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Si te gustan las buenas mamadas, si te gusta ver gente chupando tetas, o incluso mamando tetas enormes, has llegado al paraiso del sexo con boca y mas…

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madurita-webcamMe llamo Maria, y todos mis amigos me dicen que soy una madurita interesante. Mis amantes sin embargo me dicen que soy una guarra sin freno, y eso es lo que te voy a demostrar.

En realidad no tengo necesidad de desnudarme delante de una webcam, por que el cornudo de mi marido tiene mucho dinero, pero el morbo me puede y me encanta que me traten como una zorra.

Soy una madura con buen cuerpo que me encanta masturbarme con mi consolador a la vista de todos por que soy una zorra insaciable. Me encanta que me miren mientras me lo hago y que me digan todo tipo de guarradas.

Te va encantar conocerme, y si estas interesado en maduras zorronas yo soy tu eleccion.
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Conocì aquella pariente lejana de puro accidente. Fui al banco a cobrar un cheque y al anunciar el cajero mi nombre, ella se me acercò y me preguntò por mi origen familiar y me aseguro : -Yo soy tu prima.-. Intercambiamos direcciones y telefonos y entablamos una buena amistad, nos prestábamos pequeñas sumas de dinero y yo le hacìa reparaciones ligeras en su casa. Ella estaba divorciada y tenia un hijo de 1o años al que no habìa bautizado, me escogió como padrino del niño y nos hicimos grandes amigos.

Un dìa en que la llevè a su casa  me llevò a su habitación a enseñarme una gotera en el techo. Estando allì se acostò en su cama diciendo con tono seductor y acariciando las sabanas : -¿Cuando vas a dormir conmigo?-. Ella siguió al ataque. – O es que no eres capaz de hacerme nada?- . – Si soy capaz – Respondì. – Lo que ocurre es que serìa difícil mantener la relación. Yo estoy comprometido y no quiero rollos con mi esposa-. – Te prometo que no habrà problemas, serè discreta. Entiendo tu situación pero yo sabrè esperar-.

Ante ese acuerdo me acoste a su lado y la abracè, no es bonita y es madura, casi llega a los sesenta, yo tengo cuarenta y cinco, pero ver a una mujer pidiendo sexo me excita en forma extraordinaria. Acariciè sus piernas subiendo mi mano hasta sus nalgas, jamas pensè que aquella carne estuviera tan dura, no habìa flacidez en sus musculos. Nos dimos un beso largo intercambiando lenguas y estimule sus pezones y grandes tetas haciendola gemir. Busque su pubis con mi mano y deslicè mis dedos por entre sus bragas y la encontrè bien humeda y tibia, temblò y gimiò cuando aprete suave y acompasadamente su clítoris con mis dedos indice y pulgar. Nos desnudamos apresuradamente y ella recogió sus piernas al sentir que mi verga caliente y dura humedecía su cabeza en el jugo que se deslizaba por la ranura entre sus dos nalgas, a causa de la intensa excitación que ella estaba sufriendo. Empecé a penetrarla suavemente y senti una gran resistencia en su vagina, seguì acariciándola y chupando sus pezones y tetas tratando de que la penetración fuera màs facil, pero solo conseguia que aumentaran los fluidos màs no lograba penetrarla. Yo sabìa que no podia demorar aquel encuentro, ya que en casa esperaban mi regreso en menos de cinco minutos, asì que me decidì e intentè penetrar màs, senti que los tejidos cedieron, ella seguía gimiendo de placer, me detuve y llevè mi mano a mi pene y al agarrarmelo me di cuenta que solo habìa introducido la mitad, le comente a ella y me respondió : – La tienes muy gruesa. Pero la quiero toda.- . Ante aquella petición no tuve mas contemplaciones y lenta pero firmemente avancè hasta que sentì que llegò al tope y empecé aquellas penetraciones brutales, ella se retrorcìa y gemìa, la senti correrse dos veces y con la idea de que me esperaban pronto le soltè todos mis chorros con gran potencia y felicidad de ella.

En el descanso me confesò que hacìa dieciocho años no estaba con un hombre y que en una operación de un prolapso hacia diez años le habian reducido la vagina. Fuimos al baño y al lavarse el coño pegò un alarido por el ardor, ya que la habìa desgarrado. Me dijo : – No importa. Cuando nos volvemos a ver?-. Le dije : – Pronto, ya te llamò-.

Juan estaba en la casa de su profesora particular de física tomando clase de apoyo. Su profesora, Maria, de 42 años, no era la clase de profesora que llama la atencion de los alumnos, ni la que algún tipo miraría en la calle. No es exhuberante ni usa ropa provocativa. Por ejemplo, usa pantalones holgados que no le marcan el culo.Ella fue a otra habitación y le dijo que ya volvía. Juan se quedó haciendo unos ejercicios.

Un par de minutos después, aparece cubierta con un salto de cama negro y tacones. Juan la mira sorprendido y ella dice, con voz de puta: “Iuju. Mirá ”.Abre el salto de cama y deja al descubierto que está vestida para follar. Tiene un corpiño negro que le resalta las tetas (de unos 58 cm .) , un tanguita de encaje haciendo juego, y un par de portaligas negros muy, pero muy sexies. En otras palabras, está vestida como para que se la follen. A Juan, que nunca la había visto como mujer, se empalma. Ella le cuenta rápidamente que su marido, ahora en el trabajo, la engañó con la secretaria, una mujer más joven, y que ella quiere vengarse pagándole con la misma moneda, y el hombre que tiene más a mano (no tiene amante, ella era fiel) es él, su alumno particular, Juan, de 16 años y virgen. Como ya dije no era exuberante, pero una madura atractiva, y a sí  vestida  tenías que ser homosexual  para que no calentarte.

