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Si te gustan las buenas mamadas, si te gusta ver gente chupando tetas, o incluso mamando tetas enormes, has llegado al paraiso del sexo con boca y mas…

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madura-arabeNo os perdais el video de hoy, tenemos a una madura arabe follando a toda potencia con un tio mas joven que ella.

Esta guarra es una viciosa insaciable que guta que le hagan de todo, y que en cuanto tiene oportunidad se mete una pija en la boca y le saca lustre a base de chupadas.

Lo mejor del video es ver las folladas que le hacen mientras menea sus tetas. Hay una escena donde el tio esta encima suyo y le toca las tetas mientras se la esta follando que me vuelve loco.

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Poco a poco me iba convirtiendo en una puta, las masturbaciones dejaron de ser lo suficientemente satisfactorias, necesitaba un polla de verdad, pero estaba en una horrible sequia con los hombres, o buscaban una relacion formal, y yo lo que queria era un buen polvo.
Le hable a dos de mis amigas Maria y Ana, y les propuse la idea de que le hablaramos a un striper. De inmediato accedieron, asi que decidimos que seria en casa de Raquel ya que el fin estaria solita. Cojimos el listin telefonico y buscamos un servicio de striper a domicilio.
Esa noche nos vestimos como verdaderas prostitutas, con faldas que no dejaban nada a la imaginacion, con tangas y ligueros.

Por fin llego el chico, estaba buenisimo, enorme y bien dotado, nos empezo a bailar, una por una, se fue quitando la ropa, yo le daba unas buenas cachetadas en el culo… y de pronto el dijo, quien es la mas putita??

Yo le baje el tanga por toda respuesta y quedo frente a mi por fin una verga enorme, y gruesa. De inmediato me moje completita, y sin dudarlo me la meti a la boca, haciendole mamadas, lento al principio pero cada vez mas rapido. Mientras el chico me quito el sujetador y empezo a mamar tetas, me las tocaba y yo me calentaba. Me puso de pie y de un golpe me saco la falda y la tanga y me metio el dedo. Mientras  Raquel se metio el pene a la boca y  empezo a mamar.  Maria tampoco dudo y se turnaba con Raquel para chupar pija…yo gozbaa sintiendo los dedos dentro de mi vagina, llego a meterme tres.
Despues les dijo a Raquel y a Maria que se quitaran todo, se metio a la cama y nos llamo. Me le avalance, lo empece a besar por todo el cuerpo, y le dije al oido metemela hasta el fondo, quiero ser la primera en ser folladas, y la primera en recibir tu lefa caliente….
El sin dudarlo me abrio las pierna y me quito el liguero con la boca, se agarro la chorra y me la clavo. Era tan gruesa que me dolio un poco pero lo gozaba, estaba calientisima- Yo le gritaba que me follara, que no parara, que era una puta, la mas putas de todas. Me hizo un follada brutal hasta que tuve un orgasmo delicioso.
 Despues se tiro a Raquel. Maria estaba en sus dia, ella solo le hizo chupadas. Cuando se iba a  correr me llamo y me echo la corrida en la boca, me trague todo su semen y me encanto..
Desafortunadamente despues se vistio y nos cobro 60 euros y se marcho.

follando-colegiala¿A quien no le gustan las jovencitas?. Follandose uno de esos culitos mientras tocas sus tetas suaves y bien puestas.

Pues el video de hoy va justamente de eso. De un tio que se folla a una colegiala en un aula. Y la colegiala es una jovencita culona y con unas buenas tetas y una mejor actitud.

Y es que esta guarrilla no va parar de tener accion en toda la pelicula. La van hacer penetradas por delante y por detras, va a chupar pollas, le van a hacer unas buenas folladas, en definitiva.

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Relato erotico en el que un chico nos cuenta como domina a su novia y hace que esta cumpla todos sus deseos, absolutamente todos.

