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bebiendo cerveza cono japonesEsta jovencita con su falda de colegiala es el morbo hecho mujer. Se coloca con el culo en pompa provocando a un maromo con un pollon enorme y se dedica a follarsela y a metersela por el culo. Al principio la zorra no parece disfrutar mucho, pero eso solo dura unos segundos, despues casi se la ve votar encima para que la penetren hasta el fondo y es que a esta zorra le gusta el porno brutal. continue reading…

Que le harias a tu novia si te dice que tu regalo de cumpleaños son ella junto con otra chica para disfrutar del sexo y asi hacer realidad todas tus fantasias? pues algo asi le paso a este chico que nos cuenta en este relato erotico su experiencia con dos mujeres teniendo porno brutal.

Supongo que una de las fantasías de cualquier hombre es follar con dos mujeres a la vez. Lógicamente yo ya le había contado a Macarena, mi novia, ese deseo secreto de follar con ella y con otra mujer al mismo tiempo, pero se lo contaba como algo imposible, digamos, como un sueño. Ella siempre decía que no podría soportar verme follar con otra mujer que no fuera ella.

El caso es que una noche llegué a casa, muy tenso por culpa de un empleado de la oficina, pero eso no creo que sea necesario explicarlo. Esa noche, al llegar a casa, Macarena estaba con su amiga Susana de Madrid y que habia venido a pasar un fin de semana a casa. Yo saludé de mala gana y decidí darme una ducha. Macarena notó mi mal humor y entró en el baño a ver que me pasaba. Se lo expliqué y como suele suceder con estas cosas, sólo con eso me calmé un poco. Mientras tanto me había ido desnudando para meterme en la ducha. De pronto, Susana se acercó a decirnos no se qué de la cena y me pilló completamente desnudo.

- Huy, perdón. Es que no se como apagar el horno. – Dijo.
- Ahora voy yo. – Le respondió Macarena.
- Vale, vale. Lo siento. – Me dijo a mí.

Durante esa breve conversación hacía como que quería irse pero no se iba, y yo creo que no me quitó ojo de encima. Eso me excitó y empecé a notar el inicio de una erección, cosa de la que Macarena se dio cuenta.

- Eh, tranquilo. ¿Que, ya se te ha pasado el cabreo?. – Me dijo bromeando.
- ¿Te gusta Susana, verdad sinvergüenza? – Dijo, mirando mi polla que con las risitas parecía querer seguir creciendo.
- Bueno, si, pero vamos, esto son cosas naturales.
- Anda, metete en la ducha. – Dijo mientras salía del baño.

Me metí en la ducha y tardé un rato en perder la erección, hasta que conseguí dejar de pensar en el fino vestido de Susana, y en que no llevaba sujetador. Habría jurado que al verme desnudo se le habían endurecido los pezones. Lo cierto es que tenía un culo estupendo. Decidí que tenía que subir el caudal del agua fría en esa ducha. Una vez afeitado y vestido de andar por casa, fui al salón donde la mesa estaba puesta. No quería darle más importancia al tema, pero cuando vi a Susana y a Macarena sentadas en el sofá estuve seguro de que Macarena le había cuchicheado lo de mi erección o algo así, porque me miraban las dos entre risitas.

- Anda, Tarzán, siéntate que ya vamos a cenar. – Dijo Susana.

Estaba claro que habían hablado del tema. Eso creo que me ruborizó un poco, pero lo peor fue que volví a notar como mi pene despertaba de la ducha fría que acababa de recibir. Macarena pasó por mi lado sonriendo y me dio un beso. Me quedé sólo con Susana.

- ¿Cómo va todo?. Siento mucho como he llegado. Cosas del trabajo. ¿He estado grosero? – Dije, por hablar de algo, mientras Susana bebía una copa de vino.

- No te preocupes. Eso nos pasa a todos. ¿Quieres vino?

- Sí, gracias.

- ¿Siempre te duchas cuando llegas a casa? – Me preguntó de pronto, sin mirarme y mientras me ponía una copa de vino. Empezaba a excitarme en serio.

- Eh, bueno. Si siempre.

En esto, entró Macarena al salón. – ¿Depende de si tenemos invitados? – Preguntó según entraba. Intenté sonreír como aceptando la broma. Susana me acercó la copa de vino y dí un trago muy largo.

