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En estas fotos podemos ver a una madura culturista que le mola chupar culos. Es su gran pasión, levantar pesas o buenas pollas y dar mamadas brutales. No se dedica solo a mamar pollas, también sabe comer culos y chupar cojones.
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Su miembro entraba y salia, me hacia gemir de placer, mi marido nunca me habia hecho sentir lo que Daniel. su pene entrara mas en mi. Hasta que senti como chorros de semen me llenaban por dentro

Por mucho tiempo mi fantasía sexual era estar en la intimidad con el novio de mi amiga Mary, su nombre Daniel y mi mejor amiga eran novios y tenia planeado casarse. Yo sabía que le gustaba también a él, ya que en cualquier oportunidad que nos quedábamos solos intentaba seducirme sin llegar más a allá que las insinuaciones y miradas coqueta.

Todos trabajábamos en una misma empresa, así que teníamos mucho contacto. Con el tiempo yo me casé con mi novio, mi amiga y Daniel se cambiaron de empresa, pero aún así de vez en cuando estábamos en contacto. El último día que trabajamos en la misma empresa, Daniel aprovechó un momento en que estábamos solos para darme un beso en los labios, como despedida, ese día me tomó por sorpresa, no lo esperaba, y no lo rechacé. Sin embargo, con la distancia no terminaron las insinuaciones de Daniel, me encantaba que intentará conquistarme a escondidas de mi amiga y claro de mí ahora esposo.

Siempre me he considerado de buen cuerpo, no muy alta, pero de todo lo demás bien proporcionado, además me encanta lucir mi figura con ropa ajustada, faldas cortas y bonitos escotes. Cosa que a mi marido no le importa. Ahora con la ausencia de Daniel en el trabajo, mi lujuria hacia él ha aumentado, en ocasiones cuando hago el amor con mi marido, pienso que con quien estoy es con Daniel. Eso me hace ponerme aún más caliente.

Ya tenía un año de casada, no había olvidado ese beso que me excitó muchísimo, estar entre sus brazos y sentir la cálida sensación de sus labios era algo que en mi mente siempre iba a estar. La historia, que hizo mis sueños realidad comienza aquí, con una llamada telefónica de Daniel;

- Hola Graciela, soy Daniel, ¿como estás? – Muy bien y tú, que milagro, yo pensé que ya te habías olvidado de mi.

- No, ¿como crees?, eso nunca, fíjate que Mary te manda saludar – Gracias, también salúdamela, ¿que cuentan? – Fíjate que ya nos vamos a casar, en un mes. Así que tú y tu esposo estarán invitados a la boda – Aah, pues, felicidades – Gracias, ya tenemos casi todo listo, en 15 días mis amigos me organizarán mi fiesta de despedida de soltero, a ver como me va. jajajajaja – Pues ojala y que bien – Sabes, aún recuerdo ese día que te besé…. espero que no te haya molestado – Jajajaja, no, como crees, la verdad me gustó – Te voy a mandar los datos de la fiesta de mi despedida, para que se la des a tu marido y vaya un rato, ok? – Ok, gracias – Hasta pronto, bye – bye

La noche de ese día no pude dormir bien, había soñado, en que yo era la chica del pastel de la despedida de soltero de Daniel, y tenía sexo increíble con él. Pero en la vida real, ¿me atrevería?…

Pasó una semana y ese sueño se volvió obsesión, aún me faltaba comprarle el regalo para Daniel y Mary, pero…. y que tal si el regalo solo fuera para Daniel?. Por lo pronto a mi marido no le comenté nada acerca de la fiesta de soltero de Daniel, quería tener una ventaja a la hora de decidir. Por lo pronto, me compraré unas zapatillas altísimas, sexys y un bikini, fueron mis propósitos iniciales.

Con los datos que me proporcionó Daniel sobre su despedida, pude contactar a las chicas que estaban contratadas para que me dejaran a mí el papel protagonista… la chica de pastel. Y Llegó el día esperado:

- Querido hoy tengo una reunión con mis amigas, es posible que llegue ya tarde así que no me esperes. Le dije a mi marido. – Está bien amor, que te diviertas.

Todo quedó arreglado con mi marido. Eran las 9 de la noche cuando me trasladé al lugar de la fiesta. Entré por la puerta trasera para no ser vista por nadie, junto a la cocina había una recamara, donde las chicas esperaban salir a dar el espectáculo para unos 20 hombres aproximadamente entre ellos claro, Daniel. Las demás chicas pensaban que yo era como ellas, una prostituta más, jajaja, eso me dio un poco más de seguridad en mí, mi salida estaba planeada a las 10.30, aún tenía tiempo en caso de querer olvidarlo todo y salir de ahí… los nervios iban creciendo.

Había elegido un chaleco de mezclilla corto, sin brasier, un bikini blanco y mis zapatillas, era todo lo que llevaría. Los minutos se hicieron eternos, las chicas entraban y salían conforme iba realizando sus presentaciones. Cuando llegó el momento.

- ¿Estás lista? me preguntó una de las chicas – Si, ya. Vestida con mis únicas prendas que compré para este momento. Entre dos chicas me ayudan a entrar al pastel para después tapar la entrada cuidadosamente. Siento como se va moviendo mi particular vehículo, mientras escucho muchas voces vitoreando por la llegada del pastel al salón. Siento más nervios que antes, pero ahora ya no hay marcha atrás.

La música comienza a escucharse, señal de que debo empezar a salir…. y comienzo a salir, con movimientos coquetos voy saliendo poco a poco, mientras me aplauden por mi salida. Comienzo a recorrer con mi mirada, hasta que mis ojos se encuentran con los de Daniel, estaba totalmente asombrado, con una expresión de incredulidad.

Mientras los demás hombres aplauden para que salga totalmente del pastel, salgo y subo a una mesa prevista para esto. Un calor me recorre la espalda, comienzo a bailar suavemente mostrando mis encantos por cada esquina de la mesa, Daniel estaba en primera fila, sin perder detalle. Al pasar junto a él le cierro un ojo, ya para este momento había tomado confianza y me deslizaba por la mesa como pez en el agua, bailando sugerentemente.

El público me pide que me deshaga de mi poca ropa, así que llevo mis manos a los botones de mi chaleco y desabrocho el único botón que esa prenda tenia, casi inmediatamente mis pechos surgen después de estar prisioneros, yo de tengo mi prenda para dejar ver solo un poco, mientras bailo, voy dejando ver cada vez más, hasta que de repente doy la espalda al público y me quito totalmente el chaleco… ahora solo cubro mis pechos con mis brazos. Los hombres como locos pedían más y más, me sentía como esas chicas que se dedican a esto, me sentía lujuriosa, al ver como excitaba a todos y en especial a Daniel.

Hasta que por fin retiré mis brazos de mis pechos, dejándolos ver por todos, mis pezones erectos, estaban excitados. Y por fin terminó la música de la presentación. Bajé de la mesa y fui conducida a una habitación, solo esperé unos minutos cuando la puerta se abrió, dejando entrar a Daniel. Aún sin poder creerlo, no podía hablar.

- ¿Te gustó el show? Pregunté – Siiii, muchísimo, la verdad fue una sorpresa. – ¿Si sabes porque estoy aquí, verdad? – Si. Le dije, – ahora el show es solo para ti, lo se – ¿Estás segura de lo que va a pasar? – Totalmente.

Entonces nos abrazamos yo solo con mi bikini, él aún con ropa que fue poco a poco quitándose mientras nos besábamos, y abrazábamos, sentía como sus manos recorrían mi cuerpo de arriba a abajo. Terminó por quitarse totalmente la ropa. Sus manos acariciaron mis pechos con mucha impaciencia, primero con su lengua recorrió cada centímetro de mi piel, de cada uno de mis senos, para después tomar uno de mis pezones su succionarlos como un bebe… que rica sensación.

Entonces fui bajando poco a poco besando su cuerpo, y el dejándose llevar, hasta llegar a su vientre, sentí como su miembro ya erecto me rozaba mi piel, hasta que estuve de frente a ese miembro con que tanto tiempo había soñado, era más grande que en mis sueños y más grueso “vaya que suerte de mary” pensé… ya en la punta tenía unas gotitas de fluido, sin pensarlo mucho me lo llevé a mis labios, sentí como estaba caliente, y comencé poco a poco a introducirlo en mi boca, tanto como pude, acaricié ese miembro con mi lengua, luego lo estaba chupando con más velocidad.

