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Relato erotico de un chico joven con una belleza que no para de ponerle cachondo y los dos se van a tener porno brutal del bueno a una suite de hotel. Que suerte tiene el cabron!

Adriana es una joven jugadora de Volleyball en uno de los equipos más fuertes de la zona. Un cuerpo muy cuidado, pecho perfecto en volumen y forma, abdomen liso, un culo redondito, duro y respingón, piernas características de deportista de elite y una silueta en general que ya hubiera querido mas de un artista para tomarla como referencia en sus obras.

Yo soy un chico algo menos joven mas de espíritu inquieto, no tan cuidado físicamente pero si fuerte y de ancha espalda con ciertos músculos algo mas desarrollados debido al gimnasio. Las formas es la forma y aun sin llegar al nivel de Adriana, me mantengo. Brazos grandes y pecho relativamente marcado, vientre no del todo plano, piernas anchas como la espalda y formadas.

Al poco de que Adriana cerrara la puerta y el autobús del equipo la recogiera para llevarla al entreno yo me dispuse a hacer algunas tareas caseras en el apartamento y a preparar la sesión de esta noche en la discoteca más grande y famosa de la ciudad. Metiendo mis discos en la maleta recibí la llamada del gerente del local invitándome a comer. Acepte de buen grado dicha oferta y tras acicalarme para los efectos salí del apartamento en dirección a un lujoso y conocido restaurante. Una excelente comida dio paso a una interesante charla de negocios que acabo con mi compromiso para pinchar allí en varias fiestas del calendario. Recompensa a dicha aceptación fue a parte de la económica, una noche con todos los gastos pagados en una suite del mejor hotel de la ciudad. Obviamente esa suite la compartiría con Adriana, mi chica, pero no quise comentarle nada para procurarla una agradable sorpresa.

La tarde paso entre una siesta y los preparativos de la gran fiesta. Adriana por su parte tras el entreno matutino y la posterior comida con sus compañeras tuvo una sesión de balneario y sauna que la preparo a su vez para la larga noche que se presagiaba.

Entre en la discoteca entre un revuelo de gente que se agolpaba para disfrutar de la música house que intentaría les hiciera no olvidarme nunca. Antes de pasar a la cabina deje el recado a los gorilas de la puerta que si Adriana llegaba la dejaran pasar sin poner objeción y sin que tuviera que guardar cola. Los graves de un temazo titulado “I Want You” hicieron silbar, saltar y aplaudir a todos los allí congregados. Mientras me disponía a mezclar un par de éxitos Adriana subió a la cabina y colocándose detrás de mí y sin molestar aquel momento dejo que la mezcla terminase para agarrar mi trasero y apretarlo diciendo…

Adriana: Mmmm… eres el mejor cari.

Yo: Tú si que eres la mejor (mirándola de arriba abajo)… que buena estas niña… déjame comerte.

Nos fundimos en un apasionado beso tras el cual y preguntándonos como nos había ido el día, Adriana llamo a uno de los camareros para que nos refrigerase la garganta con un par de combinados.

Yo: Sabes nena… (contándole el acuerdo tomado durante la comida)… tengo una sorpresa.

Adriana: Que casualidad… yo tengo otra.

Yo: La mía es que esta noche tenemos una suite gratis para disfrutarla juntos y revueltos.

Adriana: La mía es que no llevo puesta ropa interior…

Tras hacérseme la boca agua y que casi saltara el disco una pequeña erección hizo que la siguiente mezcla no me saliera del todo bien.

Adriana: Cari, no te desconcentro, han venido unas del equipo y bajo con ellas vale?… pero recuerda que todo esto (tocando y contoneándose) es solo tuyo.

Yo: Ufff (resoplando) esta noche vas a saber lo que es bueno.

Tras un húmedo beso, Adriana bajo a la pista y estuvo bailando y quitándose moscones y babosos a diestro y siniestro a la vez que la fiesta llegaba a su punto más álgido poco antes de llegar a su fin. Cuando quise hacer ver que la fiesta estaba finalizada y recibiendo los aplausos del respetable regale a todos los allí presentes el “The World Is Mine” de David Guetta en su remezcla de Antoine Clamaran… Después de recoger toda la parafernalia de discos y auriculares fui en busca de mi chica que estaba hablando y riendo con varias de sus compañeras.

Adriana: Vaya fiestón nos has dado… lo hemos pasado…

Yo: Ya os he visto, me alegro que os hayáis divertido.

Presentaciones de rigor y nos dirigimos a mi coche para continuar la fiesta en el hotel ya ella y yo solos.

Un botones nos abrió amablemente la puerta de la mejor suite que había en el complejo hotelero y a la vez que le correspondí con una merecida propina cerré la puerta admirando tanto Adriana como yo aquel lujoso habitáculo. Tenue luz mínimamente aderezada con olor a flores y unas velas, cama de 2´5 x 2´5, sillones de cuero negro, un bar y lo más suculento; una mini piscina-jacuzzi donde podía disputarse un partido de waterpolo.

Adriana: Joder cari, me estoy mojando ya solo de verme contigo ahí dentro… que pasada.

Yo: Te dije que ibas a saber lo que era bueno, y aun no has visto nada.

Me acerque a ella y presuroso desabroche la difícil cremallera de su ceñido vestido negro que marcaba todas y cada una de sus increíbles curvas. Lentamente y besándola el cuello la desprendí de esa prenda posándola en el suelo. Ella se dio la vuelta solo ataviada con unos zapatos de alto tacón y mientras me desabrochaba la camisa a gran velocidad me mordió los labios haciendo que se empezase a endurecer mi sexo. Al momento y ya ambos desnudos la cogí en volandas y nos sumergimos en aquel caliente jacuzzi donde estratégicamente había una botella de Moet Chandon con hielos y dos copas. Ella colocada encima de mí brindo contra mi copa…

Adriana: Por una noche inolvidable.

Yo: Así será mi niña.

Tras beberse de un trago su parte, se dio la vuelta mirándome con cara muy juguetona y se hundió debajo del agua. Una vez allí abajo agarro mi falo y se dispuso a meterlo en su boca.

Yo: Dios!… que bien la comes putita (al ella sacar la cabeza del agua para tomar aire).

Adriana: ¿Te gusta cari?. ¿Te gusta como lo hace tu putita?. Se hacerlo mejor, levántate y saca tu pollón del agua.

Al hacer caso a su requerimiento ella cogió aire y literalmente me la devoró haciendo un gag increíble y metiéndose mi miembro hasta la garganta, lo que le producía pequeñas arcadas que hacían que me llenara la polla de sus babas y se le cayeran por las comisuras de su no muy ancha boquita.

Yo: Ohhh.. que rico preciosa…que puta eres (abriendo su boca y escupiéndola).

Adriana: Soy tu putita cari, estoy a tus ordenes.

Yo: Eres mía y solo mía… mmm… cométela entera, vamos!.

A ella le encantaba ser sumisa en ese aspecto porque sabia que yo la iba a recompensar fielmente procurándola mas placer del que nunca había tenido. Adriana es lo que comúnmente se denomina señora en la calle y puta en la cama. Y si, ella es mi putita y eso la gusta tanto o más que a mí que lo sea. Mientras me devoraba la polla envuelta en sus babas yo lo mezcle con un poco de champagne que deje caer sobre mi erecto miembro y sus relamidos labios.

Yo: Ponte de pie.

Adriana: Si, ¿Qué me vas a hacer?.