Van a la habitación y él se desnuda. Primero se besan apasionadamente y él la manosea toda, le chupar tetas, los muslos, le pasa la mano por las  medias y el portaligas, le pellizca el culo, la apoya por delante y por detrás.

-“Que linda pija tienés! Dejame que te la agarre.- la agarra- que linda! Suavecita y durita. Ay!”- dice, mientras lo pajea.

-“Ahora chupámela, vieja puta”. – le dice él muy caliente. Ella busca un condon , se lo calza y se arrodilla en la cama y empieza a hacerle mamadas. Hacía años que no probaba una pija que no sea la de su marido, y ultimamente ni siquiera eso.

Luego de un rato de pete, se acuestan, se acarician y besan con todo y ella se baja la bombachita y empieza la cogida. Le mete primero la punta, ella lo va guiando, luego da unas suaves embestidas, y la mete toda de a poquito.Bombea un rato y la saca y ella lo mirá y él le dice: “Quiero romperte el ojete”. Ella duda y finalmente acepta. Se pone en cuatro, unta un lubricante en su ano y en la verga de Juan, y empiezan. Despacito como cuando cojieron por la concha el se la va metiendo por partes. Una vez adentro le da masa con todo. Maria está adolorida pero le gusta, aunque se pregunta si quería llegar hasta tanto como a hacerse hacer el orto por un pendejo por vengarse de su marido. Finalmente piensa “Ya está. Ahora disfruto.” Y así lo hace. Por fin él acaba como nunca acabó en sus pajas dedicadas a otras profesoras que sí muestran el culo, y la saca. El ano de la profesora está muy dilatado (nunca había cojido por ahí). Se besan y él pregunta: “ ¿Lo seguiremos haciendo otros días?”-

- “No sé, chico. Por ahora ponete contento que debutaste y gratis. Ya veremos. Y esto queda en secreto, eh?”-

- “Por supuesto!”.-

Luego, como si nada, retomaron la clase.

madura-arabeNo os perdais el video de hoy, tenemos a una madura arabe follando a toda potencia con un tio mas joven que ella.

Esta guarra es una viciosa insaciable que guta que le hagan de todo, y que en cuanto tiene oportunidad se mete una pija en la boca y le saca lustre a base de chupadas.

Lo mejor del video es ver las folladas que le hacen mientras menea sus tetas. Hay una escena donde el tio esta encima suyo y le toca las tetas mientras se la esta follando que me vuelve loco.

Y recordad. en nuestra pagina podeis encontrar los mejores videos porno.
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negra-follando-madura

Mira que buena pareja hace esta madura con negro. El pone una polla como una botella de cocacola de dos litros y ella el zorrerio y la experiencia a la hora de chupar pollas.

Asi es, hoy os traemos un video maduras, con una golfa tragandose un pollon y follando con negro. La chupadas que hace la madura son dignas de verse, metiendose en la boca la pija del negro. Despues el se pone encima y le hace unas pentradas brutales por detras, que te dejan asombrado preguntandote como debe tener el coño de grande la tia esta para que le quepa todo eso.

Un video porno, que encantara a los amantes de las mujeres folladas por negros y que a los demas no dejara indeferentes, y que os ofrecemos gratis en nuestra pagina.
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Siempre que podemos mi esposa y yo planeamos una salida solos desde que estamos casados. Es que tenemos dos chicos y la verdad cada vez se hace más difícil poder disfrutar de un momento los dos, un momento más íntimo.

Era la fiesta de casamiento de un amigo y ese día mi mujer, Maite, 31 años, una madura muy atractiva, se vistió como nunca: un vestido negro bien pegado al cuerpo que remarcaba sus espectaculares tetas. La noche transcurría con normalidad, hasta que llegó el momento del baile. Con unas copas de más nos propusimos aprovechar la noche al máximo. 

Entre todos los presentes había un conocido, Julio de unos 34 años, que seguía muy de cerca lo movimientos de mi esposa. Ella bailaba de forma tan llamativa que cualquiera se sentiría atraído.

En un momento me dirigí a buscar algo para continuar el brindis. Y fue ahí cuando este sujeto aprovechó y empezó a bailar muy pegado a ella hasta que se le acercó por atrás. Yo observaba todo desde una marcada distancia, y pude ver como mi mujer le puso una cara no muy amigable. Jorge insistió hasta que ella lo frenó en seco y al parecer le dijo algo para marcar una diferencia.

Inmediatamente el la tomó de un brazo y empezaron a discutir, y entre medio de unos ademanes se desplazaron hacia un costado del salón.

La discusión continuaba mientras yo observaba todo desde una cierta distancia. Julio hacía señas sobre la fiesta o el baile, mientras ella le hacía un gesto como que estaba loco. De repente él hizo una seña como que entraran a un salon contiguo que permanecía desocupado, ella primero se negó, él insistió, y finalmente terminaron en ese lugar.

