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Si te gustan las buenas mamadas, si te gusta ver gente chupando tetas, o incluso mamando tetas enormes, has llegado al paraiso del sexo con boca y mas…

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Relato erotico de una pareja que de lo cachondos que estan no pueden esperar a casa para follar, y deciden pararse en mitad de la carretera a tener sexo salvaje a la vista de cualquiera que pase por alli.

Victor me la metio en mi culito, yo estaba no se adonde pero era sabroso, lindo, me sentia la mujer mas deseada y amada sobre la tierra. Pablo de lado se hacia la paja mientras nos miraba.

Veníamos de pasar el día en una finca y no tuvimos la oportunidad de hacer nada de amor y sexo, nos quedamos hasta muy tarde esperando a que todos se fueran pero no dio resultado. Salimos como a las diez de noche. La carretera estaba estupenda, despejada y la luna bellísima, estaba con tanta claridad que se podía andar sin las luces encendidas. Lo cierto es que yo no quería llegar a la casa por que los niños estarían despiertos y seguro que no nos dejarían en paz para hacer el amor ni poder hacer nuestras fantasías.

Después de un rato en la vía yo le comenté a Pablo que en la casa no podíamos hacer nada y que el día, aunque bonito, no pudimos ni chuparnos un ratito, estaba realmente caliente y tenía ganas de sentir un miembro que me perforara.

Pablo también tenía muchas ganas y paró el rústico en el que viajábamos que no tiene puertas por cierto. Antes que él parara ya me iba acariciando mis tetas y subió la franela y los sostenes por encima de mis senos en plena carretera. Cuando paró dio la vuelta y bajó los monos pantalones deportivos y mis pantaletas hasta los tobillos y comenzó a darme unos lengüetazos que me hacían gemir y ver estrellitas de placer, yo le pedía más pero también se lo quería chupar…

Era algo fascinante hacerlo allí en plena vía, sentir el placer y estar pendiente si venía otro vehículo me volvía loca, con mis rodillas arriba y semi desnuda Pablo me poseyó con unas ganas locas, sus movimientos eran feroces yo gemía, gemía, gemía y jadeaba de la locura en que estaba, cuando llegaba yo a acabar por primera vez allí (tener mi primer orgasmo) vimos las luces de un vehiculo que se aproximaba yo le dije a Pablo que siguiera no me importaba nada en ese momento pero él me dijo que mejor esperábamos por que era solo un carro y después seguíamos.

Él se apartó y abrió la cubierta del motor para que los del carro pasaran y solo suponían que estábamos accidentados, (mala idea) bueno Pablosiguió metiéndome mano en mi culo y mamando mis tetas y eso me mantenía calientita, cuando los de carro pasaron por un lado se oyó una voz que grito es el de Pablo. Eso hizo que yo me subiera el mono como pude Pablo fue y cerró la cubierta del motor y del carro, se paró bien adelante y vimos por las luces traseras que la intención era retroceder y una silueta corría hasta donde estábamos nosotros, bajé mi franela y me acomodé en el asiento.

Pablo encendió el carro y arrancamos… No sin antes percibir que era nuestro amigo Víctor y no se como hizo y se montó en nuestro rústico y les gritó a sus acompañantes que se iba con nosotros (frustración de planes). Los otros se despidieron con los esperamos allá y se fueron rápidamente, Víctor hablaba y preguntaba y no sabíamos que responder.

El ambiente era sensual y el olor a sexo era resaltante. Después de un rato dice Víctor, bueno, yo no quería estropear el viaje, de verdad les pido que me perdonen… Pablo le responde con una pregunta: ¿Y porque dices que no querías echar a perder nuestro viaje? y él responde por que es obvio y halándose su franela señala la mía.

Resulta que con el apuro yo me subí los monos y me bajé la franela pero no me percaté que el sostén lo dejé por encima de mis senos y se marcaban los pezones de una manera evidente de excitación. Yo estaba excitada por que conocía a Víctor y Pablo me comentó que yo le agradaba y mientras veníamos en el camino yo no encontraba como hacerle señas a Pablo para ver si se daba algo y el muy de Pablo le dice, por mi no se a echado a perder nada, por el contrario se puso mejor, yo oí eso y me dije bingo, el hombre agarró la señal…y después dijo algo que me puso a millón cuando me retornó la pelota y dice, bueno eso lo digo por mi, pregúntale a Mireya.

En eso veo que Pablo detiene el vehículo otra vez y me imaginé que los dos me iban a coger en ese lugar y Pablo dice otra vez, se apagó, refiriéndose al carro y dijo, ya lo reviso bajándose del carro, abrió la cubierta del motor y yo me quedé petrificada.

Mi esposo se acercó por el lado derecho del carro y le dijo a Víctor que necesitaría que sostuviera dos cables que estaban por debajo del tablero y que cuando llegara corriente avisara y yo le encendería dándole por la llave. Yo no sabía si era verdad o una estrategia de mi esposo para que Víctor y yo no desinhibiéramos, lo cierto es que para esa operación él tenía que casi montarse por encima de mis piernas, y se sentía en el ambiente un olor a sexo que nos embriagaba de deseo.

Estando en esa posición comencé a sentir unos toques en mis piernas y él al ver que no rehusaba los hizo con mayor detenimiento, subía y bajaba su mano desde el tobillo a mis muslos. Yo sentía esa mano y me provocaba dejar todo y llevarla a mi entrepierna, al poco tiempo de eso comenzó a estrujar mis muslos diciendo que le gustaban y que si me dejaba comerlos y trataba de separármelos, yo oponía un poco de resistencia y él al ver eso subió la mano y me agarró los senos y sin darme tiempo los estrujó, apretando uno de mis pezones y eso me pone malita, de verdad no se que pasó yo cerré los ojos y me dispuse recibir toda clase de caricias separando mis muslos, en ese momento no se cuanto tiempo pasó de verdad, yo estaba mojada por la cogida que momentos antes me dio mi esposo y después estaba siendo acariciada por otro hombre en plena carretera y a unos pocos pasos de mi marido, eso estaba delicioso y genial.

Imaginaba que si con Pablo fue fenomenal con los dos ahora bueno ya ustedes están sintiendo el deseo ya podrán imaginar como estaba en ese momento que todavía lo escribo y tengo que masturbarme para aliviar y seguir con el cuento.

Les cuento que cuando abrí los ojos mi esposo estaba a un lado contemplándonos, que espectáculo Víctor tenía su mano derecha por dentro de mis monos acariciando mi culo y su mano izquierda entre mis tetas y lamiendo mis pezones alternándose entre ellos. Y yo con las piernas bien abiertas y con la franela por encima de mis senos.

Yo me espanté y Víctor no encontraba que decir solo balbuceaba cosas sin sentido, Pablo dijo algo como uno no los puede dejar solos por que inventan…el pobre Víctor se moría del susto, yo cuando vi que él estaba todo cortado de reacción y no sabía si era en serio o juego y aprovechando me calentura lo agarré y le puse mis manos en sus mejillas que estaban frías del susto y lo besé en los labios y él veía a Pablo y no reaccionaba y metí mi lengua en lo más profundo de su boca y fue cuando por fin entendió que era parte de un juego entre nosotros.

Después que nuestro amigo reaccionó y se le quitó el susto continuamos con nuestra partida, en ese sitio a la luz de la luna estaba hermosísima, Pablo y Víctor competían por darme la mayor atención y ver quien me daba el beso más sensual, la caricia que me estremecía más y cosas como esa, víctor me comió el culo y dijo, en esto tendré que comer culo con sabor a macho por que ya vi que te la cogiste antes que yo llegara, pero esta mujer está riquísima y me comía como un experto, yo por mi parte le estaba mamando la verga a mi esposo que me preguntaba si me gustaba como me comían el culo y estaba fenomenal.

Después a la orilla de la carretera me recosté del asiento y le puse mi culo a víctor para que me cogiera, me la metió despacito y después de unos cuantos movimientos lentos, que me permitió delirar, sintiendo su entrada y salida percibiendo su largo y delicioso palo, yo estaba no se adonde pero era sabroso, lindo, me sentía la mujer más deseada y amada sobre la tierra.

Pablo de lado se hacía la paja mientras nos miraba, yo podía verlo en algunas ocasiones que me permitía abrir los ojos y en una de esas él me mostró lo parado que lo tenía y no pude dejar de llamarlo para darle una mamada mientras víctor me partía en dos de los empujones que me estaba dando.

Víctor le preguntó a Pablo si podía acabarme adentro, es decir echarme su leche adentro de mi culo y él le contestó eso es con ella, Mireya es la que decide en eso, y yo le dije que cuando fuera a acabar me dijera. Yo le pregunté a mi esposo si él también quería acabar y me dijo, aguanto mi vida.

Víctor me gritó voy a acabar y yo solté la verga de Pablo que tenía entre mis manos y mi boca y me di la vuelta, tomé la de Víctor y comencé a chuparlo mientras Pablo me cogía otra vez, Víctor acabó y se derramó en mi boca, su leche estaba caliente, era más caliente que la de Pablo y bastante viscosa, espesa, deliciosa, pude saborearla como a mi me gusta chupar una verga que brota su leche mientras me cogen rico, luego le toca a Pablo y me tragué su leche bien buena, abundante y más fluida que la de víctor. Después seguimos y dejamos a víctor en su casa, Luisa que es su esposa estaba esperándolo y nos despedimos con el compromiso de vernos pronto y que él llevaría a su esposa al próximo paseo

Ese domingo, pese que llegaría a casa con ganas de que me cogiera Pablo, y tal vez los niños no nos darían espacio y resultó que cuando llegamos estaban dormidos y nosotros nos dimos un baño juntos y recontando lo sucedido volvimos hacer el amor como si estuviéramos fresquitos.

Por eso digo yo que entre más haces el amor más te dan ganas de sexo.

Relato erotico sobre un tio que prueba las experiencias de sexo anal con una chica bastante guarrilla, vamos, una zorra rubia muy sumisa que se deja hacer y le encanta el porno brutal

Él me dijo lo que tenía qué hacer. Y yo me apresuré a cumplir sus órdenes. Cogí a la chica de la mano y la conduje a la habitación. Olía muy bien, a un perfume muy dulce. Se trataba de una niña muy mona. Tenía veinte años, el cabello muy rubio y los ojos muy azules. Era alta, y esbelta, con la piel blanca y delicada. Únicamente llevaba puesta la ropa interior, y unas sandalias de color rosa.

Se dejaba hacer. Recorrí con las dos manos sus tersos muslos adolescentes, y alcancé el borde de su tanga. Tenía textura aterciopelada, muy sugerente. Con los dedos índices agarré el breve hilo que sujetaba la prenda a las caderas de la chica, y empecé a tirar, muy despacio, hacia abajo. El tanga inició el descenso, todo muy lento, un movimiento muy rítmico, muy parsimonioso…

Cuando la diminuta pieza de lencería cayó al suelo, pudimos apreciar la belleza íntima de aquella joven, su monte de Venus completamente depilado parecía un oasis, y su coñito estrecho se intuía mágico, unos labios generosos y nada más que una finísima hilera de vello muy claro. Ella sonrió, y emitió un tímido gemido, sus pezones se endurecieron bajo el sujetador, y el piercing de plata de su ombligo resplandeció en medio de la penumbra. Sin embargo, a él no le interesaban ni las tetas ni las vaginas…

Procedí según lo acordado. Indiqué a la nena que se volviera, y la ayudé a colocar su bello cuerpo del modo adecuado. Apoyada sobre la alta mesa, en esa postura me ofrecía la visión perfecta de su culito. Poseía un culo redondo, prieto, de nalgas firmes y rotundas. Una delicia. Yo, que soy guapilla y con unas hechuras muy bonitas, sentí cierta sana envidia al contemplar a aquella muñequita, realmente estaba muy buena.

Él quiso entonces que yo me desnudara y me soltara el pelo.

Me desprendí del vestido, blanco, y debajo no llevaba nada, como él me había ordenado antes. Se fijó en mis piernas largas, mi cintura breve, y mi vientre plano. Yo sabía que lo que a él más le gustaba de mí era el prominente hueso de mi cadera, de modo que coloqué mi cuerpo de forma que se marcara bien. Él me recorrió con la mirada…

Me solté, entonces, el pelo, muy largo y muy oscuro… y, mientras mi melena caía en cascada sobre mis hombros, y me acariciaba la espalda, rocé con un dedo los hombros de la chica, y percibí su respiración agitada…

Él, lejos de enfadarse por mi osadía, se enardeció, y me pidió que continuara con el plan… Arreglé la postura de la joven y me puse de rodillas sobre un pequeño taburete. Así, su culo quedaba a la altura de mi boca… Tomé cada una de sus nalgas con cada una de mis manos, blanca su carne y morenita la mía, y amasé aquellas redondeces tan apetitosas. A mí me gusta el sexo, en general, con hombres y con mujeres. Las abrí , las nalgas, un poquito…

Y me encontré con aquel senderito rosa, tan divino… Lo lamí… Mis labios ávidos de sensaciones fuertes permitieron el paso a mi lengua juguetona, y tan traviesa lengüecita recorrió aquella recóndita parte de la anatomía de la joven. Me gustaba lamerla, iba muy limpita, y se notaba que estaba disfrutando con mis regalos de saliva. Aumenté la intensidad de mis lametones, y ella aumentó la agitación de sus jadeos…

Él nos dijo que todo estaba muy bien… y de repente le descubrí sentado en el suelo contemplando la escena… lamiendo mis tobillos…

Aquel agujerito anal merecía besos apasionados, y procedí a aplicar mis caricias linguales allí. Se trataba de un redondelito muy cerrado, muy estrecho, y me imaginé la reacción de aquella muchacha al ser penetrada por algo grande, como por ejemplo un calabacín… Él quiso que introdujera un dedo allí dentro…

Lo hice, yo también lo deseaba… La chica se quejó un segundo, mientras mi índice empezaba a avanzar por aquella gruta apretadita e insinuante. Moví mi dedo en círculos, despacio, y ella empezó a relajarse, al poco rato ya parecía disfrutar.

Ese acto se prolongó durante unos tres minutos, la joven aplastada sobre la mesa con su culito en pompa, yo arrodillada con el índice en su orificio anal y la lengua anhelando lamer más, él en el suelo jadeando como un animal y succionándome los dedos de los pies. Cuando las dos estábamos ya bastante calientes, él se incorporó.

Nos buscó la mirada, la de ella tímida y la mía arrogante. Dijo que le encantaba el contraste entre el inmenso azul de sus ojos y el oscuro marrón de los míos…

Nos propinó cuatro o cinco palmadas, suaves, a cada una. En el culo, claro, le fascinaban los culitos. Resonaron, en la cálida tarde de verano, y nuestras hermosas nalgas se enrojecieron un punto. Nos envió a la ducha, una ducha fría que nos refrescara, y nos prohibió masturbarnos.