A veces las fantasías se cumplen, el tener una no quiere decir que la llevemos a cabo, pero algunas veces pasa y esto pasó realmente una noche de verano.
Mi novia y yo siempre que podemos practicamos el sexo, nos encanta a los dos, sin probar ni hacer cosas raras, nosotros dos y nuestras imaginaciones nos bastan para poder disfrutar del sexo al máximo.
Habíamos hablado en alguna ocasión de como nos gustaría hacer el amor en alguna ocasión, así que lo que sucedió es algo que ya de antemano sabíamos a los dos que nos gustaba.
Ella había llegado antes a casa, se suponía que a esas horas estaba ya preparando la cena, yo llegaba mas tarde pues ese día tenía mucho trabajo y no pude terminar antes.
Llegaba con el coche a casa cuando la vi fuera, dandole de comer algo al perro, se agachó un poco para echarle la comida al perro cuando mmm, vi que llevaba una falda cortita que me encanta, al ver sus piernas y sus pompas algo se encendió en mi que ya deseaba bajarme del coche. Ella entró en casa mientrastanto yo metía el coche en el garaje y cerraba todo bien. Tardé como 5 minutos en entrar en casa.
No había mucha luz en casa, nada mas se veía la luz de la cocina donde Federica preparaba la cena, se olía el olor en toda la casa de langosta. Parecia que la cena iba a estar muy bien, entre el olor de la langosta se entremezclaba el olor de ella, suave y ligero, de ese que cuanto mas te acercas mas quieres sentirlo. Y yo la quería sentir ya.
Salía de una puerta de la habitación, ni me vio que estaba casi detrás de ella, en el pasillo, apenas había luz alguna, se veía poco. Con mi mano le tapé los ojos y con otra mano acaricié sus pompas, se sorprendió en principio pero no le dejé hacer mucho mas, pronto la empujé contra la pared, en la esquina del pasillo, cerca de la cocina, apreté mi cuerpo contra el suyo, la tenía inmovilizada completamente, sus pechos rozaban la pared.
Con una de mis manos tomé las suyas y las agarré fuerte, levantandole los brazos, con una pierna mia la metí en medo de las suyas para evitar que se moviera. Mi otra mano fue introduciendose debajo de su falda, la cual levanté con calma, sabiendo el destino fijo, mmm, parecía que me esperaba, no llevaba bragas, así que fue fácil llegar a su coñito y empezar a acariciarlo suavemente, sin llegar a introducir ningún dedo, nada mas frotarlo. Luego de acariciarlo un rato mi mano fue a sus pechos mientras mi lengua fue lamiendo sus orejas y su cuello lentamente, estaba muy caliente y nada mas quería follarla allí mismo.
Quiso hablarme pero no le dejé, le dije que era mia e iba hacerle lo que yo quisiera nada mas. Quería dominarla por completo, hacerla mia totalmente. Levanté una de sus piernas, me bajé los pantalones, mi polla estaba dura, le dije, ¿la quieres?, contestame!!, y me dijo siii, sii, dame dame por donde tu quieras. Eso me encendió mucho mas, asi que la puse detrás de ella y se la metí por detrás, la empujé mas fuerte contra la pared, mientras mi polla entraba y salía de su coño mi mano tocaba sus pechos, yo empujaba contra la pared y mi otra mano fue acariciando su espalda hasta llegar a su culo, ahi lo fui acariciando, tocando su ano hasta ver que se excitaba mas.
Voy a meterte un dedo en ese culito que tienes y que me vuelve loco, a ver si te gusta. Quiero que seas mi puta y que me obedezcas y consientas todo, porque eres mi esclava ahora mismo y vas obedecerme en todo!!, esas fueron mis palabras antes de empezar a introducir un dedo en su ano ligeramente mientras mi polla entraba una y otra vez hasta el fondo de su coño.
Los gemidos de los dos eran inmensos, la pared de la casa temblaba a cada embestida que le daba, aah aaaaah aaaaaaaaaah, si siiiii, que delicia darle así por detrás, dominarla por completo y saber que ella estaba supermojada y caliente, que me pedía mas y mas y que le gustaba que la dominara así por completo.
No tardé mucho en mojarla mas de lo que estaba, me corrí dentro de ella, mi leche salía de su coñito… no contento le dije que se diera la vuelta, así contra la pared aún, le agarré su cabeza e hice que me lamiera toda mi polla para luego sujetarle las manos fuerte contra la pared y yo agachaco lamerle su coño mientras ella estaba de pie, era muy sabroso y le provoqué otro orgasmo. La noche fue muy intensa y luego de la cena, la langosta y todo hubo mas y en mas lugares… pero eso será otro día tal vez.

Un buen relato erotico de un tio que no para de follarse a una zorra que es una belleza sumisa. Leerlo porque esta zorrita no le dice que no a nada

Rocío le gustaba por tres razones. Primera, porque era muy guapa y estaba muy buena. Segunda, porque era perfecta en la cama. Tercera, porque no causaba problemas. José Manuel detestaba a las mujeres que le complicaban la vida, odiaba a esas tías que siempre sufren jaquecas, o se ven gordas, o se creen delgadas, o están buscando trabajo, o quieren dejar de fumar, o tienen dolores menstruales, o están enamoradas… Le desagradaban profundamente todas esas cosas. Por eso le fascinaba Rocío. Era divina. Bella, puta y sumisa.

Se levantó de la cama, ella dormía, y anduvo desnudo hasta la cocina, donde se preparó un café con leche. A sus cincuenta años conservaba un cuerpo bastante agraciado, y se sentía poderoso por esa razón. Regresó al dormitorio, disfrutando el primer sorbo de esa bebida que tanto le agradaba, con bastante azúcar, y acarició la suave curva de las caderas de ella. Ya lejos de la treintena, y tras dos partos, Rocío era muy hermosa, con una figura muy sugerente. Abandonada al sueño lucía preciosa, y él se deleitó contemplando su rítmica respiración. De repente, sintió el deseo de penetrarla con la cucharilla. La condujo hasta su coño, cambió de idea nada más rozar sus labios, y se la introdujo en el orificio anal. El culo de Rocío, que había sido desvirgado hacía mucho tiempo, para nada ofreció resistencia ante aquel delgado invasor. La cucharilla avanzó por el estrecho sendero. La mujer, realmente bonita, se despertó.

José Manuel le regaló una sonrisa, y se dispuso a follarla. Montó sobre ella, con arrogancia, y durante más de diez minutos la cabalgó con furia. Su miembro, viril y hábil, horadó una y otra vez aquella cueva tan generosa, y Rocío gimió bajo el peso del hombre, jadeó hasta que sintió que se aproximaba el orgasmo. Él se corrió un minuto después, dentro de ella, y la abrazó para sentir en sus carnes las contracciones de Rocío.

A José Manuel le encantaba el sexo con ella. Hablaba lo justo, y siempre se mostraba dispuesta a participar en cualquier combate que a él se le antojara. Era sensual, muy abierta de mente, y jamás decía no a propuesta alguna. Se corrían, muchas veces al mismo tiempo, y permanecían un rato abrazados, en silencio, sin necesidad de llenar la estancia de palabras vacías. Pasado un tiempo, él o ella iniciaban de nuevo el jugueteo, y todo volvía a empezar. Eran animales sexuales, los dos, perros en celo, lobos. Jadeaban, sudaban, gritaban alaridos de placer, enronquecían de tanto gemir, nunca se saciaban, siempre tenían hambre de ellos mismos.

