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Si te gustan las buenas mamadas, si te gusta ver gente chupando tetas, o incluso mamando tetas enormes, has llegado al paraiso del sexo con boca y mas…

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Hace unos dias un amigo me invitó de miercoles a domingo a estar en su apartamento y dije en mi casa que me iba con unas amigas fuera de la ciudad. Estaba en un apartamento del norte de la ciudad y mi tio lo sabia y mis amigas me encubrieron. Mi tio me consiguio a ese amigo.

El tipo me queria de puta privada, era como su fantasia sexual. Me tuvo desnuda todos los dias, no me dejaba cerrar la puerta de baño, dormir desnuda, hasta ir al comedor desnuda. Solo andaba con zapatos de tacon aunque a veces descalza porque la alfombra es muy suave. El servicio era para el y para amigos de el.

La segunda noche bebi whisky pero en el segundo no se si me emborraché o el tipo me echó algo porque me dormi mucho mas rapido que lo debido por tomar alcohol. Recuerdo que el tipo me llevó desnuda a la cama alzada en sus brazos y en la cama tuvo sexo brutal conmigo, creo que no recuerdo mas, estaba adormiladas. Aunque era temprano, como las ocho de la noche. Soñe que tenia sexo con muchos hombres y que me decian guarradas y me acariciaban por todas partes con manos y boca y creia estar en alguna habitacion de burdel, la veia de una sola cama mas bien pequeña y un poco pequeña la habitación, con poca luz amarillenta.

A la mañana siguiente me desperté como a las nueve de la mañana y con dolor de cabeza y mucha hambre, estaba sola en la cama, desnuda y el tipo estaba en su estudio en su PC escribiendo algo. Desayunamos juntos y segui durmiendo. Pero despues del medio dia cuando me levante y fui al baño a ducharme vi que en la cesta de basura habia varios condones usados, con semen no se si del hombre que me invitó a su apartamento o de otros. No los toque pero habia varios, no se cuantos, no los conté pero creo que mas de cuatro y mucho papel higienico en la papelera. Nunca le pregunte al hombre lo que pasó, pero cada vez que pienso en ese sueño me excito.

Sexo en la prisionNo se que habra hecho este tio para estar en la carcel, pero menudo pivon que tiene vigilandole. Una zorra morena con unas tetas impresionantes y que lleva una porra en la mano para mantener el orden y unos pantaloncitos cortos de cuero para provocarian un buen motin. El tio llega y se saca la polla mientras la otra se pasea, y en el momento que le ve, se lanza como una zorra en celo a chuparsela, para luego tener una buena sesion de porno brutal en el calabozo. continue reading…

Relato erotico en el que un chico nos cuenta como domina a su novia y hace que esta cumpla todos sus deseos, absolutamente todos.