Al levantarse todo con todo el cuerpo mojadito del agua del jacuzzi… abrí sus duras y tersas nalgas viendo ante mi un coñito estrecho y pequeñito y rasurado y un ano rosado que pedía ser juntado con mi lengua. Eso fue lo que hice al instante. Metí mi nariz y mi lengua en aquel paraíso y mientras lamía con mucho gusto tan bonita rajita olía el perfume de su culo limpio y delicioso. Mi lengua corría desde lo mas rico de su clítoris hasta casi meterse en su culito.

Adriana: Cari… mmm…me encanta…follame con la lengua, sigue…dame bien.

Yo no podía contestar dado que mi boca estaba muy entretenida comiendo aquellos manjares y mis manos abrían y azotaban sus nalgas duras como piedras. Dura estaba también mi polla y ella se dio cuenta.

Adriana: Quieres que te pajee mientras me dejas que te coma el culo cari?.

Yo: Claro preciosa…vamos a la cama.

Allí tumbado, ella se dispuso a agarrarme de nuevo mi pene y a mirarme con ojos de gata mientras intentaba adentrar su lengua en mi aun mojado ano. Lo hacia de maravilla, era una experta chupadora y lamedora.

Yo: Te voy a follar con toda mi polla.

Adriana: Mmm… si… dame de si el coñito cariño… follame bien fuerte.

La tumbé boca arriba y abrí y subí sus piernas dejando ese chochito a la altura de mi glande. La fui metiendo poco a poco a la vez que ella hechaba su cabeza atrás por el placer y una vez que estaba toda dentro empecé a embestirla tan fuerte que mis huevos rebotaban contra su culito y el sonido que ello hacia bastaría para despertar a cualquier inquilino. Follándola sin parar de aquella guisa conseguí su primer orgasmo.

Adriana: Ohhhh… Diooosssss! (exclamo entre espasmos de placer).

No contenta con aquello quiso más.

Adriana: Quiero ese pollón dentro de mi culo… quiero que me sodomices, que des por el culo a tu putita.

Se puso de rodillas dándome la espalda, junto sus piernas, bajo su espalda, puso aquel redondo y duro culo en pompa y separándose ella misma los glúteos me insistió.

Adriana: Métemela cari… dámela toda por el culo, vamos… follame el culo.

Para que no la doliera la escupí en el ano y lo lamí repetidas veces surtiéndola después todo mi falo por su dilatado pero estrecho recto.

Yo: Que culo tienes… que culo más bueno, rico y caliente. Te estoy follando putita… estoy follándome tu culo.

Adriana: Dame bien fuerte, hasta dentro… quiero correrme por el culo.

No tuve mas que agarrar sus nalgas y entrar y salir de su pequeño agujero tantas veces y a un ritmo tan trepidante que las marcas de mis manos enrojecieron en sus glúteos. La escupí en la boca, en la cara y deje verter saliva en su ano y mi sexo justo antes de sacar mi polla de ella dándola su tan deseado segundo orgasmo y tras admirar lo dilatada que quedo aquella entrada correrme en ese boquete llenándoselo de mi leche y viendo como mi esperma caía por sus labios vaginales y empapaba también su delicioso coñito.

Relato erotico de dos hermanos que no dejan de follar y de darse placer mutuo. Que bien se lo pasan los dos cabrones follando y teniendo sexo duro

Hola, mi nombre es Pedro, tengo 19 años. En casa somos 4, mi padre, mi madre, mi hermana Rosa de 27, y yo. Nosotros vivimos a las afueras de Barcelona, en un chalet de una urbanización cuyo nombre no interesa. Lo que les voy a contar es sobre mi hermana Rosa y yo. Mi hermana Rosa es una hermosa muchacha de proporciones bien definidas, vamos una ligona. Rosa estaba a punto de casarse, ya saben, esas cosas que hacen los novios de buscar piso y más. Por suerte todavía no habían preparado la boda, porque sucedió algo que cambio su destino. En cierta ocasión pilló a su novio con una amiga y cortaron para siempre. Rosa dijo que no quería saber nada mas de los hombres, que eran todos unos cerdos. Por ello ya casi no salía, pasaba mucho tiempo en casa.

Yo sabía que la vida sexual de mi hermana era muy activa, pero a partir de su ruptura freno su vida sexual, ya que casi no salía. En una ocasión llegue yo tarde a casa un sábado por lo que procuré abrir la verja despacio para no hacer ruido y despertar a mis padres, cuya habitación da a la entrada. Volteé la casa buscando la puerta y al pasar por la ventana de la habitación de mi hermana, que queda en la otra punta de la casa vi luz, así que sentí curiosidad y mire por una pequeña rendija que quedaba para ver que hacía despierta a esas horas. Vi algo que me dejo petrificado. En la cama estaba mi hermana Rosa viendo la tele. Eso no era lo extraño, sino que estaba viendo una película porno. Rosa estaba tirada en la cama en pelotas y con las piernas abiertas. Se estaba pegando una masturbada de campeonato. Mi mente no reaccionó, no así mi pene que pensó que podía ser un buen espectáculo, así que me quedé mirando su frenética actividad. Aquello era digno de toda un actriz porno, se masajeaba los pechos con frenesí para dedicarse luego a su coño. Era el coño más bonito que había visto nunca, perfectamente rasurado menos por un hilito de pelos que lo adornaban sensualmente. Estuvo un buen rato masturbándose hasta que acabó y apagó la tele y se acostó. Yo me fui inmediatamente a mi cuarto y me casqué una paja de órdago pensando en lo que vi. Sabía que estaba mal, porque era mi hermana, pero mi polla no pensaba lo mismo. Ni que decir tiene que tuve una corrida bestial, de las mayores que he tenido en mi vida.

Desde ese día no pude evitar mirar a mi hermana con otros ojos, la veía como una mujer que estaba buenísima, y no como mi hermana. No podía evitar seguir sus curvas con mi mirada, y por supuesto espiarla a escondidas cuando tomaba el sol. Para colmo lo hacia desnuda cuando mis padres no estaban, lo que me llevo en múltiples ocasiones a simular que me iba tras mis padres para luego entrar a escondidas y espiarla desde la casa. Cuantas pajas me he hecho mirándola mientras tomaba el sol. Pero la cosa no pasaba de allí.

En cierta ocasión estaba yo dedicándome a darle al manubrio cuando oigo que entra Rosa en casa. Tuve el tiempo justo para esconderme la polla y disimular ya que ella llamó a mi puerta y entró a mi cuarto para preguntarme por una duda informática sobre el correo. Pese a que no levanté sospecha me imagino que ella notó algo raro, ya que había cierto olor a polla en el ambiente, y ella como mujer experta en temas de sexo debió notar algo. El caso es que me comentó que su ordenador no arrancaba bien, que si podía hacer algo. Yo le dije que cuando tuviera un rato lo miraría.

Ese rato llegó por la tarde, estaba solo en casa y aburrido, así que decidí ir a mirar que pasaba. El problema se resolvió rápidamente, pero ya que estaba allí en su ordenador decidí mirar que tenia en él, por curiosidad. La verdad es que lo que vi me sorprendió bastante. Tenía bastantes direcciones de páginas de sexo en las que salían mujeres jóvenes como ella practicando sexo con jóvenes. Curiosamente jóvenes de unos 20 años. Tras seguir mirando su ordenador me puse a cotillear en su correo y vi que se escribía con los que practicaba cybersexo, ya saben correspondencia anónima con contenidos cachondos. En sus emails explicaba como le gustaría ser follada por jovencitos inexpertos e ir explicándoles como hacer las cosas. Se ve que este tipo de cosas la ponían cachonda. Mi polla esta que reventaba así que pensé en aliviarme y buscando un poco mas vi fotos suyas con la cara ocultada en las que les mostraba su cuerpo desnudo, incluso fotos muy subidas de tono en las que se veía claramente su coño abierto introduciéndoos un dedo, ni que decir tiene que fueron las imágenes con las que me masturbé.