- Si, bueno es que no me he dado cuenta de que la puerta estaba abierta, como estábamos hablando, pues claro, no me he fijado que me estaba desnudando con la puerta abierta. En cualquier caso tampoco creo que hayas visto nada del otro mundo. – Le dije a Susana intentando defenderme.

Entonces Macarena y Susana se miraron y rieron. – Venga, vamos a cenar. – Dijo Macarena.

Comenzamos a cenar, y todo pareció volver a la normalidad, pero en el ambiente flotaba, ahora estoy seguro, cierta sensualidad.

- Lo siento, pero hemos gastado los aguacates para hacernos una mascarillas. – Comentó Macarena. – Y no han quedado para la ensalada. – Dice Susana que te deja la piel muy suave.
- Si – Contestó Susana – pero no sólo se usa como mascarilla.
- Es cierto – Continuó Macarena -La verdad es que lo hemos usado como mascarilla, pero Susana la utiliza también como crema para todo el cuerpo ¿Verdad?.
- Es que deja una piel muy suave, por la cantidad de aceite que tiene. Mira, toca. – Me dijo Susana. Y entonces me ofreció un brazo.

Creo que en ese momento, entre el vino, la cena y la conversación, ya tenía una erección total, lo que hacía que el pantalón corto de deporte que me había puesto mostrase un impresionante abultamiento. Casi con miedo, cogí el brazo de Susana y lo acaricié con toda la suavidad que pude y un extraordinario esfuerzo de autocontrol. En ese instante, Susana empezó a acariciarme la mano. Rápidamente, pero sin quitar la mano, miré hacia Macarena, que se empezaba a levantar. Susana cogió mi mano y la empezó a besar, mientras Macarena llegaba por mi espalda y me abrazaba, comenzó jugando con su lengua sobre mi oreja. Cerré los ojos; noté que una mano empezaba a recorrer mi pierna, formando círculos que ascendían en busca de mi polla. Macarena me hizo levantar, con lo que apareció a la vista el bulto que tenía en los pantalones. Vi a Susana, con las pupilas dilatadas hasta el límite, mirar hacia ahí. Macarena me giró y comenzó a besarme en la boca. Yo busqué sus grandes pechos y sentí sus pezones de punta y duros como hacía mucho tiempo que no sentía. Susana llegó por detrás para quitarme la camiseta de algodón que llevaba puesta. Me besaba y acariciaba la espalda. Me abrazó y empezó a jugar con mis pezones. Mientras tanto yo desnudaba a Macarena. Quería ver esos pechos que me estaban poniendo a cien, quería lamerlos y estrujarlos con mi boca. Macarena me ayudaba a quitarse la ropa cuando Susana cogió mi mano y se la llevó a su coño. El vestido era tan fino como parecía, por lo que sentí claramente sus bragas mojadas. Empecé a acaríciale el sexo sobre su vestido, y noté como se abría ligeramente de piernas. Macarena se había quitado la blusa y el sujetador sin dejar de besarme, y entonces dio un paso atrás. Dejé el coño de Susana y me incliné sobre los pechos desnudos de Macarena. Susana se puso detrás de Macarena y empezó a acariciarle un pezón mientras yo me metía en la boca el otro. Macarena gimió y cerro los ojos mientras yo buscaba su sexo bajo el pantalón. Susana se retiró para quitarse el vestido, quedándose solamente con unas braguitas tipo tanga. A mí la polla me estallaba dentro del pantalón, así que decidí quitármelo. La erección que tenía me sorprendió a mí mismo. Susana se acercó y cogió mi cabeza para dirigirla sobre sus tetas, mientras las lamía, Macarena terminó de desnudarse completamente y se tumbó en el sofá.

- Eh, venid aquí. – Nos dijo.
- Susana la siguió rápidamente, y se sentó junto a ella.
- Bueno, que. ¿Te vas a quedar ahí parado? – Me dijo.

