la cama, de través, con la cabeza hacia uno de los laterales y las piernas hacia el otro lado. Yo me desnudé inmediatamente y me acerqué a su rostro, quedando yo mirando hacia sus piés. La besé largamente mientras ella estiraba los brazos y me tomaba la pija con las dos manos. Se apartó de mi beso para decirme “no mentía Viviana cuando decía que tienes la pija de un burro, por favor, no me vayas a lastimar, tengo poca experiencia por la colita” No te hagas problemas – le contesté – me he acostumbrado a meter este pedazo de carne en agujeritos muy pequeños………..(mentiras, muchas veces lo había intentado sin lograrlo) Dicho esto, comencé a bajar por su cuerpo, besando desde su boca, hacia los pechos que, no por chicos dejaban de ser hermosos. Sus pezones estaban duros y erectos, de tamaño pequeño y apenas un poco más oscuros que su rosada piel. Recién en ese momento reparé en su piel. Muchos hombres se fijan demasiado en las “formas” de una mujer, olvidando un detalle tan importante como es la piel femenina. Stella tenía la piel como porcelana, tan suave y lisa al tacto como pocas veces en mi vida toqué nuevamente; creo que esa piel especial de Stella me excitó más que sus curvas y formas, las que de por sí eran delgadas y hermosas. Besé su ombligo y su pubis, el cual estaba totalmente depilado; Stella no tenía ni un pelito, agregando un toque más de niña, a su, de por sí, casi adolescente físico. Me incliné más y llegué a los pliegues de la vulva y giré con ella en la cama, de modo de quedar yo abajo y ella arriba. Inmediatamente Stella recogió las piernas, para quedar “sentada sobre mí” poniéndome su concha bien sobre mi cara y se inclinó luego hacia adelante, tomando mi pija y besándola con lujuria y desesperación. Obviamente no tenía esos labios anchos, carnosos y sensuales al vicio; Stella era una experta mamadora. Primero me lamió la pija de arriba a abajo, dejándola toda mojada en su saliva, luego apoyó ambas manos abiertas sobre mi pubis, rodeando el tronco y jalando hacia abajo el prepucio y dejó la cabeza de mi verga totalmente descubierta. A partir de allí, comenzó a bajar con su boca y a salir lentamente, casi diría, deliberadamente lento. Cada vez que se la metía, llegaba más abajo y sus labios apenas me rozaban, haciéndome delirar. Finalmente, logró tragarse toda mi pija, yo no podía creerlo, además de una mujer “anal” Stella también era una “garganta profunda”. La Flaca había resultado ser un diamante en bruto al cual sólo había que pulir un poco y me tocaba a mí ser quien hiciera el trabajo fino….. Yo había dejado de lamerle la concha para mirar por un costado, sobre el espejo que estaba justo en frente de la cara de Stella, para ver cómo se metía lentamente mi pija en la boca y llegaba hasta mis pelos….había que ver ese espectáculo único ¡¡¡Qué maestría en chupar pijas tenía Stella!!! Mientras Stella seguía con su despliegue de habilidades para mamar vergas, me concentré en su concha, rosada, depilada, de labios perfectos y le metí la lengua en su canal y clítoris, mientras ya con un dedo de la mano derecha jugaba, haciendo círculos, en la puerta de su culo. Era un 69 atípico, por cuanto sabía que su placer estaba en el orificio anal y no en la concha, pero no podía perder la oportunidad de mojar mis labios en tan hermosa concha qiue se me presentaba y, además, estaba yo recibiendo una mamada sublime; tenía la pija como un palo y estaba pronto a no poder retenerme más. De modo tal que, luego de varios minutos, salí de esa posición, acosté a Stella boca abajo y coloqué una almohada debajo de su vientre, de tal forma que quedó con el culo bien abierto y levantado. Me iba a dedicar a preparar el terreno para el sexo anal, a su vez que me calmaba un poco después de su terrible mamada, pues de lo contrario, iba a terminar teniendo yo un rápido orgasmo….y eso era precisamente lo último que deseaba. Me acosté boca abajo entre las