A ella la besó en la boca, un beso salvaje.

A mí me acarició el pelo, se lo acercó a la nariz y lo olisqueó…

Después me susurró al oído la nueva orden…

Me agradó, era excitante… también juegos con el culito…

Ya estábamos bajo el chorro de agua helada cuando entró él en el aseo, y nos tocó el culo a las dos, nos lo agarró con fuerza, nos lo manoseó, nos obsequió con una buena sobadita… y después se sentó a contemplar cómo nos enjabonábamos…

Yo suspiré, deseosa ya del nuevo juego…

Un buen relato erotico de un tio que no para de follarse a una zorra que es una belleza sumisa. Leerlo porque esta zorrita no le dice que no a nada

Rocío le gustaba por tres razones. Primera, porque era muy guapa y estaba muy buena. Segunda, porque era perfecta en la cama. Tercera, porque no causaba problemas. José Manuel detestaba a las mujeres que le complicaban la vida, odiaba a esas tías que siempre sufren jaquecas, o se ven gordas, o se creen delgadas, o están buscando trabajo, o quieren dejar de fumar, o tienen dolores menstruales, o están enamoradas… Le desagradaban profundamente todas esas cosas. Por eso le fascinaba Rocío. Era divina. Bella, puta y sumisa.

Se levantó de la cama, ella dormía, y anduvo desnudo hasta la cocina, donde se preparó un café con leche. A sus cincuenta años conservaba un cuerpo bastante agraciado, y se sentía poderoso por esa razón. Regresó al dormitorio, disfrutando el primer sorbo de esa bebida que tanto le agradaba, con bastante azúcar, y acarició la suave curva de las caderas de ella. Ya lejos de la treintena, y tras dos partos, Rocío era muy hermosa, con una figura muy sugerente. Abandonada al sueño lucía preciosa, y él se deleitó contemplando su rítmica respiración. De repente, sintió el deseo de penetrarla con la cucharilla. La condujo hasta su coño, cambió de idea nada más rozar sus labios, y se la introdujo en el orificio anal. El culo de Rocío, que había sido desvirgado hacía mucho tiempo, para nada ofreció resistencia ante aquel delgado invasor. La cucharilla avanzó por el estrecho sendero. La mujer, realmente bonita, se despertó.

José Manuel le regaló una sonrisa, y se dispuso a follarla. Montó sobre ella, con arrogancia, y durante más de diez minutos la cabalgó con furia. Su miembro, viril y hábil, horadó una y otra vez aquella cueva tan generosa, y Rocío gimió bajo el peso del hombre, jadeó hasta que sintió que se aproximaba el orgasmo. Él se corrió un minuto después, dentro de ella, y la abrazó para sentir en sus carnes las contracciones de Rocío.

A José Manuel le encantaba el sexo con ella. Hablaba lo justo, y siempre se mostraba dispuesta a participar en cualquier combate que a él se le antojara. Era sensual, muy abierta de mente, y jamás decía no a propuesta alguna. Se corrían, muchas veces al mismo tiempo, y permanecían un rato abrazados, en silencio, sin necesidad de llenar la estancia de palabras vacías. Pasado un tiempo, él o ella iniciaban de nuevo el jugueteo, y todo volvía a empezar. Eran animales sexuales, los dos, perros en celo, lobos. Jadeaban, sudaban, gritaban alaridos de placer, enronquecían de tanto gemir, nunca se saciaban, siempre tenían hambre de ellos mismos.

José Manuel, casado con una mujer a la que aborrecía, miró la hora, y decidió que aún disponía de algunos minutos. Rocío, a cuatro patas, con sus grandes tetas balanceándose sobre la boca golosa de él, le miraba, expectante. José Manuel mordisqueó sus pezones, estrujo sus pechos como si estuviera ordeñando a una vaca, y la penetró con el pulgar hasta que su coño segregó suficientes aguas. Entonces se detuvo, y le pidió a su hermosa compañera que lo excitara con algo diferente.

Ella no se hizo de rogar. Vistió el cuerpo de José Manuel con un sujetador de color crema, que se apretaba con firmeza a sus carnes aún bien conservadas. Y colocó una horquilla de flores en los cabellos cortos del hombre, que contemplaba sus andanzas intrigado. Buscó en sus cajones, y encontró lo que quería. Aplicó brillo de labios encarnado sobre la boca varonil, y orgullosa, de José Manuel, y después tiñó sus largas pestañas con rimel negro. Rocío la piel de su cuello, y la de sus muñecas, con perfume de mujer, el mismo que ella usaba, y observó con satisfacción el resultado de su obra. José Manuel lucía muy bien.

Se estaba poniendo cachondo…

Ella le pidió que caminara a cuatro patas por el apartamento, que ladrara, como si fuera una perrita, y que le lamiera los pies. Él accedió a todo… su bulto no dejaba de crecer. Después, ella se arrodilló y le hizo una mamada, su verga crecía y amenazaba con vaciarse en su boquita, mientras su cara maquillada, y la horquilla de su cabello, estimulaba a Rocío, le gustaba aquel juego. Cuando él se corrió, en su melena negra, ella dejó que sus manos se perdieran debajo de su sujetador.

José Manuel se duchó, debía irse.

Pero, como ninguno de los dos podía vivir sin el sexo del otro, él la obligó a ella a dormir con un vibrador anal, y Rocío le pidió que llevara puesto uno de sus tangas. Mientras un taxi lo conducía a su hogar, José Manuel le envió una foto, a través del móvil, a su bella compañera. Se trataba de su polla, bien grande, y bien dispuesta.

No hay nada como que un buen pollon negro taladre cada uno de los agujeritos de una zorra, que solo de verlo se corria de placer. Os dejo el relato erotico de la zorra que cuenta sus experiencias con la polla mas grande que ha visto en su vida, es realmente porno brutal

El grosor de aquel miembro me hacia gemir como ningun otro lo habia hecho antes, al llegar al climax aumento su excitacion, llevandonos a ambos a un largo orgasmo que recordare toda la vida.

“Ding-dong”. Sonó el timbre cuando aún continuaba en la ducha, terminando de enjuagarme el pelo.

Cogí el albornoz y deprisa fui a ver quién llamaba.

Al mirar a través de la mirilla, una persona de color con una figura muy bien definida y el torso descubierto me sorprendió (he de añadir que siento gran atracción por los chicos de color…)

Al preguntar el motivo de su visita me explicó que trabajaba en la obra de abajo y debía comprobar si la gotera provenía de mi casa.

Abrí la puerta indecisa, sus ojos grandes y oscuros me observaron de arriba abajo, y con una sonrisa en esos labios grandes y carnosos pidió permiso para entrar.

Pasó y estuvo varios minutos revisando el baño, de vez en cuando se distraía buscando ver más allá de mis muslos, y yo no podía evitar sentirme atraída por ese torso oscuro, perfecto y musculoso e imaginaba que sus rosados labios recorrían mi cuerpo, así que, me aproximé y con gestos descarados y dejando casi al descubierto mis pechos le ofrecí una cerveza fría, que rápidamente aceptó, percatándose de mi insinuación.

Noté sus manos en mis caderas mientras buscaba en el cajón el abridor, y dulcemente me preguntó mi nombre al oído.

Me di la vuelta con dificultad, ya que él no se movió de donde estaba, y, tras contestarle, me dio un cálido beso en la mejilla mientras apretaba su cuerpo contra el mío.

Mi reacción fue rápida, deseaba sentir la textura de sus labios. Comencé por besar su grueso cuello mientras mis manos palpaban su musculosa espalda, y, posteriormente, besé sus labios sintiendo una excitante sensación.

Me cogió por los muslos con fuerza quedando rodeado por mis suaves piernas y me dispuso en la encimera de mármol de la cocina.

Desató lentamente el cinturón de mi albornoz, quedando mi cuerpo totalmente al desnudo.

Deslizó sus gruesos dedos por mis pechos, rodeando mis pezones, al mismo tiempo que me besaba mi piel se erizaba debido a la excitación.

Separó mis piernas, y tras rozar con sus dedos mi clítoris, comenzó a lamerlo apasionadamente, haciendo gemir de placer.

No tardé en quitarle los vaqueros rotos que llevaba junto a su ropa interior blanca que resaltaba su tez, quedando así sorprendida por el gran tamaño de su negro miembro erecto.

Volvió a cogerme notando la cabeza de su pene rozar mi sexo, esto me provocaba escalofríos y un enorme deseo por notarlo dentro comenzaba a desesperarme.

Nos fuimos a mi cama, y tras colocarse un preservativo, se dispuso a penetrar mi vagina con su exagerado falo. Sus manos apretaban con fuerza mis nalgas y su boca buscaba continuamente mis pezones duros.

El grosor de aquel miembro me hacía gemir como ningún otro lo había hecho antes.

Cada vez empujaba con más fuerza golpeando mi clítoris con sus testículos.

Mis gemidos se hicieron muy intensos y mis manos agarraban con fuerza su espalda y cuello…

El percatarse de que iba a llegar al clímax aumentó su excitación, llevándonos a ambos a un largo y placentero orgasmo que recordaré toda la vida.

Después de esto he decidido ser racista…

¡Pero racista de blancos!

Me fascinan, encantan, me llenan, las enormes vergas negras, ni decir sus huevos llenos de ese néctar que inflama todo mi cuerpo, y lo hacen vibrar de placer cada vez que tengo en mis manos una maravilla negra como esa…

Y desespero de tenerla bien dentro de todos mis agujeros para llenarme de gozo y satisfacción, y por que no decirlo de su blanca y cremosa leche que contrasta con el brillo de su piel negra.

No hay nada como tener sexo en un coche, al lado de una carretera, sintiendo como el placer y el miedo de que te descubran hacen que el deseo recorra todo tu cuerpo. Os dejo el relato erotico de una zorra cachonda que no podia esperar para tener sexo brutal con su novio.

Victor me la metio en mi culito, yo estaba no se adonde pero era sabroso, lindo, me sentia la mujer mas deseada y amada sobre la tierra. Pablo de lado se hacia la paja mientras nos miraba.

Veníamos de pasar el día en una finca y no tuvimos la oportunidad de hacer nada de amor y sexo, nos quedamos hasta muy tarde esperando a que todos se fueran pero no dio resultado. Salimos como a las diez de noche. La carretera estaba estupenda, despejada y la luna bellísima, estaba con tanta claridad que se podía andar sin las luces encendidas. Lo cierto es que yo no quería llegar a la casa por que los niños estarían despiertos y seguro que no nos dejarían en paz para hacer el amor ni poder hacer nuestras fantasías.

Después de un rato en la vía yo le comenté a Pablo que en la casa no podíamos hacer nada y que el día, aunque bonito, no pudimos ni chuparnos un ratito, estaba realmente caliente y tenía ganas de sentir un miembro que me perforara.

Pablo también tenía muchas ganas y paró el rústico en el que viajábamos que no tiene puertas por cierto. Antes que él parara ya me iba acariciando mis tetas y subió la franela y los sostenes por encima de mis senos en plena carretera. Cuando paró dio la vuelta y bajó los monos pantalones deportivos y mis pantaletas hasta los tobillos y comenzó a darme unos lengüetazos que me hacían gemir y ver estrellitas de placer, yo le pedía más pero también se lo quería chupar…

Era algo fascinante hacerlo allí en plena vía, sentir el placer y estar pendiente si venía otro vehículo me volvía loca, con mis rodillas arriba y semi desnuda Pablo me poseyó con unas ganas locas, sus movimientos eran feroces yo gemía, gemía, gemía y jadeaba de la locura en que estaba, cuando llegaba yo a acabar por primera vez allí (tener mi primer orgasmo) vimos las luces de un vehiculo que se aproximaba yo le dije a Pablo que siguiera no me importaba nada en ese momento pero él me dijo que mejor esperábamos por que era solo un carro y después seguíamos.

Él se apartó y abrió la cubierta del motor para que los del carro pasaran y solo suponían que estábamos accidentados, (mala idea) bueno Pablosiguió metiéndome mano en mi culo y mamando mis tetas y eso me mantenía calientita, cuando los de carro pasaron por un lado se oyó una voz que grito es el de Pablo. Eso hizo que yo me subiera el mono como pude Pablo fue y cerró la cubierta del motor y del carro, se paró bien adelante y vimos por las luces traseras que la intención era retroceder y una silueta corría hasta donde estábamos nosotros, bajé mi franela y me acomodé en el asiento.

Pablo encendió el carro y arrancamos… No sin antes percibir que era nuestro amigo Víctor y no se como hizo y se montó en nuestro rústico y les gritó a sus acompañantes que se iba con nosotros (frustración de planes). Los otros se despidieron con los esperamos allá y se fueron rápidamente, Víctor hablaba y preguntaba y no sabíamos que responder.

El ambiente era sensual y el olor a sexo era resaltante. Después de un rato dice Víctor, bueno, yo no quería estropear el viaje, de verdad les pido que me perdonen… Pablo le responde con una pregunta: ¿Y porque dices que no querías echar a perder nuestro viaje? y él responde por que es obvio y halándose su franela señala la mía.

Resulta que con el apuro yo me subí los monos y me bajé la franela pero no me percaté que el sostén lo dejé por encima de mis senos y se marcaban los pezones de una manera evidente de excitación. Yo estaba excitada por que conocía a Víctor y Pablo me comentó que yo le agradaba y mientras veníamos en el camino yo no encontraba como hacerle señas a Pablo para ver si se daba algo y el muy de Pablo le dice, por mi no se a echado a perder nada, por el contrario se puso mejor, yo oí eso y me dije bingo, el hombre agarró la señal…y después dijo algo que me puso a millón cuando me retornó la pelota y dice, bueno eso lo digo por mi, pregúntale a Mireya.

En eso veo que Pablo detiene el vehículo otra vez y me imaginé que los dos me iban a coger en ese lugar y Pablo dice otra vez, se apagó, refiriéndose al carro y dijo, ya lo reviso bajándose del carro, abrió la cubierta del motor y yo me quedé petrificada.

Mi esposo se acercó por el lado derecho del carro y le dijo a Víctor que necesitaría que sostuviera dos cables que estaban por debajo del tablero y que cuando llegara corriente avisara y yo le encendería dándole por la llave. Yo no sabía si era verdad o una estrategia de mi esposo para que Víctor y yo no desinhibiéramos, lo cierto es que para esa operación él tenía que casi montarse por encima de mis piernas, y se sentía en el ambiente un olor a sexo que nos embriagaba de deseo.

