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Nunca os habeis encontrado con una de vuestras primas que con el paso de los años se han convertido en unas verdaderas bellezas expertas en el sexo brutal? Pues yo no solo me la encontre sino que ademas la tuve mamando junto con la zorra de mi novia. Aqui os dejo el relato erotico de lo que me ocurrio

Mi prima se clavó mi polla sin ponerme un condón. Comenzó a cabalgarme, mi novia puso su coño sobre mi boca y comencé a comerlo mientras ella se besaba con mi prima y se comían las tetas.

Me llamo Juan y lo que os quiero relatar pasó este verano. Un hermano de mi padre había alquilado una torre en un pueblo costero de Cataluña en agosto y nos invitó a toda la familia. Yo no tenía muchas ganas de ir, pues había hechos planes con mi novia, Paula, pero ante la insistencia de mis padres para que fuéramos acabé por aceptar ir unos pocos días, a diferencia de mis padres que iban a ir dos semanas. Finalmente un día a mediados de agosto llegamos a la estación del pueblo y esperamos a que viniera a recogernos mi tío. Yo mientras esperaba no podía dejar mi mirar a mi novia, que vestía unos pantaloncitos tejanos cortos y un top.

Es bajita, sobre metro sesenta, pero tiene unas buenas tetas y un culo que me vuelve loco. En el aspecto sexual no me puedo quejar porque siempre hacemos de todo y a ella le encanta. Al final llegó mi tío y tras presentarle a mi novia subimos al coche. La casa no estaba en primera línea de mar, pero tenía una pequeña piscina, por lo que no hacía falta ir a la playa.

Al llegar a la casa y tras saludar a todos los parientes me quedé de piedra al ver a mi primita Sonia. Acababa de salir de la piscina y sus pezones se marcaban en el diminuto bikini que llevaba. Le di dos besos, sin poder evitar excitarme ante su cuerpo. Había crecido mucho desde la última vez que la vi. Aunque solo tenía un año menos que yo había tardado en desarrollarse. Pero eso no había evitado que me hiciera varias pajas en su honor, pues siempre me había dado mucho morbo.

• Tenía ganas que llegaseis primo – me dijo con una sonrisa. • Aquí con los mayores me he aburrido un poco. • No te preocupes que ahora llega la fiesta.

Entonces le presenté a mi novia.

• Tío, ¿en que habitación dejo las mochilas? • En la de Sonia. Debajo de su cama ahí otra y si las extendemos podréis dormir los tres bien.

Mierda, pensé. Yo quería estar en una habitación solo con Paula para poder follármela tranquilamente por las noches, pero bueno que le íbamos a hacer. En aquel momento no sabía lo mucho que me divertiría en la habitación de mi primita.

Dejamos las cosas en la habitación y nos fuimos a dar un baño antes de comer. El resto de la tarde lo pasamos en la casa. Por la noche decidimos salir por la ciudad de fiesta. Sonia nos llevó a la zona de bares y estuvimos en varios. A mi no me gusta mucho bailar pero Paula y Sonia se lo pasaron en grande bailando. En más de una ocasión bailaron agarradas y eso me provocó una gran calentura.

Volvimos a la casa algo borrachos y al entrar tuvimos cuidado de no hacer ruido para no despertar a nadie. Yo caí en la cama rendido, tras quitarme la ropa y quedarme en calzoncillos. Observé que tanto mi novia como mi prima hacían lo mismo y se metieron en la cama en ropa interior solo.

Cuando me pensaba dormir, noté una mano sobre mi polla. Vi que Paula se acercaba a mí y empezaba a besarme el cuello. Yo bajé mi mano y la introduje entre sus bragas. Estaba mojadísima y mis dedos entraron sin problemas en su coñito.

• Fóllame cariño – me suplicó a la oreja.

En ese instante me acordé de mi prima. Me giré y vi que estaba con los ojos cerrados.

• Vale cariño pero no hagas ruido – murmuré con una sonrisa, ya que Paula es bastante expresiva cuando follamos.

Me levanté con cuidado y busqué un condón en la mochila. Me lo puse y me volví a meter en la cama. Mi novia no tardó ni un segundo en colocarse encima de mí y clavarse mi polla hasta el fondo. Empezó a cabalgar como una loca y yo empezó a jadear. Yo de vez en cuando miraba a mi prima que parecía profundamente dormida. Agarré las tetas de mi novia y las comencé a chupar a lo que ella respondió con más gemidos.

Intentando que no hiciera mucho ruido le acaricié la cara con la mano y le introduje un dedo en la boca, que ella chupo con deleite. Paré un momento y le dije que se girase. Me coloqué encima de ella y continué clavándole mi polla hasta el fondo, sin dejar de besar su boca y tocar sus petas. Noté que comenzaba a jadear de manera entrecortada, por lo que sabía que estaba a punto de correrse.

Aceleré mis embestidas y finalmente ella se corrió. Continué bombeándola al mismo ritmo y en menos de un minuto me corrí yo también. Me quedé exhausto y me dejé caer sobre el cuerpo de mi novia, abrazándola. En ese instante me pareció oír un leve gemido, que no provenía de mi novia. Me giré pero mi prima estaba vuelta de espaldas.

A la mañana siguiente nos levantamos algo tarde y tras aguantar las bromas de mi padre y mi tío sobre el hecho de salir hasta tarde y dormir mucho nos dimos un baño en la piscina. Por la tarde fuimos al pueblo y estuvimos tomando algo en una terraza hasta que anocheció. Mi prima no comentó nada de la noche anterior y yo empecé a pensar que la noche anterior había estado durmiendo de verdad. Volvimos a cenar y poco después nos cambiamos para salir de fiesta por la noche. Fuimos al mismo sitio que la noche anterior, pero probamos otros locales. De igual manera llegamos algo borrachos.

• Podríamos bañarnos desnudos – insinuó mi novia.

A mi la idea no me desagradó pues vería a mi prima desnuda, pero el hecho que pudieran despertarse mis tíos o mis padres y vernos a todos en pelotas en el jardín…

• Mejor lo dejamos para otro día. • Eres un aguafiestas, primo, dijo Sonia y sonrió.

Llegamos a la habitación y como el día anterior nos acostamos solo en ropa interior. A diferencia del otro día, yo me acosté en medio de la cama y no en un lado. Mi novia se acercó y me tocó por debajo de las sábanas.

• Está mi prima – le dije al oído. • Joo, pero seguro que no se entera, dijo mientras me agarraba más fuerte mi polla que comenzó a crecer ante el contacto. – Es que estoy muy cachonda. • Yo también, dijo mi prima con una sonrisa. Me giré y la vi. que nos miraba sonriendo. • Pero seguro que tú no quieres hacer un trío, indicó con voz apenada pero sin dejar de sonreír. • Eso esta hecho, sonreí yo que no me podía creer lo que estaba pasando.

Me destapé de la sábana y quedó a la vista mi polla sujeta por la mano de Paula. Yo me atraje a mi prima y la comencé a besar a la vez que introducía mi mano en sus bragas. Estaba muy mojada y mis dedos entraron sin dificultad. Mi novia me comenzó a besar el cuello y me giré para responder a sus besos. En un momento nuestras tres lenguas se juntaron. Me incorporé y me quité los calzoncillos a la vez que buscaba un condón. Me lo puse con más velocidad que nunca en mi vida.

• Mira lo que tenemos para ti, dijo mi novia y comenzó a besar mi prima y esta respondió a sus caricias.

Me estiré entre ellas sin dejar de acariciarlas por todo su cuerpo. Me puse de rodillas y con cada mano comencé a masturbarlas.

• Bueno, dije con una sonrisa viciosa. • ¿A cual me follo primero? Mi novia se levantó y me comió la boca y me dijo al oído: • Fóllatela primero que quiero que te corras dentro mío.

Sin pensármelo dos veces comencé a follarme a mi prima a lo bestia, mientras acariciaba a mi novia, que no dejaba de meterse sus dedos en su coñito.

• Te gusta que te folle tu primo ¿verdad? • Siiiiiiiiii, no pares, no pares – gemía mi prima.

Seguí bombeando un rato hasta que decidí que mi novia también se merecía su ración de polla. Se la clavé de golpe y introduje tres dedos en el coño de mi prima mientras me follaba a mi novia. Debido a la excitación que tenía no tardé en correrme.

• Me voy a correr – dije. -¡Córrete en mi boca! – exclamó mi novia.

Saqué mi polla y me quité el condón. Me la meneé un par de veces y comencé a correrme. Mi novia abrió la boca hambrienta, al igual que mi prima y entre las dos se tragaron toda mi leche.

Yo caí rendido en la cama, y mi novia se abalanzó sobre mí y comenzó a besarme por el cuello y el pecho. En eso que noto que unos labios se cierran sobre mi polla y veo a mi prima que intenta reanimarla. Por la excitación que tenía y el morbo que me producía la situación no tardó en conseguirlo y mi prima sepuso encima de la polla sin pensar en ponerme un condón ni nada. Comenzó a cabalgarme mientras mi novia le comía las tetas.

• Ponte encima cariño que así te podré comer el coño.

Mi novia puso su coño sobre mi boca y comencé a comerlo mientras ella se besaba con mi prima y se comían las tetas mutuamente. Finalmente mi prima se corrió y mi novia reemplazó su lugar. Por suerte mi novia estaba a punto de correrse y tras cabalgar sobre mi polla un minuto tuvo su orgasmo, pues al poco rato noté que no aguantaba mas.

• Me corro – gemí.

Mi novia se quitó de encima y ella y mi prima se abalanzaron sobre mi polla para tragarse toda mi leche. Tras eso caímos los tres rendidos en la cama. Al día siguiente nos levantamos más tarde que el anterior, pues nos levantamos a la hora de comer.

• Bueno parece que anoche la fiesta fue más dura que el otro día – bromeó mi tío.

Si él supiera, pensé con una sonrisa.

Aquella misma tarde mi novia y yo nos fuimos de la torre, pues no habíamos pensado quedarnos más que esos dos días. La verdad es que fue una lástima irnos después de aquella noche pero no podía dejar de pensar en como sería el reencuentro con mi primita. Pero es otra historia.

Relato erotico sobre un hombre que se tira a su suegra y como le acaban pillando.

El padre de mi esposa, Francisco, es un hombre muy adinerado de 69 años. Yo lo conocí hace ya un lustro en un foro internacional para presidentes de empresas y por razones de piel simpatizamos enseguida a pesar de ser él 35 años mayor que yo. Creo que se impresionó por ver que a mi edad tenía los cojones suficientes como para mantener mi propia compañía, y la amistad se hizo genuina y rápida.
Al tiempo de frecuentarnos profesionalmente, conocí a su hija y me enamoré de ella. Francisco no opuso resistencia. Al fin de cuentas era evidente que la unión sería mas que algo sentimental una virtual fusión de capitales.
Un año después de mi matrimonio, su esposa falleció y un año más tarde, luego de un viaje, él anunciaba que había contraído en secreto nuevas nupcias con otra mujer, desconocida para todo su entorno familiar y 25 años menor.
Recuerdo bien esos tiempos. Mi esposa era una furia de celos, y, siendo muy moralista, estaba escandalizada.
Creo que por eso Francisco demoró en presentarla formalmente. Sin embargo, y gracias a nuestra amistad, me confesó que Sandra (ese era su nombre) había sido un gran consuelo en su vida.
Por consejo mío, accedió a presentarla en una reunión social que brindaría en su mansión junto a nuestras amistades. Yo supuse que en público mi esposa lo soportaría mejor.
Lo que no podía suponer era que el verdadero peligro era yo mismo. Y me di cuenta en cuanto vi a Sandra por primera vez.
Ella resultó ser de alta clase. Refinada, esbelta, de un rostro precioso que cuadraba perfecto a sus 45 años. Aunque su esbelto (¿ó debo decir escultural?) cuerpo parecía de 30. Mas aún cuando mi primera visión de ella fue enfundada en un vestido blanco entallado, muy escotado para poder lucir unos pechos que se adivinaban firmes y grandes, piernas de gimnasio interminables y sandalias plateadas de tacón con finísimas tiras y tacos aguja.
La vi y me enamoré. A partir de ese momento supe que mis esfuerzos solo serían para follármela.
En segundos la catalogué como a una perra sedienta de sexo. Placer que Francisco no podría darle por su avanzada edad y por su secreta afición a la bebida.
Apenas pude dominarme al darle el beso de presentación en la mejilla. Sin pensarlo, mi mano escapó de control y se posó en su espalda baja que el vestido dejaba profundamente al desnudo y casi al límite superior de su redondo culito.
Sentí que ella acusó el movimiento. Tal vez, luego de un nanosegundo de duda pensó que no era algo preocupante. Que quizás exageraba al pensar… Y simplemente me devolvió el beso al tiempo que decía a mi esposa:
“Eres mas linda de lo que tu padre cuenta. Te mereces este galán que tienes por esposo”.
Para mí eso fue un mensaje: Me había registrado y no le era indiferente.

Esa noche para mí fue muy larga. Sandra me tenía poseído con su blanca sonrisa de dientes perfectos, sus ojos celestes de muñeca y su lacio pelo rubio que caía hasta casi los hombros.
Sus pasos eran un desfile de bellísimas piernas. Acodado en la barra mi polla se endurecía con la imagen de mí mismo lamiendo sus sandalias y penetrando su culo solo tapado ante mis ojos por un finísimo hilo dental.
Francisco estaba feliz. Pero bebía en exceso. Era obvio que esa noche Sandra no tendría sexo y eso me estaba desquiciando.
Fuimos los últimos en irnos y cuando llegué a casa mi mujer recibió la mejor cogida que yo recuerde haber propinado a alguien.
Pero ni eso me calmó.
Casi no pude pegar un ojo hasta que, con mi esposa ya dormida, pude acariciar mi polla con la fantasía de poseer a Sandra.
El tiempo comenzó a pasar lentamente a partir de ese día. Todos mis pensamientos estaban destinados a Sandra.

Por razones sociales íbamos a muchos lugares juntos ambas parejas. Eventos de empresa, cenas de caridad, días de campo ó simplemente tardes en mi mansión o en la de Francisco.
En todas ellas Sandra parecía ser una modelo. No importaba que ropa luciera, si eran zapatos cerrados de alto tacón y punta metálica, ó finas sandalias altas, siempre, siempre lograba ponerme a mil. Y nunca tenía oportunidad de acercarme.
Pero esa oportunidad llegó casi sin quererlo, cuando un viaje sorpresivo alejó a Francisco de la ciudad. Tan sorpresivo fue, que solo lo pensé al salir conduciendo mi automóvil del aeropuerto donde lo había acompañado a abordar su avión.
Solo al imaginar que estaba decidido a atacar hizo que mi polla se erectara y sin darme cuenta, pocos minutos después, estacionaba mi auto dentro de la mansión de mi suegro.

Sandra se mostró sorprendida de verme a esa hora tan poco habitual. Yo sin embargo, al verla con ese ajustado traje de falda a la rodilla y zapatos blancos de tacón supe que había hecho bien en acudir.
Me invitó a pasar y me ofreció un whisky para ambos que ella misma preparó dándome la espalda y dejándome una vez mas el placer de venerar su maravillosa figura.
No pude controlarme.
Lentamente me acerqué a ella por la espalda y tomándola por la cintura empecé a besar su cuello.
Ella se sacudió y dándose vuelta sobresaltada me dijo:
“¡Que haces!???
Entonces saqué fuerzas de donde no creí tener y le conté todo lo que sentía con lujo de detalles, sin retroceder un solo paso para mantener con su cuerpo una distancia de impacto.
Sentía su aroma y mi cuerpo alcanzaba temperaturas límite.
Ella guardaba silencio, pero mirándome fijo a los ojos me dijo con voz temblorosa.
“No podemos Carlos. Esto está mal”.
¡Ella también estaba que ardía por mí!