piernas de Stella, quedando sus nalgas frente a mi cara; separé cada nalga con mis manos y me hundí en ellas, dándole a su rosado y pequeño agujerito un largo y mojado beso. Luego comencé a jugar con la punta de mi lengua en su esfínter, del cual me separaba cada tanto para observarlo. Realmente Stella era, desde todo punto de vista, una mujer anal ciento por ciento.Su esfínter era apenas rosado, perfecto, sin pliegues ni rugosidades, un cono de carne que se hundía suavemente en su interior. Si hasta su forma “cónica hacia adentro” parecía una guía especialmente diseñada para guiar las pijas al interior; más perfecta no podía ser. Cuando le hube lamido, chupado, mordido, besuqueado su precioso culo e incluso, cuando se relajó y me permitió explorar con mi lengua dentro de él, procedí a introducir lentamente un dedo, mojado en sus propios jugos, mezcla de mi saliva y su flujo, que ya chorreaban por sus labios vaginales. Mi dedo mayor fue aceptado rápidamente y enseguida lo tenía todo adentro, mientras yo lo giraba como un tornillo. Stella gemiá, suspiraba y ella misma se abría las nalgas con sus manos para facilitar mi trabajo. Tomé el pote de vaselina, le pasé una abundante cantidad en el esfínter y con un dedo también le metí vaselina dentro de su culo. Mi dedo entraba y salía con gran facilidad y sin ninguna resistencia. De un dedo pasé a dos y luego de un buen rato a tres, haciendo ésto con sumo cuidado.Cuando comencé a meterle tres dedos en el culo, ya Stella gemía fuertemente, levantaba su culo, se abría más las nalgas con las manos y me apretaba los dedos con su anillo anal, haciendo un movimiento espasmódico de apretar y aflojar…obviamente estaba muy excitada y ya en el punto ideal para que yo comenzara a meterle mi verga. Me puse abundante vaselina en toda la pija, desde la cabeza hasta el tronco y volví a envaselinarle el culo a Stella por enésima vez; la idea era entrar muy profundamente sin lastimar y prolongar la cogida todo el tiempo posible. La dejé a ella en esa posición, acostada boca abajo, con una almohada debajo de su vientre y ella abrió bien sus piernas hacia los costados, de modo que la apertura de sus nalgas fuera completa y su esfínter quedara totalmente expuesto. Estiró los brazos hacia adelante, tomándose del borde de la cama, de forma tal que, vista de arriba parecía una enorme “letra Y Griega”. Más sensual y erótica su pose no podía ser, mi pija se había puesto nuevamente muy dura y parada y casi palpitaba por enterrarse en ese culo. Me puse sobre ella, apoyé la cabeza de mi pija en el agujero del culo y empujé suavemente. Con toda la vaselina que ambos teníamos puesta y todo el trabajo anterior con mis dedos, la cabeza entró fácilmente, su esfinter se había dilatado muy bien. Stella gimió, diciendome nuevamente que fuera suave. Sabía que ella tenía poca experiencia anal (apenas tres veces, según sus propios relatos) pero sabiendo que era una mujer que obtenía sus orgasmos sólo analmente, que disfrutaba enormemente de ello y habiendo visto lo maravilosamente fácil que recibió mis tres dedos en su culo……….quise ser suave, pero no exageradamente delicado. Comencé a empujar mi pija dentro de su culo, lo hice lentamente pero sin detenerme, avancé en su interior centímetro a centímetro, mientras Stella daba un largo e interminable gemido, ronco, grave, como si quisiera ahogar un tremendo grito, como si temiera ser escuchada. Cuando llegué exactamente a la parte de la mitad de mi pija, que es donde se pone más gruesa, Stella, que habitualmente era muy suave y muy femenina, levantó la cabeza, mirándome a través del espejo del frente y me dijo “hijo de puta, me estás partiendo el culo” casi gritando. Pero su rostro no era de dolor, estaba transfigurada; su habitual suavidad y delicadeza se habían transformado y ahora era una bestia hambrienta de pija que me miraba con los ojos desorbitados, enrojecidos y al decir esto dió un