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Este relato erotico de un chico de 22 años que se tiro a una madura de 40.

Hola, por fin me decido a empezar mi relato. De vez en cuado me gusta leer relatos eróticos, sobretodo aquellos que son factibles, nada de esas fantasías raras y que solo son posibles en la mente del autor. Yo como no tengo mucha imaginación, me limitaré a contar mis vivencias personales, ni más ni menos, eso sí, puede que los nombres que aparezcan en el relato no se correspondan con los reales, pero bueno, supongo que los nombres aquí es lo de menos.

Este relato tiene dos personajes protagonistas, yo, que ahora tengo 24 años, pero los hechos que les contaré datan de hace 2 años. Si, yo tenía 22 y ella… 40 por aquel entonces.

¿Cómo nos conocimos? .. Muy típico, hablamos por el chat de nuestra ciudad, la agregué al messeneger y seguimos charlando sobre nosotros, la envié mi foto… -”Que chico tan guapo” me dijo, no la creí, ella me envió su foto, no estaba mal, pero bueno, no lo di mayor importancia, una foto de tantas como las que te mandan por el Msn.

Tarde un tiempo en volver a hablar con ella, unas semanas creo recordar, y desde ese día hablamos un poco más seguido, nos contamos nuestras cosas intimas, etc… esta casada, tiene un hijo de 10 años y un trabajo bien pagado en una importante empresa, y hablando, hablando, pensamos a ambos nos apetecía conocernos en persona, y tal vez, algo más. Pues así fué, en unos dias allí estábamos frente a frente, la verdad que la situación no fue para nada tensa, y ese día hablamos frente a una taza de café, fue una conversación cordial. Rubia, pelo por los hombros, unos ojos castaños, estaba rellenita, pero bueno, a mí nunca me importaron unos kilitos de más, de pecho andaba bastante bien, la verdad que cuando la vi, me dije, si, me apetece acostarme con ella.

Quedamos algún día más a tomar algo y si, a ambos nos apetecía pegar un polvo, el problema es que no había un sitio propicio para ello.

Un día me propuso que la acompañase a unos recados en coche, y yo, pues sí.. fui, y bueno, la cosa se empezó a calentar, así que mientras conducía por la carretera… la subí como pude la falda la aparte el tanga y la empecé a meter un dedín.. dos, estaba muy mojada, y cuando me quise dar cuenta había parado el coche en una trasera de una urbanización, la verdad, a mí aquello no me daba buen rollo, me daba la impresión de que alguien podía aparecer en cualquier momento, pero,, nos miramos, nos empezamos a besar, meter mano y me dijo si me apetecía follar, no lo dude, y dije, “claro”, “pues vamos a la parte de atrás”. Afortunadamente era un todo terreno, ella se tumbo, la desabroche la camisa y la saque los pechos por encima del sujetador, se subió la falda y disfrute quitándola el tanga, bueno, no se lo quite del todo, lo deje en un tobillo… sin pensarlo dos veces metí mi cabeza entre sus piernas, la mordisquee los muslos, pase mi lengua por su rajita y con los dedos separando sus labios metí la lengua, y después me entretuve en si clítoris.. puff.. La situación era deliciosa,, yo estaba muy motivado y ella con su mano, me oprimía la cara contra su coñito..Se incorporó, me la chupo, bastante bien por cierto, no podía más, saque un condón, me lo puse y me puse sobre ella… mis labios chupaban sus pezones, mordisquitos mmm .. y se la metí, y empecé a moverme sobre ella, la verdad es que estaba realmente con ganas, no tardo mucho en correrse, yo sin embargo seguí…y a ella la gustaba.. Sin pensarlo más la dije que se diera la vuelta, que se pusiese a 4 patitas, que me apetecía darla por el culo, se que a ella por detrás no la gustaba mucho, así que no estaba convencido de que se dejará, pero no dijo nada, se puso con el culo en pompa y con la cabeza pegada al asiento. La comí el culito durante un rato, metí un dedo, la puse saliva, dos dedos, y creo que estaba lista para admitir mi pene, y así fue, no costó mucho el meterla, delicioso, estuvo un buen tiempo en esa posición hasta que no pude más, me corrí increíblemente, fantástico !! y nos abrazamos y besamos, pero…pasada la pasión del momento pensamos que tal vez lo más recomendable sería salir de allí.

Me dijo que había estado muy bien, que no disfrutaba así con su marido, y que le dolería el culo unos días, que no estaba acostumbrada a un pene de ese grosor, y por eso la dolió un poco, pero que aun así la encantó. Se me olvidó un dato, un dato importante que dota de morbo a todo el polvo, yo tenia una cámara de fotos digital y ella me dejo hacerla fotos en todas posiciones… (no, no me agreguen al Msn pidiéndome las fotos, porque como es obvio no las voy a mandar, tengo su permiso para publicar esto, pero no para enviar las fotos)
Y esta fue el primero de muchos otros encuentros que si lo desean les seguiré contando, la verdad que ese día fue genial, pero poco a poco fuimos probando cosas nuevas en nuestra relación.. ya lo contaré.

Aqui teneis el relato erotico de una lesbiana debutando con una experta lesbiana del porno.

Nunca imaginé que mi encuentro con Mara pudiera terminar de esa manera. Embrujadas. Yo jamás había tenido un encuentro con una mujer, pero Mara era más experimentada, y había preparado las cosas para que sucedieran de esa manera. Un poco en broma, un poco en serio, me pidió que cuando fuera a su casa llevara una mini de encaje blanco, cuanto más transparente mejor. Yo me reí porque tenía un conjunto blanco que me habían regalado y que era más de lo que ella podría esperar. Jamás me lo había puesto, y ese día lo estrené.

En su coqueto departamento me recibió con un top negro con brillos y flecos, rematando en una pollerita mini semejante. Al entrar me dió un beso en la mejilla casi tocando mis labios, y esa sensación me produjo electricidad en la boca, y una vibración de placer entre las piernas. No sé por qué razón le dije “así, no”. Y tomándola de la cara le estampé un brutal chupón, que ella me recibió con gusto con sus labios entreabiertos y asomando su lengua carnosa y juguetona.

-Veo que te trajiste lo que te aconsejé, Lola. -dijo, y nos sentamos en unos almohadones en el piso. Las dos nos reíamos por la situación, un poco nerviosas otro poco calientes por el beso en la puerta. No tardamos en ir al dormitorio como si siguiéramos un guión previamente escrito, y de común acuerdo. Nos sentamos sobre la cama y los besos siguieron con más intensidad. Esta vez, ella dejó al aire sus senos redondos y grandes de pezones marrones, y se los acaricié, mientras nuestras bocas se juntaban con pasión desenfrenada.

SE sabía atractiva la zorra Estando solas comprobé la tersura de sus muslos y el calor de sus caricias que me llegaban a fondo. Estuvimos como quince minutos jugando a esos juegos lésbicos, que no siempre terminan en una relación carnal. Pero Mara tenía ángel, y estaba moviéndome los cimientos de mi prejuiciosa cultura y arrojando cálidas corrientes de pasión en mi sangre ya suficientemente alterada.