Yo insistí atrayéndola hacia mi cuerpo mientras mis manos buscaban su culo.
“No Carlos”, repitió,”los sirvientes…vamos al cuarto”
Y me separó, tomó la botella de whisky y sin mirarme caminó hacia el ascensor con una sensualidad que jamás había yo visto en alguna mujer.

Cuando la puerta del cuarto se cerró y la tomé en mis brazos ella ya no se resistió.
Nuestras lenguas chocaron con fuerza y mis manos trataban de abarcar su cuerpo con fuerza y con pasión.
Ella desabotonaba su camisa para dejar libres sus firmes y puntudos senos.
Yo desabroché su falda y solo quedó con su tanga de hilo dental y sus zapatos blancos de tacón.
No aguantaba más. Mi polla parecía atacada por fiebre. Me tomaría mi tiempo para follarla.
Me acosté en el suelo y empecé a lamer sus pies y sus zapatos.
Ella metía sus dedos en la raja y acariciaba sus propios senos.
Me incorporé y mi polla estaba a reventar, así que la recosté en la cama y la penetré sintiendo como su vagina se transformaba en un ajustado guante para mi pija.
Solo al hacerlo ella comenzó a acabar. Y al hacerlo jadeaba en mi oído. Y me hablaba
“No sabes como deseaba esta pija dentro mío. Francisco vive borracho de frustración porque su pene ya no sirve, y vos sos el único hombre que me ronda y me ronda”.
¿Te gusta mi pija, putita?
“Si”
Comémela.
“Si”
Yo no podía creer que me la estaba follando. Tanta era mi pasión que en medio de la cogida mis ojos seguían admirándola como a una obra de arte.
Ahora que era mi amante nuestra vida se transformaría en un morbo permanente en el que tendríamos que ocultar el deseo todo el tiempo y con interminables caricias a escondidas.

Era una espléndida lamevergas. Y también una adicta al semen. Lo bebía con desesperación.
La cogí con suavidad y con furia. La hice una cualquiera. Transformé una dama de sociedad en alguien licencioso y perverso.

Ese día llegué tarde a casa. Tarde y cansado.
Al día siguiente ella llamó a mi celular al mediodía.
“Estoy esperándote”
Bastó para tomar mi tarde libre. Y follarla sobre la mesa de billar en la sala de juegos.
Se había puesto un ajustado vestido corto sin bragas, y mi debilidad: altos zapatos negros de tacón con punta de acero.
Era una puta poseída por el placer. Gateaba sobre la mesa para incitarme y yo la follaba como a una perra por su cueva y por su culo.
Nunca decía basta. Ni siquiera en los intervalos, donde bebía whisky como agua y en su borrachera aumentaba su deseo.
Al fin, cuando ya tarde tuve que partir, pude observar como la beldad que horas antes me había recibido ahora me despedía con paso tambaleante por el cansancio y el alcohol, pero sin perder un ápice de belleza.
Una verdadera puta.
Cuando Francisco regresó de su viaje nuestra libertad de movimientos se restringió.
Sandra estaba cebada. Tan en celo que la presencia de su marido solo sirvió para aumentar su audacia: Había conseguido mi verga y la conservaría.
Así que en cada oportunidad fregaba su culo en mi polla, o acariciaba mi sexo bajo la mesa de las cenas, o me invitaba a follar en baños de señoras de lugares ajenos.
Eramos presos de una locura.
En una ocasión me invitó a almorzar junto a su esposo y se aseguró que este bebiera una cantidad desacostumbrada de vino durante la comida. Tal vez hasta usó algún narcótico.
Yo notaba que Francisco cabeceaba suavemente y que sus palabras salían desarticuladas de su boca.
Sandra servía su copa con una mano y con la otra masturbaba mi polla debajo del mantel.
Cuando Francisco al fin se durmió en su sitio, ella se deslizó bajo el mantel y me propinó una mamada de antología sin dejar derramar una sola gota de semen.
Sandra era a mis ojos una reina.
Para el postre, ella estaba cabalgándome en su habitación y gimiendo sin ningún tipo de censura.
Yo acariciaba su cintura y me extasiaba con la visión de su cuerpo.
Aún la veo desnuda, solo vestida con sus zapatos de tacón y recorriendo la habitación con completo dominio de sus actos. Tal vez lo hacía adrede. Al verla mi polla siempre reaccionaba y la cosa terminaba con sexo rabioso y muy cercano a la condena eterna.

Su audacia crecía.
Primero con cierta cautela y luego con periodicidad, comenzó a concurrir a mi oficina por cualquier excusa.
Llegaba vestida como la dama que era. Y se dedicaba a comer mi polla arrodillada frente a mí.
Pero quienes han tenido amantes alguna vez, saben que lo difícil es mantener el control de las cosas para evitar un desastre. Y yo lo estaba perdiendo.
Sandra estaba totalmente loca por mi polla. Loca y desquiciada.
Cuando Francisco murió fue en parte un alivio para mí. Al menos ya no debía preocuparme por hacerlo cornudo.
Pero por otra parte ya no tuve excusas para ir a su casa. Mi esposa, que nunca había terminado de digerir del todo a Sandra, me impedía siquiera tener contacto con ella.
Y Sandra no soportó que menguara su dosis diaria de sexo.
En su locura le contó a mi esposa absolutamente toda la verdad. Incluso una parte que ni yo mismo sabía: Sandra estaba embarazada de mí.

Perdí todo. Mi esposa me quitó el fruto de todo mi trabajo de años y me prohibió judicialmente acercarme a menos de 2 km de la que había sido mi casa.

En ese contexto, dejé de ver a Sandra.
Supe mas tarde por un encuentro casual con un amigo de aquellas épocas, que Sandra no tuvo ese niño, y que, sola en la mansión heredada de Francisco, se había convertido en cortesana y dedicaba sus días a la práctica de sexo de alto nivel social. Su fama era conocida en los círculos más selectos y no había ejecutivo que se preciara de tal que no hubiese dejado dinero a cambio del placer de Sandra.

A mí ya no me importaba. Solo me importa llegar temprano a mi trabajo en el matadero municipal porque si lo pierdo quedaré en la indigencia total.

Relato erotico de una chica que se pone cachonda mientras el ginecologo la toca para hacer unas pruebas. El cabron listillo viendo la situacion decide aprovecharla metiendole mano por todos sus agujeros

Hola me llamo Natalia tengo 18 años y estudio en una escuela privada en las afueras de Buenos Aires, en Argentina. Quiero contarles algo asombroso que me ocurrió hace poco. Todo comenzó cuando empecé a sentir un molesto ardor en mi vagina que me preocupaba, pero no quería alarmar a mis padres así que un día en que ya no lo soportaba más, se lo comenté a mi profesora de Matemáticas que es con la que mejor relación tengo. Ella me dijo que la escuela tenía un médico ginecólogo para atender a las alumnas incluso en horario escolar, de manera que me envió a verlo de inmediato.
El doctor González, que así se llama, estaba desocupado y me hizo pasar a su consultorio. El doctor tiene alrededor de 50 años y es muy guapo, alto, muchas canas en el cabello y muy amable en el trato. Lo primero que hizo fue pedirme que me quitara la bombacha y me hizo sentar en una cama ginecológica. Es un sillón común pero tiene dos brazos en los cuales las chicas quedamos con las piernas levantadas y muy abiertas para que el médico pueda examinarnos la vagina con comodidad.
El doctor se puso unos guantes, subió mi falda hasta que quedó arrollada en mi cintura y con mucha suavidad me abrió los labios de la vagina. Mientras me la examinaba me hizo algunas preguntas.
-¿Cuánto hace que te arde de esa manera, Natalia?
-Desde hace tres o cuatro días, doctor.
-¿Cuándo tuviste sexo por última vez?
-Hace cuatro días si no me equivoco.
-¿Fue con tu novio o con algún chico que conociste?
-Con mi novio.
-¿Y fue normal, como siempre, o notaste algo extraño?
-Pues la verdad es que me dolió un poco -respondí- Pero otras veces también me ha pasado. Sucede que la tiene un poco grande, creo que es por eso.
Mientras hablábamos el doctor no dejaba de tocarme la vagina y yo sentí que empezaba a humedecerse. Estar abierta de esa manera, hablando de esos temas mientras él me tocaba con sus dedos expertos me estaba excitando.
-Creo que sé lo que te pasa pero tengo que estar seguro. Natalia voy a tocarte el clítoris y quiero que me digas lo que sentís.
Sus dedos se apoyaron sobre mi clítoris, lo acariciaron, y no pude evitar lanzar un suspiro.
-¿Esto te excita Natalia?
-Mucho -respondí entre jadeos.
-Bien, muy bien, es buena señal. Decime que sentís ahora.
Dijo eso y me hundió un dedo profundamente en la concha. Lancé un “ahhhh” prolongado y me aferré a los bordes de la camilla.
-Veo que también te excita -observó el doctor. Me estaba metiendo y sacando el dedo muy lentamente, y la verdad es que me volvía loca.
-Mucho, mucho de verdad -respondí pasándome la lengua por los labios. Miré al doctor y pude darme cuenta claramente que en su pantalón tenía un bulto. El también estaba excitado.
-Bien, dejame ver una cosa más. Quiero mirar tus pechos.
Me abrió la blusa y se encontró con mis tetas. Mis pezones estaban durísimos. El doctor se sorprendió de que no usara corpiño.
-¿Nunca te ponés soutien?
Le expliqué que no. Mis pechos no son grandes y me gusta tenerlos libres. El doctor miró muy de cerca mis pezones, los pellizcó un poco aumentando mi excitación y pareció conforme con el examen.
-Bien, bien. Es tal cual lo pensaba. Para sacarme la última duda, ¿practicás sexo anal? ¿Lo hiciste con tu novio la última vez?
Respondí que sí. Entonces el doctor se cambió los guantes y lubricó su dedo mayor con un aceite que tenía sobre una mesita.
-Si esto te duele tenés que decírmelo.
Después de decir eso, me hundió el dedo lubricado en el agujerito del culo. Lancé un grito mitad dolor mitad placer, mi espalda se arqueó en el sillón y quedé casi en el aire, sólo apoyada por mis manos y mis pies. El doctor hizo girar su dedo, con la otra mano me abría las nalgas todo lo posible, lo metió y sacó un par de veces y luego lo miró.
-Perfecto, está todo perfecto. Bueno Natalia, necesito una muestra de tu jugo vaginal para hacer unas pruebas de laboratorio. Te pido que te relajes y me ayudes a obtenerla.
Entonces me metió un dedo en la vagina, luego otro, mientras me acariciaba el clítoris. El doctor me hizo una paja maravillosa mientras me alentaba “dámelo chiquita, dámelo, lo quiero todo, dámelo”. Tuve un orgasmo increíble.
-Muy bien, muy bien Natalia, te agradezco por colaborar. Me diste mucho jugo -dijo él mientras juntaba mi orgasmo en un frasco.
Mientras yo ordenaba mi ropa, el doctor González me explicó:
-El ardor que sientes te lo provoca tu ropa interior. Algún producto que utiliza tu madre para lavarla, supongo. Las pruebas de laboratorio me lo van a confirmar. Por eso te arde la vagina pero no los pechos. Por eso te pido que durante una semana no uses bombacha ni corpiño. No creo que sea mucho problema para vos, ¿verdad?
Le dije que estaría bien.
-Tampoco tengas sexo durante una semana, y vení a verme a mi consultorio para un segundo examen.
Estuve de acuerdo. El que se puso muy loco cuando le conté fue mi novio Fernando. “No voy a aguantar una semana sin coger”, me dijo. Pero encontramos una solución: el médico no había dicho nada sobre el sexo oral, así que cuando nos veíamos le hacía una mamada.
Mi novio estaba encantado de que le chupara la pija hasta hacerlo acabar en mi boca, pero yo estaba cada vez más caliente porque no podía ni tocarme. Además el hecho de andar todo el día sin ropa interior aumentaba mi excitación. Los chicos de la escuela ya se habían enterado de mi problema, y me espiaban bajo la falda todo el tiempo cuando me sentaba o cuando subía las escaleras.
Pasó la semana, volví al consultorio del doctor González y lo encontré reunido con otro médico de su misma edad e igual de guapo.
-Pasá Naty, él es el doctor García. Estuvimos hablando de tu caso. Bien, está todo confirmado, tu madre deberá lavarte la ropa interior con otro producto.
Me quedé muy tranquila al saber eso. La verdad el ardor había desaparecido por completo.
El doctor González hizo que me sentara otra vez en la camilla ginecológica y junto con su colega me examinaron la vagina.
-Está perfecta -dijo González después de mirarla, e invitó a García a que me examinara.
Apenas García me metió un dedo empecé a gemir. Una semana sin coger, y ahora dos hombres maduros mirándome semi desnuda y tocándome la vagina fueron demasiado para mí.
No hizo falta que nadie dijera nada. El doctor González se puso de pie entre mis piernas abiertas, sacó su verga y me la metió en la concha de un solo golpe. Dí un grito de placer y de inmediato el doctor García me metió su pija en la boca.
Yo me sentía en el paraíso. González me metía y sacaba la pija con fuerza mientras yo mamaba al doctor García, que tenía un tronco más grueso que el de mi novio. Era la verga más grande que jamás había visto.
Me bajaron de la camilla y quedé de pie entre los dos hombres. “Sos una chica maravillosa”, me dijo el doctor González y me metió la lengua en la oreja. Levantó mi pierna izquierda, la sostuvo con su mano debajo de la flexión de mi rodilla y me metió la verga en la concha otra vez. Mientras me chupaba las tetas, mordía mis pezones, los estiraba con los dientes.
García estaba detrás de mí. Yo podía sentir que guiaba su verga buscando la entrada de mi culito, cuando la encontró me hundió la cabeza enorme y lancé un grito.
-Qué chica hermosa -dijo García entre jadeos- Mirá cómo se come dos pijas enormes a la vez.
Me tenían de pie, en medio de los dos, bombeándome verga sin parar por mis dos agujeros. Nunca me habían cogido mejor. Yo gemía, gritaba y tenía un orgasmo detrás del otro.
-Sos una nena hermosa -decían- Una putita de primera. Es una maravilla la manera que se te abre el culo.
Me pusieron en cuatro, de rodillas sobre una silla. Por turno, los médicos me metían y sacaban la verga del culo y se excitaban más cuando veían mi agujero completamente dilatado. Escupían dentro de él y me la volvían a meter.
Después me arrodillé entre los dos y les chupé la verga hasta sacarles toda la leche. Me la tiraron en la boca, la cara, el pelo y las tetas.
Fue la experiencia más maravillosa que he tenido. Luego nos volvimos a ver en la casa del doctor González, me hicieron sandwich entre ellos dos, se mearon adentro de mi culo y hasta probé sus orines. Pero esa es otra historia.

Relato erotico de un tio que se liga a una madura muy caliente tetona y que encima sabe como chupar pollas.