Yo me acerqué para intentar terminar con la escena. Fue en ese momento que el se avalanzó sobre ella, la tomó fuerte de los brazos y la arrinconó contra una pared. En un segundo se desprendió el pantalón y dejó al descubierto una tremenda verga, de casi 28 centímetros, que inmediatamente se apoyó en mi esposa…

En ese momento Julio metió la mano por debajo del vestido de mi esposa, le arrancó la ropa interior, la manoseó con fuertes movimientos, se sentó en una silla, y la sentó con fuerza en su polla…

Los movimientos eran muy violentos yo no atinaba a nada. Solo veía como se estaban follando a mi esposa.

Ella se dio cuenta que no había más remedio. Se arrodilló y le empezó a chupar pijas de una forma increíble. Era una de sus cualidades más importantes.

Julio gemía de placer. Estaba como loco. De pronto se levantó, apoyó su cara contra la pared y le dijo:

- Ahora te voy a dar por el culo…

Mi mujer Maite estaba desesperada. No le gustaba esa opción, yo lo sabía. Pero este cretino no le dejaba más remedio. Quise intervenir, pero me dí cuenta que ella, con el correr de los minutos, no presentaba tanta resistencia.

Julio le empezó a hacer enculadas. Mi esposa gemía y se mordía los labios. Ya no podía más. Fueron 10 minutos de sexo anal que la dejaron destrozada. Eran ademas casi 28 centímetros de verga adentro, a mas no poder.
Hasta que llegó el momento menos pensado:
- Sientate otra vez en mi pija…
Mi mujer empezó a gozar. Se le notaba en su cara y sus gestos. De pronto el le dijo que estaba a punto de correrse. 

- Nooooo correte afuera, estoy ovulando y seguro que me dejas embarazada.…
La agarró con más fuerza de su culo, y echo la corrida . Se podían ver los chorros que escapaban del coño de mi mujer…
 
Después de esa escena pasaron como 5 minutos. Yo no podía creer lo que veía. Me fui atormentado, perdido, no sabía que hacer. La fiesta terminó, los días pasaron, y al poco tiempo ella me dijo que estaba embarazada otra vez.

Nunca le conté lo que había visto esa noche. Y ahora no se como continuar con esto.

Todo empezó después de que nos vieramos en el ascensor de la finca, donde ambos viviamos . Ella una mujer muy hermosas, sus enormes tetas me tenían loco, y aunque era madura tenian un cuerpo soberbio. Muchas veces me ponia a lavar mi moto y ella me controlaba desde su ventana. Yo con mucha discreción dejaba salir por la entrepierna de mi short mi enorme verga , pues soy muy bien dotado, y ella echaba unas miraditas como diciendo; quiero todo esa polla en mi culo. De vez en cuando ella se agachaba y dejaba que yo viera su culazo y su coño excitándome tanto que no veia la hora de follarmela.

Pasaron así casi dos años, hasta que un dia me dio lo que yo quería. Fuimos a hacer una limpieza en el desvan de la casa y ahí yo le roce con mi verga en su culo y ella sintiendola que estaba dura, me miro y se rio diciéndome que lo que ella tenia para darme no se gastaba y la invite para vernos esa noche en mi casa.

Que tremendo fue mi primer encuentro, cuando ella apareció, yo tenia mi pija como hierro, se acerco y me la toco y me dijo que deseaba toda mi verga en su culo, tenia pasión por las enculadas, me agache y con mucha delicadeza le empecé a chupar coños, metiéndole de vez en cuando mi lengua puntiaguda en el culo. Cuando sintió que la penetraba con la lengua dio un grito de placer, tomo mi verga y la empezó a darle mamadas con muchas ganas. Como es viuda y no follaba desde hacia mucho tiempo lo quería todo a la vez ,pero yo  empecé metiéndole mi gorda y grande polla en su coño empujando con fuerza pues es muy estrecha y según ella le dolía. Pase un buen tiempo con mi verga saliendo y entrando en su coñito y ella me pidió que le hiciera penetracion anal. Ella gozo varias veces mientras mi verga entraba y salía de su agujerito con mucha presión. Cuando acabe le inunde el culo de leche entre los gritos de ella pidiéndome que le pusiera todo, pero era imposible pues todo no entraba.

Y asi fue que desde ese dia me follo el culo mas lindo que he visto en mi vida y pasamos momentos de mucho placer mi vecina y yo. Entre chupadas de tetas, coño y su culo que lo adoro y sus ricas chupadas de pija que me da ,vivo muy feliz.

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Hoy les presentamos un video muy caliente donde un alumno se folla a su profesora. Una madurita interesante con tetas enormes y un culazo que dan ganas de romper.

En una escena de sexo de lo mas cachondo podremos ver como la profesora se la pone dura a su alumo chupando pijas, haciendole unas chupadas de vertigo hasta que el decide contratacar dejando a su profesora bien penetrada con su verga.

La verdad es que folla bien rico, haciendo una escena porno brutal. Follan sin parar, y en distintas posiciones a cada cual mas excitante. Los dos son autenticos expertos en sexo y lo demuestran con creces.

Finalmente la madura se pone en posicion y el alumno la riega con una buena corrida en la boca, que gotea hasta sus tetas.
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madura-webcam

Soy una madurita en busca de accion. Anoche soñe que estaba rodeada de hombres y que no paraba de hacer chupadas de pija hasta que se corrian en mi cara.