Buscando mas encontré que también había fotos de los jóvenes con los que se escribía. Que cachonda la Rosa, pensé yo. Se ve que la falta de novio la hace recurrir a otros recursos. Como vi la ocasión perfecta, decidí enviarle un email desde mi ordenador simulando ser uno de ese jovencitos con los que intercambiaba emails y fotos. La respuesta no tardó en llegar pues esa noche cuando llego a casa se sentó al ordenador y a los pocos minutos llego un email a mi ordenador un mensaje de una tal, “Loba”. En él me contaba como era y que si quería intercambiar emails. Enseguida le respondí diciendo que si. Y nos enviamos un email en el que nos cambiamos una foto desnudos, con la cara ocultada, yo tuve, además, la precaución de retocar los elementos de fondo de la foto para que no pudiera identificar mi cuarto. Cual fue mi sorpresa que en la foto salía su cama en la que vi la ropa con la que terminaba de llegar. Eso significaba que justo ahora estaba desnuda, así que me vestí rápidamente y me dirigí a su cuarto para decirle que ya reparé su ordenador. Cuando toqué a la puerta me dijo que me esperara. A los pocos segundos me abrió cubierta por una bata de noche muy corta que tenía, supongo que fue lo primero que pilló. Le dije que ya estaba reparado su ordenador. Ella me dio las gracias. Cuando fui a cerrar la puerta para irme se me ocurrió decirle, “Joder Rosa, con esa bata pareces una loba”. Su cara se puso blanca por un instante. Yo para disimular le dije que era broma, que no se pusiera tan seria. Entonces recupero la sonrisa y me llamo idiota. Tras esto volví a mi ordenador y me hice una paja monumental con la foto recién enviada por ella.

Nuestros intercambios de fotos y emails continuaron durante un tiempo, hasta que un día le propuse algo fuerte. Le dije si quería que nos intercambiáramos semen y flujo vaginal. Ella acepto encantada, así que fui a correos a reservar un apartado postal para no dar la dirección. Ella por su parte ya disponía de uno. Esa misma noche me hice una paja monumental y me corrí en los calzoncillos, los cuales metí en un sobre y envié a su dirección postal. A los pocos días recibí el preciado regalo. Eran una braguitas tanga que ya conocía y que me ponían a cien. Desprendían un aroma increíble que hacía cobrar vida a mi polla. Enseguida tome unas fotos en las que restregaba mi pene sobre la parte manchada y otras en las que me corría sobre ellas. Se las mandé por email al instante y cosas de la vida, a los pocos minutos recibí unas fotos en las que ella se masturbaba frotando mis calzoncillos corridos sobre su coño. Guarde ese tanga en un lugar seguro donde nadie pudiera verlo. La verdad es que Rosa era una viciosa de cuidado. Ahora mi objetivo estaba mas claro que nunca, tenía que follármela como fuera. El problema era como.

Como medida de excitación hacia ella, cuando no estaban mis padres, comencé a pasearme en bañador cuando ella estaba en la piscina tomando el sol, utilizaba uno que tenía que me venía pequeño, siempre animando antes mi polla con unas cuantas sacudidas antes de salir de la piscina para marcar así mas paquete. Podía ver como ella miraba con disimulo mi bulto, para no ser descubierta. Era evidente pues si le gustaban los jóvenes, también debería sentir algo al verme a mí, como joven que era.

En otra ocasión que estaba ella tomando el sol le dije que se iba a quemar, que llevaba mucho rato expuesta, entonces ella me pidió que le untara bronceador. Como disfrute pasando mis manos por esa espalda. Incluso me atreví a rozar suavemente los laterales intentando tocar algo de sus senos y por supuesto su culo. Debía de encantarle porque no decía nada. Luego se dio la vuelta y me dediqué a frotar ese vientre plano, curtido por el deporte. Ni que decir tiene que acerqué mis manos a sus pechos y el borde de la braga del bikini. Estaba cachondísima, eso me decían sus pezones que desafiaban a romper la tela del bikini. Yo por supuesto que también, pues mi bulto era evidente, y ella lo notó. Esta actividad se repitió en mas de una ocasión. El caso es que la cosa no pasaba de allí hasta que un día sucedió algo inesperado. Rosa metió los calzoncillos que le mande en su cesto de la ropa, por error, y cuando mi madre hizo la colada y luego la recogió, al verlos los dejó en mi cuarto. A ella se la veía nerviosa ese día pues buscaba su trofeo y no lo encontraba. La sorpresa suya fue tremenda al ver a mi madre repartiendo la ropa y dejando en mi cama los calzoncillos, era evidente que mi madre sabía que eran míos, no así Rosa. Yo para forzar la situación no recogía la ropa que dejó mi madre en mi cama y esperé a ver que hacía ella. Esa tarde salí de mi habitación, supuestamente me iba con mis amigos, y al ver que ella entra en mi cuarto la sigo a escondidas y la veo como los toma y se los lleva.

Esa noche recibo un email suyo en el que me cuenta lo sucedido y me pide que le mande otros. Yo le respondí diciendo que le iba a mandar algo mejor. Me casqué una paja monumental con sus fotos y deposité mi corrida en un botecito que le mande a su dirección postal. El día que lo recibió me mandó unas fotos agradeciéndomelo en las que tenía mi corrida en su boca y su coño y jugaba con ella esparciéndola por todo su cuerpo. Así pues le mandé un email en el que le proponía quedar. Ella respondió diciendo que mejor no, que solo le interesaba el cybersexo, que lo demás le parecía muy fuerte. Yo le dije que eso no era fuerte, y le conté una historia inventada sobre mí en la que le relataba que me tiré a mi hermana mayor. Enseguida se despertó su curiosidad y me pidió que le contara mas cosas. Así que le dije todas las tretas que sucedieron hasta que al final supuestamente follamos. Le conté lo de ir en ropa interior por casa, lo de salir casi desnuda de la ducha para ver como reaccionaba,… en fin toda una serie de mentiras para ver si las ponía en práctica conmigo.

La verdad es que dio resultado pues a los pocos días comenzó a pasear en ropa interior por casa, cuando no estaban nuestros padres, evidentemente. Yo como sabía que lo que haría es ver mi reacción me excitaba de sobremanera dejándole ver mi bulto. Otro día me llamó desde la ducha con la excusa de que le acercara una toalla que quedaba lejos de su alcance con la excusa de no salir mojada. Al entrar la cortina de la ducha estaba medio abierta y pude ver su cuerpo. Ella me dijo que no mirara pero yo no hice mucho caso y al darle la toalla retuve unos segundos mi vista sobre su cuerpo. Se me puso dura al instante, y ella lo notó.