Ya tenía residuos del fluido de Daniel en mi boca. Entonces comencé a recorrer la piel de aquel miembro que no pudo entrar en mi boca, besándolo y mojándolo con mi lengua. Cuando terminé, vi esos dos grandes testículos colgando de aquel formidable miembro, dudé un momento, pero me decidí a tenerlos también en mi boca, no debería de perder esta oportunidad, así que los remojé con mi lengua para después darles unas chupaditas a cada uno….

Daniel me tomó de los brazos y me hizo levantarme, y me dijo… – hoy vas a ser mi mujer por toda la noche… Entonces me acostó sobre la cama, y él me abrió las piernas dejando mi sexo a su disposición. Levantó mis piernas y acercó su miembro a la entrada de mi vagina, sentí como esa cabeza tan grande comenzaba a hacer presión en mí, poco a poco entró cuando Daniel se acostó sobre mi para dame un beso en mis labios, mientras empujaba más su pene dentro de mí. Yo lo abrazaba, hasta que de un empujón, me metió el resto, yo solté un quejido de placer,

- Aaaaaaaahhhhh, así Daniel amor.

Era la primera vez que decía “amor” a otro hombre que no fuera mi marido, eso me excitó más.

Daniel acariciaba mis nalgas mientras mi vagina se acoplaba a su nuevo visitante. Cuando poco a poco Daniel comenzó a sacar su pene solo para empujarlo nuevamente más adentro, hasta que tomó ritmo en un va y ven, en donde cada embestida me penetraba más. Solo se escuchaba el golpe de sus testículos en mis nalgas y los gemidos de placer tanto de Daniel como míos. Hasta que en una embestida sentí como su miembro se hinchaba más para soltar su esperma dentro de mí. Varios chorros inundaron mi vagina. Daniel exhausto cayó sobre mí, mientras yo lo abrazaba.

Nos quedamos así unos minutos, cuando él se acomodó a un lado mío, por mi vagina escurrían fluidos, Daniel me acariciaba mis pechos y me decía cuanto había deseado ese momento, que era el mejor regalo de su vida.

- Lo único que yo te pido es que ni Mary ni mi marido se enteren de esto que pasó… le dije. – ¿Me lo prometes?. Me contestó que me lo prometía.

Cuando su miembro recobró nuevamente vida, Daniel me colocó en posición de perrito, sobre la cama. Entonces se acercó por atrás de mí y me hizo sentir su pene por mis nalgas y mi rajita. Cuando nuevamente empezó a penetrarme por mi vagina, con más fuerza esta vez, mientras con una mano buscaba mis pechos que colgaban, los acariciaba y los estrujaba.

Ahora sentía como su miembro entraba y salía sin dificultad, me hacia gemir de placer, mi marido nunca me había hecho sentir lo mismo que Daniel. Más que un regalo para Daniel, lo era para ambos. Después de que sus manos jugaban con mis pechos, luego acariciaba mis nalgas, con ambas manos las abría para que su pene entrara más en mí. Hasta que sentí nuevamente como chorros de semen me llenaban por dentro.

Cuando Daniel terminó, se quedó inmóvil con su pene dentro de mi, como esperando a que su fluido no escapara de mi. Poco a poco fue retirándose, no permitiéndome moverme…- Quédate así un momento, quiero que mi esperma este dentro de ti por más tiempo. Me dijo, yo solo sonreí, mientras trataba de recuperar energías.

Luego de unos minutos nos acostamos y dormitamos por unos 10 minutos, después busqué mi ropa y me fui vistiendo. Daniel hizo lo mismo, en la puerta ya había fila queriendo tener una oportunidad conmigo, pero yo solo era el regalo para Daniel. Terminé por vestirme y sentí como mi ropa interior se humedecía por los fluidos depositados en mí. Daniel me abrazó y me besó, diciendo que lo había hecho muy feliz. Yo le dije que también había sido una noche muy especial para mí. Me acompañó a la puerta trasera y nos despedimos con un beso.

Llegué a mi casa ya de madrugada, sin hacer ruido llegué a mi habitación. Me preparé para acostarme a un lado de mi marido, cuando me cobijé, se despertó y me preguntó como me había ido. Le contesté que muy bien.

- Que bien amor, ¿sabes?… tengo ganas de ti. Me dijo – estoy cansada, ¿mejor mañana si? – Está bien mañana. Y volvió a dormir.

Aún tenía puesto mis braguitas llenas de fluido de otro hombre, y no quería que ese momento se borrara compartiendo mi vagina con mi marido.

La penetre por el culo, ella abrio con sus manos las nalgas y se la enterre hasta el fondo de la cueva, quedando fuera solo mis bolas, ella gemia y queria que le destrozara la cola

Esta historia sucedió el otoño pasado en una ciudad del sur del país, donde yo llegué a vivir, para trabajar en un buque. La dueña de la casa era ya una señora, como de unos 40 años, pero estaba muy bien conservada. Tenía buenas piernas y buen culo, redondo y al parecer durito, porque practicaba deporte. Era separada y no tenía novio, por lo tanto yo pensé que tenía unas ganas acumuladas de culear.

A veces yo le pedía prestado el baño y encontraba sus tangas recién quitados, tenían rastros de jugos vaginales todavía frescos, como si se hubiera masturbado o como si hubiera tenido un sueño erótico en la noche.

Solía ponerse una lycra apretada, con lo que se notaba que tenía una concha grande y peluda, que con disimulo yo miraba, y me apetecía mamarle y meterle la lengua hasta lo más recóndito. Hasta hacerla gemir de placer.

En cierta ocasión me pidió el favor de que la llevara en mi coche al centro de la ciudad. Cuando nos subimos le dije que se colocara el cinturón de seguridad, parece que estaba trabado, entonces intenté ayudarle y, sin intención, rocé sus senos con mis manos, lo cual enseguida me excitó; continué acomodando el cinturón fingiendo cierta dificultad, de esa forma le apreté otra vez las tetas. Noté que ella aparentó no sentir nada, pensé que me había excedido un poco y fui más recatado. No volví a acosarla en esta ocasión.

Un día llegué y ella estaba sola. Había estado lavando y tenia la camiseta mojada, como no llevaba sostén se le notaban dos tetas caídas, pero con dos grandes pezones, lo cual me ponía muy excitado, y con ganas de mandarle la mano al chocho.

Yo la quise saludar de beso en la mejilla, ella me dio la oportunidad y alcance a rozar sus labios con los míos. Parece que esto le produjo cierto placer, me miró, pero no me dijo nada. Empezamos a hablar de cosas triviales.

Yo estaba buscando la forma de acercarme a ella, o tocarla de algún modo, de pronto se me ocurrió hablarle del tema de los masajes y lo buenos que eran para relajarse, entonces le propuse que si quería le podía hacer un masaje. Me dijo que sí. La llevé a la cama y la recosté boca abajo, podía apreciar su gran culo sin disimular, ya que ella no me veía.

Empecé a masajear su espalda, suavemente, lo cual a ella le parecía muy placentero, entonces, atrevidamente le pasé las manos por las raíces de las tetas. Pude notar sus pezones erectos, lo cual me dio confianza para continuar con el manoseo. Como no me dijo nada, le cogí las tetas descaradamente y se las empecé a apretar.

Acto seguido, con una mano le acariciaba el culo y le iba pasando los dedos por la chocha, a lo cual ella encogía y contraía el culo, en señal de placer, mientras, con la otra mano, le seguía acariciando las tetas. Sin más preámbulos, le quité la camiseta y empecé a besarle la espalda y la base de los senos. Al mismo tiempo, le acariciaba el culo entero, separando sus nalgas y metiendo allí mi nariz, ese olor a sudor me ponía más caliente.

La volteé hacia mí y, suavemente, empecé a besarle el estómago, el ombligo, subiendo hasta darle piquitos en los pezones, su excitación era mayor y la mía también. Me dijo: ¡no me haga esto por favor! Yo, simplemente, le tapé la boca con una mano, ella empezó a chuparme los dedos, mientras yo le besaba el pecho y con la otra mano le cogía el chocho por encima de la lycra. Me pegué a sus tetas y se las mamaba ambas, a intervalos, sus pezones estaban bien erectos.

¡Qué gran chocho! No me alcanzaba la mano para cubrirlo. Ella a su vez, comenzó a quitarme la camiseta que yo llevaba, no opuse resistencia. Yo ya estaba que estallaba. Así que procedí a quitarle la lycra muy ajustada que tenía. Pronto quedó frente a mí ese gran animal, con unos labios muy grandes en los bordes, abultados, esa cosa era más grande que mi cara. A pesar de su edad usaba una braguita blanca muy pequeña que le resaltaba más ese morro, y se veía señas de que estaba mojadita por encima del calzón. Yo no podía aguantarme las ganas de lanzarme a ese chochito y empezar a besarlo.