Soy una madura muy caliente. Me encanta hacer mamadas y tragar corridas. Cuando pienso en ello me pongo muy caliente y  me meto los deditos por coño y por el culo.

Si estas cansando de jovencitas sin experiencia conectate conmigo. Te aseguro que se lo que me hago y que te voy a dejar completamente satisfecho. Te vas a poer muy cachondo mientras ves como me toco las tetas y hago lo que tu quieres que haga.
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Hace dos veranos alquilaron el piso de al lado. Era una nueva vecina, de 44 años, vivía sola y trabajaba de administradora de una gran empresa, o al menos eso contaba mi madre. Yo lo único que veía era que para su edad no estaba nada mal. Se llamaba Maria, pelo moreno y muy corto, piel de rayos uva, ojos oscuros, culo respingón, grandes tetas

Un día, estando en el baño, vi por la ventana que daba al patio del edificio, que ella no siempre cerraba la ventana de su baño y si se alejaba podía verse hasta medio cuerpo. A veces la miraba peinarse, parecía muy coqueta con el espejo, pero un día la pillé acabada de duchar. Iba con una toalla, me excité de tal manera que empecé a tocarme mirando discretamente. Se agachaba depilándose y una de las veces que se levantó la toalla no cubrió sus pechos. Tenía unas tetas morenas de aureola rosada muy apetecibles. Tuve que masturbarme imaginando que aquellas tetas atrapaban mi pene duro y lo movían hasta correrme.

Maria, se había hecho muy pronto amiga de mi madre con los pocos meses que llevaba, hasta el punto de dejarle una llave de su casa casi todas las semanas por si pasaba algo, ya que pasaba todo el día fuera. Además todos los viernes por la tarde libraba y solía venir a tomarse un café con mi madre y charlar. Yo no solía estar con ellas, pero me encantaba que viniera, cada vez que le abría yo la puerta o pasaba cerca de mi habitación me la imaginaba desnuda y no podía aguantarme. Se había convertido en una obsesión. La deseaba pero sabía que era casi imposible tenerla.

Uno de esos viernes que estaba en el salón con mi madre yo me fui al baño a masturbarme. Había venido con un traje verde muy ajustado que había hecho mis delicias mentales. Por suerte o por desgracia a mi madre no le gustaba que las puertas de mi casa se pudieran cerrar por dentro, así que mucho tiempo atrás habíamos quitado todos los cerrojos. Yo estaba en plena erección cuando la puerta de baño se abrió. Era Maria y me vio con mi polla dura y grande en mis manos. Me cubrí rápidamente avergonzado.

–Perdón, lo siento… yo solo iba a… –dijo sin dejar de mirarme, pero salió enseguida del baño y cerró. Mierda! ¿Se lo iba a contar a mi madre? No sabía que hacer, pero lo cierto es que terminar de masturbarme no, se me habían cortado las ganas del susto. Salí enseguida del baño y ella estaba allí de pie frente a la puerta. –Podías haber terminado… –dijo con gesto simpático. –Yo… –dije sin saber que contestar. Nos quedamos los dos de frente sin decir nada y mi madre apareció por el corredor. –¿Ocurre algo? –preguntó. –Nada, solo esperaba que saliera tu hijo del baño –sonrió y se metió en el baño. Yo me fui a mi habitación aún entre avergonzado y excitado.

Un par de días después yo llegaba tarde a casa y ella de noche también a la suya y coincidimos en el ascensor. Solo nos saludamos y no dijimos nada, pero ya cuando salimos del ascensor y ella abría su casa y yo la mía me decidí. –No le habrás dicho… –pregunté inquieto. –Nada, no te preocupes –me cortó ella la pregunta. Supongo que fue la confianza de su respuesta, pero no sé como me salió una nueva frase que mi mente no había pensado antes de decir. –No es justo que solo me hayas visto tú a mi –aún sigo pensando como dije eso. –Creo que es muy atrevido por tu parte lo que acabas de decir ¿no te parece?… son cosas que pasan, lo siento –cerró su puerta y me quedé con eso.

Así que se me ocurrió en los días siguientes volver a verla por la ventana del baño, pero esta vez sería justo, durante toda la semana conseguí hacerle un par de fotos con el móvil donde se veía ella con sus pechos desnudos. Además de utilizarlas para satisfacer más mis fantasías privadas, busqué en el teléfono de mi madre su número y se las envié el jueves por la noche con un mensaje de texto: “Ahora es más justo”.

No me respondió y casi no dormí, esperé impaciente la llegada del viernes por la tarde. Maria tardó y llegué a pensar que no venía, pero ya estaba ahí. Aparecieron ella y mi madre en mi habitación. –Maria quiere decirte algo –me dijo mi madre. El susto que me subió fue tremendo. –Sí, quería que me buscaras unas cosas por Internet si sabes –dijo ella muy tranquila. –Bueno, yo voy mientras a preparar el café –añadió mi madre. Mi madre se había ido y Maria se pude de pie detrás de mi silla. Solo sentía sus tetas en mi nuca y me susurró en voz baja –¿A que estás jugando?