Estando en esa posición comencé a sentir unos toques en mis piernas y él al ver que no rehusaba los hizo con mayor detenimiento, subía y bajaba su mano desde el tobillo a mis muslos. Yo sentía esa mano y me provocaba dejar todo y llevarla a mi entrepierna, al poco tiempo de eso comenzó a estrujar mis muslos diciendo que le gustaban y que si me dejaba comerlos y trataba de separármelos, yo oponía un poco de resistencia y él al ver eso subió la mano y me agarró los senos y sin darme tiempo los estrujó, apretando uno de mis pezones y eso me pone malita, de verdad no se que pasó yo cerré los ojos y me dispuse recibir toda clase de caricias separando mis muslos, en ese momento no se cuanto tiempo pasó de verdad, yo estaba mojada por la cogida que momentos antes me dio mi esposo y después estaba siendo acariciada por otro hombre en plena carretera y a unos pocos pasos de mi marido, eso estaba delicioso y genial.

Imaginaba que si con Pablo fue fenomenal con los dos ahora bueno ya ustedes están sintiendo el deseo ya podrán imaginar como estaba en ese momento que todavía lo escribo y tengo que masturbarme para aliviar y seguir con el cuento.

Les cuento que cuando abrí los ojos mi esposo estaba a un lado contemplándonos, que espectáculo Víctor tenía su mano derecha por dentro de mis monos acariciando mi culo y su mano izquierda entre mis tetas y lamiendo mis pezones alternándose entre ellos. Y yo con las piernas bien abiertas y con la franela por encima de mis senos.

Yo me espanté y Víctor no encontraba que decir solo balbuceaba cosas sin sentido, Pablo dijo algo como uno no los puede dejar solos por que inventan…el pobre Víctor se moría del susto, yo cuando vi que él estaba todo cortado de reacción y no sabía si era en serio o juego y aprovechando me calentura lo agarré y le puse mis manos en sus mejillas que estaban frías del susto y lo besé en los labios y él veía a Pablo y no reaccionaba y metí mi lengua en lo más profundo de su boca y fue cuando por fin entendió que era parte de un juego entre nosotros.

Después que nuestro amigo reaccionó y se le quitó el susto continuamos con nuestra partida, en ese sitio a la luz de la luna estaba hermosísima, Pablo y Víctor competían por darme la mayor atención y ver quien me daba el beso más sensual, la caricia que me estremecía más y cosas como esa, víctor me comió el culo y dijo, en esto tendré que comer culo con sabor a macho por que ya vi que te la cogiste antes que yo llegara, pero esta mujer está riquísima y me comía como un experto, yo por mi parte le estaba mamando la verga a mi esposo que me preguntaba si me gustaba como me comían el culo y estaba fenomenal.

Después a la orilla de la carretera me recosté del asiento y le puse mi culo a víctor para que me cogiera, me la metió despacito y después de unos cuantos movimientos lentos, que me permitió delirar, sintiendo su entrada y salida percibiendo su largo y delicioso palo, yo estaba no se adonde pero era sabroso, lindo, me sentía la mujer más deseada y amada sobre la tierra.

Pablo de lado se hacía la paja mientras nos miraba, yo podía verlo en algunas ocasiones que me permitía abrir los ojos y en una de esas él me mostró lo parado que lo tenía y no pude dejar de llamarlo para darle una mamada mientras víctor me partía en dos de los empujones que me estaba dando.

Víctor le preguntó a Pablo si podía acabarme adentro, es decir echarme su leche adentro de mi culo y él le contestó eso es con ella, Mireya es la que decide en eso, y yo le dije que cuando fuera a acabar me dijera. Yo le pregunté a mi esposo si él también quería acabar y me dijo, aguanto mi vida.

Víctor me gritó voy a acabar y yo solté la verga de Pablo que tenía entre mis manos y mi boca y me di la vuelta, tomé la de Víctor y comencé a chuparlo mientras Pablo me cogía otra vez, Víctor acabó y se derramó en mi boca, su leche estaba caliente, era más caliente que la de Pablo y bastante viscosa, espesa, deliciosa, pude saborearla como a mi me gusta chupar una verga que brota su leche mientras me cogen rico, luego le toca a Pablo y me tragué su leche bien buena, abundante y más fluida que la de víctor. Después seguimos y dejamos a víctor en su casa, Luisa que es su esposa estaba esperándolo y nos despedimos con el compromiso de vernos pronto y que él llevaría a su esposa al próximo paseo

Ese domingo, pese que llegaría a casa con ganas de que me cogiera Pablo, y tal vez los niños no nos darían espacio y resultó que cuando llegamos estaban dormidos y nosotros nos dimos un baño juntos y recontando lo sucedido volvimos hacer el amor como si estuviéramos fresquitos.

Por eso digo yo que entre más haces el amor más te dan ganas de sexo.

Relato erotico de como un chico que recibe el correo de una zorra caliente y deseosa de tener sexo no duda de hacer sus fantasias realidad. quien encontrara una putita asi

Se la meti hasta la garganta y comence a bombear, su novio le decia que se estaba masturbando pensando en eso, y mientras tanto yo le estaba llenando la boca con mi semen.

Mi nombre es Andrés, soy de Bogota Colombia y tengo 22 años. Revisando mi correo, me di cuenta que había un nuevo enlace en mi lista, ella se identificaba como Patika. No le presté atención al comienzo puesto que recibo muchos correos y unos ni se para que son. Pero un día me conecté a Internet y ella también estaba ahí, comenzamos a hablar, pero no duramos mucho. El sábado siguiente ella estaba también conectada y hablamos durante largo tiempo, sobre lo que le gustaba y cuales eran sus preferencias. Ya estábamos los dos muy calientes, me dijo que se llamaba Lorena y me dio su número de teléfono (vivimos en la misma ciudad), al comienzo estaba súper nervioso, porque nunca antes había hablado con alguien así. Pero ella me animó, hablamos un rato, ella me decía que se estaba metiendo los deditos y yo también me masturbaba.

Me contó había cumplido 18 años y estudiaba en un colegio de solo mujeres y acerca de su novio, que está en Estados Unidos y de la falta que le hacía. Luego de conocernos un poco, nos colocamos una cita un viernes. Yo quedé de pasar por ella al colegio, tenía que ser muy discreto, puesto que sus papás la cuidaban mucho, ella se pondría de acuerdo con unas amigas para inventarse alguna excusa. Llegó el viernes y se me hizo un poco tarde porque no encontraba el colegio, cuando llegué había un grupito de chicas en la puerta del colegio, esperando (yo le había dado el color de mi carro y la placa para que me identificara). Se rieron pícaramente al verme y una de ellas se acercó al carro. Desde que las vi, quise que fuera ella, no tan bajita, una cara bonita y un trasero que sobresalía por encima de la falda del colegio.

Muy apenada se subió a mi carro y arrancamos. Yo no sabía que decir, y mucho menos que hacer. La besé en la mejilla y le pregunté que donde le gustaría ir, a lo que ella contestó que donde yo quisiera. Así que tomé rumbo hacia el sector de Álamos (conocido en mi ciudad por su gran cantidad de hostales de lujo). Mientras conducía hacia allá la miraba de reojo, y todavía no creía que fuera a ser mía.

Cuando llegamos el portero me miró un poco raro, ya que ella todavía iba con el uniforme de colegio, pero no dijo nada y nos guió hasta la habitación. Cuando llegamos allí apenas se cerró la puerta, la abracé y la besé, llenando su boca con mi lengua, ella estaba agitada, entre asustada y excitada. Como pude le quité el saco, tenía una jardinera que era un poco difícil de quitar, así que en vez de quitársela, se la subí de golpe, viendo sus tanguitas brasileras mínimas, la tiré en la cama y con la falda en el pecho comencé a darle besos entre las piernas, hasta llegar a su conchita, sin quitarle la tanga le pasé la lengua, estaba súper empapada. Ella se retorcía, comenzó a gritar, así que le corrí la tanguita, pude ver su vaginita toda peladita, con unos labios inmensos y carnosos; le metí la lengua hasta el fondo y así estuve un buen rato, hasta que ella gritó: ¡que delicia, méteme el dedito bien duro!

Le hice caso y de una se fueron dos dedos entre su conchita; los comencé a mover mientras le daba lengua en su culito y en su clítoris, hasta que se vino en medio de gritos. Le quité la jardinera, lo que quedaba de su ropa interior y yo me desnudé. Ella se sentó en el borde de la cama y me lo comenzó a mamar, se lo metía todo en la boca, lo sacaba y le lamía la puntita, así estuvo hasta que me vine, intenté apartarme, pero ella me cogió por las nalgas e hizo que me viniera en su boca. (Luego me comentó que eso la ponía muy caliente).

Nos acostamos, me puse entre sus tetas y comencé a lamerlas, no son muy grandes, pero tienen unos pezones deliciosos. Estaba que tiraba chispas, así que la puse en cuatro patas y le comencé a dar lengüita, pero esta vez por todo su anito. Hasta que gritó con voz entrecortada que se la metiera ya… Le escupí en anito y se lo metí hasta el fondo (le encantaba que se lo hicieran por ahí). Se lo dejé adentro para que se acomodara y comencé a bombearla, tenía un trasero de madres. Seguí dándole duro, tocándole el clítoris hasta que nos vinimos los dos. Terminamos exhaustos, nos dimos un baño. En la bañera le mamé la conchita otro ratito y luego ella se echó mi verguita a la boca otro ratito. La llevé a su casa. Nos hemos visto otras veces y lo hemos hecho. Es divina y no se como vaya a terminar esto.

Después de nuestro encuentro en el motel, seguimos hablando por teléfono, mandándonos e-mail, recordando lo bien que la habíamos pasado. Pero llegó la época de parciales en la Universidad y no me quedó ni un minuto para conectarme, y como estudio todo el día y trabajo en la noche no me quedó tiempo de volverme a contactar con ella.

Un día sábado ya había terminado todos mis parciales y me conecté un rato a Internet a ver que encontraba y a ojear mi correo, también entré con la ilusión de encontrarme con Patika (es el Nick de Lorena), al comienzo no estaba, pero después de 20 minutos inició su sesión de MSN, hablamos más o menos como una hora, y la comencé a calentar contándole las cosas que me gustaría hacerle, ella me dijo que la llamara y la calentará por teléfono, y así lo hice.

Después de un rato ya estábamos súper calientes, entonces ella me dijo que quería que volviera a llenarle su conchita; yo me sorprendí un poco y le dije que como hacíamos; ella me dijo que estaba sola en su casa y que quería que la penetrara ya. Le pedí la dirección de su casa y tomé un taxi. Cuando llegué a la dirección que ella me indicó me di cuenta que era una casa muy grande y quedaba en un sector acomodado de la ciudad; apenas paró el taxi Lorena salió de su casa, me dio tiempo para apenas pagarle al taxista y a tirones me metió a su casa, diciéndome que en el barrio eran muy chismosos y de pronto le decían a sus papás.

Me invitó a sentarme en la sala, me ofreció una copa de vino, yo la acepté gustoso y comenzamos a besarnos, ya le tenía un dedo entre la conchita cuando sonó la puerta, se podrán imaginar el susto, ella me tomó de la mano y me encerró en el estudio mientras veía quien era. Cuando volvió tenía cara de desconsuelo, puesto que era su hermana que no había tenido clases, como quien dice se nos tiró el plan. Ya estaba resignado a no hacer nada esa tarde, pero a ella se le ocurrió una idea. Subió al cuarto de su hermana y le dijo que tenía que hacer un trabajo en el computador que se iba a encerrar en el estudio para concentrarse mejor, que por favor no la molestará; para disimular mejor fue a su cuarto, se puso un short y un topsito bien pequeño.

Regresó al estudio y me dijo que podíamos estar juntos, pero sin hacer ruido, porque su hermana estaba en el cuarto. Ella encendió el computador, la hice que se sentará enfrente de él y se conectará a Internet; le mostré algunas fotos porno, mientras le quitaba el topsito y me dedicaba a chupar sus teticas; a ella le encanta leer relatos, así que la hice que se metiera en la página y leyera algunos relatos mientras tanto yo (como pude), me metí entre sus piernas e hice que se escurriera un poco en el asiento; estaba leyendo nuestro primer relato mientras yo ya la había dejado toda desnuda y estaba comenzando a darle lengüita en su conchita, su voz comenzó a entrecortarse, más aún cuando le metí un dedito en el ano, y se vino en medio de gemidos.

Yo me desnudé e hice que acariciará un poco mi verga mientras veíamos unos videos que ella había bajado, ya estaba empalmado cuando su novio (que está en USA), inició sesión, ella me apretó bien duro, y no sabía como saludarlo; yo le dije que actuara normal para que él no sospechará, se saludaron y hablaron de cómo les había ido en la semana, el novio le dijo que la extrañaba mucho y que la deseaba. Entonces le propuse que le dijera a su novio como le gustaría hacerle el amor mientras ella se tocaba, al comienzo no estaba muy segura, pero la convencí.

El le dijo que lo que más extrañaba era como ella le chupaba la verga, que le gustaría metérsela en la boca duro, como le gustaba a ella, cogerla por la nuca y enterrársela hasta el fondo; ella me miró y no le di oportunidad de nada, se la metí hasta la garganta y comencé a bombear, su novio le decía que se estaba masturbando pensando en eso, y mientras tanto yo le estaba llenando la boca con mi semen.

Luego su novio le comenzó a decir que le gustaría besar sus senos, y yo le hice caso; luego morder su conchita (y a ella le encantaba), mojar su culito de saliva y metérselo; así que ni corto ni perezoso la levanté de la silla, me senté yo y se la clavé en el culito, ella pegó un alarido, y su hermana gritó desde su cuarto que si le pasaba algo, ella como pudo gritó que no; mientras le rompía el anito, le daba dedito a su clítoris; ella le decía a su novio lo que estaba sintiendo hasta que se vino y yo dentro de su culo. Con todo ese jaleo, el computador se apagó y terminamos en el piso.

Después de descansar un rato ella se fue directamente a mi verga y yo le contesté llenándole la conchita con mis dedos y su culo con mi lengua. Cuando ya estaba otra vez empalmado se lo metí hasta el fondo y comenzamos un desenfrenado mete y saca que terminó con ella llena de mi semen y gritando como loca y yo botado en la alfombra.

Cuando recuperé el sentido vi como su hermana estaba en la puerta del estudio con cara de asustada… Tuve que salir corriendo casi desnudo, porque no podía de la vergüenza.

Na hay nada como el morbo que da tener sexo con tu sirvienta, ese delantal que cubre tan poquito… Este relato nos cuenta como un hombre tiene fantasias con su sirvienta, hasta que un dia ella las hace realidad, y cabalga como una amazona sobre el.

Mientras la penetraba lo mas rapido y duro que podia, ella ponia unos gestos de puta ninfomana realmente excitantes para mi, hasta que solto sus piernas y me apretujo entre ellas.