Me preguntó si era mi primera vez, y le dije que sí. No voy a preguntarte si es tu primera – le dije,- porque ya veo que no lo es. Te ves muy experimentada.

Y me confesó que había debutado a los 16 con una compañera del colegio, y luego tuvo una amante madura que le enseñó todos los secretos del sexo entre mujeres.

-Quieres que te los enseñe?

No podía negarme, estaba cachonda, y hervía de curiosidad.

Me dijo que me bajara la pollera y las bragas, y me pusiera de rodillas, apoyando la cara en la cama.

Un culo monumentalEmpezó a jugar con sus labios y su lengua en mi vagina, humedeciéndome y preparando una invasión. Me relamió demostrándome las bondades de un buen sexo oral. Y me dijo que sólo otra mujer sabe dónde y cómo hacerlo, “ya que entre nosotras sabemos lo que nos gusta que nos hagan en cada centímetro de nuestra piel”.

SE exhibía como una puta Yo no daba más de deseos y gemía, me mecí hacia atrás para que me enterrara la lengua a fondo. No sé de dónde lo había sacado ni cuándo, pero sentí el enorme consolador haciendo estragos entre los labios de mi concha.

Me tomó por sorpresa y me produjo arrebatos de calor en todo el cuerpo su suave pero precisa penetración. Yo vibré a cada movimiento. Estábamos como embrujadas.

-Ya está- dijo-. Ya está entrando Lola, mi amor. Te estoy haciendo mujer… de la misma manera que me lo han hecho a mí.

Diablos, pensé, si aquello era hacerse mujer, era como entrar al paraíso. Me penetró hondo, y empecé a moverme para sentir el roce de mi carne en ese suave aparato. Creo que tuve mis primeros orgasmos, primero lentos y tímidos. No dudé en darme vuelta cuando lo sacó, y empezar a lamer el dulce agujero de su vagina.

Me daba una flor de mamadaElla tenía unos gruesos labios amarronados, y se dejaba hacer en silencio. Yo se la empapé de besos y saliva, y ella dejaba cada tanto un flujo en mi boca, como un manjar. Era una diosa colosal. Y yo tenía la fortuna de tenerla entre mis brazos y poder hacerle el amor, y sentirme amada por ella.

Nadie en derredor, y en perfecto silencio, sólo sentíamos los ruidos producidos por nuestros cuerpos, mi boca hablando en lenguaje secreto con su sexo.

Ahhhhh, sí, ámame… -decía a cada lenguetazo mío, y sus piernas temblaban de placer.

Precalentando con su juguete Minutos después nos tiramos al piso, o ella me tiró, eso no lo recuerdo de tan caliente que estaba, para echarse encima y frotar su sexo sobre el mío, hamacándose suavemente, refregando nuestros duros clítoris, rozándonos los senos y besándonos salvajemente como dos perras hambrientas.

Lo que siguió fue un juego más que interesante, las dos en cuatro patas y enfrentadas por el culo, y Mara que hundió el consolador transparente en mi vagina, y luego lo enterró en la suya. Y las dos meciéndonos con ese aparato completamente dentro.

Lista para ser montada Mi sexo arrojaba líquidos continuamente mientras nos movíamos, y Mara gemía como una hembra inconsolable. Me pidió que se lo enterrara a ella sola, que se lo diera todo, y yo penetré su cálida entrada, teniendo ante mis ojos la visión de su redondo y grandioso culo.Gime mientras la culeo

Lo tenía completamente dentro y no se saciaba. Pedía que lo entrase más hondo, más hondo, y se lo sacara de golpe. Sus gritos eran tan excitantes como lo que estábamos haciendo juntas. Contagiada de su hermosa garganta, yo misma empecé a gritar cuando la veía deshacerse de excitación en cada penetración.

Culeada colosal a mi suegraY se volvió paa tumbarme en el piso, y con la mitad del enorme consolador adentro, empezó a penetrarme por adelante como si fuera un macho…

Jugamos a un hombre y una mujer, como si ella fuera el hombre y yo su hembra. Consintiendo su penetración salvaje, brutal, pero a la vez con mucha dulzura. Dulzura de mujer… porque ella sabía cómo hacerlo.

Me estaba poseyendo completamente, y no me resistía. Empecé a pedir más… y más.

Y la acción continuó con absoluta naturalidad, ella sentada y yo acostada, unidas por ese pene fabuloso, empecé a sentir el formidable arribo del orgasmo, ella moviéndo sus grandes glúteos encima mío, y el aparato clavándose en las dos, ahhhhhh… ahhhhh.

Y el orgasmo de ella, cuando pegó gritos histéricos y se tiraba de los cabellos, colorada, jadeante, envuelta en sudor. Ese instante se grabó para siempre en mi memoria. Mara al galope sobre Lola.Cerraba los ojos mientras la movia

La zorra de mi suegra se bebía mi leche Nos echamos sobre el piso, las dos caímos pesadas, medias embobadas de placer. Pero enseguida nos herguimos para seguir besándonos y tocar nuestros clítoris.

Ese día supe del amor entre mujeres. Tuve mi primer orgasmo, y descubrí que ambas éramos multiorgásmicas.

Desde entonces, hemos ensayado todas las variantes posibles de este juego. Y por nada del mundo renunciaremos a él. Espero que ustedes hayan gozado tanto al leer, como yo gocé al rememorar este episodio. Besos donde más les guste.

Secuencia de fotos porno bien calentita, donde un transexual se tira a un jovencito, dandole primero una mamada brutal en la polla y en el culo.
El transexual se pone con el culo en pompa y con los huevos colgando empieza a recibir polla de su amante en el culo, gritando de placer con un porno brutal.

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Dos lesbianas de escandalo con un tremendo consolador. En la primera escena aparece una de ellas con el culo en pompa, un buen plano en este video porno, del coño de la zorra y el ojete. En este mismo plano se ve a la otra puta lesbiana, chupando culos, el de su amiga, le mete la lengua por el ojete para lubricarselo y luego le introduce una polla de goma hasta el fondo y de forma brutal, al tiempo que la zorra con el culo en pompa se dedica a pajearse y meterse los dedos en el coño.

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Una mama madura enseña a su hija de enormes tetas lo que es pasar un buen rato con mujeres tragando.
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Dos lesbianas chupando culos y trangando leche en un video porno brutal!

Relato erotico de una zorra que folla con un desconocido y acaba chupando gratis su polla.

Hola, mi nombre es Verónica hace mucho tiempo que vengo leyendo los relatos de esta página y hoy he decidido contar una fantasía con la que sueño de forma muy recurrente. Todo sucede de madrugada, estoy acostada sin poder conciliar el sueño, de repente comienza a llover y decido salir al jardín ya me que me encanta mojarme cuando llueve. Salgo y me siento en el pasto húmedo, dejo que la lluvia moje mi cuerpo completamente, haciendo que mi camisón se pegue a mi cuerpo como una segunda piel.

