Web para mayores de 18 años. Si eres menor abandona la página web

sexo | mamadas | chupando tetas | mamando tetas

Si te gustan las buenas mamadas, si te gusta ver gente chupando tetas, o incluso mamando tetas enormes, has llegado al paraiso del sexo con boca y mas…

Browsing Posts in RelatosEroticos

Era un día normal, salimos del colegio y decidimos ir a ver una película. Llegamos a la sala, pero nos dimos cuenta de que estaba vacía. Nos sentamos en medio para poder verla bien; en los anuncios charlábamos y comíamos palomitas como si nada, hasta que a mí se me callo una palomita en mi pantalón y ella se agacho para comérsela con la boca, eso me empezó a calentar, y…

Ella se dio cuenta, así que puso varias palomitas en la bragueta de mi pantalón y se las comía, sobre todo acariciando con sus labios mi miembro ya duro.

Lo dejo así, mientras seguíamos viendo la película, cuando la abrace, y paso mi mano para tocar sus tetazas, ella no se opuso, así que metí mi mano en su sostén, ella solo se abrió la blusa para que pudiera mejor. No tardo mucho en quitarme la mano y acostarse sobre mis piernas, para poder morderme el pene que aun seguia duro, y cuando menos lo espere me desabrocho el pantalón dejándolo salir por completo, con una mano comenzó acariciándolo y en una de esas se lo metió todo a la boca, yo deje salir un leve gemido (y como no había nadie en la sala no importaba mucho), la película ya no importaba, solo la veia a ella chupando pollas.

No paso mucho cuando, sin aguantar ya las ganas, metí mi mano bajo su falda para acariciar entre sus piernas sobre su bragas. Se excito y paso una mano sobre mis hombros para que pudiera seguir. Sin pensarlo dos veces le quite las bragas y comencé a acariciar su vagina, bastante peluda, y metí uno de mis dedos para excitarla, y funciono. Así que metí otro, cuando ella me dijo que me detuviera, se alzo la falda, vacio palomitas entre sus piernas y las metió bajo ella, y me dijo que las comiera. Claro que no dije nada y me inque frente a ella para comerlas, y poder lamer su rica raja, sentía como cada que le daba un lenguetazo ella tomaba mi cabeza para que no dejara de hacerle lamidas de coño, y olvidando las palomitas me dedique a complacerla, cuando sentí como abrió el refresco y echaba un poco para que bajara por su vagina; yo parecía su perrito saboreando y tomando todo lo que bajaba.
Termino la película y me levante, me senté para acomodarme y ella se acomodo, el encargado de nuevo apareció, y como nos vio sentados (me imagino yo que no pensó nada) se volvió a salir, en eso mi chica se agacho rápidamente tomándome por sorpresa, saco mi verga, se abrió la blusa y se bajo el sostén para poner mi miembro entre sus grandes tetas y empezar a acariciarme con ellas, rápido se subió en mi y puso sus tetas en mi cara y metió mi verga en su coño ya chorreando, solo fueron unos pocos, pero se sintieron muy bien.

Nos arreglamos y salimos, fuimos al baño a arreglarnos y como aun me quede excitado no aguante las ganas de masturbarme pensando en sus grandes tetas, salimos y nos fuimos a nuestras respectivas casa.

Conocì aquella pariente lejana de puro accidente. Fui al banco a cobrar un cheque y al anunciar el cajero mi nombre, ella se me acercò y me preguntò por mi origen familiar y me aseguro : -Yo soy tu prima.-. Intercambiamos direcciones y telefonos y entablamos una buena amistad, nos prestábamos pequeñas sumas de dinero y yo le hacìa reparaciones ligeras en su casa. Ella estaba divorciada y tenia un hijo de 1o años al que no habìa bautizado, me escogió como padrino del niño y nos hicimos grandes amigos.

Un dìa en que la llevè a su casa  me llevò a su habitación a enseñarme una gotera en el techo. Estando allì se acostò en su cama diciendo con tono seductor y acariciando las sabanas : -¿Cuando vas a dormir conmigo?-. Ella siguió al ataque. – O es que no eres capaz de hacerme nada?- . – Si soy capaz – Respondì. – Lo que ocurre es que serìa difícil mantener la relación. Yo estoy comprometido y no quiero rollos con mi esposa-. – Te prometo que no habrà problemas, serè discreta. Entiendo tu situación pero yo sabrè esperar-.

Ante ese acuerdo me acoste a su lado y la abracè, no es bonita y es madura, casi llega a los sesenta, yo tengo cuarenta y cinco, pero ver a una mujer pidiendo sexo me excita en forma extraordinaria. Acariciè sus piernas subiendo mi mano hasta sus nalgas, jamas pensè que aquella carne estuviera tan dura, no habìa flacidez en sus musculos. Nos dimos un beso largo intercambiando lenguas y estimule sus pezones y grandes tetas haciendola gemir. Busque su pubis con mi mano y deslicè mis dedos por entre sus bragas y la encontrè bien humeda y tibia, temblò y gimiò cuando aprete suave y acompasadamente su clítoris con mis dedos indice y pulgar. Nos desnudamos apresuradamente y ella recogió sus piernas al sentir que mi verga caliente y dura humedecía su cabeza en el jugo que se deslizaba por la ranura entre sus dos nalgas, a causa de la intensa excitación que ella estaba sufriendo. Empecé a penetrarla suavemente y senti una gran resistencia en su vagina, seguì acariciándola y chupando sus pezones y tetas tratando de que la penetración fuera màs facil, pero solo conseguia que aumentaran los fluidos màs no lograba penetrarla. Yo sabìa que no podia demorar aquel encuentro, ya que en casa esperaban mi regreso en menos de cinco minutos, asì que me decidì e intentè penetrar màs, senti que los tejidos cedieron, ella seguía gimiendo de placer, me detuve y llevè mi mano a mi pene y al agarrarmelo me di cuenta que solo habìa introducido la mitad, le comente a ella y me respondió : – La tienes muy gruesa. Pero la quiero toda.- . Ante aquella petición no tuve mas contemplaciones y lenta pero firmemente avancè hasta que sentì que llegò al tope y empecé aquellas penetraciones brutales, ella se retrorcìa y gemìa, la senti correrse dos veces y con la idea de que me esperaban pronto le soltè todos mis chorros con gran potencia y felicidad de ella.

En el descanso me confesò que hacìa dieciocho años no estaba con un hombre y que en una operación de un prolapso hacia diez años le habian reducido la vagina. Fuimos al baño y al lavarse el coño pegò un alarido por el ardor, ya que la habìa desgarrado. Me dijo : – No importa. Cuando nos volvemos a ver?-. Le dije : – Pronto, ya te llamò-.

Hace unos dias un amigo me invitó de miercoles a domingo a estar en su apartamento y dije en mi casa que me iba con unas amigas fuera de la ciudad. Estaba en un apartamento del norte de la ciudad y mi tio lo sabia y mis amigas me encubrieron. Mi tio me consiguio a ese amigo.