A veces las fantasías se cumplen, el tener una no quiere decir que la llevemos a cabo, pero algunas veces pasa y esto pasó realmente una noche de verano.
Mi novia y yo siempre que podemos practicamos el sexo, nos encanta a los dos, sin probar ni hacer cosas raras, nosotros dos y nuestras imaginaciones nos bastan para poder disfrutar del sexo al máximo.
Habíamos hablado en alguna ocasión de como nos gustaría hacer el amor en alguna ocasión, así que lo que sucedió es algo que ya de antemano sabíamos a los dos que nos gustaba.
Ella había llegado antes a casa, se suponía que a esas horas estaba ya preparando la cena, yo llegaba mas tarde pues ese día tenía mucho trabajo y no pude terminar antes.
Llegaba con el coche a casa cuando la vi fuera, dandole de comer algo al perro, se agachó un poco para echarle la comida al perro cuando mmm, vi que llevaba una falda cortita que me encanta, al ver sus piernas y sus pompas algo se encendió en mi que ya deseaba bajarme del coche. Ella entró en casa mientrastanto yo metía el coche en el garaje y cerraba todo bien. Tardé como 5 minutos en entrar en casa.
No había mucha luz en casa, nada mas se veía la luz de la cocina donde Federica preparaba la cena, se olía el olor en toda la casa de langosta. Parecia que la cena iba a estar muy bien, entre el olor de la langosta se entremezclaba el olor de ella, suave y ligero, de ese que cuanto mas te acercas mas quieres sentirlo. Y yo la quería sentir ya.
Salía de una puerta de la habitación, ni me vio que estaba casi detrás de ella, en el pasillo, apenas había luz alguna, se veía poco. Con mi mano le tapé los ojos y con otra mano acaricié sus pompas, se sorprendió en principio pero no le dejé hacer mucho mas, pronto la empujé contra la pared, en la esquina del pasillo, cerca de la cocina, apreté mi cuerpo contra el suyo, la tenía inmovilizada completamente, sus pechos rozaban la pared.
Con una de mis manos tomé las suyas y las agarré fuerte, levantandole los brazos, con una pierna mia la metí en medo de las suyas para evitar que se moviera. Mi otra mano fue introduciendose debajo de su falda, la cual levanté con calma, sabiendo el destino fijo, mmm, parecía que me esperaba, no llevaba bragas, así que fue fácil llegar a su coñito y empezar a acariciarlo suavemente, sin llegar a introducir ningún dedo, nada mas frotarlo. Luego de acariciarlo un rato mi mano fue a sus pechos mientras mi lengua fue lamiendo sus orejas y su cuello lentamente, estaba muy caliente y nada mas quería follarla allí mismo.
Quiso hablarme pero no le dejé, le dije que era mia e iba hacerle lo que yo quisiera nada mas. Quería dominarla por completo, hacerla mia totalmente. Levanté una de sus piernas, me bajé los pantalones, mi polla estaba dura, le dije, ¿la quieres?, contestame!!, y me dijo siii, sii, dame dame por donde tu quieras. Eso me encendió mucho mas, asi que la puse detrás de ella y se la metí por detrás, la empujé mas fuerte contra la pared, mientras mi polla entraba y salía de su coño mi mano tocaba sus pechos, yo empujaba contra la pared y mi otra mano fue acariciando su espalda hasta llegar a su culo, ahi lo fui acariciando, tocando su ano hasta ver que se excitaba mas.
Voy a meterte un dedo en ese culito que tienes y que me vuelve loco, a ver si te gusta. Quiero que seas mi puta y que me obedezcas y consientas todo, porque eres mi esclava ahora mismo y vas obedecerme en todo!!, esas fueron mis palabras antes de empezar a introducir un dedo en su ano ligeramente mientras mi polla entraba una y otra vez hasta el fondo de su coño.
Los gemidos de los dos eran inmensos, la pared de la casa temblaba a cada embestida que le daba, aah aaaaah aaaaaaaaaah, si siiiii, que delicia darle así por detrás, dominarla por completo y saber que ella estaba supermojada y caliente, que me pedía mas y mas y que le gustaba que la dominara así por completo.
No tardé mucho en mojarla mas de lo que estaba, me corrí dentro de ella, mi leche salía de su coñito… no contento le dije que se diera la vuelta, así contra la pared aún, le agarré su cabeza e hice que me lamiera toda mi polla para luego sujetarle las manos fuerte contra la pared y yo agachaco lamerle su coño mientras ella estaba de pie, era muy sabroso y le provoqué otro orgasmo. La noche fue muy intensa y luego de la cena, la langosta y todo hubo mas y en mas lugares… pero eso será otro día tal vez.

Na hay nada como el morbo que da tener sexo con tu sirvienta, ese delantal que cubre tan poquito… Este relato nos cuenta como un hombre tiene fantasias con su sirvienta, hasta que un dia ella las hace realidad, y cabalga como una amazona sobre el.

Mientras la penetraba lo mas rapido y duro que podia, ella ponia unos gestos de puta ninfomana realmente excitantes para mi, hasta que solto sus piernas y me apretujo entre ellas.

Ya tenía más de dos semanas que no me culeaba a Sarah desde aquella noche del cumpleaños de mi papá, y por lo tanto mi calentura no me dejaba ni pensar bien.

No perdía la oportunidad para acercármele a Sarah, desgraciadamente cada vez que lo intentaba ella sólo me respondía con un tajante no, pero eso no calmaba mi impaciencia, un día por la tarde, me le acerqué sigilosamente mientras lavaba los platos y la abracé por detrás, restringiéndole así toda posible salida, ella ponía resistencia (pero sólo para aparentar, porque la verdad es que le gustaba), empecé a besarle el cuello, y a mordisquearle la oreja, mientras que con mi mano derecha sobaba su estómago delicadamente, ella me mostró más su cuello para que lo siguiera besando, apoyé mi otra mano en su vientre, empujándola así hacia mí, ella dio un respingo al sentir que mi miembro imploraba libertad, pero mi mano no dejaba que se alejara.