Al parecer la cosa funcionaba, ella estaba convencida por los emails que enviaba a mi falso yo contando los progresos de sus acercamientos con su hermano. Entonces le propuse que intentara algo mas fuerte, como pedir a su hermano que le pusiera crema en un supuesto grano del culo. Efectivamente, al día siguiente vino a mi cuarto y me dijo que tenía que pedirme un favor muy importante. Me dijo que le había salido un granito en el cachete y que ella no podía verlo, que por favor le pusiera una crema que le mandó el médico y que ella, debido a la posición del mismo no podía. Así pues yo accedí entre regañadientes para que no pensara que quería hacerlo. Se quito la falda y se tumbó en la cama boca abajo. Yo con solo ver esa braguita que traía me puse mas tieso que un árbol. La polla me reventaba. Entonces me dispuse a ello.

- Rosa no veo ningún grano.

- Si hombre, claro que lo hay busca bien, busca que está cerca del centro.

- Vale, te aparto un poco la braguita para ver si lo veo.

- Tranquilo, que no té de apuro, al fin y al cabo somos hermanos y no hay nada de malo en esto.

¿Nada de malo?. Pensé yo, yo si que té iba a hacer cosas malas, dije para mis adentros. Entre tanta manipulación le rozaba cerca del coño con mis manos, y pude ver como tenía el coño mojadito, así me lo hacía saber una pequeña mancha de flujo que se formo en su braguita.

- Pero Rosa, ten cuidado que té estas meando, dije yo para comprometerla.

- No, no. No se como dices que me estoy meando.

- Pues tienes las bragas manchadas.

- Huy, quizás sea de un descuido, cuando fui al baño antes.

Si, si, un descuido pensé yo. Lo que pasa es que esta está mas caliente que una burra. Finalmente puede ver el supuesto grano. Era una zona rojiza que se provocó ella rascando con la uña. La muy borde lo había hecho cerca de su raja.

- Venga, ya la vi, te aparto un poco más la braguita para llegar mejor.

- Vale, pero ten cuidado no la manches.

- Me parece que va a ser imposible.

- No, no, que son nuevas.

- Pues tu dirás que hacemos.

- Espera, me las quito y en paz, pero tu no te preocupes, que no té de apuro.

- No sé, no sé.

- Tranquilo hombre, siento ponerte en este compromiso pero es que el médico me dijo que no lo demorara.

- Bueno, pues vamos. Abre un poco las piernas, sino no llego.

- Vale, pero no mires donde no debes.

- Vale haré lo que pueda, pero uno no es de piedra.

- Calla marrano, tu piensa en otras cosas, no sé, en praderas, fútbol, bicis, etc…

Así pues comencé a poner cremita y lo que no era cremita, ya que en un descuido suyo, cuando no miraba tome un poco de líquido preseminal de mi polla y se lo puse sobre la zona rascada.

- Parece que casi está. Espera que me incorpore un poco que se me duerme la pierna en esta postura.

Con la excusa de incorporarme hice como que perdía el equilibrio y me dejé caer sobre ella introduciendo un dedo en su mojado coño y pegando mi crecido bulto sobre su culo.

- José, José, que haces.

- Lo siento, es que perdí el equilibrio.

Si, si me dije yo. Pero el caso es que la muy guarra no dijo nada sobre ese dedo mío en su coño.

- Levanta, rápido.

- Voy, voy, espera que es complicado, no tengo donde apoyarme. Mi mano está aprisionada por mi cuerpo.

Mientras me levantaba aproveché para frotar su clítoris con mi mano y apretar mi polla contra su culo. Rosa estaba muy mojada, y ella lo sabía.

- Perdona, perdona, pero es que perdí el equilibrio.

Al levantarse ella vio mi tremendo bulto bajo mis bermudas.

- José, pedazo de guarro, pues no te as empalmado conmigo.

- Hey, hey, para. Ya te dije que uno no es de piedra, además no fui yo el que pidió ayuda.

- Si hombre, pero mira como la tienes.

- Pues anda que tu. Mira como tengo el dedo de tus flujos.

En eso cojo y me chupo el dedo impregnado de sus flujos.

- Pero guarro, que haces.

- Nada limpiar mi dedo. Aunque el problema no es ese. ¿Quién me baja ahora esta empalmada?.

- Ah, eso es problema tuyo.

- Si, problema mío. Fuiste tú la que me lo puso así.

- Pues ya te apañaras.

- ¿Si?. Conque esas tenemos. Pues si no me la bajas tu le diré a los papas que me pediste que te pusiera crema.

- ¿No serás capaz?.

- Pon me a prueba.

Sabía que ella lo deseaba pero no quería forzar la situación. Si hubiera querido me la tiro directamente y seguro que ella hubiera estado encantada, pero el caso es que esa morbosa situación me gustaba.

- Eres un chantajista.

- Pues tú veras que haces.

- Si pero hay cosas que los hermanos no pueden hacer.

- Si, claro, como poner cremita cerca de según que zonas.

- Si, vale, pero no es lo mismo.

- Pues tanto si es como no aquí puedes ver el resultado, Dije yo señalando mi polla.

- Vale, vale. Acepto. Venga sácala.

Y sin mas me saque mi polla hinchada como una morcilla. Ella la tomó como con asco, aunque yo sabía que Rosa estaba disfrutando del momento. Comenzó a agitarla con una mano. Que rápido lo hacía, me iba a correr enseguida.

- Ajj, que asco. Avisa cuando te venga para coger un pañuelo.

- Vale, vale, pero tu sigue si no quieres que diga nada.

- Cerdo. Esta es la última que te paso.

Cuando estaba a punto de correrme no le dije nada y le disparé en la cara, barriga, coño. Todo lo que tenía visible se lo llene de leche. Ella, la muy guarrilla, no hizo nada por evitarlo aunque me dijo de todo.

- Gracias Rosa. Ahora ya puedo ducharme para salir.

- Eso, vete que no quiero saber nada de ti, so cerdo, chantajista.

Rosa se fue a su habitación y yo hice como que me iba a la ducha. Sabía que ella comenzaría a jugar con la corrida que le tiré encima, igual que hizo con la que le mandé por correo postal y me mostró en las fotos. Cuando estaba en ello me acerqué a la puerta y solo de oírla gemir se me puso tiesa. Abrí la puerta de golpe y le dije.

- Aja, lo sabía. ¿Dime quien es ahora el cerdo?. Mírate toda llena de leche y sobándote como una salida.

Ella quedó blanca, sin respuesta. Yo por contra me dije, de hoy no pasa. Me desnudé y acerque mi enhiesta polla a su boca.

- Chupa guarra, sé que lo estás deseando.

- Vale, lo confieso, me pones caliente. Trae esa polla cerdo. Te vas a enterar de esta.

- Por supuesto. Sé que te encanta, no disimules.

- Vale, para que seguir jugando. ¿Quieres sexo?. Pues lo vas a tener. Ya veremos quien puede más.

- Si, ya veremos. Chupa, chupa.

- Aggg, que polla más tiesa chavalín. Ummmm, que gusto.

- Chupa, chupa, que me voy a correr en tu boca. Te voy a llenar de semen. Sé que te gusta. O quien crees que era tu amigo del email.

- Así que eras tu, so cerdo, la verdad es que algo me olía, porque en las fotos me pareció reconocer tu habitación, pero no estaba segura.

- Deja de hablar, que te quiero follar esas tetazas que tienes tan duras. Venga calla y hazme una cubana.

La verdad es que ese lenguaje soez nos ponía a los dos.

- Que tetas, que duras. Mira cerda, mira como se entierra mi polla en ellas.

- Si, lo veo. Muévete, venga muévete y córrete sobre mí de una vez.