No respondí nada y una mano suya se desplazó por mi pecho hasta acariciar mi pene por encima del pantalón. Entonces tuve el atrevimiento de mover un brazo hacia atrás y acariciar sus muslos y su culo mientras ella seguía haciendo lo mismo con mi pantalón. Tenía un bulto tremendo cuando volvió a susurrar –¿Te gusta? ¿Es lo que buscas verdad? Pues no va a ser tan fácil, pequeño pervertido. –El café está listo!!! –gritó mi madre y Maria se largó dejándome con la mayor excitación de mi vida. No sabía si ir al salón, si seguirla cuando se marchara, si ir después a su casa, no sabía que hacer, excepto ir al baño y correrme como nunca pensando en ella.

Aquello se convirtió en un calentón continuo porque a pesar de que había visto las fotos seguí sin cerrar la ventana del baño e incluso ahora era más provocativa, en ocasiones sus ojos se clavaban en mi de forma lasciva cuando la miraba. Parecía que lo que le gustaba era excitarme, sentir que ella me excitaba y yo no hacía nada.

Recibí un mensaje en el móvil, era ella: “El próximo viernes ven a ver la tele cuando tomemos café”. Y llegó el viernes. Yo estaba antes de la hora del café poniendo la tele. –Que raro, tu en la tele a estas horas –dijo mi madre. –Es que iban a hacer un programa que quería ver pero no sé en que canal –me excusé para disimular. Llegó Maria y volvía a traer el ajustado y corto traje verde. Nos quedamos solos en el salón mientras mi madre preparaba el café. Yo no la miraba, esperaba algo. –¿Por qué no me miras? Creí que te excitaba hacerlo ¿No es así? –preguntó con una voz que haría sentir el placer a cualquiera. Me di la vuelta para verla y había abierto un poco las piernas, el vestido corto se había hecho más corto y ahora podía ver una vagina de vello corto que se ocultaba en la oscuridad de sus muslos.

Era una auténtica zorra, sabía como excitarme. Me estaba provocando una erección mientras asentía con la cabeza afirmando que ella me excitaba. –¿Me gustaría saber qué harías con lo que ves? –su pregunta era explosiva para mi. Mi madre ya venía con el café y ella cruzó las piernas ajustando su traje de nuevo. Tuve que levantarme e ir al baño. Ella rió levemente y mi madre le preguntó, pero dijo que fue algo de la tele. No podía más, desde el baño le envié un mensaje: “Me gustaría follarte ahora mismo” y me masturbé como si así ocurriera. Mi semen salía más caliente que nunca. Más tarde, entró mi madre a mi habitación –Maria me ha dicho cuando se iba que te dijera que eso de Internet que le tenías que dar parece poco, que quiere algo más –mi madre ignoraba cuanta lujuria había en esa frase.

Esto estaba convirtiéndose en un vicio de Eva, así que decidí que había que jugar más. Grabé una película porno en un DVD y cuando tuve la oportunidad de que mi madre no se enterara, cogí la llave de la casa de Eva y le dejé la película sobre su cama con una nota: “Haría esto y más”. Observé un poco su casa, tenía un bonito estilo moderno pero tenía miedo y me fui enseguida por si me veía alguien. Al día siguiente por la mañana recibí un mensaje suyo: “Me aburro en el trabajo pero anoche lo pasé muy bien con la película, aunque estaba sola”. Le envié yo otro: “¿Pensaste en mi?” Ella respondió enseguida: “Sí, mucho, me hubiera gustado que estuvieras”. Todo empezaba a funcionar de mi parte también.

Ese mismo día por la noche decidí hacer la locura. Después de cenar iba a salir de casa. La versión para mi madre es que tenía que recoger unas cosas de casa de un amigo. Salí con llave y entré en su casa. Sabía que ella estaría allí a esas horas y así fue. Estaba en el salón viendo la tele y me vio entrar. –¿Qué haces aquí? –preguntó sorprendida. –No puedo más, te necesito –dije desesperado. –No quiero que vuelvas a hacer eso, no utilices más la llave de mi casa –parecía enfadada. –Lo siento yo… –me disculpé. –Vete, es tarde –lo dijo firme pero no parecía convencida. –Es que voy a explotar si nosostros… –empecé a decir. –Te estás saltando las reglas del juego, te dije que no me ibas a conseguir tan fácil… –no pude dejarla terminar de hablar y la besé.

Aquella madura me estaba volviendo loco. Ella me beso levemente pero se apartó enseguida. Yo volví a acercarme, a besar su cuello, a bajar a su escote, sus tetas, y entonces ella reaccionó desabrochando mi pantalón. Estaba consiguiéndolo. Saqué sus pechos fuera y empecé chupando tetas a ellas. Ella ya tenía mi polla tremendamente dura moviéndola lentamente. –Está bien, pero no vamos a follar –susurró. Allí mismo, en la entrada de su casa, se arrodilló ante mi y su boca se apoderó de mi polla. Ella me manejaba, pero me sentí poderoso. Yo agarraba fuerte su cabello y su cabeza mientras ella se movía adelante y atrás. Succionaba muy fuerte, su lengua era la mismísima humedad, un torrente me recorría a cada movimiento, mamadas tan deprisa que me corrí pronto en su boca, en su pecho desnudo y sobre la camiseta que llevaba. –Ya tienes medio premio, no vuelvas a hacer esto y olvídate de mi unos días, esto no ha pasado y no se va a repetir de momento ¿vale? –afirmé con la cabeza. Ella seguía arrodillada en el suelo, manchada y mirándome pensativa, cuando me abroché, cerré su puerta y volví a mi casa.