De repente deja de llover, comienzo a levantarme para volver a mi habitación cuando veo a un hombre mirándome del otro lado de la valla, me quedo petrificada observándole, él esta igual pero no dura mucho tiempo y empieza a caminar lentamente hacia mí, siento una mezcla de miedo y excitación que me impide moverme, finalmente el se agacha me toma de las mejillas y comienza a besarme apasionadamente, su lengua, sabia, juega con mi lengua sometiéndola a sus deseos mientras su cuerpo empieza a estirarse sobre el mío.

Comienza a meter sus manos por debajo de mi camisón, recorriendo desde mis rodillas hasta mis senos, deteniéndose en ellos al ver el placer que me provoca. Sus dedos se centran en mis pezones, pellizcándolos, mientras su boca comienza a bajar por mi cuello dando suaves besos.

Finalmente me quita el vestido y su boca se dirige a mis senos, comienza a chuparlos salvajemente, mordiéndolos con los labios y rozándolos con los dientes, empiezo a gemir sin poderlo evitar, mi cuerpo se arquea, se retuerce de placer y me doy cuenta de que él ha sacado su pene de los pantalones y lo frota en mis muslos y luego en mi vagina, que para ese entonces chorrea jugos. Entonces me acuesta boca a abajo, me besa la nuca y la espalda, mientras una de sus manos aún tortura uno de mis pezones, al llegar a mis nalgas su boca las muerde para que luego su lengua baje por una de mis nalgas hasta llegar a mi vagina, al tiempo que dos dedos se introducen en él, me muerdo los labios para aguantar los gritos de placer pero mis esfuerzos eran inútiles… gritaba sin poder soportar tanto placer, y luego de un par de minutos me acababa en un orgasmo maravilloso.

Enseguida siento que su mano pasa por mi vientre indicándome que lo levante, para quedar en cuatro patas, y su miembro comienza a penetrar mi vagina húmeda y abierta, hecho mis caderas hacia atrás para poder sentirlo mas profundamente, sus manos no paran de acariciar mis senos, empiezo a escuchar sus jadeos, sus estocadas son cada vez mas fuertes, se detiene por momentos para sacar su pene y pasarlo por toda mi rajita pero cede ante mis ruegos y vuelve a meterlo de un solo golpe haciéndome gritar de placer. Pronto comienzo escucho sus gemidos roncos y debo apoyarme muy bien sobre mis manos para que no me tire hacia adelante, esta claro se va a acabar y yo con él. Siento que el orgasmo me invade, grito como una poseída acabándome, mientras le oigo hablar por primera vez:

- Si… así… así…

Entre jadeos le digo:

- Acábate… quiero sentir tu semen dentro de mí.

Y en un segundo, me embiste con fuerza, gritando, acabándose y llenándome de su semen, que yo recibo gustosa, finalmente cae agotado sobre mi.

No puedo evitar preguntarle quien es a lo que el responde

- Ya tendremos tiempo de conocernos.

Una morenaza de grandes tetas posa para la camara antes de recibir polla.
Mientras le está haciendo una mamada al novio, éste se dedica a meterle un juguetito por el culo, para ir haciendole el ojete al tamaño de su polla.
La tía tras tragar polla, se pone con el culo en pompa y ahora si se deja de juguetes y tonterias y se mete la polla en el culo mientras ahoga los gritos en la cama.
No dejes de ver estos culos videos porque merecen la pena.

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Relato erotico de un tio con suerte que no solo se encuentra a un pibon en el metro que agrada su vista sino que acaba follandosela y metiendole la polla por el culo.

Entro en el metro… atestado de gente, para no variar. Me meto en el primer vagón en el que veo un hueco libre. Estamos de enhorabuena, menudo pibón que tengo a menos de 5 centímetros. Morenaza de culo respingón. Lleva un vestido negro muy fino que deja entrever una lencería muy sexy.

El conductor parece que va más borracho que Nacho porque no deja de dar frenazos y acelerones. En uno de esos no tengo más remedio que pegar mi cuerpo junto a ella. Me siento un poco pervertido pero puesto que no lo he hecho a propósito, ni mucho menos, le digo “ups” y le sonrío con picardía. Ella sonríe y me dice que no pasa nada. Joder que cachondo que me he puesto al pegar mi polla contra su perfecto culo y más aún cuando en el siguiente frenazo pega de nuevo su culo contra mi paquete y no se separa de el. En seguida mi pene se endereza y siento que toda la sangre bombea hacia el. Dios que ganas de follarmela. Me está volviendo loco. Presiona su culo contra mi polla erecta, mi corazón late con tanta fuerza que lo debe de estar sintiendo en su espalda.

Puesto que el vagón está hasta arriba y todo a baja altura pasa desapercibido dirijo mi mano bajo el vestidito y la pongo en su coño. Yo no respondo de mis actos. Está chorreando, noto por encima del tanga que está perfectamente depilado, tan solo una línea de pelos en vertical. Empiezo a tocar su jugoso coño mientras aprieta mi polla con su mano y culo. La beso en el cuello tratando de excitarla aún más. Parece que funciona, se le escapa algún gemido. Al llegar a una parada me dice “Nos bajamos”.

Al bajarnos entablamos una divertida conversación. Como quien no quiere la cosa me ofrece ir a su casa. Acabo en un chalé en Arturo Soria. Sin preámbulos nos tiramos en el sofá y empezamos a magrearnos. No puedo más, le bajo el tanga y le empiezo a comer su sabroso coño. Que rico, me lo como todo, cada uno de sus labios, rozo su clítoris, a veces con la lengua otras con la nariz mientras meto la lengua hasta adentro.

Al rato me dice que se quiere tragar toda mi polla. Por mi encantado. Joder menuda mamada que me está haciendo, lo de que se quería tragar toda mi polla iba en serio. Como para decirle que pare.

Mientras le acaricio la espalda, los pechines y estimulo sus apetitosos pezones. Le quiero meter la polla en su caliente coño pero sigue chupándomela con ansia. Le aviso que me voy a correr, ante todo un caballero, me dice que lede de beber. Me corro en su boca. No contenta sigue chupándomela, no se como lo hace pero apenas se me baja la erección 30 segundos y me la vuelve a poner bien dura. Se levanta y se dirige a la mesa del comedor. Apoya su tronco en la mesa y me deja el culo en perfecta posición para un buen doggy. Antes de metérsela le como el coño de nuevo y viendo que su culo parece estar muy limpito me pongo guarrete y le lamo el ojete. Parece que le gusta, gime y dice “joder que gusto”. Mi polla sigue dura. Se la meto hasta el fondo de un buen empujón. Le digo “joder nena que cachonda estás!”, aunque lo de nena sobra. La meto y la saco lo máximo posible tan rápido y fuerte como puedo mientras gime y pide más. Me pide que se la meta por el culo. Se lo vuelvo a comer y le escupo dentro. Dios que apretado que está! Ahora grita, pero de puro placer.