Hola, mi nombre es Tino, vivo en Junín de los Andes, provincia del Neuquén, tengo 27 años y quiero contarles que me encantan las mujeres maduras. Creo que debe de ser por la experiencia con que ellas cuentan, pero que no he logrado encontrar en otras más chicas que yo, es por eso que me vuelven loco.
Bueno, lo que les voy a contar me sucedió hace aproximadamente dos meses en un local bailable. Esa noche yo había salido con un amigo, compañero de trabajo, y después de estar en un par de confiterías terminamos en un boliche de unos amigos.
Ya estando allí me encontré con una amiga de mi barrio la cual me presentó a su tía que había venido de Neuquén, grande fue mi sorpresa cuando la vi, era una mujer de unos 39 años, tez blanca, pelo castaño corto, de 1,60 de altura aproximadamente, con una cola espectacular y unas tetas el doble de mejor, pero lo que mas me impactó fue su mirada (de seguro se reirán por esto) ya que tenía una mirada de “come-hombres” que mataba. Con solo verla la verga se me puso a mil.
Después de presentarnos, (ella se llamaba Ofelia) nos pusimos a bailar y a cada movimiento que dábamos trataba yo de apoyarla un poco, cosa de lo que ella se dio cuenta ya que ella también se pegaba un poco mas a mi a cada apoyada.
Luego de esto nos fuimos a tomar unos tragos y luego de charlar un rato le dije si podíamos salir afuera un momento ya que allí dentro hacía mucho calor. Accedió y salimos, caminamos un poco y llegamos hasta un paredón de una escuela y nos sentamos a charlar. La misma giraba en torno a si tenia pareja, cosa que me negó diciéndome que hacia un par de meses que “nada de nada”. Esto me ponía duro de solo pensar las ganas de coger que tendría esta mina. Luego me preguntó a mí, y le dije que yo tenía pero que tenía algunos problemas de pareja por el momento. De repente se quedó mirándome muy seria y me preguntó… “hace cuanto que no la ponés?”… yo me quedé absorto por la pregunta y le dije…desde hace una par de meses… Ella se sonrió y me dijo…creo que estamos en igualdad de condiciones… yo no aguanté mas y la tomé por la cintura, acerque mis labios a los suyos y nos fundimos en un solo beso en el que nuestras lenguas eran solo las que hablaban. Yo comencé a sobar esos hermosos pechos a lo que ella aceptó con unos suaves quejidos.
Mis manos no abarcaban por completo sus pechos eran grandísimos. Luego llevé mis manos a su cola y pude sentir la dureza de sus nalgas. Ella mientras tanto, entre gemidos, me tocaba la pija, que para ese momento estaba dura como una piedra, yo no podía creer lo que me estaba pasando. Después de un rato de franeleo le dije que nos fuéramos al fondo de la escuela, y hacia allí nos dirigimos. Una vez allí, le subí la blusa y le desabroché el corpiño, los pechos mas hermosos y grandes que vi en mi vida los tenía ante mi ahora. Los tomé entre mis manos y me lleve uno a mi boca, tenía un pezón grande el cual comencé a chupar. Ella me preguntaba entre quejidos si me gustaban sus tetas, que me les podía comer a gusto. Sus manos ya habían desabrochado mi pantalón y comenzaban a jugar con mi pija por encima de mis calzoncillos. Luego me los bajó y se agachó delante de mi engulléndose todo mi pedazo hasta las bolas. Yo gemía por el placer que esta mina me estaba dando mientras le acariciaba y exprimía sus pechos entre mis manos. Miré hacia abajo y podía ver sus ojos mirándome fijamente y moviendo su cabeza hacia atrás y adelante, haciendo ruido con su lengua sobre mi pija. Me tomaba por los cachetes del culo y me llevaba hacia ella pidiéndomela mas adentro.
Yo ya estaba por acabar y sacarla de su boca pero la muy puta me apretó de los cachetes del culo para que no se la sacara. Yo sentí un escalofrío por mi espalda y un placer extremo por lo que le descargué toda la leche en su garganta, de la que no se escapó una sola gota. Luego con su preciosa lengua me la dejó limpita.
Cuando estuve un poco repuesto ella me miró y me dijo “ahora te toca a vos darle placer a esta mamita…” y sin mas ni mas se quito los pantalones. Tenia puesta una tanguita color crema que se le metía toda en el orto, de solo verla se me puso dura de nuevo, a lo que me agaché y hundí mi cara entre sus piernas besándola a través de su ropa interior, estaba toda mojada por sus flujos de la excitación que sentía. Yo comencé a morder sus labios por encima de la tanguita y a pasar un dedo por encima de su clítoris, ella se quejaba y decía: …así, mi bebe, así, comeme toda… ayyyyyy. Yo directamente le arranque sus calzones de un tirón quedando ante una espesa mata de pelos del cual se desprendía un hermoso olor a perra en celo. Abrí sus piernas y las apoyé en un filo de la pared con lo cual su vagina quedó toda a mi disposición.
Me abalancé sobre sus labios carnosos, los cuales mordía suavemente y con lo cual ella pegaba un gritito de placer, mis dedos tocaban su clítoris arrancando los suspiros más lindos que oí en mi vida. Uno se lo empecé a meter suavemente a la vez que le chupaba el clítoris. Ella parecía una loba, se movía arriba y abajo emitiendo quejidos cada vez más fuertes, mis dedos se movían cada vez mas fuerte dentro de ella, los tenía empapados por sus jugos.
Luego tomó mis cabellos y comenzó un mete y saca con mi cabeza que yo creía que me iba a ahogar, a todo esto yo no dejaba de meter lengua y dedos. El orgasmo que tuvo, según como le contó luego, fue espectacular. Su vagina se contraía con unos espasmos espectaculares a la vez que mi cara se iba llenando de sus jugos orgásmicos. Sus gritos eran realmente fuertes, por lo que pensé que nos podrían estar escuchando, cosa que me excitó a sobremanera, me paré y con mi pija al palo se la hundí hasta el fondo. Ella pegó un grito de placer y se aferró a mi espalda comenzando un sube y baja genial, nuestros cuerpos se acoplaron perfectamente a un movimiento realmente excitante. A cada empujón mío, Ofelia gritaba que por favor no se la saque mas que se le deje toda adentro…” soy tu putita” me decía. Yo la tomaba por sus nalgas y se la hundía más al fondo. Tenía mis manos empapadas. Se movía como ninguna, mientras yo chupaba y mordía esos hermosos pechos que tenía ante mí. Nuestros gritos llenaban el silencio de la noche, ella me arañaba la espalda y me decía…”quiero que acabemos juntos, mi amor, por favor”. De repente comencé un movimiento furioso de mete y saca al saber que ya estaba por llegar. “…ahora, mi amor…” le dije y le descargue un chorro mas grande aún que el primero, ella arqueaba su espalda mientras me gritaba: “…que bien me cogiste, mi amor, me acabé toda con vos…que puta que soy…soy la mas puta de todas…” . Por mis piernas corrían nuestros jugos, a lo que ella se agachó y los comenzó a beber diciendo: “…mirá como mamita se toma toda la leche..”, luego siguió con mi pija en la que no dejo ni un rastro de nuestra aventura.
Después nos vestimos, y nos quedamos un rato mas charlando entre besos y franeleos. Me dijo que vaya a su casa en Neuquén, que vivía sola, y que allí podríamos continuar esto que habíamos comenzado, que hacía mucho tiempo que no le ocurría algo así. Luego la acompañé hasta la casa de su sobrina y allí nos despedimos. Al otro día se iba a su ciudad. Tiempo después fui a Neuquén y me fui a su casa, en ese tiempo estaba de vacaciones junto con ella su sobrina amiga mía, o la que nos había presentado, era una chica un poco gordita pero muy linda. Algo pasó con ella también (formamos un trío) pero eso se los voy a contar después de ver publicado mi relato.

Relato erotico de como un joven acaba tirandose a una madura, el mejor polvo de su vida.

Siempre me consideré un chico normal, 18 años, atractivo, estatura en la media nacional, vamos un españolito mas, con la pandilla típica de 10 colegas. Allí estaba yo, sentado en aquél autobus atestado de gente. Si soy sincero los autobuses son una de mis mayores pasiones, observar a cada mujer que entra de arriba a abajo, ver como cruzan las piernas evitando mostrar sus tesoros pero incitando a los ojos indiscretos a mirar.
En esa búsqueda mis ojos encontraron algo deslumbrante tal vez la mujer mas atractiva que jamás habia visto, emanaba sensualidad por todas partes. Vestía una chaqueta azul sobre los hombros, una blusa color crema, amplia que dejaba constancia de la gran fuente de placer que se encontraba alli, la falda a juego con la chaqueta le quedaba bien ceñida. Sus piernas modeladas con unas medias blancas se cruzaron, aquello fue un resplandor que cegó mis ojos por unos instantes. Trás esto me fije en su pelo, media melena color cobrizo, sus ojos castaños como un atardecer manchego, al fin llegué a su boca, labios gruesos y carnosos, una boca ideal para besar.
Mientras trataba de calcular la edad que debía de tener me percaté de que me miraba, el corazón me dio un vuelco, el estómago se me puso del revés y las palmas de las manos me empezaron a sudar, justo en ese momento le guiñé un ojo, fue un acto reflejo, jamás lo habria hecho conscientemente, ella lo vio y giró la cabeza hacia otro lado.
Suspiré, el agobio iba desapareciendo. Volvi a examinarla exhaustivamente, debía de rondar los 40 años, esa mujer me atraía poderosamente, mi polla se había enamorado de ella, empezaba a crecer cuando volvió a mirarme, esta vez le aguanté la mirada, me gustaba este juego, ella comenzó a jugar con su anillo, un anillo dorado en el que entraba y salia repetidamente su dedo. Aquello era demasiado para mi calenturienta mente, mis vaqueros ya no permitían expandirse mas a mi otro yo.
Subitamente se levantó, se dirigía a la puerta de salida, no había duda de que se disponía a bajar en la siguiente parada, a mi todavía me quedaban 10 minutos de autobus hasta el instituto. El autobus paró, las puertas se abrieron ruidosamente, bajaba lentamente por las escaleras, mis ojos ni se separaban de sus caderas. El autobus cerró las puertas, ella se alejaba, de repente una voz gritó – “Un momento”¸ – al chofer; ¡coño¸ era la mia!, las puertas se volvieron a abrir mientras corría hacia ella.
Estaba claro que esa tarde mi bajo vientre dominaba mi ser. Una sensación de angustia se apoderaba de mi, no la veía por ninguna parte. Me asomé a una esquina y conseguí verla, ¡eso si que era andar!. Sus anchas caderas se mecían provocativamente, yo hubiera pagado cualquier precio por ver ese culo sin ropa alguna. Decidí a seguirla, no tenía nada que perder. Me mantenía a cierta distancia lo suficientemente lejos como para no ser muy descarado pero lo más cerca posible para poder jugar a adivinar que ropa interior llevaba, fina lencería blanca, todo un lujoso juego de satén, mi mente se desbordaba, tal era la excitación que podia notar como había manchado un poco los calzoncillos.
Seguíamos andando los dos, ella no se había vuelto en ningun momento a mirar. Se paró a mirar un escaparate, yo torpemente intenté disimular atándome los cordones de los zapatos, disimuladamente seguía fijándome en su redondo y hermoso culo. Acto seguido entró en un supermercado contiguo a la tienda del escaparate que había estado mirando.
Decidí esperar en un bar que estaba enfrente y desde el que podía ver perfectamente la salida del supermercado. Pasado un buen rato salió cargada de bolsas, iba que casi no podía con ellas, parecía como si estuviese pidiendo a gritos que me acercara y le ayudase. Yo no lo pensé mas me dirigí hacia ella todo lo seguro de mi mismo que en ese momento fui capaz, paso firme, erguido, mirada al frente, intentando aparentar todo lo que no era en la rutina diaria. Por fin llegué, me situé tras de ella, y le dije:
- ¿Necesita ayuda? -con la voz mas educada que jamás ha salido de mi boca.
- Sí, gracias. – respondió – Vivo aquí al lado, pero con tantas bolsas no puedo. -cotinuo hablando.
Yo me limité a coger todas las bolsas que pude, estaba embobado por ese par de olas que la naturaleza le había dado, ella disfrutaba la muy zorra al verme que no paraba de observarla lascivamente. Caminabamos los dos juntos, uno al lado del otro, yo de reojo seguía el ir y venir de su pezones marcados en la blusa color crema. Pronto llegamos a un portal, abrió y me dijo que subiese para tomar algo y refrescarme. Nos dirigimos al ascensor, entramos y ella presionó el número 6, había en total 8 pisos. Mi polla parecía decirme que me la follase alli mismo que el lugar era lo de menos y que si ella no quería tan solo era algo circunstancial, conseguí sobreponerme a mis mas oscuros pensamientos, pero dentro de mi aun albergaba la esperanza de pasar toda un rato de placer y lujuria con una cuarentona que emanaba sexualidad por cada poro.
Introdujo la llave, la mía estaba lista para meterla en la cerradura de su entrepierna. Empujo la puerta, soltó las dos bolsas que llevaba y grito ¡Juliánn, cariñoooo! En mi mente desapareció la idea de sexo y lujuria, estaba casada y su marido estaba en casa. Por el pasillo apareció el tal Julián, parecia un hombre afable, me había visto, pero traía una sonrisa de oreja a oreja.
-Hola, chaval -dijo- Gracias por ayudar a mi mujer, me has ahorrado tener que bajar a ayudarla. Pasa y tomate una cerveza.
- Gracias -fue lo único que mi boca pudo balbucear.
Ella me condujo hasta la cocina y me dijo que cogiese lo que quisiera del frigorífico, dio media vuelta y se fue camino de la entradita. Por lo que pude escuchar, “Julián” tenía que irse, llevar unos planos a una constructora. Antes de salir, asomó la cabeza por la puerta de la cocina y se despidió amablemente con la misma sonrisa que antes. Ya había apurado la cerveza, me disponía a salir, pero antes decidí despedirme ya que ella no había tenido la delicadeza de acompañarme en la cocina.
-Señora, señora – decía mientras salía de la cocina camino de la entradita.
- Si, aquí estoy – sonó a lo lejos su voz. Segui andando por el pasillo buscándola.
- ¿Dónde? – grité yo, aquello era absurdo y tenía ganas de irme, entré en el primer cuarto, de donde parecía provenir su voz.
Asomé la cabeza y cuando me disponía a decirle que me marchaba la vi, estaba de pie, se había quitado la chaqueta, en la blusa se podia ver el relieve de los pezones. Mi polla renació, con voz extremedamente melódica dijo que me iba a dar una propina. Yo no abrí la boca tan solo me limité a mirar como cogía su bolso, de ahí sacó el monedero. Se acercó a mi estábamos a un metro de distancia, abrió el monedero, introdujo su mano, yo esperaba los veinte duros, pero lo que de allí salió no era moneda de curso legal.
Aquello era un condón, me cogió por los hombros me llevó hasta la cama y allí me sentó. Con mucha suavidad empezó a desabrochar los botones de mi pantalón vaquero dejando libre por fin a algo que últimamente había dominado mis actos. Con sus suaves manos acariciaba mi ya erecto pene, la punta de su lengua se paseaba por mi glande haciéndome estremecer de palcer.
Mis manos se fueron en busca de sus pechos. Le quité la blusa, ella seguía chupándomela muy suavemente para que no me corriese. El placer era inmenso, eso sí que era sexo en estado puro. Le indiqué que se levantase, que me dejase hacer ahora a mi, ella se tumbo en la cama, Yo ya estaba desnudo y me tocaba terminar de desnudarla a ella, le quité el sujetador, tenía delante de mi esos pezones con los que tanto me había excitado antes, mis dedos daban vueltas a su alrededor, luego era mi lengua la que lo hacía.
Aun tenía la falda azul puesta. Mi boca se cebo en su pezón derecho, eran grandes muy grandes, sentir aquello en mi boca nublaba mi mente, no hubiese parado nunca si ella no me hubiese dejado entrever que quería que bajase mas por su cuerpo. La giré y la puse bocabajo, bajé la cremallera de su falda y se la quité, ante mi quedó aquel hermoso culo, culo que ese día sería mio. No pude evitar manosearlo, aquel culo que había sido protagonista de mis mas húmedos sueños lo tenía delante de mi, moviéndose lascivamente pidiendo caña. Mi mano pasó hacia su coño, acariciaba su depilada mata de pelo, un suave ir y venir, yo notaba como se iba poniendo húmeda, cada vez movía mas su caderas, se estaba poniendo caliente, y yo necesitaba meter mi polla en su cueva.
Paró de moverse, se volvió, su lengua ascendia rozandome la piel del pecho, llegó hasta mi oreja y me susurro..
- Montame, quiero que seas mi jinete particular. Mi culo te llama.
Acto seguido, se puso a cuatro patas, culo en pompa, aquella imagen era impresionante ese gran culo delante de mi polla, podia ser su clitori húmedo y caliente, su pelo púbico delicadamente depilado y al fondo sus grandes tetas apuntando al centro de la tierra.
Encorvó un poco la espalda, mostrando aún más su abertura, agarré mi polla como un torero dispuesto a entrar a matar. La situé justo delante, pase mis dedos por sus labios mayores, y con su flujo impregné mi espada. Poco a poco la iba metiendo, ella levantó su cabeza, la estrechez hacía que fuese con cuidado, lo que sentía era una mezcla de placer, gusto y poder. Cada vez se la metía mas rapidamente, la agarré por las caderas, mi respiración se alteraba, ella jadeaba, yo seguía metiéndosela cada vez más bruscamente, era mía, yo era quien mandaba, a ella le gustaba, una de sus manos estaba en su clítoris, frotándolo repetidamente. Mi polla entraba y salía cada vez mas rápido, ella gritaba, yo notaba como el primer chorro de semen iba por mi polla, intentaba retenerlo, haciéndolo mas duradero y disfrutar más del placer que aquél culo me proporcionaba, ella se retorcíaa de placer, yo estaba a punto ya, iba a explotar saqué mi espada y el semen encontró la salida, me corrí encima suya…
Se dio la vuelta y cogió mi polla y se la introdujo otra vez en la boca, su calidez y suavidad contrastaba con la estrechez de su culo, el placer que sentía con mi polla en su boca era inmenso, mis manos estaban acariciando sus labios internos, rosados, calientes y mojados. Había sido la follada de mi vida, con una mujer de la que ni tan siquiera sabía el nombre, eso no importaba. Me dio un beso en la comisura de los labios, y se fue al cuarto de baño, me mostró el camino al otro. Me vestí, y lave un poco. Ella se ducho, estuve esperándola un rato, salió con un albornoz rosa, con el pelo mojado, seguía igual de espléndida, se quitó el albornoz, quedó completamente desnuda ante mi. Se puso las delicadas bragas, el sujetador, terminó de vestirse. Yo me despedí y me fui de aquella casa. En mi mente se mezclaban los pensamientos, los recuerdos, volví a coger varias semanas el mismo autobus a la misma hora, pero no me la volví a encotrar, quizás mejor asi. Aquél fue el mejor polvo que eché nunca, con una mujer que no conocía, el polvo con la mujer madura.

