Relato erotico que sigue la historia del de ayer, sobre el chico con los pivones. Si el tio sigue con suerte, con dos zorras chupando su polla y sin parar de jugar las tias entre ellas para poner caliente al tio en todo momento
Llegamos al edificio de la chupapollas. Era un edificio bastante nuevo y lujoso. Se veía que la muy puta tenía dinero. Subimos por el ascensor y mi polla volvió a ponerse dura. ¿Por qué? Porque las dos tías se estaban dando el lote delante de mi cara. Se daban unos besos súper apasionados. Sus lenguas se movían con pasión, sus manos se sobaban enteras. Y yo estaba allí viéndolas, embobado, con ganas de sacarme la polla y hacerme una paja.
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El paraiso existe 2...