Por los agujeritos de la braga salían los vellitos negros. A los lados también salían vellitos, aunque parecía recién depilada. Comencé a besarla desde las rodillas hacia arriba, muy lentamente, subiendo por esos grandes muslos que estaban hirviendo, como diciendo cómeme ya, cuando llegaba a su chochito, me detenía para husmear con mi nariz, el olor de su cosita mojada me llenaba de placer.

La besé por los lados, levantando su braguita y metiendo la lengua. Yo saboreaba sus jugos vaginales, ella se retorcía de placer. No esperé más y le quité la braga. Se veía esa rajita húmeda y bien depilada.

Le pasé la lengua por la superficie, a lo cual se estremeció, y me apretó la cabeza contra su cuquita. Sin más preámbulos, le abrí los labios vaginales con mi lengua y comencé a lamer, metiéndole la lengua aun más adentro, esos labios rosados y húmedos estaban sedientos de sexo, la puta estaba chorreando y se estremecía de placer, ni que se diga cuando llegué a su clítoris, arqueó su cuerpo sin poder aguantar la excitación, le agarré el culo con mis manos y la apreté más hacia mi boca.

Con mis labios le apretaba el clítoris y se lo succionaba, al mismo tiempo, comencé a rozarle el culito con mis dedos, al principio, ella me apartaba los dedos de su culo pero por fin cedió. Lo lubriqué con su lechita caliente, hasta que le metí todo el dedo del corazón, la perra no sabía qué hacer, gemía, se retorcía y apretaba, con sus manos, mi cabeza contra su chocho, yo metía y sacaba el dedo en un movimiento, al principio lento, y luego muy rápido, no aguantó mucho y se vino en un orgasmo largo y lleno de jadeos y contracciones. Cuando terminó, me tuvo largo rato en esa misma posición, acariciándome el pelo, con mi cabeza metida en su concha.

Me limpié la boca con una sábana y me puse de pié, ella, inmediatamente, me agarró de las caderas, me quitó los pantalones y empezó a besarme la verga por encima de la tanga que llevaba, no esperó mucho, y me la quitó con un movimiento brusco y desesperado.

Quedó frente a ella, mi verga, de la que ya botaba los primeros chorritos. De una vez, la agarró con las dos manos y se la llevó a su boca; primero, le besó la puntica con sus labios, luego, se metió toda la cabeza en su boca y la apretó fuertemente.

Su boca estaba caliente, la chupó varias veces y luego empezó a restregársela por toda la cara, la nariz, los oídos; luego empezó a succionar la punta otra vez, yo sentía hervir mi sangre, y sentía como mi pene crecía en su boca y se lo introducía mucho más adentro. Ella comenzó a recorrer mi pene, de la raíz hasta la punta, y me mamaba también los huevos. Noté que, en esto, yo no aguantaría mucho tiempo, entonces, saqué mi verga de su boca y la tendí a ella en la cama, le abrí las piernas y la intenté penetrar sin más consideraciones.

Me llevé una sorpresa cuando me dijo que no le hiciera eso, que ya habíamos ido demasiado lejos, porque ella, por su edad, podría ser mi madre. En medio de mi excitación yo no sabía qué hacer, entonces decidí tomarla por la fuerza, así que le agarré sus dos manos y se las puse detrás de su cabeza.

La sostuve con una mano, y con la otra agarré mi pene para metérselo en su vagina, ella forcejeó unos momentos, cerró sus piernas pero yo se las abrí de nuevo, luego, después de unos minutos, cedió y me dijo: ¡me gusta que me tomen así, métemela toda por favor, quiero sentirla dentro de mí, húndemela sin compasión!. A lo cual, yo procedí inmediatamente, pero pensando dentro de mí: ahora me las vas a pagar, puta de mierda, esta broma te va a doler mucho.

Pero parecía que ella tenía la vagina bastante estrecha, porque me costaba dificultad metérsela. Me decía que se la metiera despacio porque le dolía. Ella misma guiaba mi pene con sus manos, a cada centímetro que yo avanzaba, ella gemía y casi gritaba en un gesto mezclado de dolor y placer.

Yo la continué metiendo, y ella gritaba aun más, y me enterraba sus uñas en mi espalda, lo cual me excitaba mucho más. Pronto la penetré todita, y puse sus piernas en mis hombros, y comencé un movimiento rítmico, a lo cual ella empezó a moverse rápidamente, y yo también.

Apoyé mis piernas en uno de los extremos de la cama y con mis manos la abracé fuerte, de tal forma que ella casi no podía moverse ni oponer resistencia, entonces, le imprimí más fuerza a mis movimientos y mucha más rapidez, ella gritaba de desesperación, y sentí cómo su vagina se contraía y apretaba contra mi pene, la penetración era máxima, comenzó a moverse como loca de placer, a lo cual tuve que golpearla con una mano en su cara, pero esto sólo logró acelerarla mucho más. Esto me produjo más excitación, de tal forma que sentí venirme y no aguanté más.

Le bajé las piernas rápidamente y la abracé fuerte con mis manos, en estos momentos, eyaculé sin pensarlo más, y sentí como sus músculos internos se contraían otra vez apretando mi verga. Este momento para mí fue infinito. Duramos abrazados un largo rato y me dijo que nunca le habían hecho algo semejante. Le pregunté que por qué era tan estrecha y me dijo que no sabía pero que siempre le dolía mucho.

Nos quedamos recostados unos 15 a 20 minutos.

Al estar los dos acostados, desnudos, me puse a mirarle la concha, ¡qué grande era!, entonces empecé a juguetear con ella, y a acariciarla con mis manos. Nuevamente sentí excitación y mi verga se puso dura.

Le pregunté, que si alguna vez la habían clavado por detrás, y me dijo que no, que sí lo habían intentado, pero que ella no lo había permitido. Yo le prometí que lo haríamos suavemente, sin prisas, y que no le dolería mucho. Ella me dijo que no rotundamente.

Mientras, yo seguía acariciándole la chocha y excitándola, ella comenzó a jadear de nuevo y a gemir. Aproveché para tocarle suavemente el culito, e introducirle un dedo lentamente, ella vio mis intenciones, y trató de apartarme de esa zona; le sacaba el dedo del culo, y me concentraba en su chocha, pero de nuevo regresaba a su culito, con disimulo, y, de esta forma, logré meterle todo el dedo.

Ella me decía que por favor no le hiciera eso, pero, a la vez, ya no permitía que se lo sacase, y comenzó a hacer un movimiento rítmico con el culo. Entonces, la giré hacia abajo y, sin sacarle el dedo del ano, le comencé a meter la lengua en la cuca, y también entre las nalgas. Ella gemía aún más de placer. Entonces, decidí sacarle el dedo del culo y metérselo en la vagina.

Mientras, con la otra mano, le abrí lentamente las nalgas y empecé a rozarle la punta de mi verga en el culito. Al principio, contraía el culo y no permitía nada, pero nuevamente yo iba al ataque; con los dedos lubricados por la mezcla de semen y leche, que había en su chocha, iba abriéndole otra vez el ano, hasta que, en un descuido suyo, le metí la puntica del pene.

En ese momento, ella como que se paralizó para asimilar el pequeño dolor, pero yo le acaricié las tetas, y le dije que se relajara, que iba a ser muy placentero. Entonces, comencé a penetrarla más y más por el ano, ella, enseguida, puso sus dos manos en las nalgas, abriéndolas poco a poco, se la metí lentamente, ella gemía aún más, hasta que le introduje todos los 18 centímetros, quedando fuera sólo mis bolas. Ella casi ni podía moverse. Entonces, comencé a sacarla y meterla muy suavemente.

Pronto, ella se acopló a este nuevo movimiento, y me siguió el ritmo. Fuimos acelerando más y más, y ella gemía, y me pedía que le hiciera más duro todavía. Yo la cogí por las caderas, con mis dos manos, y fuertemente la apreté contra mí, su placer era infinito. Después, con una mano, empecé a acariciarle la chocha, y a introducirle los dedos, le encontré el clítoris y se lo empecé a frotar. La muy puta no podía resistir tanto placer, pero, a la vez, sentía dolor, ya que se agarraba fuertemente a la sábana, se quejaba y mordía la almohada, hasta me pareció ver dos lágrimas en sus ojos.

