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Si te gustan las buenas mamadas, si te gusta ver gente chupando tetas, o incluso mamando tetas enormes, has llegado al paraiso del sexo con boca y mas…

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amateur-masturbandose

Esta es un amateur autentica a la que gusta grabar video con ella masturbandose en el parque. La guarra lo es de verdad, y os podemos asegurar que no es una actriz pagada.

La guarra exhibicionista, se hace un dedo tan ricamente delante de todos nosotros, con el culo en pompa para que le veamos bien el coño mientras se hace un dedo. Le podemos ver tambien el ojete en medio de esas nalgas preciosas y seguro que alguno de encantaria reventarle el culete.

En todo el video veremos a la amateur masturbandose, hasta que la final la vermos como se corre. Seguro que despues de ver esto querreris ver mas videos de amateurs exhibicionistas.
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Ella estaba sobre la cama, con las muñecas atadas al exterior de sus tobillos, lo cual le obligaba a apoyarse con la cara en el colchón, mientras su culo en pompa.
Salí de la habitación para buscar objetos que sirvieran para el fin deseado. Tras miara por casa y después de algunas dudas regresé con ellos, los deposité en fila, frente a sus ojos y sobre el colchón. Un rotulador de punta gruesa, de aluminio, redondo y del grosor aproximado de un dedo; una vela de unos 20 centímetros de longitud y dos de diámetro; un bote de espuma para el pelo, con este tuve mis dudas, quizá fuera excesivo, 20 centímetros de longitud y cuatro de diámetro.

Nosotros no éramos muy dados a estas situaciones, quizá al principio de la relación había ocurrido alguna cosa parecida, pero con el tiempo nuestros hábitos se habían vuelto rutinarios. Había conseguido convencerla para que se dejara hacer, durante una conversación que fue subiendo de tono le comente que tenía muchas fantasías pero que no me atrevía a realizarlas por que dudaba que ella le gustara esas cosas.

Lo primero que hice fue atarla, notaba en ella las primeras dudas pero no pronuncio palabra.

Fui al baño, busqué el aceite corporal y una toalla. Puse la toalla bajo su culo, mi chica tiene un gran culo duro, que apetece agarrar y manosear. Deje caer un buen chorro de aceite sobre el y con las manos lo frote por su ano y sexo, con un masaje continuo y obsesivo, que consiguió excitarla.
Cogí el primero de los objetos por tamaño, con mis manos unte aceite sobre el rotulador, sujetándolo de forma que mis dedos lo rodeaban y dejaban la punta del mismo apoyada en la yema de mi dedo anular, pose la base del mismo en la entrada de su ano. (Maria era contraria al sexo anal, desde el principio me costó meses el conseguir introducir un solo dedo en su recto, aunque cuando se relajaba disfrutaba nunca permitió el sexo anal en todos los años de nuestra relación, eso había incitado en mi la fantasía y el deseo más aún, si hubiera tenido la opción de disfrutar de su ano seguramente no desearía tanto el hacerlo. Esa mañana lo había decidido, de hoy no pasaría, disfrutaría sin pensar en las consecuencias).

No, el culo no. Eso no me gus…

No di tiempo a que terminara la frase, estaba harto de contenerme y sabía que en el fondo cuando se relajaba disfrutaba, apoyaba la base del rotulador en su ojete, empuje con la yema del dedo sobre la caperuza del mismo hasta conseguir una penetracion anal. No iba a detenerme hasta que entrara todo, ella se quejó y gritó, pero el objeto entraba suave y sin problemas, en 5 segundos tenía todo dentro y solo asomaba la punta del mismo por su ano.

Empecé a masajear su clítoris, acariciaba sus labios mayores jugando en la entrada de su sexo. En un par de minutos estaba gimiendo relajada, le pregunte si disfrutaba, me respondió que si. Sin parar de acariciarla le empecé a sacarlo y meterlo, me fui desnudando, mi excitación era muy grande, verla ahí a mi merced sabiendo que hoy iba a llegar hasta donde yo había soñado en mis fantasías me excitaba como nunca me había ocurrido.

Ya era momento de continuar y alargue el brazo hasta la vela, sin duda era el objeto mas grande que ese ano había probado, pues nunca había pasado de uno de mis dedos. La lubrique lo mejor que pude, el ano había dilatado ligeramente, y decidí que debía realizar el cambio de objetos lo más rápido posible. Con mi mano izquierda iba introduciendo y sacando el rotulador lentamente, con la derecha esperaba el momento, en la siguiente ocasión tiré por completo del mismo y rápidamente empuje la vela en la entrada de su recto.

Ella no esperaba el nuevo diámetro pero cuando quiso reaccionar tenía media vela dentro, había empujado intensamente para que no pudiera resistirse a la penetración, se retorcía, cayo de lado en la cama encogida, no prestaba atención a sus quejidos mi mente solo pensaba en introducir aún más el objeto. Ahí la tenía, atada en posición fetal con su ano por fin desvirgado y con más de 15 centímetros en su interior, me detuve a contemplarla y me masturbe. Ella me insistía en que terminara con todo aquello que no le gustaba y que parase, pero ya lo había decidido, hoy acabaría su resistencia al sexo anal o quizá acabaría con la relación.

Estuve más de diez minutos penetrando su ano con aquella vela, mientras me empeñaba en hacerla gozar y excitarla, lamiendo su sexo, concentrándome en su clítoris, masturbándola, acariciando sus pechos y apretando sus pezones. El esfínter se había dilatado y con el añadido del lubricante ya entraba y salía fácilmente, ella gemía con cada penetración y le ofrecí mi verga, empezó a mamar en un signo claro de complacencia, ahora si, con la situación. Tragaba y tragaba, mientras yo la seguía masturbando con mis dedos y con la otra mano moviendo el objeto.
Estábamos tumbados uno junto al otro, ella llevaba ya tres orgasmos y yo estaba apunto, contemple sus muslos, las marcas de aceite y fluidos caían por ellos, su ano enormemente abierto al fin, su cabeza moviéndose desencajada y la saliva cayendo por las comisuras mientras hacia mamadas como una profesional. Su cuarto orgasmos llegaba y al tiempo que ella gritaba de gozo yo descargue todo mi semen en su cara y garganta, nos relajamos y caímos uno a cada lado del otro.
El silencio y la calma se adueño del lecho, reposaba agotado después de casi una hora cumpliendo mi fantasía, ella respiraba profundamente a mi lado, el olor a sexo era intenso, mis manos, pubis y estomago tenían restos de la batalla, y la cara de Maria, desencajada, estaba completamente llena de restos de semen y saliva.