Empecé a subir mi mano derecha debajo de su playera hasta llegar a sus pechos, los cuales empecé a apretujar delicadamente, esto hizo que ella soltara un gemido, con mi mano izquierda empecé a levantar su falda (nunca supe por qué nunca usó shorts o pantalones, o por lo menos minifaldas, en fin), cuando la falda ya iba por su rodilla, ella me empujó y me dijo que no y se fue de la cocina, yo (sorprendido), la alcancé y le pregunté el por qué ya no teníamos sexo:

- Por que eres menor que yo… -respondió ella tímidamente – ¡¿Qué?! -atiné a decir sorprendido pues al parecer la primera vez que culeamos no le importó mi edad.

- Tienes 18 y yo 19… esto no está bien, además yo ya tengo novio -me respondió (en un tono que ni ella se lo creyó).

- Vamos -dije mientras me acercaba a ella- de verdad crees que me importa la edad -cómo me iba a importar si era un logro poder culearme a una mayor- lo único que me importa eres tú -y las noches que me puedas dar, pensé- y por lo que sé tu novio es un patán, no es posible que todavía lo quieras -dije.

Para rematar la tomé entre mis brazos mientras le daba un tierno beso. – Ella gemía, nuestras lenguas jugueteaban y yo sobaba su espalda, ella tomaba mi rostro entre sus manos (eso me hacía enloquecer), desgraciadamente ese beso quedó en sólo un momento muy apasionado, pues al ser interrumpidos por un llamado de mi padre desde la cochera ella salió corriendo en su ayuda; yo me encerré en mi cuarto para dormir un poco, pues ya le había perdido el gusto a la masturbación, en fin, poco tiempo después me desperté debido a que alguien tocaba mi puerta, me levanté para abrirla y vi que era Sarah que quería limpiar mi cuarto, al dejarla pasar, pude notar que no dejaba de ver mi miembro erecto (producto de un sueño erótico, protagonizado por ella), lo cual me produjo una sonrisa:

- Nada mal para un niño de 18 años, ¿no lo crees? -dije, con lo cual ella se sonrojó, me acerqué a ella y la abracé- no te vas a escapar esta vez…

Ella me besó muy apasionadamente esto me encendió más rápido y empecé a desnudarla rápidamente, les juro que no respeté ninguna ley de decoro o de respeto por la vestimenta pues prácticamente le arranqué su ropa y la arrojé sobre la cama, después de esto me tumbé sobre ella, esto (al parecer), la excitó más pues gemía como vaca loca en celo, mientras nos besábamos ella me arañaba la espalda, le froté por encima de su vagina la punta de mi miembro, ya métemela, párteme en dos… yo para excitarla más no lo hacía, sólo le mordisqueaba sus pezones, masajeaba sus senos, la besaba apasionadamente, hasta que me rodeó con sus piernas y me empujó dentro de ella, pegó un grito ahogado extraordinario que hizo estremecer todo mi cuerpo, empecé a bombearla lentamente mientras mordisqueaba sus pezones, rápido, duro, rápido, rápido, gemía, pero no le daba importancia pues sabía que eso la excitaba aún más.

Seguía bombeándola lentamente, ella gemía como loca, me detuve un momento para poner sus piernas sobre mis hombros, y seguí bombeándola lentamente, ella apretaba las sábanas de mi cama mientras gemía (casi susurraba), vamos papi, más rápido más rápido, deja de torturarme, métemela más duro, estuve bombeándola lentamente un rato más hasta que separé sus piernas al máximo (ella me ayudó, pues las sostenía con sus manos), y la penetré lo más duro que pude, daba unos gritos espeluznantes, tanto que tenía que besarla para callarla, en fin, mientras la penetraba lo más rápido y duro que podía, ella ponía unos gestos de puta ninfómana realmente excitantes para mí, hasta que soltó sus piernas y me apretujó entre ellas… estoy terminando, huuuy qué ricooo… sigue metiéndomela, pero la verdad es que ya no podía pues me estaba viniendo y tuve que sacarla para venirme fuera, pero en vez de venirme sobre la cama me vine sobre ella.