Relato erotico de una ninfomana llamada Sol, a la que le encanta el sexo y en esta ocasion se lo monta con su mejor amiga y su novio, esto es un relato que muestra el significado del porno brutal.

Cuando tenia 18 años estaba una tarde con mi mejor amiga y su novio en ese momento, se llama Hugo, ella es Magy, estábamos en mi casa un día que no estaban mama y su esposo y se fueron de viaje por 1 mes, yo estaba sin novio y le había conversado a Magy que estaba muerta de ganas de que me coman la cuca, yo no era virgen desde los 16, pero únicamente había tenido sexo oral y por la vagina. Por la noche luego de haber visto una peli Hugo nos dijo que tenia un porro de marihuana y aceptamos, era la primera vez de las dos y lo hicimos para probar. Luego de fumar el porro estábamos re chistosas y el solo nos miraba sentado en el sofá de mi sala, luego nos pusimos a bailar con The Doors y cada vez eran bailes mas lentos, luego mejor nos sentamos y el puso en un canal que dan pelis eróticas y estábamos viendo los 3, el nos pregunto si alguna vez nos besamos en la boca, las dos dijimos que si, para eso ya estábamos calientito por la hierba y la peli, donde estaban dos nenas con un hombre, el nos dijo que nos diéramos un beso y como el estaba en la mitad lo hicimos y el nos sostuvo las cabezas unidas, nos pedía que nos metiéramos la lengua pero no quería, Magy luego de algún rato accedió y comenzó a pasarme la lengua por los labios, me dijo:

- Es solo para que nos deje en paz, hace lo mismo vos.

Luego el se beso con ella y yo me serví un trago, cuando regrese el estaba chupándole la teta salida por encima del top, yo dije

- Perdón, mejor me voy

El se levanto y me tomo de la mano, me dijo

- Nena, se que te morís de ganas

Me levo hacia ella y nos dijo que nos va a penetrar a cada una por separado que si no queremos no lo hacíamos entre las dos pero que le gustaría que le observemos darnos verga.

Primero le desnudo a ella y le hizo que le mame la verga, ella estaba excitadísima por la droga y muy desinhibida, extendió su mano hacia mi y me dijo

- Déjame verte el coñito amor.

Yo que esta re excitada igual me baje el short y la tanga y el me puso en cuatro sobre el sofá y por detrás empezó a lamerme el coño y el ano mientras ella le mamaba

Luego de un rato de lamidas y chupadas de vergas, huevos, coños y clítoris, el se separo y nos hizo levantar a las dos y nos junto para besarnos.

Las dos luego de la sesión previa accedimos y esta vez fue con legua y todo, el nos pedía que nos pasemos saliva que nos chupemos las tetas y nos metamos los dedos, yo lo hice en mi coño, y de repente sentí otro dedo dentro de mi vagina, era el de Magy, estaba penetrada por un dedo mió y uno de ella, el se fue a su chaqueta y saco un tubo, dijo que era crema anal que no nos preocupáramos, se puso en los dos dedos de la mitad y nos inserto un dedo en cada ano mientras nosotras nos besábamos.

Estaba delicioso, cada vez nos acostumbrábamos mas a su penetración anal y nos besábamos mas fuerte, yo estaba siendo doble penetrada por dedos…Era lo máximo hasta ese momento.

Luego sentí que tenia por lo menos 3 dedos en el ano, yo también le metí dos en la vagina de Magy, estábamos en un éxtasis total, el se levanto y nos beso a las dos, era un beso entre los tres las tres lenguas se topaban y la saliva era lamida de todos los labios, nos frotaba las nalgas y nos comenzó a nalguear, primero suave, luego fueron fuertes y nos decía:

- Vamos zorras que para eso vine, sabia que les iba a drogar y culear, son deliciosas, háganme eyaculara, muévanse putas baratas mastúrbense y lámanse.

Ahí decidimos jugar al juego de las perras y el amo, el nos hizo arrodillar y lamerle la verga, ella le lamía el palo yo las bolas y el ano, nos tiro del cabello y nos hizo levantar y ponernos de pie, se sentó en el sofá y me ordeno sentarme sobre el de espaldas, me senté y me clavaba la verga como maquina a mil por hora.

A Magy le ordeno lamerme el coño, lo cual lo hizo a las mil maravillas, lamía mi coño y su verga dependiendo el mete saca en el que estábamos, yo estaba arrechisima, me quería morir de la excitación y gritaba como perra mismo.

Luego me levanto y mientras me levantaba me metía dedo en el coño y el año y decía

- Ya te toca la culeada putita espérate no gimas como desesperada.

Me empujo hacia un lado y le tomo a Magy de los pezones y se los estiro hacia el para morderlos, magrearle el coño, luego la sentó de frente a el y la penetro, me ordeno:

- Prepárame ese culito que hoy me lo voy a comer y bien, porque si no entra de un empujón te castigo perra!!!

Yo me arrodille detrás de ella y la empuje mas hacia el para que me deje libre la vista a su ano, en uno de esos mete saca de verga le metí un dedo en el coño y lo embarre de su fluido vaginal, se lo esparcí en el año y lo comencé a lamer primero por fuera luego me embargo la excitación y le metí la lengua, el ano de ella estaba ya previamente dilatado por los dedos de Hugo y fue mas fácil meterle lengua.

Luego fueron dedos y lamidas, estaban re fuertes y no podía tener mis dedos dentro por mucho tiempo, ella saltaba sobre la verga como cabalgando, luego nos llevo a la cama y me hizo acostar mirando hacia arriba y ella sobre mi mirando hacia abajo, las dos nos besábamos y el nos penetraba turnándose por la vagina, luego de un buen momento que estuvimos así, le comenzó a mandar la verga por el culo y ella gritaba, primero fue hasta que entre la punta y luego de una empujada le metió toda la verga, tenia una verga grande de unos 20cm. Y muy ancha así que si dolía, le estaba culeando, se separo, se sentó en la cama y ella sobre el con las piernas abiertas y se la clavo en el culo nuevamente, yo hasta eso le lamía el coño y le metía dos dedos, el me ordeno meterle 3, luego 4 y si entraron, me dijo métele la mano, y le tapaba a ella la boca para que no diga nada, porque si no lo hacia me iba a costar caro, así que metí todos los dedos y fácilmente entro todo el puño, entró hasta la muñeca, ella le mordió la mano a Hugo y el le tiro del cabello de castigo, pero estaba gritando de la ricura, me moría de ganas de que sea mi turno, ella grito:

- Voy a terminar, dale amor que termino, orgasmo, orgasmo, orgasmoooooooo

Y yo sentí un río de fluido que me caían en la lengua, me los lamí y el la retiro de encima suyo, le dijo que se siga masturbando que no pierda la calentura, me levanto a mi y se bajo a morderme las nalgas, me mordió tan duro que me las dejo marcadas por una semana, pero el efecto de la droga me hizo sentir placer y no dolor, mi trato fue diferente, me hizo acostar mirando hacia arriba y a Magy sostenerme las piernas levantadas, yo estaba apoyada en la cama únicamente por los omóplatos y tenia las piernas abiertas en el aire, me escupió en el orificio del ano y le clavo la cabeza a Magy en mi ano para que me lo dilatase, ella lo hizo de maravilla, le dijo que me metiera mano en el coño igualmente y ella lo hizo, solo que ella lo estaba haciendo despacio y le empujo toda la mano de un solo golpe para que me penetrara.

Tenia la mano de ella adentro y le ordeno sentarse sobre mi cara para que le lamiera el coño y le metiera dedo al culo.

El tomo la verga y la inserto de un golpe en mi culo, fue delicioso pero algo doloroso y le mordí el clítoris a Magy la cual grito, Hugo dijo:

- Como se te ocurre putita hacerle gritar a mi perrita que tan bien me sirvió

Dirigiéndose a ella le dijo:

- Castígala, meale en la boca

Yo estaba con una mano en la vagina y una verga en el culo, estaba disfrutando al máximo solo me dedique a sacar la lengua para no perder ese liquido que me iban a derramar en la boca.

Ella empezó a mear con dificultad, lo cual hacia mas fácil que yo me tome su orina, luego fue un chorro largo que me hizo escupir y embarrar mi pelo y la cama, le dijo:

- Eso perrita ahora límpiala a mi putita la cara

Ella me lamió la cara y nos pasamos su orina de boca a boca, mientras estaba solo penetrada por el culo en este momento.

El grito:

- Leche gatas para alimentarlas pónganse en posición

Nos pusimos en 4 frente a el y nos eyaculo en las caras, le exprimimos hasta la ultima gota de semen y luego nos lamimos mutuamente los restos de la cara.

Terminamos exhaustas y nos dormimos, al despertar estábamos tan avergonzadas y el ya no estaba, mi pelo olía a orina, ella se fue y yo me fui a la ducha…

Quien no ha soñado alguna vez con una zorra mamando tu polla mientras que conduces? Este relato erotico nos cuenta como una tia decide hacer la fantasia realidad a su novio y no para de chupar polla hasta que llegan a su destino, tragando leche en el trayecto.

La pasión con mi chico estaba llegando a su fin. La verdad es que cada vez estábamos más apáticos, más parados…el deseo poco a poco se iba apagando y eso me estaba matando. Él es la persona que más quiero en este mundo.

Llevamos juntos más de 6 años. Desde el principio me encantó porque me lo daba todo. Es gentil, gracioso, detallista y en la cama es maravilloso. Tiene unas manos, una boca y una polla que me han ofrecido sensaciones maravillosas e indescriptibles. Pero hace meses que ya nada es lo mismo.

Cómo ya he dicho llevo algo más de seis años con él. Nunca había estado tanto tiempo con ningún chico así que no sé si esta desgana es normal. Pero estaba preocupada así que hablé con mi mejor amiga, que lleva más de 8 años de noviazgo. Si esta falta de pasión era normal, seguro que ella la habría pasado y podría darme una solución.

Sí, le había pasado varias veces. Cuando te acostumbras a una persona a veces caes en la rutina. Pero me dijo lo que hacía ella cuando estaban en esa situación. Tenía que sorprender a mi novio sexualmente. Hacer algo que él no se espere, que me comporte cómo una perra. Eso nos pondrá muy cachondos a los dos. La verdad es que sólo de pensar situaciones me ponía muy caliente.

Tras varios días rondando ideas y mojando mis bragas de lo cachonda que me ponía decidí llevar a cabo una de esas fantasías que sabía que mi novio siempre había tenido. Sabía que le encantaría que le comiera la polla mientras el conducía. Y a mí sólo de pensar que alguien podría descubrirme mientras se la estaba chupando me ponía súper caliente.

Ese fin de semana habíamos quedado para comer en casa de mi hermana. Vive en un pueblecito a unos 40 kilómetros de la ciudad. Ese sería el momento idóneo.

Y eso hice. Llegó el día y cuando llevábamos 5 minutos en la carretera empecé a tocársela. Él me miró entre extrañado y cachondo. Se notaba que no sabía porqué lo estaba haciendo pero le gustaba. Ninguno de los dos decía nada, pero los dos lo estábamos deseando.

Mi novio estaba deseando sentir mi boca en su polla pero yo quería hacerle sufrir un poco. Notaba cómo su polla en su pantalón estaba durísima, a punto de estallar. Cuando decidí que ya había sufrido bastante, me decidí a desabrocharle el pantalón. Mi novio ayudó bien gustoso. Estaba cachondísimo. Y yo estaba chorreando mis bragas.

¡¡Dios, qué pollón!! Hacía tiempo que no se la notaba tan dura. Y hacía también mucho que no deseaba tanto comérsela. Así que se la empecé a comer como una perra en celo. Se la cogía con fuerza, se la chupaba con dureza, con pasión. Todo el deseo desaparecido de estos meses estaba apareciendo de golpe. Y los gemidos de placer de mi novio demostraban que el estaba encantando igual que a mí.

Mi cabeza subía y bajaba con rapidez. Estaba deseosa de sentir toda su leche en mi boca. Quería comérmelo entero, saborearlo como lo perra que era. Pero me gustaba parar de vez en cuando para ver la cara de placer de mi novio. Y eso me ponía aún más cachonda y volvía a la mamada con aún más ganas.

Ya notaba cómo mi novio estaba a punto de correrse. Sus gemidos inundaban todo el coche, su polla estaba a punto de reventar y me preparé a saborear toda su leche.

¡Dios, que corrida! Creo que nunca se me olvidará el grito de placer que soltó mi novio mientras se corría. Hacía tiempo que no lo pasábamos tan bien. Esto de ser un poco puta esta muy bien. Le he cogido el gustillo a ser una perra. Ya os contaré.

Relato erotico de una zorra a la que le gusta que la miren mientras folla, a mi no me importaria ser el observador de un pivon asi, menudo espectalo! esto si que es porno

Soy morbosa, lo reconozco. Siempre lo he sido. Me encanta que me miren. Disfruto sabiendo que los chicos me están comiendo con la mirada, sintiendo que están deseando follarme,… ¡y eso me pone muy cachonda!

Con mis anteriores parejas nunca he podido llevar a cabo las fantasías que corren por mi cabeza constantemente. Eran demasiado pasivos o demasiado parados para poder hacerlas. Pero mi pareja actual es totalmente diferente. Sexualmente se parece mucho a mí. Y eso me encanta.

Llevamos poco tiempo pero hemos estado hablando de varios temas y sé que le pone igual que a mí el mundo del voyerismo. Aunque a nosotros no nos gusta mirar, sino que nos miren. Saber que nos pueden descubrir y mirar nos pone a cien.