- Siiii, siii, me corro.

- Venga dispara en mis tetas y mi boca.

- Agghhh, siiiii, que gusto. Toma leche, toma.

- Siiii, toda para mí. Toda.

La puse perdida de semen. Y ella para variar comenzó a restregárselo por su cuerpo y a jugar con su lengua.

- Toma, zorra. Límpiame la polla con tu lengua.

- Sii, aghh, mira como la chupo. Mira.

- Chupa, chupa. Que se va levantando por momentos.

En eso que la tenía tiesa de nuevo y le digo.

- Mira lo que tienes debajo la cama.

Cuando ella se agacha para mirar le quedo el culo en pompa, así que sin avisar me situó detrás de ella y se la meto golpe en el coño.

- Aghhh, si, que bien, cerdo.

- Toma polla, toma. Dime que lo deseas.

- Si lo estaba deseando. Si empuja, empuja.

Uff, que placer ver rebotar mis huevos sobre su culo y ese ruido a sexo que producía mi polla al entrar en su prieto coño.

- Venga aprieta el coño, apriétalo, que da mas placer.

- Siiiii, me tienes loca, me vas a hacer correr enseguida.

- Siiii, me viene. ¿Dónde la quieres?

- En mi coño, en mi coño.

- Agghh, tomaaaaa, tomaaaaa.

- Siiiiiii, que gusto sentir tus chorros de placer dentro de mi cueva.

Al sacarla le comenzó a chorrear el semen por las piernas, así que lo tomé con mi mano y comencé a metérselo dentro de su coño Que coño mas mojado y chorroso. Jugué con mis dedos, mi corrida, sus flujos y su coño.

- Dámelo a probar, mete tus dedos en mi boca.

-Vale, vale, pero chupa mi polla que todavía chorrea.

- Siiii, que gusto. Como me gusta tu semen.

Tras esa sesión de sexo quedamos los dos exhaustos sobre su cama hasta que al rato nos fuimos a duchar los dos juntos. Yo enjabonaba a ella y ella lo hacía conmigo. De nuevo pude gozar de ese tacto exquisito que tenia su cuerpo y recordarle que ya no tendría que recurrir al cybersexo cuando quisiera un jovenzuelo, ya que en casa tenía uno que le daría todo el sexo que quisiera.

Este relato erotico nos cuenta como un chico le prepara una sorpresa a su novia para hacer que un viaje en taxi se convierta en la realización de una de las fantasías sexuales de ambos. La sorpresa se hace doble cuando la chica se da cuenta que su novio estaba compinchado con el taxista hasta el punto de que éste llega a participar en el juego.

Soy un chico de 26 años alto y de pelo corto y castaño, ojos marrón oscuro, de complexión atlética y dicen las chicas que guapo de cara. Mi novia tiene 24 años, mide 1,65 tiene el pelo muy largo y negro, ojos negros, grandes y profundos y unos juguetones labios que suele pintar de un rojo muy llamativo y, como toda su preciosa boquita, sabe usar más que bien. Sus pechos son medianos, con unos pezones verdaderamente duros cuando se excita. Tiene las piernas bien torneadas y un culito precioso y respingón que no pocas veces es el protagonista de nuestros encuentros sexuales.

La historia que voy a compartir con vosotros ocurrió el verano pasado en Valencia, ciudad donde fuimos a vacacionar por dos semanas a un pisito que un familiar mío nos dejó. Somos muy activos en la cama y nos gusta fantasear con diferentes prácticas sexuales, y siempre hemos tenido la intención de realizarlas; el caso es que yo deseaba darle a mi chica una sorpresa que no pudiera olvidar y la amistad con un amigo taxista, fuerte, algo menos alto que yo, moreno y de pelo negro, me permitió fabricar dicha sorpresa.

Tras una cena romántica y con una noche preciosa, cálida y estrellada en la capital del Mediterráneo, cogimos un taxi para volver al piso en lo que prometía ser una noche memorable, pero ella no sabía que lo sería por lo que pasaría en el taxi y no en el piso. Tras montar en el taxi y decir la dirección a mi secreto amigo empecé a besar el cuello de mi novia Sonia, a enredar mis dedos en sus cabellos, algo que le encanta, y puse su mano en mi paquete para que notara mi erección.

Ella, que es bastante atrevida, lejos de cortarse empezó a sobarme por encima del pantalón mientras mi mano se deslizaba por debajo de su corta falda, sin encontrar oposición hasta que las yemas de mis dedos tocaron sus braguitas de encaje negro. Notaba como Sonia miraba de reojo al retrovisor central del coche para comprobar que no nos miraba el conductor, cuando ni corta ni perezosa abrió mi cremallera e introdujo su mano en la apertura de mi ropa interior, agarrando mi miembro con fuerza y moviéndolo a un lado y a otro, arriba y abajo. Acercó su boquita a mi oreja y me dijo: “Quiero que te corras en mi mano en este taxi” y luego metió su ensalivada lengua en mi oreja. Todo iba a pedir de boca, el morbo que a ambos siempre nos ha producido hacerlo en sitios arriesgados funcionaba a favor de mi plan. Lo que ella no esperaba es que yo respondiera a su provocación desabotonando su vaporosa blusa y bajando mi cabeza hasta que mi lengua repasara su pezón derecho, en círculos, metiéndolo en mi boca, succionándolo, mordiéndolo suavemente; Ella empezó a gemir, pues nunca ha soportado el placer que le produce esa caricia y en eso aproveché para mover su braguita-tanga e introducir mi dedo índice en su rajita ansiosa, ambas cosas hicieron que de la boca se Sonia se escapara un furtivo gemidito que sin duda fue escuchado por mi cómplice, el taxista.

Susurré a los oídos de Sonia, mientras mi dedo salía y entraba en ella con suavidad que se pegara a la puerta del coche justo detrás del conductor, a razón de “ocultar no de él”: Así lo hicimos, yo ladee su ligero cuerpo, levanté un poco su pierna derecha y agarrando mi pene empecé a pasar mi glande ardiente entre los labios de su vagina. Sonia cerraba los ojos, jadeaba, intentaba no hacer ruido, pero no pudo evitar soltar un estruendoso “Oooohhh” cuando sintió toda mi virilidad meterse profundamente en su sexo. Me miró con ojos acusadores, como reprochándome que llegara tan lejos, pero cuando mis manos se agarraron a sus pechos ya al descubierto y mi lengua entró en su boca, su acusación pareció convertirse en sumisión, me mordió fuertemente los labios como para castigar mi osadía. Susurré: “Tranquila Sonia, no nos puede ver” y ella me contestó: “..Ooh,..pero…pero yo..oohh ..no aguantarééé…oohh umm..gritaréé” mientras mi pene empezaba a profundizar en su estrecho coñito, y llevé dos dedos para masajear su clítoris lo que acabó de rendir toda resistencia que ella hubiera querido oponerme.