Le continué dando con más fuerza por ese culo, entonces, noté que ya la puta estaba viniéndose, porque su culo se contraía, y me apretaba la verga, lo cual me excitó mucho más, aceleré el ritmo, parecía que la fuera a reventar, y, en ese momento, le eyaculé todo mi semen hirviente, una parte quedó en su culo, y la otra ella rápidamente logró sacarse mi pene, se giró, y se lo metió en la boca, succionando de mí hasta la última gota, luego quedamos rendidos en la cama.

Me levanté, y me lavé la verga, y me fui a tender de nuevo en la cama. Me dijo que había quedado completamente exhausta, y, a modo de broma, dijo que yo era un depravado, por todo lo que le había hecho, pero que era lo más maravilloso que le había pasado. Le respondí que aún faltaba más, y me dijo que era imposible, que ya no tenía fuerzas.

Sin pensarlo, me quedé dormido. De repente, me desperté al sentir una sensación de placer en mi pene, abrí los ojos, y vi que era ella, que estaba pegada como un ternero a mi verga, la estaba mamando, metiéndola y sacándola, la metía hasta lo más profundo de su garganta. Me chupaba la punta, y me la succionaba con tanta fuerza que a veces me dolía, y yo me encorvaba del placer. Pronto sentí como mi verga crecía aún más dentro de su boca. Entonces, la agarré de los cabellos, y empecé con un movimiento rítmico, como si la hubiera penetrado por la chocha o por el culo.

Luego, sin sacarle mi pene de su boca, di un giro sobre mi espalda y la acomodé a ella, de tal forma que mi boca quedó bajo sus genitales, formando así el famoso 69. Sus labios vaginales estaban chorreando. Empecé a besarlos suavemente, acomodando mi boca en su vagina, mientras con las manos le habría las dos nalgas, para observar el huequito de su culo, el cual trataba de abrirse y cerrarse. Con la lengua, busque su culo, y le metí la puntica, así mismo, también le succionaba el culito, a lo cual, ella dejaba de mamarme el pene. Yo creo que el placer que sentía la hacía parar y gemir inmediatamente.

De nuevo, regresaba con mi lengua y le buscaba su chocha, le introducía también mi lengua entre su vagina, lo más que podía, al tiempo que con los dedos, también, se los metía en su culito, ya lubricado. Yo sentía su leche correr sobre mi cara, y mis labios y mi excitación aumentó aun más.

Entonces, aceleré la chupada que le daba en sus labios vaginales, los cuales besaba uno por uno, recorriéndolos completamente, y, saboreándolos en mi boca, le encontré el clítoris, y se lo chupé sin compasión, mordiéndolo suavemente con mis dientes, o apretándolo con mis labios. Ella ya no podía resistir, me dejó de mamar, y se vino en un gran orgasmo que parecía no terminar.

Pero yo aún no había terminado, y de nuevo le introduje mi pene en su boca, agarrándola de los cabellos la obligué a mamar aún con más fuerza, y más rápido, yo sentía que ya iba a eyacular. Cuando empezaron a botar los primeros chorros de semen, ella sintió que yo ya iba a derramarme, e intentó sacarla de la boca, pero yo no se lo permití, la agarré con más fuerza contra mí.

Le dije: ¡bueno perra!, ¿Antes querías y ahora ya no? Tienes que terminar lo que empezaste, y le eyaculé todo mi semen en su boca; no encontró otro camino que tragárselo todo, como que le gustó, porque me succionó de nuevo hasta la última gota. De esta forma ya los dos quedamos satisfechos, y nos dormimos un largo rato. Después, me vestí y le prometí volver a comérmela más a menudo.

Aprovechábamos cualquier ocasión para culear, incluso hasta en la cocina. Por las mañanas, cuando yo me levantaba, la encontraba preparando el desayuno, aún sin bañarse, y sólo cubierta por una delgada bata. Entonces, yo me acercaba por detrás, me agachaba, y le alzaba la bata, le metía mi lengua entre las nalgas, y, como no llevaba calzón, inmediatamente encontraba su rajita y su culito, y empezaba a mamárselos; con la otra mano, le agarraba el chocho y le frotaba el clítoris. La muy puta, empezaba casi a saltar de la emoción, se volvía hacia mí, me tiraba al piso, me desvestía, y de nuevo hacíamos el 69. Esto sucedía casi a diario.

Esta fue la historia con esta hembra, la cual quedó como enamorada de mi verga, porque, a cada rato, me lo mamaba sin mucho pensarlo. Y siempre me pedía que se lo metiera por el culito, ya que por ahí sentía un placer diferente decía ella. Yo le daba gusto y se la hundía hasta hacerla gritar.

Una madura zorra y puta se dedica a complacer a su señor esposo y su cuñado.
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Algo que me agradaba mucho era la entrega total que Patty me proporcionaba en nuestras relaciones sexuales. Varias veces le dije que me agradaría venderla como una esclava y permitir que hicieran con ella lo que quisieran y ella me contestaba –puedes hacer lo que quieras conmigo, yo soy tuya.

En una ocasión la llevé a una reunión social y un fulano la sacó a bailar varias veces y la estrechaba cosa que a ella parecía no molestarle. Vi cuando cuando le bajaba la mano y prácticamente le cogía el culo. A mi me causó una fuerte sensación verla así en ese tono. En un momento que Patty estaba bailando entablé conversación con el fulano y hablamos de lo agradable que era mi mujer y lo bien que bailaba. También hablamos del

Juego de billar y quedamos de encontrarnos para una partida, cosa que realizamos al poco tiempo. Durante el juego hablamos de muchas cosas, entre ellas de mi mujer. El no ocultó su gusto por ella a lo que yo le dije ¡si tanto le gusta se la vendo! El tema, que al principio parecía chanza fue tomando fuerza y, después de mucho hablar llegamos a un acuerdo. Me dijo que le agradaría azotarla y hacer con ella lo que plazca y yo acepté.

Una tarde le pedí a Patty que se vistiera y perfumara como a mi me gustaba verla porque la había vendido e iba a entregarla. Ella no me creyó y pensó que yo estaba en una de mis tantas fantasías y accedió. Se había puesto una blusa y falda que le quedaban ajustadas al cuerpo, llevaba unas medias color piel y calzaba unas sandalias que resaltaban sus lindas piernas y la hacían ver más seductora y deseable. Durante el camino al apartamento de su comprador le hable de las condiciones que me habían puesto y ella creyendo que todo era un juego aceptó.

Cuando llegamos él salió y le lanzó una descarada mirada a mi mujer y ahí ella comprendió iba a realizar mis intensiones y se asusto mucho. Seguimos a una salita, nos sentamos y empezamos a hablar de varias cosas y tocamos el tema de mi mujer. Ella no se atrevía a decir ni una palabra, estaba pálida y aterrada pero no se negó. Nos ofreció un vino cosa que Patty y yo aceptamos de mucho agrado.

El se sentó al lado al lado de Patty, aspiró el perfume de mi mujer y le levantó el pelo y acercó su boca y la besó. Ella hizo un tímido ademán de rechazarlo y me miró par ver mi reacción. El tipo le acarició las piernas por encima de la falda e introdujo y le desabotonó un poco la blusa y le cogió las teticas. Se agachó hasta cogerle los pies y le quitó las sandalias, metió su mano por debajo de la falda y procedió a quitarle las medias. Le desabotonó por completo la blusa, le soltó el sujetador y se los quitó e hizo otro tanto con la falda y los calzoncitos. Mi mujer estaba completamente desnuda y temblando como una hoja. Le pasó las manos por todo el cuerpo y le besó las teticas. Sacó unas esposas de un cajoncito y se las mostró, ella juntó las manos y se las ofreció para que él las sujetara en una total obediencia cosa que le agradaba mucho. La hizo incorporar y la llevó hasta la parte central donde la sujetó a una cadena que pendía del techo, le separó un poco los pies y se los ató a unas armellas. Le recorrió todo el cuerpo con los labios deteniéndose en la vagina para chuparsela con fuerza.