José Manuel, casado con una mujer a la que aborrecía, miró la hora, y decidió que aún disponía de algunos minutos. Rocío, a cuatro patas, con sus grandes tetas balanceándose sobre la boca golosa de él, le miraba, expectante. José Manuel mordisqueó sus pezones, estrujo sus pechos como si estuviera ordeñando a una vaca, y la penetró con el pulgar hasta que su coño segregó suficientes aguas. Entonces se detuvo, y le pidió a su hermosa compañera que lo excitara con algo diferente.

Ella no se hizo de rogar. Vistió el cuerpo de José Manuel con un sujetador de color crema, que se apretaba con firmeza a sus carnes aún bien conservadas. Y colocó una horquilla de flores en los cabellos cortos del hombre, que contemplaba sus andanzas intrigado. Buscó en sus cajones, y encontró lo que quería. Aplicó brillo de labios encarnado sobre la boca varonil, y orgullosa, de José Manuel, y después tiñó sus largas pestañas con rimel negro. Rocío la piel de su cuello, y la de sus muñecas, con perfume de mujer, el mismo que ella usaba, y observó con satisfacción el resultado de su obra. José Manuel lucía muy bien.

Se estaba poniendo cachondo…

Ella le pidió que caminara a cuatro patas por el apartamento, que ladrara, como si fuera una perrita, y que le lamiera los pies. Él accedió a todo… su bulto no dejaba de crecer. Después, ella se arrodilló y le hizo una mamada, su verga crecía y amenazaba con vaciarse en su boquita, mientras su cara maquillada, y la horquilla de su cabello, estimulaba a Rocío, le gustaba aquel juego. Cuando él se corrió, en su melena negra, ella dejó que sus manos se perdieran debajo de su sujetador.

José Manuel se duchó, debía irse.

Pero, como ninguno de los dos podía vivir sin el sexo del otro, él la obligó a ella a dormir con un vibrador anal, y Rocío le pidió que llevara puesto uno de sus tangas. Mientras un taxi lo conducía a su hogar, José Manuel le envió una foto, a través del móvil, a su bella compañera. Se trataba de su polla, bien grande, y bien dispuesta.

Que le harias a tu novia si te dice que tu regalo de cumpleaños son ella junto con otra chica para disfrutar del sexo y asi hacer realidad todas tus fantasias? pues algo asi le paso a este chico que nos cuenta en este relato erotico su experiencia con dos mujeres teniendo porno brutal.

Supongo que una de las fantasías de cualquier hombre es follar con dos mujeres a la vez. Lógicamente yo ya le había contado a Macarena, mi novia, ese deseo secreto de follar con ella y con otra mujer al mismo tiempo, pero se lo contaba como algo imposible, digamos, como un sueño. Ella siempre decía que no podría soportar verme follar con otra mujer que no fuera ella.

El caso es que una noche llegué a casa, muy tenso por culpa de un empleado de la oficina, pero eso no creo que sea necesario explicarlo. Esa noche, al llegar a casa, Macarena estaba con su amiga Susana de Madrid y que habia venido a pasar un fin de semana a casa. Yo saludé de mala gana y decidí darme una ducha. Macarena notó mi mal humor y entró en el baño a ver que me pasaba. Se lo expliqué y como suele suceder con estas cosas, sólo con eso me calmé un poco. Mientras tanto me había ido desnudando para meterme en la ducha. De pronto, Susana se acercó a decirnos no se qué de la cena y me pilló completamente desnudo.

- Huy, perdón. Es que no se como apagar el horno. – Dijo.
- Ahora voy yo. – Le respondió Macarena.
- Vale, vale. Lo siento. – Me dijo a mí.

Durante esa breve conversación hacía como que quería irse pero no se iba, y yo creo que no me quitó ojo de encima. Eso me excitó y empecé a notar el inicio de una erección, cosa de la que Macarena se dio cuenta.

- Eh, tranquilo. ¿Que, ya se te ha pasado el cabreo?. – Me dijo bromeando.
- ¿Te gusta Susana, verdad sinvergüenza? – Dijo, mirando mi polla que con las risitas parecía querer seguir creciendo.
- Bueno, si, pero vamos, esto son cosas naturales.
- Anda, metete en la ducha. – Dijo mientras salía del baño.

Me metí en la ducha y tardé un rato en perder la erección, hasta que conseguí dejar de pensar en el fino vestido de Susana, y en que no llevaba sujetador. Habría jurado que al verme desnudo se le habían endurecido los pezones. Lo cierto es que tenía un culo estupendo. Decidí que tenía que subir el caudal del agua fría en esa ducha. Una vez afeitado y vestido de andar por casa, fui al salón donde la mesa estaba puesta. No quería darle más importancia al tema, pero cuando vi a Susana y a Macarena sentadas en el sofá estuve seguro de que Macarena le había cuchicheado lo de mi erección o algo así, porque me miraban las dos entre risitas.

- Anda, Tarzán, siéntate que ya vamos a cenar. – Dijo Susana.

Estaba claro que habían hablado del tema. Eso creo que me ruborizó un poco, pero lo peor fue que volví a notar como mi pene despertaba de la ducha fría que acababa de recibir. Macarena pasó por mi lado sonriendo y me dio un beso. Me quedé sólo con Susana.

- ¿Cómo va todo?. Siento mucho como he llegado. Cosas del trabajo. ¿He estado grosero? – Dije, por hablar de algo, mientras Susana bebía una copa de vino.

- No te preocupes. Eso nos pasa a todos. ¿Quieres vino?

- Sí, gracias.

- ¿Siempre te duchas cuando llegas a casa? – Me preguntó de pronto, sin mirarme y mientras me ponía una copa de vino. Empezaba a excitarme en serio.