…esta fantasía me despertó ayer domingo, ella estaba durmiendo a mi lado y la erección me pedía penetrarla por fin como en mi sueño, quien sabe, quizá algún día pueda terminarlo, sueño todos los dias con ese bote de espuma para el pelo forzando su esfínter..

bebiendo cerveza cono japonesEsta jovencita con su falda de colegiala es el morbo hecho mujer. Se coloca con el culo en pompa provocando a un maromo con un pollon enorme y se dedica a follarsela y a metersela por el culo. Al principio la zorra no parece disfrutar mucho, pero eso solo dura unos segundos, despues casi se la ve votar encima para que la penetren hasta el fondo y es que a esta zorra le gusta el porno brutal. continue reading…

Relato erotico de un chico joven con una belleza que no para de ponerle cachondo y los dos se van a tener porno brutal del bueno a una suite de hotel. Que suerte tiene el cabron!

Adriana es una joven jugadora de Volleyball en uno de los equipos más fuertes de la zona. Un cuerpo muy cuidado, pecho perfecto en volumen y forma, abdomen liso, un culo redondito, duro y respingón, piernas características de deportista de elite y una silueta en general que ya hubiera querido mas de un artista para tomarla como referencia en sus obras.

Yo soy un chico algo menos joven mas de espíritu inquieto, no tan cuidado físicamente pero si fuerte y de ancha espalda con ciertos músculos algo mas desarrollados debido al gimnasio. Las formas es la forma y aun sin llegar al nivel de Adriana, me mantengo. Brazos grandes y pecho relativamente marcado, vientre no del todo plano, piernas anchas como la espalda y formadas.

Al poco de que Adriana cerrara la puerta y el autobús del equipo la recogiera para llevarla al entreno yo me dispuse a hacer algunas tareas caseras en el apartamento y a preparar la sesión de esta noche en la discoteca más grande y famosa de la ciudad. Metiendo mis discos en la maleta recibí la llamada del gerente del local invitándome a comer. Acepte de buen grado dicha oferta y tras acicalarme para los efectos salí del apartamento en dirección a un lujoso y conocido restaurante. Una excelente comida dio paso a una interesante charla de negocios que acabo con mi compromiso para pinchar allí en varias fiestas del calendario. Recompensa a dicha aceptación fue a parte de la económica, una noche con todos los gastos pagados en una suite del mejor hotel de la ciudad. Obviamente esa suite la compartiría con Adriana, mi chica, pero no quise comentarle nada para procurarla una agradable sorpresa.

La tarde paso entre una siesta y los preparativos de la gran fiesta. Adriana por su parte tras el entreno matutino y la posterior comida con sus compañeras tuvo una sesión de balneario y sauna que la preparo a su vez para la larga noche que se presagiaba.

Entre en la discoteca entre un revuelo de gente que se agolpaba para disfrutar de la música house que intentaría les hiciera no olvidarme nunca. Antes de pasar a la cabina deje el recado a los gorilas de la puerta que si Adriana llegaba la dejaran pasar sin poner objeción y sin que tuviera que guardar cola. Los graves de un temazo titulado “I Want You” hicieron silbar, saltar y aplaudir a todos los allí congregados. Mientras me disponía a mezclar un par de éxitos Adriana subió a la cabina y colocándose detrás de mí y sin molestar aquel momento dejo que la mezcla terminase para agarrar mi trasero y apretarlo diciendo…

Adriana: Mmmm… eres el mejor cari.

Yo: Tú si que eres la mejor (mirándola de arriba abajo)… que buena estas niña… déjame comerte.

Nos fundimos en un apasionado beso tras el cual y preguntándonos como nos había ido el día, Adriana llamo a uno de los camareros para que nos refrigerase la garganta con un par de combinados.

Yo: Sabes nena… (contándole el acuerdo tomado durante la comida)… tengo una sorpresa.

Adriana: Que casualidad… yo tengo otra.

Yo: La mía es que esta noche tenemos una suite gratis para disfrutarla juntos y revueltos.

Adriana: La mía es que no llevo puesta ropa interior…

Tras hacérseme la boca agua y que casi saltara el disco una pequeña erección hizo que la siguiente mezcla no me saliera del todo bien.

Adriana: Cari, no te desconcentro, han venido unas del equipo y bajo con ellas vale?… pero recuerda que todo esto (tocando y contoneándose) es solo tuyo.

Yo: Ufff (resoplando) esta noche vas a saber lo que es bueno.

Tras un húmedo beso, Adriana bajo a la pista y estuvo bailando y quitándose moscones y babosos a diestro y siniestro a la vez que la fiesta llegaba a su punto más álgido poco antes de llegar a su fin. Cuando quise hacer ver que la fiesta estaba finalizada y recibiendo los aplausos del respetable regale a todos los allí presentes el “The World Is Mine” de David Guetta en su remezcla de Antoine Clamaran… Después de recoger toda la parafernalia de discos y auriculares fui en busca de mi chica que estaba hablando y riendo con varias de sus compañeras.

Adriana: Vaya fiestón nos has dado… lo hemos pasado…

Yo: Ya os he visto, me alegro que os hayáis divertido.

Presentaciones de rigor y nos dirigimos a mi coche para continuar la fiesta en el hotel ya ella y yo solos.

Un botones nos abrió amablemente la puerta de la mejor suite que había en el complejo hotelero y a la vez que le correspondí con una merecida propina cerré la puerta admirando tanto Adriana como yo aquel lujoso habitáculo. Tenue luz mínimamente aderezada con olor a flores y unas velas, cama de 2´5 x 2´5, sillones de cuero negro, un bar y lo más suculento; una mini piscina-jacuzzi donde podía disputarse un partido de waterpolo.

Adriana: Joder cari, me estoy mojando ya solo de verme contigo ahí dentro… que pasada.

Yo: Te dije que ibas a saber lo que era bueno, y aun no has visto nada.