Me grita que empuje más y más pero sin dar explicaciones me niego porque a ese ritmo me correría pronto. Le pego un par de buenos empujones y la dejo metida hasta el fondo de su culo mientras me apoyo levemente en su espalda y empiezo a masajear su clítoris con una mano y meto los dedos de la otra en su precioso coño hasta que siento como su orificio se contrae y se corre anunciándomelo segundos antes. Ahora parece que le falta el aliento, pero yo he recuperado el mió. Saco mi pene del culo y se lo meto en su chorreante coño. Me la follo como un animal que aunque no es mi estilo parece que le encanta. Le pregunto si tiene sed, vuelve a meterse mi polla en su boca y me vuelvo a correr.

En esta secuencia de fotos chupando, vemos a una morena con un buen culo (se la puede ver con el culo en pompa en un par de fotos porno). Lo mejor de todo es como le rompen el culo. Metiendosela por el culo en diferentes posiciones y haciendola gemir.
Después de metersela por el videos culos, el tió se la mete en la boca y la obliga a tragar polla hasta la garganta, cogiendole de la cabeza y apretandola con fuerza para que la tenga toda metida en la boca y así acabe tragando leche.

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En este video porno podeis ver a dos bellezas, una rubia y una morena, que saben lo que es de verdad disfrutar con el sexo. Las muy zorras saben como hacer que te corras con solo mirarlas tragando su leche. Comenzaran calentando el ambiente uniendo sus coños mientras se mueven cachondas preparandose para chupar, que es lo que de verdad le gusta a estas putas. Esta es la parte interesante, las podeis ver en este video chupando culos haciendo un 69 mientras se masajean y es que estas zorras saben lo que de verdad es el porno.

Esto sucedió el verano pasado. En realidad fue fortuito, no fue buscado por mí, pero ocurrió y es lo que cuenta. Soy un hombre de 33 años casado, mi mujer tiene 31 y tenemos un hijo de 5. Nuestro matrimonio es normal y nos llevamos muy bien en todo aspecto.
El verano pasado mis suegros nos invitaron por un fin de semana a su casita de la playa a mi familia y a su otro hijo de 38 años con su mujer de 36 y sus niños de 12 y 10 años.
Llegamos y nos instalamos, aunque la casa es pequeñita, cuenta con un solo dormitorio con tres camas, tiene un living comedor espacioso y cómodo y está muy bien arreglada. En la noche del primer día, preparamos unos traguitos y unos picadillos para celebrar y comenzar a pasarlo bien. Pusimos música y nos pusimos a bailar, cada uno con su pareja. Mis suegros José de unos 67 años y Carmen de 62 son muy alegres y buenos para bailar, de modo que comenzamos a pasarlo muy bien. Después de varios bailes, saqué a bailar a mi suegra. Ella es una mujer no muy alta, de 1,60 m. más o menos, algo rellenita de pelo corto y muy alegre, tiene unas grandes y hermosas tetas que le gusta lucir con escotes pronunciados o poleras ajustadas y un trasero, que sin ser fabuloso, le hace juego con su cuerpo, de nalgas sobresalientes y caderas redondas y abundantes, con una cintura que le permite diferenciar éstas…. en realidad está bastante buena!Bailamos una cumbia, ella estaba muy contenta y reía y bromeaba con todos, al igual que todos nosotros. Al rato, ya los tragos estaban haciendo efecto y nuevamente bailé con mi suegra otro baile tropical, entre balanceo y movimientos, roce involuntariamente con el dorso de mis manos sus grandes tetas, notándolas ricas, ella sólo me miró y sonrió. Yo me atreví y nuevamente ya no tan casualmente volví a rozarle sus tetas por más tiempo. Ella volvió a sonreír mirándome pícaramente.

-¿Le gustan yernito? preguntó en un susurro.

-¡Me encantan! le respondí.
Seguimos bailando y ya me atreví a más y ahora dí vuelta mis manos y le agarré las tetas por breves segundos, pero con una mano en cada una.

-¿Le gustan las tetas de su suegra, yernito? volvió a preguntarme con mirada de caliente, sorprendiéndome yo mismo de la inesperada situación.

-¡Me enloquecen, suegrita! Le respondí- ¡son tan ricas..
-Tenga cuidado murmuró- no nos vayan a pillar…
Terminó el baile y volvimos nuevamente a bailar algo lento con nuestras parejas para disimular, pero ambos ya habíamos lanzado la primera piedra y nos mirábamos disimuladamente. Luego bailamos un bolero y allí si la pude abrazar, pero tenía que disimular al máximo, pues alguien se podía dar cuenta, pero tuve la oportunidad de rozar con mis piernas sus muslos y ella al apegarse a aprovechar bien la mañana para ir a la playa.
Nos fuimos a acostar. Las mujeres primero, pues ya les dije que era un solo dormitorio. Acostados todos, al poco rato, se sentían los ronquidos de mi suegro. Quedamos ubicados mis suegros en su cama del rincón, nosotros con mi esposa y el niño en la cama del medio y en el otro extremo mi cuñado y su señora. Los niños de ellos en unos sofás cama del living.
Todos dormían aparentemente, mi señora con sus pastillita de las noches para relajarse y se escuchaban los ronquidos de los otros. Yo sabía que a pocos centímetros estaba mi suegra, pues mi suegro se acostaba al rincón… En la oscuridad estiré la mano hacia su cama y me topé con su brazo… ella me tomó la mano y comenzó a acariciármela. De pronto ella la subió y la llevó a su pecho, poniéndola sobre una de sus tetas desnudas… La había sacado del camisón y me la daba para que yo la acariciara… mi verga se paró y comencé a acariciar esa grande y hermosa teta… su pezón estaba erguido y durito… era una situación electrizante… mi suegra gemía silenciosamente y hasta me pareció que se acariciaba su entrepierna con su otra mano…
De pronto mi esposa me abrazó y me pidió que la abrazara… tuve que dejar esa rica teta con un último apretoncito de despedida y entre sueño de mi esposa, la abracé. Ella al notar mi erección me dijo calladamente -Mijito, cálmate, ahora no podemos… pero mañana nos arreglaremos… ahora duérmase.
Al día siguiente, me levanté después de todos. Mi suegro y su hijo con los muchachos había bajado a la caleta a comprar mariscos y mi esposa y su cuñada charlaban en el jardín y jugaban con mi hijo. Salí de la ducha y vi a mi suegra en la cocina, preparando el almuerzo. Me acerqué por detrás, la tomé de las caderas y acercando mi cuerpo al de ella, la besé en la mejilla.

-Hola Suegrita la saludé- ¿cómo durmió anoche? -Hola yernito me respondió volviendo la cara para devolverme el beso – ¡dormí medio inquieta Ud. sabe por qué!Acerqué mi miembro que se estaba erectando y lo apoyé en su trasero, entre sus grandes nalgas. Ella estaba vestida con un short blanco y polera roja escotada. Al sentir mi miembro en sus nalgas, ella empujó su potito hacia mí refregándose un poquito y lanzando un suspiro. Entonces yo besé su cuello y subí mis manos hasta sus grandes tetas… ¡oh sorpresa! ¡Estaba sin sostén! -¿Así quería tenerlas, sin sostén, yernito? me preguntó con voz caliente.