El tipo me queria de puta privada, era como su fantasia sexual. Me tuvo desnuda todos los dias, no me dejaba cerrar la puerta de baño, dormir desnuda, hasta ir al comedor desnuda. Solo andaba con zapatos de tacon aunque a veces descalza porque la alfombra es muy suave. El servicio era para el y para amigos de el.

La segunda noche bebi whisky pero en el segundo no se si me emborraché o el tipo me echó algo porque me dormi mucho mas rapido que lo debido por tomar alcohol. Recuerdo que el tipo me llevó desnuda a la cama alzada en sus brazos y en la cama tuvo sexo brutal conmigo, creo que no recuerdo mas, estaba adormiladas. Aunque era temprano, como las ocho de la noche. Soñe que tenia sexo con muchos hombres y que me decian guarradas y me acariciaban por todas partes con manos y boca y creia estar en alguna habitacion de burdel, la veia de una sola cama mas bien pequeña y un poco pequeña la habitación, con poca luz amarillenta.

A la mañana siguiente me desperté como a las nueve de la mañana y con dolor de cabeza y mucha hambre, estaba sola en la cama, desnuda y el tipo estaba en su estudio en su PC escribiendo algo. Desayunamos juntos y segui durmiendo. Pero despues del medio dia cuando me levante y fui al baño a ducharme vi que en la cesta de basura habia varios condones usados, con semen no se si del hombre que me invitó a su apartamento o de otros. No los toque pero habia varios, no se cuantos, no los conté pero creo que mas de cuatro y mucho papel higienico en la papelera. Nunca le pregunte al hombre lo que pasó, pero cada vez que pienso en ese sueño me excito.

Ella estaba sobre la cama, con las muñecas atadas al exterior de sus tobillos, lo cual le obligaba a apoyarse con la cara en el colchón, mientras su culo en pompa.
Salí de la habitación para buscar objetos que sirvieran para el fin deseado. Tras miara por casa y después de algunas dudas regresé con ellos, los deposité en fila, frente a sus ojos y sobre el colchón. Un rotulador de punta gruesa, de aluminio, redondo y del grosor aproximado de un dedo; una vela de unos 20 centímetros de longitud y dos de diámetro; un bote de espuma para el pelo, con este tuve mis dudas, quizá fuera excesivo, 20 centímetros de longitud y cuatro de diámetro.

Nosotros no éramos muy dados a estas situaciones, quizá al principio de la relación había ocurrido alguna cosa parecida, pero con el tiempo nuestros hábitos se habían vuelto rutinarios. Había conseguido convencerla para que se dejara hacer, durante una conversación que fue subiendo de tono le comente que tenía muchas fantasías pero que no me atrevía a realizarlas por que dudaba que ella le gustara esas cosas.

Lo primero que hice fue atarla, notaba en ella las primeras dudas pero no pronuncio palabra.

Fui al baño, busqué el aceite corporal y una toalla. Puse la toalla bajo su culo, mi chica tiene un gran culo duro, que apetece agarrar y manosear. Deje caer un buen chorro de aceite sobre el y con las manos lo frote por su ano y sexo, con un masaje continuo y obsesivo, que consiguió excitarla.
Cogí el primero de los objetos por tamaño, con mis manos unte aceite sobre el rotulador, sujetándolo de forma que mis dedos lo rodeaban y dejaban la punta del mismo apoyada en la yema de mi dedo anular, pose la base del mismo en la entrada de su ano. (Maria era contraria al sexo anal, desde el principio me costó meses el conseguir introducir un solo dedo en su recto, aunque cuando se relajaba disfrutaba nunca permitió el sexo anal en todos los años de nuestra relación, eso había incitado en mi la fantasía y el deseo más aún, si hubiera tenido la opción de disfrutar de su ano seguramente no desearía tanto el hacerlo. Esa mañana lo había decidido, de hoy no pasaría, disfrutaría sin pensar en las consecuencias).

No, el culo no. Eso no me gus…

No di tiempo a que terminara la frase, estaba harto de contenerme y sabía que en el fondo cuando se relajaba disfrutaba, apoyaba la base del rotulador en su ojete, empuje con la yema del dedo sobre la caperuza del mismo hasta conseguir una penetracion anal. No iba a detenerme hasta que entrara todo, ella se quejó y gritó, pero el objeto entraba suave y sin problemas, en 5 segundos tenía todo dentro y solo asomaba la punta del mismo por su ano.

Empecé a masajear su clítoris, acariciaba sus labios mayores jugando en la entrada de su sexo. En un par de minutos estaba gimiendo relajada, le pregunte si disfrutaba, me respondió que si. Sin parar de acariciarla le empecé a sacarlo y meterlo, me fui desnudando, mi excitación era muy grande, verla ahí a mi merced sabiendo que hoy iba a llegar hasta donde yo había soñado en mis fantasías me excitaba como nunca me había ocurrido.

Ya era momento de continuar y alargue el brazo hasta la vela, sin duda era el objeto mas grande que ese ano había probado, pues nunca había pasado de uno de mis dedos. La lubrique lo mejor que pude, el ano había dilatado ligeramente, y decidí que debía realizar el cambio de objetos lo más rápido posible. Con mi mano izquierda iba introduciendo y sacando el rotulador lentamente, con la derecha esperaba el momento, en la siguiente ocasión tiré por completo del mismo y rápidamente empuje la vela en la entrada de su recto.

Ella no esperaba el nuevo diámetro pero cuando quiso reaccionar tenía media vela dentro, había empujado intensamente para que no pudiera resistirse a la penetración, se retorcía, cayo de lado en la cama encogida, no prestaba atención a sus quejidos mi mente solo pensaba en introducir aún más el objeto. Ahí la tenía, atada en posición fetal con su ano por fin desvirgado y con más de 15 centímetros en su interior, me detuve a contemplarla y me masturbe. Ella me insistía en que terminara con todo aquello que no le gustaba y que parase, pero ya lo había decidido, hoy acabaría su resistencia al sexo anal o quizá acabaría con la relación.

Estuve más de diez minutos penetrando su ano con aquella vela, mientras me empeñaba en hacerla gozar y excitarla, lamiendo su sexo, concentrándome en su clítoris, masturbándola, acariciando sus pechos y apretando sus pezones. El esfínter se había dilatado y con el añadido del lubricante ya entraba y salía fácilmente, ella gemía con cada penetración y le ofrecí mi verga, empezó a mamar en un signo claro de complacencia, ahora si, con la situación. Tragaba y tragaba, mientras yo la seguía masturbando con mis dedos y con la otra mano moviendo el objeto.
Estábamos tumbados uno junto al otro, ella llevaba ya tres orgasmos y yo estaba apunto, contemple sus muslos, las marcas de aceite y fluidos caían por ellos, su ano enormemente abierto al fin, su cabeza moviéndose desencajada y la saliva cayendo por las comisuras mientras hacia mamadas como una profesional. Su cuarto orgasmos llegaba y al tiempo que ella gritaba de gozo yo descargue todo mi semen en su cara y garganta, nos relajamos y caímos uno a cada lado del otro.
El silencio y la calma se adueño del lecho, reposaba agotado después de casi una hora cumpliendo mi fantasía, ella respiraba profundamente a mi lado, el olor a sexo era intenso, mis manos, pubis y estomago tenían restos de la batalla, y la cara de Maria, desencajada, estaba completamente llena de restos de semen y saliva.