empujón final hacia atrás y arriba. Dio un grito que debe haber sido mezcla de dolor y placer, porque mientras gritaba roncamente, empujaba más y terminaba de meterse hasta el úlitmo de mis 22 cm dentro de su culo. Yo estaba encima de ella, tan metido entre sus nalgas como nuestras anatomías lo permitían y no me movía. Solamente empujaba hacia adentro, como queriendo estaquearla, dejarla clavada contra el colchón. Acerqué mi cara a la de ella y le dije al oído, como quien dice un secreto ¿Así querías que te cogiera? Su largo sí y el movimiento pendular que imprimió a sus caderas bastaron por respuesta. A partir de ese momento comencé a sacarla largamente, dejando casi la cabeza de la verga afuera de su culo, para meterla hasta el tronco nuevamente. Repetía este movimiento de manera lenta y deliberada, de la misma manera lenta y deliberada que Stella me había mamado al principio. Sentía esta vez no en mis dedos, sino en mi pija, los movimientos espasmódicos de cerrar y abrir el esfinter de Stella. Cuando la metía hasta el fondo se abría y cuando comezaba a sacarla lo cerraba, apretándome como una mano. Quise en un momento, instintivamente, llevar mi mano derecha hacia su clítoris y suavemente me dijo “no es necesario” ACABO POR EL CULO………………..con lo cual me concentré en sodomizarla largamente durante más de media hora continua. Le mordía la nuca y le decía obscenidades al oído, obteniendo de ella más calentura. Sus movimientos eran increíbles, manejaba sus caderas de manera magistral; rotaba la cintura y a su vez empujaba hacia atrás y arriba, Stella estaba evidenciando que era, no sólo una mujer anal, sino una adicta fanática a ser penetrada por el culo. Cuando vino su orgasmo, yo no aguantaba más (me estaba controlando pero ya no podía seguir mucho tiempo más). Sus movimientos se hicieron más rápidos y cortos, el mete saca ya parecía una máquina, me decía “así, así, así” y entonces cambió sus gemidos y grititos por un sonoro, grave e interminable grito, mientras clavaba sus uñas en la cama y arqueaba totalmente su espalda, como si por caso hubiera quedado algún milímetro de mi pija que no hubiera entrado totalmente en su culo. Allí sí, sus espasmos anales se hicieron rápidos, contínuos y me apretaban la pija como si fuera una mano. Me apreté contra ella y la tomé de los hombros, empujando todo lo que pudiera. Yo acabé entre gritos y sentía mi semen salir a chorros dentro de su culo, me daba la sensación que ese culo me absorbía, me succionaba y me llevaba hasta la última gota. No sé cuánto tiempo estuvimos así, hasta que terminamos de relajarnos. Seguía yo encima de ella y sentía cómo lentamente mi pija se iba ablandando. Cuando la saqué, salió de su culo un borbotón de semen y me quedé extasiado mirando ese esfinter, ahora todo enrojecido, abierto como una enorme boca oscura y que cada tanto hacía un movimiento de espasmo, se cerraba y al abrirse expulsaba otro poco de mi leche. Ese día no pudimos repetirlo, ella había quedado con su esfinter muy inflamado y yo, realmente, después de esa acabada, iba a necesitar un rato para reponerme, realmente había sido una cogida violenta, brutal, animal, salvaje. Con Stella fuimos amantes durante varios años, nunca se supo lo nuestro. Luego yo me separé de Viviana y me mudé de provincia. Algunas veces llamo por teléfono a la noche a Stella y nos hemos visto un par de veces más, aprovechando algún viaje furtivo mío, coincidiendo con los viajes del idiota-cornudo del marido de Stella, el que no supo aprovechar una mujer anal, un verdadero regalo del cielo. Con el tiempo conocí a otras mujeres anales, pero nunca fue lo mismo que con Stella. A los hombres que lean esto, si alguna vez se topan con una mujer anal, no la dejen escapar y a las mujeres que lo lean, si creen ser “mujeres anales” pues han sido tocadas por la varita mágica, aprovéchenlo al máximo, tendrán, seguramente, los hombres a sus piés.