-Así suegrita… ¡son tan ricas! -¿Le gustan las tetas de su suegra… de esta vieja, yernito? -Ya le dije que me fascinan suegrita… son súper ricas y me tienen súper caliente! -Y Ud. a mí… respondió empujando su trasero contra mi verga que se acomodaba entre sus nalgas, mientras mis manos acariciaban esas hermosas y grandes tetas, cuyo pezón estaba erecto y duro.

-Ya, yernito me susurró- está bueno…me tiene demasiado caliente… no nos vayan a pillar y echaríamos todo a perder…

-¡Qué lástima, estaba gozando tanto…
-Ya tendremos tiempo me dijo- ahora váyase que no se den cuenta.
Me fui al dormitorio, justo cuando sentí entrar a mi esposa a buscar algo para el niño.

-Ya flojonazo me dijo riendo- eres el último en levantarse, ya va a estar el almuerzo y tú recién vas a desayunar. y riendo me dio un agarrón a mi paquete que aún estaba medio parado.

-Ya vamos a llegar a casa y allí nos desquitaremos mijito ¿verdad? .me dijo besándome y pegando su cuerpo a culo.

-¿Le gusta yernito? preguntó. La pregunta no era nada original, parece que le encantaba hacerla.

-¡Claro suegrita! Contesté- tiene un culazo súper rico! -Me tiene súper caliente, Luis… no sé si aguantaré hasta que nos vayamos… menos mal que mañana nos vamos. Allí todo será más fácil. Anoche…

-¿Anoche? ¿Qué pasó anoche? pregunté -Anoche estaba tan caliente con las caricias que le dio a mis tetas en la cama, que….

-¿Qué? -Que… bueno… ya… tuve que… masturbarme…. menos mal que el viejo no despertó.

-¿Sabe suegrita? Yo la sentí y me tenía súper caliente, me dormí con mi pico súper parado entre las nalgas de su hija…

-La suerte de mi hija… que se come eso tan… rico bromeó.
Yo le tocaba su gran culo mientras hablábamos jugueteando en el agua, para disimular. Ella me tocaba por debajo mi verga.

-Parece que Ud. pasa con su cosa parada me dijo riendo- me dan un a ganas de comérmela aquí mismo…
En eso llegó nadando cerca de nosotros mi esposa.

-¿Cómo lo están pasando? preguntó alegremente -Súper bien respondió mi suegra- hacía tiempo que no desfrutaba tanto del mar!Bueno, el día siguiente pasó entre coqueteos y agarrones con mi suegra… cuando podíamos nos dábamos unos agarrones y un atraque rápido en la cocina, hasta que llegó la hora de la partida. En la capital la vida comenzó nuevamente su rutina. Yo en el trabajo, mi esposa también, mi suegro en su negocio, y mi suegrita sola en la casa…
Eso me tenía inquieto… no hallaba las horas de ver nuevamente a mi suegra. Un día la llamé por teléfono y tuvimos una conversación bien erótica, para una mujer de su edad. Le pregunté cómo estaba vestida, que yo estaba con mi verga parada y la acariciaba al conversar con ella… ella me dijo como estaba de caliente… le hice sacarse sus calzones… me dijo que eran de color negro y que estaba sin sostén, como me gustaba a mí… yo le dije que estaba con mi pico afuera y lo acariciaba… ella me decía que no lo conocía y quería verlo… al final la hice que se metiera los deditos en su concha y se masturbó contándomelo todo hasta que logró un rico orgasmo… después me decía -Por Dios, Luis, lo que me hace hacer…. yo nunca había conversado estas cosas con un hombre, ni menos hacer lo que hice! -No me diga que nunca se ha masturbado suegrita.

-Bueno, sí respondió- si lo he hecho y… a veces aún lo hago… pero sola… sin nadie que lo sepa…

-Ahora lo sabemos los dos, suegrita linda, si supera lo caliente que me tiene.

-¡Y usted supiera lo caliente que me ha puesto desde ese día que me tocó las tetas bailando… uuuffffff!Al día siguiente (miércoles), la llamé de nuevo, pero allí le dije que la iba a ir a ver.
-Espéreme sin sostén y bien sexy, suegrita…. ¡la quiero súper rica! -Pero ¿no será una imprudencia? Me respondió asustada- inventemos algo…. a ver… ¡ya! voy a llamar a mi hija a la noche y le pediré si usted me puede ayudar mañana con un trámite que tengo que hacer… Ud. pedirá permiso un ratito y me acompañará….pero se vendrá para acá y yo lo espero como usted quiere…

-Estupendo, suegrita respondí entusiasmado- ya veo que las mujeres saben hacer las cosas cuando quieren algo!Esa noche sucedió lo planeado y mi esposa me pidió que por favor acompañara a su mamá… Yo me mostré algo molesto, pero disimulando a regañadientes accedí.
Esperé impaciente la llegada de minifalda algo anchita se elevó y pude ver sus nalgas, al parecer tampoco se había puesto calzones…
Nos sentamos en el sofá y después de un brindis, comenzamos a besarnos y a acariciarnos… Le abrí la blusa y dejé sus hermosas tetas al aire sin sacarle la blusa… las besé y lamí sus pezones duros, chupándoselos, ella lanzaba gemidos y suspiros, mientras con sus manos trataba de liberar mi pico…
Yo me enderecé un poco y bajé mis pantalones y slip, dejando libre mi gran verga totalmente parada -¡Ohhhhhh! ¡Que grande!… ¡qué hermosa!& ¡Oh cielos!… es…. preciosa… exclamó y comenzó a acariciarla con sus manos….- ¡mi hija come de lo mejor! -Ahora sé a quien salió tan caliente mi esposa…-exclamé riendo.
Continué con mis caricias, la falda la tenía a medio muslo, acaricié sus piernas y subí su falda… efectivamente, no se había puesto calzones….

-Suegrita…. veo que está bastante preparada… le dije acariciando con mi mano su zorrita desnuda, con pocos pelos y bastante húmeda.

-¿No le gusto así, sin ropa interior? Ayer estuve todo el día sin calzones ni sostén esperando que usted apareciera… al final después de la pajita por teléfono, me tuve que correr dos más…¡me tiene demasiado caliente yernito!Yo me agaché y comencé a besar sus muslos, comencé a lamer sus piernas, arrodillado en la alfombra… ella se recostó y entreabrió más sus piernas, viendo su zorra peludita y rica… sus labios mayores bastante grandes y los menores se veían perfectamente, pues tenía la concha mojada y entreabierta de caliente… era una concha de película… la acaricié con mis dedos… estaba exquisita… luego la besé… ella exhaló un suspiro y se removió en el sofá… mi lengua fue poco a poco lamiendo esos labios gruesos y calientes, mojados y peluditos, ansiosos de recibir una caricia como la que yo le iba a prodigar… ella gemía y suspiraba como esperando la arremetida de mi boca… se tocaba sus propias tetas con sus dedos estrujaba sus pezones… yo con mis manos bajos sus nalgas disfrutaba de acariciar ese rico poto mientras con mi boca comía esa rica concha… saqué mi lengua y lamí esos labios gordezuelos, separándolos y metiendo la punta en su rica concha… el aroma me volvía loco… aroma de hembra en celo… de mujer ardiente… de madura caliente y deseosa de ser culeada… mi lengua entró en su capullo y me di maña para lamer y chupar ese manjar de zorra… quizás más rica que la propia concha de mi mujer, su hija… De pronto encontré su botón… su clítoris salía como un centímetro fuera de su vulva… hacia allí dirigí mi ataque… ella sintió como una corriente eléctrica, se removió en el sofá , gimió y comenzó a lanzar grititos que cada vez fueron más fuertes… gritaba y se movía como loca, como escabullendo esa lengua que perseguía su clítoris y su goce…estaba gozando…. estaba teniendo el primer orgasmo con su yerno….