…esta fantasía me despertó ayer domingo, ella estaba durmiendo a mi lado y la erección me pedía penetrarla por fin como en mi sueño, quien sabe, quizá algún día pueda terminarlo, sueño todos los dias con ese bote de espuma para el pelo forzando su esfínter..

Juan estaba en la casa de su profesora particular de física tomando clase de apoyo. Su profesora, Maria, de 42 años, no era la clase de profesora que llama la atencion de los alumnos, ni la que algún tipo miraría en la calle. No es exhuberante ni usa ropa provocativa. Por ejemplo, usa pantalones holgados que no le marcan el culo.Ella fue a otra habitación y le dijo que ya volvía. Juan se quedó haciendo unos ejercicios.

Un par de minutos después, aparece cubierta con un salto de cama negro y tacones. Juan la mira sorprendido y ella dice, con voz de puta: “Iuju. Mirá ”.Abre el salto de cama y deja al descubierto que está vestida para follar. Tiene un corpiño negro que le resalta las tetas (de unos 58 cm .) , un tanguita de encaje haciendo juego, y un par de portaligas negros muy, pero muy sexies. En otras palabras, está vestida como para que se la follen. A Juan, que nunca la había visto como mujer, se empalma. Ella le cuenta rápidamente que su marido, ahora en el trabajo, la engañó con la secretaria, una mujer más joven, y que ella quiere vengarse pagándole con la misma moneda, y el hombre que tiene más a mano (no tiene amante, ella era fiel) es él, su alumno particular, Juan, de 16 años y virgen. Como ya dije no era exuberante, pero una madura atractiva, y a sí  vestida  tenías que ser homosexual  para que no calentarte.

Van a la habitación y él se desnuda. Primero se besan apasionadamente y él la manosea toda, le chupar tetas, los muslos, le pasa la mano por las  medias y el portaligas, le pellizca el culo, la apoya por delante y por detrás.

-“Que linda pija tienés! Dejame que te la agarre.- la agarra- que linda! Suavecita y durita. Ay!”- dice, mientras lo pajea.

-“Ahora chupámela, vieja puta”. – le dice él muy caliente. Ella busca un condon , se lo calza y se arrodilla en la cama y empieza a hacerle mamadas. Hacía años que no probaba una pija que no sea la de su marido, y ultimamente ni siquiera eso.

Luego de un rato de pete, se acuestan, se acarician y besan con todo y ella se baja la bombachita y empieza la cogida. Le mete primero la punta, ella lo va guiando, luego da unas suaves embestidas, y la mete toda de a poquito.Bombea un rato y la saca y ella lo mirá y él le dice: “Quiero romperte el ojete”. Ella duda y finalmente acepta. Se pone en cuatro, unta un lubricante en su ano y en la verga de Juan, y empiezan. Despacito como cuando cojieron por la concha el se la va metiendo por partes. Una vez adentro le da masa con todo. Maria está adolorida pero le gusta, aunque se pregunta si quería llegar hasta tanto como a hacerse hacer el orto por un pendejo por vengarse de su marido. Finalmente piensa “Ya está. Ahora disfruto.” Y así lo hace. Por fin él acaba como nunca acabó en sus pajas dedicadas a otras profesoras que sí muestran el culo, y la saca. El ano de la profesora está muy dilatado (nunca había cojido por ahí). Se besan y él pregunta: “ ¿Lo seguiremos haciendo otros días?”-

- “No sé, chico. Por ahora ponete contento que debutaste y gratis. Ya veremos. Y esto queda en secreto, eh?”-

- “Por supuesto!”.-

Luego, como si nada, retomaron la clase.

Estuve pelando la pava como siempre con mi suegra, le decía que me encantaba su escote y lo que muestra, ella simplemente sonreía, por lo que sabía que le gustaba lo que le decía. Entonces le pregunté si podía besar eso que su escote deja ver y respondió que sí.

Comencé a besar lo que enseñaba su escote, pasaba mis labios y mi lengua entre sus tetas y ella cerraba los ojos y agarraba mi cabeza y acariciaba mi pelo. Luego le dije: “que lastima que tu escote no muestra un poco más”, en eso ella mueve su escote y me deja ver sus tetas bien redondas, sus pezones levantados y me dijo que le chupara. Sin dudarlo comencé a lamer, a chupar tetas mientras ella apretaba sus tetas como invitándome a comerlas, luego no aguanté y comencé a acariciar sus piernas y como estaba empalmado comencé a acariciar su coño sobre su tanga y ella gemía y me decía que le gusta todo lo que le hago. Entonces baje hasta sus piernas y comencé a lamerlas, y luego me puse entre sus piernas y comencé a hacerle sexo oral. Metía mi lengua bien dentro de su coño y ella se mojaba más y más. Con mis dedos acariciaba su culito y ella medio se movía para que no le toque, pero yo seguía jugando. Ella me dijo que nunca la penetraron por atrás y que no quiere hacerlo por ahí. Eso me calentó mucho y yo tenía ganas de desvirgar ese culito.