Mi plan, el de mi amigo y mío, era que cuando ella empezara a gemir, él nos propondría que nos quedáramos solos en el coche por un módico precio y mi respuesta a lo que para Sonia sería esa surrealista proposición, sería que preferíamos que se quedara con nosotros. Pero mi amigo Luis, que sin duda no se había perdido detalle disimuladamente, no aguantó más, paró el coche en una apartada y oscura avenida de las afueras de la ciudad y volviéndose nos dijo: . Sin dejar de penetrar a Sonia, me moví hasta el centro del coche y agarré los brazos de mi novia con un brazo y con el otro la sujetaba por la cintura para que mi pene siguiera dentro de ella. Sonia gritaba e intentaba desasirse de mi, mientras yo la susurraba. La rapidez con la que Luis actuó fue clave para que todo saliera bien en el momento más crítico de la noche: Cuando Sonia se diera cuenta de que iba a ser follada por dos hombres. Luis separó las piernas de Sonia con fuerza y empezó a lamer con avidez todo su chochito, del cual yo volví a entrar y salir rítmicamente:

- ¿Pero qué haces? ¡¡¡Estás loco!! – gritaba Sonia.

- Tranquila preciosa -le decía mientras seguía bombeando. – Todo está controlado, ¿no lo ves? Tú deseas esto igual que yo, ¿acaso no te gusta mi polla dentro de ti?¿O su lengua en tu coñito? Ríndete a las sensaciones que tu cuerpo te transmite ¡¡déjate ir!! ¡¡déjate llevar!!.

- Eres un cabrón – me reprochó, y al intentar arañarme los muslos se encontró con la cabeza de Luis y su boca que la había ensalivado enteramente toda su zona genital.

Agarré sus pechos con firmeza pero con dulzura, empecé a morder su cuello, y noté de pronto las manos de Luis en sus tetitas, con lo que yo usé las mías para agarrarla por la cintura y levantarla y bajarla, para que cabalgara sobre mi polla erecta que la penetraba sin tregua, las caricias combinadas empezaron a hacer su efecto y Sonia dejó de estar tan rígida, empezó a gemir y a respirar pesadamente, y cuando me di cuenta sus manos acariciaban los cabellos de Luis y le imponían el ritmo al que ella quería ser lamida y devorada. Luis se levantó y con su polla asomada a sus pantalones ya bajados se echó levemente sobre Sonia, acabó de subir del todo su faldita hasta la cintura y desabrochar su blusa por completo, los pezones que tantas veces he sentido endurecer en mi boca estaban ahora turnándose en la boca de Luis, los gemidos de los tres llenaban el coche, pero por encima de todos los de Sonia amenazaban con ser escuchados en la solitaria calle si alguien pasara por allí.

Sonia ahora sentía mi polla llegar hasta lo más hondo de su intimidad, la penetración era más violenta cada vez y más profunda, la polla de Luis, tiesa hasta el límite frotaba los labios mayores y menores del sexo de mi novia y su clítoris erecto, llevándola a un éxtasis compartido del que no sabía salir, del que no quería salir. Todo estaba saliendo a pedir de boca, sólo quedaba el postre. Con suavidad me salí de ella y ensalivando mi pene y su culito con dos dedos que habían explorado la boquita de mi novia, la levanté ligeramente para agarrar mi herramienta y dirigirla a su más estrecho agujerito. Luis que se dió cuenta de ello, sacó un preservativo como un relámpago y pertrechándose con él se dispuso a penetrarla, así lo hizo, de golpe, en un coñito ya dilatado y que se estremeció de placer al sentirse repleto de nuevo, pero por una polla diferente a la anterior. Yo empujaba mi glande contra su culito y la dejaba caer para que el peso hiciera el resto, poco a poco el recto de Sonia quedó tan repleto o más como su coñito, mientras ella gritaba de gusto como nunca lo había hecho, hasta que la lengua de Luis se enredó en la suya, aunque sin acallar los gritos del todo.

Luis y yo empezamos a follarla doblemente, entrando y saliendo sin piedad ni cuidado ya que estaba tan excitada que otro hombre hubiera cabido en su boca, la doble penetración rompió todas sus inhibiciones, empezó a insultara nosotros y a ella misma, nos llamaba perros, cabrones y se autodenominaba zorra: ¡¡Haced que me corra cabrones!! – ¡¡Folladme, folladmeee!!. De repente se calló un segundo, inspiró profundamente y estalló en gritos y movimientos compulsivos en el orgasmo más brutal que yo le haya visto, Luis no lo pudo resistir y se corrió con la polla enterrada hasta el fondo en mi novia y por último yo, sin condón llené de semen caliente sus entrañas, semen que al poco caía por mi polla abajo y rebosaba de su dilatado pero apretadito culo.

Luego vinieron las confesiones, las presentaciones mutuas de Luis y Sonia y el epílogo que los tres nos dimos en el piso, tras el episodio del taxi, pero eso es otra historia que si queréis no me importará contaros, si es que os ha gustado el secreto que he compartido con tod@s vosotr@s. Un beso y/o abrazo. Hasta pronto.

En este relato erotico una jovencita nos cuenta sus experiencias sexuales en un cine porno, donde empieza mamandosela a su novio y al final acaba con las pollas de medio cine en la boca. Sera Zorra la tia!

Con mi novio, Sergio, siempre nos hemos llevado a la perfección, tanto él
como yo somos 2 personas muy calentonas y ávidas de nuevas experiencias en
cuanto al sexo se refiere, pero hasta entonces solo habíamos experimentado
la mayoría de las cosas que se pueden hacer entre 2 personas y en privado,
excepto alguna que otra revolcada en el auto por la zona de Palermo y nunca
pasó de ahí, pero todo cambió un sábado por la noche cuando estábamos en
casa, mis padres no iban a salir y los de él tampoco, teníamos poca plata
para salir y Sergio me propuso ir a un cine porno y como a los 2 nos gusta
mirar ese tipo de videos y además me subió la calentura por la experiencia
de ir por primera vez a uno de esos cines acepté. Fuimos a uno que esta
cerca del obelisco, ni bien entramos hubo cosas que me gustaron y otras que
me incomodaron, dentro de las primeras estuvo por ejemplo el hecho de que
haya pocas personas (aprox. 1/3 de la sala) y dentro de las segundas el
hecho de que había pocas parejas (aprox. 3) y el resto hombres y dentro de
éstos, a pesar de que en ese lugar existen 2 salas gay había mucho de estos
en las salas hétero, otra cosa que me gusto e incomodó al principio fue que
la mirada de todos los hombres se dirigieron a nosotros, aprovecho y paso a
describirnos, yo tengo 21 años, soy bajita (1,60 m), piel clara, ojos
marrones, cabellos castaños oscuros, delgada y con unas medidas aproximadas
de 88-58-88; mi novio tiene 23 años, es rubio, mide 1,75 m, ojos claros,
delgado y su pija mide 16 x 4 cm. Nos sentamos en la última fila y desde ahí
podíamos ver además de las escenas de la película que eran de alto voltaje
(a una mina estaba en un sándwich entre 2 tipos) se podía ver a hombres
masturbándose entre sí y pareja en besos apasionados pero nada escandaloso
en sí.
Con el correr de los minutos nuestra temperatura fue subiendo y como a la
media hora de haber entrado ahí empezamos a acariciarnos con mi novio, yo
tenía una remerita simplecita y unos jeans puesto que hacía calor y él
estaba de la misma manera, como decía él empezó a acariciar mi concha por
sobre el jean y yo hacía lo propio con su pija por sobre el pantalón,
después de un rato de estar así y con mi concha ya toda empapada le bajé el
cierre y saqué su miembro afuera y comencé a hacerle una lenta y muy suave
paja, al rato se sentó en nuestra misma fila y a unos 3 asientos nuestros un
muchacho de unos 25 años y se percató de nuestros movimientos pero por
respeto miro la pantalla aunque cada tanto de reojo nos miraba unos
segundos, después de estar ahí sentado unos minutos vi que se abrió el
pantalón y sacó una pija que, a pesar de estar a una distancia importante de
nosotros pude vérsela bastante grande y comenzó a pajearse lentamente, en
ese momento recordé una vieja fantasía mía que siempre que podíamos la
charlábamos con mis amigas que era la de tener sexo con 2 hombres a la vez,
parece que mi novio se percató de una cierta calentura especial en mí porque
miró al flaco, me miró a mi e hizo presión para que llevara mi cabeza hacia
su miembro y como mi calentura ya era magistral no me importó el resto de la
gente que estaba por ahí y me incliné y comencé a chupársela, como podía
observe al muchacho y vi que ya no le prestaba atención a la película sino a
nosotros, nos miraba directamente y se masturbaba muy rápido en ese momento
se me ocurrió calentarlo lo máximo posible y entonces le di unas lamidas a
la pija de mi novio desde la base hasta la punta y lo miraba directamente a
los ojos el flaco hizo entonces una cara que demostró que estaba al límite,
en ese momento mi novio me hizo levantar de nuevo y me preguntó si no me
animaba a que él lo invite a este muchacho a sentarse más cerca nuestro y mi
respuesta como la de toda una dama fue: “por supuesto que no mi amor,
además, así voy a poder ver más de acerca la pija del flaco que me parece
que es bastante grande” a lo que recibí como contestación: “sabía que eras
toda una putita pero no tanto y menos con esta edad bebe”, a continuación
volvía a chupársela y el le hizo una seña al flaco para que se acercara, el
tipo inmediatamente guardó su pija y pegó la vuelta alrededor por detrás de
la fila y se sentó al lado mío del lado contrario a mi novio, inmediatamente
escuché el ruido de su cierre supuse que se había vuelto a sacar el
miembro, mi novio empezó a acariciarme el culo y a los pocos minutos sentí
ya 2 manos acariciándomelo y recorriéndolo todo pero una de esas manos no
era de mi novio puesto que estaba puesta sobre mi cabeza, así que cerré los
ojos y comencé a disfrutar de las caricias de 2 hombres sobre mi cola,
después de un rato de estar así mi novio me hizo levantar y me dio un
profundo beso de lengua y me preguntó: “¿no la ibas a mirar de cerca?” a lo
cual le correspondí con una sonrisa, me di vuelta lo miré al tipo a la cara
y era bastante lindo, después bajé mi vista y me encontré con una pija que
después me enteré mide 19 x 5,5 cm. TODA UNA BELLEZA !!! el flaco se estaba
pajeando furiosamente sin sacar la mano de mi culo, entonces se la tomé con