-¿Le gusta la concha de su suegra, yernito…. le gus…ta… comer…le la…. zo…rrita…. ¡ayyyyyyy, ayyyyy, aaaaaaagggggg….. Le gusta la zorrita de su sue…graaaaaaaaaa…. yer…ni&to…¡cómasela… cóma…sela… toda…aaaaaaagggggg……ayyy…..ya no puedo…..máaaaaas….ya…. No…puedo….. Cóma….sela…yer…nito….por la puta….. Por la pu….ta….qué riiiico….aaaaaag parece que le gustaba mucho hablar mientras acababa…. sus preguntas eran las mismas de siempreDe pronto, se dejó caer… había tenido como tres o cuatro orgasmos. La dejé tranquila… mi cara estaba empapada d comencé a pajearla al ritmo de su mamada, ella se removía gozando, cuando de pronto ya no aguanté más y comencé a lanzarle chorros de semen a su boca… ella tosió, se atragantó pues según supe después era su primera mamada, pero le gustó demasiado, pues no soltó mi pico por nada del mundo y continuó chupando y tragando leche hasta dejarlo seco.

-¿Le gustó, yernito -me preguntó como era su costumbre- le gustó como su suegrita le chupó el pico? Es mi primera vez… me da vergüenza, pero así es… ¿cómo lo hice? ¿Le gusta que su suegra le chupe su pichulita, igual como se la chupa mi hija? Su suegrita es una degeneradita ¿no es cierto? -Suegrita… ¡Ud. la chupa de maravilla! ¡Ni parece que nunca lo hubiera hecho! ¿A usted le gustó, suegrita? -Es lo más rico que he hecho en mi vida… respondió- ¡tantos años sin haber probado ese manjar!… claro que el viejo es tan puritano que nunca me lo pidió.
De allí nos fuimos a su dormitorio y ya ambos desnudos, en la cama dimos rienda suelta a nuestra lujuria contenida tanto tiempo.
-A mí me gusta arriba me dijo cuando ya tenía mi pico en la entrada de su rica zorra. Ella me dio vuelta y me fue montando poco a poco… puso la cabeza de mi pico a la entrada de su concha y se dejó caer sobre ella, lanzando un grito de placer y triunfo al sentirse casi traspasada por mi gruesa verga. Sentía su concha apretadita, a pesar del uso que le debe haber dado en su vida.

-Ahhhyyyyyyyy…. ¡que riiiico…! ¡Uuuffffff que rica pichula tiene yernito!…. por la puta …. ¡Que rico… que riii….cooo… así… así gritaba empujando su cuerpo sobre el mío- así… por favor….. Más….másssss… que rico por la chucha….. Es dema…sia…do…. ayyyyyyy ¡estoy acabando…de nuevooooo!… Ayyy yernito por la puta que rico…. que rico su picoooooo…
Realmente su zorra era como un guante, estrecha a pesar de su edad y súper caliente.
Entre gritos me hizo acabar a mí también y se juntaron en su concha sus líquidos con mi leche en un orgasmo simultáneo que hacía tiempo no experimentaba….. La madura era súper caliente y súper rica.
Quedamos desmadejados en la cama respirando entrecortadamente… con los sentidos casi perdidos, pero con una felicidad tremenda de haber descubierto esa pasión que ambos sentíamos y que ahora sería una entrega mutua por mucho tiempo.
Después de descansar un rato, nos duchamos juntos y yo regresé a mi trabajo, poniéndonos de acuerdo sobre lo que le diríamos a mi esposa (su hija) y la forma de volver ajuntarnos, pues nos quedaba mucho todavía que hacer entre ambos.
Desnuda me fue a dejar a la puerta de la casa, prometiéndome que se pondría sólo un vestido sin calzones ni sostén, cada vez que la visitara, quedando en evidencia que era sólo el comienzo.

En este video porno podeis ver a tres zorras lesbianas chupando culos y coños. Las tres colocadas en fila en una escalera se lamen enteras sus cuerpos desnudos, mientras que cada una de ella no deja de tocarse su coño mojado. Se ve como estas maduras han hecho mas videos chupando ya que se las escucha constantemente gemir de placer. Despues de correrse todas ellas, se restriegan sus sudorosos cuerpos y besan sus bocas llenas de su leche saludando a la camara, pues solo es el principio de este video porno…