Seguía lamiendo y chupando ese coñito mientras con el jugo que salía acariciaba su culito, primero ella no quería, luego ya se dejaba llevar por mis caricias. Cuando comencé a meter un poquito mi dedo del medio en su culito ella dijo que no quería, y yo le decía: “tranquila que esto te va a poner loquita”. Le dije que trajera aceite para el cuerpo, que ella tiene en su tocador, y fue a traerlo. Le dije que se desnudará frente a mi y así lo hizo, me regalo un baile suavecito. Yo comencé a sacarme la ropa mientras ella también lo hacia, y vino, agarró mi pija y comenzó a chuparme suavemente, como toda una mujer, lamía la cabeza de mi pija, bajaba hasta mis huevos y los chupaba. Le dije que quiero chuparle el coño y entonces se colocó sobre mi e hicimos el famoso 69. Mientras le lamía ponía aceite en su culito y le metía mi dedo del medio, y ella gemía, decía que no quería por allí, pero yo no le hacía caso y seguía jugando, le metí todo el dedo del medio y ella seguía quejándose. Entonces le dije que viniera sobre mi pija porque quería follarla. Ella sin dudar se sentó sobre mi pija y comienzo a moverse suavemente, como solo hacia girar su cintura sobre mi, entonces yo comencé a empujarla para que saltara, para que sea de arriba a abajo, y eso la puso muy loca…mientras ella se movía así, yo no dejaba de tocarle las tetas y con la otra mano acariciaba su culo. Luego se puso de cuatro patas, le metí por el coño hasta el fondo y mientras eso mis dedos estaban preparando su culito. Le metía ya dos dedos y movía para agrandar el orificio anal. Ella no paraba de quejarse, me dijo que nunca dejó que su esposo le tocara el culo y que es su primera vez de esa forma, pero al final dijo que le estaba gustando mucho lo que hacia. Entonces le dije que quería sexo anal, y que me regalara su virginidad. Me dijo que sí, pero que por favor sea despacito. Comencé a meter bien despacio mi pija en su culito, muy apretado lo tenia, le dije que se relajara y allí comenzo a entrar la cabeza despacito, con el aceite era mucho más fácil. Luego le seguía metiendo más y más y ella gemía y decía que le dolía mucho, pero yo no le hacia caso y seguía empujando. Comencé a moverme, meter y sacar pero bien despacito y ella se tocaba las tetas, luego comencé a moverme un poco más rápido y allí entro toda mi pija en su culo, hacia chocar mis huevos por su coño y metía con todo en su culo. y ella gritaba de placer, y luego la hice sentar sobre mi pija y ella comenzo a saltar y decir que le encanta que le folle por su culo, me decía que mi pija es muy gruesa y que le duele mucho, pero que le da placer esto. Yo besaba su espalda y apretaba sus tetas, metía mi dedo en su conchita mientras ella saltaba sobre mi pija. Me dijo que no sacará toda mi pija porque al sacar la cabeza le golpea el orificio y le dolía y por eso mismo sacaba toda mi pija y la metía con todo, ella gritaba de placer. Me preguntaba si así le cogía a su hija y le dije que sí y que muchas cosas más cosas que ella ni se imagina, y ella quería más y más. Me dijo que esta celosa porque su hija tiene un novio que la coge siempre, y que su marido no le hace caso, entonces le dije que yo quiero cogerla siempre que ella quiera y me pidió que nunca la dejara de follar.

Luego se puso nuevamente de cuatro patas como una perra y la cogía como loco por el culito. Luego saque mi pija de su ano y le metí con todo por el coño, allí ella terminó con un grito de puta madre y yo me movía más fuerte, y termine dentro de ella. Luego nos besamos como dos amantes calientes, nos duchamos y luego nos vestimos…5 minutos después llego mi novia, y le dije que estábamos hablando con su mama para hacer un viaje de excursión a Brasil, para ir a la playa a relajarnos.

Poco a poco me iba convirtiendo en una puta, las masturbaciones dejaron de ser lo suficientemente satisfactorias, necesitaba un polla de verdad, pero estaba en una horrible sequia con los hombres, o buscaban una relacion formal, y yo lo que queria era un buen polvo.
Le hable a dos de mis amigas Maria y Ana, y les propuse la idea de que le hablaramos a un striper. De inmediato accedieron, asi que decidimos que seria en casa de Raquel ya que el fin estaria solita. Cojimos el listin telefonico y buscamos un servicio de striper a domicilio.
Esa noche nos vestimos como verdaderas prostitutas, con faldas que no dejaban nada a la imaginacion, con tangas y ligueros.

Por fin llego el chico, estaba buenisimo, enorme y bien dotado, nos empezo a bailar, una por una, se fue quitando la ropa, yo le daba unas buenas cachetadas en el culo… y de pronto el dijo, quien es la mas putita??

Yo le baje el tanga por toda respuesta y quedo frente a mi por fin una verga enorme, y gruesa. De inmediato me moje completita, y sin dudarlo me la meti a la boca, haciendole mamadas, lento al principio pero cada vez mas rapido. Mientras el chico me quito el sujetador y empezo a mamar tetas, me las tocaba y yo me calentaba. Me puso de pie y de un golpe me saco la falda y la tanga y me metio el dedo. Mientras  Raquel se metio el pene a la boca y  empezo a mamar.  Maria tampoco dudo y se turnaba con Raquel para chupar pija…yo gozbaa sintiendo los dedos dentro de mi vagina, llego a meterme tres.
Despues les dijo a Raquel y a Maria que se quitaran todo, se metio a la cama y nos llamo. Me le avalance, lo empece a besar por todo el cuerpo, y le dije al oido metemela hasta el fondo, quiero ser la primera en ser folladas, y la primera en recibir tu lefa caliente….
El sin dudarlo me abrio las pierna y me quito el liguero con la boca, se agarro la chorra y me la clavo. Era tan gruesa que me dolio un poco pero lo gozaba, estaba calientisima- Yo le gritaba que me follara, que no parara, que era una puta, la mas putas de todas. Me hizo un follada brutal hasta que tuve un orgasmo delicioso.
 Despues se tiro a Raquel. Maria estaba en sus dia, ella solo le hizo chupadas. Cuando se iba a  correr me llamo y me echo la corrida en la boca, me trague todo su semen y me encanto..
Desafortunadamente despues se vistio y nos cobro 60 euros y se marcho.

Un día atribulado por el deseo a flor de piel después de estar en casa tres horas pegado a Internet chateando con chicas con las que intenté infructuosamente tener sexo virtual mientras miraba páginas de mujeres tetonas, estuve a punto de regalarme una paja después de desconectarme decepcionado y ansioso. Sonó el timbre de la puerta y al abrirla era Clara, la horrible muchacha del servicio del apartamento contiguo con su acento extraño y su vestimenta desconocida ; a cojer seguramente la olla de presión o la licuadora para terminar un quehacer. Mi vecino, buen amigo mío y patrón de ella estaba mal acostumbrado a prestar cosas ajenas.

La miré de pies a cabeza y sus tetas estaban casi desnudas como casi siempre. La mitad superior de éstas se derramaban por encima de su atrevido escote sucio. Hasta se le veía un poco la costura del sostén barato y rosado. Mis ojos no se despegaron de esos enormes tetazas y pronto la calentura que se había diluido un poco volvió con sus ímpetus a hechizarme.

 Las deseé; las quise para llenar mi boca y solo esa idea era la que me daba vueltas en la cabeza recordando las decenas de fotos que había mirado y remirado minutos antes en la pantalla del ordeador. Esas masas deberían estar retratadas en esas páginas que vi, pensé entonces.

La hice pasar hasta la cocina y le puse cerrojo a la puerta. De un golpe, sin titubear y sin preámbulos de galantería, me saqué la picha ya parada por entre la bragueta de mi pantalón flojo y empecé a pajearme mientras ella recogía de espaldas hacía a mí la licuadora dela mesa. Al girar se sorprendió e hizo una mueca con su boca .