Me acerque a ella y presuroso desabroche la difícil cremallera de su ceñido vestido negro que marcaba todas y cada una de sus increíbles curvas. Lentamente y besándola el cuello la desprendí de esa prenda posándola en el suelo. Ella se dio la vuelta solo ataviada con unos zapatos de alto tacón y mientras me desabrochaba la camisa a gran velocidad me mordió los labios haciendo que se empezase a endurecer mi sexo. Al momento y ya ambos desnudos la cogí en volandas y nos sumergimos en aquel caliente jacuzzi donde estratégicamente había una botella de Moet Chandon con hielos y dos copas. Ella colocada encima de mí brindo contra mi copa…

Adriana: Por una noche inolvidable.

Yo: Así será mi niña.

Tras beberse de un trago su parte, se dio la vuelta mirándome con cara muy juguetona y se hundió debajo del agua. Una vez allí abajo agarro mi falo y se dispuso a meterlo en su boca.

Yo: Dios!… que bien la comes putita (al ella sacar la cabeza del agua para tomar aire).

Adriana: ¿Te gusta cari?. ¿Te gusta como lo hace tu putita?. Se hacerlo mejor, levántate y saca tu pollón del agua.

Al hacer caso a su requerimiento ella cogió aire y literalmente me la devoró haciendo un gag increíble y metiéndose mi miembro hasta la garganta, lo que le producía pequeñas arcadas que hacían que me llenara la polla de sus babas y se le cayeran por las comisuras de su no muy ancha boquita.

Yo: Ohhh.. que rico preciosa…que puta eres (abriendo su boca y escupiéndola).

Adriana: Soy tu putita cari, estoy a tus ordenes.

Yo: Eres mía y solo mía… mmm… cométela entera, vamos!.

A ella le encantaba ser sumisa en ese aspecto porque sabia que yo la iba a recompensar fielmente procurándola mas placer del que nunca había tenido. Adriana es lo que comúnmente se denomina señora en la calle y puta en la cama. Y si, ella es mi putita y eso la gusta tanto o más que a mí que lo sea. Mientras me devoraba la polla envuelta en sus babas yo lo mezcle con un poco de champagne que deje caer sobre mi erecto miembro y sus relamidos labios.

Yo: Ponte de pie.

Adriana: Si, ¿Qué me vas a hacer?.

Al levantarse todo con todo el cuerpo mojadito del agua del jacuzzi… abrí sus duras y tersas nalgas viendo ante mi un coñito estrecho y pequeñito y rasurado y un ano rosado que pedía ser juntado con mi lengua. Eso fue lo que hice al instante. Metí mi nariz y mi lengua en aquel paraíso y mientras lamía con mucho gusto tan bonita rajita olía el perfume de su culo limpio y delicioso. Mi lengua corría desde lo mas rico de su clítoris hasta casi meterse en su culito.

Adriana: Cari… mmm…me encanta…follame con la lengua, sigue…dame bien.

Yo no podía contestar dado que mi boca estaba muy entretenida comiendo aquellos manjares y mis manos abrían y azotaban sus nalgas duras como piedras. Dura estaba también mi polla y ella se dio cuenta.

Adriana: Quieres que te pajee mientras me dejas que te coma el culo cari?.

Yo: Claro preciosa…vamos a la cama.

Allí tumbado, ella se dispuso a agarrarme de nuevo mi pene y a mirarme con ojos de gata mientras intentaba adentrar su lengua en mi aun mojado ano. Lo hacia de maravilla, era una experta chupadora y lamedora.

Yo: Te voy a follar con toda mi polla.

Adriana: Mmm… si… dame de si el coñito cariño… follame bien fuerte.

La tumbé boca arriba y abrí y subí sus piernas dejando ese chochito a la altura de mi glande. La fui metiendo poco a poco a la vez que ella hechaba su cabeza atrás por el placer y una vez que estaba toda dentro empecé a embestirla tan fuerte que mis huevos rebotaban contra su culito y el sonido que ello hacia bastaría para despertar a cualquier inquilino. Follándola sin parar de aquella guisa conseguí su primer orgasmo.

Adriana: Ohhhh… Diooosssss! (exclamo entre espasmos de placer).

No contenta con aquello quiso más.

Adriana: Quiero ese pollón dentro de mi culo… quiero que me sodomices, que des por el culo a tu putita.

Se puso de rodillas dándome la espalda, junto sus piernas, bajo su espalda, puso aquel redondo y duro culo en pompa y separándose ella misma los glúteos me insistió.

Adriana: Métemela cari… dámela toda por el culo, vamos… follame el culo.

Para que no la doliera la escupí en el ano y lo lamí repetidas veces surtiéndola después todo mi falo por su dilatado pero estrecho recto.

Yo: Que culo tienes… que culo más bueno, rico y caliente. Te estoy follando putita… estoy follándome tu culo.

Adriana: Dame bien fuerte, hasta dentro… quiero correrme por el culo.

No tuve mas que agarrar sus nalgas y entrar y salir de su pequeño agujero tantas veces y a un ritmo tan trepidante que las marcas de mis manos enrojecieron en sus glúteos. La escupí en la boca, en la cara y deje verter saliva en su ano y mi sexo justo antes de sacar mi polla de ella dándola su tan deseado segundo orgasmo y tras admirar lo dilatada que quedo aquella entrada correrme en ese boquete llenándoselo de mi leche y viendo como mi esperma caía por sus labios vaginales y empapaba también su delicioso coñito.

Una zorra rubia sale por una escalera de incendios y empieza a mostrar sus tetas a todo aquel que quiera ver un buen par de enormes tetas.
La zorra se chupa el dedo y se acaricia los pezones con el unico fin de empitonarse y poner al personal cachondo y embrutecido.
No contenta con su azaña, se baja un poco los pantalones, poniendo el culo en pompa y mostrandoselo a todo el personal.
Para terminar, ya sin tapujos, se quita los pantalones y se sienta abierta de piernas, mostrando su chocho a todo el personal.
Una exhibicionista muy guarra.

Sexo en publico.