Ya tenía más de dos semanas que no me culeaba a Sarah desde aquella noche del cumpleaños de mi papá, y por lo tanto mi calentura no me dejaba ni pensar bien.

No perdía la oportunidad para acercármele a Sarah, desgraciadamente cada vez que lo intentaba ella sólo me respondía con un tajante no, pero eso no calmaba mi impaciencia, un día por la tarde, me le acerqué sigilosamente mientras lavaba los platos y la abracé por detrás, restringiéndole así toda posible salida, ella ponía resistencia (pero sólo para aparentar, porque la verdad es que le gustaba), empecé a besarle el cuello, y a mordisquearle la oreja, mientras que con mi mano derecha sobaba su estómago delicadamente, ella me mostró más su cuello para que lo siguiera besando, apoyé mi otra mano en su vientre, empujándola así hacia mí, ella dio un respingo al sentir que mi miembro imploraba libertad, pero mi mano no dejaba que se alejara.

Empecé a subir mi mano derecha debajo de su playera hasta llegar a sus pechos, los cuales empecé a apretujar delicadamente, esto hizo que ella soltara un gemido, con mi mano izquierda empecé a levantar su falda (nunca supe por qué nunca usó shorts o pantalones, o por lo menos minifaldas, en fin), cuando la falda ya iba por su rodilla, ella me empujó y me dijo que no y se fue de la cocina, yo (sorprendido), la alcancé y le pregunté el por qué ya no teníamos sexo:

- Por que eres menor que yo… -respondió ella tímidamente – ¡¿Qué?! -atiné a decir sorprendido pues al parecer la primera vez que culeamos no le importó mi edad.

- Tienes 18 y yo 19… esto no está bien, además yo ya tengo novio -me respondió (en un tono que ni ella se lo creyó).

- Vamos -dije mientras me acercaba a ella- de verdad crees que me importa la edad -cómo me iba a importar si era un logro poder culearme a una mayor- lo único que me importa eres tú -y las noches que me puedas dar, pensé- y por lo que sé tu novio es un patán, no es posible que todavía lo quieras -dije.

Para rematar la tomé entre mis brazos mientras le daba un tierno beso. – Ella gemía, nuestras lenguas jugueteaban y yo sobaba su espalda, ella tomaba mi rostro entre sus manos (eso me hacía enloquecer), desgraciadamente ese beso quedó en sólo un momento muy apasionado, pues al ser interrumpidos por un llamado de mi padre desde la cochera ella salió corriendo en su ayuda; yo me encerré en mi cuarto para dormir un poco, pues ya le había perdido el gusto a la masturbación, en fin, poco tiempo después me desperté debido a que alguien tocaba mi puerta, me levanté para abrirla y vi que era Sarah que quería limpiar mi cuarto, al dejarla pasar, pude notar que no dejaba de ver mi miembro erecto (producto de un sueño erótico, protagonizado por ella), lo cual me produjo una sonrisa:

- Nada mal para un niño de 18 años, ¿no lo crees? -dije, con lo cual ella se sonrojó, me acerqué a ella y la abracé- no te vas a escapar esta vez…

Ella me besó muy apasionadamente esto me encendió más rápido y empecé a desnudarla rápidamente, les juro que no respeté ninguna ley de decoro o de respeto por la vestimenta pues prácticamente le arranqué su ropa y la arrojé sobre la cama, después de esto me tumbé sobre ella, esto (al parecer), la excitó más pues gemía como vaca loca en celo, mientras nos besábamos ella me arañaba la espalda, le froté por encima de su vagina la punta de mi miembro, ya métemela, párteme en dos… yo para excitarla más no lo hacía, sólo le mordisqueaba sus pezones, masajeaba sus senos, la besaba apasionadamente, hasta que me rodeó con sus piernas y me empujó dentro de ella, pegó un grito ahogado extraordinario que hizo estremecer todo mi cuerpo, empecé a bombearla lentamente mientras mordisqueaba sus pezones, rápido, duro, rápido, rápido, gemía, pero no le daba importancia pues sabía que eso la excitaba aún más.

Seguía bombeándola lentamente, ella gemía como loca, me detuve un momento para poner sus piernas sobre mis hombros, y seguí bombeándola lentamente, ella apretaba las sábanas de mi cama mientras gemía (casi susurraba), vamos papi, más rápido más rápido, deja de torturarme, métemela más duro, estuve bombeándola lentamente un rato más hasta que separé sus piernas al máximo (ella me ayudó, pues las sostenía con sus manos), y la penetré lo más duro que pude, daba unos gritos espeluznantes, tanto que tenía que besarla para callarla, en fin, mientras la penetraba lo más rápido y duro que podía, ella ponía unos gestos de puta ninfómana realmente excitantes para mí, hasta que soltó sus piernas y me apretujó entre ellas… estoy terminando, huuuy qué ricooo… sigue metiéndomela, pero la verdad es que ya no podía pues me estaba viniendo y tuve que sacarla para venirme fuera, pero en vez de venirme sobre la cama me vine sobre ella.

Sí, sí, sí, no pares papi, vacíate sobre mí, me decía mientras se embarra todo mi semen sobre su cuerpo, me paré a un lado de la cama y le ordené que me la mamara, ella accedió y la tomó entre sus manos y lamió unas gotas que quedaron sobre mi pene. Hmmmm… qué rico, ¿tienes más para mí, papi? Decía, y la verdad es que su manera de ser cambiaba cuando culeábamos, pues cuando lo hacíamos era una ninfómana de lo peor, y cuando no lo hacíamos era la hermana de la castidad, en fin, ella mamaba de los más delicioso, se la tragaba toda, pasaba sus dientes sobre mi glande, pasaba mi escroto entre sus dedos, mordisqueaba mi miembro, era de lo mejor, yo estaba extasiado.

Me tumbé sobre la cama para descansar, pero ella no quería descansar, me montó y se dejó caer sobre mi miembro, era increíble verla actuar por sí sola: gritaba, brincaba, se movía, apretujaba, era impresionante, le dije que parara que ya me venía, ella rápidamente me desmontó y agarró mi miembro con su mano y empezó a masturbármelo, hasta que mi semen se impactó sobre su cara, ella tenía una cara de felicidad magnífica, me volvió a montar y se introdujo mi miembro semi-erecto en su vagina, me miró a los ojos con toda su cara embarrada de semen:

- ¿Te gusta verme así, papi? -me dijo sonriendo, mientras lamía de su dedo un poco de semen- Uhmmm ya siento que sí te gusta -y empezó a mover su pelvis, después de que terminó de lamer todo mi semen de su cara, se acostó sobre mí, y nos dormimos juntos, me desperté una hora después y bajé a la cocina:

- ¡Qué gritos! ¡Cuéntame tu secreto! -me dijo mi padre riendo mientras cenaba, me senté y cené con él, platicamos un rato y después me regresé a mi cuarto a dormir otra vez…

Nunca os habeis encontrado con una de vuestras primas que con el paso de los años se han convertido en unas verdaderas bellezas expertas en el sexo brutal? Pues yo no solo me la encontre sino que ademas la tuve mamando junto con la zorra de mi novia. Aqui os dejo el relato erotico de lo que me ocurrio

Mi prima se clavó mi polla sin ponerme un condón. Comenzó a cabalgarme, mi novia puso su coño sobre mi boca y comencé a comerlo mientras ella se besaba con mi prima y se comían las tetas.

Me llamo Juan y lo que os quiero relatar pasó este verano. Un hermano de mi padre había alquilado una torre en un pueblo costero de Cataluña en agosto y nos invitó a toda la familia. Yo no tenía muchas ganas de ir, pues había hechos planes con mi novia, Paula, pero ante la insistencia de mis padres para que fuéramos acabé por aceptar ir unos pocos días, a diferencia de mis padres que iban a ir dos semanas. Finalmente un día a mediados de agosto llegamos a la estación del pueblo y esperamos a que viniera a recogernos mi tío. Yo mientras esperaba no podía dejar mi mirar a mi novia, que vestía unos pantaloncitos tejanos cortos y un top.

Es bajita, sobre metro sesenta, pero tiene unas buenas tetas y un culo que me vuelve loco. En el aspecto sexual no me puedo quejar porque siempre hacemos de todo y a ella le encanta. Al final llegó mi tío y tras presentarle a mi novia subimos al coche. La casa no estaba en primera línea de mar, pero tenía una pequeña piscina, por lo que no hacía falta ir a la playa.

Al llegar a la casa y tras saludar a todos los parientes me quedé de piedra al ver a mi primita Sonia. Acababa de salir de la piscina y sus pezones se marcaban en el diminuto bikini que llevaba. Le di dos besos, sin poder evitar excitarme ante su cuerpo. Había crecido mucho desde la última vez que la vi. Aunque solo tenía un año menos que yo había tardado en desarrollarse. Pero eso no había evitado que me hiciera varias pajas en su honor, pues siempre me había dado mucho morbo.

• Tenía ganas que llegaseis primo – me dijo con una sonrisa. • Aquí con los mayores me he aburrido un poco. • No te preocupes que ahora llega la fiesta.

Entonces le presenté a mi novia.

• Tío, ¿en que habitación dejo las mochilas? • En la de Sonia. Debajo de su cama ahí otra y si las extendemos podréis dormir los tres bien.

Mierda, pensé. Yo quería estar en una habitación solo con Paula para poder follármela tranquilamente por las noches, pero bueno que le íbamos a hacer. En aquel momento no sabía lo mucho que me divertiría en la habitación de mi primita.

Dejamos las cosas en la habitación y nos fuimos a dar un baño antes de comer. El resto de la tarde lo pasamos en la casa. Por la noche decidimos salir por la ciudad de fiesta. Sonia nos llevó a la zona de bares y estuvimos en varios. A mi no me gusta mucho bailar pero Paula y Sonia se lo pasaron en grande bailando. En más de una ocasión bailaron agarradas y eso me provocó una gran calentura.

Volvimos a la casa algo borrachos y al entrar tuvimos cuidado de no hacer ruido para no despertar a nadie. Yo caí en la cama rendido, tras quitarme la ropa y quedarme en calzoncillos. Observé que tanto mi novia como mi prima hacían lo mismo y se metieron en la cama en ropa interior solo.

Cuando me pensaba dormir, noté una mano sobre mi polla. Vi que Paula se acercaba a mí y empezaba a besarme el cuello. Yo bajé mi mano y la introduje entre sus bragas. Estaba mojadísima y mis dedos entraron sin problemas en su coñito.

• Fóllame cariño – me suplicó a la oreja.

En ese instante me acordé de mi prima. Me giré y vi que estaba con los ojos cerrados.

• Vale cariño pero no hagas ruido – murmuré con una sonrisa, ya que Paula es bastante expresiva cuando follamos.

Me levanté con cuidado y busqué un condón en la mochila. Me lo puse y me volví a meter en la cama. Mi novia no tardó ni un segundo en colocarse encima de mí y clavarse mi polla hasta el fondo. Empezó a cabalgar como una loca y yo empezó a jadear. Yo de vez en cuando miraba a mi prima que parecía profundamente dormida. Agarré las tetas de mi novia y las comencé a chupar a lo que ella respondió con más gemidos.

Intentando que no hiciera mucho ruido le acaricié la cara con la mano y le introduje un dedo en la boca, que ella chupo con deleite. Paré un momento y le dije que se girase. Me coloqué encima de ella y continué clavándole mi polla hasta el fondo, sin dejar de besar su boca y tocar sus petas. Noté que comenzaba a jadear de manera entrecortada, por lo que sabía que estaba a punto de correrse.

Aceleré mis embestidas y finalmente ella se corrió. Continué bombeándola al mismo ritmo y en menos de un minuto me corrí yo también. Me quedé exhausto y me dejé caer sobre el cuerpo de mi novia, abrazándola. En ese instante me pareció oír un leve gemido, que no provenía de mi novia. Me giré pero mi prima estaba vuelta de espaldas.

A la mañana siguiente nos levantamos algo tarde y tras aguantar las bromas de mi padre y mi tío sobre el hecho de salir hasta tarde y dormir mucho nos dimos un baño en la piscina. Por la tarde fuimos al pueblo y estuvimos tomando algo en una terraza hasta que anocheció. Mi prima no comentó nada de la noche anterior y yo empecé a pensar que la noche anterior había estado durmiendo de verdad. Volvimos a cenar y poco después nos cambiamos para salir de fiesta por la noche. Fuimos al mismo sitio que la noche anterior, pero probamos otros locales. De igual manera llegamos algo borrachos.

• Podríamos bañarnos desnudos – insinuó mi novia.

A mi la idea no me desagradó pues vería a mi prima desnuda, pero el hecho que pudieran despertarse mis tíos o mis padres y vernos a todos en pelotas en el jardín…

• Mejor lo dejamos para otro día. • Eres un aguafiestas, primo, dijo Sonia y sonrió.

Llegamos a la habitación y como el día anterior nos acostamos solo en ropa interior. A diferencia del otro día, yo me acosté en medio de la cama y no en un lado. Mi novia se acercó y me tocó por debajo de las sábanas.

• Está mi prima – le dije al oído. • Joo, pero seguro que no se entera, dijo mientras me agarraba más fuerte mi polla que comenzó a crecer ante el contacto. – Es que estoy muy cachonda. • Yo también, dijo mi prima con una sonrisa. Me giré y la vi. que nos miraba sonriendo. • Pero seguro que tú no quieres hacer un trío, indicó con voz apenada pero sin dejar de sonreír. • Eso esta hecho, sonreí yo que no me podía creer lo que estaba pasando.

Me destapé de la sábana y quedó a la vista mi polla sujeta por la mano de Paula. Yo me atraje a mi prima y la comencé a besar a la vez que introducía mi mano en sus bragas. Estaba muy mojada y mis dedos entraron sin dificultad. Mi novia me comenzó a besar el cuello y me giré para responder a sus besos. En un momento nuestras tres lenguas se juntaron. Me incorporé y me quité los calzoncillos a la vez que buscaba un condón. Me lo puse con más velocidad que nunca en mi vida.

• Mira lo que tenemos para ti, dijo mi novia y comenzó a besar mi prima y esta respondió a sus caricias.

Me estiré entre ellas sin dejar de acariciarlas por todo su cuerpo. Me puse de rodillas y con cada mano comencé a masturbarlas.

• Bueno, dije con una sonrisa viciosa. • ¿A cual me follo primero? Mi novia se levantó y me comió la boca y me dijo al oído: • Fóllatela primero que quiero que te corras dentro mío.

Sin pensármelo dos veces comencé a follarme a mi prima a lo bestia, mientras acariciaba a mi novia, que no dejaba de meterse sus dedos en su coñito.

• Te gusta que te folle tu primo ¿verdad? • Siiiiiiiiii, no pares, no pares – gemía mi prima.