Me pidió que le alcanzara un látigo que tenía en el mismo cajón donde tenía las esposas y obedecí. Le pasó el frío cabo, que era de metal, por la espalda y mi mujer se estremeció. Le dijo ¡quiero hacerte aullar! Se retiró un poco y agitó el látigo que dio un chasquido en el aire para enrollarse en la cintura haciéndola estremecer y arrancándole un grito de dolor. Volvió a sonar el látigo y se estrelló contra la espalda rodeándola hasta los senos. A cada azote mi mujer se retorcía y con muchos ruegos lloraba suplicaba que parara el castigo. El tipo soltó el fuete, se sacó la verga y empezó a restregársela por la comisura del culito buscándole el esfínter y se la introdujo toda haciendo caso omiso a las súplicas de mi mujer que rogaba para que no lo hiciera. Un rato después la descolgó y le soltó los pies de las ataduras, se sentó en el sofá con las piernas abiertas mostrándole la verga para que la mamara. Ella con lágrimas en los ojos aceptó sumisa. La cogió con las manos aún esposadas y se la metió en la boca lo más que pudo. La chupó como una golosina recorriéndole el tronco con la punta de la lengua. Le besó las güevas haciéndolo soltar quejidos de placer. Volvió a meterse la verga entre la boca mamándolo hasta que soltara la leche. Vi cuando el tipo descargó todo su jugo llenándole la completamente la boca. Patty la tragó toda a la vez que me miraba con la intención de causarme celos. Le pidió que le quitara toda la ropa y ella procedió. La tendió sobre la alfombra y la poseyó. Se sentó en el sofá y después de recuperarse un poco me pidió que la sujetara de nuevo al techo. Cuando hube terminado me dijo ¡quiero que la azotes bien fuerte! Cosa que acepté con mucho agrado pues quería cobrarle a mi mujer todo lo que había hecho. La azoté hasta que se desmayo, la descolgué exánime y la llevé hasta el sofá. El me alcanzó un abrigo para que se lo pusiera y me pidió que me la llevara. Acepte y tuve que alzar a Patty para llevarla hasta el taxi que nos esperaba y nos fuimos para nuestra casa.

Un relato erótico con la dependienta madura de una boutique.

Me paso sus braguitas por mi cara para que oliera su sexo, luego me puso un pecho en mi boca y me ofrecio su culo, me empezo a masajear mi polla hasta que ella se la metio entera en su boca

No sabría por donde empezar a contar esta historia de dos que ocurrió no hace mucho tiempo en un pequeño pueblo de la costa de un lugar cualquiera de mi país… Me llamo Nacho, tengo 29 años, soltero… mido uno ochenta, pelo rubio y ojos azules, mi piel es blanca como la leche que se bebe… y mi juguete no es muy grande, pero a mí me sirve para pasarlo muy bien.

Bueno no quiero aburriros así que con vuestro permiso ahora os contaré la historia que me ocurrió hace una semana cuando salí de compras…

Eran más o menos las siete de la tarde, yo venía de la playa con el tiempo justo para ducharme y ponerme ropa cómoda antes de ir a la ciudad en busca de unos pantalones que me gustaran para trabajar el siguiente fin de semana, soy Dj y lo de la ropa para mí es muy importante, no por mí… por la gente, no me gusta que me vean siempre igual vestido… así que al final… creo que si… que es por mi.

Bueno, después de ducharme cogí dinero y me fui corriendo a la parada del autobús, allí fue donde me di cuenta de que esa tarde andaba un poco “suelto”, nada más llegar mis ojos se clavaron en una joven de unos 18 años que rozaba la edad del pecado con la del morbo, para no variar estaba comiendo una piruleta de fresa y llevaba el pelo recogido con dos coletitas que le hacían cara de lolita salvaje… eso me puso, he de reconocer que sentí como mi cosita se ponía un tanto traviesa mientras mis ojos no dejaban de pedirme permiso para clavar su objetivo en tan obsceno y lascivo acto de mamada con sabor a fresa.

Por suerte para mi, el autobús no tardó mucho en llegar y pude respirar tranquilo al subirme y sentarme y comprobar que ella no subía… de camino a la ciudad pensé en la chica, en como saboreaba su piruleta y me la imaginaba trabajando mis partes, no pude evitar tocarme por encima del pantalón ante la atenta mirada de una señora de unos cuarenta, a mí se me escapó una sonrisa maliciosa y ella me miró con ojos de rechazo… como queriendo negar que en realidad le gustaría que su mano fuera la mía.

Nada más bajar en la ciudad caminé por la estación hasta llegar al aseo, allí tenía unas enormes ganas de orinar… pero también me apetecía pegarme un par de sacudidas más de la cuenta en homenaje a la niña de fresa… pero lo pensé bien y entre risas y más risas abandoné el aseo pensando en que si cualquiera hubiera entrado y me hubiera sorprendido zurrándomela como un poseso pensaría que era el típico mirón salido que se dedica a tocársela dentro de aquel vetusto comercio, un par de señoras corrían como posesas atendiendo las peticiones de una docena de mujeres que rondaban casi los cincuenta o más… a mí ese ambiente me encantaba, nada más abrir mi boca vi como todas me miraban… el silencio se hizo y me sentí protagonista por un momento…

- Hola buenas tardes, ¿quien es la dependienta? – Encarni… ven, hay un chico que pregunta por ti…

- Hola dime guapo, ¿en qué puedo ayudarte…?

Ufff… Como estaba Encarni, rondaba los cuarenta y se le veía una mujer muy fina, bien vestida, con unos pechos exquisitamente escondidos y una boca preciosa que le dibujaba una sonrisa mágica, su culito era un auténtico escándalo y su voz… que voz…

- Hola señora, necesitaba unos pantalones – No me llames señora, me hace muy mayor… – Lo siento, es la costumbre, además tan mayor no es… así que no se lo tome a mal… – Bueno joven… sígueme…

Según le iba acompañando observaba el movimiento de sus caderas, ella me enseñó media docena de pantalones en el mismo tiempo que canta un gallo, era una auténtica profesional, no hizo falta ni que me preguntara que talla usaba, así en cinco minutos ya estábamos camino del probador, me mandó ponérmelos y me esperó afuera, salí con el primero y no le gustó… así con cuatro…

- No, este tipo de pantalones no te quedan bien… te marcan mucho tus partes – Mmm pues tampoco tengo tanto… jajajaja No pude hacer otra cosa que reírme, no podía decirle a la señora que estaba todo empalmado por mi imaginación perversa y calenturienta… no podía decirle que me apetecía sacarle mi cosita mientras ella se agachaba delante de mí para doblarme los bajos y darle de pollazos en su cara mientras ella jugaba con su lengua en mis genitales… ¿como le iba a decir tal cosa? – Por favor… ¿el baño? necesito ir un momento al servicio…

Claro que lo necesitaba, estaba súper suelto, estaba caliente, la situación me estaba siendo mucho más mayor de lo que me parecía, ya apenas quedaban clientas en la tienda, así que tenía que coger unos pantalones e irme pronto o la acabaría armando allí mismo… nada más llegar al baño, me di cuenta de lo enfermo que estoy, no tenía ganas de orinar, solo me quería masturbar… pero no podía salir oliendo a sexo… así que me hice el loco y esperé un minuto antes de salir, al salir ya solo quedábamos en el comercio Encarni y Malena una señora de unos cincuenta años que era la encargada de la tienda..

Ya casi era la hora de cerrar…

- Lo siento señora… por mi culpa ya es tarde… déme estos, me gustan – Mmm no, no tengas prisa, quiero que vuelvas… te daré unos que te quedaran bien – No de verdad, no se preocupe, estos me van bien…

¡Que si, que no! Que nunca te decides… como dice la canción, no se ni como ni por qué, pero ya eran más de las diez cuando la otra señora le dijo a mi dependienta que se iba y que si no le importaba cerrar a ella, Encarni cambió de cara y con una sonrisa le dijo que no se preocupara que se fuera… que ella tenía un trabajito que terminar, le acompañó hasta la puerta y cerró con llave…

- ¿Qué piensas joven? – En lo tarde que es para usted… – Tranquilo, quería quedarme a solas contigo… ya no sabía que hacer para entretenerte. – ¿De verdad?, no me digas eso… – Se por que tuviste que ir al baño… noto cuando alguien se excita y tú lo estás, ¿verdad?