Ayer por la tarde fuimos al cine porque echaban una peli que parecía muy buena. Además, pasar la tarde juntos disfrutando de la compañía del otro me apetecía. La peli no nos defraudó. Tenía además partes muy eróticas que me habían puesto muy cachonda. Nos gustó mucho a los dos. Pero más nos gustó lo que vino después.

Íbamos camino del coche, al aparcamiento. No éramos los únicos. Los aparcamientos de los centros comerciales son un constante ir y venir de gente. Y cachonda que estaba después de ver la película, empezó a correrme una idea alocada por la cabeza.

Mi novio tiene un coche con las lunas tintadas, los cristales de detrás. Tenía ganas de montármelo allí en el mismo parking. Sabiendo que hay gente a nuestro alrededor que nos puede ver. Sintiendo que alguien puede descubrirnos y observarnos.

Le abracé fuerte, le besé con fuerza y cogiéndole la polla le susurre al oído: “Quiero follarte aquí mismo. ¡Quiero esta polla en mi coño ya!” Él se sorprendió. Miró a su alrededor cómo estudiando la situación y pronto se dio cuenta de lo morboso del lugar.

Pronto estábamos en la parte trasera de su coche, el debajo mío y yo de rodillas encima de él restregando mi coñito en su pantalón. Mi tanga estaba empapadísimo y el estaba muy cachondo. Nunca me había besado el cuello de esa forma tan pasional. Me mordía, me lamía,…¡me estaba encantando!

Estaba super cachonda. Dios, que ganas tenía de sentir su polla dentro de mí. No podía esperar más. Llevaba falda así que sólo tuve que quitarme el tanga. Él se bajó el pantalón hasta las rodillas y dejó al descubierto mi objeto de deseo: una enorme polla dura cómo una piedra. Esa imagen me puso perra no lo había estado en mi vida. Quería sentirla en mi coño. Quería que rompiese en dos.

Me la metí toda de una. Con lo cachonda que iba no me hacía falta nada de lubricación. Y empecé a cabalgarle con pasión, con fiereza. Él estaba con los ojos cerrados disfrutando de cómo me lo estaba follando. Yo miraba a través de los cristales por si había gente alrededor. Sentía el morbo y me ponía más perra así que me movía aún más rápido. Mi primer orgasmo no se hizo esperar.

Él parecía que no tardaría en correrse porque intentaba abrazarme para que bajase el ritmo pero yo estaba demasiado cachonda para parar. Quería toda su leche en mi coño. Quería sentir su calor, notar cómo su polla estaba en mi interior y sentir su semen recorriendo mi coño. Yo sentía que tampoco me faltaba mucho así quería llegar con él. De todas formas, tomaba la píldora, así que no había problema.

Mis embestidas eran cada vez más fuertes. Y sus gemidos cada vez más altos. Seguro que alguien estaría viendo cómo el coche se movía. O quizás le oían a él gemir de placer. Y sentir que nos estaban viendo me ponía aún peor.

El grito de placer del mi novio fue increíble. Y su corrida también. Sentí cómo su polla me reventó dentro e instantáneamente un enorme chorro de semen recorrió mi coño. Yo no pude más y me corrí por segunda vez. Dios, que buen orgasmo acababa de tener. ¡Aún mejor que el primero!

Allí nos quedamos, abrazados disfrutando del momento. ¡Dios, qué polvazo! Ha sido uno de los mejores de mi vida. ¿Alguien nos habrá visto? ¡Creo que me estoy poniendo cachonda otra vez!

Relato erotico que finaliza esta serie de relatos de mano de un tio con dos pivones que no paran de hacerle una mamada brutal tras otra

Cuando la chupapollas se repuso después de la fantástica corrida que había tenido vino junto a la rubia que ya estaba comiendo la polla. Yo seguía con las dos manos encadenadas a la silla, impotente. Pero encantado.

Se estaba cumpliendo una de mis grandes fantasías desde siempre. Siempre había querido que dos tías me comieran la polla a la vez. Y allí estaban dos bombones, dos tías que estaban buenísimas comiéndome la polla como dos perras.

Y allí estaba las dos. Las dos lenguas se movían y se iban desplazando con rapidez por toda mi polla. Desde mis huevos hasta mi prepucio. Me estaban comiendo la polla de una manera increíble. Pero lo que más me gustaba es cuando una de ellas se metía todo mi capullo en su boca mientras la otra me comía los huevos.

Ambas se turnaban en esta operación, se alternaban los papeles, pero yo estaba gozando muchísimo. Era una sensación increíble. Nunca había gozado tanto en mi vida.

Estaba excitadísimo con lo que me estaban haciendo. Además, ver cómo se lo habían montado antes entre ellas me había puesto muchísimo. Estaba apunto de correrme aunque quería aguantar lo máximo posible pues lo estaba pasando en grande y sabía que este sueño, por desgracia, no se repetiría siempre.

Pero era imposible aguantar mucho tiempo. Las dos bocas se movían con mucha fuerza. La lengua de la rubia en mi capullo me estaba haciendo ver las estrellas mientras que la morena comiéndome los huevos y lamiéndome la base de la polla me estaba haciendo gozar cómo un cabrón.

Mis gemidos eran cada vez más acelerados y más entrecortados y mi polla estaba cada vez más roja y más dura. Ellas parecieron adivinar lo que estaba apunto de ocurrir pues se pusieron las dos a lamerme el capullo frenéticamente. Las dos lenguas estaban lamiéndome el capullo y el frenillo.

Era demasiado para mí y no pude aguantar más. Me corrí en la boca de las dos. Mis sacudidas eran enormes y mis chorros de semen también. Ellas lo disfrutaron todo. Se besaban entre ellas con los labios y la boca llena de semen, me besaban a mí para que saboreara mi flujo.

Definitivamente estaba en el paraíso. Eran dos Diosas y me estaban haciendo descubrir las maravillas del cielo. No sé que sería lo próximo que me harían pero estaba deseando sentirlo

Relato erotico que sigue la historia del de ayer, sobre el chico con los pivones. Si el tio sigue con suerte, con dos zorras chupando su polla y sin parar de jugar las tias entre ellas para poner caliente al tio en todo momento

Llegamos al edificio de la chupapollas. Era un edificio bastante nuevo y lujoso. Se veía que la muy puta tenía dinero. Subimos por el ascensor y mi polla volvió a ponerse dura. ¿Por qué? Porque las dos tías se estaban dando el lote delante de mi cara. Se daban unos besos súper apasionados. Sus lenguas se movían con pasión, sus manos se sobaban enteras. Y yo estaba allí viéndolas, embobado, con ganas de sacarme la polla y hacerme una paja.

Llegamos a casa de la chupapollas. La rubia me llevó a una habitación dónde había una cama de matrimonio con el cabezal de forja, de hierro. Empezamos a besarnos y a sobarnos. ¡Joder, que bien besaba! ¡Era una fiera! Me mordía, me chupaba, me lamía,… ¡me estaba poniendo malo! Ella me iba poco a poco desnudando. Yo intentaba hacérselo a ella pero no me dejaba. ¿Por qué no quería que la desnudase? Pronto lo descubriría.

Cuando me bajó los pantalones y dejó mi polla al descubierto, se acuclilló delante de mí y empezó a chupármela. La chupaba aún mejor que besaba. Dios, cómo la engullía. Se la metía toda entera y una vez toda dentro meneaba la cabeza de derecha a izquierda rápidamente. Nadie me había hecho eso nunca pero me estaba gustando muchísimo.

Me estaba haciendo la mamada de mi vida cuando llegó la chupapollas con unas esposas. Casi sin darme cuenta me apresaron a una silla para que no me pudiera mover. Allí estaba yo, totalmente empalmado y sin poderme mover mientras que las dos estaban arrodilladas delante de mí chupándomela y besándose entre ellas.

Pronto de olvidaron de mi polla y empezaron a montárselo entre ellas. Se besaban, se frotaban, se sobaban,… A veces me miraban lascivamente, cómo para hacerme ver que estaban jugando conmigo. Querían que viera cómo se lo montaban entre ellas mientras yo no podía si quiera pajearme.

Se fueron desnudando poco a poco. Tenían un cuerpo espectacular. ¡Que cuerpazo! ¡Y que polla se me estaba poniendo! Estaba demasiado cachondo. Ver a estas dos putas montárselo delante de mí era demasiado.

La chupapollas tiro en la cama a la rubia, la abrió de piernas y empezó a comerle el coño. Los lametones comenzaron suaves y delicados pero pronto de tornaron fuertes y pasionales. La rubia me miraba mientras la chupapollas se lo comía aunque pronto el placer hizo que no pudiera mantener los ojos abiertos. Sus gemidos de gozo parecían inspirar a la chupapollas, que pronto introdujo un dedo en la raja de su amiga. La rubia se lo estaba pasando en grande. Estaba totalmente ida. ¡Y yo más!

La chupapollas comenzó a follar a la rubia con dos dedos. Sus embestidas eran cada vez más fuertes y los gemidos de la rubia cada vez más fuertes. Hasta que no pudo más y se fue entera. El grito de placer que soltó fue increíble. La chupapollas siguió con sus dedos, pero más dulcemente hasta que paró por completo. Ahora le tocaba a ella.

Se puso a cuatro patas y la rubia comenzó a comerle el coño y el culo. La morena me miraba y entre jadeos me decía si me estaba gustando o si tenía ganas de follármela. Yo aunque me moría de ganas, intentaba hacerme el duro y le respondía que ella tenía más ganas que yo. Que se estaba muriendo de ganas de tener mi rabo en su coño.

La rubia seguía con su faena. La lamía toda la rajita con su fenomenal lengua mientras le introducía el dedo gordo por el culo. La chupapollas parecía estar gozando pues sus gemidos de placer eran fuertes y sus movimientos de cadera eran cada vez más rápidos. Parece que quería más.

La rubia pareció notarlo pues pronto introdujo dos dedos por el coño de la amiga y empezó a follársela con fuerza. Cada embestida era más dura que la anterior, pero cada una de ellas parecía gustarle aún más que la anterior a la chupapollas. Gemía sin parar. Gritaba de gusto. Pedía más.

La rubia la azotaba en el culo con la mano que le quedaba libre y la amiga gozaba aún más. Sus gemidos y los azotes me estaban volviendo medio loco ya. Estaba deseando ser yo el que follara a esa perra. Follármela a cuatro patas y darle azotes. Y deseaba metérsela por ese culo que tenía. Había visto lo que disfrutaba cuando la rubia le metía el dedo. Yo quería que disfrutase con mi polla. Meterle toda mi polla gorda por ese culo maravilloso.

La chupapollas estaba a punto de correrse pues sus gritos eran enormes: “Así, así”, “Dame más fuerte”, “Más fuerte”…Además, agarraba la colcha de la cama con mucha fuerza y estaba totalmente desbocada. La rubia seguía con sus rápidas embestidas. La corrida fue bestial. Yo mismo vi cómo chorreaba flujo por la mano y por el brazo de la rubia.

Mientras la chupapollas gozaba y disfrutaba de su corrida la rubia me miraba a mí con cara de deseo. Creo que ahora me tocaba a mí. No sé lo que me harían pero estaba seguro que me iba a encantar.

Os dejo un relato erotico de un jovencito que fue a una discoteca a ligar y acabo con dos zorras preciosas que no paran de darle placer.

Me encanta salir de fiesta con mis amigos. Me lo pasó genial de marcha por ahí, bailando, riéndome y ligando, claro. Me encanta ligar. El juego con las chicas en una discoteca me gusta. Las miradas, las sonrisas, los bailes restregándonos,…

La otra noche me lo pasé mejor que nunca. Salí con mis amigos a una zona de marcha a la que no solemos ir porque es de gente más mayos que nosotros. Yo tengo 22 años y allí va gente cerca de los 30. Pero nos apetecía probar a ver que tal.

Estuvimos probando en varios pubs hasta que encontramos uno en el que ponían buena música. Así fuimos a la barra, pedimos unos cubatas y nos fuimos a la pista a bailar y divertirnos. En eso estábamos cuando vi a una chica guapísima. Estaba algo alejada de mi grupo de amigos pero su pelo rubio largo y su preciosa cara me llamaron muchísimo la atención. Era mayor que yo, tendría algo más de 30 años pero yo no podía dejar de mirarla.

Yo intentaba seguir bailando pero no podía dejar de mirarla. Por fin nuestras miradas se cruzaron. Al principio eran miradas cortas, sonrisas tímidas,…pero pronto nos mirábamos con mayor insistencia e, incluso, nos lanzábamos besos. Ella seguía bailando, pero yo sabía que estaba bailando para mí.

Tenía un cuerpo espectacular. Una minifalda muy corta, unas botas hasta las rodillas, medias de rejilla y un top que le marcaba bien un par de tetas de infarto. Una 95 tenía el bombón, por lo menos.

Pero hubo algo queme dejó flipado. De repente apareció una amigo suya, le susurró algo al oído, me miraron y se pusieron a bailar juntas. El baile era muy caliente. Se restregaban enteras, se agarraban, se lamían,…Yo me estaba poniendo muy cachondo. Mi polla poco a poco se iba poniendo más y más dura.

No os he contado cómo era la amiga. De cuerpo no estaba muy allá, tenía buenas tetas aunque estaba algo regordeta. Pero tenía una cara de chupapollas que me hacía desearla con todas mis fuerzas. Tenía unos labios carnosos y sensuales que habían que mi polla estallará sólo de pensar en cómo me chuparía el rabo.

Pero lo mejor estaba por venir. Veo que la chica en la que me había estado fijando desde el principio se separa de la amiga y viene hacía mí. Yo estaba nervioso, pero estaba tan duro que me importaba poco la vergüenza. Tenía ganas de, por lo menos, bailar con ella y desfogarme el calentón.

Se acerca a mí y me susurra al oído casi comiéndome la oreja: “¿Quieres bailar con nostras?” Mi polla casi se corre de gusto. Por supuesto le respondí que lo estaba deseando. “Vale, pero aquí no, conozco otro sitio mejor dónde podremos bailar los tres más tranquilos. Ven conmigo.” Sin pedir explicaciones la seguí y los tres nos fuimos dirigiendo hacia la salida.

Nos dirigimos hacía el coche de ella, de la rubia. Yo iba detrás de ellas sin saber qué decir. Ellas eran las que tenían el mando. Llegamos al coche y la chupapollas se montó conmigo detrás. Cuál fue mi sorpresa que nada más arrancar el coche comenzó a besarme y a frotarme la polla. Yo estaba muy caliente después de su bailecito, así mi polla pronto se puso dura cómo una piedra. No tardó nada en sacármela del pantalón y cuando vi que se inclinaba para comérmela casi me da algo.

¡¡Dios, la chupapollas me la estaba comiendo!!¡¡Y cómo me la estaba chupando!! Que maravilla, que lengua, que boca….se la metía hasta el fondo, hasta la garganta. Mientras la rubia conducía, miraba por el retrovisor y sonreía. “¿Lo estás pasando bien?” Yo casi no podía contestar de lo que estaba gimiendo de placer.

La cabeza de la chupapollas subía y bajaba con rapidez. Yo intentaba aguantar pero es que estaba demasiado cachondo y no pensaba que pudiera aguantar mucho. Le iba a reventar en la boca. Me iba a correr en su boca y se lo dije. Pero a ella no parecía importarle. Seguía más y más fuerte.

Mis gemidos iban en aumento hasta que me fui entero en su boca. Fue una corrida bestial. Ella no separó la cabeza de mi polla. Creo que quería disfrutar de todo mi semen. Pero cuál fue mi sorpresa cuando veo que la rubia detiene el coche, se gira hacia nosotros y empieza a besar a la morena.