Sí, sí, sí, no pares papi, vacíate sobre mí, me decía mientras se embarra todo mi semen sobre su cuerpo, me paré a un lado de la cama y le ordené que me la mamara, ella accedió y la tomó entre sus manos y lamió unas gotas que quedaron sobre mi pene. Hmmmm… qué rico, ¿tienes más para mí, papi? Decía, y la verdad es que su manera de ser cambiaba cuando culeábamos, pues cuando lo hacíamos era una ninfómana de lo peor, y cuando no lo hacíamos era la hermana de la castidad, en fin, ella mamaba de los más delicioso, se la tragaba toda, pasaba sus dientes sobre mi glande, pasaba mi escroto entre sus dedos, mordisqueaba mi miembro, era de lo mejor, yo estaba extasiado.

Me tumbé sobre la cama para descansar, pero ella no quería descansar, me montó y se dejó caer sobre mi miembro, era increíble verla actuar por sí sola: gritaba, brincaba, se movía, apretujaba, era impresionante, le dije que parara que ya me venía, ella rápidamente me desmontó y agarró mi miembro con su mano y empezó a masturbármelo, hasta que mi semen se impactó sobre su cara, ella tenía una cara de felicidad magnífica, me volvió a montar y se introdujo mi miembro semi-erecto en su vagina, me miró a los ojos con toda su cara embarrada de semen:

- ¿Te gusta verme así, papi? -me dijo sonriendo, mientras lamía de su dedo un poco de semen- Uhmmm ya siento que sí te gusta -y empezó a mover su pelvis, después de que terminó de lamer todo mi semen de su cara, se acostó sobre mí, y nos dormimos juntos, me desperté una hora después y bajé a la cocina:

- ¡Qué gritos! ¡Cuéntame tu secreto! -me dijo mi padre riendo mientras cenaba, me senté y cené con él, platicamos un rato y después me regresé a mi cuarto a dormir otra vez…

Quien no ha soñado alguna vez con una zorra mamando tu polla mientras que conduces? Este relato erotico nos cuenta como una tia decide hacer la fantasia realidad a su novio y no para de chupar polla hasta que llegan a su destino, tragando leche en el trayecto.

La pasión con mi chico estaba llegando a su fin. La verdad es que cada vez estábamos más apáticos, más parados…el deseo poco a poco se iba apagando y eso me estaba matando. Él es la persona que más quiero en este mundo.

Llevamos juntos más de 6 años. Desde el principio me encantó porque me lo daba todo. Es gentil, gracioso, detallista y en la cama es maravilloso. Tiene unas manos, una boca y una polla que me han ofrecido sensaciones maravillosas e indescriptibles. Pero hace meses que ya nada es lo mismo.

Cómo ya he dicho llevo algo más de seis años con él. Nunca había estado tanto tiempo con ningún chico así que no sé si esta desgana es normal. Pero estaba preocupada así que hablé con mi mejor amiga, que lleva más de 8 años de noviazgo. Si esta falta de pasión era normal, seguro que ella la habría pasado y podría darme una solución.

Sí, le había pasado varias veces. Cuando te acostumbras a una persona a veces caes en la rutina. Pero me dijo lo que hacía ella cuando estaban en esa situación. Tenía que sorprender a mi novio sexualmente. Hacer algo que él no se espere, que me comporte cómo una perra. Eso nos pondrá muy cachondos a los dos. La verdad es que sólo de pensar situaciones me ponía muy caliente.

Tras varios días rondando ideas y mojando mis bragas de lo cachonda que me ponía decidí llevar a cabo una de esas fantasías que sabía que mi novio siempre había tenido. Sabía que le encantaría que le comiera la polla mientras el conducía. Y a mí sólo de pensar que alguien podría descubrirme mientras se la estaba chupando me ponía súper caliente.

Ese fin de semana habíamos quedado para comer en casa de mi hermana. Vive en un pueblecito a unos 40 kilómetros de la ciudad. Ese sería el momento idóneo.

Y eso hice. Llegó el día y cuando llevábamos 5 minutos en la carretera empecé a tocársela. Él me miró entre extrañado y cachondo. Se notaba que no sabía porqué lo estaba haciendo pero le gustaba. Ninguno de los dos decía nada, pero los dos lo estábamos deseando.