una mano y comencé a pajearlo y con la otra hacía lo mismo con mi novio, ¿se
imaginan, yo en un cine con 2 tipos a mis lados y con sus pijas en mis manos
pajeandolos a la vez?. Estuvimos de ésta manera durante un rato hasta que el
tipo me pregunta si no se la chuparía como lo hice anteriormente con mi
novio, dudé, le pregunté a mi novio y como él no puso reparos en que lo
hiciera me agaché y como pude me la metí en la boca, no entraba más que unos
pocos cm debido a su grosor, tenía la cabeza muy hinchada y brillante debido
a la gran lubricación, en ese momento debido a la incontrolable calentura
que ya tenía me solté el jean y lo bajé apenas un poquito, tanto el flaco
como mi novio ya no se controlaban y me acariciaban por todos lados, mis
tetas, culo, concha, todo, él me metió su dedo meñique en la cola mientras
mi novio me metió un dedo en la concha, en ese momento les digo que casi
acabé pero por suerte pude contenerme porque hubiese gemido muy fuerte y
todos se habrían enterado en la sala, a los pocos segundos el tipo me
aprieta la cabeza contra su miembro y me acabó una gran cantidad en la boca
gimiendo pero sin hacer demasiado escándalo por suerte

Relato erotico de una chica que se aprovecha de su novio mientras este duerme, espero que lo disfruteis porque las cosas que hace esta zorrita, no tienen desperdicio

Soy una niña mala. Aproveché una noche que Javi dormía y me le follé sin su consentimiento… Esa noche estaban mis padres en casa y mi novio dormía en la habitación de invitados. En mi casa son muy tradicionales, así que no podemos dormir juntos, aunque llevemos varios años como pareja. Mi madre, una católica empedernida, dice que en su casa no actuaremos como una pareja hasta que no haya papeles de matrimonio entre medias.

Así que me puse el pijama, me lavé los dientes, me despedí de mi novio, dejándole en la otra habitación y me fui a dormir. Estuve leyendo un poco y perdiendo el tiempo otro poco, hasta que dieron las 2 de la madrugada. Salí al pasillo completamente desnuda (si me ve mi madre, me mata). Fuí hasta el final del pasillo, donde se encuentra la habitación de mi novio. Él no sabía nada de que yo iba a ir, otras veces sí me espera despierto, pero no esta vez.

Entré intentando hacer el menor ruido posible y oí que su respiración era suave y relajada: estaba dormido. Pensé en despertarle llamándole por su nombre. Sin embargo, se me ocurrió otra idea. Tanteé el terreno metiéndome en la cama con él. Apenas se movió, al rato volvió a respirar de la misma manera, incluso creo que roncó un poco. Bien, yo estaba resultando ser una diva del subterfugio. Le toqué para ver qué llevaba puesto y observé que tan sólo llevaba los calzoncillos y una camiseta interior de algodón. Estupendo. Como es un poco sonámbulo probé suerte a hablarle, porque a veces es más fácil ayudarte con su otro yo que intentar hacer nada por tu cuenta.

- ¿Cariño? – no contestó.

Parece que hoy no iba a tener suerte.

- ¿Javi? – volví a intentarlo.

- Dime – me contestó con esa voz entrecortada y suave, propia de cuando está profundamente dormido.

- Pues que he venido a tumbarme aquí a tu lado, ¿te importa? – Sonrió en penumbra y me negó con la cabeza.

- Te quiero mucho, duérmete conmigo – me dijo abrazándose a mí.

- Sí, ahora me duermo contigo, pero primero quiero que te desnudes, que así estaremos más calentitos.

Se quedó pensando un rato. Cuando está en esa situación tarda un poco más en reaccionar.

- Vale, pero me tienes que ayudar – me dijo.

Entonces él dispuso su cuerpo para que a mí me fuera más fácil desnudarle. Primero se levantó un poco y me dejó quitarle la camiseta, y luego subió un poquito el trasero para que le pudiera sacar los calzoncillos. La primera parte del trabajo ya estaba hecha, ahora sólo tenía que hacer que volviera a caer en el sueño más profundo y dejase de hablar.

- Vamos a dormir – le dije y le abracé.