Me acerqué a ellas. Susana me cogió por la cintura y sin mediar palabra, se metió mi polla hasta lo más profundo de su boca. Movía la lengua por toda ella, hacía movimientos en circulo sobre mi capullo y casi me hizo perder el sentido. A veces Susana se sacaba mi polla de la boca para poder chupar tambien mis huevos. Como pude me retiré de ella, ya que estaba casi a punto de correrme y me tumbé sobre Macarena, que se había puesto boca abajo. La incorporé para que Susana se metiese debajo. Quería que me lamiese toda la polla mientras follaba con Macarena por detrás. Macarena estaba más mojada de lo que yo podía recordar. Ahora ya gritaba de placer. Estaba a punto de correrse. Yo también.

- Espera, espera. – Dijo Susana. – No te corras. Quiero que me folles a mí también, quiero sentir esa enorme polla que tienes dentro de mi coño.

Así que Macarena se retiró y Susana se sentó abierta de piernas sobre la mesa. Tenía un sexo oscuro y extraordinariamente mojado. No pude resistir la tentación de comerlo mientras le pellizcaba los pezones, mi lengua se hundió profundamente entre sus labios vaginales y sus jugos me cubrieron todo el rostro. Susana no es de las que gritan como suele hacerlo Macarena, pero era evidente que estaba a punto de correrse. Macarena se acercó por detrás de mí, cogió mi polla con su mano y me la metió en el abierto sexo de Susana. Empecé a moverme haciendo temblar todas las copas, platos y botellas de la mesa. Notaba como mi capullo se deslizaba por el interior caliente y húmedo del coño de Susana. Era suave y ella lo apretaba como para que no pudiera sacársela. Macarena me abrazó por detrás para acariciarme la polla cada vez que salía de Susana. Busqué con mi mano su sexo y empecé a acariciárselo, a separarle los hinchados labios, a frotar su jugoso clítoris. Cuando se corrió, ya no pude resistirlo más y saqué la polla para que Macarena me hiciera correrme sobre los hermosos pechos de Susana. Mientras Macarena me hacía la paja desde atrás, Susana empezó a hacerse otra, metiéndose dos dedos por el agujero que yo acababa de dejar libre, de forma que los dos nos corrimos al mismo tiempo. Me giré y besé a Macarena.

- Bueno – Dijo. – ¿Podemos terminar ahora de cenar?
- Creo que será lo mejor. – Respondí yo. – ¿Y mi pantalón?.

Las dos se miraron, entendí que no era hora de vestirse, aquello iba a ser sólo un descanso antes de terminar la noche los tres en la cama.

El caso es que Macarena ahora es la que quiere cumplir una de sus mayores fantasías y es follar con dos tíos y me ha dicho, que ella no va a esperar tanto tiempo como yo para ver su fantasía cumplida. Cosas de la vida.

Relato erotico de una bailarina erotica muy sensual. Ya me gustaria a mi ser el agraciado de este cuento, porque como la zorra mamando esta hay pocas en el mundo, ademas le gusta el porno brutal y en solo unas lineas nos cuenta todas sus posturas favoritas.

Cada noche iba como siempre al local donde trabajaba, un local donde me desnudaba lentamente y con sensualidad para poder ganarme el pan de cada día. Reconozco que era buena bailando y que ofrecía a los hombres lo que ellos querían ver, pero veían sin tocar, claro. Ningún hombre me llegó a tocar nunca, no formaba eso parte de mi trabajo. Me encantaba saber el placer y el deseo que provocaba a los hombres al mirarme, me observaban como perritos falderos, se relamían una y otra vez los labios.

Una noche llegó, mientras yo bailaba, un hombre de aspecto interesante, viril, corpulento, atractivo, se sentó en una de las mesas principales, no me quitaba el ojo de encima, me ponía nerviosa, pues podía sentir como sus ojos, su mirada se clavaba en mi cuerpo. Uuummm, me encantaba, me excitaba esa mirada tan penetrante, esta vez era yo la que deseaba ser tocada, tocada por ese hombre, por ese macho, por esas manos. Estaba cachondisima y no pude evitar el acercarme a él con un baile insinuante y poner su mano en mi coño, para que pudiera sentir la humedad que de él provenía, humedad que solo él había provocado.

