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Si te gustan las buenas mamadas, si te gusta ver gente chupando tetas, o incluso mamando tetas enormes, has llegado al paraiso del sexo con boca y mas…

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A la hora convenida,Belen acudió a la cita. Entro ella primero y poco después la siguio Juan. Se sintió incómoda, pero no le quedó más remedio que tolerar su presencia. Su empleo dependía de ello. Durante todo el día no había podido pensar en otra cosa, terminó de trabajar de madrugada, todavía estremecida por la visión de Juan haciendole una corrida facial y salpicándola de leche mientras ella estaba chupando pijas, y se había ido a casa, pero aunque estaba muy cansada, no pudo dormir. Tampoco pudo aliviarse. Lo ocurrido la dejó tan turbada que no podía concentrarse en nada. Y sin embargo, su calentura era mayúscula.

 —Desnudate —dijo Javier, el médico. Ella enrojeció hasta la raíz de los cabellos pero obedeció. Notó cómo las pupilas de éste y las de Juan se dilataban ante la visión de su cuerpo desnudo. En realidad, Belen era muy hermosa. Su piel era de un moreno tostado, muy suave. Tenía unas grandes tetas pesadas, la grupa redonda, las caderas anchas y la cintura tan estrecha que cabía entera entre las manazas del jefe.

 —¿Cuántos años tienes? —preguntó el médico, anotando todo en el papel.

 —Veinte —respondió la chica. A aquella pregunta siguieron otras: ¿cuándo había menstruado por primera vez? ¿Ya había tenido sexo? ¿Usaba algo para protegerse? Cada vez estaba más incómoda. No, nunca había tenido sexo, no usaba ningún anticonceptivo, no tenía pareja ni la había tenido nunca… bajó la vista, totalmente invadida en su intimidad. Entonces Claudio decidió hacerle el examen. La colocó sobre la mesa, se puso los guantes y abrió los labios. Constató que era virgen.

 —¿Alguna vez te han penetrado por detrás? —preguntó. Ella abrió mucho los ojos y negó con la cabeza.

 —¿Le has estado mamado vergas a alguien? —Javier clavó sus ojos en las pupilas oscuras de la chica, que enrojeció otra vez, pero dijo la verdad. El médico cambió entonces una mirada de complicidad con Juan.

 —Relájate. Voy a probar a ver si tus reacciones son normales. Abandónate del todo a lo que sientes —y diciendo esto, Javier comenzó a acariciar el suave botón de Belen, primero con sus dedos y luego acercó la boca y la excitó con los labios y la lengua. Al sentirlo, la chica se estremeció, pero él le ordenó de nuevo relajarse y ella cedió. El siguio chupando coños.

 —Cierra los ojos —le ordenó—, y piensa en algo que te excite mucho. Imagina lo más cachondo que se te ocurra. No tienes nada qué temer. Nadie va a hacerte daño —más tranquila ante estas palabras, Belen obedeció. En su imaginación vio a Latif de nuevo, en aquella playa paradisíaca. Ella estaba arrodillada y él metió su negra verga entre los labios de la joven, que se aplicó a mamar pollas como recién la había enseñado Javier.

 En esas estaba cuando comenzó a sentir de verdad un capullo contra sus labios. Automáticamente abrió la boca y recibió la polla del jefe de sección, que se había excitado a la vista de su cuerpo desnudo y deseaba que le diese unas buenas mamadas. Ella se dio cuenta, pero ya estaba del todo entregada y más allá de cualquier reflexión. Las caricias de Javier chupando coño la habían puesto a mil. Éste comenzó a murmurar frases que contribuyeron a aumentar aún más su calentura.

 En un momento dado, Belen volvió a cerrar los ojos y vio al negro que se hacia una follada de tetas, como había hecho Juan la víspera. La visión de aquella tranca enorme acariciando la piel suave de los senos la precipitó en un pantano sensorial intenso. Una oleada cálida atravesó su cuerpo y se tensó, sacudida por el orgasmo. Javier siguió acariciándola hasta que los temblores cesaron. Entonces Juan se retiró. Estaba muy cachondo pero no quería correrse todavía.

 —Muy bien —dijo el médico—. Veo que sus reacciones son normales. Por cierto… —añadió, dirigiéndose al jefe— su coño es virgen… y sospecho que su culo también. Una buena pieza, en todo sentido. Es muy ardiente y hace chupadas de un modo delicioso… la muy puta… —al oírlo, Belen enrojeció violentamente. De modo que era eso: una puta. Las últimas barreras que le quedaban se derrumbaron contra esa sentencia. Iba a levantarse y a comenzar a vestirse, pero Javier la disuadió.

 —Tengo que ponerte una inyección. Vendrás aquí cada tres meses para que no te quedes embarazada —preparó la jeringa y se la puso sin pedir su opinión. Belen se dejó hacer. No podía pensar en otra cosa: era una puta. Javier lo había dicho y aquello debía de ser verdad.