- Eh, bueno. Si siempre.

En esto, entró Macarena al salón. – ¿Depende de si tenemos invitados? – Preguntó según entraba. Intenté sonreír como aceptando la broma. Susana me acercó la copa de vino y dí un trago muy largo.

- Si, bueno es que no me he dado cuenta de que la puerta estaba abierta, como estábamos hablando, pues claro, no me he fijado que me estaba desnudando con la puerta abierta. En cualquier caso tampoco creo que hayas visto nada del otro mundo. – Le dije a Susana intentando defenderme.

Entonces Macarena y Susana se miraron y rieron. – Venga, vamos a cenar. – Dijo Macarena.

Comenzamos a cenar, y todo pareció volver a la normalidad, pero en el ambiente flotaba, ahora estoy seguro, cierta sensualidad.

- Lo siento, pero hemos gastado los aguacates para hacernos una mascarillas. – Comentó Macarena. – Y no han quedado para la ensalada. – Dice Susana que te deja la piel muy suave.
- Si – Contestó Susana – pero no sólo se usa como mascarilla.
- Es cierto – Continuó Macarena -La verdad es que lo hemos usado como mascarilla, pero Susana la utiliza también como crema para todo el cuerpo ¿Verdad?.
- Es que deja una piel muy suave, por la cantidad de aceite que tiene. Mira, toca. – Me dijo Susana. Y entonces me ofreció un brazo.

Creo que en ese momento, entre el vino, la cena y la conversación, ya tenía una erección total, lo que hacía que el pantalón corto de deporte que me había puesto mostrase un impresionante abultamiento. Casi con miedo, cogí el brazo de Susana y lo acaricié con toda la suavidad que pude y un extraordinario esfuerzo de autocontrol. En ese instante, Susana empezó a acariciarme la mano. Rápidamente, pero sin quitar la mano, miré hacia Macarena, que se empezaba a levantar. Susana cogió mi mano y la empezó a besar, mientras Macarena llegaba por mi espalda y me abrazaba, comenzó jugando con su lengua sobre mi oreja. Cerré los ojos; noté que una mano empezaba a recorrer mi pierna, formando círculos que ascendían en busca de mi polla. Macarena me hizo levantar, con lo que apareció a la vista el bulto que tenía en los pantalones. Vi a Susana, con las pupilas dilatadas hasta el límite, mirar hacia ahí. Macarena me giró y comenzó a besarme en la boca. Yo busqué sus grandes pechos y sentí sus pezones de punta y duros como hacía mucho tiempo que no sentía. Susana llegó por detrás para quitarme la camiseta de algodón que llevaba puesta. Me besaba y acariciaba la espalda. Me abrazó y empezó a jugar con mis pezones. Mientras tanto yo desnudaba a Macarena. Quería ver esos pechos que me estaban poniendo a cien, quería lamerlos y estrujarlos con mi boca. Macarena me ayudaba a quitarse la ropa cuando Susana cogió mi mano y se la llevó a su coño. El vestido era tan fino como parecía, por lo que sentí claramente sus bragas mojadas. Empecé a acaríciale el sexo sobre su vestido, y noté como se abría ligeramente de piernas. Macarena se había quitado la blusa y el sujetador sin dejar de besarme, y entonces dio un paso atrás. Dejé el coño de Susana y me incliné sobre los pechos desnudos de Macarena. Susana se puso detrás de Macarena y empezó a acariciarle un pezón mientras yo me metía en la boca el otro. Macarena gimió y cerro los ojos mientras yo buscaba su sexo bajo el pantalón. Susana se retiró para quitarse el vestido, quedándose solamente con unas braguitas tipo tanga. A mí la polla me estallaba dentro del pantalón, así que decidí quitármelo. La erección que tenía me sorprendió a mí mismo. Susana se acercó y cogió mi cabeza para dirigirla sobre sus tetas, mientras las lamía, Macarena terminó de desnudarse completamente y se tumbó en el sofá.

- Eh, venid aquí. – Nos dijo.
- Susana la siguió rápidamente, y se sentó junto a ella.
- Bueno, que. ¿Te vas a quedar ahí parado? – Me dijo.

Me acerqué a ellas. Susana me cogió por la cintura y sin mediar palabra, se metió mi polla hasta lo más profundo de su boca. Movía la lengua por toda ella, hacía movimientos en circulo sobre mi capullo y casi me hizo perder el sentido. A veces Susana se sacaba mi polla de la boca para poder chupar tambien mis huevos. Como pude me retiré de ella, ya que estaba casi a punto de correrme y me tumbé sobre Macarena, que se había puesto boca abajo. La incorporé para que Susana se metiese debajo. Quería que me lamiese toda la polla mientras follaba con Macarena por detrás. Macarena estaba más mojada de lo que yo podía recordar. Ahora ya gritaba de placer. Estaba a punto de correrse. Yo también.

- Espera, espera. – Dijo Susana. – No te corras. Quiero que me folles a mí también, quiero sentir esa enorme polla que tienes dentro de mi coño.

Así que Macarena se retiró y Susana se sentó abierta de piernas sobre la mesa. Tenía un sexo oscuro y extraordinariamente mojado. No pude resistir la tentación de comerlo mientras le pellizcaba los pezones, mi lengua se hundió profundamente entre sus labios vaginales y sus jugos me cubrieron todo el rostro. Susana no es de las que gritan como suele hacerlo Macarena, pero era evidente que estaba a punto de correrse. Macarena se acercó por detrás de mí, cogió mi polla con su mano y me la metió en el abierto sexo de Susana. Empecé a moverme haciendo temblar todas las copas, platos y botellas de la mesa. Notaba como mi capullo se deslizaba por el interior caliente y húmedo del coño de Susana. Era suave y ella lo apretaba como para que no pudiera sacársela. Macarena me abrazó por detrás para acariciarme la polla cada vez que salía de Susana. Busqué con mi mano su sexo y empecé a acariciárselo, a separarle los hinchados labios, a frotar su jugoso clítoris. Cuando se corrió, ya no pude resistirlo más y saqué la polla para que Macarena me hiciera correrme sobre los hermosos pechos de Susana. Mientras Macarena me hacía la paja desde atrás, Susana empezó a hacerse otra, metiéndose dos dedos por el agujero que yo acababa de dejar libre, de forma que los dos nos corrimos al mismo tiempo. Me giré y besé a Macarena.