Pronto se oyó el abucheo del resto de hombres que habían en el local, que si yo también quiero, que si vaya favoritismos….. Dejé de hacerlo para evitar problemas y seguí bailando sensual y provocativamente poseída por el olor que desprendía aquel hombre. Mientras, observaba como él se llevaba la mano a la nariz para percibir el olor que había dejado la humedad de mi coño, luego se llevó uno de los dedos a la boca, y comenzó a chuparlo. Me puso loca, tanto que me empecé a tocar mientras bailaba, mi coño, mis pechos,……… Llegó la hora de cerrar, ya todos los hombres, incluido él, se habían ido. Estando en mi camerino podía sentir aún el olor de su cuerpo, fogoso, caliente, me preguntaba si volvería a verlo, nunca me había pasado nada igual, nunca.

Eran ya las 5:00 AM. Me dirigía a mi casa, donde vivía sola, otra vez vuelta a la realidad, a la realidad de la soledad, maldita realidad!!!. De camino hacia a ella, me agarraron por detrás, tapándome los ojos con una mano, y mientras con la otra me tocaba el coño, era él, mi hombre misterioso, lo sabía por su olor. Me susurró al oído: ¿estás aún caliente?. Mi cuerpo se estremeció completamente al escuchar su voz viril, fuerte, potente, segura; –si– le contesté —aún lo estoy— Me tapó los ojos con algo y me dirigió hacía un vehículo. Yo me presté a su juego. Supuse que sería una limusina ya que el no conducía, nos montamos atrás. Empezó a besarme por todo mi cuerpo mientras íbamos de camino a no sé donde. Me lleno de sus caricias y sus besos por toda yo, por cada rincón. Sentía un morbo increíble y mi excitación iba subiendo por milésimas de segundos. El automóvil paró, me cogió en sus brazos y me llevó a una habitación que pude ver al quitarme la venda. Sería un hotel, me supuse. Se dirigió a la cama, y me indico que me fuese a su lado, yo accedí a su petición. Y como loca por la pasión me eché encima de él para poder sentirlo más de cerca, para poder dominarlo.

A él le puso loco mi iniciativa y comenzamos a quitarnos la ropa para poder contemplar la desnudez de nuestros cuerpos. Bufffff!!! Que cuerpo tenía!!! Tan bien formado, su pecho, todo!!!. Ya desnudos, tomé el mando, me subí encima de él y comencé a besar su cuello, recorriendo camino abajo hasta llegar a su enorme polla encendida, abrasadora, la besé y con mi lengua empecé a juguetear con la punta de su polla. Sus ojos se cerraban de gozo mientras me decía: sigue, sigue!!!, no pares!!! me vuelves loco!!! La introducí entera en mi boca y cogiéndola del tronco la meneaba de arriba hacia abajo.

La dejé jugosita, mojadita, de la miel de mis labios, mientras él jadeaba de gusto. Me dijo: acerca tu coño a mi boca!!!, lo coloqué en su cara, cambiando a la postura 69 y nos pusimos a comernos como locos. Del placer que me provocaba, el paso de su lengua por mi coño, se me olvidaba chuparle su polla, invadiéndome por completo el deseo, mi coño chorreaba a mares, estaba inundado. Levanté mi coño de su cara y de culo a él le dije: ¡¡¡méteme tu polla!!!. Se incorporó y cogiéndome de las caderas con sus manos introdujo su polla en mi agujero, hasta el fondo, me la metía y me la sacaba con sacudidas fuertes y suaves a la vez, inundándome más y más en el placer y en la locura. Me encantaba sentir sus manos en mis caderas.

Dejó de moverse, la sacó y se tumbó en la cama, yo me subí en su montura y comencé a cabalgar, a trotar, como una fiera en celo, como una loba, uuummm, ooohhh, si, si, sigue… me decía. Mi clítoris rozaba en su barriga al compás de mis movimientos, y ya sentía como mi cuerpo llegaba al clímax del deseo, y le dije: correte!!!, correte conmigo!!!. Estas palabras chocaron en él produciéndole la excitación máxima, pudiendo los dos llegar al orgasmo a la vez. Un temblor atravesó nuestros cuerpos, temblor producido por el deseo y la pasión, temblor de placer……… Acabamos los dos empapados en el sudor de nuestros cuerpos, yo encima de él y sus brazos rodeando mi cuerpo.

Desde este momento nunca volví a bailar para otro hombre, todos mis bailes estuvieron dedicados a él. Nunca más me sentí sola.

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