Mi polla se volvió a poner cómo una piedra cuando vi cómo mi semen empezaba a chorrear por las caras de ambas. Estaban comiéndose las dos mi leche. ¡¡Dios, que perras eran las dos!! ¡¡Cómo me estaban poniendo!!

La rubia dejó de besarla, me miró y me dijo: “¿Te ha gustado el aperitivo? Pues esto no ha hecho nada más que empezar. Esta noche eres todo nuestro y te vamos a dejar la polla seca, cabrón.”

Esto no podía ser verdad. ¿Había muerto y estaba en el cielo? ¿Estaba soñando y todo esto no estaba ocurriendo? Esa noche descubriría que no. El paraíso existe. ¡¡Y está en el piso de la chupapollas!!

Que le harias a tu novia si te dice que tu regalo de cumpleaños son ella junto con otra chica para disfrutar del sexo y asi hacer realidad todas tus fantasias? pues algo asi le paso a este chico que nos cuenta en este relato erotico su experiencia con dos mujeres teniendo porno brutal.

Supongo que una de las fantasías de cualquier hombre es follar con dos mujeres a la vez. Lógicamente yo ya le había contado a Macarena, mi novia, ese deseo secreto de follar con ella y con otra mujer al mismo tiempo, pero se lo contaba como algo imposible, digamos, como un sueño. Ella siempre decía que no podría soportar verme follar con otra mujer que no fuera ella.

El caso es que una noche llegué a casa, muy tenso por culpa de un empleado de la oficina, pero eso no creo que sea necesario explicarlo. Esa noche, al llegar a casa, Macarena estaba con su amiga Susana de Madrid y que habia venido a pasar un fin de semana a casa. Yo saludé de mala gana y decidí darme una ducha. Macarena notó mi mal humor y entró en el baño a ver que me pasaba. Se lo expliqué y como suele suceder con estas cosas, sólo con eso me calmé un poco. Mientras tanto me había ido desnudando para meterme en la ducha. De pronto, Susana se acercó a decirnos no se qué de la cena y me pilló completamente desnudo.

- Huy, perdón. Es que no se como apagar el horno. – Dijo.
- Ahora voy yo. – Le respondió Macarena.
- Vale, vale. Lo siento. – Me dijo a mí.

Durante esa breve conversación hacía como que quería irse pero no se iba, y yo creo que no me quitó ojo de encima. Eso me excitó y empecé a notar el inicio de una erección, cosa de la que Macarena se dio cuenta.

- Eh, tranquilo. ¿Que, ya se te ha pasado el cabreo?. – Me dijo bromeando.
- ¿Te gusta Susana, verdad sinvergüenza? – Dijo, mirando mi polla que con las risitas parecía querer seguir creciendo.
- Bueno, si, pero vamos, esto son cosas naturales.
- Anda, metete en la ducha. – Dijo mientras salía del baño.

Me metí en la ducha y tardé un rato en perder la erección, hasta que conseguí dejar de pensar en el fino vestido de Susana, y en que no llevaba sujetador. Habría jurado que al verme desnudo se le habían endurecido los pezones. Lo cierto es que tenía un culo estupendo. Decidí que tenía que subir el caudal del agua fría en esa ducha. Una vez afeitado y vestido de andar por casa, fui al salón donde la mesa estaba puesta. No quería darle más importancia al tema, pero cuando vi a Susana y a Macarena sentadas en el sofá estuve seguro de que Macarena le había cuchicheado lo de mi erección o algo así, porque me miraban las dos entre risitas.

- Anda, Tarzán, siéntate que ya vamos a cenar. – Dijo Susana.

Estaba claro que habían hablado del tema. Eso creo que me ruborizó un poco, pero lo peor fue que volví a notar como mi pene despertaba de la ducha fría que acababa de recibir. Macarena pasó por mi lado sonriendo y me dio un beso. Me quedé sólo con Susana.

- ¿Cómo va todo?. Siento mucho como he llegado. Cosas del trabajo. ¿He estado grosero? – Dije, por hablar de algo, mientras Susana bebía una copa de vino.

- No te preocupes. Eso nos pasa a todos. ¿Quieres vino?

- Sí, gracias.

- ¿Siempre te duchas cuando llegas a casa? – Me preguntó de pronto, sin mirarme y mientras me ponía una copa de vino. Empezaba a excitarme en serio.

- Eh, bueno. Si siempre.

En esto, entró Macarena al salón. – ¿Depende de si tenemos invitados? – Preguntó según entraba. Intenté sonreír como aceptando la broma. Susana me acercó la copa de vino y dí un trago muy largo.

- Si, bueno es que no me he dado cuenta de que la puerta estaba abierta, como estábamos hablando, pues claro, no me he fijado que me estaba desnudando con la puerta abierta. En cualquier caso tampoco creo que hayas visto nada del otro mundo. – Le dije a Susana intentando defenderme.

Entonces Macarena y Susana se miraron y rieron. – Venga, vamos a cenar. – Dijo Macarena.

Comenzamos a cenar, y todo pareció volver a la normalidad, pero en el ambiente flotaba, ahora estoy seguro, cierta sensualidad.

- Lo siento, pero hemos gastado los aguacates para hacernos una mascarillas. – Comentó Macarena. – Y no han quedado para la ensalada. – Dice Susana que te deja la piel muy suave.
- Si – Contestó Susana – pero no sólo se usa como mascarilla.
- Es cierto – Continuó Macarena -La verdad es que lo hemos usado como mascarilla, pero Susana la utiliza también como crema para todo el cuerpo ¿Verdad?.
- Es que deja una piel muy suave, por la cantidad de aceite que tiene. Mira, toca. – Me dijo Susana. Y entonces me ofreció un brazo.

Creo que en ese momento, entre el vino, la cena y la conversación, ya tenía una erección total, lo que hacía que el pantalón corto de deporte que me había puesto mostrase un impresionante abultamiento. Casi con miedo, cogí el brazo de Susana y lo acaricié con toda la suavidad que pude y un extraordinario esfuerzo de autocontrol. En ese instante, Susana empezó a acariciarme la mano. Rápidamente, pero sin quitar la mano, miré hacia Macarena, que se empezaba a levantar. Susana cogió mi mano y la empezó a besar, mientras Macarena llegaba por mi espalda y me abrazaba, comenzó jugando con su lengua sobre mi oreja. Cerré los ojos; noté que una mano empezaba a recorrer mi pierna, formando círculos que ascendían en busca de mi polla. Macarena me hizo levantar, con lo que apareció a la vista el bulto que tenía en los pantalones. Vi a Susana, con las pupilas dilatadas hasta el límite, mirar hacia ahí. Macarena me giró y comenzó a besarme en la boca. Yo busqué sus grandes pechos y sentí sus pezones de punta y duros como hacía mucho tiempo que no sentía. Susana llegó por detrás para quitarme la camiseta de algodón que llevaba puesta. Me besaba y acariciaba la espalda. Me abrazó y empezó a jugar con mis pezones. Mientras tanto yo desnudaba a Macarena. Quería ver esos pechos que me estaban poniendo a cien, quería lamerlos y estrujarlos con mi boca. Macarena me ayudaba a quitarse la ropa cuando Susana cogió mi mano y se la llevó a su coño. El vestido era tan fino como parecía, por lo que sentí claramente sus bragas mojadas. Empecé a acaríciale el sexo sobre su vestido, y noté como se abría ligeramente de piernas. Macarena se había quitado la blusa y el sujetador sin dejar de besarme, y entonces dio un paso atrás. Dejé el coño de Susana y me incliné sobre los pechos desnudos de Macarena. Susana se puso detrás de Macarena y empezó a acariciarle un pezón mientras yo me metía en la boca el otro. Macarena gimió y cerro los ojos mientras yo buscaba su sexo bajo el pantalón. Susana se retiró para quitarse el vestido, quedándose solamente con unas braguitas tipo tanga. A mí la polla me estallaba dentro del pantalón, así que decidí quitármelo. La erección que tenía me sorprendió a mí mismo. Susana se acercó y cogió mi cabeza para dirigirla sobre sus tetas, mientras las lamía, Macarena terminó de desnudarse completamente y se tumbó en el sofá.

- Eh, venid aquí. – Nos dijo.
- Susana la siguió rápidamente, y se sentó junto a ella.
- Bueno, que. ¿Te vas a quedar ahí parado? – Me dijo.

Me acerqué a ellas. Susana me cogió por la cintura y sin mediar palabra, se metió mi polla hasta lo más profundo de su boca. Movía la lengua por toda ella, hacía movimientos en circulo sobre mi capullo y casi me hizo perder el sentido. A veces Susana se sacaba mi polla de la boca para poder chupar tambien mis huevos. Como pude me retiré de ella, ya que estaba casi a punto de correrme y me tumbé sobre Macarena, que se había puesto boca abajo. La incorporé para que Susana se metiese debajo. Quería que me lamiese toda la polla mientras follaba con Macarena por detrás. Macarena estaba más mojada de lo que yo podía recordar. Ahora ya gritaba de placer. Estaba a punto de correrse. Yo también.

- Espera, espera. – Dijo Susana. – No te corras. Quiero que me folles a mí también, quiero sentir esa enorme polla que tienes dentro de mi coño.

Así que Macarena se retiró y Susana se sentó abierta de piernas sobre la mesa. Tenía un sexo oscuro y extraordinariamente mojado. No pude resistir la tentación de comerlo mientras le pellizcaba los pezones, mi lengua se hundió profundamente entre sus labios vaginales y sus jugos me cubrieron todo el rostro. Susana no es de las que gritan como suele hacerlo Macarena, pero era evidente que estaba a punto de correrse. Macarena se acercó por detrás de mí, cogió mi polla con su mano y me la metió en el abierto sexo de Susana. Empecé a moverme haciendo temblar todas las copas, platos y botellas de la mesa. Notaba como mi capullo se deslizaba por el interior caliente y húmedo del coño de Susana. Era suave y ella lo apretaba como para que no pudiera sacársela. Macarena me abrazó por detrás para acariciarme la polla cada vez que salía de Susana. Busqué con mi mano su sexo y empecé a acariciárselo, a separarle los hinchados labios, a frotar su jugoso clítoris. Cuando se corrió, ya no pude resistirlo más y saqué la polla para que Macarena me hiciera correrme sobre los hermosos pechos de Susana. Mientras Macarena me hacía la paja desde atrás, Susana empezó a hacerse otra, metiéndose dos dedos por el agujero que yo acababa de dejar libre, de forma que los dos nos corrimos al mismo tiempo. Me giré y besé a Macarena.

- Bueno – Dijo. – ¿Podemos terminar ahora de cenar?
- Creo que será lo mejor. – Respondí yo. – ¿Y mi pantalón?.

Las dos se miraron, entendí que no era hora de vestirse, aquello iba a ser sólo un descanso antes de terminar la noche los tres en la cama.

El caso es que Macarena ahora es la que quiere cumplir una de sus mayores fantasías y es follar con dos tíos y me ha dicho, que ella no va a esperar tanto tiempo como yo para ver su fantasía cumplida. Cosas de la vida.

Relato erotico de una joven casada que se refugia en el cibersexo para calmar su deseo sexual.

A grandes rasgos te contaré que a pesar de estar casada, siempre me he sentido sola, mi esposo es un hombre muy ocupado y a parte le encanta llegar de madrugada con sus cervecitas encima. Es por ello que un buen día me dio por entrar al chat, a pesar de que antes criticara tanto a los que chateaban, no me gustaba, pero la soledad y la curiosidad me hicieron entrar a él.

Entré a una sala normal, nada de salas calientes, de por sí criticaba el chat, y que todavía entrara a ese tipo de salas, como que no iban conmigo; y después de un ratito de estar ahí, me encontré con una persona que vive en una ciudad bastante lejos de la mía. Simpatizamos, coincidimos casi en la misma edad, también casado, y platicamos de varias cosas, las clásicas que se hablan al recién conocerse en un chat. El caso es que nos caímos tan bien, que decidimos seguir en contacto, y así lo hicimos por varios días, incluso hasta quedamos en que seríamos novios; lo que me parecía bastante chistoso, pero bueno, era una experiencia diferente en mi vida. Cada vez sentíamos comprendernos más, pues coincidíamos en muchas cosas, afectos, sueños, al cabo de pocas charlas ya nos dirigíamos uno al otro diciéndonos “amor” y cariños así por el estilo, y nos enviábamos un que otro beso y abrazo. Y es que de verdad empezaba a nacer un bello sentimiento.

Así fue como un día nuestra charla fue tomando temas sobre el sexo, nos hicimos preguntas sobre ello, nos contamos anécdotas de cuando éramos jóvenes, nos reíamos al decir ciertas cosas, también hablamos de nuestras experiencias con nuestras respectivas parejas. A manera de que se iba dando esta plática, yo sentía algo raro, extraño en mí, era una especie de excitación, lo que me contaba referente a su pareja me lo imaginaba que me lo hacía a mi y viceversa, lo que yo le decía sobre mis encuentros con mi pareja, él imaginaba que yo se lo hacía a él. Nos compartimos ese sentir, y empezamos entonces a ir llevando la charla como si fuéramos nosotros dos quienes estaban teniendo sexo, dejando a un lado a otras personas y dejando a un lado también nuestras aventuras de jóvenes; eso ya no existía, ahora nos sentíamos uno frente al otro y con una excitación tremenda por parte de ambos.

Me fue llevando por este medio, me decía lo linda que le parecía y lo que me deseaba, íbamos imaginando que todo era realidad, que recorría mi cuerpo desde mi cuello, mis orejas, que se detenía en mis labios para devorarlos al igual que mi lengua, que rodeaba mi cintura y yo su cuello y nos entrelazábamos en un ardiente beso y abrazo. Yo me abrazaba a mí mismo, quería sentir que todo era cierto, que él estaba a mi lado de verdad, lo deseaba, lo deseo.

Al principio yo me sentía apenada, no sabía que escribir, pero fue aumentando de tal manera mi excitación, que mis dedos empezaron a teclear todo lo que mi alma y mi cuerpo anhelaban. Poco a poco en nuestra imaginación nos fuimos desnudando, pero al poco tiempo, ya estamos desnudos también en la realidad, era mucho el calor. Yo sentía sudar, era increíble como a través de una máquina se pudiera sentir tanta excitación y tanto placer. Empecé a tocar cada parte que él me decía que acariciaba, de esa forma fue que mis manos tocaron todo mi cuerpo, estrujaba mis pechos, me mojaba los dedos para hacer circulo con ellos en mis pezones que estaban demasiado duros, tocaba mi vagina que se encontraba súper húmeda. Era un verdadero deleite, jamás había sentido tal maravilla ni aún en la vida real con mi pareja. Pues mi ciber novio me hablaba de una forma que me hacía enloquecer; él también se iba desnudando al mismo tiempo que yo, nos guiábamos uno al otro, se acariciaba; yo podía sentir como su pene se endurecía más y más, y podía sentirlo entre mis manos, en mi boca comiéndolo.

Igual él podía sentir mi vagina y clítoris entre sus labios, sentía como mi humedad se quedaba en su lengua. De pronto mis dedos ya estaban en mi vagina, metidos cada vez más, como si fuera su duro pene, lo sentía, que enorme placer, cada vez era más y más grande nuestra excitación, y más se excitó él cuando le pedí a gritos que me penetrara. Me sentía venir, le comenté eso tan grande que me estaba pasando y quedamos en llegar los dos juntos, a un mismo tiempo al clímax, al orgasmo, al cielo, y efectivamente así sucedió, tremendamente formidable. Fue estupendo, y para rematar esa sensación increíble, sorpresivamente me llama por teléfono, sin decirme que lo haría; me emocioné mucho más al escuchar su voz agitada, aunque no más que la mía, porque casi no me salía la voz de tan excitada y maravillada con la experiencia inolvidable; nos dijimos por teléfono todo lo real que habíamos sentido, todo lo que nos amamos, todo lo que nos deseamos.