El relato erotico de un tio con suerte experto en el porno que se tiro a su jefa madura.

Menuda jefa, morbosa rubia, pensé el día que me la presentaron en mi trabajo. Una madura rica que estaba para meterle los 10 dedos en su rico culo húmedo. Vaya culo y vaya tetas también, y eso que yo ya llevaba culeada a media oficina, y culeadas a dos travesties que paraban en el bar de la esquina del trabajo. Demás está decir los culos que tenían esas enedemoniadas travesties. Pero lo de mi jefa pintaba, sí, pintaba bien y para darle duro en la cama. Esa piel blanca… esos ojitos, esas tetas que guardaba bajo sus blusas de seda, redondas tetas de rendondos pezones de mujer madura que nunca habría tenido críos que se las mamaran.

Como al mes de estar trabajando allí, un día entré a la oficina y estaba muy cachonda. Primero que le subiera el cierre de la falda que quedaba en su espalda y se había trabado. Se lo subí no sin rozar los cachetes de su levantada y redonda cola. Segundo que le mirara un zapato que le parecía que se había aflojado su taco. Se lo revisé mientras le acariciaba las piernas al sujetarlas. Y luego el inesperado “por qué no me las acaricias un poco…” y se echó en el sillón dejando al aire sus hermosas tetas de hembra madura y sabrosa. Acaricie sus ricas tetas

Y empecé a acariciarlas con firmes movimientos de mis manos, y la yegua jadeaba de placer, sentía un goce profundo e inacabable. Fui y cerré la puerta de la oficina desde adentro, no fuera que algún despistado se metiera así porque sí mientras hacía uso de ese hermoso y profundo culo.

Le metí un deditoNo tardó en jalar la escueta pollera hacia arriba dejando su tanga apenas cubriendo la entrada. Corrí la tanga y empecé a jugar con mis dedos en su ardiente agujero, mientras se mecía para adelante y gemía suavemente. Se la notaba muy caliente. Le pregunté a cuántos le habría entregado su sexo dentro de la oficina, y me respondió que a varios.

No contento con mis dedos en su concha, empecé a besar su sedoso clítoris que se alzaba bien arriba.No paraba de sobarlo con mi lengua, al mismo tiempo que le tenía introducido el dedor mayor de mi mano izquierda, entrando y saliendo reiteradamente. -Pajéame así,-dijo.- Así, pajéame bien y chúpame entera.Le estaba besando el clítoris

Estuve como media hora entre sus piernas, ella mojándome los dedos y yo chupándoselos, cuando no, le puse un dedo a fondo en su rico culo que la muy morbosa pidió que me lo chupara, tras lo cual ella siguió haciendo lo mismo. Se lo llevaba hasta el fondo de su boca la depravada.

No tardó mucho en tener unos espasmos y frenar con su mano mi acción sobre su clítoris. Se puso de pie y me pidió que me sentara.

Comenzó a mamarla con entusiasmoEmpezó a mamarme con fuerza y con un entusiasmo envidiable. Creo que había estado soñando despierta toda esa mañana con un hombre a quien comerl. Y me lo estaba deglutiendo como un helado.Se la mamaba haciéndome desea más

-Así, zorra, así se mama.

-No te dejaré un gota de leche sin tragarme – respondió.Es una promesa.

-Qué placer que me daba la rica madura. Yo estaba duro con mi tronco mirando y gozando de sus lamidas, del roce de su inquieta lengua en su boca viciosa.

La arrinconé para metérsela bien adentro No podía más, y ella tampoco. De repente se paró y fue hasta el rincón llevándome de una mano, y subiendo una pierna al escritorio donde estaba la computadora, puso su sexo en dirección a mi pene, dispuesta a que la atacara sin más preámbulos y consideraciones.

Que gloriosa penetración, y que rica que lucía la muy puta, con mi verga entrando y saliendo de su calentísima cavidad. No dejaba un centímetro sin disfrutarla.

-No me tengas lástima -decía.- Golpéame hijo de puta… dámela sin asco, cabrón…

La golpeaba con fuerza, la atropellaba, pero mis ojos estaban puestos en su culo exquisito. Se lo acariciaba y pellizcaba, y ella gozaba con esos juegos de manos durante la larga penetración. Larga por el tiempo y larga por el tamaño de mi pene que no era de los chicos. Luego, estimando que aquella posición no era la mejor para romperle el culo como se lo merecía, la saqué de un tirón y la bajé de allí. Volvimos hasta el sillón y me la senté encima, para meterla en su culo inquieto y ardiente…

Se la enterré en el culo -Esto es lo que más me gusta -dijo.