Me abrazó, ya sin decir una palabra y ahí se quedó, completamente inmóvil y dormido como estaba. Dejé pasar un tiempo prudencial, como unos 5 minutos, aunque no tenía forma de averiguar cuánto tiempo real fue. Entonces me desembaracé de sus brazos y aparté las sábanas. Ya le tenía desnudo y dormido, justo como yo quería. Empecé a besarle el cuello y fui bajando por su peludo y atlético pecho. Al llegar a la zona del abdómen, pude ver cómo le empezaba a crecer el miembro viril. A saber qué estaría soñando ahora…

Le besé mucho en el nacimiento del vello y seguí bajando. Me topé con su erecto pene que ya estaba en su máximo esplendor. Lo miré detenidamente y lo agarré. Acto seguido miré a Javi, por si se había despertado. Seguía dormido, pero sé que me estaba empezando a introducir en sus sueños. Su respiración había cambiado un poco y comenzaba a sonar como si estuviera excitado. Para mi propósito era una buena señal. Se la agarré con la mano derecha y empecé a moverla arriba y abajo, de una forma muy suave, como si fuera de porcelana. La piel de su glande se deslizaba con el ritmo de mis manos. Noté una pequeña gota preseminal: se estaba empezando a mojar. Volví a mirarle; seguía con los ojos cerrados, con el semblante tranquilo, pero noté cómo su corazón empezaba a galopar dentro de su pecho. Cambié ahora a la mano izquierda, y con la derecha le agarré los huevos de una forma también suave. Seguí masturbándole, incrementando el ritmo. Se retorció un poco en la cama, signo de que le estaba gustando.

- Más – dijo con un hilillo de voz.

Yo me asusté y paré, pensando que se habría despertado. En ese momento volvió a exalar el aire de forma tranquila. Yo no me explicaba cómo seguía dormido, pero en vistas de que no le despertaba, seguí moviendo mis manos sobre su pene. Aumenté bastante el ritmo y él movió la cabeza en señal de que le gustaba mucho. Cuando sabía que ya estaba muy pero que muy caliente y cerca del orgasmo, me metí su polla en mi boca. Yo tenía la lengua húmeda y la boca calentita. Le lamí desde la base hasta la punta y me la metí en la boca, primero sólo la puntita. Después fui bajando y bajando hasta tocarme la campanilla. Hasta la misma garganta. Me la tragué entera. Me movía arriba y abajo, con la boca bien apretada para que le diera más placer, succionando en cada chupada. Yo estaba encima de él, puesta a cuatro patas, desnuda y chupándosela a mi novio dormido. Aquello me excitó muchísimo.

El hecho de estar en mi casa con mis padres y mi hermano me resultó incluso morboso. Se oían los ronquidos a través de la puerta y me imaginé que si mi madre se levantaba y nos veía así, sería todo un show. Es más, Javi era también ajeno a lo que estaba pasando, porque estaba soñando. Si nos sorprendiera mi madre, él también sería un sorprendido más. Uuuuf, me pareció verdaderamente excitante la situación y comencé a mojarme mucho.

Como tenía el culo en pompa me imaginé que el mismo Javi me la metía por detrás, por el coñito. Me encantaba esa postura. Así, mientras yo le chupaba con frenesí, me empecé a tocar el clítoris con una mano. Cogí la polla de mi novio con la otra y le chupé la punta mientras movía la mano y la boca rítmicamente, como si se tratara de un agujero por el que me estaba penetrando. Ya me daba igual si se despertaba, yo lo único que quería era hacerle gozar y gozar yo. Creo que inclusó le pasé un poco los dientes por el pene, como a él a veces le gustaba. Noté que empezaba a entrecortársele la respiración y succioné con más fuerza, mientras movía mi dedo índice sobre mi clítoris. Javi estaba a punto de correrse en mi boca, seguí lamiendo y chupándo, hasta la garganta para que sintiera mi boca mojada.

Me moví a una velocidad salvaje. Arriba, abajo, arriba, abajo. Entonces, noté que se revolvía y que un líquido tibio y espeso me invadía la garganta. En ese momento, tan caliente como yo me encontraba, me corrí también por acción de mis deditos expertos. Tragué todo su semen porque no sabía muy bien cómo deshacerme de él sin hacer mucho ruido. Le miré. Tenía una sonrisa en la cara, junto con una mueca de placer. Me acerqué más para verle y le noté completamente dormido aún.

Era increíble, había violado a mi novio dormido y no se había despertado. Se había corrido agusto dentro de mi boca y seguía placenteramente acostado.

Toqué otra vez su polla y aún estaba dura, aunque un poco menos que antes. Se me ocurrió volverla a masajear y reaccionó en seguida. Se puso dura. En menos de un minuto ya estaba dispuesta otra vez para que le volviese a violar. Como mi coño estaba húmedo por haberme corrido, me senté con las piernas abiertas sobre él y me metí su miembro despacio. Sentí un escalofrío recorrerme mientras su polla abría mis paredes vaginales y me llenaba con su pene. Calzábamos como un guante, tenía el tamaño justo para que mi vagina le envolviera y a mí me tocara justo hasta el fondo. Entraba entera, dura, gorda y maravillosa. Empecé a cabalgarle lentamente para que no sonara la cama (como ya dije era la habitación de invitados y la cama era bastante vieja). Me moví arriba y abajo, le cogí las manos y le hice que me tocara. Pareció reaccionar y comenzó a masajearme los pechos de una forma muy suave. Pensé que se había despertado.

Subí mi culo hacia arriba para casi sacar su polla de mí y luego bajaba todo mi cuerpo para absorberle hasta dentro. Resbalaba genial por dentro de mí, yo botaba mucho, pero suave. Era consciente de que me botaban las tetas de una manera preciosa, pero él seguía con los ojos cerrados. No sé si Javi se estaba haciendo aún el dormido o si de veras lo estaba. Seguí botando sobre su vientre y noté cómo él intentaba acompañar, un poco torpemente debido a su estado, con pequeños empujones. Uf, cuando me llegaba hasta el fondo es que me ponía cachondísima.

Ahí estaba yo, desnuda, violando a mi novio dormido, follándomelo como una niña mala, mientras toda mi familia estaba durmiendo. De verdad que me ponía caliente el silencio de la noche, lo morboso de la situación, la cara de Javi: mezcla entre placer y sueño. Todo era superexcitante. Y así, follándole encima suyo, mientrás su cuerpo descansaba boca arriba, sentí mi segundo orgasmo. Fue maravilloso.

Él aún estaba disfrutando de mí, cuando aceleré para que se corriera dentro de mí y me inundara. Boté, y la cama se quejó un poco, seguí cabalgándole. Le puse un pecho sobre su boca y lo chupó instintivamente. Me arrimé a él y espachurré mis tetas contra su torso mientras no dejaba de moverve. Así, mi bello durmiente tuvo su segundo orgasmo, esta vez dentro de mi vagina. Me puso perdida de semen.

Seguí moviéndome lentamente para que terminase de gozar cuando abrió los ojos. Se quedó perplejo, con cara de placer y de sorpresa. Me abrazó y me susurró al oído:

- Así que no era un sueño.

En este video, tenemos a una zorra madura, que se ha encontrado con un pollón de infarto.
La madura se dedica a pajearlo para terminar tragando leche cuando le da una mamada brutal.
Lo mejor de las maduras es su experiencia chupando pollas y con el porno brutal en general. Solo ellas saben como sacar litros de leche de tus huevos y tragarselos mientras te miran fijamente a los ojos.

Si te gustan las maduras no dejes de ver este video porno brutal.

Este video porno es tremendo. Una jovencita con un coño de escandalo, se abre este con una mano, mientras que con la otra mano apunta el chorro de la ducha y se lo riega.
Para que quiere una buena polla si tiene su ducha ? vaya pava, lo que le haría yo con mi polla, le metería la ducha en el coño, la pondria con el culo en pompa y terminaria chupando culos para una vez humedecido clavarle mi polla por el culo y desgarrarla de una manera brutal.
No obstante, la paja que se echa la tía es buenisima y lo mejor de todo es que la han pillado infrangati. Yo le haría chantaje, mamadas todos los días !

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