Mi novio estaba deseando sentir mi boca en su polla pero yo quería hacerle sufrir un poco. Notaba cómo su polla en su pantalón estaba durísima, a punto de estallar. Cuando decidí que ya había sufrido bastante, me decidí a desabrocharle el pantalón. Mi novio ayudó bien gustoso. Estaba cachondísimo. Y yo estaba chorreando mis bragas.

¡¡Dios, qué pollón!! Hacía tiempo que no se la notaba tan dura. Y hacía también mucho que no deseaba tanto comérsela. Así que se la empecé a comer como una perra en celo. Se la cogía con fuerza, se la chupaba con dureza, con pasión. Todo el deseo desaparecido de estos meses estaba apareciendo de golpe. Y los gemidos de placer de mi novio demostraban que el estaba encantando igual que a mí.

Mi cabeza subía y bajaba con rapidez. Estaba deseosa de sentir toda su leche en mi boca. Quería comérmelo entero, saborearlo como lo perra que era. Pero me gustaba parar de vez en cuando para ver la cara de placer de mi novio. Y eso me ponía aún más cachonda y volvía a la mamada con aún más ganas.

Ya notaba cómo mi novio estaba a punto de correrse. Sus gemidos inundaban todo el coche, su polla estaba a punto de reventar y me preparé a saborear toda su leche.

¡Dios, que corrida! Creo que nunca se me olvidará el grito de placer que soltó mi novio mientras se corría. Hacía tiempo que no lo pasábamos tan bien. Esto de ser un poco puta esta muy bien. Le he cogido el gustillo a ser una perra. Ya os contaré.

Que le harias a tu novia si te dice que tu regalo de cumpleaños son ella junto con otra chica para disfrutar del sexo y asi hacer realidad todas tus fantasias? pues algo asi le paso a este chico que nos cuenta en este relato erotico su experiencia con dos mujeres teniendo porno brutal.

Supongo que una de las fantasías de cualquier hombre es follar con dos mujeres a la vez. Lógicamente yo ya le había contado a Macarena, mi novia, ese deseo secreto de follar con ella y con otra mujer al mismo tiempo, pero se lo contaba como algo imposible, digamos, como un sueño. Ella siempre decía que no podría soportar verme follar con otra mujer que no fuera ella.

El caso es que una noche llegué a casa, muy tenso por culpa de un empleado de la oficina, pero eso no creo que sea necesario explicarlo. Esa noche, al llegar a casa, Macarena estaba con su amiga Susana de Madrid y que habia venido a pasar un fin de semana a casa. Yo saludé de mala gana y decidí darme una ducha. Macarena notó mi mal humor y entró en el baño a ver que me pasaba. Se lo expliqué y como suele suceder con estas cosas, sólo con eso me calmé un poco. Mientras tanto me había ido desnudando para meterme en la ducha. De pronto, Susana se acercó a decirnos no se qué de la cena y me pilló completamente desnudo.

- Huy, perdón. Es que no se como apagar el horno. – Dijo.
- Ahora voy yo. – Le respondió Macarena.
- Vale, vale. Lo siento. – Me dijo a mí.

Durante esa breve conversación hacía como que quería irse pero no se iba, y yo creo que no me quitó ojo de encima. Eso me excitó y empecé a notar el inicio de una erección, cosa de la que Macarena se dio cuenta.

- Eh, tranquilo. ¿Que, ya se te ha pasado el cabreo?. – Me dijo bromeando.
- ¿Te gusta Susana, verdad sinvergüenza? – Dijo, mirando mi polla que con las risitas parecía querer seguir creciendo.
- Bueno, si, pero vamos, esto son cosas naturales.
- Anda, metete en la ducha. – Dijo mientras salía del baño.

Me metí en la ducha y tardé un rato en perder la erección, hasta que conseguí dejar de pensar en el fino vestido de Susana, y en que no llevaba sujetador. Habría jurado que al verme desnudo se le habían endurecido los pezones. Lo cierto es que tenía un culo estupendo. Decidí que tenía que subir el caudal del agua fría en esa ducha. Una vez afeitado y vestido de andar por casa, fui al salón donde la mesa estaba puesta. No quería darle más importancia al tema, pero cuando vi a Susana y a Macarena sentadas en el sofá estuve seguro de que Macarena le había cuchicheado lo de mi erección o algo así, porque me miraban las dos entre risitas.

- Anda, Tarzán, siéntate que ya vamos a cenar. – Dijo Susana.