Yo estaba fuera de mis cabales haciendo semejante disparate ante esa jovencita . Pude terminar como abusador si ella gritaba o abría su boca, pero yo bien sabía que mi vecino la usaba como objeto sexual cuado quería y como quería. Me aseguraba el muy sin vergüenza que a Clara eso le encantaba y que lo hacía con el mayor gusto.
Así que sumisa como acostumbraba estaba y sin dejar de contemplar el movimiento desesperado de mi mano masturbando mi sexo, forzó el elástico de su top blanco y sucio y pronto el rosado de su sostén iluminó mi vista. Me excitaba mucho ese contraste de chocolate con rosadito que lucía, pero era encantador.

Se sentó en una banqueta y se desbrochó con lentitud el sostén que pronto tuvo en sus manos. Parecía acostumbrada a obedecer tales abusos. Por fin sus tetas de pezones negros y ovalados se desparramaron mirando hacia el horizonte. Yo agité más mi acto de autosatisfacción. Clara parecía excitada contemplando mi verga erguida entre mis manos y mis ojos clavados en sus tetas gordas.

Su boca empezó a hacer gestos de deseo y comprobé entocnes lo que me decía mi vecino. Esta chica era una putita. Entonces me le acerqué y le puse la pinga entre sus labios gruesos. Ella se la metió en su boca y cerró los ojos para entregarse a mamar y mamar con tales ansias que después ni se quería despegar. La cogí por su cabello rebelde y apretado imponiéndole un ritmo de mamada que iba de acuerdo a mi estado alocado. Me gustaba verla sumisa y obediente tragándose mi polla.

Saqué la pija de su boca y me agaché y sin delicadeza empece chupando tetas. Sabían a sudor, a sal y a encanto a la vez. Sierva estaba gozosa y gimiendo cada vez que yo mordisqueaba sus pezones oscuros y recogidos por la excitación. Pasé agrestemente mi lengua entre ese valle sinuoso y oscuro tantas veces hasta asegurarme de dejarlo bien ensalivado. Me levanté y la llevé de la mano como flotando hasta el sofá de la sala. Allí me achanté con mi espalda reclinada y mi verga caliente convertida en un asta endurecida. Le pedí que frotara sus tetas contra mi palo. Lo hizo no sin antes ella misma alzar el pezón izquierdo con su mano y lamerlo seductoramente con su lengua hecha agua. Esa imagen se me estampilló en la retina para siempre.

Luego se arrodilló y sujetando sus melones con sus manos, los apretujó contra mi sexo hasta que mi verga resbalaba y resbalaba por su entre seno lubricado y caliente. Esas tetas se volvieron un poco mas claras cuando ella las estiraba para presionarlas contra mi verga. Sus pezones se erguían mas y mas y mi glande se asomaba un poco chocando contra su garganta. La sensación de ese falso hueco era más rica que un chocho virgen en ebullición. Le anuncié entonces que me iba a correr y Clara con su boca grande  recibió mi esperma que cayó en chorritos en el fondo de su garganta mojando después con los últimos pringos hasta sus cejas, mejillas, y las enormes tetas.

Corrió a la cocina, tomó una servilleta y se limpió sin decir una palabra. Se acordó de la licuadora, la tomó y con una mirada cómplice se marchó como si nada hubiera ocurrido.

Siempre que podemos mi esposa y yo planeamos una salida solos desde que estamos casados. Es que tenemos dos chicos y la verdad cada vez se hace más difícil poder disfrutar de un momento los dos, un momento más íntimo.

Era la fiesta de casamiento de un amigo y ese día mi mujer, Maite, 31 años, una madura muy atractiva, se vistió como nunca: un vestido negro bien pegado al cuerpo que remarcaba sus espectaculares tetas. La noche transcurría con normalidad, hasta que llegó el momento del baile. Con unas copas de más nos propusimos aprovechar la noche al máximo. 

Entre todos los presentes había un conocido, Julio de unos 34 años, que seguía muy de cerca lo movimientos de mi esposa. Ella bailaba de forma tan llamativa que cualquiera se sentiría atraído.

En un momento me dirigí a buscar algo para continuar el brindis. Y fue ahí cuando este sujeto aprovechó y empezó a bailar muy pegado a ella hasta que se le acercó por atrás. Yo observaba todo desde una marcada distancia, y pude ver como mi mujer le puso una cara no muy amigable. Jorge insistió hasta que ella lo frenó en seco y al parecer le dijo algo para marcar una diferencia.

Inmediatamente el la tomó de un brazo y empezaron a discutir, y entre medio de unos ademanes se desplazaron hacia un costado del salón.

La discusión continuaba mientras yo observaba todo desde una cierta distancia. Julio hacía señas sobre la fiesta o el baile, mientras ella le hacía un gesto como que estaba loco. De repente él hizo una seña como que entraran a un salon contiguo que permanecía desocupado, ella primero se negó, él insistió, y finalmente terminaron en ese lugar.

Yo me acerqué para intentar terminar con la escena. Fue en ese momento que el se avalanzó sobre ella, la tomó fuerte de los brazos y la arrinconó contra una pared. En un segundo se desprendió el pantalón y dejó al descubierto una tremenda verga, de casi 28 centímetros, que inmediatamente se apoyó en mi esposa…

En ese momento Julio metió la mano por debajo del vestido de mi esposa, le arrancó la ropa interior, la manoseó con fuertes movimientos, se sentó en una silla, y la sentó con fuerza en su polla…

Los movimientos eran muy violentos yo no atinaba a nada. Solo veía como se estaban follando a mi esposa.

Ella se dio cuenta que no había más remedio. Se arrodilló y le empezó a chupar pijas de una forma increíble. Era una de sus cualidades más importantes.

Julio gemía de placer. Estaba como loco. De pronto se levantó, apoyó su cara contra la pared y le dijo:

- Ahora te voy a dar por el culo…

Mi mujer Maite estaba desesperada. No le gustaba esa opción, yo lo sabía. Pero este cretino no le dejaba más remedio. Quise intervenir, pero me dí cuenta que ella, con el correr de los minutos, no presentaba tanta resistencia.

Julio le empezó a hacer enculadas. Mi esposa gemía y se mordía los labios. Ya no podía más. Fueron 10 minutos de sexo anal que la dejaron destrozada. Eran ademas casi 28 centímetros de verga adentro, a mas no poder.
Hasta que llegó el momento menos pensado:
- Sientate otra vez en mi pija…
Mi mujer empezó a gozar. Se le notaba en su cara y sus gestos. De pronto el le dijo que estaba a punto de correrse. 

- Nooooo correte afuera, estoy ovulando y seguro que me dejas embarazada.…
La agarró con más fuerza de su culo, y echo la corrida . Se podían ver los chorros que escapaban del coño de mi mujer…
 
Después de esa escena pasaron como 5 minutos. Yo no podía creer lo que veía. Me fui atormentado, perdido, no sabía que hacer. La fiesta terminó, los días pasaron, y al poco tiempo ella me dijo que estaba embarazada otra vez.

Nunca le conté lo que había visto esa noche. Y ahora no se como continuar con esto.