Mientras me iba haciendo ver que sabía de sobra más de mí de lo que yo quería afirmar, me fue se te pone verme tocarme ¿eh? – Si… me encanta, me gustaría tocarte…

- No, tú de momento solo mira…

Todo un espectáculo de roces caricias, poses y provocaciones tuvo lugar ante mí… yo me moría por levantarme… pero sabía que era todo un juego… que tendría premio y que solo tenía que esperar un poquito… Después de varios minutos así, ella se acercó a mí, con su sujetador tapó mis ojos y me ordenó que no me moviera… luego me pasó sus braguitas por mi cara… para que oliera su sexo… eso me ponía más calentito aún… luego me puso un pecho en mi boca y me dejó jugar un poco con él… mi lengua iba y venía y ella lo pasaba muy bien…

Se agachó y me ofreció su culo para que me lo imaginara, me preguntaba si me gustaría verlo, me decía que se lo estaba tocando, luego se dio la vuelta y me empezó a contar como se estaba tocando su conchita… yo ya no podía más… le pedía que por favor me hiciera algo, así lo hizo, se acercó a mí y me empezó a masajear mi polla hasta que ella sin pensárselo dos veces se la metió entera en su boca, me la comía al principio muy despacio y luego empezó a acelerar el ritmo…

- ¿Te gusta niñito lindo? mmmmm que cosita más rica que tienes… mmmmm – Si, me encanta, es mejor de lo que me imaginaba… – Quiero que aguantes mucho… por que quiero comértela mucho más… mmmmm – si… mmmmm, si mmmmm. Así estuvo hasta que se la sacó y me empezó a masturbar con sus manos entre sus pechos, me hizo una tremenda paja… yo estaba que no cabía en mí… – Córrete bebé… lléname todas mis tetas de tu leche rica y caliente… – ¿Quieres mi leche…

- Si… mmm quiero tu lechita… córrete… venga, mmm

Fue increíble poder descargar toda mi leche en sus pechos, me encantó hacerlo, ella se retorcía y abría su boca mientras seguía moviendo sus manos sobre mi pene… no podía más… estaba roto, pero ella seguía cogida a mi polla…

- Tu tita Encarni quiere seguir jugando bebé… ¿te vienes a mi casa? – ¿Vives sola? – Si amorcito, pero quizás llame a mi amiga Carla, te gustará, cenamos y jugamos los tres… ¿te apetece?

Una vieja de 60 años o mas, se dedica a enseñarle a su nieto lo que son las mamadas, ya dicen que las maduras son expertas, pues a esta años no les faltan.
Incluso a su edad, puede aun hacer algunas posturas para poner cachondo al joven, y poniendole el culo en pompa el otro se la folla sin contemplaciones.Un coño peludo por el que se la mete una y otra vez hasta correrse y que la vieja pueda terminar tragando leche.
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Para que quieres poder si no es para utilizarlo ? Eso mismo piensa el jefe de una madura tetona de muy bien ver. La zorra de buenas tetas, tiene que ponerse con el culo en pompa sobre el escritorio, mientras su jefe,ya con la polla al aire desde el inicio del video porno, se dedicarla a darle fuertes embestidas hasta hacerla chillar de gusto.
Esta zorra no se ve tragando leche en ningún momento, al contrario, el que se dedica a hacerle una mamada a la madurita es el jefe. La pone boca arriba en la mesa y se dedica a comerle el chocho y meterle un par de dedos en el coño mientras tanto.

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Relato erótico donde nos describen como drogó a
Seria mi esposa infiel siempre me pregunto o es falta de oportunidad porque lo digo en la web? Bueno porque es el deseo de que alguien sepa bajo mi anonimato. Es 100% real. Bueno esto sucedió cuando yo tenia 26 mi esposa 19 y estamos casados ella morocha de un 1.70 delgada nada fuera de lo común sin cola que llame la atención pechos normales medianos ni grande ni chicos .
Durante ese año nos aviamos distanciado por razones de estudio de parte de ella y de trabajo de mi parte solo nos veíamos a la hora de dormir. Y los fin de semana .
Era común que los sábados organizaban cenas con el grupo de practicas hospitalarias entonces comencé a entrar dentro del grupo la confianza que existían entre ellos era espectacular debe ser tantas horas de convivencia.
Así nos toco a nosotros la organización bueno para la ocasión le compre a mi esposa un ropa super sexy una minifalda y una blusa estaban super ajustadas lo que me recuerda porque una de sus compañeras le dijo chica pareces una puta.
Vinieron dos compañeros varones que eran del interior de la provincia y que no dejaban de mirarla ya que nunca se había vestido así.
Tomamos cerveza ese día ella no quería tomar luego accedió .Ya era habíamos cenado y bueno la reunión llegaba su fin invite a los compañeros de ella a que se podian quedar en casa ya que habian ingerido bebidas alcohólicas y nadban en moto y podrían tener inconvenientes.
Se fueron sus amigas solo quedamos mi esposa su compañeros y yo.
Como hacia mucho calor le dije podemos quedarnos un poco mas para conversar y tomar un poco mas pero con el adicional que disimuladamente a la copa de mi esposa le puse unas gotas para dormir era un hipnótico.
Al rato comenzo hacer efecto yo fingí que también estaba alcoholizado.
Mientras estamos conversando mi esposa durmiendo y yo fingía el borracho el tocaba los pechos de mi esposa y ellos solo miraban.
Luego le pedí si pr favor me pueden ayudar a llevar a mi esposa a la cama ellos dijeron que si cuando llegamos a la pieza hice que nos cayéramos en la cama haciendo u sándwich a mi esposa todo era para provocar los toques.
Luego hize creo la entrega total la desnude y la deje en la pieza sobre la cama yo llame a unos de los compañeros le dije que vengan a retirar la ropa que yo els presto y me fui al baño para disimular que me estaba bañando ellos la vieron.
Bueno nos despertamos mi esposa estaba algo mareada por los efectos del honotico ellos le miraban de una forma de deseo
Para el almuerzo bueno repetí la técnica de ponerle una gotita pero ahora de un tranquilizante cuestión que este mareada pero no dormida.
Invente que me iba a ver unos clientes pero era para dejarle solo para ver que hacia me fui a un ciber a ver por medio del sistema de seguridad lo que ellos eran capaz de hacer.
Lo que cuento mas abajo es lo que vi desde mi sistema de seguridad.

Estaban los dos mas mi esposa en la cocina lavando los platos y tenían como vergüenza de acercarse hacia ella bueno se animo uno le beso en la boca ella primero cedió luego dijo BASTA no obstante siguió y ella volvió a ceder le desprendió toda la ropa en forma apurada y violenta mientras la besaba y le penetro en forma violenta ella decía despacio todavía no estoy lista el seguía penetrandola sujetándola de la mano y hasta que termino ella le miro al otro en forma triste el otro vino y agarro sus manos le llevo hacia sus pene y le hizo que le masturbara luego le hizo un giro y la hizo agachar ella dijo por ahí no y le penetro solo ella gritar de dolor luego de terminar se retitaon la habitación
Bueno pero hasta ese momento era un sexo forzado me sentía algo culpable .
Hasta despues de un rato mi esposa que estaba desnuda se acercó al primero que estaba en otra habitación donde estaban ellos tiro un colcha sobre el piso y lo llevo ella lo hizo acostar y se subió enzima de el o se montándolo al luego de haber terminado con el busco al otro el que le había penetrado por la cola y ella le masturbó un poco para lograr la erección de su pene y luego le ofreció su cola digamos que ella se puso en posición para que la penetre por allí ahora ella se movia .
Habiando terminado espero un rato y fue al primero y le practico sexo oral y luego de haber le hecho terminar al primero busco al segundo para hacerle lo mismo.

Yo volvi a la noche 20 hs.ellos estaban higiniezidos y bueno se miraban con comliplicidad desde ese suceso ella cambio su forma de ser le gusta mas la ropa sexy y de bien que estamos busca nuevas formade hacer el sexo hast aun dia trajo una silla me hizo sentar masturbo mi pene y se lo coloco en su vagina.

Galeria de fotos porno,en las que una zorra echa de menos a su cornudo difunto esposo y no duda en tirarse a un afortunado que pasaba por ahí.
En las fotos porno,se la puede ver haciendole unas mamadas de escandalo al tipo y como a penas puede contenerse para no llenarle de lefa la boca y su bonito vestido. Que puta, como me pone.
Lo mejor de todo es verla con el culo en pompa y recibiendo polla en éste.
Las enormes tetas también son dignas de mención, aunque el gilipollas no se las chupa en las fotos, y en el video porno ?

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A quíen no le gustan las maduras ? Dicen que veteranía es un grado y esta madura lo demuestra con tres pollas en la boca.
Una zorra en la que se ve depilandose el coño con unas tijeras, en otra escena de la galería porno, se le ve con el culo en pompa recibiendo polla en el ojete y mas polla en la boca mientras hace una mamada a uno de los tres tios.
Es increible como esta madura termina tragando leche y bañada de lefa, pero para esto deberéis de ver el video !

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Buscando en mi colección de fotos porno, tengo unas de una madura oriental, donde pega unas mamadas brutales.
Las fotos son escenas de un video porno, donde la zorra sale tragando polla hasta el fondo. En una de las fotos, podéis ver al zorrón, en el sofa y un tío atragantandola con la polla. La tía pese a no entrarle mas polla en la boca, sigue tragando y casi vomitando.
Podéis ver como la tía acaba tragando leche, no sin antes haber recibido carnaza en todos sus agujeros de una forma brutal.
Porno asegurado con esta secuencia de fotos chupando, sino… bajate el video porno !