Seguí bombeando un rato hasta que decidí que mi novia también se merecía su ración de polla. Se la clavé de golpe y introduje tres dedos en el coño de mi prima mientras me follaba a mi novia. Debido a la excitación que tenía no tardé en correrme.

• Me voy a correr – dije. -¡Córrete en mi boca! – exclamó mi novia.

Saqué mi polla y me quité el condón. Me la meneé un par de veces y comencé a correrme. Mi novia abrió la boca hambrienta, al igual que mi prima y entre las dos se tragaron toda mi leche.

Yo caí rendido en la cama, y mi novia se abalanzó sobre mí y comenzó a besarme por el cuello y el pecho. En eso que noto que unos labios se cierran sobre mi polla y veo a mi prima que intenta reanimarla. Por la excitación que tenía y el morbo que me producía la situación no tardó en conseguirlo y mi prima sepuso encima de la polla sin pensar en ponerme un condón ni nada. Comenzó a cabalgarme mientras mi novia le comía las tetas.

• Ponte encima cariño que así te podré comer el coño.

Mi novia puso su coño sobre mi boca y comencé a comerlo mientras ella se besaba con mi prima y se comían las tetas mutuamente. Finalmente mi prima se corrió y mi novia reemplazó su lugar. Por suerte mi novia estaba a punto de correrse y tras cabalgar sobre mi polla un minuto tuvo su orgasmo, pues al poco rato noté que no aguantaba mas.

• Me corro – gemí.

Mi novia se quitó de encima y ella y mi prima se abalanzaron sobre mi polla para tragarse toda mi leche. Tras eso caímos los tres rendidos en la cama. Al día siguiente nos levantamos más tarde que el anterior, pues nos levantamos a la hora de comer.

• Bueno parece que anoche la fiesta fue más dura que el otro día – bromeó mi tío.

Si él supiera, pensé con una sonrisa.

Aquella misma tarde mi novia y yo nos fuimos de la torre, pues no habíamos pensado quedarnos más que esos dos días. La verdad es que fue una lástima irnos después de aquella noche pero no podía dejar de pensar en como sería el reencuentro con mi primita. Pero es otra historia.

Relato erotico sobre un hombre que se tira a su suegra y como le acaban pillando.

El padre de mi esposa, Francisco, es un hombre muy adinerado de 69 años. Yo lo conocí hace ya un lustro en un foro internacional para presidentes de empresas y por razones de piel simpatizamos enseguida a pesar de ser él 35 años mayor que yo. Creo que se impresionó por ver que a mi edad tenía los cojones suficientes como para mantener mi propia compañía, y la amistad se hizo genuina y rápida.
Al tiempo de frecuentarnos profesionalmente, conocí a su hija y me enamoré de ella. Francisco no opuso resistencia. Al fin de cuentas era evidente que la unión sería mas que algo sentimental una virtual fusión de capitales.
Un año después de mi matrimonio, su esposa falleció y un año más tarde, luego de un viaje, él anunciaba que había contraído en secreto nuevas nupcias con otra mujer, desconocida para todo su entorno familiar y 25 años menor.
Recuerdo bien esos tiempos. Mi esposa era una furia de celos, y, siendo muy moralista, estaba escandalizada.
Creo que por eso Francisco demoró en presentarla formalmente. Sin embargo, y gracias a nuestra amistad, me confesó que Sandra (ese era su nombre) había sido un gran consuelo en su vida.
Por consejo mío, accedió a presentarla en una reunión social que brindaría en su mansión junto a nuestras amistades. Yo supuse que en público mi esposa lo soportaría mejor.
Lo que no podía suponer era que el verdadero peligro era yo mismo. Y me di cuenta en cuanto vi a Sandra por primera vez.
Ella resultó ser de alta clase. Refinada, esbelta, de un rostro precioso que cuadraba perfecto a sus 45 años. Aunque su esbelto (¿ó debo decir escultural?) cuerpo parecía de 30. Mas aún cuando mi primera visión de ella fue enfundada en un vestido blanco entallado, muy escotado para poder lucir unos pechos que se adivinaban firmes y grandes, piernas de gimnasio interminables y sandalias plateadas de tacón con finísimas tiras y tacos aguja.
La vi y me enamoré. A partir de ese momento supe que mis esfuerzos solo serían para follármela.
En segundos la catalogué como a una perra sedienta de sexo. Placer que Francisco no podría darle por su avanzada edad y por su secreta afición a la bebida.
Apenas pude dominarme al darle el beso de presentación en la mejilla. Sin pensarlo, mi mano escapó de control y se posó en su espalda baja que el vestido dejaba profundamente al desnudo y casi al límite superior de su redondo culito.
Sentí que ella acusó el movimiento. Tal vez, luego de un nanosegundo de duda pensó que no era algo preocupante. Que quizás exageraba al pensar… Y simplemente me devolvió el beso al tiempo que decía a mi esposa:
“Eres mas linda de lo que tu padre cuenta. Te mereces este galán que tienes por esposo”.
Para mí eso fue un mensaje: Me había registrado y no le era indiferente.

Esa noche para mí fue muy larga. Sandra me tenía poseído con su blanca sonrisa de dientes perfectos, sus ojos celestes de muñeca y su lacio pelo rubio que caía hasta casi los hombros.
Sus pasos eran un desfile de bellísimas piernas. Acodado en la barra mi polla se endurecía con la imagen de mí mismo lamiendo sus sandalias y penetrando su culo solo tapado ante mis ojos por un finísimo hilo dental.
Francisco estaba feliz. Pero bebía en exceso. Era obvio que esa noche Sandra no tendría sexo y eso me estaba desquiciando.
Fuimos los últimos en irnos y cuando llegué a casa mi mujer recibió la mejor cogida que yo recuerde haber propinado a alguien.
Pero ni eso me calmó.
Casi no pude pegar un ojo hasta que, con mi esposa ya dormida, pude acariciar mi polla con la fantasía de poseer a Sandra.
El tiempo comenzó a pasar lentamente a partir de ese día. Todos mis pensamientos estaban destinados a Sandra.

Por razones sociales íbamos a muchos lugares juntos ambas parejas. Eventos de empresa, cenas de caridad, días de campo ó simplemente tardes en mi mansión o en la de Francisco.
En todas ellas Sandra parecía ser una modelo. No importaba que ropa luciera, si eran zapatos cerrados de alto tacón y punta metálica, ó finas sandalias altas, siempre, siempre lograba ponerme a mil. Y nunca tenía oportunidad de acercarme.
Pero esa oportunidad llegó casi sin quererlo, cuando un viaje sorpresivo alejó a Francisco de la ciudad. Tan sorpresivo fue, que solo lo pensé al salir conduciendo mi automóvil del aeropuerto donde lo había acompañado a abordar su avión.
Solo al imaginar que estaba decidido a atacar hizo que mi polla se erectara y sin darme cuenta, pocos minutos después, estacionaba mi auto dentro de la mansión de mi suegro.

Sandra se mostró sorprendida de verme a esa hora tan poco habitual. Yo sin embargo, al verla con ese ajustado traje de falda a la rodilla y zapatos blancos de tacón supe que había hecho bien en acudir.
Me invitó a pasar y me ofreció un whisky para ambos que ella misma preparó dándome la espalda y dejándome una vez mas el placer de venerar su maravillosa figura.
No pude controlarme.
Lentamente me acerqué a ella por la espalda y tomándola por la cintura empecé a besar su cuello.
Ella se sacudió y dándose vuelta sobresaltada me dijo:
“¡Que haces!???
Entonces saqué fuerzas de donde no creí tener y le conté todo lo que sentía con lujo de detalles, sin retroceder un solo paso para mantener con su cuerpo una distancia de impacto.
Sentía su aroma y mi cuerpo alcanzaba temperaturas límite.
Ella guardaba silencio, pero mirándome fijo a los ojos me dijo con voz temblorosa.
“No podemos Carlos. Esto está mal”.
¡Ella también estaba que ardía por mí!

Yo insistí atrayéndola hacia mi cuerpo mientras mis manos buscaban su culo.
“No Carlos”, repitió,”los sirvientes…vamos al cuarto”
Y me separó, tomó la botella de whisky y sin mirarme caminó hacia el ascensor con una sensualidad que jamás había yo visto en alguna mujer.

Cuando la puerta del cuarto se cerró y la tomé en mis brazos ella ya no se resistió.
Nuestras lenguas chocaron con fuerza y mis manos trataban de abarcar su cuerpo con fuerza y con pasión.
Ella desabotonaba su camisa para dejar libres sus firmes y puntudos senos.
Yo desabroché su falda y solo quedó con su tanga de hilo dental y sus zapatos blancos de tacón.
No aguantaba más. Mi polla parecía atacada por fiebre. Me tomaría mi tiempo para follarla.
Me acosté en el suelo y empecé a lamer sus pies y sus zapatos.
Ella metía sus dedos en la raja y acariciaba sus propios senos.
Me incorporé y mi polla estaba a reventar, así que la recosté en la cama y la penetré sintiendo como su vagina se transformaba en un ajustado guante para mi pija.
Solo al hacerlo ella comenzó a acabar. Y al hacerlo jadeaba en mi oído. Y me hablaba
“No sabes como deseaba esta pija dentro mío. Francisco vive borracho de frustración porque su pene ya no sirve, y vos sos el único hombre que me ronda y me ronda”.
¿Te gusta mi pija, putita?
“Si”
Comémela.
“Si”
Yo no podía creer que me la estaba follando. Tanta era mi pasión que en medio de la cogida mis ojos seguían admirándola como a una obra de arte.
Ahora que era mi amante nuestra vida se transformaría en un morbo permanente en el que tendríamos que ocultar el deseo todo el tiempo y con interminables caricias a escondidas.

Era una espléndida lamevergas. Y también una adicta al semen. Lo bebía con desesperación.
La cogí con suavidad y con furia. La hice una cualquiera. Transformé una dama de sociedad en alguien licencioso y perverso.

Ese día llegué tarde a casa. Tarde y cansado.
Al día siguiente ella llamó a mi celular al mediodía.
“Estoy esperándote”
Bastó para tomar mi tarde libre. Y follarla sobre la mesa de billar en la sala de juegos.
Se había puesto un ajustado vestido corto sin bragas, y mi debilidad: altos zapatos negros de tacón con punta de acero.
Era una puta poseída por el placer. Gateaba sobre la mesa para incitarme y yo la follaba como a una perra por su cueva y por su culo.
Nunca decía basta. Ni siquiera en los intervalos, donde bebía whisky como agua y en su borrachera aumentaba su deseo.
Al fin, cuando ya tarde tuve que partir, pude observar como la beldad que horas antes me había recibido ahora me despedía con paso tambaleante por el cansancio y el alcohol, pero sin perder un ápice de belleza.
Una verdadera puta.
Cuando Francisco regresó de su viaje nuestra libertad de movimientos se restringió.
Sandra estaba cebada. Tan en celo que la presencia de su marido solo sirvió para aumentar su audacia: Había conseguido mi verga y la conservaría.
Así que en cada oportunidad fregaba su culo en mi polla, o acariciaba mi sexo bajo la mesa de las cenas, o me invitaba a follar en baños de señoras de lugares ajenos.
Eramos presos de una locura.
En una ocasión me invitó a almorzar junto a su esposo y se aseguró que este bebiera una cantidad desacostumbrada de vino durante la comida. Tal vez hasta usó algún narcótico.
Yo notaba que Francisco cabeceaba suavemente y que sus palabras salían desarticuladas de su boca.
Sandra servía su copa con una mano y con la otra masturbaba mi polla debajo del mantel.
Cuando Francisco al fin se durmió en su sitio, ella se deslizó bajo el mantel y me propinó una mamada de antología sin dejar derramar una sola gota de semen.
Sandra era a mis ojos una reina.
Para el postre, ella estaba cabalgándome en su habitación y gimiendo sin ningún tipo de censura.
Yo acariciaba su cintura y me extasiaba con la visión de su cuerpo.
Aún la veo desnuda, solo vestida con sus zapatos de tacón y recorriendo la habitación con completo dominio de sus actos. Tal vez lo hacía adrede. Al verla mi polla siempre reaccionaba y la cosa terminaba con sexo rabioso y muy cercano a la condena eterna.

Su audacia crecía.
Primero con cierta cautela y luego con periodicidad, comenzó a concurrir a mi oficina por cualquier excusa.
Llegaba vestida como la dama que era. Y se dedicaba a comer mi polla arrodillada frente a mí.
Pero quienes han tenido amantes alguna vez, saben que lo difícil es mantener el control de las cosas para evitar un desastre. Y yo lo estaba perdiendo.
Sandra estaba totalmente loca por mi polla. Loca y desquiciada.
Cuando Francisco murió fue en parte un alivio para mí. Al menos ya no debía preocuparme por hacerlo cornudo.
Pero por otra parte ya no tuve excusas para ir a su casa. Mi esposa, que nunca había terminado de digerir del todo a Sandra, me impedía siquiera tener contacto con ella.
Y Sandra no soportó que menguara su dosis diaria de sexo.
En su locura le contó a mi esposa absolutamente toda la verdad. Incluso una parte que ni yo mismo sabía: Sandra estaba embarazada de mí.

Perdí todo. Mi esposa me quitó el fruto de todo mi trabajo de años y me prohibió judicialmente acercarme a menos de 2 km de la que había sido mi casa.

En ese contexto, dejé de ver a Sandra.
Supe mas tarde por un encuentro casual con un amigo de aquellas épocas, que Sandra no tuvo ese niño, y que, sola en la mansión heredada de Francisco, se había convertido en cortesana y dedicaba sus días a la práctica de sexo de alto nivel social. Su fama era conocida en los círculos más selectos y no había ejecutivo que se preciara de tal que no hubiese dejado dinero a cambio del placer de Sandra.

A mí ya no me importaba. Solo me importa llegar temprano a mi trabajo en el matadero municipal porque si lo pierdo quedaré en la indigencia total.