Una ama de casa está haciendo sus labores domesticas, con un pijama muy poco sexy, cuando llega su novio embrutecido.
Le agarra el chocho desde atrás, mientras ella aun tiene los platos en la mano y la obliga a agacharse para comerle la polla.
Una vez probada la boca de la novia, la pone de nuevo de cara a los platos, con el culo en pompa y le empieza a taladrar el coño repetidas veces.
Justo antes de correrse, la vuelve a agachar y le empieza a soltar chorretones de leche en la cara, para que la muy puta acabe tragando leche.

Sexo casero del bueno y porno casero real.

Este relato erotico nos enseña como se puede hacer de todo y con quien menos te lo esperas, ya que hay zorras ardientes de pasion buscando una polla para chupar en todos lados

Esto ocurrió hace mas o menos a principios del año 1997, entrenaba en el Gimnasio Rodríguez en la Av. La Mar en el distrito de Pueblo Libre en lima Perú, a este gym suelen ir chicas atractivas y señoras aunque por su edad también son muy guapas, como olvidar a Rosy, Gaby, Taty, Erica, Faby, Lore, Rudy, y a todas las chicas que deleitaron mis visitas en el Rodríguez.

Definitivamente éramos un grupo que participábamos de muchas de las actividades que se hacían en le gym, inclusive salíamos a divertirnos juntos, yo asistía a diario y a parte de hacer máquinas también practicaba, spteps, aerobicos y tae-bo, era muy agradable estar rodeados de todas ellas y verlas en sus mallas que hacían resaltar sus atributos físicos.

Muchas de ellas eran mujeres casadas pero por las bromas y conversaciones que teníamos en el gym, uno tomaba confianza con ellas además siempre me comporte caballerosamente con ellas a parte de ser uno de los pocos varones que hacia aeróbicos con ellas, tal vez ese constante acercamiento hacia que ganara confianza con ellas.

Gaby es una mujer sensual de muy buenas formas, coqueta, atractiva inteligente y muy sensual al menos para mi lo es, siempre a casi siempre trataba de estar cerca de ella para observarla de pies a cabeza, ella es muy liberal en su forma de pensar y siempre nos gastábamos bromas inclusive de índole sexual; En una oportunidad un sábado después de entrenar nos quedamos Gaby, Rosy, Faby, Lore un par de amigos mas y yo, decidimos comprar unas botellas de vino y empezamos a tomarlas en el segundo piso del Gym en realidad era algo suave como motivándonos para la noche ya que habíamos quedado en salir a bailar, Gaby siempre me pareció una mujer muy apetecible una mujer que me provocaba morderla y acariciarla, a mi parecer yo no le era indiferente pero hasta ese entonces no había intentado nada.

Bueno copas van y copas vienen y Gaby estaba algo alegre por efecto del vino, y comenzamos a bromearlos y a jugarnos un poco yo la abrazaba y la tomaba de la cintura inclusive ella en son de broma me decía Gabriel que haces delante de todos pero cono no se pensaba que era mas allá de un juego todo transcurría de la forma más normal, de lo más normal para el resto de los demás pero para nosotros era algo excitante podía sentir sus dedos acariciar mi espalda cada vez que yo pasaba mis manos por su cintura, ya estábamos en un juego de caricias discretas a la vista de los demás, pero sus amigas Faby y Lore se habían dado cuenta perfectamente de lo que ahí sucedía, tanto así que la molestaban, diciéndole Gaby cuidado no vayas a raptarlo y no llega en la noche a la discoteca, nosotros solo reíamos.

Cómo ya se estaba haciendo algo tarde decidí ir por mi maletín que lo había dejado en el tercer piso en donde se practica esteps, y Gaby subió conmigo pretextando que sacaría algo de los vestidores de damas que se encuentran en el mismo piso, una vez arriba la cogí de la cintura la voltee y la besé con pasión, beso que ella respondió entrelazando su lengua con la mía, mis manos recorrían todo su cuerpo, como lamentaba que la tela de nuestras ropas nos separaran, ella me jaló a los vestidores de damas y comenzamos a dar rienda suelta a nuestros instintos contenidos por tanto tiempo, que hermoso cuerpo tiene Gaby, ella es una mujer blanca de 1.65 de estatura cabello rojizo, senos medianos peor encantadores, bonitas piernas y un traserito que ponía a mas de uno en el gym.

Nuestros besos y caricias se encendían cada vez mas que delicia era recorre su cuerpo con mi lengua, ella estaba algo nerviosa por si nos veían pero poco a poco con las caricias y los besos nos fuimos dejando llevar los dos hasta que nuestros labios nos sabían a poco y las ropas empezaban a estorbar, me desnudo como una loca y me dijo: “desnúdame poco a poco y ya veras o crees que no me he dado cuenta cómo me miras el poto cuando entrenamos”, dejaba ver una camiseta blanca ceñida, después le quité el pantalón mientras acariciaba con mis manos sus suaves y contorneados muslos deseosos de mis caricias, por ultimo le quite la camiseta y pude ver sus sublimes pechos, yo me quedé perplejo mirando ese cuerpazo que estaba a mi entera disposición, ella lo notó y me dijo que si le gustaba, y les respondí que me encantaba y me acerque a ella para besarla y enredarme con su lengua, mientras, no paraba de cogerle ese culo paradito con mis manos ella me fue acariciando mis testículos y fue haciendo que me fuera poniendo duro con solo rozar sus dedos por mi pene, presos los dos de la lujuria empecé a besarle todo el cuerpo de arriba abajo haciendo hincapié en esos pechos redondos y firmes que poco a poco se pusieron más y más duritos.

Seguía bajando mi lengua hasta que llegue a su chuchita color castaño, empecé a acariciársela, separando y juntando esos labios rosados y calientes, le daba pequeños lametones que le hacían cerrar los ojos y dar un pequeño gemido, casi un suspiro, estuve algún tiempo con mi cabeza entre sus poderosos muslos que me tenían atrapado y cada vez que daba un lametón se cerraban de gusto, por fin empezó a segregar sus jugos y estar como poseída y se derrumbó al suelo haciéndome ponerme en posición para practicar un 69, ella estaba loca y empezó a chuparme la verga con unas ganas que me hacían casi perder la respiración y no me dejaban que yo pudiera seguir con su clítoris el cual lo cogía con mis labios hasta que lo puse bien durito y grandote, sin darme cuenta me corrí en su boca después nos dimos la vuelta, nos levantamos del suelo, le besaba el cuello, le mordisqueaba las orejas mientras estábamos abrazados cogió mi verga la acarició con sus dedos mágicos hasta que consiguió ponerla otra vez dura colocándosela en la puerta de su apetecible y húmeda chuchita y movió su cintura para que yo notara que sus labios me estaban esperando, me miró y sin decirme nada me agarró por detrás y me unió a ella.