Estaba claro que habían hablado del tema. Eso creo que me ruborizó un poco, pero lo peor fue que volví a notar como mi pene despertaba de la ducha fría que acababa de recibir. Macarena pasó por mi lado sonriendo y me dio un beso. Me quedé sólo con Susana.

- ¿Cómo va todo?. Siento mucho como he llegado. Cosas del trabajo. ¿He estado grosero? – Dije, por hablar de algo, mientras Susana bebía una copa de vino.

- No te preocupes. Eso nos pasa a todos. ¿Quieres vino?

- Sí, gracias.

- ¿Siempre te duchas cuando llegas a casa? – Me preguntó de pronto, sin mirarme y mientras me ponía una copa de vino. Empezaba a excitarme en serio.

- Eh, bueno. Si siempre.

En esto, entró Macarena al salón. – ¿Depende de si tenemos invitados? – Preguntó según entraba. Intenté sonreír como aceptando la broma. Susana me acercó la copa de vino y dí un trago muy largo.

- Si, bueno es que no me he dado cuenta de que la puerta estaba abierta, como estábamos hablando, pues claro, no me he fijado que me estaba desnudando con la puerta abierta. En cualquier caso tampoco creo que hayas visto nada del otro mundo. – Le dije a Susana intentando defenderme.

Entonces Macarena y Susana se miraron y rieron. – Venga, vamos a cenar. – Dijo Macarena.

Comenzamos a cenar, y todo pareció volver a la normalidad, pero en el ambiente flotaba, ahora estoy seguro, cierta sensualidad.

- Lo siento, pero hemos gastado los aguacates para hacernos una mascarillas. – Comentó Macarena. – Y no han quedado para la ensalada. – Dice Susana que te deja la piel muy suave.
- Si – Contestó Susana – pero no sólo se usa como mascarilla.
- Es cierto – Continuó Macarena -La verdad es que lo hemos usado como mascarilla, pero Susana la utiliza también como crema para todo el cuerpo ¿Verdad?.
- Es que deja una piel muy suave, por la cantidad de aceite que tiene. Mira, toca. – Me dijo Susana. Y entonces me ofreció un brazo.

Creo que en ese momento, entre el vino, la cena y la conversación, ya tenía una erección total, lo que hacía que el pantalón corto de deporte que me había puesto mostrase un impresionante abultamiento. Casi con miedo, cogí el brazo de Susana y lo acaricié con toda la suavidad que pude y un extraordinario esfuerzo de autocontrol. En ese instante, Susana empezó a acariciarme la mano. Rápidamente, pero sin quitar la mano, miré hacia Macarena, que se empezaba a levantar. Susana cogió mi mano y la empezó a besar, mientras Macarena llegaba por mi espalda y me abrazaba, comenzó jugando con su lengua sobre mi oreja. Cerré los ojos; noté que una mano empezaba a recorrer mi pierna, formando círculos que ascendían en busca de mi polla. Macarena me hizo levantar, con lo que apareció a la vista el bulto que tenía en los pantalones. Vi a Susana, con las pupilas dilatadas hasta el límite, mirar hacia ahí. Macarena me giró y comenzó a besarme en la boca. Yo busqué sus grandes pechos y sentí sus pezones de punta y duros como hacía mucho tiempo que no sentía. Susana llegó por detrás para quitarme la camiseta de algodón que llevaba puesta. Me besaba y acariciaba la espalda. Me abrazó y empezó a jugar con mis pezones. Mientras tanto yo desnudaba a Macarena. Quería ver esos pechos que me estaban poniendo a cien, quería lamerlos y estrujarlos con mi boca. Macarena me ayudaba a quitarse la ropa cuando Susana cogió mi mano y se la llevó a su coño. El vestido era tan fino como parecía, por lo que sentí claramente sus bragas mojadas. Empecé a acaríciale el sexo sobre su vestido, y noté como se abría ligeramente de piernas. Macarena se había quitado la blusa y el sujetador sin dejar de besarme, y entonces dio un paso atrás. Dejé el coño de Susana y me incliné sobre los pechos desnudos de Macarena. Susana se puso detrás de Macarena y empezó a acariciarle un pezón mientras yo me metía en la boca el otro. Macarena gimió y cerro los ojos mientras yo buscaba su sexo bajo el pantalón. Susana se retiró para quitarse el vestido, quedándose solamente con unas braguitas tipo tanga. A mí la polla me estallaba dentro del pantalón, así que decidí quitármelo. La erección que tenía me sorprendió a mí mismo. Susana se acercó y cogió mi cabeza para dirigirla sobre sus tetas, mientras las lamía, Macarena terminó de desnudarse completamente y se tumbó en el sofá.