 

Hoy os traemos el video porno de de una madura preciosa, a la que le gusta hacer mamadas en el jardin.

madura-chupando-fueraEsta madurita entregada hace mamadas de polla, como si la vida le fuera en ello. Se metere una enorme polla en su boca y no la soltara hasta que esta se corra. Se la traga de la punta hasta los huevos, sin parar, con un ansia que no es ni medio normal.

Movera su cabecita rubia de atras adelante mientras que su acompañante se va poniendo cada vez mas cachondo. ¡Se nota que le encanta hacer chupadas de cola!

Cuando el se corra, nuestra protagonista recibira todo su semen con la boca, pero despues dejara que este resbale lentamente hasta sus inmensas tetorras.

¡Os dejamos con este video mamadas hasta el final!
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madura-follandoUn nuevo video, esta vez con una madura cachonda, con muchas ganas de que le arreglen las cañerias.

Esta rubia, con un sugerente conjunto escoces se follara a un desconocido, pero antes nos enseñara su cuerpo incluyendo su grandes tetas.

Esta zorra practicara sexo como una perra. Se dejara cubrir por detras mientras su compañero le agarrara por su pelo para joderla mejor.

Despues ella trepara sobre el y empezara a follar mientras que sus tetorras se bambolean. Finalmente la cojera por un lado y se correra en su cara de viciosa que le encanta hacer mamadas de polla.
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Relato erotico de un joven que conoce a una madura de muy buen ver, en otras palabras una zorra con un cuerpazo y un culo espectaculares. El tio no lo desaprovecha y a la primera de cambio le mete toda la polla por el culo, por el chocho, por la boca… una verdadera zorra que le encanta disfrutar del porno brutal

Tengo 19 años recién cumplidos, estudio en la universidad, y desde hace ya varios años vivo solo en un piso en Madrid. Soy del sur, de un pueblecito de la provincia de Cádiz, y mis padres viven de caseros en un gran cortijo. Este verano, sin planes, decidí darles una sorpresa y me fui a pasar con ellos unos días. Mi padre pasa el día en el campo trabajando, cuidando los animales que hay, toros bravos y caballos, y mi madre pasa el día en la casa de los señores, limpiando y haciendo de comer para ellos, llevan toda la vida trabajando para ellos, la señora de la casa, por esos días estaba sola en casa, ya que toda la demás familia estaban de vacaciones en no se donde.

Pasear por la casa era una pasada, suelos de maderas, trofeos de caza por todos sitios, biblioteca inmensa, cosa que me gustaba, pasaba mucho tiempo por allí, leyendo los libros que me parecían interesantes. Mi madre siempre me decía que tuviera mucho cuidado de no romper nada, y de no cambiar las cosas de sitio, por lo normal evitaba estar en la casa principal cuando estaban los señores en ella, o algunos de sus hijos, que además nunca me gustaba como trataban a mi madre, que parecía la criada de ellos, y eso me reventaba. La señora ronda los 50 años, y ella al contrario de los demás miembros de la familia, siempre había tratado con mucha educación a mis padres, y siempre que podía los ayudaba con dinero extra, con cosas para mi de sus hijos menores, que normalmente yo solía vender, ya que no me gustaba usar la ropa de ellos, y siempre era ropa de marca y sacaba una pasta por ellas. Además ella provenía de una familia normal del pueblo, se había quedado embarazada en su juventud y el señorito la tomó por esposa, por lo que ella sin quererlo se parecía más a nosotros que el resto, aunque con los años, tenía ese aire de superioridad característico de la gente con dinero, mucho dinero.

Un día estando en la biblioteca, la señora pasó por mi lado, sin darse cuenta de que yo estaba sentado en un sillón inmenso leyendo un libro, iba en bikini con un pareo amarrado a la cintura, no es una mujer muy alta, 1,67 o 68, tiene unos pechos que ahora visto en bikini, eran mucho más grande de lo que yo hubiera podido imaginar, no tenía barriga, estaba completamente lisa y el bikini se le metía por el canal entre sus nalgas dejando estas moverse libremente, nunca imaginé que esta mujer tuviera ese porte, su piel se notaba que no estaba tersa como la piel de una mujer joven, pero sin darme cuenta mi pene se puso duro y sin poder evitarlo, mi primera intención fue seguirla y expiarla, pero después pensé en su dormitorio y sigilosamente me dirigí a él, la puerta estaba entreabierta y con un poco de miedo y con el corazón encogido, entré. Su ropa estaba sobre la cama, sin poder evitarlo busqué su braga, y comencé a olerla, su aroma era extasiante, estaba mojada de su flujo y sin querer evitarlo me propiné una paja soltando toda mi leche sobre ella, salí de nuevo a buscarla después de haberme quedado satisfecho, la estuve espiando un rato, verla sentada sobre la tumbona y ver como se juntaba la crema por el cuerpo fue una pasada, se apartó la parte de arriba del bikini para juntarse crema por los pechos, dejándome ver sus aureolas y sus pezones negros, que resaltaban sobre la parte de sus pechos que no estaba bronceada por el sol.