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Esto sucedió el verano pasado. En realidad fue fortuito, no fue buscado por mí, pero ocurrió y es lo que cuenta. Soy un hombre de 33 años casado, mi mujer tiene 31 y tenemos un hijo de 5. Nuestro matrimonio es normal y nos llevamos muy bien en todo aspecto.
El verano pasado mis suegros nos invitaron por un fin de semana a su casita de la playa a mi familia y a su otro hijo de 38 años con su mujer de 36 y sus niños de 12 y 10 años.
Llegamos y nos instalamos, aunque la casa es pequeñita, cuenta con un solo dormitorio con tres camas, tiene un living comedor espacioso y cómodo y está muy bien arreglada. En la noche del primer día, preparamos unos traguitos y unos picadillos para celebrar y comenzar a pasarlo bien. Pusimos música y nos pusimos a bailar, cada uno con su pareja. Mis suegros José de unos 67 años y Carmen de 62 son muy alegres y buenos para bailar, de modo que comenzamos a pasarlo muy bien. Después de varios bailes, saqué a bailar a mi suegra. Ella es una mujer no muy alta, de 1,60 m. más o menos, algo rellenita de pelo corto y muy alegre, tiene unas grandes y hermosas tetas que le gusta lucir con escotes pronunciados o poleras ajustadas y un trasero, que sin ser fabuloso, le hace juego con su cuerpo, de nalgas sobresalientes y caderas redondas y abundantes, con una cintura que le permite diferenciar éstas…. en realidad está bastante buena!Bailamos una cumbia, ella estaba muy contenta y reía y bromeaba con todos, al igual que todos nosotros. Al rato, ya los tragos estaban haciendo efecto y nuevamente bailé con mi suegra otro baile tropical, entre balanceo y movimientos, roce involuntariamente con el dorso de mis manos sus grandes tetas, notándolas ricas, ella sólo me miró y sonrió. Yo me atreví y nuevamente ya no tan casualmente volví a rozarle sus tetas por más tiempo. Ella volvió a sonreír mirándome pícaramente.

-¿Le gustan yernito? preguntó en un susurro.

-¡Me encantan! le respondí.
Seguimos bailando y ya me atreví a más y ahora dí vuelta mis manos y le agarré las tetas por breves segundos, pero con una mano en cada una.

-¿Le gustan las tetas de su suegra, yernito? volvió a preguntarme con mirada de caliente, sorprendiéndome yo mismo de la inesperada situación.

-¡Me enloquecen, suegrita! Le respondí- ¡son tan ricas..
-Tenga cuidado murmuró- no nos vayan a pillar…
Terminó el baile y volvimos nuevamente a bailar algo lento con nuestras parejas para disimular, pero ambos ya habíamos lanzado la primera piedra y nos mirábamos disimuladamente. Luego bailamos un bolero y allí si la pude abrazar, pero tenía que disimular al máximo, pues alguien se podía dar cuenta, pero tuve la oportunidad de rozar con mis piernas sus muslos y ella al apegarse a aprovechar bien la mañana para ir a la playa.
Nos fuimos a acostar. Las mujeres primero, pues ya les dije que era un solo dormitorio. Acostados todos, al poco rato, se sentían los ronquidos de mi suegro. Quedamos ubicados mis suegros en su cama del rincón, nosotros con mi esposa y el niño en la cama del medio y en el otro extremo mi cuñado y su señora. Los niños de ellos en unos sofás cama del living.
Todos dormían aparentemente, mi señora con sus pastillita de las noches para relajarse y se escuchaban los ronquidos de los otros. Yo sabía que a pocos centímetros estaba mi suegra, pues mi suegro se acostaba al rincón… En la oscuridad estiré la mano hacia su cama y me topé con su brazo… ella me tomó la mano y comenzó a acariciármela. De pronto ella la subió y la llevó a su pecho, poniéndola sobre una de sus tetas desnudas… La había sacado del camisón y me la daba para que yo la acariciara… mi verga se paró y comencé a acariciar esa grande y hermosa teta… su pezón estaba erguido y durito… era una situación electrizante… mi suegra gemía silenciosamente y hasta me pareció que se acariciaba su entrepierna con su otra mano…
De pronto mi esposa me abrazó y me pidió que la abrazara… tuve que dejar esa rica teta con un último apretoncito de despedida y entre sueño de mi esposa, la abracé. Ella al notar mi erección me dijo calladamente -Mijito, cálmate, ahora no podemos… pero mañana nos arreglaremos… ahora duérmase.
Al día siguiente, me levanté después de todos. Mi suegro y su hijo con los muchachos había bajado a la caleta a comprar mariscos y mi esposa y su cuñada charlaban en el jardín y jugaban con mi hijo. Salí de la ducha y vi a mi suegra en la cocina, preparando el almuerzo. Me acerqué por detrás, la tomé de las caderas y acercando mi cuerpo al de ella, la besé en la mejilla.

-Hola Suegrita la saludé- ¿cómo durmió anoche? -Hola yernito me respondió volviendo la cara para devolverme el beso – ¡dormí medio inquieta Ud. sabe por qué!Acerqué mi miembro que se estaba erectando y lo apoyé en su trasero, entre sus grandes nalgas. Ella estaba vestida con un short blanco y polera roja escotada. Al sentir mi miembro en sus nalgas, ella empujó su potito hacia mí refregándose un poquito y lanzando un suspiro. Entonces yo besé su cuello y subí mis manos hasta sus grandes tetas… ¡oh sorpresa! ¡Estaba sin sostén! -¿Así quería tenerlas, sin sostén, yernito? me preguntó con voz caliente.

-Así suegrita… ¡son tan ricas! -¿Le gustan las tetas de su suegra… de esta vieja, yernito? -Ya le dije que me fascinan suegrita… son súper ricas y me tienen súper caliente! -Y Ud. a mí… respondió empujando su trasero contra mi verga que se acomodaba entre sus nalgas, mientras mis manos acariciaban esas hermosas y grandes tetas, cuyo pezón estaba erecto y duro.

-Ya, yernito me susurró- está bueno…me tiene demasiado caliente… no nos vayan a pillar y echaríamos todo a perder…

-¡Qué lástima, estaba gozando tanto…
-Ya tendremos tiempo me dijo- ahora váyase que no se den cuenta.
Me fui al dormitorio, justo cuando sentí entrar a mi esposa a buscar algo para el niño.

-Ya flojonazo me dijo riendo- eres el último en levantarse, ya va a estar el almuerzo y tú recién vas a desayunar. y riendo me dio un agarrón a mi paquete que aún estaba medio parado.

-Ya vamos a llegar a casa y allí nos desquitaremos mijito ¿verdad? .me dijo besándome y pegando su cuerpo a culo.

-¿Le gusta yernito? preguntó. La pregunta no era nada original, parece que le encantaba hacerla.

-¡Claro suegrita! Contesté- tiene un culazo súper rico! -Me tiene súper caliente, Luis… no sé si aguantaré hasta que nos vayamos… menos mal que mañana nos vamos. Allí todo será más fácil. Anoche…

-¿Anoche? ¿Qué pasó anoche? pregunté -Anoche estaba tan caliente con las caricias que le dio a mis tetas en la cama, que….

-¿Qué? -Que… bueno… ya… tuve que… masturbarme…. menos mal que el viejo no despertó.

-¿Sabe suegrita? Yo la sentí y me tenía súper caliente, me dormí con mi pico súper parado entre las nalgas de su hija…

-La suerte de mi hija… que se come eso tan… rico bromeó.
Yo le tocaba su gran culo mientras hablábamos jugueteando en el agua, para disimular. Ella me tocaba por debajo mi verga.

-Parece que Ud. pasa con su cosa parada me dijo riendo- me dan un a ganas de comérmela aquí mismo…
En eso llegó nadando cerca de nosotros mi esposa.

-¿Cómo lo están pasando? preguntó alegremente -Súper bien respondió mi suegra- hacía tiempo que no desfrutaba tanto del mar!Bueno, el día siguiente pasó entre coqueteos y agarrones con mi suegra… cuando podíamos nos dábamos unos agarrones y un atraque rápido en la cocina, hasta que llegó la hora de la partida. En la capital la vida comenzó nuevamente su rutina. Yo en el trabajo, mi esposa también, mi suegro en su negocio, y mi suegrita sola en la casa…
Eso me tenía inquieto… no hallaba las horas de ver nuevamente a mi suegra. Un día la llamé por teléfono y tuvimos una conversación bien erótica, para una mujer de su edad. Le pregunté cómo estaba vestida, que yo estaba con mi verga parada y la acariciaba al conversar con ella… ella me dijo como estaba de caliente… le hice sacarse sus calzones… me dijo que eran de color negro y que estaba sin sostén, como me gustaba a mí… yo le dije que estaba con mi pico afuera y lo acariciaba… ella me decía que no lo conocía y quería verlo… al final la hice que se metiera los deditos en su concha y se masturbó contándomelo todo hasta que logró un rico orgasmo… después me decía -Por Dios, Luis, lo que me hace hacer…. yo nunca había conversado estas cosas con un hombre, ni menos hacer lo que hice! -No me diga que nunca se ha masturbado suegrita.