Nos despedimos y quedamos en conseguir de inmediato una cámara para hacer el amor lo más realmente posible, prometiendo que en nuestro encuentro y frente a las cam, nos desnudaríamos totalmente y haríamos cosas más que estupendas.

Relato erotico de un chico joven con una belleza que no para de ponerle cachondo y los dos se van a tener porno brutal del bueno a una suite de hotel. Que suerte tiene el cabron!

Adriana es una joven jugadora de Volleyball en uno de los equipos más fuertes de la zona. Un cuerpo muy cuidado, pecho perfecto en volumen y forma, abdomen liso, un culo redondito, duro y respingón, piernas características de deportista de elite y una silueta en general que ya hubiera querido mas de un artista para tomarla como referencia en sus obras.

Yo soy un chico algo menos joven mas de espíritu inquieto, no tan cuidado físicamente pero si fuerte y de ancha espalda con ciertos músculos algo mas desarrollados debido al gimnasio. Las formas es la forma y aun sin llegar al nivel de Adriana, me mantengo. Brazos grandes y pecho relativamente marcado, vientre no del todo plano, piernas anchas como la espalda y formadas.

Al poco de que Adriana cerrara la puerta y el autobús del equipo la recogiera para llevarla al entreno yo me dispuse a hacer algunas tareas caseras en el apartamento y a preparar la sesión de esta noche en la discoteca más grande y famosa de la ciudad. Metiendo mis discos en la maleta recibí la llamada del gerente del local invitándome a comer. Acepte de buen grado dicha oferta y tras acicalarme para los efectos salí del apartamento en dirección a un lujoso y conocido restaurante. Una excelente comida dio paso a una interesante charla de negocios que acabo con mi compromiso para pinchar allí en varias fiestas del calendario. Recompensa a dicha aceptación fue a parte de la económica, una noche con todos los gastos pagados en una suite del mejor hotel de la ciudad. Obviamente esa suite la compartiría con Adriana, mi chica, pero no quise comentarle nada para procurarla una agradable sorpresa.

La tarde paso entre una siesta y los preparativos de la gran fiesta. Adriana por su parte tras el entreno matutino y la posterior comida con sus compañeras tuvo una sesión de balneario y sauna que la preparo a su vez para la larga noche que se presagiaba.

Entre en la discoteca entre un revuelo de gente que se agolpaba para disfrutar de la música house que intentaría les hiciera no olvidarme nunca. Antes de pasar a la cabina deje el recado a los gorilas de la puerta que si Adriana llegaba la dejaran pasar sin poner objeción y sin que tuviera que guardar cola. Los graves de un temazo titulado “I Want You” hicieron silbar, saltar y aplaudir a todos los allí congregados. Mientras me disponía a mezclar un par de éxitos Adriana subió a la cabina y colocándose detrás de mí y sin molestar aquel momento dejo que la mezcla terminase para agarrar mi trasero y apretarlo diciendo…

Adriana: Mmmm… eres el mejor cari.

Yo: Tú si que eres la mejor (mirándola de arriba abajo)… que buena estas niña… déjame comerte.

Nos fundimos en un apasionado beso tras el cual y preguntándonos como nos había ido el día, Adriana llamo a uno de los camareros para que nos refrigerase la garganta con un par de combinados.

Yo: Sabes nena… (contándole el acuerdo tomado durante la comida)… tengo una sorpresa.

Adriana: Que casualidad… yo tengo otra.

Yo: La mía es que esta noche tenemos una suite gratis para disfrutarla juntos y revueltos.

Adriana: La mía es que no llevo puesta ropa interior…

Tras hacérseme la boca agua y que casi saltara el disco una pequeña erección hizo que la siguiente mezcla no me saliera del todo bien.

Adriana: Cari, no te desconcentro, han venido unas del equipo y bajo con ellas vale?… pero recuerda que todo esto (tocando y contoneándose) es solo tuyo.

Yo: Ufff (resoplando) esta noche vas a saber lo que es bueno.

Tras un húmedo beso, Adriana bajo a la pista y estuvo bailando y quitándose moscones y babosos a diestro y siniestro a la vez que la fiesta llegaba a su punto más álgido poco antes de llegar a su fin. Cuando quise hacer ver que la fiesta estaba finalizada y recibiendo los aplausos del respetable regale a todos los allí presentes el “The World Is Mine” de David Guetta en su remezcla de Antoine Clamaran… Después de recoger toda la parafernalia de discos y auriculares fui en busca de mi chica que estaba hablando y riendo con varias de sus compañeras.

Adriana: Vaya fiestón nos has dado… lo hemos pasado…

Yo: Ya os he visto, me alegro que os hayáis divertido.

Presentaciones de rigor y nos dirigimos a mi coche para continuar la fiesta en el hotel ya ella y yo solos.

Un botones nos abrió amablemente la puerta de la mejor suite que había en el complejo hotelero y a la vez que le correspondí con una merecida propina cerré la puerta admirando tanto Adriana como yo aquel lujoso habitáculo. Tenue luz mínimamente aderezada con olor a flores y unas velas, cama de 2´5 x 2´5, sillones de cuero negro, un bar y lo más suculento; una mini piscina-jacuzzi donde podía disputarse un partido de waterpolo.

Adriana: Joder cari, me estoy mojando ya solo de verme contigo ahí dentro… que pasada.

Yo: Te dije que ibas a saber lo que era bueno, y aun no has visto nada.

Me acerque a ella y presuroso desabroche la difícil cremallera de su ceñido vestido negro que marcaba todas y cada una de sus increíbles curvas. Lentamente y besándola el cuello la desprendí de esa prenda posándola en el suelo. Ella se dio la vuelta solo ataviada con unos zapatos de alto tacón y mientras me desabrochaba la camisa a gran velocidad me mordió los labios haciendo que se empezase a endurecer mi sexo. Al momento y ya ambos desnudos la cogí en volandas y nos sumergimos en aquel caliente jacuzzi donde estratégicamente había una botella de Moet Chandon con hielos y dos copas. Ella colocada encima de mí brindo contra mi copa…

Adriana: Por una noche inolvidable.

Yo: Así será mi niña.

Tras beberse de un trago su parte, se dio la vuelta mirándome con cara muy juguetona y se hundió debajo del agua. Una vez allí abajo agarro mi falo y se dispuso a meterlo en su boca.

Yo: Dios!… que bien la comes putita (al ella sacar la cabeza del agua para tomar aire).

Adriana: ¿Te gusta cari?. ¿Te gusta como lo hace tu putita?. Se hacerlo mejor, levántate y saca tu pollón del agua.

Al hacer caso a su requerimiento ella cogió aire y literalmente me la devoró haciendo un gag increíble y metiéndose mi miembro hasta la garganta, lo que le producía pequeñas arcadas que hacían que me llenara la polla de sus babas y se le cayeran por las comisuras de su no muy ancha boquita.

Yo: Ohhh.. que rico preciosa…que puta eres (abriendo su boca y escupiéndola).

Adriana: Soy tu putita cari, estoy a tus ordenes.

Yo: Eres mía y solo mía… mmm… cométela entera, vamos!.

A ella le encantaba ser sumisa en ese aspecto porque sabia que yo la iba a recompensar fielmente procurándola mas placer del que nunca había tenido. Adriana es lo que comúnmente se denomina señora en la calle y puta en la cama. Y si, ella es mi putita y eso la gusta tanto o más que a mí que lo sea. Mientras me devoraba la polla envuelta en sus babas yo lo mezcle con un poco de champagne que deje caer sobre mi erecto miembro y sus relamidos labios.

Yo: Ponte de pie.

Adriana: Si, ¿Qué me vas a hacer?.

Al levantarse todo con todo el cuerpo mojadito del agua del jacuzzi… abrí sus duras y tersas nalgas viendo ante mi un coñito estrecho y pequeñito y rasurado y un ano rosado que pedía ser juntado con mi lengua. Eso fue lo que hice al instante. Metí mi nariz y mi lengua en aquel paraíso y mientras lamía con mucho gusto tan bonita rajita olía el perfume de su culo limpio y delicioso. Mi lengua corría desde lo mas rico de su clítoris hasta casi meterse en su culito.

Adriana: Cari… mmm…me encanta…follame con la lengua, sigue…dame bien.

Yo no podía contestar dado que mi boca estaba muy entretenida comiendo aquellos manjares y mis manos abrían y azotaban sus nalgas duras como piedras. Dura estaba también mi polla y ella se dio cuenta.

Adriana: Quieres que te pajee mientras me dejas que te coma el culo cari?.

Yo: Claro preciosa…vamos a la cama.

Allí tumbado, ella se dispuso a agarrarme de nuevo mi pene y a mirarme con ojos de gata mientras intentaba adentrar su lengua en mi aun mojado ano. Lo hacia de maravilla, era una experta chupadora y lamedora.

Yo: Te voy a follar con toda mi polla.

Adriana: Mmm… si… dame de si el coñito cariño… follame bien fuerte.

La tumbé boca arriba y abrí y subí sus piernas dejando ese chochito a la altura de mi glande. La fui metiendo poco a poco a la vez que ella hechaba su cabeza atrás por el placer y una vez que estaba toda dentro empecé a embestirla tan fuerte que mis huevos rebotaban contra su culito y el sonido que ello hacia bastaría para despertar a cualquier inquilino. Follándola sin parar de aquella guisa conseguí su primer orgasmo.

Adriana: Ohhhh… Diooosssss! (exclamo entre espasmos de placer).

No contenta con aquello quiso más.

Adriana: Quiero ese pollón dentro de mi culo… quiero que me sodomices, que des por el culo a tu putita.

Se puso de rodillas dándome la espalda, junto sus piernas, bajo su espalda, puso aquel redondo y duro culo en pompa y separándose ella misma los glúteos me insistió.

Adriana: Métemela cari… dámela toda por el culo, vamos… follame el culo.

Para que no la doliera la escupí en el ano y lo lamí repetidas veces surtiéndola después todo mi falo por su dilatado pero estrecho recto.

Yo: Que culo tienes… que culo más bueno, rico y caliente. Te estoy follando putita… estoy follándome tu culo.

Adriana: Dame bien fuerte, hasta dentro… quiero correrme por el culo.

No tuve mas que agarrar sus nalgas y entrar y salir de su pequeño agujero tantas veces y a un ritmo tan trepidante que las marcas de mis manos enrojecieron en sus glúteos. La escupí en la boca, en la cara y deje verter saliva en su ano y mi sexo justo antes de sacar mi polla de ella dándola su tan deseado segundo orgasmo y tras admirar lo dilatada que quedo aquella entrada correrme en ese boquete llenándoselo de mi leche y viendo como mi esperma caía por sus labios vaginales y empapaba también su delicioso coñito.

Relato erotico de dos hermanos que no dejan de follar y de darse placer mutuo. Que bien se lo pasan los dos cabrones follando y teniendo sexo duro

Hola, mi nombre es Pedro, tengo 19 años. En casa somos 4, mi padre, mi madre, mi hermana Rosa de 27, y yo. Nosotros vivimos a las afueras de Barcelona, en un chalet de una urbanización cuyo nombre no interesa. Lo que les voy a contar es sobre mi hermana Rosa y yo. Mi hermana Rosa es una hermosa muchacha de proporciones bien definidas, vamos una ligona. Rosa estaba a punto de casarse, ya saben, esas cosas que hacen los novios de buscar piso y más. Por suerte todavía no habían preparado la boda, porque sucedió algo que cambio su destino. En cierta ocasión pilló a su novio con una amiga y cortaron para siempre. Rosa dijo que no quería saber nada mas de los hombres, que eran todos unos cerdos. Por ello ya casi no salía, pasaba mucho tiempo en casa.

Yo sabía que la vida sexual de mi hermana era muy activa, pero a partir de su ruptura freno su vida sexual, ya que casi no salía. En una ocasión llegue yo tarde a casa un sábado por lo que procuré abrir la verja despacio para no hacer ruido y despertar a mis padres, cuya habitación da a la entrada. Volteé la casa buscando la puerta y al pasar por la ventana de la habitación de mi hermana, que queda en la otra punta de la casa vi luz, así que sentí curiosidad y mire por una pequeña rendija que quedaba para ver que hacía despierta a esas horas. Vi algo que me dejo petrificado. En la cama estaba mi hermana Rosa viendo la tele. Eso no era lo extraño, sino que estaba viendo una película porno. Rosa estaba tirada en la cama en pelotas y con las piernas abiertas. Se estaba pegando una masturbada de campeonato. Mi mente no reaccionó, no así mi pene que pensó que podía ser un buen espectáculo, así que me quedé mirando su frenética actividad. Aquello era digno de toda un actriz porno, se masajeaba los pechos con frenesí para dedicarse luego a su coño. Era el coño más bonito que había visto nunca, perfectamente rasurado menos por un hilito de pelos que lo adornaban sensualmente. Estuvo un buen rato masturbándose hasta que acabó y apagó la tele y se acostó. Yo me fui inmediatamente a mi cuarto y me casqué una paja de órdago pensando en lo que vi. Sabía que estaba mal, porque era mi hermana, pero mi polla no pensaba lo mismo. Ni que decir tiene que tuve una corrida bestial, de las mayores que he tenido en mi vida.

Desde ese día no pude evitar mirar a mi hermana con otros ojos, la veía como una mujer que estaba buenísima, y no como mi hermana. No podía evitar seguir sus curvas con mi mirada, y por supuesto espiarla a escondidas cuando tomaba el sol. Para colmo lo hacia desnuda cuando mis padres no estaban, lo que me llevo en múltiples ocasiones a simular que me iba tras mis padres para luego entrar a escondidas y espiarla desde la casa. Cuantas pajas me he hecho mirándola mientras tomaba el sol. Pero la cosa no pasaba de allí.

En cierta ocasión estaba yo dedicándome a darle al manubrio cuando oigo que entra Rosa en casa. Tuve el tiempo justo para esconderme la polla y disimular ya que ella llamó a mi puerta y entró a mi cuarto para preguntarme por una duda informática sobre el correo. Pese a que no levanté sospecha me imagino que ella notó algo raro, ya que había cierto olor a polla en el ambiente, y ella como mujer experta en temas de sexo debió notar algo. El caso es que me comentó que su ordenador no arrancaba bien, que si podía hacer algo. Yo le dije que cuando tuviera un rato lo miraría.

Ese rato llegó por la tarde, estaba solo en casa y aburrido, así que decidí ir a mirar que pasaba. El problema se resolvió rápidamente, pero ya que estaba allí en su ordenador decidí mirar que tenia en él, por curiosidad. La verdad es que lo que vi me sorprendió bastante. Tenía bastantes direcciones de páginas de sexo en las que salían mujeres jóvenes como ella practicando sexo con jóvenes. Curiosamente jóvenes de unos 20 años. Tras seguir mirando su ordenador me puse a cotillear en su correo y vi que se escribía con los que practicaba cybersexo, ya saben correspondencia anónima con contenidos cachondos. En sus emails explicaba como le gustaría ser follada por jovencitos inexpertos e ir explicándoles como hacer las cosas. Se ve que este tipo de cosas la ponían cachonda. Mi polla esta que reventaba así que pensé en aliviarme y buscando un poco mas vi fotos suyas con la cara ocultada en las que les mostraba su cuerpo desnudo, incluso fotos muy subidas de tono en las que se veía claramente su coño abierto introduciéndoos un dedo, ni que decir tiene que fueron las imágenes con las que me masturbé.