Cuando sentí que mi madre se acercaba, me fui para no levantar sospechas, ya que ella tendría que pasar por donde yo estaba, me fui a nuestra casa a propinarme otra paja pensando en lo que había visto. Ese día no volví a verla, pero desde ese momento procuraba encontrármela y por supuesto encontrármela cuando tenía la polla bien dura y ella pudiera darse cuenta de mis terribles erecciones. Soltar mi leche en sus bragas se había convertido en mi pasatiempo predilecto. Que decir tiene que mis días de estancia en casa de mis padres se alargarían por lo menos, dos semanas, ya que ese sería el tiempo que la familia estaría fuera.

Una tarde que ella se estaba duchando en su cuarto de baño, me aventuré a entrar en su dormitorio, lo primero que encontré fue su pequeño bikini, y sin pensármelo me pajeé soltando mi leche caliente en él, conseguí salir justo cuando ella salía, y al cabo de un rato cual fue mi sorpresa cuando la vi aparecer en el porche de la casa llevando el bikini, yo estaba con mi madre ayudándola con unas macetas, la señora tuvo que darse cuenta de mi nerviosismo al verla, sobre todo porque yo podía ver la mancha de mi leche en la parte de debajo de su bikini y sabía que tenía haberse dado cuenta de que estaban llena de algo que no era normal, pero allí estaba con ella puesta, y marcando sus pezones en la parte de arriba, mi madre ajena a todo aquello no se daba cuenta de nada, pero la señora no dejaba de mirar el paquete que empezaba a asomar en mis calzonas.

Después de una conversación que giraba en torno a mi, de mis estudios, de mis gustos y sobre todo de que si tenía novia o no con mi madre, esta tuvo que volver a sus tareas, y la señora como no queriendo dejar escapar una ocasión de quedarse a solas conmigo, me dijo que no me fuera, que tenía algunas cosas de su hijo pequeño que me podrían servir y que me las iba a enseñar por si me gustaban y las quería, no pude rechazar la invitación que además fue muy aplaudida por mi madre que nos dejó a solas ya que ella tenía que salir a comprar unas cosas, eso quería decir que mis padres tendrían que coger el coche y ausentarse del cortijo durante al menos 3 horas. La señora no dijo nada, solo se limitó a caminar delante de mí, quitándose el pareo que llevaba puesto, dejándome ver en todo su esplendor sus nalgas moverse de un lado a otro mientras caminaba y se dirigía al cuarto de su hijo.

Entramo en el dormitorio y después de abrir el armario del hijo se sentó en un cómodo sillón a mi espalda, y me dijo que cogiera lo que quisiera de él, para probármelo, los dos somos casi iguales de edad y de estatura por lo que sus cosas me vienen que ni al pelo, me saqué la camiseta que llevaba puesta y me coloqué unas camisas, la señora no dejaba de mirarme, y abriendo las piernas varias veces me dejaba ver sus abultados labios vaginales, y como el bikini se le metía entre ellos, y sobre todo la mancha de mi leche, una de las veces pude ver por el espejo del armario, como ella se metía los dedos por dentro del bikini y seguidamente pasaba sus dedos mojados por su labios, eso me puso como una moto y sin poder evitarlo mi polla creció hasta dolerme, seguidamente me dijo que había unos pantalones que me vendrían muy bien con esas camisas y me dijo que me los pusiera, tuve que sacarlos del armario y antes de que me los pusiera, me pidió que me acercara para verme de cerca, una vez frente a ella y con los pantalones superpuestos a mis calzonas, me pidió que me los pusiera, tenía que quitarme la calzonas y quedarme en bóxer, sabía que mi polla iba a quedar en todo su esplendor y como decimos aquí, “de perdió al río”, me bajé las calzonas dejando que ella pudiera ver mi pene apretado por mi bóxer, la tenía bien grande y dura, me dolía, ella se echó hacía delante quedando muy cerca de mi abultado pene, y antes de que yo pudiera decir nada, me dijo.

- Llevas días malgastando tu leche en mis bragas, no sabes el trabajo que me cuesta sacarla de mis bragas y saborearla.

Y antes de que me diera tiempo a nada, acercó su mano y tiró de mi bóxer dejando en libertad mi pene, tiró de mi por mis caderas y se la llevo a la boca, primero paso su lengua por mi glande sacando las gotas de mi flujo preseminal que ya estaba en él, y luego me bajo el capullo para chupar todo mi glande con glotonería, sacando todo el resto de mi leche pegada a ella, para después como la que le fuera la vida en ello, metérsela en la boca con ansias, me la chupaba, metiéndosela por completo, a la vez que recorría mi polla por completo con las dos manos, chupaba todo mi tronco y se metía los huevos en la boca, tremenda paja nunca ninguna chica me había hecho, por lo que sin poder evitarlo, no tardé en correrme soltando una buena cantidad de leche en su boca, que desde luego ella no dejo escapar ni una sola gota, se relamía las comisuras y seguía chupando, hasta conseguir que de una sola vez mi polla volviera a estar igual de dura que al principio.