Todo empezó después de que nos vieramos en el ascensor de la finca, donde ambos viviamos . Ella una mujer muy hermosas, sus enormes tetas me tenían loco, y aunque era madura tenian un cuerpo soberbio. Muchas veces me ponia a lavar mi moto y ella me controlaba desde su ventana. Yo con mucha discreción dejaba salir por la entrepierna de mi short mi enorme verga , pues soy muy bien dotado, y ella echaba unas miraditas como diciendo; quiero todo esa polla en mi culo. De vez en cuando ella se agachaba y dejaba que yo viera su culazo y su coño excitándome tanto que no veia la hora de follarmela.

Pasaron así casi dos años, hasta que un dia me dio lo que yo quería. Fuimos a hacer una limpieza en el desvan de la casa y ahí yo le roce con mi verga en su culo y ella sintiendola que estaba dura, me miro y se rio diciéndome que lo que ella tenia para darme no se gastaba y la invite para vernos esa noche en mi casa.

Que tremendo fue mi primer encuentro, cuando ella apareció, yo tenia mi pija como hierro, se acerco y me la toco y me dijo que deseaba toda mi verga en su culo, tenia pasión por las enculadas, me agache y con mucha delicadeza le empecé a chupar coños, metiéndole de vez en cuando mi lengua puntiaguda en el culo. Cuando sintió que la penetraba con la lengua dio un grito de placer, tomo mi verga y la empezó a darle mamadas con muchas ganas. Como es viuda y no follaba desde hacia mucho tiempo lo quería todo a la vez ,pero yo  empecé metiéndole mi gorda y grande polla en su coño empujando con fuerza pues es muy estrecha y según ella le dolía. Pase un buen tiempo con mi verga saliendo y entrando en su coñito y ella me pidió que le hiciera penetracion anal. Ella gozo varias veces mientras mi verga entraba y salía de su agujerito con mucha presión. Cuando acabe le inunde el culo de leche entre los gritos de ella pidiéndome que le pusiera todo, pero era imposible pues todo no entraba.

Y asi fue que desde ese dia me follo el culo mas lindo que he visto en mi vida y pasamos momentos de mucho placer mi vecina y yo. Entre chupadas de tetas, coño y su culo que lo adoro y sus ricas chupadas de pija que me da ,vivo muy feliz.

A la hora convenida,Belen acudió a la cita. Entro ella primero y poco después la siguio Juan. Se sintió incómoda, pero no le quedó más remedio que tolerar su presencia. Su empleo dependía de ello. Durante todo el día no había podido pensar en otra cosa, terminó de trabajar de madrugada, todavía estremecida por la visión de Juan haciendole una corrida facial y salpicándola de leche mientras ella estaba chupando pijas, y se había ido a casa, pero aunque estaba muy cansada, no pudo dormir. Tampoco pudo aliviarse. Lo ocurrido la dejó tan turbada que no podía concentrarse en nada. Y sin embargo, su calentura era mayúscula.

 —Desnudate —dijo Javier, el médico. Ella enrojeció hasta la raíz de los cabellos pero obedeció. Notó cómo las pupilas de éste y las de Juan se dilataban ante la visión de su cuerpo desnudo. En realidad, Belen era muy hermosa. Su piel era de un moreno tostado, muy suave. Tenía unas grandes tetas pesadas, la grupa redonda, las caderas anchas y la cintura tan estrecha que cabía entera entre las manazas del jefe.

 —¿Cuántos años tienes? —preguntó el médico, anotando todo en el papel.

 —Veinte —respondió la chica. A aquella pregunta siguieron otras: ¿cuándo había menstruado por primera vez? ¿Ya había tenido sexo? ¿Usaba algo para protegerse? Cada vez estaba más incómoda. No, nunca había tenido sexo, no usaba ningún anticonceptivo, no tenía pareja ni la había tenido nunca… bajó la vista, totalmente invadida en su intimidad. Entonces Claudio decidió hacerle el examen. La colocó sobre la mesa, se puso los guantes y abrió los labios. Constató que era virgen.

 —¿Alguna vez te han penetrado por detrás? —preguntó. Ella abrió mucho los ojos y negó con la cabeza.

 —¿Le has estado mamado vergas a alguien? —Javier clavó sus ojos en las pupilas oscuras de la chica, que enrojeció otra vez, pero dijo la verdad. El médico cambió entonces una mirada de complicidad con Juan.

 —Relájate. Voy a probar a ver si tus reacciones son normales. Abandónate del todo a lo que sientes —y diciendo esto, Javier comenzó a acariciar el suave botón de Belen, primero con sus dedos y luego acercó la boca y la excitó con los labios y la lengua. Al sentirlo, la chica se estremeció, pero él le ordenó de nuevo relajarse y ella cedió. El siguio chupando coños.

 —Cierra los ojos —le ordenó—, y piensa en algo que te excite mucho. Imagina lo más cachondo que se te ocurra. No tienes nada qué temer. Nadie va a hacerte daño —más tranquila ante estas palabras, Belen obedeció. En su imaginación vio a Latif de nuevo, en aquella playa paradisíaca. Ella estaba arrodillada y él metió su negra verga entre los labios de la joven, que se aplicó a mamar pollas como recién la había enseñado Javier.

 En esas estaba cuando comenzó a sentir de verdad un capullo contra sus labios. Automáticamente abrió la boca y recibió la polla del jefe de sección, que se había excitado a la vista de su cuerpo desnudo y deseaba que le diese unas buenas mamadas. Ella se dio cuenta, pero ya estaba del todo entregada y más allá de cualquier reflexión. Las caricias de Javier chupando coño la habían puesto a mil. Éste comenzó a murmurar frases que contribuyeron a aumentar aún más su calentura.

 En un momento dado, Belen volvió a cerrar los ojos y vio al negro que se hacia una follada de tetas, como había hecho Juan la víspera. La visión de aquella tranca enorme acariciando la piel suave de los senos la precipitó en un pantano sensorial intenso. Una oleada cálida atravesó su cuerpo y se tensó, sacudida por el orgasmo. Javier siguió acariciándola hasta que los temblores cesaron. Entonces Juan se retiró. Estaba muy cachondo pero no quería correrse todavía.

 —Muy bien —dijo el médico—. Veo que sus reacciones son normales. Por cierto… —añadió, dirigiéndose al jefe— su coño es virgen… y sospecho que su culo también. Una buena pieza, en todo sentido. Es muy ardiente y hace chupadas de un modo delicioso… la muy puta… —al oírlo, Belen enrojeció violentamente. De modo que era eso: una puta. Las últimas barreras que le quedaban se derrumbaron contra esa sentencia. Iba a levantarse y a comenzar a vestirse, pero Javier la disuadió.

 —Tengo que ponerte una inyección. Vendrás aquí cada tres meses para que no te quedes embarazada —preparó la jeringa y se la puso sin pedir su opinión. Belen se dejó hacer. No podía pensar en otra cosa: era una puta. Javier lo había dicho y aquello debía de ser verdad.