 —Es hora de que pagues la consulta… ven acá —dijo, y bajó el cierre del pantalón. Para entonces ya se imaginaba lo que esperaba de ella y acercó la boca entreabierta. Se metió el capullo a la boca y empezo a  mamar pijas como una perra. Alfredo se colocó detrás. Temió que le hiciese daño, pero se limitó a penetrarla el ojete con la lengua despues de estar un buen rato chupando culo.

 Fue una sensación muy extraña. Sin embargo, tenía que admitir que le daba placer. Poco a poco Juan fue introduciendo un dedo en el apretado culo de la joven, que al principio se tensó, abrazando la gruesa falange del jefe. A fuerza de lengüetazos y de caricias, fue abriendo el conducto, que pronto admitió dos y luego tres dedos.

 Entretanto, Javier gozó la mamada. Belen era muy dócil, como pudo comprobar, ya que se prestó a todo y seguía las instrucciones al pie de la letra. No sólo le chupó el glande con verdadero deleite, sino que bajó por el tronco y se dedicó a lamer huevos tal como él le indicaba. Los progresos de la chica alegraron a Juan. “La convertiré en un putón”, pensó, relamiéndose anticipadamente.

En ese momento, Javier se tensó violentamente y su polla comenzó a derramarse en forma incontenible. Esto sorprendió a Belen, que de momento no supo qué hacer, y algunas gotas de leche cayeron sobre las tetas morenas. El médico le ordenó tragar corridas y ella obedeció. El sabor le pareció delicioso.

asiatica-con-negroOs presentamos un excitante video porno donde son protagonistas una chinita con grandes tetas y la inmensa polla de un negro.

La putita asiatica se calzara un pollon que es demasiado grande para ella. Pero ella esta deseando meterse semejante verga por el culo y le gustan los retos. La hara una mamada, para la que necesitara toda la boca, metiendose ese cacho de polla hasta el fondo de la garganta. Hay que ver como la traga, se nota que se ha pasado horas haciendo chupadas y mamadas de pija.

Despues llega la parte divertida, cuando ella se deja penetrar por semejante monstruo. Al principio cuando se lo mete por su chochito parece que puede aguantar, pero cuando el negro se la mete por el culo esta claro que es mucha polla para tan poco ano.

Sin embargo ella aguanta valiente, mientras el negro la taladra, y por fin tiene su recompensa; una inundacion de rica lefa que le llena la boca y la cara. Os dejamos con el video y recordar volver a nuestra pagina si quereis ver mas videos porno mamadas como esta.

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Iniciamos una nueva seccion; con las chicas mas cachondas que `puedes encontrar por nuestro videochat. Dejemos que se presente ella sola.

Hola, me llamo Sara, soy una madrileña de 28 años y esroy muy solita. Seguro que tu y yo podriamos hacer coas que te gustaran. Sin duda te gustaria estar chupando tetas a mi, al igaul que a mi gustaria hacerte una buena mamada de polla.

Es una pena que no estemos juntitos, pero si te conectas a mi sala estoy seguro que satisfare tus fantasias mas cahondas.

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Hoy os traemos una sola foto, pero con esta foto, podréis disfrutar de lo lindo, pues una tetona aparece dando una buena mamada a un cabron con suerte.
La zorra esta agachada y abierta de patas mientras se mete el miembro de su macho en la boca. Sin duda esta es una de las mejores formas de tener sexo.
La guarra también tiene el tanga medio bajado, dejandonos ver un buen chocho para nuestro disfrute.
Seguro que a muchos de vosotros también os ponen las mulatas tetonas dando mamadas brutales como esta.
Disfrutar con la foto guarra.
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Relato erotico de una enfermera que se encarga de cuidar de los enfermos, entre ellos encuentra a uno, su favorito, al que le concede todos sus deseos. El anciano se aprovecha de ella y no para de correrse en su cara y por todo su cuerpo, despues de recibir una mamada brutal.

Soy una mujer de 33 de edad, soy enfermera y adoro mi trabajo pero a pesar de mi seriedad profesional me encanta ver los pacientes hombres desnudos, especialmente los tipos maduros mayores de 50 y los ancianos. Me vuelve loca y me encanta cuando debo lavar enfermos de esas edades o cuando me toca a mí afeitarlos abajo para alguna operación.

Hace tiempo se hospitalizo un tipo de 65 de edad, alto y robusto, como me gustan a mí, el cual debía ser operado de cálculos en el hígado. La enfermera de guardia era yo al momento y bueno, llegue a su habitación, lo salude y le dije que dentro de poco regresaría para prepararlo para la operación. El me pregunto en que cosa consistía esa preparación y yo le explique que debía rasurarle desde el abdomen hasta parte de los muslos. Cuando le dije así el hombre se puso rojo y quedo sin voz. Me pregunto si tenia que hacerlo yo o lo podía hacer el, pero yo le respondí que ese era nuestro trabajo y si se afeitaba como no debía luego los médicos se enojaban con nosotras. Trate de calmarlo diciéndole que no se preocupara, que para mi era una cosa de todos los días, que me viera como una profesional.