- Bueno – Dijo. – ¿Podemos terminar ahora de cenar?
- Creo que será lo mejor. – Respondí yo. – ¿Y mi pantalón?.

Las dos se miraron, entendí que no era hora de vestirse, aquello iba a ser sólo un descanso antes de terminar la noche los tres en la cama.

El caso es que Macarena ahora es la que quiere cumplir una de sus mayores fantasías y es follar con dos tíos y me ha dicho, que ella no va a esperar tanto tiempo como yo para ver su fantasía cumplida. Cosas de la vida.

Este relato erotico nos cuenta la fantasía sexual de una pareja, que se calientan con solo mirarse. Aunque no sera algo tan simple ya que el hombre le tiene preparada una sorpresa a la zorra, y es otra polla para chupar, creo que se tirara un buen rato tragando leche.

Llegas de un viaje a Madrid y voy a buscarte en el coche y te recojo. Mientras volvemos a Alcalá, nos vamos echando miradas en el coche en las que nos desnudamos mutuamente. Al cambiar de marcha te acaricio la pierna y voy deslizando mi mano hacia arriba. Empiezas a sentir el calor en tu entrepierna y me devuelves la caricia. Y te digo que por favor te esperes a que lleguemos al hotel para así poder follarte a gusto. Piso el acelerador y en menos de cuarto de hora estamos allí. Salimos del coche y en el mismo aparcamiento empezamos a meternos mano. Pero no te dejo seguir porque quiero darte una noche que no olvidaras nunca. Entonces subimos a la habitación y te encuentras toda ella llena de rosas, una botella de champán, un bote de nata, unas esposas y un pañuelo negro.

Piensas que para que usare todas esas cosas pero no te dejo seguir pensando. Te llevo a la cama, te tiro a ella, te arranco la ropa y te ato con las esposas de pies y manos a la cama. Después de eso te pongo el pañuelo y hago que no veas nada. Aun hay una sorpresa que no has visto dentro del armario. Llego al armario y saco una cosa que tú no esperabas que estuviera ahí. Cojo la nata, y empiezo a echarte por encima de los pechos, por la tripa por la pelvis, por tus piernas y finalmente por tu coñito. Cuando acabo de echarte nata, empiezas a sentir una lengua por tus pechos. Y empiezas a gozar pero pronto descubres cual es esa sorpresa de la que no sabias nada. Comienzas a sentir otra lengua en tus pies. Estas flipando. Me dices que que coño pasa y te digo que es una sorpresa que te tenia guardada. Así que empiezas a relajarte y a disfrutar del momento.

Tienes una lengua en tus pezones y otra en tus piernas, mientras una sube la otra baja y parece que las dos se están juntando en un sitio en el que te mueres por sentir algo. Poco a poco empiezas a sentir que no hay nada de nata ya en tu cuerpo y que tu coñito esta chorreando. Al fin empiezas a gritar pidiendo que algo entre ya en tu coñito. Así que nuestro invitado quiere complacerte pero yo no le dejo. Aun no. Quiero que sufras un poquito más y hacerte estar lo mas caliente que puedas. Seguimos comiéndote enterita sin llegar nunca a tu conejito.

Ya no puedes mas y nos suplicas así que llega el momento de ponernos a jugar en serio. Te quitamos el pañuelo y descubres que el otro chico es Andrés. Nos miras a las poyas y ves que los dos tenemos unos buenos poyones. Así que mientras el te come el coño yo me echo un poquito de nata en mi capullo y empiezo a acercártelo a la boca y tu no dudas en empezar a comértelo.

Mientras me la estas comiendo Andrés cree que ya es suficiente de andar jugando así que se sitúa entre tus piernas, se las pone a los hombros y empieza a meterte la poya despacito. Pero tu no quieres eso, tu lo que quieres es que te follen salvajemente así que a voz en grito le dices que acelere, que ya no puedes mas y que te tienes que correr ya porque si no revientas. Entonces Andrés empieza a follarte más y más rápido mientras yo por mi parte te follo la boca y te voy acariciando los pechos.

Ya no aguantas más y te corres salvajemente. A la vez Andrés, al notar tus fluidos tampoco aguanta y estalla llenándote el coño de lechecita. Al veros en un éxtasis de orgasmos yo no quiero ser menos y empiezo a correrme en tu boquita y a darte esa lechecita tan rica que tanto te gusta. Como estamos tan cansados todos, nos echamos en la cama y nos ponemos a hablar de esta experiencia. Mientras lo hacemos, tu no dejas de meternos mano y de acariciarnos nuestras poyas hasta que se ponen muy duras. Cuando esto ocurre volvemos a la acción y comenzamos a comerte el coño los dos. Nos repartimos todo para poder comernos todos tus agujeritos.