Cuando sintió como se llenaba toda su vagina pude ver como echó la cabeza hacia atrás, sus ojos se cerraron y se le escapó un gemido mayor, entonces la agarré del culo y la subí encima de mí se agarró a mi cuello y la empecé a mover de arriba abajo, yo sentía un placer indescriptible a veces se me doblaban las rodillas de tanto goce, con mis manos sujetándola por el culo sentí como lo tenía de calentito y casi sin darme cuenta uno de mis dedos empezó a meterse por su agujerito sin que ella se opusiera, presos de la lujuria y el desenfreno ella se bajo de encima de mi la puse a cuatro patas y con sumo cuidado empecé a culearla cosas que poco a poco empezó a gustarle y cada vez los movimientos eran cada vez de mayor intensidad mis manos la agarraban por la cintura, frotaban su espalda y hasta le agarraban sus pechos. Así cabalgándola y disfrutando de sus caricias llegamos al final de nuestra lujuria, nos arreglamos, nos vestimos y bajamos con el grupo que se había quedado esperándonos los cuales estaban extrañados por nuestra demora, aunque Faby había subido y escuchado todo no dijo nada en ese instante, pero luego me lo contó y eso ya será parte de otra historia.

Estas zorras no se conforman con ponerse con el culo en pompa, chupando culos y meterse un dedo en el culo, o un consolador, no. A estas putas lesbianas les va el porno brutal, y lo que se meten es la mano entera. La zorra empuja la mano hasta que consigue metersela hasta la muñeca. Se ponen en una postura dandose la espalda mutuamente, y cada una, con la mano atrás, se la entierra en el culo a su puta compañera.
No son lesbianas chupando, pero les va el porno duro y ahi lo practican sin tapujos.

Sexo de putas lesbianas.

Relato erotico de una diosa del sexo y como su marido la pilla infraganti, y como al final se montan un trio.

¿Qué es lo mejor que un amigo te puede regalar? aquí te propongo una alternativa… Edelmira vio como se habría la puerta de improviso y su cara mostró toda su sorpresa y temor por lo que veía: su marido estaba allí parado mirándola, a solo unos pocos metros, y ella allí, desnuda, en posición de hembra en celo. Pero esos ojos bellos color miel cambiaron de súbito a una expresión de incredulidad e incertidumbre, puesto que contrariamente a lo que ella esperaba, el hombre que la amaba la miraba con una cara lasciva y calentona. Nada de rabia, nada de despecho. Sin embargo, lo que más le desconcertó fue que marco seguía bombeándole el culo como un salvaje, impávido, sin siquiera inmutarse ante la presencia del recién llegado, meciéndole la verga hasta lugares en donde ella jamás se había imaginado que un macho la pudiese coger por allí, por esa entrada que tan poca resistencia opuso al recibir las primeras embestidas de ese falo duro y grueso.

Tampoco se habría imaginado que ese esfínter anal suyo fuera un arma de poder tan deliciosa, porque a pesar de estar en cuatro patas, con la cabeza enterrada en la almohada, el culo levantado y firmemente tomado por esas manos grandes de macho, había descubierto que de tanto en tanto podía apretar el culo y darle aún mayor resistencia a esa verga que furiosa le abría las entrañas por detrás, teniendo como respuesta un bramido de placer de ese macho que detenía su embestida y le prodigaba una frase obscena y lujuriosa, que daba cuenta de su pericia de puta con el culo. Esa sensación inicial de dolor mezclado con placer pronto se fue convirtiendo en una de sumisión y control deliciosos, y le estaba gustando mucho el juego, al punto que de su boca se escuchaban frases del tenor: “¡¡Así mi amor, no pares, rómpeme así de rico el culo, sigue…!!”.

¡¡Cómo lo estaba gozando!!, cómo la había hecho gozar ese hombre que en cada entrada de su cuerpo, había aplicado la misma fórmula de sutil seducción y obsceno desenfreno. Había terminado por vencer sus resistencias de dama, había descubierto a la caliente puta. Ante esa irresistible combinación de piel, besos, caricias y humedad, de uno en uno fueron cayendo su boca, su concha, su culo, entregándose por entero a los deseos lujuriosos de ese amante ocasional. Por esto no le sorprendió que la presencia de su marido no fuera impedimento para que ella sintiera nuevamente cómo las contracciones de su concha comenzaban a fusionarse en un mar de húmedos espasmos, y que el rictus inconfundible en su rostro fuera la señal de que ese inmenso placer la iba a envolver nuevamente.

El sudor de su cuerpo después de tan extensa sesión de sexo le había dado a ese cuerpo de hembra un brillo hermoso y sensual en la penumbra de aquella habitación, y los movimientos de su pelvis y los gemidos de su boca le entregaban una belleza única, aquella que las mujeres manifiestan solamente cuando un macho de verdad las ha sabido coger como toda dama con alma de puta sueña. Y de verdad que bella se veía cuando ese orgasmo arrebatador nuevamente la invadía en esa situación tan morbosa.

En medio de ese orgasmo salvaje que le hacía sentir la sangre palpitando en sus sienes, de ese gemido de perra cogida que se ahogaba en su garganta, de esas ganas de gritarle a todo el mundo que estaba siendo cogida como ella se merecía, de los dedos enterrados en las sábanas y los ojos color miel entrecerrados, su cara cubierta por sus bellos cabellos oscuros, inundada de semen y lujuria…. en medio de todo aquello comprendió finalmente lo que sucedía… en ese momento entendió que no era casualidad que su marido, le hubiese casi obligado a que hoy se pusiera ese pantalón blanco y tan ajustado, que caminando por la calle y escuchando toda clase de obscenidades referidas a su culo, le hacía sentirse casi como una puta.