- Eh, venid aquí. – Nos dijo.
- Susana la siguió rápidamente, y se sentó junto a ella.
- Bueno, que. ¿Te vas a quedar ahí parado? – Me dijo.

Me acerqué a ellas. Susana me cogió por la cintura y sin mediar palabra, se metió mi polla hasta lo más profundo de su boca. Movía la lengua por toda ella, hacía movimientos en circulo sobre mi capullo y casi me hizo perder el sentido. A veces Susana se sacaba mi polla de la boca para poder chupar tambien mis huevos. Como pude me retiré de ella, ya que estaba casi a punto de correrme y me tumbé sobre Macarena, que se había puesto boca abajo. La incorporé para que Susana se metiese debajo. Quería que me lamiese toda la polla mientras follaba con Macarena por detrás. Macarena estaba más mojada de lo que yo podía recordar. Ahora ya gritaba de placer. Estaba a punto de correrse. Yo también.

- Espera, espera. – Dijo Susana. – No te corras. Quiero que me folles a mí también, quiero sentir esa enorme polla que tienes dentro de mi coño.

Así que Macarena se retiró y Susana se sentó abierta de piernas sobre la mesa. Tenía un sexo oscuro y extraordinariamente mojado. No pude resistir la tentación de comerlo mientras le pellizcaba los pezones, mi lengua se hundió profundamente entre sus labios vaginales y sus jugos me cubrieron todo el rostro. Susana no es de las que gritan como suele hacerlo Macarena, pero era evidente que estaba a punto de correrse. Macarena se acercó por detrás de mí, cogió mi polla con su mano y me la metió en el abierto sexo de Susana. Empecé a moverme haciendo temblar todas las copas, platos y botellas de la mesa. Notaba como mi capullo se deslizaba por el interior caliente y húmedo del coño de Susana. Era suave y ella lo apretaba como para que no pudiera sacársela. Macarena me abrazó por detrás para acariciarme la polla cada vez que salía de Susana. Busqué con mi mano su sexo y empecé a acariciárselo, a separarle los hinchados labios, a frotar su jugoso clítoris. Cuando se corrió, ya no pude resistirlo más y saqué la polla para que Macarena me hiciera correrme sobre los hermosos pechos de Susana. Mientras Macarena me hacía la paja desde atrás, Susana empezó a hacerse otra, metiéndose dos dedos por el agujero que yo acababa de dejar libre, de forma que los dos nos corrimos al mismo tiempo. Me giré y besé a Macarena.

- Bueno – Dijo. – ¿Podemos terminar ahora de cenar?
- Creo que será lo mejor. – Respondí yo. – ¿Y mi pantalón?.

Las dos se miraron, entendí que no era hora de vestirse, aquello iba a ser sólo un descanso antes de terminar la noche los tres en la cama.

El caso es que Macarena ahora es la que quiere cumplir una de sus mayores fantasías y es follar con dos tíos y me ha dicho, que ella no va a esperar tanto tiempo como yo para ver su fantasía cumplida. Cosas de la vida.

Relato erotico de una joven casada que se refugia en el cibersexo para calmar su deseo sexual.

A grandes rasgos te contaré que a pesar de estar casada, siempre me he sentido sola, mi esposo es un hombre muy ocupado y a parte le encanta llegar de madrugada con sus cervecitas encima. Es por ello que un buen día me dio por entrar al chat, a pesar de que antes criticara tanto a los que chateaban, no me gustaba, pero la soledad y la curiosidad me hicieron entrar a él.