Cuando no puedes aguantar más, me tiras a la cama y te subes en mi poya y empiezas a cabalgar. Empiezas a botar de unas formas increíbles. Andrés es ahora el que quiere correrse en tu boquita así que te pone la poya cerca de ella para que te la comas y la saborees bien. Mientras estas botando, le vas comiendo la poya a Andrés y empiezas a sentir calor, mucho calor y piensas que nunca habías tenido una sensación así. Notas que pronto te vas a correr y aceleras el ritmo al igual que sientes que Andrés se va a correr también. Le empiezas a comer la poya más y más rápido hasta que de pronto, mmmm… ese sabor vuelve a estar en tu boquita y estallas en un orgasmo increíble. Yo al notar tus fluiditos chocando con mi poya, no aguanto mas y me corro y empiezo a soltar mi lechecita en tu coñito dejándotelo lleno de leche

Relato erotico de una bailarina erotica muy sensual. Ya me gustaria a mi ser el agraciado de este cuento, porque como la zorra mamando esta hay pocas en el mundo, ademas le gusta el porno brutal y en solo unas lineas nos cuenta todas sus posturas favoritas.

Cada noche iba como siempre al local donde trabajaba, un local donde me desnudaba lentamente y con sensualidad para poder ganarme el pan de cada día. Reconozco que era buena bailando y que ofrecía a los hombres lo que ellos querían ver, pero veían sin tocar, claro. Ningún hombre me llegó a tocar nunca, no formaba eso parte de mi trabajo. Me encantaba saber el placer y el deseo que provocaba a los hombres al mirarme, me observaban como perritos falderos, se relamían una y otra vez los labios.

Una noche llegó, mientras yo bailaba, un hombre de aspecto interesante, viril, corpulento, atractivo, se sentó en una de las mesas principales, no me quitaba el ojo de encima, me ponía nerviosa, pues podía sentir como sus ojos, su mirada se clavaba en mi cuerpo. Uuummm, me encantaba, me excitaba esa mirada tan penetrante, esta vez era yo la que deseaba ser tocada, tocada por ese hombre, por ese macho, por esas manos. Estaba cachondisima y no pude evitar el acercarme a él con un baile insinuante y poner su mano en mi coño, para que pudiera sentir la humedad que de él provenía, humedad que solo él había provocado.

Pronto se oyó el abucheo del resto de hombres que habían en el local, que si yo también quiero, que si vaya favoritismos….. Dejé de hacerlo para evitar problemas y seguí bailando sensual y provocativamente poseída por el olor que desprendía aquel hombre. Mientras, observaba como él se llevaba la mano a la nariz para percibir el olor que había dejado la humedad de mi coño, luego se llevó uno de los dedos a la boca, y comenzó a chuparlo. Me puso loca, tanto que me empecé a tocar mientras bailaba, mi coño, mis pechos,……… Llegó la hora de cerrar, ya todos los hombres, incluido él, se habían ido. Estando en mi camerino podía sentir aún el olor de su cuerpo, fogoso, caliente, me preguntaba si volvería a verlo, nunca me había pasado nada igual, nunca.

Eran ya las 5:00 AM. Me dirigía a mi casa, donde vivía sola, otra vez vuelta a la realidad, a la realidad de la soledad, maldita realidad!!!. De camino hacia a ella, me agarraron por detrás, tapándome los ojos con una mano, y mientras con la otra me tocaba el coño, era él, mi hombre misterioso, lo sabía por su olor. Me susurró al oído: ¿estás aún caliente?. Mi cuerpo se estremeció completamente al escuchar su voz viril, fuerte, potente, segura; –si– le contesté —aún lo estoy— Me tapó los ojos con algo y me dirigió hacía un vehículo. Yo me presté a su juego. Supuse que sería una limusina ya que el no conducía, nos montamos atrás. Empezó a besarme por todo mi cuerpo mientras íbamos de camino a no sé donde. Me lleno de sus caricias y sus besos por toda yo, por cada rincón. Sentía un morbo increíble y mi excitación iba subiendo por milésimas de segundos. El automóvil paró, me cogió en sus brazos y me llevó a una habitación que pude ver al quitarme la venda. Sería un hotel, me supuse. Se dirigió a la cama, y me indico que me fuese a su lado, yo accedí a su petición. Y como loca por la pasión me eché encima de él para poder sentirlo más de cerca, para poder dominarlo.

A él le puso loco mi iniciativa y comenzamos a quitarnos la ropa para poder contemplar la desnudez de nuestros cuerpos. Bufffff!!! Que cuerpo tenía!!! Tan bien formado, su pecho, todo!!!. Ya desnudos, tomé el mando, me subí encima de él y comencé a besar su cuello, recorriendo camino abajo hasta llegar a su enorme polla encendida, abrasadora, la besé y con mi lengua empecé a juguetear con la punta de su polla. Sus ojos se cerraban de gozo mientras me decía: sigue, sigue!!!, no pares!!! me vuelves loco!!! La introducí entera en mi boca y cogiéndola del tronco la meneaba de arriba hacia abajo.

La dejé jugosita, mojadita, de la miel de mis labios, mientras él jadeaba de gusto. Me dijo: acerca tu coño a mi boca!!!, lo coloqué en su cara, cambiando a la postura 69 y nos pusimos a comernos como locos. Del placer que me provocaba, el paso de su lengua por mi coño, se me olvidaba chuparle su polla, invadiéndome por completo el deseo, mi coño chorreaba a mares, estaba inundado. Levanté mi coño de su cara y de culo a él le dije: ¡¡¡méteme tu polla!!!. Se incorporó y cogiéndome de las caderas con sus manos introdujo su polla en mi agujero, hasta el fondo, me la metía y me la sacaba con sacudidas fuertes y suaves a la vez, inundándome más y más en el placer y en la locura. Me encantaba sentir sus manos en mis caderas.

