La primera vez que hice una chupadas a una polla, aún en mi inocencia sexual, fuí muy torpe, apenas entraba en mi boca el glande y poco más, me dolia la mandíbula de tenerla abierta y en tensión y un par de veces me tuvo que pedir que tuviera cuidado con mis dientes. Me resultó asqueroso, por supuesto no deje que se corriera en mi boca y en cuanto llegué a casa me lavé dos veces los dientes y me enjuagué la boca cerca de media hora.
Ahora, sin embargo desde que estoy con mi novio es algo que me encanta hacerle, y mes estoy volviendo una experta en mamadas.
Dice que le encanta, que nadie se lo ha hecho tan bien como yo, que le gusta mucho mi manera de hacerlo y me lo pide muy a menudo. A mi la verdad me encanta que me lo diga aunque agache la cabeza un poco avergonzadilla.
Ibamos de viaje en su coche, los dos solos, salimos por la tarde y enseguida se nos hizo de noche, tampoco era ningún puente ni vacaciones por lo que por la carretera no circulaban muchos coches, practicamente ibamos solos. Los dos estabamos deseando hacer ese viaje y compartir las noches solos, poder acariciarnos desnudos, oler y saborear nuestra piel tranquilamente sin tiempos y sin taparnos la boca ya que no vivimos solos. Ibamos hablando de todo lo que podiamos hacer y yo recreaba en mi cabeza cada una de sus palabras, nos imaginaba abrazados, apretandome las nalgas, chupando tetas…
Mi cuerpo y mi coñito comenzaban a reaccionar. Cojí su mano y me la introduje por el escote y comenzó a apretar mi pequeño pecho, se chupada un dedo y comenzó a acariciarme el pezón con el, este enseguida se endureció. Yo me acerqué aflojandome el cinturón de seguridad y comencé a besarle el cuello, a chuparle y darle mordisquitos.
Le chupé el lóbulo de la oreja que se que le gusta y a comerme su oreja entera, mientras mi mano ya andaba rodenadole por el paquete, por suerte llevaba pantalón de chandal y con su ayuda se lo pude bajar para poder sacar su pene. Lo empecé a acariciar, suavemente, de arriba a abajo. Me las apañé para introducir mi cabeza entre su brazo y sus piernas sin obstaculizar la palanca de las marchas y allí tenia su polla, tan cerca de mi, lo podia oler y su olor me excitaba. Con la puntita de la lengua acaricié la punta del capullo haciendo circulos hasta chuparlo como un caramelo, oía su respiración cada vez un poquito más alta lo que me daba mas ganas de hacerle disfrutar.
Jugueteé primero un rato, chupando pijas de arriba a abajo, serpenteando. Con mis dientes y muy muy delicadamente le acaricié y mordisqueé. Le notaba ansioso por que me lo metiera en la boca. En otra situación me hubiera agarrado la cabeza y me lo hubiera metido hasta el fondo pero en esta situacion era yo la que decidia, él seguia conduciendo. Jugueteé un poco más y al fin me metí el pene entero en mi boca, todo lo que pude hasta rozar en mi garganta.
Se la chupé con todas mis ganas, deprisa moviendo a la vez mi lengua, saboreando polla. A veces me la metia tan adentro que casi me daban arcadas, y ahi seguiamos yo subcionadole y el disfrutando. De vez en cuando veia las luces de algún coche que nos pasaba, pero era imposible que nos vieran aunque yo estaba un poco nerviosa porque a veces pasabamos por tramos iluminados donde podiamos ser perfectamente vistos, pero esto no fue inconveniente para la comida de polla.
Estaba undida entre sus piernas cuando me dijo “cuidado, cuidado” asustada me levante pensando que pasaria algo en la carretera, o que pasaria la guardia civil, pero mi novio no me dejo levantarme y agarrandome la cabeza intentó introducirme su pija otra vez en la boca pero fue un poco tarde. El “cuidado, cuidado” era porque se iba a correr y al final corrida facial.
Resultó un poco guarro pero muy excitante para los dos.
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