 —Es hora de que pagues la consulta… ven acá —dijo, y bajó el cierre del pantalón. Para entonces ya se imaginaba lo que esperaba de ella y acercó la boca entreabierta. Se metió el capullo a la boca y empezo a  mamar pijas como una perra. Alfredo se colocó detrás. Temió que le hiciese daño, pero se limitó a penetrarla el ojete con la lengua despues de estar un buen rato chupando culo.

 Fue una sensación muy extraña. Sin embargo, tenía que admitir que le daba placer. Poco a poco Juan fue introduciendo un dedo en el apretado culo de la joven, que al principio se tensó, abrazando la gruesa falange del jefe. A fuerza de lengüetazos y de caricias, fue abriendo el conducto, que pronto admitió dos y luego tres dedos.

 Entretanto, Javier gozó la mamada. Belen era muy dócil, como pudo comprobar, ya que se prestó a todo y seguía las instrucciones al pie de la letra. No sólo le chupó el glande con verdadero deleite, sino que bajó por el tronco y se dedicó a lamer huevos tal como él le indicaba. Los progresos de la chica alegraron a Juan. “La convertiré en un putón”, pensó, relamiéndose anticipadamente.

En ese momento, Javier se tensó violentamente y su polla comenzó a derramarse en forma incontenible. Esto sorprendió a Belen, que de momento no supo qué hacer, y algunas gotas de leche cayeron sobre las tetas morenas. El médico le ordenó tragar corridas y ella obedeció. El sabor le pareció delicioso.

Yo ya estaba en la universidad, mi profesora de matemática, una madurita, estaba bien buena. A veces lleva puesta una blusa pero sin sujetador y se le notan los pezones que tiene. Un día yendo a clase veo que sale de una casa, la saludo y me dijo que vive ahí. Casi todos los días que pasaba la veía hasta que un día la salude le pregunte si había corregido los examenes. La profesora me respondio que había corregido todos, y yo le pregunte cual era mi resultado, Ella me responido que no se acordaba y me invito a pasar a su casa a ver la nota, yo le digo que no quiero molestar y que espero hasta el martes (que es uno de los días que tengo clases con ella). Ella me dice que no molestaba que podía pasar. Entro me dice que tome asiento que iba a buscar las pruebas, vuelve me da la prueba, me había sacado un 5 y la nota del trimestre era un 5 porque en la prueba anterior me saque un 5 también. Le pregunto si había alguna forma de subir la nota y me dice que no porque al otro día tenia que entregar las notas. Ella me dice que para subir la nota tenía que coger con ella. Yo acepte con la condición que me quedara un 10 en el trimestre, ella mi dijo que si. Le dije que era virgen y me dijo que me iba a enseñar a follar.
Me dijo que fuera a la cama de ella, le pregunte si estaba casada y me responde que si y que tiene una hija, también le pregunte a la hora que venían y ella me dice que el marido venia a las 7 y a la hija la tenia que ir a buscar a la guarderia, le pregunto si tenia que ir a trabajar y me dice que si. Llama por teléfono a la escuela a la que tenía que ir y le dice que no podía ir.
Me desnudo, me acuesto en la cama y aparece ella con un baby doll y me dice que le gusta hacer la previa con eso puesto, me da unos besos en la boca y después me agarra mi pija con la mano y empieza a masturbar pijas y me dice que saque de adentro de la mesita de luz un condon saborizado, se lo alcanzo y me lo pone con la boca, me empieza a hacer unas mamadas, se levanta porque estaba arrodillada chupando pijas y me pide que le saque el baby doll, cuando se lo saco le empiezo a chupar tetas, se vuelve a arrodillar y me pone la pija entre las tetas y me dice que se llama cubana, yo estaba muy caliente. Después de un rato de hacerme la cubana y mamarla de a ratos, me dice que la voy a penetrar me pregunta si quiero ir arriba y le digo que valla ella arriba que sabe. Se sube arriba de mi verga bien parada y empiezo a gemir de placer, después de media hora le digo que no aguanto más y ella me dice que eyacule cuando quiera, eyaculo con un fuerte gemido de placer. Se levanta de mi verga que empezaba a bajarse y me dice que follo bastante bien. Hablamos por un rato y me dice que son las 4 de la tarde y que si quería podíamos hacer alguna otra cosa más porque ella tenía que ir a buscar a la hija a las 5. Le conteste que si pero que esta vez me dejara ir arriba. Me pide que lo hiciéramos sin condon, yo le digo que no que lo hiciéramos con preservativo, ella me dice esta bien pero chupar pollas te lo hago sin condon, yo digo esta bien. También me pide que antes de acabar le avise que ella quiere tomarse mi semen y también que le tire un poco en la cara, le digo que si.
Me toma la verga me masturba un poco hasta que se me pone dura y empieza a mamarla con todas las ganas, se la pone en las tetas. Me pide que la penetre, se acuesta, me pongo un condon, se la meto con todas las ganas. Después de estar 20 minutos follado le aviso que me estoy por correr, entonces se la saco, me saca el condon y se la pone en la boca, le digo que estoy por eyacular entonces la saca y se la pone en la cara, eyaculo y corrida facial con las manos se pasa todo el semen por la cara y después se chupa los dedos. Después me dice que se va a bañar para lavarse la cara y si quería acompañarle yo le digo que si. Entramos a la ducha se lava la cara, yo le chupo las tetas y empiezo a chupar culo, se me empieza a parar de vuelta, ella se da cuenta y se agacha a chuparla, me la chupo fuerte porque estaba apurada pero era una sensación muy agradable, eyaculo en su boca. Me dice que quería volver a verme otra vez en su casa, yo le dije que para la próxima prueba iba a pasar a follar con ella para que me ponga un diez. Nos cambiamos y me fui. Espero que les haya gustado, las otra veces que folle con ella se las voy a contar en otros capítulos.

Nunca había tenido una experiencia con una mujer, siendo yo femina. Si bien es cierto, que a lo largo de mi vida me he sentido atraída por las mujeres, nunca había dado rienda a mis deseos, tal es así que me casé hace cinco años, y durante mi matrimonio le he sido infiel a mi marido unaz vez con un hombre, y en esta ocasión que les contaré con una mujer.

Natalia, mi actual amante, llegó a mi vida cuando no la esperaba, yo ya estaba establecida con mi esposo, las ideas de estar con una mujer se habían alejado hacia ya tiempo de mi mente, mas de pronto ella se cruzó en mi camino, fue verla y sentirme atraída por ella. Compañera de trabajo durante un mes, cruzábamos miradas a cada instante., eran miradas que decían algo más… había algo oculto.