Dejó de moverse, la sacó y se tumbó en la cama, yo me subí en su montura y comencé a cabalgar, a trotar, como una fiera en celo, como una loba, uuummm, ooohhh, si, si, sigue… me decía. Mi clítoris rozaba en su barriga al compás de mis movimientos, y ya sentía como mi cuerpo llegaba al clímax del deseo, y le dije: correte!!!, correte conmigo!!!. Estas palabras chocaron en él produciéndole la excitación máxima, pudiendo los dos llegar al orgasmo a la vez. Un temblor atravesó nuestros cuerpos, temblor producido por el deseo y la pasión, temblor de placer……… Acabamos los dos empapados en el sudor de nuestros cuerpos, yo encima de él y sus brazos rodeando mi cuerpo.

Desde este momento nunca volví a bailar para otro hombre, todos mis bailes estuvieron dedicados a él. Nunca más me sentí sola.

Dos rubias, muy monas e inocentes, con dos coletitas, demuestran lo que realmente son, unas zorras a las que les gusta hacer unas mamadas brutales y comer polla una mientra la otra está chupando culos.
Se puede ver en las fotos, como una de ellas es experta mamadora de pollas, y la otra gusta de lamer cojones mientras tanto.
También son folladas por el afortunado de turno, o mas bien es follado el por estas dos hembras en celo.
El tio mientras tiene una arriba cabalgandole, se le sienta la otra en la cara para que le haga una mamada brutal en el coño.

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Relato erotico de una chica que se aprovecha de su novio mientras este duerme, espero que lo disfruteis porque las cosas que hace esta zorrita, no tienen desperdicio

Soy una niña mala. Aproveché una noche que Javi dormía y me le follé sin su consentimiento… Esa noche estaban mis padres en casa y mi novio dormía en la habitación de invitados. En mi casa son muy tradicionales, así que no podemos dormir juntos, aunque llevemos varios años como pareja. Mi madre, una católica empedernida, dice que en su casa no actuaremos como una pareja hasta que no haya papeles de matrimonio entre medias.

Así que me puse el pijama, me lavé los dientes, me despedí de mi novio, dejándole en la otra habitación y me fui a dormir. Estuve leyendo un poco y perdiendo el tiempo otro poco, hasta que dieron las 2 de la madrugada. Salí al pasillo completamente desnuda (si me ve mi madre, me mata). Fuí hasta el final del pasillo, donde se encuentra la habitación de mi novio. Él no sabía nada de que yo iba a ir, otras veces sí me espera despierto, pero no esta vez.

Entré intentando hacer el menor ruido posible y oí que su respiración era suave y relajada: estaba dormido. Pensé en despertarle llamándole por su nombre. Sin embargo, se me ocurrió otra idea. Tanteé el terreno metiéndome en la cama con él. Apenas se movió, al rato volvió a respirar de la misma manera, incluso creo que roncó un poco. Bien, yo estaba resultando ser una diva del subterfugio. Le toqué para ver qué llevaba puesto y observé que tan sólo llevaba los calzoncillos y una camiseta interior de algodón. Estupendo. Como es un poco sonámbulo probé suerte a hablarle, porque a veces es más fácil ayudarte con su otro yo que intentar hacer nada por tu cuenta.

- ¿Cariño? – no contestó.

Parece que hoy no iba a tener suerte.

- ¿Javi? – volví a intentarlo.

- Dime – me contestó con esa voz entrecortada y suave, propia de cuando está profundamente dormido.

- Pues que he venido a tumbarme aquí a tu lado, ¿te importa? – Sonrió en penumbra y me negó con la cabeza.

- Te quiero mucho, duérmete conmigo – me dijo abrazándose a mí.

- Sí, ahora me duermo contigo, pero primero quiero que te desnudes, que así estaremos más calentitos.

Se quedó pensando un rato. Cuando está en esa situación tarda un poco más en reaccionar.

- Vale, pero me tienes que ayudar – me dijo.

Entonces él dispuso su cuerpo para que a mí me fuera más fácil desnudarle. Primero se levantó un poco y me dejó quitarle la camiseta, y luego subió un poquito el trasero para que le pudiera sacar los calzoncillos. La primera parte del trabajo ya estaba hecha, ahora sólo tenía que hacer que volviera a caer en el sueño más profundo y dejase de hablar.

- Vamos a dormir – le dije y le abracé.

Me abrazó, ya sin decir una palabra y ahí se quedó, completamente inmóvil y dormido como estaba. Dejé pasar un tiempo prudencial, como unos 5 minutos, aunque no tenía forma de averiguar cuánto tiempo real fue. Entonces me desembaracé de sus brazos y aparté las sábanas. Ya le tenía desnudo y dormido, justo como yo quería. Empecé a besarle el cuello y fui bajando por su peludo y atlético pecho. Al llegar a la zona del abdómen, pude ver cómo le empezaba a crecer el miembro viril. A saber qué estaría soñando ahora…

Le besé mucho en el nacimiento del vello y seguí bajando. Me topé con su erecto pene que ya estaba en su máximo esplendor. Lo miré detenidamente y lo agarré. Acto seguido miré a Javi, por si se había despertado. Seguía dormido, pero sé que me estaba empezando a introducir en sus sueños. Su respiración había cambiado un poco y comenzaba a sonar como si estuviera excitado. Para mi propósito era una buena señal. Se la agarré con la mano derecha y empecé a moverla arriba y abajo, de una forma muy suave, como si fuera de porcelana. La piel de su glande se deslizaba con el ritmo de mis manos. Noté una pequeña gota preseminal: se estaba empezando a mojar. Volví a mirarle; seguía con los ojos cerrados, con el semblante tranquilo, pero noté cómo su corazón empezaba a galopar dentro de su pecho. Cambié ahora a la mano izquierda, y con la derecha le agarré los huevos de una forma también suave. Seguí masturbándole, incrementando el ritmo. Se retorció un poco en la cama, signo de que le estaba gustando.

