Relato erotico de una zorra a la que le gusta que la miren mientras folla, a mi no me importaria ser el observador de un pivon asi, menudo espectalo! esto si que es porno
Soy morbosa, lo reconozco. Siempre lo he sido. Me encanta que me miren. Disfruto sabiendo que los chicos me están comiendo con la mirada, sintiendo que están deseando follarme,… ¡y eso me pone muy cachonda!
Con mis anteriores parejas nunca he podido llevar a cabo las fantasías que corren por mi cabeza constantemente. Eran demasiado pasivos o demasiado parados para poder hacerlas. Pero mi pareja actual es totalmente diferente. Sexualmente se parece mucho a mí. Y eso me encanta.
Llevamos poco tiempo pero hemos estado hablando de varios temas y sé que le pone igual que a mí el mundo del voyerismo. Aunque a nosotros no nos gusta mirar, sino que nos miren. Saber que nos pueden descubrir y mirar nos pone a cien.
Ayer por la tarde fuimos al cine porque echaban una peli que parecía muy buena. Además, pasar la tarde juntos disfrutando de la compañía del otro me apetecía. La peli no nos defraudó. Tenía además partes muy eróticas que me habían puesto muy cachonda. Nos gustó mucho a los dos. Pero más nos gustó lo que vino después.
Íbamos camino del coche, al aparcamiento. No éramos los únicos. Los aparcamientos de los centros comerciales son un constante ir y venir de gente. Y cachonda que estaba después de ver la película, empezó a correrme una idea alocada por la cabeza.
Mi novio tiene un coche con las lunas tintadas, los cristales de detrás. Tenía ganas de montármelo allí en el mismo parking. Sabiendo que hay gente a nuestro alrededor que nos puede ver. Sintiendo que alguien puede descubrirnos y observarnos.
Le abracé fuerte, le besé con fuerza y cogiéndole la polla le susurre al oído: “Quiero follarte aquí mismo. ¡Quiero esta polla en mi coño ya!” Él se sorprendió. Miró a su alrededor cómo estudiando la situación y pronto se dio cuenta de lo morboso del lugar.
Pronto estábamos en la parte trasera de su coche, el debajo mío y yo de rodillas encima de él restregando mi coñito en su pantalón. Mi tanga estaba empapadísimo y el estaba muy cachondo. Nunca me había besado el cuello de esa forma tan pasional. Me mordía, me lamía,…¡me estaba encantando!
Estaba super cachonda. Dios, que ganas tenía de sentir su polla dentro de mí. No podía esperar más. Llevaba falda así que sólo tuve que quitarme el tanga. Él se bajó el pantalón hasta las rodillas y dejó al descubierto mi objeto de deseo: una enorme polla dura cómo una piedra. Esa imagen me puso perra no lo había estado en mi vida. Quería sentirla en mi coño. Quería que rompiese en dos.
Me la metí toda de una. Con lo cachonda que iba no me hacía falta nada de lubricación. Y empecé a cabalgarle con pasión, con fiereza. Él estaba con los ojos cerrados disfrutando de cómo me lo estaba follando. Yo miraba a través de los cristales por si había gente alrededor. Sentía el morbo y me ponía más perra así que me movía aún más rápido. Mi primer orgasmo no se hizo esperar.
Él parecía que no tardaría en correrse porque intentaba abrazarme para que bajase el ritmo pero yo estaba demasiado cachonda para parar. Quería toda su leche en mi coño. Quería sentir su calor, notar cómo su polla estaba en mi interior y sentir su semen recorriendo mi coño. Yo sentía que tampoco me faltaba mucho así quería llegar con él. De todas formas, tomaba la píldora, así que no había problema.
Mis embestidas eran cada vez más fuertes. Y sus gemidos cada vez más altos. Seguro que alguien estaría viendo cómo el coche se movía. O quizás le oían a él gemir de placer. Y sentir que nos estaban viendo me ponía aún peor.
El grito de placer del mi novio fue increíble. Y su corrida también. Sentí cómo su polla me reventó dentro e instantáneamente un enorme chorro de semen recorrió mi coño. Yo no pude más y me corrí por segunda vez. Dios, que buen orgasmo acababa de tener. ¡Aún mejor que el primero!
Allí nos quedamos, abrazados disfrutando del momento. ¡Dios, qué polvazo! Ha sido uno de los mejores de mi vida. ¿Alguien nos habrá visto? ¡Creo que me estoy poniendo cachonda otra vez!
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