-Bueno, sí respondió- si lo he hecho y… a veces aún lo hago… pero sola… sin nadie que lo sepa…

-Ahora lo sabemos los dos, suegrita linda, si supera lo caliente que me tiene.

-¡Y usted supiera lo caliente que me ha puesto desde ese día que me tocó las tetas bailando… uuuffffff!Al día siguiente (miércoles), la llamé de nuevo, pero allí le dije que la iba a ir a ver.
-Espéreme sin sostén y bien sexy, suegrita…. ¡la quiero súper rica! -Pero ¿no será una imprudencia? Me respondió asustada- inventemos algo…. a ver… ¡ya! voy a llamar a mi hija a la noche y le pediré si usted me puede ayudar mañana con un trámite que tengo que hacer… Ud. pedirá permiso un ratito y me acompañará….pero se vendrá para acá y yo lo espero como usted quiere…

-Estupendo, suegrita respondí entusiasmado- ya veo que las mujeres saben hacer las cosas cuando quieren algo!Esa noche sucedió lo planeado y mi esposa me pidió que por favor acompañara a su mamá… Yo me mostré algo molesto, pero disimulando a regañadientes accedí.
Esperé impaciente la llegada de minifalda algo anchita se elevó y pude ver sus nalgas, al parecer tampoco se había puesto calzones…
Nos sentamos en el sofá y después de un brindis, comenzamos a besarnos y a acariciarnos… Le abrí la blusa y dejé sus hermosas tetas al aire sin sacarle la blusa… las besé y lamí sus pezones duros, chupándoselos, ella lanzaba gemidos y suspiros, mientras con sus manos trataba de liberar mi pico…
Yo me enderecé un poco y bajé mis pantalones y slip, dejando libre mi gran verga totalmente parada -¡Ohhhhhh! ¡Que grande!… ¡qué hermosa!& ¡Oh cielos!… es…. preciosa… exclamó y comenzó a acariciarla con sus manos….- ¡mi hija come de lo mejor! -Ahora sé a quien salió tan caliente mi esposa…-exclamé riendo.
Continué con mis caricias, la falda la tenía a medio muslo, acaricié sus piernas y subí su falda… efectivamente, no se había puesto calzones….

-Suegrita…. veo que está bastante preparada… le dije acariciando con mi mano su zorrita desnuda, con pocos pelos y bastante húmeda.

-¿No le gusto así, sin ropa interior? Ayer estuve todo el día sin calzones ni sostén esperando que usted apareciera… al final después de la pajita por teléfono, me tuve que correr dos más…¡me tiene demasiado caliente yernito!Yo me agaché y comencé a besar sus muslos, comencé a lamer sus piernas, arrodillado en la alfombra… ella se recostó y entreabrió más sus piernas, viendo su zorra peludita y rica… sus labios mayores bastante grandes y los menores se veían perfectamente, pues tenía la concha mojada y entreabierta de caliente… era una concha de película… la acaricié con mis dedos… estaba exquisita… luego la besé… ella exhaló un suspiro y se removió en el sofá… mi lengua fue poco a poco lamiendo esos labios gruesos y calientes, mojados y peluditos, ansiosos de recibir una caricia como la que yo le iba a prodigar… ella gemía y suspiraba como esperando la arremetida de mi boca… se tocaba sus propias tetas con sus dedos estrujaba sus pezones… yo con mis manos bajos sus nalgas disfrutaba de acariciar ese rico poto mientras con mi boca comía esa rica concha… saqué mi lengua y lamí esos labios gordezuelos, separándolos y metiendo la punta en su rica concha… el aroma me volvía loco… aroma de hembra en celo… de mujer ardiente… de madura caliente y deseosa de ser culeada… mi lengua entró en su capullo y me di maña para lamer y chupar ese manjar de zorra… quizás más rica que la propia concha de mi mujer, su hija… De pronto encontré su botón… su clítoris salía como un centímetro fuera de su vulva… hacia allí dirigí mi ataque… ella sintió como una corriente eléctrica, se removió en el sofá , gimió y comenzó a lanzar grititos que cada vez fueron más fuertes… gritaba y se movía como loca, como escabullendo esa lengua que perseguía su clítoris y su goce…estaba gozando…. estaba teniendo el primer orgasmo con su yerno….

-¿Le gusta la concha de su suegra, yernito…. le gus…ta… comer…le la…. zo…rrita…. ¡ayyyyyyy, ayyyyy, aaaaaaagggggg….. Le gusta la zorrita de su sue…graaaaaaaaaa…. yer…ni&to…¡cómasela… cóma…sela… toda…aaaaaaagggggg……ayyy…..ya no puedo…..máaaaaas….ya…. No…puedo….. Cóma….sela…yer…nito….por la puta….. Por la pu….ta….qué riiiico….aaaaaag parece que le gustaba mucho hablar mientras acababa…. sus preguntas eran las mismas de siempreDe pronto, se dejó caer… había tenido como tres o cuatro orgasmos. La dejé tranquila… mi cara estaba empapada d comencé a pajearla al ritmo de su mamada, ella se removía gozando, cuando de pronto ya no aguanté más y comencé a lanzarle chorros de semen a su boca… ella tosió, se atragantó pues según supe después era su primera mamada, pero le gustó demasiado, pues no soltó mi pico por nada del mundo y continuó chupando y tragando leche hasta dejarlo seco.

-¿Le gustó, yernito -me preguntó como era su costumbre- le gustó como su suegrita le chupó el pico? Es mi primera vez… me da vergüenza, pero así es… ¿cómo lo hice? ¿Le gusta que su suegra le chupe su pichulita, igual como se la chupa mi hija? Su suegrita es una degeneradita ¿no es cierto? -Suegrita… ¡Ud. la chupa de maravilla! ¡Ni parece que nunca lo hubiera hecho! ¿A usted le gustó, suegrita? -Es lo más rico que he hecho en mi vida… respondió- ¡tantos años sin haber probado ese manjar!… claro que el viejo es tan puritano que nunca me lo pidió.
De allí nos fuimos a su dormitorio y ya ambos desnudos, en la cama dimos rienda suelta a nuestra lujuria contenida tanto tiempo.
-A mí me gusta arriba me dijo cuando ya tenía mi pico en la entrada de su rica zorra. Ella me dio vuelta y me fue montando poco a poco… puso la cabeza de mi pico a la entrada de su concha y se dejó caer sobre ella, lanzando un grito de placer y triunfo al sentirse casi traspasada por mi gruesa verga. Sentía su concha apretadita, a pesar del uso que le debe haber dado en su vida.

-Ahhhyyyyyyyy…. ¡que riiiico…! ¡Uuuffffff que rica pichula tiene yernito!…. por la puta …. ¡Que rico… que riii….cooo… así… así gritaba empujando su cuerpo sobre el mío- así… por favor….. Más….másssss… que rico por la chucha….. Es dema…sia…do…. ayyyyyyy ¡estoy acabando…de nuevooooo!… Ayyy yernito por la puta que rico…. que rico su picoooooo…
Realmente su zorra era como un guante, estrecha a pesar de su edad y súper caliente.
Entre gritos me hizo acabar a mí también y se juntaron en su concha sus líquidos con mi leche en un orgasmo simultáneo que hacía tiempo no experimentaba….. La madura era súper caliente y súper rica.
Quedamos desmadejados en la cama respirando entrecortadamente… con los sentidos casi perdidos, pero con una felicidad tremenda de haber descubierto esa pasión que ambos sentíamos y que ahora sería una entrega mutua por mucho tiempo.
Después de descansar un rato, nos duchamos juntos y yo regresé a mi trabajo, poniéndonos de acuerdo sobre lo que le diríamos a mi esposa (su hija) y la forma de volver ajuntarnos, pues nos quedaba mucho todavía que hacer entre ambos.
Desnuda me fue a dejar a la puerta de la casa, prometiéndome que se pondría sólo un vestido sin calzones ni sostén, cada vez que la visitara, quedando en evidencia que era sólo el comienzo.

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