- Más – dijo con un hilillo de voz.

Yo me asusté y paré, pensando que se habría despertado. En ese momento volvió a exalar el aire de forma tranquila. Yo no me explicaba cómo seguía dormido, pero en vistas de que no le despertaba, seguí moviendo mis manos sobre su pene. Aumenté bastante el ritmo y él movió la cabeza en señal de que le gustaba mucho. Cuando sabía que ya estaba muy pero que muy caliente y cerca del orgasmo, me metí su polla en mi boca. Yo tenía la lengua húmeda y la boca calentita. Le lamí desde la base hasta la punta y me la metí en la boca, primero sólo la puntita. Después fui bajando y bajando hasta tocarme la campanilla. Hasta la misma garganta. Me la tragué entera. Me movía arriba y abajo, con la boca bien apretada para que le diera más placer, succionando en cada chupada. Yo estaba encima de él, puesta a cuatro patas, desnuda y chupándosela a mi novio dormido. Aquello me excitó muchísimo.

El hecho de estar en mi casa con mis padres y mi hermano me resultó incluso morboso. Se oían los ronquidos a través de la puerta y me imaginé que si mi madre se levantaba y nos veía así, sería todo un show. Es más, Javi era también ajeno a lo que estaba pasando, porque estaba soñando. Si nos sorprendiera mi madre, él también sería un sorprendido más. Uuuuf, me pareció verdaderamente excitante la situación y comencé a mojarme mucho.

Como tenía el culo en pompa me imaginé que el mismo Javi me la metía por detrás, por el coñito. Me encantaba esa postura. Así, mientras yo le chupaba con frenesí, me empecé a tocar el clítoris con una mano. Cogí la polla de mi novio con la otra y le chupé la punta mientras movía la mano y la boca rítmicamente, como si se tratara de un agujero por el que me estaba penetrando. Ya me daba igual si se despertaba, yo lo único que quería era hacerle gozar y gozar yo. Creo que inclusó le pasé un poco los dientes por el pene, como a él a veces le gustaba. Noté que empezaba a entrecortársele la respiración y succioné con más fuerza, mientras movía mi dedo índice sobre mi clítoris. Javi estaba a punto de correrse en mi boca, seguí lamiendo y chupándo, hasta la garganta para que sintiera mi boca mojada.

Me moví a una velocidad salvaje. Arriba, abajo, arriba, abajo. Entonces, noté que se revolvía y que un líquido tibio y espeso me invadía la garganta. En ese momento, tan caliente como yo me encontraba, me corrí también por acción de mis deditos expertos. Tragué todo su semen porque no sabía muy bien cómo deshacerme de él sin hacer mucho ruido. Le miré. Tenía una sonrisa en la cara, junto con una mueca de placer. Me acerqué más para verle y le noté completamente dormido aún.

Era increíble, había violado a mi novio dormido y no se había despertado. Se había corrido agusto dentro de mi boca y seguía placenteramente acostado.

Toqué otra vez su polla y aún estaba dura, aunque un poco menos que antes. Se me ocurrió volverla a masajear y reaccionó en seguida. Se puso dura. En menos de un minuto ya estaba dispuesta otra vez para que le volviese a violar. Como mi coño estaba húmedo por haberme corrido, me senté con las piernas abiertas sobre él y me metí su miembro despacio. Sentí un escalofrío recorrerme mientras su polla abría mis paredes vaginales y me llenaba con su pene. Calzábamos como un guante, tenía el tamaño justo para que mi vagina le envolviera y a mí me tocara justo hasta el fondo. Entraba entera, dura, gorda y maravillosa. Empecé a cabalgarle lentamente para que no sonara la cama (como ya dije era la habitación de invitados y la cama era bastante vieja). Me moví arriba y abajo, le cogí las manos y le hice que me tocara. Pareció reaccionar y comenzó a masajearme los pechos de una forma muy suave. Pensé que se había despertado.

Subí mi culo hacia arriba para casi sacar su polla de mí y luego bajaba todo mi cuerpo para absorberle hasta dentro. Resbalaba genial por dentro de mí, yo botaba mucho, pero suave. Era consciente de que me botaban las tetas de una manera preciosa, pero él seguía con los ojos cerrados. No sé si Javi se estaba haciendo aún el dormido o si de veras lo estaba. Seguí botando sobre su vientre y noté cómo él intentaba acompañar, un poco torpemente debido a su estado, con pequeños empujones. Uf, cuando me llegaba hasta el fondo es que me ponía cachondísima.

Ahí estaba yo, desnuda, violando a mi novio dormido, follándomelo como una niña mala, mientras toda mi familia estaba durmiendo. De verdad que me ponía caliente el silencio de la noche, lo morboso de la situación, la cara de Javi: mezcla entre placer y sueño. Todo era superexcitante. Y así, follándole encima suyo, mientrás su cuerpo descansaba boca arriba, sentí mi segundo orgasmo. Fue maravilloso.

Él aún estaba disfrutando de mí, cuando aceleré para que se corriera dentro de mí y me inundara. Boté, y la cama se quejó un poco, seguí cabalgándole. Le puse un pecho sobre su boca y lo chupó instintivamente. Me arrimé a él y espachurré mis tetas contra su torso mientras no dejaba de moverve. Así, mi bello durmiente tuvo su segundo orgasmo, esta vez dentro de mi vagina. Me puso perdida de semen.

Seguí moviéndome lentamente para que terminase de gozar cuando abrió los ojos. Se quedó perplejo, con cara de placer y de sorpresa. Me abrazó y me susurró al oído:

- Así que no era un sueño.

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