Disfrutó en la obra comiendo pollas, tragando leche y dejándose romper el culo

Siempre tuve complejo de polla pequeña. No sé si mis 14 cms. dan la media nacional, o si es verdad que el tamaño no importa; pero, lo cierto, es que hubiese preferido un buen pollón, de, al menos, 20 cms. a una lotería primitiva. Puede que este complejo influyera en la sensación que siempre me quedaba después de follar con mi mujer de que ésta no había quedado convenientemente satisfecha, pese a que me considero un artista comiendo coños. Muchas veces me desperté agobiado tras una pesadilla en la que se follaban a mi mujer y disfrutaba más que nunca la muy guarra.
Nuria, mi mujer, es una chaba de 39 años de muy buen ver. Tiene buenas tetas, aunque un poco caidas después de tres embarazos, y, sobre todo, un culo imponente, como para sembrar nabos. Es una madurita apetecible que cuando se pone minifaldas todavía pone caliente a más de uno que anda salido por ahí. Nuestra vida sexual puede considerarse normal (un par de polvos a la semana), y he logrado, después de varios años de insistencia, que mi mujer me la chupara, aunque cuando lleva un rato chupando o cuando sale líquido preseminal, siempre le dan arcadas y deja inmediatamente de hacerlo. De francés “bebido” nada, por tanto. Tampoco conseguí nunca, en quince años de matrimonio y varios más de experiencia prematrimonial, coger su culo, tan sólo alguna vez alcancé a introducirle mi dedo índice en el ano, teniéndolo que retirar rápidamente al decirme que tenía mucho dolor. Nuria, eso sí, se deja comer el coño todas las veces, dice que tengo una lengua maestra, y eso me hace sentir halagado por una parte y agobiado por otra, pues siempre se refiere a mi lengua, nunca a mi polla de 14 cms.. Nuria me dice que tiene buenas corridas, aunque tampoco nunca conseguí follarla más de una vez en un día. Soy empresario de la construcción y Nuria desde hace algunos meses me acompaña al trabajo, haciendo labores de secretaria. Ha ido adquiriendo experiencia en este tiempo, tanta que ya hace sola algunos presupuestos y que, incluso, controla la evolución de algunas obras. El negocio nos va muy bien y en este momento tenemos en la provincia de Málaga más de cinco obras en marcha. A veces pido a Nuria que vaya sola a algunas obras, dividiéndonos así el trabajo. Mis encargados, al principio, tuvieron reparos en admitir a una mujer dirigiendo sus tareas, pero, poco a poco, van confiando en ella, y se dejan gobernar. Especialmente me llamó la atención el cambio de aptitud de Miguelón y su cuadrilla, que hacen una reforma en Torremolinos y que de parar la obra al principio no admitiendo los consejos de mi mujer, han pasado a no dar más la lata, hasta el punto de no saber nada de ellos desde hace algunas semanas. Nuria se encargaba todos los días de dirigir la reforma.
Hace una semana me decidí a visitar la obra de reforma de Torremolinos, por sorpresa, quería conocer la evolución de la misma y no avisé a mi mujer, pues se enfadaba cuando seguía sus pasos, pues parece que no confiaba en ella, según luego me regañaba. Así que esperé a las seis de la tarde, cuando todos los obreros dan de mano, y me fui a la obra. Era la reforma de un local comercial para un supermercado, más de 1.000 metros cuadrados, y nos quedaban sólo dos meses de plazo para terminarla. Cuando llegué, la puerta de acceso a la obra estaba cerrada y ya se había ido todo el mundo. O eso creía yo, pues oía de fondo un ruido muy raro, de varias personas, que procedía de la obra. Como nadie me esperaba, y tenía copia de las llaves de acceso, me colé con sigilo en el local, a ver qué estaban haciendo. Al final, en una de las habitaciones, todavía en bruto, parece que había una luz tenue y, a medida que me aproximaba, era más fácil distinguir los sonidos, jadeos extraños por una parte, risa y alboroto por otro. Las paredes de la habitación todavía estaban en ladrillo tosco, con algunos boquetes por los que se podía ver el interior, y a uno de ellos me asomé, descubriendo una escena que por poco provoca mi desmayo: Miguelón estaba morreándose con Nuria, los dos de pié. Mi mujer con las tetas al aire y su minifalda subida hasta la cintura. Tres obreros más de la cuadrilla miraban la escena sentados en una esquina de la habitación y bebiendo cervezas, mientras que otro, de pie, se pajeaba contemplando la escena. Miguelón besaba a mi mujer con frenesí, como queriéndole comer la lengua, le chupaba la boca mientras con las dos manos la aproximaba hacia sí agarrándola por el culo. De pronto le comía la boca con violencia, como pasaba a chuparle el cuello o a comerle las tetas, manteniendo siempre bien agarrado el culo, apretando y separando los cachetes de mi mujer.

- Fóllate a esa putona, Miguelón, follátela bien que ahora vamos nosotros. Así, así, señora Nuria, vamos a follarte mejor que el cabrón de tu marido. Ja, ja, ja…, y no paraban de beber cerveza a gañote y de decir improperios.
Miguelón, de pronto, apartó las dos manos del culo de mi mujer y las llevó hasta sus hombros. El dedo pulgar de la mano derecha lo metió en la boca de Nuria, que lo chupaba como un caramelo, con una cara de ramera que jamás le había visto, mientras que con la mano izquierda empujaba el hombro hacia abajo, provocando que Nuria se pusiera en cuclillas. De pronto, la cara de mi mujer estaba ante el paquete impresionante de Miguelón, que, aunque llevaba pantalones americanos, hacía ver un enorme bulto que, sin duda, mi mujer conocía muy bien por la confianza con la que abría su portañuela e introducía una de sus manos. De la bragueta de Miguelón salió una polla de considerable tamaño, mucho más grande que la mía, descapullada, sobre la que Nuria se avalanzó despavorida. Me sorprendió el comportamiento de Nuria, que a duras penas quería comerme la polla, cuando chupaba con gula el enorme capullo que se le mostró delante. Nuria engullía la polla de Miguelón con maestría, sin duda había aprendido mucho en los últimos meses. Se introducía en la boca los casi 20 cms. de Miguelón para luego sacarla completamente y hacer como si se pintara los labios. Daba lametazos, escupía la polla antes de introducírsela otra vez casi entera, recorría el tronco de Miguelón hasta su base, casi haciendo perder el equilibrio del encargado que todavía tenía los pantalones por los tobillos, besaba los huevos sudados de Miguelón, se los metía en la boca y los chupaba como una loca. Miguelón jadeaba y disfrutaba, haciéndome un cabronazo, y mi mujer no paraba de darle placer con su lengua. Nuria agarró la polla de Miguelón por su base con las dos manos y empezó a hacerle una paja de campeonato a mi encargado mientras mantenía el capullo en la boca, dando lenguetazos, cuyos chasquidos yo escuchaba a la perfección, a pesar del jaleo que armaban los tres cerveceros mirones. De pronto Miguelón comenzó a tensar los muslos y los gemelos poniéndose de puntillas y lanzando un aullido que rompió mi corazón. Estaba corriéndose en la boca de mi mujer, con abundancia, tanta que Nuria abría la boca y apenas podía contener la leche del encargado que salía a borbotones inundando la boca, la cara, incluso el pelo de mi mujer, que estaba echa una verdadera guarra, y que disfrutaba con lo que hacía.
Mientras Miguelón se relajaba y quedaba exhausto, mi mujer le limpiaba la polla divinamente, como queriendo dar vida nuevamente a la serpiente que tenía delante. Mientras tanto, el obrero que de pie se pajeaba viendo a mi mujer y a Miguelón, se acercó rápidamente a mi mujer, y también ofreció su polla a la boca de Nuria que nada más abrirla recibió otra descarga tan abundante como la del encargado. El obrero lanzaba trallazos de leche que cubrían la cara de mi mujer, que aunque lo intentaba, no conseguía captarlos todos con su boca. Allí estaba Nuria, mi mujer, que casi todas las veces se hacía conmigo la estrecha, de rodillas en la obra recibiendo leche a raudales, con las tetas al aire, la falda zafada y el pelo y la cara llenos de lefa, con una cara desencajada, pidiendo más guerra, como una putona en celo.
Cuando mi mujer hubo terminado de mamar, Miguelón y el otro se apartaron a una esquina para beber una cerveza, y los tres obreros que antes observaban, se reían y decían improperios, se pusieron de pie y se dirigieron al centro de la habitación, donde Nuria estaba todavía de rodillas.

- Ven, levántate putita, que esto todavía no ha sido nada, le decía uno de los obreros ofreciéndole la mano para que mi mujer se pusiera de pie.
Mientras, los otros dos obreros, cogían dos bidones de la obra y separándolos un par de metros colocaban en lo alto varios tablones de madera, creando como una mesa rudimentaria que les llegaría a la altura de la cintura. Nuria se puso de pie y el obrero que la alzó se fue con la mano directamente a su coño, separándole las braguitas, y metiendo un par de dedos en su chocho. Mi mujer debía estar muy mojada y caliente, pues los dedos entraron con mucha facilidad y las bragas se veían chorreando. El obrero, con dos dedos en el chocho, le tiraba del pelo hacia atrás y acercaba su boca al oido diciéndole cosas guarras que todos escuchábamos.