Al rato regrese con la afeitadora y la espuma y le pedí que se desnudara y se metiera boca arriba en la cama. El hombre se moría de la vergüenza y se quito solo la camisa del pijama pero se metió un rato para quitarse lo demás, hasta que decidió bajarse los pantalones. Apenas vi ese hombre acostado en la cama, desnudo, me excite toda. Era tan bello, alto, blanco, robusto y con un poco de barriga, peludo y con un pubis exuberante y las bolas gruesas y llenas de pelos como a mí me encantan.

Le afeite la barriga y luego, cuando llegue al pubis y toque su pene, todavía flácido pero grueso, se le comenzó a parar, hasta que se le puso duro y grande, como de 20 cm., con una cabeza redonda como un caramelo. Era para comérselo todo, pero tuve que contener las ganas porque estaba trabajando.

Cuando se le paro la verga ese hombre no sabia que hacer, yo tuve que calmarlo diciéndole que era normal, que sucedía a todos. Le afeite el pubis, la ingle, los testículos, que eran enormes y aguaditos, y parte de los muslos. Después lo limpie y le pele la verga para quitarle algunos pelos que le entraron en el glande. Durante toda es procedura esa verga no dejo de estar parada y hacia arriba, pegada de la barriga y casi le llegaba al ombligo. Fueron casi veinte minutos en los que goce viéndole y tocándole su órgano sexual pero sin poder hacer nada.

Al siguiente día después de la operación cuando entre en su habitación porque me tocaba llevarle la medicina me dijo que habían venido en la mañana dos enfermeras a lavarlo pero el se negó porque le daba vergüenza. Ellas le respondieron que por un día lo dejaban tranquilo pero que al día siguiente tenia que dejarse lavar porque los médicos no permitían pacientes sucios. Yo le dije que si el quería yo podía ocuparme de lavarlo mientras el no pudiera hacerlo, visto que ya lo había visto desnudo. El pensó por un instante y me dijo que si. Ese día lo lave en la cama. Fue tan divino lavarle su verga y sus bolas, se las enjabone, le pele la polla y se la enjuague bien. A pesar de que estaba todavía con un poco de dolores por la operación, le vino una erección fenomenal. Esta procedura de lavarlo en la cama duro tres días hasta que lo lleve a la ducha y lo lavaba un poco sentado otro poco de pie.

Una semana después me dijo que posiblemente al día siguiente le darían el alta pero que necesitaba una enfermera que viniera a su casa por lo menos por una hora y media, a lavarlo y curarlo en casa hasta que le quitaran los puntos porque vivía solo, era viudo y me propuso de trabajar para el con una buena remuneración por hora. A mi la idea me gusto porque desde que lo vi desnudo siempre llegaba a mi casa después del trabajo a consolarme con mi dedo, y de paso, había notado en el una doble intención. Le dije que si y nos pusimos de acuerdo en base a mi horario del hospital.

Cuando llegue a su casa por primera vez el me esperaba con una bata y debajo solo los calzoncillos, me dijo que no podía caminar mucho por los dolores y los puntos pero si quería beber algo que abriera el refrigerador como si estuviera en mi casa. Yo le dije que era mejor hacer mi trabajo. Me llevo a la ducha, me indico donde estaban los jabones y las toallas. Yo le dije que se quitara la bata y lo ayude a quitarse los interiores, lo desnude completamente. Que bello tener su pene delante de mí y sus bolas que sin bello pubico se veían más enormes y aguadas. Apenas quedo desnudo enseguida se le paro la verga pero era ya una costumbre que le sucediera delante de mi y no se puso rojo.

Primero le lave la espalda con cuidado para evitar de no mojarle la herida y vi sus hermosas nalgas, luego le dije que se volteara hacia mi y le pase una toalla húmeda por el pecho y con la ducha después lo lave de la cintura para abajo, por delante y por detrás. Esta vez no me puse guantes y pude tocarle y acariciarle mejor su sexo. Apenas le agarre la polla, erecta, para enjabonársela sentí una exclamación de placer. Se la enjabone con suavidad y le enjabone el escroto y se lo acaricie con mis dos manos. El con una mano trato de tocarme una teta y fue en ese momento que los dos revelamos lo que ya ambos entendíamos desde que lo lavaba en el hospital. Por la primera vez le di del tu y le dije que si quería me quitaba la camisa y así hice. Me desnude y comencé a mamarle la verga. Le di primero besitos en el glande mientras le pesaba los enormes testículos que a su vez besaba también. Después me metí toda su verga en la boca mientras le tocaba las nalgas que eran duras y redonditas.

Se lo mame con tanto deseo hasta que dio un grito y me acabo en la cara y en los labios. Me inundo toda de una leche espesa y caliente.

Desde ese día nos hicimos amantes y después que se mejoro de la operación y no hubo más necesidad de que fuera todos los días a su casa, nos vemos una o dos veces a la semana y no todo es mamadera, no echamos buenas tiradas.

En el hospital sigo gozándome con los ojos a los paciente que veo desnudos y en mi vida privada me lo gozo a el.

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