Entré a una sala normal, nada de salas calientes, de por sí criticaba el chat, y que todavía entrara a ese tipo de salas, como que no iban conmigo; y después de un ratito de estar ahí, me encontré con una persona que vive en una ciudad bastante lejos de la mía. Simpatizamos, coincidimos casi en la misma edad, también casado, y platicamos de varias cosas, las clásicas que se hablan al recién conocerse en un chat. El caso es que nos caímos tan bien, que decidimos seguir en contacto, y así lo hicimos por varios días, incluso hasta quedamos en que seríamos novios; lo que me parecía bastante chistoso, pero bueno, era una experiencia diferente en mi vida. Cada vez sentíamos comprendernos más, pues coincidíamos en muchas cosas, afectos, sueños, al cabo de pocas charlas ya nos dirigíamos uno al otro diciéndonos “amor” y cariños así por el estilo, y nos enviábamos un que otro beso y abrazo. Y es que de verdad empezaba a nacer un bello sentimiento.

Así fue como un día nuestra charla fue tomando temas sobre el sexo, nos hicimos preguntas sobre ello, nos contamos anécdotas de cuando éramos jóvenes, nos reíamos al decir ciertas cosas, también hablamos de nuestras experiencias con nuestras respectivas parejas. A manera de que se iba dando esta plática, yo sentía algo raro, extraño en mí, era una especie de excitación, lo que me contaba referente a su pareja me lo imaginaba que me lo hacía a mi y viceversa, lo que yo le decía sobre mis encuentros con mi pareja, él imaginaba que yo se lo hacía a él. Nos compartimos ese sentir, y empezamos entonces a ir llevando la charla como si fuéramos nosotros dos quienes estaban teniendo sexo, dejando a un lado a otras personas y dejando a un lado también nuestras aventuras de jóvenes; eso ya no existía, ahora nos sentíamos uno frente al otro y con una excitación tremenda por parte de ambos.

Me fue llevando por este medio, me decía lo linda que le parecía y lo que me deseaba, íbamos imaginando que todo era realidad, que recorría mi cuerpo desde mi cuello, mis orejas, que se detenía en mis labios para devorarlos al igual que mi lengua, que rodeaba mi cintura y yo su cuello y nos entrelazábamos en un ardiente beso y abrazo. Yo me abrazaba a mí mismo, quería sentir que todo era cierto, que él estaba a mi lado de verdad, lo deseaba, lo deseo.

Al principio yo me sentía apenada, no sabía que escribir, pero fue aumentando de tal manera mi excitación, que mis dedos empezaron a teclear todo lo que mi alma y mi cuerpo anhelaban. Poco a poco en nuestra imaginación nos fuimos desnudando, pero al poco tiempo, ya estamos desnudos también en la realidad, era mucho el calor. Yo sentía sudar, era increíble como a través de una máquina se pudiera sentir tanta excitación y tanto placer. Empecé a tocar cada parte que él me decía que acariciaba, de esa forma fue que mis manos tocaron todo mi cuerpo, estrujaba mis pechos, me mojaba los dedos para hacer circulo con ellos en mis pezones que estaban demasiado duros, tocaba mi vagina que se encontraba súper húmeda. Era un verdadero deleite, jamás había sentido tal maravilla ni aún en la vida real con mi pareja. Pues mi ciber novio me hablaba de una forma que me hacía enloquecer; él también se iba desnudando al mismo tiempo que yo, nos guiábamos uno al otro, se acariciaba; yo podía sentir como su pene se endurecía más y más, y podía sentirlo entre mis manos, en mi boca comiéndolo.

Igual él podía sentir mi vagina y clítoris entre sus labios, sentía como mi humedad se quedaba en su lengua. De pronto mis dedos ya estaban en mi vagina, metidos cada vez más, como si fuera su duro pene, lo sentía, que enorme placer, cada vez era más y más grande nuestra excitación, y más se excitó él cuando le pedí a gritos que me penetrara. Me sentía venir, le comenté eso tan grande que me estaba pasando y quedamos en llegar los dos juntos, a un mismo tiempo al clímax, al orgasmo, al cielo, y efectivamente así sucedió, tremendamente formidable. Fue estupendo, y para rematar esa sensación increíble, sorpresivamente me llama por teléfono, sin decirme que lo haría; me emocioné mucho más al escuchar su voz agitada, aunque no más que la mía, porque casi no me salía la voz de tan excitada y maravillada con la experiencia inolvidable; nos dijimos por teléfono todo lo real que habíamos sentido, todo lo que nos amamos, todo lo que nos deseamos.

Nos despedimos y quedamos en conseguir de inmediato una cámara para hacer el amor lo más realmente posible, prometiendo que en nuestro encuentro y frente a las cam, nos desnudaríamos totalmente y haríamos cosas más que estupendas.

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