Tampoco era casualidad la cadena de sucesos novedosos vividos hoy. Recordó la llegada a su trabajo de ese hombre que la fue a visitar por temas laborales sin importancia, y que en medio del típico café de oficina le dejo la sensación de conocerla tan bien, aún más con un par de copas que no sabe como se atrevió a aceptar después de las 6. Entendió que no era casualidad que en medio de ese baile que aceptó gustosa con el alcohol en su cabeza y un calor intenso en la entrepierna, ese hasta algunas horas extraño supiera susurrarle al oído justo lo que le encantaba oír, y la guiara en ese baile seductor, con la cadencia que toda mujer agradece, desde la pista de baile hasta una suave, prohibida y pecaminosa cama de hotel. Desde el último paso de baile hasta la alfombra de aquel cuarto no era mucho lo que recordaba, solamente sabía que estaba tan excitada y fuera de control que mucho antes de bajarse del auto ya no tenía puesta la tanga, y que su boca antes de retocar sus labios sentada al borde de la cama y su amante succionándole los jugos de su sexo, ya había gozado con intensidad el sabor a verga de macho en el camino.

No le había importado ser por una noche una puta, pero una de lujo, de aquellas que tienen la voluntad de decidir cual será el macho que la podrá gozar, fantasía que solo hoy se había atrevido a cumplir. Pero en ese instante la gloria estaba siendo completa, al mismo tiempo que sentía los ríos de placer recorriendo su cuerpo con inicio en su concha y un final quien sabe donde, aquel macho comenzaba a soltarle su néctar en chorros de placer infinitos e interminables, bufando como un macho salvaje poseyendo a la más deliciosa y prohibida hembra, en una conjunción de lujuriosos ritmos en que ambos gemían como dos animales en época de celo. El objetivo aquí no era la especie, era simple placer, de ese al que tantas veces Edelmira de había negado.

La miel de sus ojos apenas podía distinguirse en medio de esos cabellos enmarañados sobre su rostro, por la locura y el desenfreno de aquella sesión de sexo, a lo que sería necesario agregar la posición de esos amantes que aun después de ese orgasmo simultaneo e intenso, se negaban a abandonar. En los ojos de su marido esa imagen será imborrable, su mujer en cuatro patas de la misma forma como él la había tenido tantas y tantas veces, pero ahora clavada por la pija de otro macho, y nada más ni nada menos que por el culo, precisamente en ese culo con el que fantaseó tantas veces viendo como su mujercita volvía locos a los hombres, pensando en si ya otros habían tenido el placer infiel de probarlo. Tampoco es probable que pueda olvidar el rugido de ese macho cachondo cuando se estaba corriendo, ni el sonido de su pelvis chocando con fuerzas con las nalgas de Edelmira que lo recibían gustosas y abiertas, tampoco el gemido inconfundible de su mujer, señal que se estaba corriendo como poseída con ese falo clavado en sus entrañas.

Edelmira en cambio, sólo después de unos segundos interminables y exquisitos disfrutando el post orgasmo, en que le habían cogido por el culo soltándole un interminable y suculento néctar que podía sentir ahora hasta lo más profundo del ano, al mismo tiempo en que se corría con el deseo incontenible e irrefrenable de la novata y la experticia y sabiduría de la más grande y lujuriosa puta, solo después de gozar todo eso atinó a levantar la cabeza de la almohada y mirar nuevamente a su caliente y fantasioso marido. Con su voz aún entrecortada y la garganta afectada por los gritos, que le fue imposible ahogar en las sábanas en sus sucesivos orgasmos, le dijo a su marido con una mirada cómplice y morbosa:

“Eres un cabrón, tú lo preparaste todo, así me querías ver, pues aquí me tienes, mírame bien, pero déjame decirte que lo gocé, y mucho, pero aún no he terminado, acércate que es mi turno de la fantasía…”

Una sonrisa se dibujó en sus labios hinchados por el roce de esos besos tan intensos, apasionados e interminables de su amante casual. En su lengua aún sentía el sabor y la sensación de aquella exquisita presión del miembro erecto y duro pujando por llenar su boca. Jamás se imaginó antes de aceptar esa mamada que iba a ser así de larga y deliciosa, y que iba a dejar que Marco la metiera toda hasta casi no poder respirar, por tener la garganta llena de verga. Pero Edelmira aún quería más, si esta noche iba a ser una puta, quería serlo completa. Separó su culo de la verga ahora ya en reposo de marco y con una mano la comenzó a masturbar rogando por una reacción rápida, haciendo un ademán a su marido para que se acercase, a lo que este obedeció sumiso. Bajó la cremallera de su pantalón y aquella mujer tan formal en apariencia que sólo gozaba con calentar a los hombres meneando sutilmente su exquisito culo, hormado por sus pantalones tan ajustados que enloquecían a su marido, estaba a punto de cumplir la fantasía de muchas, sentir lo que dos vergas pueden hacer por el placer de un cuerpo deseoso y receptivo de una hembra como ella.

Cuando su marido sintió que su mujer comenzaba a mamársela con fuerza, como con furia, no pudo dejar de pensar en que sólo algunos minutos atrás era la verga de marco la que llenaba esa boca, que era muy probable que aún quedasen restos de semen en su lengua y que la ahora muy puta de su esposa podía sentir esa mezcla de sabores que sólo las hembras muy conocedoras de los placeres del sexo eran capaces de gozar.

Marco, al ver tal espectáculo, ya había reaccionado. Empalmado como estaba, pensó que era tiempo de devolver placer con placer… Ubicó a Edelmira cruzada en la cama para que en un extremo de ésta ella pudiese seguir con su trabajo de chuparle el tronco y lamerle los testículos a su complacido marido. El en cambio, se ubicó estratégicamente en el otro extremo abriéndole de par en par las piernas. Que vista aquella, esa concha depilada y suave, con los labios aún húmedos y enrojecidos por la cogida que él le acababa de dar, pero aún así deseosa de más. Pero lo que más le calentó fue ese hilo de leche que comenzaba a brotarle del culo a Edelmira mojando copiosamente las sábanas. Con dos de sus dedos tomó desde la fuente misma ese néctar, introduciéndolos lo más que pudo en esa vertiente de placer, y con ellos untados de ese blanco y espeso jugo la tomó de los cabellos obligándola a parar un momento con su mamada, y metiéndolos de una en su boca le dijo con voz morbosa: ¡cómelo para que tu boca sienta el placer que tu culo gozó al recibir mis chorros!. Ella, al oír esa frase que sólo a una puta un hombre sería capaz de decir, lamió esos dedos devorando con fruición ese lujurioso manjar hasta no dejar resto, y solo después de estar segura que no quedaba rastro, siguió con su mamada. Su marido ahora ya no tenía su duda inicial, ahora estaba seguro que el paladar de su mujer podía dar fe de la delicia de la mixtura de sabores de macho en la boca de una hembra así de puta.