Relato erotico de una chica que se pone cachonda mientras el ginecologo la toca para hacer unas pruebas. El cabron listillo viendo la situacion decide aprovecharla metiendole mano por todos sus agujeros

Hola me llamo Natalia tengo 18 años y estudio en una escuela privada en las afueras de Buenos Aires, en Argentina. Quiero contarles algo asombroso que me ocurrió hace poco. Todo comenzó cuando empecé a sentir un molesto ardor en mi vagina que me preocupaba, pero no quería alarmar a mis padres así que un día en que ya no lo soportaba más, se lo comenté a mi profesora de Matemáticas que es con la que mejor relación tengo. Ella me dijo que la escuela tenía un médico ginecólogo para atender a las alumnas incluso en horario escolar, de manera que me envió a verlo de inmediato.
El doctor González, que así se llama, estaba desocupado y me hizo pasar a su consultorio. El doctor tiene alrededor de 50 años y es muy guapo, alto, muchas canas en el cabello y muy amable en el trato. Lo primero que hizo fue pedirme que me quitara la bombacha y me hizo sentar en una cama ginecológica. Es un sillón común pero tiene dos brazos en los cuales las chicas quedamos con las piernas levantadas y muy abiertas para que el médico pueda examinarnos la vagina con comodidad.
El doctor se puso unos guantes, subió mi falda hasta que quedó arrollada en mi cintura y con mucha suavidad me abrió los labios de la vagina. Mientras me la examinaba me hizo algunas preguntas.
-¿Cuánto hace que te arde de esa manera, Natalia?
-Desde hace tres o cuatro días, doctor.
-¿Cuándo tuviste sexo por última vez?
-Hace cuatro días si no me equivoco.
-¿Fue con tu novio o con algún chico que conociste?
-Con mi novio.
-¿Y fue normal, como siempre, o notaste algo extraño?
-Pues la verdad es que me dolió un poco -respondí- Pero otras veces también me ha pasado. Sucede que la tiene un poco grande, creo que es por eso.
Mientras hablábamos el doctor no dejaba de tocarme la vagina y yo sentí que empezaba a humedecerse. Estar abierta de esa manera, hablando de esos temas mientras él me tocaba con sus dedos expertos me estaba excitando.
-Creo que sé lo que te pasa pero tengo que estar seguro. Natalia voy a tocarte el clítoris y quiero que me digas lo que sentís.
Sus dedos se apoyaron sobre mi clítoris, lo acariciaron, y no pude evitar lanzar un suspiro.
-¿Esto te excita Natalia?
-Mucho -respondí entre jadeos.
-Bien, muy bien, es buena señal. Decime que sentís ahora.
Dijo eso y me hundió un dedo profundamente en la concha. Lancé un “ahhhh” prolongado y me aferré a los bordes de la camilla.
-Veo que también te excita -observó el doctor. Me estaba metiendo y sacando el dedo muy lentamente, y la verdad es que me volvía loca.
-Mucho, mucho de verdad -respondí pasándome la lengua por los labios. Miré al doctor y pude darme cuenta claramente que en su pantalón tenía un bulto. El también estaba excitado.
-Bien, dejame ver una cosa más. Quiero mirar tus pechos.
Me abrió la blusa y se encontró con mis tetas. Mis pezones estaban durísimos. El doctor se sorprendió de que no usara corpiño.
-¿Nunca te ponés soutien?
Le expliqué que no. Mis pechos no son grandes y me gusta tenerlos libres. El doctor miró muy de cerca mis pezones, los pellizcó un poco aumentando mi excitación y pareció conforme con el examen.
-Bien, bien. Es tal cual lo pensaba. Para sacarme la última duda, ¿practicás sexo anal? ¿Lo hiciste con tu novio la última vez?
Respondí que sí. Entonces el doctor se cambió los guantes y lubricó su dedo mayor con un aceite que tenía sobre una mesita.
-Si esto te duele tenés que decírmelo.
Después de decir eso, me hundió el dedo lubricado en el agujerito del culo. Lancé un grito mitad dolor mitad placer, mi espalda se arqueó en el sillón y quedé casi en el aire, sólo apoyada por mis manos y mis pies. El doctor hizo girar su dedo, con la otra mano me abría las nalgas todo lo posible, lo metió y sacó un par de veces y luego lo miró.
-Perfecto, está todo perfecto. Bueno Natalia, necesito una muestra de tu jugo vaginal para hacer unas pruebas de laboratorio. Te pido que te relajes y me ayudes a obtenerla.
Entonces me metió un dedo en la vagina, luego otro, mientras me acariciaba el clítoris. El doctor me hizo una paja maravillosa mientras me alentaba “dámelo chiquita, dámelo, lo quiero todo, dámelo”. Tuve un orgasmo increíble.
-Muy bien, muy bien Natalia, te agradezco por colaborar. Me diste mucho jugo -dijo él mientras juntaba mi orgasmo en un frasco.
Mientras yo ordenaba mi ropa, el doctor González me explicó:
-El ardor que sientes te lo provoca tu ropa interior. Algún producto que utiliza tu madre para lavarla, supongo. Las pruebas de laboratorio me lo van a confirmar. Por eso te arde la vagina pero no los pechos. Por eso te pido que durante una semana no uses bombacha ni corpiño. No creo que sea mucho problema para vos, ¿verdad?
Le dije que estaría bien.
-Tampoco tengas sexo durante una semana, y vení a verme a mi consultorio para un segundo examen.
Estuve de acuerdo. El que se puso muy loco cuando le conté fue mi novio Fernando. “No voy a aguantar una semana sin coger”, me dijo. Pero encontramos una solución: el médico no había dicho nada sobre el sexo oral, así que cuando nos veíamos le hacía una mamada.
Mi novio estaba encantado de que le chupara la pija hasta hacerlo acabar en mi boca, pero yo estaba cada vez más caliente porque no podía ni tocarme. Además el hecho de andar todo el día sin ropa interior aumentaba mi excitación. Los chicos de la escuela ya se habían enterado de mi problema, y me espiaban bajo la falda todo el tiempo cuando me sentaba o cuando subía las escaleras.
Pasó la semana, volví al consultorio del doctor González y lo encontré reunido con otro médico de su misma edad e igual de guapo.
-Pasá Naty, él es el doctor García. Estuvimos hablando de tu caso. Bien, está todo confirmado, tu madre deberá lavarte la ropa interior con otro producto.
Me quedé muy tranquila al saber eso. La verdad el ardor había desaparecido por completo.
El doctor González hizo que me sentara otra vez en la camilla ginecológica y junto con su colega me examinaron la vagina.
-Está perfecta -dijo González después de mirarla, e invitó a García a que me examinara.
Apenas García me metió un dedo empecé a gemir. Una semana sin coger, y ahora dos hombres maduros mirándome semi desnuda y tocándome la vagina fueron demasiado para mí.
No hizo falta que nadie dijera nada. El doctor González se puso de pie entre mis piernas abiertas, sacó su verga y me la metió en la concha de un solo golpe. Dí un grito de placer y de inmediato el doctor García me metió su pija en la boca.
Yo me sentía en el paraíso. González me metía y sacaba la pija con fuerza mientras yo mamaba al doctor García, que tenía un tronco más grueso que el de mi novio. Era la verga más grande que jamás había visto.
Me bajaron de la camilla y quedé de pie entre los dos hombres. “Sos una chica maravillosa”, me dijo el doctor González y me metió la lengua en la oreja. Levantó mi pierna izquierda, la sostuvo con su mano debajo de la flexión de mi rodilla y me metió la verga en la concha otra vez. Mientras me chupaba las tetas, mordía mis pezones, los estiraba con los dientes.
García estaba detrás de mí. Yo podía sentir que guiaba su verga buscando la entrada de mi culito, cuando la encontró me hundió la cabeza enorme y lancé un grito.
-Qué chica hermosa -dijo García entre jadeos- Mirá cómo se come dos pijas enormes a la vez.
Me tenían de pie, en medio de los dos, bombeándome verga sin parar por mis dos agujeros. Nunca me habían cogido mejor. Yo gemía, gritaba y tenía un orgasmo detrás del otro.
-Sos una nena hermosa -decían- Una putita de primera. Es una maravilla la manera que se te abre el culo.
Me pusieron en cuatro, de rodillas sobre una silla. Por turno, los médicos me metían y sacaban la verga del culo y se excitaban más cuando veían mi agujero completamente dilatado. Escupían dentro de él y me la volvían a meter.
Después me arrodillé entre los dos y les chupé la verga hasta sacarles toda la leche. Me la tiraron en la boca, la cara, el pelo y las tetas.
Fue la experiencia más maravillosa que he tenido. Luego nos volvimos a ver en la casa del doctor González, me hicieron sandwich entre ellos dos, se mearon adentro de mi culo y hasta probé sus orines. Pero esa es otra historia.

Relato erotico de un tio que se liga a una madura muy caliente tetona y que encima sabe como chupar pollas.

Hola, mi nombre es Tino, vivo en Junín de los Andes, provincia del Neuquén, tengo 27 años y quiero contarles que me encantan las mujeres maduras. Creo que debe de ser por la experiencia con que ellas cuentan, pero que no he logrado encontrar en otras más chicas que yo, es por eso que me vuelven loco.
Bueno, lo que les voy a contar me sucedió hace aproximadamente dos meses en un local bailable. Esa noche yo había salido con un amigo, compañero de trabajo, y después de estar en un par de confiterías terminamos en un boliche de unos amigos.
Ya estando allí me encontré con una amiga de mi barrio la cual me presentó a su tía que había venido de Neuquén, grande fue mi sorpresa cuando la vi, era una mujer de unos 39 años, tez blanca, pelo castaño corto, de 1,60 de altura aproximadamente, con una cola espectacular y unas tetas el doble de mejor, pero lo que mas me impactó fue su mirada (de seguro se reirán por esto) ya que tenía una mirada de “come-hombres” que mataba. Con solo verla la verga se me puso a mil.
Después de presentarnos, (ella se llamaba Ofelia) nos pusimos a bailar y a cada movimiento que dábamos trataba yo de apoyarla un poco, cosa de lo que ella se dio cuenta ya que ella también se pegaba un poco mas a mi a cada apoyada.
Luego de esto nos fuimos a tomar unos tragos y luego de charlar un rato le dije si podíamos salir afuera un momento ya que allí dentro hacía mucho calor. Accedió y salimos, caminamos un poco y llegamos hasta un paredón de una escuela y nos sentamos a charlar. La misma giraba en torno a si tenia pareja, cosa que me negó diciéndome que hacia un par de meses que “nada de nada”. Esto me ponía duro de solo pensar las ganas de coger que tendría esta mina. Luego me preguntó a mí, y le dije que yo tenía pero que tenía algunos problemas de pareja por el momento. De repente se quedó mirándome muy seria y me preguntó… “hace cuanto que no la ponés?”… yo me quedé absorto por la pregunta y le dije…desde hace una par de meses… Ella se sonrió y me dijo…creo que estamos en igualdad de condiciones… yo no aguanté mas y la tomé por la cintura, acerque mis labios a los suyos y nos fundimos en un solo beso en el que nuestras lenguas eran solo las que hablaban. Yo comencé a sobar esos hermosos pechos a lo que ella aceptó con unos suaves quejidos.
Mis manos no abarcaban por completo sus pechos eran grandísimos. Luego llevé mis manos a su cola y pude sentir la dureza de sus nalgas. Ella mientras tanto, entre gemidos, me tocaba la pija, que para ese momento estaba dura como una piedra, yo no podía creer lo que me estaba pasando. Después de un rato de franeleo le dije que nos fuéramos al fondo de la escuela, y hacia allí nos dirigimos. Una vez allí, le subí la blusa y le desabroché el corpiño, los pechos mas hermosos y grandes que vi en mi vida los tenía ante mi ahora. Los tomé entre mis manos y me lleve uno a mi boca, tenía un pezón grande el cual comencé a chupar. Ella me preguntaba entre quejidos si me gustaban sus tetas, que me les podía comer a gusto. Sus manos ya habían desabrochado mi pantalón y comenzaban a jugar con mi pija por encima de mis calzoncillos. Luego me los bajó y se agachó delante de mi engulléndose todo mi pedazo hasta las bolas. Yo gemía por el placer que esta mina me estaba dando mientras le acariciaba y exprimía sus pechos entre mis manos. Miré hacia abajo y podía ver sus ojos mirándome fijamente y moviendo su cabeza hacia atrás y adelante, haciendo ruido con su lengua sobre mi pija. Me tomaba por los cachetes del culo y me llevaba hacia ella pidiéndomela mas adentro.
Yo ya estaba por acabar y sacarla de su boca pero la muy puta me apretó de los cachetes del culo para que no se la sacara. Yo sentí un escalofrío por mi espalda y un placer extremo por lo que le descargué toda la leche en su garganta, de la que no se escapó una sola gota. Luego con su preciosa lengua me la dejó limpita.
Cuando estuve un poco repuesto ella me miró y me dijo “ahora te toca a vos darle placer a esta mamita…” y sin mas ni mas se quito los pantalones. Tenia puesta una tanguita color crema que se le metía toda en el orto, de solo verla se me puso dura de nuevo, a lo que me agaché y hundí mi cara entre sus piernas besándola a través de su ropa interior, estaba toda mojada por sus flujos de la excitación que sentía. Yo comencé a morder sus labios por encima de la tanguita y a pasar un dedo por encima de su clítoris, ella se quejaba y decía: …así, mi bebe, así, comeme toda… ayyyyyy. Yo directamente le arranque sus calzones de un tirón quedando ante una espesa mata de pelos del cual se desprendía un hermoso olor a perra en celo. Abrí sus piernas y las apoyé en un filo de la pared con lo cual su vagina quedó toda a mi disposición.
Me abalancé sobre sus labios carnosos, los cuales mordía suavemente y con lo cual ella pegaba un gritito de placer, mis dedos tocaban su clítoris arrancando los suspiros más lindos que oí en mi vida. Uno se lo empecé a meter suavemente a la vez que le chupaba el clítoris. Ella parecía una loba, se movía arriba y abajo emitiendo quejidos cada vez más fuertes, mis dedos se movían cada vez mas fuerte dentro de ella, los tenía empapados por sus jugos.
Luego tomó mis cabellos y comenzó un mete y saca con mi cabeza que yo creía que me iba a ahogar, a todo esto yo no dejaba de meter lengua y dedos. El orgasmo que tuvo, según como le contó luego, fue espectacular. Su vagina se contraía con unos espasmos espectaculares a la vez que mi cara se iba llenando de sus jugos orgásmicos. Sus gritos eran realmente fuertes, por lo que pensé que nos podrían estar escuchando, cosa que me excitó a sobremanera, me paré y con mi pija al palo se la hundí hasta el fondo. Ella pegó un grito de placer y se aferró a mi espalda comenzando un sube y baja genial, nuestros cuerpos se acoplaron perfectamente a un movimiento realmente excitante. A cada empujón mío, Ofelia gritaba que por favor no se la saque mas que se le deje toda adentro…” soy tu putita” me decía. Yo la tomaba por sus nalgas y se la hundía más al fondo. Tenía mis manos empapadas. Se movía como ninguna, mientras yo chupaba y mordía esos hermosos pechos que tenía ante mí. Nuestros gritos llenaban el silencio de la noche, ella me arañaba la espalda y me decía…”quiero que acabemos juntos, mi amor, por favor”. De repente comencé un movimiento furioso de mete y saca al saber que ya estaba por llegar. “…ahora, mi amor…” le dije y le descargue un chorro mas grande aún que el primero, ella arqueaba su espalda mientras me gritaba: “…que bien me cogiste, mi amor, me acabé toda con vos…que puta que soy…soy la mas puta de todas…” . Por mis piernas corrían nuestros jugos, a lo que ella se agachó y los comenzó a beber diciendo: “…mirá como mamita se toma toda la leche..”, luego siguió con mi pija en la que no dejo ni un rastro de nuestra aventura.
Después nos vestimos, y nos quedamos un rato mas charlando entre besos y franeleos. Me dijo que vaya a su casa en Neuquén, que vivía sola, y que allí podríamos continuar esto que habíamos comenzado, que hacía mucho tiempo que no le ocurría algo así. Luego la acompañé hasta la casa de su sobrina y allí nos despedimos. Al otro día se iba a su ciudad. Tiempo después fui a Neuquén y me fui a su casa, en ese tiempo estaba de vacaciones junto con ella su sobrina amiga mía, o la que nos había presentado, era una chica un poco gordita pero muy linda. Algo pasó con ella también (formamos un trío) pero eso se los voy a contar después de ver publicado mi relato.