Cuando terminó me había dejado igual que al principio, igual de empalmado que cuando entré. Se echó para atrás y sin decir nada, colocó su culo al filo del sillón, bajo su mano hasta apartarse la parte de abajo del bikini, dejando a mi vista un tremendo coño, sus labios eran grandes, su piel estaba bronceada menos la parte que cubría su bikini, apenas tenía vellos, solo una pequeña hilera de vellos de color castaño, que dejaban paso a unos labios grandes y oscuros, se los abrió con sus dedos dejándome ver la parte interior de sus vagina, resaltando ese color rosado de su interior, me arrodillé para demostrarle que no era un principiante en la labor de lamer un buen coño, y apartando sus manos para dejarme hacer, comencé a lamer todo su borde, el aroma que desprendía se mezclaba con el sabor de mi leche pegada a su bikini, lamía y chupaba sus labios, consiguiendo sacarle gemidos que cada vez se hacían mas sonoros, hasta por fin dedicarme a lamer y chupar su inmenso clítoris, que ya estaba duro y grande, mis manos recorrían sus muslos, apretando cuando podía sus flácidas nalgas, pude notar que estaba a punto de terminar en mi boca, cuando sus gemidos se fueron haciendo más sonoros a la vez que apretaba mi cabeza con sus manos, una vez que comprobé que había terminado, ya que soltó una cantidad de flujo, que me llenó toda la boca de un rico sabor, me dediqué a meter mi lengua en su dilatado coño, y seguir bajando hasta alcanzar la entrada de su ojete, eso parecía volver a ponerla a tope, con mis manos acaricié su vientre hasta subir a sus pechos, que saqué del bikini, jugando así con sus pezones que parecían dos botones grandes y duros en medio de sus flácidas e inmensas tetas, subí mi lengua por todo su vientre, jugando con sus vellos, hasta alcanzar esas tetas, que colgaban , las mordí con furia, y eso parecía ponerla como una moto.

Parecía que le gustara que le dieran fuerte, mi polla jugaba entre sus piernas, se la coloqué entre los labios, y apreté, mirando como mi polla entraba en su gran hueco, estaba completamente lubricado, su gemido tuvo que resonar en toda la casa, pero por suerte estábamos solos, de rodillas, mi polla llegaba perfectamente, cogí sus piernas por debajo de las rodillas y se las subí para de esa manera embestirla con toda la fuerza que pude, sentía como mi polla entraba hasta lo más hondo de su ser, su interior quemaba, sentía mi polla dura como un piedra, y sentía incluso como me dolía el capullo después de dos pajas, pero no pensaba parar hasta hacerla reventar de placer, y desde luego que lo estaba consiguiendo, ella soltaba gemidos, como una loca a la vez que no paraba de decirme obscenidades que hacían que cada vez le diera más fuerte, yo no conseguía correrme, y ella estaba ya exhausta, podía ver sus tetas rojas de mis mordidas, y como sus pezones parecían que iban a estallar de tanto chupárselos. En eso ella ya no podía más y me dijo.

- Correte ya, cabrón, que me vas a dejar rota por dentro.

Por mi cabeza, pasó una idea, que nunca había conseguido realizar, darle por el culo a una tía, mi polla es bastante grande y cualquier niña joven, le da miedo, pero con la señora iba a ser diferente, se la saqué y sin darle muchas opciones conseguí darle la vuelta y colocarla a cuatro encima del sillón, me coloqué detrás de ella, y volví a embestirla con fuerza por detrás, ella gemía y seguía gritándome cosas como.

- No me la saques, dame fuerte cabrón, quiero sentir tu leche dentro de mí, rómpeme.

Abría sus nalgas con mis manos, ver su estriado agujero trasero, me estaba volviendo loco, sentir mis muslos haciendo estallar sus nalgas, me estaba llevando al límite, paré de darle fuerte, para sobar sus tetas por delante, ella apretaba su coño, para hacérmelo sentir, le dije en un susurro, que deseaba darle por detrás, a lo que ella me respondió que nunca le habían dado por ahí, que eso tenía que doler mucho, pero cuando se la saqué y busqué la entrada de su culo, no hubo impedimentos por parte de ella, así que muy despacio y jugando con su agujero, poco a poco la fui abriendo hasta tener la punta de mi polla en su gran culo, ella se mordía los labios, y con su mano se daba placer, tirando a veces de mis huevos para refregárselos por su dilatado coño, yo abría sus nalgas y metía mi polla poco a poco, sacando pequeños gritos cada vez que ella sentía más adentro mi polla, así hasta que mi polla estuvo hasta los huevos dentro de su apretado culo, la saqué por completo y la metí varias veces de una sola vez, hasta que su agujero se quedó abierto y mi polla entraba y salía sin ninguna dificultad, fue cuando agarrándola de las caderas, comencé a embestirla con toda la fuerza que pude, era una pasada verla chillar como una loca, sentir como se metía los dedos todo lo que podía en el coño, y como se chupaba ella misma los pezones, así estuve varios minutos todos los que pude aguantar antes de soltar toda mi leche en ese estrecho y caliente agujero y todo lo adentro que pude.

Los dos quedamos sudorosos, sacar mi polla de su culo, y verlo palpitar y ver como salía mi leche de él, hizo que no me pudiera contener, y sin pensármelo me abalancé a chupárselo y lamérselo, pasaba de su culo a su coño, metiendo todo lo que podía mi lengua en sus dos agujeros, ella volvió a correrse con mi boca. Y de esa manera dimos por terminada nuestra primera sesión de sexo.

Fue la primera, pero ni mucho menos la última, follamos todos los días que me quedé en la casa de mis padres, y ahora que he vuelto a Madrid, me llamó para decirme que pasaría unos días sola en la capital, y que me olvidara de mi vida social. Que me quería solo para ella.

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