Marco pagó su deuda devolviendo la mamada que le había prodigado rato atrás Edelmira, con la mejor comida de coño que le habían dado a esa mujer en mucho tiempo. Edelmira se volvió loca sintiendo la lengua intrusa de marco separándole los labios de la chocha, entrando con fuerza a la fuente misma de sus jugos vaginales, y ni hablar de esos labios de macho jugando con una presión exquisita en su clítoris que sentía iba a reventar de placer. Luego de unos minutos eternos no aguantó más, comenzó a gemir con la verga de su marido en su boca y sintió que un volcán de placer le iba a hacer erupción en su sexo, lo que efectivamente ocurrió, y su boca sin control fue tal la presión que ejerció en la verga de su marido que éste no pudo aguantar mas y comenzó a derramarse a borbotones en su boca. Pero Edelmira estaba fuera de control gozando ese orgasmo, sin querer separó aquella pija de sus labios y ésta estando libre comenzó a rociarle con leche el cabellos, la cara, las tetas, en lo que para ella fue una verdadera tortura de placer, porque marco en vez de detener su ritmo comenzó a comerle la chocha como si en eso se le fuera la vida, presionando su clítoris con su lengua furiosa y metiendo y sacando tres de sus dedos de su sexo en forma frenética, rozando con pericia lo que algunos llamarían su punto G.

Si el lector me permite, pasaré a continuar el relato en primera persona, en honor a aquella pareja morbosa y esa noche feliz.

Después de mi tercera corrida en esa hembra deliciosa e irresistible, supe que era el momento de partir. Si bien la ocasión ameritaba más lujuria, hay momentos en que el deseo tiene que dejar paso a la cordura y el reposo. Edelmira y su esposo yacían allí en ese lecho de hotel como dos amantes esposos después de su primera noche de luna de miel, abrazados y exhaustos. Esa diosa de culo perfecto y ojos hermosos, había tenido aquello que tanto había resistido, solo ayudada por un par de copas y la complicidad de su marido. Este en cambio, había por fin visto lo que sólo en sus fantasías más afiebradas había soñado, a su mujer convertida en la más ardiente y desenfrenada puta.

En mi caso, no olvidaré lo que un buen culo enfundado en un ajustado pantalón blanco puede provocar en un hombre como yo, aunque para serles franco, lo que espero que la vida me permita repetir, es la exquisita e irrefrenable sensación de sentir la presión del culo dilatado de una hembra como aquella, cerrándose firme de vez en cuando y a voluntad, recordándome que en el sexo, aun una hembra entregada así a mis deseos, sigue siendo una reina del placer y debe ser tratada como tal.

Mañana llamaré a mi amigo, no antes del medio día puesto que esos dos tendrán mucho placer que darse recordando lo vivido, y le agradeceré por compartir conmigo a esa diosa de mujer que tiene. Y si Edelmira aún quiere hablar conmigo, esa será la indicación de que esta historia aún no ha llegado a su fin.

Un relato erótico en el que una zorra se mete dos pollas por el culo.

Lola le pidio a Julia, que le dejara comer la concha, Julia se la puso en la cara y lamiendo la raja de Julia, con dos pollas en su culo, Lola tuvo el mayor orgasmo que habia tenido nunca

Estaba Lola acostada con su marido medio dormida. Habían cenado en casa con un matrimonio amigo. Habían reído, habían tomado varias copas, en un ambiente cordial y festivo. Luego ambas parejas, hacia las doce de la noche, se habían ido a dormir. Al estar fuera los hijos de Lola y Juan, existía una habitación libre y allí fueron a dormir Carlos y Julia, el matrimonio invitado.

Durante la cena Carlos se había mostrado atrevido en sus insinuaciones a Lola. Juan, su marido, demasiado comprensivo, no mostró enfado alguno, ni siquiera cuando Carlos le comentó lo apetecible que le parecía Lola, que le gustaría poder disfrutarla como él. Se limitó a expresar que él también se tiraría a Julia, la mujer de Carlos.

Ninguno mentía, pues Lola, a sus treinta años, era alta, de larga cabellera rubia, vestida con un traje negro que resaltaba sus pechos y amplias caderas, que ofrecía una imagen de mujer capaz de animar la libido de cualquier hombre. Y Julia, a su vez, también treintañera, tenía unas formas más rotundas, algo rellenita, pero con unas tetas enormes que animaban el deseo de ordeñarlas.

En la cama, como decimos, estaba Lola medio dormida. Sólo llevaba puesto un corto camisón y las bragas. A su lado su marido estaba desnudo, pues le agradaba dormir así. Dormía como un bendito. Por eso no se dio cuenta de que Lola se movía inquieta al notar que unas manos comenzaban a sobar sus nalgas.

Silenciosamente, sin hacer movimientos ruidosos, Carlos se había colado en la habitación, se había metido en la cama, y se había situado junto a Lola. Ella no advirtió su presencia hasta que notó como se levantaban las sábanas y las manos de Carlos empezaban a tocarla. Volvió la cara hacia su asaltante nocturno y éste puso un dedo en los labios pidiéndole silencio. Lola, confusa pero muy excitada, calló y permitió que siguiera Carlos su faena.

Sin dejar de sobarle el culo empezó a introducir dedos dentro de sus bragas. Buscó su entrepierna y la recorrió, llegó hasta la concha de Lola que rebosaba humedad por la situación. Ella se abrazó a su marido, que seguía durmiendo, y notó cómo Carlos le intentaba bajar las bragas. Le ayudó a hacerlo con una de sus manos y a los pocos segundos su asaltante las tenía en su nariz, oliendo los aromas a hembra que emanaban.