Relato erotico de como un joven acaba tirandose a una madura, el mejor polvo de su vida.

Siempre me consideré un chico normal, 18 años, atractivo, estatura en la media nacional, vamos un españolito mas, con la pandilla típica de 10 colegas. Allí estaba yo, sentado en aquél autobus atestado de gente. Si soy sincero los autobuses son una de mis mayores pasiones, observar a cada mujer que entra de arriba a abajo, ver como cruzan las piernas evitando mostrar sus tesoros pero incitando a los ojos indiscretos a mirar.
En esa búsqueda mis ojos encontraron algo deslumbrante tal vez la mujer mas atractiva que jamás habia visto, emanaba sensualidad por todas partes. Vestía una chaqueta azul sobre los hombros, una blusa color crema, amplia que dejaba constancia de la gran fuente de placer que se encontraba alli, la falda a juego con la chaqueta le quedaba bien ceñida. Sus piernas modeladas con unas medias blancas se cruzaron, aquello fue un resplandor que cegó mis ojos por unos instantes. Trás esto me fije en su pelo, media melena color cobrizo, sus ojos castaños como un atardecer manchego, al fin llegué a su boca, labios gruesos y carnosos, una boca ideal para besar.
Mientras trataba de calcular la edad que debía de tener me percaté de que me miraba, el corazón me dio un vuelco, el estómago se me puso del revés y las palmas de las manos me empezaron a sudar, justo en ese momento le guiñé un ojo, fue un acto reflejo, jamás lo habria hecho conscientemente, ella lo vio y giró la cabeza hacia otro lado.
Suspiré, el agobio iba desapareciendo. Volvi a examinarla exhaustivamente, debía de rondar los 40 años, esa mujer me atraía poderosamente, mi polla se había enamorado de ella, empezaba a crecer cuando volvió a mirarme, esta vez le aguanté la mirada, me gustaba este juego, ella comenzó a jugar con su anillo, un anillo dorado en el que entraba y salia repetidamente su dedo. Aquello era demasiado para mi calenturienta mente, mis vaqueros ya no permitían expandirse mas a mi otro yo.
Subitamente se levantó, se dirigía a la puerta de salida, no había duda de que se disponía a bajar en la siguiente parada, a mi todavía me quedaban 10 minutos de autobus hasta el instituto. El autobus paró, las puertas se abrieron ruidosamente, bajaba lentamente por las escaleras, mis ojos ni se separaban de sus caderas. El autobus cerró las puertas, ella se alejaba, de repente una voz gritó – “Un momento”¸ – al chofer; ¡coño¸ era la mia!, las puertas se volvieron a abrir mientras corría hacia ella.
Estaba claro que esa tarde mi bajo vientre dominaba mi ser. Una sensación de angustia se apoderaba de mi, no la veía por ninguna parte. Me asomé a una esquina y conseguí verla, ¡eso si que era andar!. Sus anchas caderas se mecían provocativamente, yo hubiera pagado cualquier precio por ver ese culo sin ropa alguna. Decidí a seguirla, no tenía nada que perder. Me mantenía a cierta distancia lo suficientemente lejos como para no ser muy descarado pero lo más cerca posible para poder jugar a adivinar que ropa interior llevaba, fina lencería blanca, todo un lujoso juego de satén, mi mente se desbordaba, tal era la excitación que podia notar como había manchado un poco los calzoncillos.
Seguíamos andando los dos, ella no se había vuelto en ningun momento a mirar. Se paró a mirar un escaparate, yo torpemente intenté disimular atándome los cordones de los zapatos, disimuladamente seguía fijándome en su redondo y hermoso culo. Acto seguido entró en un supermercado contiguo a la tienda del escaparate que había estado mirando.
Decidí esperar en un bar que estaba enfrente y desde el que podía ver perfectamente la salida del supermercado. Pasado un buen rato salió cargada de bolsas, iba que casi no podía con ellas, parecía como si estuviese pidiendo a gritos que me acercara y le ayudase. Yo no lo pensé mas me dirigí hacia ella todo lo seguro de mi mismo que en ese momento fui capaz, paso firme, erguido, mirada al frente, intentando aparentar todo lo que no era en la rutina diaria. Por fin llegué, me situé tras de ella, y le dije:
- ¿Necesita ayuda? -con la voz mas educada que jamás ha salido de mi boca.
- Sí, gracias. – respondió – Vivo aquí al lado, pero con tantas bolsas no puedo. -cotinuo hablando.
Yo me limité a coger todas las bolsas que pude, estaba embobado por ese par de olas que la naturaleza le había dado, ella disfrutaba la muy zorra al verme que no paraba de observarla lascivamente. Caminabamos los dos juntos, uno al lado del otro, yo de reojo seguía el ir y venir de su pezones marcados en la blusa color crema. Pronto llegamos a un portal, abrió y me dijo que subiese para tomar algo y refrescarme. Nos dirigimos al ascensor, entramos y ella presionó el número 6, había en total 8 pisos. Mi polla parecía decirme que me la follase alli mismo que el lugar era lo de menos y que si ella no quería tan solo era algo circunstancial, conseguí sobreponerme a mis mas oscuros pensamientos, pero dentro de mi aun albergaba la esperanza de pasar toda un rato de placer y lujuria con una cuarentona que emanaba sexualidad por cada poro.
Introdujo la llave, la mía estaba lista para meterla en la cerradura de su entrepierna. Empujo la puerta, soltó las dos bolsas que llevaba y grito ¡Juliánn, cariñoooo! En mi mente desapareció la idea de sexo y lujuria, estaba casada y su marido estaba en casa. Por el pasillo apareció el tal Julián, parecia un hombre afable, me había visto, pero traía una sonrisa de oreja a oreja.
-Hola, chaval -dijo- Gracias por ayudar a mi mujer, me has ahorrado tener que bajar a ayudarla. Pasa y tomate una cerveza.
- Gracias -fue lo único que mi boca pudo balbucear.
Ella me condujo hasta la cocina y me dijo que cogiese lo que quisiera del frigorífico, dio media vuelta y se fue camino de la entradita. Por lo que pude escuchar, “Julián” tenía que irse, llevar unos planos a una constructora. Antes de salir, asomó la cabeza por la puerta de la cocina y se despidió amablemente con la misma sonrisa que antes. Ya había apurado la cerveza, me disponía a salir, pero antes decidí despedirme ya que ella no había tenido la delicadeza de acompañarme en la cocina.
-Señora, señora – decía mientras salía de la cocina camino de la entradita.
- Si, aquí estoy – sonó a lo lejos su voz. Segui andando por el pasillo buscándola.
- ¿Dónde? – grité yo, aquello era absurdo y tenía ganas de irme, entré en el primer cuarto, de donde parecía provenir su voz.
Asomé la cabeza y cuando me disponía a decirle que me marchaba la vi, estaba de pie, se había quitado la chaqueta, en la blusa se podia ver el relieve de los pezones. Mi polla renació, con voz extremedamente melódica dijo que me iba a dar una propina. Yo no abrí la boca tan solo me limité a mirar como cogía su bolso, de ahí sacó el monedero. Se acercó a mi estábamos a un metro de distancia, abrió el monedero, introdujo su mano, yo esperaba los veinte duros, pero lo que de allí salió no era moneda de curso legal.
Aquello era un condón, me cogió por los hombros me llevó hasta la cama y allí me sentó. Con mucha suavidad empezó a desabrochar los botones de mi pantalón vaquero dejando libre por fin a algo que últimamente había dominado mis actos. Con sus suaves manos acariciaba mi ya erecto pene, la punta de su lengua se paseaba por mi glande haciéndome estremecer de palcer.
Mis manos se fueron en busca de sus pechos. Le quité la blusa, ella seguía chupándomela muy suavemente para que no me corriese. El placer era inmenso, eso sí que era sexo en estado puro. Le indiqué que se levantase, que me dejase hacer ahora a mi, ella se tumbo en la cama, Yo ya estaba desnudo y me tocaba terminar de desnudarla a ella, le quité el sujetador, tenía delante de mi esos pezones con los que tanto me había excitado antes, mis dedos daban vueltas a su alrededor, luego era mi lengua la que lo hacía.
Aun tenía la falda azul puesta. Mi boca se cebo en su pezón derecho, eran grandes muy grandes, sentir aquello en mi boca nublaba mi mente, no hubiese parado nunca si ella no me hubiese dejado entrever que quería que bajase mas por su cuerpo. La giré y la puse bocabajo, bajé la cremallera de su falda y se la quité, ante mi quedó aquel hermoso culo, culo que ese día sería mio. No pude evitar manosearlo, aquel culo que había sido protagonista de mis mas húmedos sueños lo tenía delante de mi, moviéndose lascivamente pidiendo caña. Mi mano pasó hacia su coño, acariciaba su depilada mata de pelo, un suave ir y venir, yo notaba como se iba poniendo húmeda, cada vez movía mas su caderas, se estaba poniendo caliente, y yo necesitaba meter mi polla en su cueva.
Paró de moverse, se volvió, su lengua ascendia rozandome la piel del pecho, llegó hasta mi oreja y me susurro..
- Montame, quiero que seas mi jinete particular. Mi culo te llama.
Acto seguido, se puso a cuatro patas, culo en pompa, aquella imagen era impresionante ese gran culo delante de mi polla, podia ser su clitori húmedo y caliente, su pelo púbico delicadamente depilado y al fondo sus grandes tetas apuntando al centro de la tierra.
Encorvó un poco la espalda, mostrando aún más su abertura, agarré mi polla como un torero dispuesto a entrar a matar. La situé justo delante, pase mis dedos por sus labios mayores, y con su flujo impregné mi espada. Poco a poco la iba metiendo, ella levantó su cabeza, la estrechez hacía que fuese con cuidado, lo que sentía era una mezcla de placer, gusto y poder. Cada vez se la metía mas rapidamente, la agarré por las caderas, mi respiración se alteraba, ella jadeaba, yo seguía metiéndosela cada vez más bruscamente, era mía, yo era quien mandaba, a ella le gustaba, una de sus manos estaba en su clítoris, frotándolo repetidamente. Mi polla entraba y salía cada vez mas rápido, ella gritaba, yo notaba como el primer chorro de semen iba por mi polla, intentaba retenerlo, haciéndolo mas duradero y disfrutar más del placer que aquél culo me proporcionaba, ella se retorcíaa de placer, yo estaba a punto ya, iba a explotar saqué mi espada y el semen encontró la salida, me corrí encima suya…
Se dio la vuelta y cogió mi polla y se la introdujo otra vez en la boca, su calidez y suavidad contrastaba con la estrechez de su culo, el placer que sentía con mi polla en su boca era inmenso, mis manos estaban acariciando sus labios internos, rosados, calientes y mojados. Había sido la follada de mi vida, con una mujer de la que ni tan siquiera sabía el nombre, eso no importaba. Me dio un beso en la comisura de los labios, y se fue al cuarto de baño, me mostró el camino al otro. Me vestí, y lave un poco. Ella se ducho, estuve esperándola un rato, salió con un albornoz rosa, con el pelo mojado, seguía igual de espléndida, se quitó el albornoz, quedó completamente desnuda ante mi. Se puso las delicadas bragas, el sujetador, terminó de vestirse. Yo me despedí y me fui de aquella casa. En mi mente se mezclaban los pensamientos, los recuerdos, volví a coger varias semanas el mismo autobus a la misma hora, pero no me la volví a encotrar, quizás mejor asi. Aquél fue el mejor polvo que eché nunca, con una mujer que no conocía, el polvo con la mujer madura.

Relato erotico de una ninfomana llamada Sol, a la que le encanta el sexo y en esta ocasion se lo monta con su mejor amiga y su novio, esto es un relato que muestra el significado del porno brutal.

Cuando tenia 18 años estaba una tarde con mi mejor amiga y su novio en ese momento, se llama Hugo, ella es Magy, estábamos en mi casa un día que no estaban mama y su esposo y se fueron de viaje por 1 mes, yo estaba sin novio y le había conversado a Magy que estaba muerta de ganas de que me coman la cuca, yo no era virgen desde los 16, pero únicamente había tenido sexo oral y por la vagina. Por la noche luego de haber visto una peli Hugo nos dijo que tenia un porro de marihuana y aceptamos, era la primera vez de las dos y lo hicimos para probar. Luego de fumar el porro estábamos re chistosas y el solo nos miraba sentado en el sofá de mi sala, luego nos pusimos a bailar con The Doors y cada vez eran bailes mas lentos, luego mejor nos sentamos y el puso en un canal que dan pelis eróticas y estábamos viendo los 3, el nos pregunto si alguna vez nos besamos en la boca, las dos dijimos que si, para eso ya estábamos calientito por la hierba y la peli, donde estaban dos nenas con un hombre, el nos dijo que nos diéramos un beso y como el estaba en la mitad lo hicimos y el nos sostuvo las cabezas unidas, nos pedía que nos metiéramos la lengua pero no quería, Magy luego de algún rato accedió y comenzó a pasarme la lengua por los labios, me dijo:

- Es solo para que nos deje en paz, hace lo mismo vos.

Luego el se beso con ella y yo me serví un trago, cuando regrese el estaba chupándole la teta salida por encima del top, yo dije

- Perdón, mejor me voy

El se levanto y me tomo de la mano, me dijo

- Nena, se que te morís de ganas

Me levo hacia ella y nos dijo que nos va a penetrar a cada una por separado que si no queremos no lo hacíamos entre las dos pero que le gustaría que le observemos darnos verga.

Primero le desnudo a ella y le hizo que le mame la verga, ella estaba excitadísima por la droga y muy desinhibida, extendió su mano hacia mi y me dijo

- Déjame verte el coñito amor.