Buscando mas encontré que también había fotos de los jóvenes con los que se escribía. Que cachonda la Rosa, pensé yo. Se ve que la falta de novio la hace recurrir a otros recursos. Como vi la ocasión perfecta, decidí enviarle un email desde mi ordenador simulando ser uno de ese jovencitos con los que intercambiaba emails y fotos. La respuesta no tardó en llegar pues esa noche cuando llego a casa se sentó al ordenador y a los pocos minutos llego un email a mi ordenador un mensaje de una tal, “Loba”. En él me contaba como era y que si quería intercambiar emails. Enseguida le respondí diciendo que si. Y nos enviamos un email en el que nos cambiamos una foto desnudos, con la cara ocultada, yo tuve, además, la precaución de retocar los elementos de fondo de la foto para que no pudiera identificar mi cuarto. Cual fue mi sorpresa que en la foto salía su cama en la que vi la ropa con la que terminaba de llegar. Eso significaba que justo ahora estaba desnuda, así que me vestí rápidamente y me dirigí a su cuarto para decirle que ya reparé su ordenador. Cuando toqué a la puerta me dijo que me esperara. A los pocos segundos me abrió cubierta por una bata de noche muy corta que tenía, supongo que fue lo primero que pilló. Le dije que ya estaba reparado su ordenador. Ella me dio las gracias. Cuando fui a cerrar la puerta para irme se me ocurrió decirle, “Joder Rosa, con esa bata pareces una loba”. Su cara se puso blanca por un instante. Yo para disimular le dije que era broma, que no se pusiera tan seria. Entonces recupero la sonrisa y me llamo idiota. Tras esto volví a mi ordenador y me hice una paja monumental con la foto recién enviada por ella.

Nuestros intercambios de fotos y emails continuaron durante un tiempo, hasta que un día le propuse algo fuerte. Le dije si quería que nos intercambiáramos semen y flujo vaginal. Ella acepto encantada, así que fui a correos a reservar un apartado postal para no dar la dirección. Ella por su parte ya disponía de uno. Esa misma noche me hice una paja monumental y me corrí en los calzoncillos, los cuales metí en un sobre y envié a su dirección postal. A los pocos días recibí el preciado regalo. Eran una braguitas tanga que ya conocía y que me ponían a cien. Desprendían un aroma increíble que hacía cobrar vida a mi polla. Enseguida tome unas fotos en las que restregaba mi pene sobre la parte manchada y otras en las que me corría sobre ellas. Se las mandé por email al instante y cosas de la vida, a los pocos minutos recibí unas fotos en las que ella se masturbaba frotando mis calzoncillos corridos sobre su coño. Guarde ese tanga en un lugar seguro donde nadie pudiera verlo. La verdad es que Rosa era una viciosa de cuidado. Ahora mi objetivo estaba mas claro que nunca, tenía que follármela como fuera. El problema era como.

Como medida de excitación hacia ella, cuando no estaban mis padres, comencé a pasearme en bañador cuando ella estaba en la piscina tomando el sol, utilizaba uno que tenía que me venía pequeño, siempre animando antes mi polla con unas cuantas sacudidas antes de salir de la piscina para marcar así mas paquete. Podía ver como ella miraba con disimulo mi bulto, para no ser descubierta. Era evidente pues si le gustaban los jóvenes, también debería sentir algo al verme a mí, como joven que era.

En otra ocasión que estaba ella tomando el sol le dije que se iba a quemar, que llevaba mucho rato expuesta, entonces ella me pidió que le untara bronceador. Como disfrute pasando mis manos por esa espalda. Incluso me atreví a rozar suavemente los laterales intentando tocar algo de sus senos y por supuesto su culo. Debía de encantarle porque no decía nada. Luego se dio la vuelta y me dediqué a frotar ese vientre plano, curtido por el deporte. Ni que decir tiene que acerqué mis manos a sus pechos y el borde de la braga del bikini. Estaba cachondísima, eso me decían sus pezones que desafiaban a romper la tela del bikini. Yo por supuesto que también, pues mi bulto era evidente, y ella lo notó. Esta actividad se repitió en mas de una ocasión. El caso es que la cosa no pasaba de allí hasta que un día sucedió algo inesperado. Rosa metió los calzoncillos que le mande en su cesto de la ropa, por error, y cuando mi madre hizo la colada y luego la recogió, al verlos los dejó en mi cuarto. A ella se la veía nerviosa ese día pues buscaba su trofeo y no lo encontraba. La sorpresa suya fue tremenda al ver a mi madre repartiendo la ropa y dejando en mi cama los calzoncillos, era evidente que mi madre sabía que eran míos, no así Rosa. Yo para forzar la situación no recogía la ropa que dejó mi madre en mi cama y esperé a ver que hacía ella. Esa tarde salí de mi habitación, supuestamente me iba con mis amigos, y al ver que ella entra en mi cuarto la sigo a escondidas y la veo como los toma y se los lleva.

Esa noche recibo un email suyo en el que me cuenta lo sucedido y me pide que le mande otros. Yo le respondí diciendo que le iba a mandar algo mejor. Me casqué una paja monumental con sus fotos y deposité mi corrida en un botecito que le mande a su dirección postal. El día que lo recibió me mandó unas fotos agradeciéndomelo en las que tenía mi corrida en su boca y su coño y jugaba con ella esparciéndola por todo su cuerpo. Así pues le mandé un email en el que le proponía quedar. Ella respondió diciendo que mejor no, que solo le interesaba el cybersexo, que lo demás le parecía muy fuerte. Yo le dije que eso no era fuerte, y le conté una historia inventada sobre mí en la que le relataba que me tiré a mi hermana mayor. Enseguida se despertó su curiosidad y me pidió que le contara mas cosas. Así que le dije todas las tretas que sucedieron hasta que al final supuestamente follamos. Le conté lo de ir en ropa interior por casa, lo de salir casi desnuda de la ducha para ver como reaccionaba,… en fin toda una serie de mentiras para ver si las ponía en práctica conmigo.

La verdad es que dio resultado pues a los pocos días comenzó a pasear en ropa interior por casa, cuando no estaban nuestros padres, evidentemente. Yo como sabía que lo que haría es ver mi reacción me excitaba de sobremanera dejándole ver mi bulto. Otro día me llamó desde la ducha con la excusa de que le acercara una toalla que quedaba lejos de su alcance con la excusa de no salir mojada. Al entrar la cortina de la ducha estaba medio abierta y pude ver su cuerpo. Ella me dijo que no mirara pero yo no hice mucho caso y al darle la toalla retuve unos segundos mi vista sobre su cuerpo. Se me puso dura al instante, y ella lo notó.

Al parecer la cosa funcionaba, ella estaba convencida por los emails que enviaba a mi falso yo contando los progresos de sus acercamientos con su hermano. Entonces le propuse que intentara algo mas fuerte, como pedir a su hermano que le pusiera crema en un supuesto grano del culo. Efectivamente, al día siguiente vino a mi cuarto y me dijo que tenía que pedirme un favor muy importante. Me dijo que le había salido un granito en el cachete y que ella no podía verlo, que por favor le pusiera una crema que le mandó el médico y que ella, debido a la posición del mismo no podía. Así pues yo accedí entre regañadientes para que no pensara que quería hacerlo. Se quito la falda y se tumbó en la cama boca abajo. Yo con solo ver esa braguita que traía me puse mas tieso que un árbol. La polla me reventaba. Entonces me dispuse a ello.

- Rosa no veo ningún grano.

- Si hombre, claro que lo hay busca bien, busca que está cerca del centro.

- Vale, te aparto un poco la braguita para ver si lo veo.

- Tranquilo, que no té de apuro, al fin y al cabo somos hermanos y no hay nada de malo en esto.

¿Nada de malo?. Pensé yo, yo si que té iba a hacer cosas malas, dije para mis adentros. Entre tanta manipulación le rozaba cerca del coño con mis manos, y pude ver como tenía el coño mojadito, así me lo hacía saber una pequeña mancha de flujo que se formo en su braguita.

- Pero Rosa, ten cuidado que té estas meando, dije yo para comprometerla.

- No, no. No se como dices que me estoy meando.

- Pues tienes las bragas manchadas.

- Huy, quizás sea de un descuido, cuando fui al baño antes.

Si, si, un descuido pensé yo. Lo que pasa es que esta está mas caliente que una burra. Finalmente puede ver el supuesto grano. Era una zona rojiza que se provocó ella rascando con la uña. La muy borde lo había hecho cerca de su raja.

- Venga, ya la vi, te aparto un poco más la braguita para llegar mejor.

- Vale, pero ten cuidado no la manches.

- Me parece que va a ser imposible.

- No, no, que son nuevas.

- Pues tu dirás que hacemos.

- Espera, me las quito y en paz, pero tu no te preocupes, que no té de apuro.

- No sé, no sé.

- Tranquilo hombre, siento ponerte en este compromiso pero es que el médico me dijo que no lo demorara.

- Bueno, pues vamos. Abre un poco las piernas, sino no llego.

- Vale, pero no mires donde no debes.

- Vale haré lo que pueda, pero uno no es de piedra.

- Calla marrano, tu piensa en otras cosas, no sé, en praderas, fútbol, bicis, etc…

Así pues comencé a poner cremita y lo que no era cremita, ya que en un descuido suyo, cuando no miraba tome un poco de líquido preseminal de mi polla y se lo puse sobre la zona rascada.

- Parece que casi está. Espera que me incorpore un poco que se me duerme la pierna en esta postura.

Con la excusa de incorporarme hice como que perdía el equilibrio y me dejé caer sobre ella introduciendo un dedo en su mojado coño y pegando mi crecido bulto sobre su culo.

- José, José, que haces.

- Lo siento, es que perdí el equilibrio.

Si, si me dije yo. Pero el caso es que la muy guarra no dijo nada sobre ese dedo mío en su coño.

- Levanta, rápido.

- Voy, voy, espera que es complicado, no tengo donde apoyarme. Mi mano está aprisionada por mi cuerpo.

Mientras me levantaba aproveché para frotar su clítoris con mi mano y apretar mi polla contra su culo. Rosa estaba muy mojada, y ella lo sabía.

- Perdona, perdona, pero es que perdí el equilibrio.

Al levantarse ella vio mi tremendo bulto bajo mis bermudas.

- José, pedazo de guarro, pues no te as empalmado conmigo.

- Hey, hey, para. Ya te dije que uno no es de piedra, además no fui yo el que pidió ayuda.

- Si hombre, pero mira como la tienes.

- Pues anda que tu. Mira como tengo el dedo de tus flujos.

En eso cojo y me chupo el dedo impregnado de sus flujos.

- Pero guarro, que haces.

- Nada limpiar mi dedo. Aunque el problema no es ese. ¿Quién me baja ahora esta empalmada?.

- Ah, eso es problema tuyo.

- Si, problema mío. Fuiste tú la que me lo puso así.

- Pues ya te apañaras.

- ¿Si?. Conque esas tenemos. Pues si no me la bajas tu le diré a los papas que me pediste que te pusiera crema.

- ¿No serás capaz?.

- Pon me a prueba.

Sabía que ella lo deseaba pero no quería forzar la situación. Si hubiera querido me la tiro directamente y seguro que ella hubiera estado encantada, pero el caso es que esa morbosa situación me gustaba.

- Eres un chantajista.

- Pues tú veras que haces.

- Si pero hay cosas que los hermanos no pueden hacer.

- Si, claro, como poner cremita cerca de según que zonas.

- Si, vale, pero no es lo mismo.

- Pues tanto si es como no aquí puedes ver el resultado, Dije yo señalando mi polla.

- Vale, vale. Acepto. Venga sácala.

Y sin mas me saque mi polla hinchada como una morcilla. Ella la tomó como con asco, aunque yo sabía que Rosa estaba disfrutando del momento. Comenzó a agitarla con una mano. Que rápido lo hacía, me iba a correr enseguida.

- Ajj, que asco. Avisa cuando te venga para coger un pañuelo.

- Vale, vale, pero tu sigue si no quieres que diga nada.

- Cerdo. Esta es la última que te paso.

Cuando estaba a punto de correrme no le dije nada y le disparé en la cara, barriga, coño. Todo lo que tenía visible se lo llene de leche. Ella, la muy guarrilla, no hizo nada por evitarlo aunque me dijo de todo.

- Gracias Rosa. Ahora ya puedo ducharme para salir.

- Eso, vete que no quiero saber nada de ti, so cerdo, chantajista.

Rosa se fue a su habitación y yo hice como que me iba a la ducha. Sabía que ella comenzaría a jugar con la corrida que le tiré encima, igual que hizo con la que le mandé por correo postal y me mostró en las fotos. Cuando estaba en ello me acerqué a la puerta y solo de oírla gemir se me puso tiesa. Abrí la puerta de golpe y le dije.

- Aja, lo sabía. ¿Dime quien es ahora el cerdo?. Mírate toda llena de leche y sobándote como una salida.

Ella quedó blanca, sin respuesta. Yo por contra me dije, de hoy no pasa. Me desnudé y acerque mi enhiesta polla a su boca.

- Chupa guarra, sé que lo estás deseando.

- Vale, lo confieso, me pones caliente. Trae esa polla cerdo. Te vas a enterar de esta.

- Por supuesto. Sé que te encanta, no disimules.

- Vale, para que seguir jugando. ¿Quieres sexo?. Pues lo vas a tener. Ya veremos quien puede más.

- Si, ya veremos. Chupa, chupa.

- Aggg, que polla más tiesa chavalín. Ummmm, que gusto.

- Chupa, chupa, que me voy a correr en tu boca. Te voy a llenar de semen. Sé que te gusta. O quien crees que era tu amigo del email.

- Así que eras tu, so cerdo, la verdad es que algo me olía, porque en las fotos me pareció reconocer tu habitación, pero no estaba segura.

- Deja de hablar, que te quiero follar esas tetazas que tienes tan duras. Venga calla y hazme una cubana.

La verdad es que ese lenguaje soez nos ponía a los dos.

- Que tetas, que duras. Mira cerda, mira como se entierra mi polla en ellas.

- Si, lo veo. Muévete, venga muévete y córrete sobre mí de una vez.

- Siiii, siii, me corro.

- Venga dispara en mis tetas y mi boca.

- Agghhh, siiiii, que gusto. Toma leche, toma.

- Siiii, toda para mí. Toda.

La puse perdida de semen. Y ella para variar comenzó a restregárselo por su cuerpo y a jugar con su lengua.

- Toma, zorra. Límpiame la polla con tu lengua.

- Sii, aghh, mira como la chupo. Mira.

- Chupa, chupa. Que se va levantando por momentos.

En eso que la tenía tiesa de nuevo y le digo.

- Mira lo que tienes debajo la cama.

Cuando ella se agacha para mirar le quedo el culo en pompa, así que sin avisar me situó detrás de ella y se la meto golpe en el coño.

- Aghhh, si, que bien, cerdo.

- Toma polla, toma. Dime que lo deseas.

- Si lo estaba deseando. Si empuja, empuja.

Uff, que placer ver rebotar mis huevos sobre su culo y ese ruido a sexo que producía mi polla al entrar en su prieto coño.

- Venga aprieta el coño, apriétalo, que da mas placer.

- Siiiii, me tienes loca, me vas a hacer correr enseguida.

- Siiii, me viene. ¿Dónde la quieres?

- En mi coño, en mi coño.

- Agghh, tomaaaaa, tomaaaaa.

- Siiiiiii, que gusto sentir tus chorros de placer dentro de mi cueva.

Al sacarla le comenzó a chorrear el semen por las piernas, así que lo tomé con mi mano y comencé a metérselo dentro de su coño Que coño mas mojado y chorroso. Jugué con mis dedos, mi corrida, sus flujos y su coño.

- Dámelo a probar, mete tus dedos en mi boca.

-Vale, vale, pero chupa mi polla que todavía chorrea.

- Siiii, que gusto. Como me gusta tu semen.

Tras esa sesión de sexo quedamos los dos exhaustos sobre su cama hasta que al rato nos fuimos a duchar los dos juntos. Yo enjabonaba a ella y ella lo hacía conmigo. De nuevo pude gozar de ese tacto exquisito que tenia su cuerpo y recordarle que ya no tendría que recurrir al cybersexo cuando quisiera un jovenzuelo, ya que en casa tenía uno que le daría todo el sexo que quisiera.

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