Lola comprobó los efectos de estos aromas en la polla de Carlos, pues creció y se endureció en su trasero. De inmediato, sintió como le abría las nalgas y buscaba la entrada del ano para introducirla por allí. Poco a poco, sin prisas, se la fue metiendo hasta los huevos e inició una sodomización brutal. Lola se movió al ritmo de las embestidas de Carlos que metía y sacaba su polla de su ano sin miramientos, como si quisiera partirlo en dos. Siguió abrazando a su marido y aunque al principio le dolió como le estaban dando por el culo, ahora comenzaba a disfrutar de la violenta penetración. Además, como varios dedos de Carlos estaban en su figa (concha), acariciando su clítoris y entrando en la vagina, el gusto superó con creces al daño y le vino un orgasmo placentero que disimuló sin gritos ni excesivos jadeos para no despertar a su marido. “Eres una gran puta, te has corrido antes que yo”, le susurró al oído Carlos.

Lola se sintió agraviada pero no le respondió. Siguió moviendo el culo para satisfacer más al hombre. Pronto notó una gran descarga de semen en sus entrañas cuando Carlos por fin se corrió. Después la sacó del culo de Lola, le cogió un brazo y la obligó a meter dos dedos por el agujero que había ocupado su polla. “Recoge semen con esos dedos que tienes metidos en tu culo, guarra”, le dijo en voz baja, “y luego te los chupas”.

Así lo hizo, limpiando con su lengua todo el pringue que recogieron sus dedos dentro de su ano, una mezcla de líquidos anales y de semen. Se llamó marrana a sí misma por esa guarrería, pero como Carlos seguía tocándole la figa, la excitación le creció y todo empezó a darle igual. Entonces sucedió lo que temía. Su marido se dio la vuelta, y se despertó al chocar su mano con la de Carlos en la figa de su mujer. “¡Qué pasa aquí!”, dijo abriendo los ojos. “Que tu mujer es una gran puta y me ha dejado darle por el culo”, le contestó Carlos sonriendo.

Lola calló. Juan, sorprendido pero caliente por la situación, dijo, “pues vamos a tirarnos los dos juntos a la puta ésta”. Sacó las sábanas de la cama, encendió la luz, y empezó a sobar los pechos de su mujer, que estaba desnuda entre los dos hombres. Carlos, animada su polla de nuevo, continuaba tocándole el clítoris. Lola, ante el ataque de los dos tíos, se corrió de tanta frotada de figa. Se puso después encima de su marido, éste le metió la polla por la figa y le pidió a Carlos que volviera a darle por el culo. No vaciló éste y al momento Lola tenía las dos pollas dentro de ella, en una doble penetración salvaje, con azotes en las nalgas que le propinaba Carlos y mordidas de teta y pezones que le daba su marido.

Se corrieron los dos a la vez llenando de semen su figa y su ano. “No las saquéis, mearos dentro los dos a la vez. Soy una cerda y me gusta”, les propuso. Ellos la obedecieron, y al cabo de un momento Lola sintió los chorros de pipi dentro de ella.

Sacaron después sus pollas los dos hombres y quedaron los tres tumbados en la cama, cansados pero satisfechos. Lola les pidió entonces que la masturbaran. Carlos y Juan, obedientes, le metieron dedos en la figa juntos y se la frotaron hasta conseguir que ella se corriera con unos tremendos espasmos y gritos de perra en celo.

En esa tesitura estaba cuando entró en el dormitorio Julia, con un camisón transparente sin nada debajo. “¡Qué cabritos, de juerga y no me llamáis!”, les dijo. Lola se levantó rápidamente y sin responderle, la abrazó y comenzó a besarla en la boca.

Jugaron con sus lenguas y Julia dejó que Lola le quitara el camisón. Quedó desnuda y se echaron abrazadas en el suelo, comenzando una frenética y recíproca lamida de figa. Lola, después buscó el agujero del culo de Julia. Lo lamió, lo lubricó bien y comenzó a meterle el puño dentro. Julia gritó de dolor y placer, hasta que lo tuvo todo dentro.

Mientras, con la otra mano, Lola le estrujó las tetas y le pellizcó los gordos pezones haciéndola todo el daño posible. “¡Toma, ramera de mierda, es lo que te mereces por dejar que tu marido venga a darme por el culo!”, le dijo cuando Julia se corrió en un gran orgasmo.

Los hombres miraban el número masturbándose. Antes de correrse se acercaron a las hembras y pusieron sus pollas en la boca de Julia. Primero Carlos y luego Juan, le echaron todo su semen allí, obligándola a tragarlo. Luego, cogieron a Lola, la obligaron a dejar a Julia, y la echaron boca arriba en el suelo. “Méate en la boca de Lola”, le dijeron a Julia, que obedeció sus órdenes. Se puso en cuclillas encima de ella, Lola abrió la boca y recibió la larga meada de Julia. “Tragátela”, le dijo su marido.

Lola lo hizo, y luego les provocó. “Quiero para terminar que me metáis las dos pollas juntas por el culo”, les pidió.

Complacientes, Carlos se puso debajo de ella, Juan encima, y comenzaron a meter sus dos pollas a la vez en el ano de Lola.

Al cabo de unos segundos, no muchos, lo consiguieron. Ella bramó de dolor. “Julia, deja que te coma la figa”, le pidió. Julia se la puso en la cara y así, lamiendo la raja de Julia, con dos pollas enteras en su ano, Lola tuvo el mayor orgasmo que había tenido nunca.

Y cuando los dos hombres se corrieron a la vez sintió como si sus descargas de semen fueran dos cascadas interminables.

Así, terminaron todos exhaustos en el suelo durante unos minutos. Luego Carlos y Julia se fueron a dormir y lo mismo hicieron Lola y su marido.

Al día siguiente desayunaron juntos sin comentar nada de lo ocurrido horas antes. Como si todo hubiera sido un sueño. Aunque las dos mujeres se delataban, pues los incómodos escozores anales que tenían las obligaban a andar con las piernas muy abiertas.

Una secretaria de verdad esta puesta sobre una mesa con el culo en pompa.
Su jefe está detrás de ella bombeandola sin parar y se ve a la tia chillar y retorcerse de gusto.
La muy zorra no deja de mirar a la cámara, por lo que sabe que está ahí, será que está grabando a su jefe en un video porno para luego chantajearlo ?
Acabará la secretaria tragando leche ?

Ya son muchas las secretarias que hacen videos porno, no dejes de buscarlas en nuestra web.

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