Yo que esta re excitada igual me baje el short y la tanga y el me puso en cuatro sobre el sofá y por detrás empezó a lamerme el coño y el ano mientras ella le mamaba

Luego de un rato de lamidas y chupadas de vergas, huevos, coños y clítoris, el se separo y nos hizo levantar a las dos y nos junto para besarnos.

Las dos luego de la sesión previa accedimos y esta vez fue con legua y todo, el nos pedía que nos pasemos saliva que nos chupemos las tetas y nos metamos los dedos, yo lo hice en mi coño, y de repente sentí otro dedo dentro de mi vagina, era el de Magy, estaba penetrada por un dedo mió y uno de ella, el se fue a su chaqueta y saco un tubo, dijo que era crema anal que no nos preocupáramos, se puso en los dos dedos de la mitad y nos inserto un dedo en cada ano mientras nosotras nos besábamos.

Estaba delicioso, cada vez nos acostumbrábamos mas a su penetración anal y nos besábamos mas fuerte, yo estaba siendo doble penetrada por dedos…Era lo máximo hasta ese momento.

Luego sentí que tenia por lo menos 3 dedos en el ano, yo también le metí dos en la vagina de Magy, estábamos en un éxtasis total, el se levanto y nos beso a las dos, era un beso entre los tres las tres lenguas se topaban y la saliva era lamida de todos los labios, nos frotaba las nalgas y nos comenzó a nalguear, primero suave, luego fueron fuertes y nos decía:

- Vamos zorras que para eso vine, sabia que les iba a drogar y culear, son deliciosas, háganme eyaculara, muévanse putas baratas mastúrbense y lámanse.

Ahí decidimos jugar al juego de las perras y el amo, el nos hizo arrodillar y lamerle la verga, ella le lamía el palo yo las bolas y el ano, nos tiro del cabello y nos hizo levantar y ponernos de pie, se sentó en el sofá y me ordeno sentarme sobre el de espaldas, me senté y me clavaba la verga como maquina a mil por hora.

A Magy le ordeno lamerme el coño, lo cual lo hizo a las mil maravillas, lamía mi coño y su verga dependiendo el mete saca en el que estábamos, yo estaba arrechisima, me quería morir de la excitación y gritaba como perra mismo.

Luego me levanto y mientras me levantaba me metía dedo en el coño y el año y decía

- Ya te toca la culeada putita espérate no gimas como desesperada.

Me empujo hacia un lado y le tomo a Magy de los pezones y se los estiro hacia el para morderlos, magrearle el coño, luego la sentó de frente a el y la penetro, me ordeno:

- Prepárame ese culito que hoy me lo voy a comer y bien, porque si no entra de un empujón te castigo perra!!!

Yo me arrodille detrás de ella y la empuje mas hacia el para que me deje libre la vista a su ano, en uno de esos mete saca de verga le metí un dedo en el coño y lo embarre de su fluido vaginal, se lo esparcí en el año y lo comencé a lamer primero por fuera luego me embargo la excitación y le metí la lengua, el ano de ella estaba ya previamente dilatado por los dedos de Hugo y fue mas fácil meterle lengua.

Luego fueron dedos y lamidas, estaban re fuertes y no podía tener mis dedos dentro por mucho tiempo, ella saltaba sobre la verga como cabalgando, luego nos llevo a la cama y me hizo acostar mirando hacia arriba y ella sobre mi mirando hacia abajo, las dos nos besábamos y el nos penetraba turnándose por la vagina, luego de un buen momento que estuvimos así, le comenzó a mandar la verga por el culo y ella gritaba, primero fue hasta que entre la punta y luego de una empujada le metió toda la verga, tenia una verga grande de unos 20cm. Y muy ancha así que si dolía, le estaba culeando, se separo, se sentó en la cama y ella sobre el con las piernas abiertas y se la clavo en el culo nuevamente, yo hasta eso le lamía el coño y le metía dos dedos, el me ordeno meterle 3, luego 4 y si entraron, me dijo métele la mano, y le tapaba a ella la boca para que no diga nada, porque si no lo hacia me iba a costar caro, así que metí todos los dedos y fácilmente entro todo el puño, entró hasta la muñeca, ella le mordió la mano a Hugo y el le tiro del cabello de castigo, pero estaba gritando de la ricura, me moría de ganas de que sea mi turno, ella grito:

- Voy a terminar, dale amor que termino, orgasmo, orgasmo, orgasmoooooooo

Y yo sentí un río de fluido que me caían en la lengua, me los lamí y el la retiro de encima suyo, le dijo que se siga masturbando que no pierda la calentura, me levanto a mi y se bajo a morderme las nalgas, me mordió tan duro que me las dejo marcadas por una semana, pero el efecto de la droga me hizo sentir placer y no dolor, mi trato fue diferente, me hizo acostar mirando hacia arriba y a Magy sostenerme las piernas levantadas, yo estaba apoyada en la cama únicamente por los omóplatos y tenia las piernas abiertas en el aire, me escupió en el orificio del ano y le clavo la cabeza a Magy en mi ano para que me lo dilatase, ella lo hizo de maravilla, le dijo que me metiera mano en el coño igualmente y ella lo hizo, solo que ella lo estaba haciendo despacio y le empujo toda la mano de un solo golpe para que me penetrara.

Tenia la mano de ella adentro y le ordeno sentarse sobre mi cara para que le lamiera el coño y le metiera dedo al culo.

El tomo la verga y la inserto de un golpe en mi culo, fue delicioso pero algo doloroso y le mordí el clítoris a Magy la cual grito, Hugo dijo:

- Como se te ocurre putita hacerle gritar a mi perrita que tan bien me sirvió

Dirigiéndose a ella le dijo:

- Castígala, meale en la boca

Yo estaba con una mano en la vagina y una verga en el culo, estaba disfrutando al máximo solo me dedique a sacar la lengua para no perder ese liquido que me iban a derramar en la boca.

Ella empezó a mear con dificultad, lo cual hacia mas fácil que yo me tome su orina, luego fue un chorro largo que me hizo escupir y embarrar mi pelo y la cama, le dijo:

- Eso perrita ahora límpiala a mi putita la cara

Ella me lamió la cara y nos pasamos su orina de boca a boca, mientras estaba solo penetrada por el culo en este momento.

El grito:

- Leche gatas para alimentarlas pónganse en posición

Nos pusimos en 4 frente a el y nos eyaculo en las caras, le exprimimos hasta la ultima gota de semen y luego nos lamimos mutuamente los restos de la cara.

Terminamos exhaustas y nos dormimos, al despertar estábamos tan avergonzadas y el ya no estaba, mi pelo olía a orina, ella se fue y yo me fui a la ducha…

Quien no ha soñado alguna vez con una zorra mamando tu polla mientras que conduces? Este relato erotico nos cuenta como una tia decide hacer la fantasia realidad a su novio y no para de chupar polla hasta que llegan a su destino, tragando leche en el trayecto.

La pasión con mi chico estaba llegando a su fin. La verdad es que cada vez estábamos más apáticos, más parados…el deseo poco a poco se iba apagando y eso me estaba matando. Él es la persona que más quiero en este mundo.

Llevamos juntos más de 6 años. Desde el principio me encantó porque me lo daba todo. Es gentil, gracioso, detallista y en la cama es maravilloso. Tiene unas manos, una boca y una polla que me han ofrecido sensaciones maravillosas e indescriptibles. Pero hace meses que ya nada es lo mismo.

Cómo ya he dicho llevo algo más de seis años con él. Nunca había estado tanto tiempo con ningún chico así que no sé si esta desgana es normal. Pero estaba preocupada así que hablé con mi mejor amiga, que lleva más de 8 años de noviazgo. Si esta falta de pasión era normal, seguro que ella la habría pasado y podría darme una solución.

Sí, le había pasado varias veces. Cuando te acostumbras a una persona a veces caes en la rutina. Pero me dijo lo que hacía ella cuando estaban en esa situación. Tenía que sorprender a mi novio sexualmente. Hacer algo que él no se espere, que me comporte cómo una perra. Eso nos pondrá muy cachondos a los dos. La verdad es que sólo de pensar situaciones me ponía muy caliente.

Tras varios días rondando ideas y mojando mis bragas de lo cachonda que me ponía decidí llevar a cabo una de esas fantasías que sabía que mi novio siempre había tenido. Sabía que le encantaría que le comiera la polla mientras el conducía. Y a mí sólo de pensar que alguien podría descubrirme mientras se la estaba chupando me ponía súper caliente.

Ese fin de semana habíamos quedado para comer en casa de mi hermana. Vive en un pueblecito a unos 40 kilómetros de la ciudad. Ese sería el momento idóneo.

Y eso hice. Llegó el día y cuando llevábamos 5 minutos en la carretera empecé a tocársela. Él me miró entre extrañado y cachondo. Se notaba que no sabía porqué lo estaba haciendo pero le gustaba. Ninguno de los dos decía nada, pero los dos lo estábamos deseando.

Mi novio estaba deseando sentir mi boca en su polla pero yo quería hacerle sufrir un poco. Notaba cómo su polla en su pantalón estaba durísima, a punto de estallar. Cuando decidí que ya había sufrido bastante, me decidí a desabrocharle el pantalón. Mi novio ayudó bien gustoso. Estaba cachondísimo. Y yo estaba chorreando mis bragas.

¡¡Dios, qué pollón!! Hacía tiempo que no se la notaba tan dura. Y hacía también mucho que no deseaba tanto comérsela. Así que se la empecé a comer como una perra en celo. Se la cogía con fuerza, se la chupaba con dureza, con pasión. Todo el deseo desaparecido de estos meses estaba apareciendo de golpe. Y los gemidos de placer de mi novio demostraban que el estaba encantando igual que a mí.

Mi cabeza subía y bajaba con rapidez. Estaba deseosa de sentir toda su leche en mi boca. Quería comérmelo entero, saborearlo como lo perra que era. Pero me gustaba parar de vez en cuando para ver la cara de placer de mi novio. Y eso me ponía aún más cachonda y volvía a la mamada con aún más ganas.

Ya notaba cómo mi novio estaba a punto de correrse. Sus gemidos inundaban todo el coche, su polla estaba a punto de reventar y me preparé a saborear toda su leche.

¡Dios, que corrida! Creo que nunca se me olvidará el grito de placer que soltó mi novio mientras se corría. Hacía tiempo que no lo pasábamos tan bien. Esto de ser un poco puta esta muy bien. Le he cogido el gustillo a ser una perra. Ya os contaré.

Relato erotico de una zorra a la que le gusta que la miren mientras folla, a mi no me importaria ser el observador de un pivon asi, menudo espectalo! esto si que es porno

Soy morbosa, lo reconozco. Siempre lo he sido. Me encanta que me miren. Disfruto sabiendo que los chicos me están comiendo con la mirada, sintiendo que están deseando follarme,… ¡y eso me pone muy cachonda!

Con mis anteriores parejas nunca he podido llevar a cabo las fantasías que corren por mi cabeza constantemente. Eran demasiado pasivos o demasiado parados para poder hacerlas. Pero mi pareja actual es totalmente diferente. Sexualmente se parece mucho a mí. Y eso me encanta.

Llevamos poco tiempo pero hemos estado hablando de varios temas y sé que le pone igual que a mí el mundo del voyerismo. Aunque a nosotros no nos gusta mirar, sino que nos miren. Saber que nos pueden descubrir y mirar nos pone a cien.

Ayer por la tarde fuimos al cine porque echaban una peli que parecía muy buena. Además, pasar la tarde juntos disfrutando de la compañía del otro me apetecía. La peli no nos defraudó. Tenía además partes muy eróticas que me habían puesto muy cachonda. Nos gustó mucho a los dos. Pero más nos gustó lo que vino después.

Íbamos camino del coche, al aparcamiento. No éramos los únicos. Los aparcamientos de los centros comerciales son un constante ir y venir de gente. Y cachonda que estaba después de ver la película, empezó a correrme una idea alocada por la cabeza.

Mi novio tiene un coche con las lunas tintadas, los cristales de detrás. Tenía ganas de montármelo allí en el mismo parking. Sabiendo que hay gente a nuestro alrededor que nos puede ver. Sintiendo que alguien puede descubrirnos y observarnos.

Le abracé fuerte, le besé con fuerza y cogiéndole la polla le susurre al oído: “Quiero follarte aquí mismo. ¡Quiero esta polla en mi coño ya!” Él se sorprendió. Miró a su alrededor cómo estudiando la situación y pronto se dio cuenta de lo morboso del lugar.

Pronto estábamos en la parte trasera de su coche, el debajo mío y yo de rodillas encima de él restregando mi coñito en su pantalón. Mi tanga estaba empapadísimo y el estaba muy cachondo. Nunca me había besado el cuello de esa forma tan pasional. Me mordía, me lamía,…¡me estaba encantando!

Estaba super cachonda. Dios, que ganas tenía de sentir su polla dentro de mí. No podía esperar más. Llevaba falda así que sólo tuve que quitarme el tanga. Él se bajó el pantalón hasta las rodillas y dejó al descubierto mi objeto de deseo: una enorme polla dura cómo una piedra. Esa imagen me puso perra no lo había estado en mi vida. Quería sentirla en mi coño. Quería que rompiese en dos.

Me la metí toda de una. Con lo cachonda que iba no me hacía falta nada de lubricación. Y empecé a cabalgarle con pasión, con fiereza. Él estaba con los ojos cerrados disfrutando de cómo me lo estaba follando. Yo miraba a través de los cristales por si había gente alrededor. Sentía el morbo y me ponía más perra así que me movía aún más rápido. Mi primer orgasmo no se hizo esperar.

Él parecía que no tardaría en correrse porque intentaba abrazarme para que bajase el ritmo pero yo estaba demasiado cachonda para parar. Quería toda su leche en mi coño. Quería sentir su calor, notar cómo su polla estaba en mi interior y sentir su semen recorriendo mi coño. Yo sentía que tampoco me faltaba mucho así quería llegar con él. De todas formas, tomaba la píldora, así que no había problema.

Mis embestidas eran cada vez más fuertes. Y sus gemidos cada vez más altos. Seguro que alguien estaría viendo cómo el coche se movía. O quizás le oían a él gemir de placer. Y sentir que nos estaban viendo me ponía aún peor.

El grito de placer del mi novio fue increíble. Y su corrida también. Sentí cómo su polla me reventó dentro e instantáneamente un enorme chorro de semen recorrió mi coño. Yo no pude más y me corrí por segunda vez. Dios, que buen orgasmo acababa de tener. ¡Aún mejor que el primero!

Allí nos quedamos, abrazados disfrutando del momento. ¡Dios, qué polvazo! Ha sido uno de los mejores de mi vida. ¿Alguien nos habrá visto? ¡Creo que me estoy poniendo cachonda otra vez!

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