Y arremetí con acelerados movimientos en su culo, entrando y saliendo por ese agujero apetecible, que no ofrecía resistencia, y cuyo tamaña hablaba de las experiencias que esa puta jefa habría tenido desde muy joven.

-Qué bien roto que lo tienes -le dije mientras se la metía sin vueltas. – Se ve que la niña no perdió el tiempo…

-Sí… me lo han hecho decenas de veces… como tú ahora… y en esta oficina también… cójeme… cójeme y no pierdas tiempo… haz tu trabajo… -respondió con tono enérgico como dando una orden. Su rostro colorado, su pelo agitado, su cuerpo transpirando y su voz que se quebraba de placer.

MI jefa morbosa culeaba como los diosesDame más, dame más, ahhhhhh, -yo le gritaba.

Y ella realizaba maravillosas proezas sobre mi miembro, cabalgando con su culo abierto, mientras un jugo copioso bajaba de su vagina excitada. Y su culo se ceñía más a medida que mi miembro se engrosaba allí dentro, producto de la feroz calentura que esa zorra me despertaba.

-Ahora voy a exprimirte los huevos… -dijo y se bajó.

Tomó mi miembro y se lo llevó a la boca para masturbarme con ella. No contenta con esto, lo soltó y se aferró a mis muslos, que acariciaba salvajemente, cuando no me clavaba sus largas uñas blancas en las carnes diciendo que así marcaba a los machos que se la hacían.

Mi morbosa jefa se tragó hasta la última gotaNo daba más, por fin exploté en su boca copisos líquidos, y ella tuvo la virtud de no dejar escapar una gota de su interior. Su lengua temblaba y daba golpes a la cabeza de mi miembro mientras la inundaba. Se la chupó toda!

Luego de saborear y tragar mi leche, dijó : ahhh, riquísima… y me mandó a trabajar con unas carpetas.

Cuando ya estaba por salir de su oficina, me pegó un chistido.

-Mañana vente temprano, a las ocho, que seguiremos la fiesta sobre el escritorio.

Al salir me recibió el coro de miradas cómplices de mis compañeros. Cuando pasé por el escritorio de su secretaria, aquella me dijo: Buen provecho… se nota que has comido bien.

En este relato erótico un tipo se deja retorcer la polla y aplastar los huevos…

Comos siempre todo empezo al recibir el tributo que habiamos acordado para su iniciacion en la sumision.
Nos comento que desde hace mucho tiempo le llamaba la atencion todas las escenas de peliculas que veia donde tanto un hombre como una mujer eran sometidos, y se veia el recibiendo los castigos y humillaciones que en la pelicula salia.

En un principio salvo scat ,marcas y sangre no decia a nada que no, pero que si veia que no aguantaba lo marcaria diciendo la palabra que habiamos establecido.NAda mas recoger el tributo le agarre de los pelos llevandole a una habitacion para que se desnudara, al rato fui a buscarlo mientra ella se cambiaba y mientras ella acudio al salon le ordene se pusiera a 4 patas y le puso un collar me baje los pantalones y le ordene diciendole puta pasa a lamer mi poya desde la punta asta los huevos, esta se marcaba por todo el slip por lo que le fue facil empezar a obedecer. no paso 1 minuto cuando le ordene me bajara el cazonzillo , rapidamente salto mi poya que estaba durisima del momento y de haber sentido su lengua por toda la poya a pesar de estar la tela del calzonzillo.