- Cómo me gustas jefecita. Hoy te vamos a partir el culo, lo sabes, te vamos a follar bien follada, y tu maridito de los cuernos no va a poder entrar por la puerta. Ah, jefa, y después de follarte quiero que me dés un anticipo, sabes. Pídele dinero al cabrón de tu marido para nosotros, que todos lo días vamos a darte tu ración de polla, como te mereces.
El obrero acercó a mi mujer hasta la zona de los tablones, tirándole de los pelos y le ordenó:
- Ahora desnúdate enterita para nosotros y danos un besito en la polla, putona, que lo estás deseando.
Nuria se quitó la falda y las braguitas quedándose únicamente en tacones, mientras que los tres obreros apostados enfrente se deshacían de sus pantalones y camisetas. Estaban sucios y sudados del día de trabajo y se movían sus hermosas pollas apuntando a mi mujer. El que lideraba el grupo, tenía una polla de enormes dimensiones, unos 25 cms. diría yo (qué envidia), con un capullo oscuro y un calibre impresionante. Era un pollón de campeonato que apuntaba al cielo con potencia. Los otros dos también calzaban buenas pollas, una de unos 18 cms. y otra de más de 20 cms. Sin duda, mi mujer se iba a dar el lote, la muy putita. Nuria se agachó y comenzó a chupar el mástil de 25 cms,, pajeándolo al mismo tiempo. Los otros dos obreros se aproximaron, y mi mujer comenzó también a propinarles lenguetazos en sus respectivos capullos. Cuando las pollas estaban en plenitud de acción, el dueño del superpollón, que dominaba a mi mujer dijo.

- Vamos a darle su merecido a esta putita, compañeros.
Entonces mi mujer, que, sin duda, no era la primera vez que hacía esto, se subió a los tablones alzando el culo y poniendo su coño chorreante a la altura del pollón de 25 cms. El obrero no hizo mucho esfuerzo para clavar entera la polla en el coño de mi mujer, mientras que Nuria jadeaba como nunca la había escuchado y se inclinaba hacia atrás comiéndose al mismo tiempo las pollas de los otros dos obreros, entre lamentos y quejidos de placer. La enorme polla del obrero penetraba a mi mujer con potencia hasta que mi mujer tuvo las primeras convulsiones. Estaba corriéndose como una loca y no dejaba de comerse las otras dos pollas.
Cuando mi mujer se hubo corrido el obrero sacó su polla de 25 cms. y comenzó a refregar su capullo en el clítoris de mi mujer, que seguía entonces corriéndose sin parar. Los otros dos obreros excitados comenzaron a eyacular abundantemente en la cara y la boca de mi mujer, que aguantaba los lechazos y que se derretía de gusto con la polla que acariciaba su clítoris y que demostraba tener mucho aguante.

- Ahora voy a follarte el culito, putita. Te gusta mi polla verdad, pues ya nunca tendrás que hacer esfuerzo para cagar, puesto que te voy a romper el culo. Seguro que el cabrón de tu marido nunca te ha follado como yo te voy a follar.
El obrero cogió por la cintura a mi mujer, que todavía escupía leche a raudales, y la puso a cuatro patas en la mesa, para comerle el culo con muchas ganas. Yo creo que Nuria se corría de gusto otra vez. El obrero, mientras le comía el culo a mi mujer, llevaba la mano a su boca y a su cara, coleccionando restos de leche de las corridas de sus compañeros, y metía la leche en el culito de mi mujer para que le sirviera de lubricante, metiendo primero un dedo, luego dos, hasta tres, sin que la puta de mi mujer rechistara; todo lo contrario, echaba el culo hacia atrás como queriendo que esos dedos la penetraran más profundamente. Cuando el culo de Nuria estaba bien lubricado, el obrero cogió en brazos a mi mujer y la puso de rodillas a cuatro en el suelo, como una perrita. Se dispuso detrás de ella agachándose y apuntó al orificio anal de mi mujer que chorreaba saliva y leche. Yo pensaba que ese pollón no lo aguantaría Nuria, pero, sin embargo, resistió estoicamente. Sólo dio un gritito de sufrimiento cuando el obrero apretaba su capullo con fuerza contra el esfínter anal de mi mujer. Pero una vez que traspasó la barrera, el obrero introdujo poquito a poco su enorme polla en el culo de mi mujer, que lo movía en círculos y gritaba más y más como poseída. El culo de mi mujer estaba tan estrechito que, sin duda, esto haría que el obrero, con su enorme pollón de 25 cms. se corriera pronto en las entrañas de mi mujer, dejándose entonces caer sobre ella y comiéndole la nuca en ese momento. Nuria cayó también sobre el suelo con la cara de lado, desencajada, mirando hacia donde yo miraba por un boquete. Estaba guarra, muy guarra, con el pelo pegajoso, todo el maquillaje corrido, la cara llena de leche, y un enorme obrero, sudoroso y satisfecho, sobre su espalda, con una polla de 25 cms, en su culo que había sido la delicia de mi mujer.
Pronto todos los obreros y Miguelón el encargado comenzaron a recoger, mientras mi mujer continuaba en el suelo, yaciente, totalmente salida, corrida, satisfecha. El obrero del superpollón hizo una seña a los otros y todos se acercaron en corro a mi mujer que, sabiendo lo que le esperaba, se volvió y se tumbó entonces boca arriba.

- Y ahora, una duchita calentita, para que el cabrón de tu maridito no piense que has follado en la obra.
Las cinco pollas apuntaban al cuerpo de mi mujer, comenzando a mear sobre ella durante un buen rato. Nuria solo cerraba los ojos y retozaba en el suelo encantada, como si de verdad fuera una ducha relajante lo que le ofrecían los obreros.
Aquella tarde descubrí que en casa tenía toda una puta, un putón verbenero, que sí que disfrutaba con la pollas grandes, con lo que yo no podía darle. Pensé entonces en irrumpir en la habitación en obras y provocar un escándalo, pero opté finalmente por salir nuevamente con sigilo e irme llorando y desesperado. Llevé al coche hasta un descampado y recordando las escenas que había vivido, comencé a ponerme cachondo y me hice una paja de campeonato. Desde entonces, Nuria dirige casi todas las obras, siendo el encanto de todos los encargados y obreros de la cuadrilla. Eso sí, he tenido que subir el sueldo varias veces a toda la plantilla y todas las noches, cuando vuelve a casa, me deja olisquearle el coño y comérselo, notando yo unos sabores raros, que cada vez me gustan más, y que ella comenta que son producto de los desarreglos hormonales propios de su edad. Me he vuelto un cabrón consentido, ¿me estaré volviendo también maricón?, cualquier día salgo yo también a buscar una polla de 25 cms. que resuelva mi curiosidad, y, sobre todo, mi complejo de polla pequeña.

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