El al verla abrio su boca e introdujo en su puta boca la vabeza de mi poya por lo que instintivamente se la saque y le di un buen bofeton llamandole perro de mierdas y quien le habia ordenado se la metiera en la boca.a continuacion le ordene abriera la boca y se la calve dandole arcadas al llegar la cabeza a su campanilla, intento sacarla pero agarrandole de los lados del collar se lo impedi,obligandole a permanecer con toda mi poya en su boca. vi comno por la puerta entraba ella y me pregunto como te la come este perro a lo que le conteste que todavia no habia empezado, hacercandose a el le dio dos azotes en su culo , el sonido sono por el salon. ya se la saque y hacercando mi cara a la suya y sin soltarle del collar le dije cada vez que no cumplas las ordenes o tomes iniciativas propias vas a sentir dolor. a lo que el con alguna lagrimilla contesto lo siento mi amo ,lo que ordenen mis amos.agacahndose a la altura de su culo vi como ella cogia el bote de vaselina y recoogiendo una cantidad de ella le dijo perro tu ama te va a dilatar tu mierda culo , y mientras yo te lo follo quiero que le comas la poya al amo

A continuacion el contesto si mi ama y seguidamente empezo a comerme la poya, desde mi postura vi como ella dirigio sus dedos asta su culo y vi como primero le dio un azote para a continuacion separar con una mano una de sus nalgas y meterle un dedo dentro de su culo, al meterselo entero le dijo puta tu culo ya no es virgen ya tienes un dedo dentro

A continuacion empezo a meterlo y sacarlo dentro de su culo para abrirselo bien y pasar al segundo dedo mientras yo le estaba follando la boca introduciendo y sacando mi poya de su boca.

A los 5 minutos ya tenia dentro de su culo 3 dedos enteros por lo que dejandolos quietos le dijo ahora tu puta menea el culo para follarte tu mismo.

El empezo meneando poco el culo pero metiendose solo las primeras falanges por lo que ella le dijo pero tu de que vas mierdas quiero que te lo folles bien por lo que le propino un par de azotes que le dejaron marcada la mano y todo un lado colorado, sacandose mi poya de la boca dijjo si mi ama lo que mi ama me ordene y esta vez si que empezo a follarse el culo como ella queria metiendose entero los dedos

Lo ves puta como sabia yo que te iva a gustar al oir como empezaba a gemir cada vez mas fuerte. ya con el culo bien abierto y poniendo la correa al collar lo llevo a 4 patas hacia la habitacion donde a mitad del pasillo se puso encima de el para que le llevara dandole sobre la marcha algun azote , yo delante de ellos me dispuse a abrirle la puerta de la habitacion para cuando ellos llegaran., pero bajandose y tirandole de la correa le obligo a ponerse de pies y le ordeno le comiera las tetas, y que bajara y le lamiera los zapatos, levantando una de sus piernas y metiendole en la boca uno de los tacones para que los lamiera y chupara.ella ya habia tomado la iniciativa por lo que la deje hacer .

Al rato prosiguio de la misma forma que anteriormente hacia la habitacion donde al llegar me dijo ponte a 4 patas encima de la cama. que mi puta te va a comer el culo. cosa que gustosamente hice y me puse a 4 patas al rato note como pegaba su cara en mis nalgas y oi como ella le ordenaba que me abriera con las manos las nalgas y empezara a lamer mi ojete.note como pasaba su lengua por todo mi orificio coo le habian ordenado..animandole le decia que lo estaba haciendo muy bien que era un buen come culos y que si lo hacia bien y oia al amo gemir le premiaria dejandole lamer su coño.note como ponia mas enfasis en comerme mi culo. oi como se habria uno de los ajones y como rebuscaba dentro de el ,yo seguia manteniendo mi poya como un mastil de dura al notar como me comia el culo (es una de las cosas que mas me gusta)ahora metele la lengua dentro del culo como si te follaras con ella al amo que yo te voy a follar el culo con esta poya de goma enseñandosela y obligandole a comersela ,sacandosela de la boca en ese momento dijo mi ama eso es muy grande para mi culo no por favor,

Al oir ese comentario del esclavo gitre la cabeza hacia atras por que sabia cual iva a ser su reaccion y no me equicoque le propino dos guantazos y le pego con la poya de goma en la boca ,diciendole puta de mierdas vas a hacer lo que a mi me salga del coño ,y si eres una maricona y no te atreves di la palabra y ahora mismo cortamos aqui.el rapidamente dijo lo siento mi ama asus pies mi ama lo que usted desee .lo ves maricon si en el fondo estas disfrutando y bajando su mano hacia la poya le dijo pero si estas super empalmado ,oi como gritaba de dolor por lo que supuse que le estaba retorciendo la poya y los huevos..

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