En una ocasión tuvimos que salir fuera juntas, por camión, a pesar de ir solas en todo el camión nos sentamos una junto a la otra, llevábamos como quince minutos de camino, cuando ella estiró sus brazos y los pegó a mis tetas, yo sentí me sentia avida de sexo por mi cuerpo, me miró, se sonrió y fue cuando yo supe que ella me deseaba tanto como yo, crucé mi brazo y le cogí de la cara, le miré a los ojos y le sonreí. Mas tarde después de ir platicando ella recargó su cabeza en mi hombro, yo comencé a acariciar su pelo, siempre rozando sus tetas con mi brazo, podía sentir su pezón erecto, su respiración caliente, entonces zafé mi brazo para rodearla con él, y ella se pegó a mi pecho, puso su mano entre mis tetas y su cara y comenzó a jugar con ellas, el chofer nos veía por su espejo retrovisor, a mí no me importaba, yo quería sentirla.

Ese viaje fue solo eso, mas al volver, como a las dos semanas salimos juntas a comer, después la invité a casa a tomar unas cervezas, mi esposo andaba fuera de pesca con sus amigos. Nos fuimos a casa y ahí estuvimos hablando, bebiendo, nos sentamos en diferente sillón, al final terminé sentándome junto a ella, demasiado cerca, entonces, ella me quiso enseñar unos pendientes nuevos que había comprado, me acerqué todo lo que pude a ella, y la besé en el cuello, ella se hizo para atrás, como muestra de rechazo, pero yo me acerqué de nuevo, esta vez a sus labios, puse mis labios en sus labios, comencé a besarlos, suave, tiernamente, hasta sentir que ella cedía, entonces comencé a meter mi lengua y ella soltó la suya y comenzó a besarme desaforadamente, empezó a meterme mano por donde podía, nos sacamos la blusa, el pantalón, y nos quedamos en calzón y brassier, nos fuimos a mi cuarto, besándonos por el camino a ella, y nos tiramos en la cama, fue entonces que yo le saqué el pantalon, y las bragas , hice lo mismo con los míos y comencé a besarla toda, sus tetas eran grandes, pasaba la punta de mi lengua por su pezón erecto y empece a chupar tetas, Mientras yo estaba chupando tetas ella se revolvía en la cama, fui bajando, comencé a besar su vientre, y ella me ponía sus manos en mi cabeza, empujándola hacia abajo, abrió sus piernas, y prácticamente metió mi cabeza entre ellas, yo comencé a  hacer chupadas y mamadas ella gemía y gemía, metía mi lengua en su vagina y sentía viscoso… pasaba mi lengua por su clítoris y sentía como se estremecía, comencé a meter un dedo en su vagina, la exploré, busqué sus puntos de placer, chupando culo comencé a jugar ahí, ella solo me decía: así, así Maria, así, así Maria, le metí tres dedos en la vagina y comencé con el mete saca, sin cansarme, resbalaba completamente, estaba empapada, comencé a sentir como se contraía su vagina y teniendo los tres dedos adentro, los abrí, entonces ella pegó un grito de placer, se ve que le encantó. Llegamos juntas al orgasmo sin yo tocarme, entonces le tocó su turno a ella, se ve que ella tenía mas experiencia que yo, me hizo llegar al orgasmo cinco veces más. Y aun tuvimos tiempo a practicar las tijeritas lesbianas.

Desde entonces, siempre buscamos momentos para estar juntas, como pareja funcionamos muy bien, no hay celos, ella me tiene solo a mí, yo tengo a mi esposo y a ella, le cuento de mis aventuras con él y eso a ella le encanta.

La primera vez que hice una chupadas a una polla, aún en mi inocencia sexual, fuí muy torpe, apenas entraba en mi boca el glande y poco más, me dolia la mandíbula de tenerla abierta y en tensión y un par de veces me tuvo que pedir que tuviera cuidado con mis dientes. Me resultó asqueroso, por supuesto no deje que se corriera en mi boca y en cuanto llegué a casa me lavé dos veces los dientes y me enjuagué la boca cerca de media hora.

Ahora, sin embargo desde que estoy con mi novio es algo que me encanta hacerle, y mes estoy volviendo una experta en mamadas.

Dice que le encanta, que nadie se lo ha hecho tan bien como yo, que le gusta mucho mi manera de hacerlo y me lo pide muy a menudo. A mi la verdad me encanta que me lo diga aunque agache la cabeza un poco avergonzadilla.

Ibamos de viaje en su coche, los dos solos, salimos por la tarde y enseguida se nos hizo de noche, tampoco era ningún puente ni vacaciones por lo que por la carretera no circulaban muchos coches, practicamente ibamos solos. Los dos estabamos deseando hacer ese viaje y compartir las noches solos, poder acariciarnos desnudos, oler y saborear nuestra piel tranquilamente sin tiempos y sin taparnos la boca ya que no vivimos solos. Ibamos hablando de todo lo que podiamos hacer y yo recreaba en mi cabeza cada una de sus palabras, nos imaginaba abrazados, apretandome las nalgas, chupando tetas

Mi cuerpo y mi coñito comenzaban a reaccionar. Cojí su mano y me la introduje por el escote y comenzó a apretar mi pequeño pecho, se chupada un dedo y comenzó a acariciarme el pezón con el, este enseguida se endureció. Yo me acerqué aflojandome el cinturón de seguridad y comencé a besarle el cuello, a chuparle y darle mordisquitos.

Le chupé el lóbulo de la oreja que se que le gusta y a comerme su oreja entera, mientras mi mano ya andaba rodenadole por el paquete, por suerte llevaba pantalón de chandal y con su ayuda se lo pude bajar para poder sacar su pene. Lo empecé a acariciar, suavemente, de arriba a abajo. Me las apañé para introducir mi cabeza entre su brazo y sus piernas sin obstaculizar la palanca de las marchas y allí tenia su polla, tan cerca de mi, lo podia oler y su olor me excitaba. Con la puntita de la lengua acaricié la punta del capullo haciendo circulos hasta chuparlo como un caramelo, oía su respiración cada vez un poquito más alta lo que me daba mas ganas de hacerle disfrutar.
Jugueteé primero un rato, chupando pijas de arriba a abajo, serpenteando. Con mis dientes y muy muy delicadamente le acaricié y mordisqueé. Le notaba ansioso por que me lo metiera en la boca. En otra situación me hubiera agarrado la cabeza y me lo hubiera metido hasta el fondo pero en esta situacion era yo la que decidia, él seguia conduciendo. Jugueteé un poco más y al fin me metí el pene entero en mi boca, todo lo que pude hasta rozar en mi garganta.

Se la chupé con todas mis ganas, deprisa moviendo a la vez mi lengua, saboreando polla. A veces me la metia tan adentro que casi me daban arcadas, y ahi seguiamos yo subcionadole y el disfrutando. De vez en cuando veia las luces de algún coche que nos pasaba, pero era imposible que nos vieran aunque yo estaba un poco nerviosa porque a veces pasabamos por tramos iluminados donde podiamos ser perfectamente vistos, pero esto no fue inconveniente para la comida de polla.

Estaba undida entre sus piernas cuando me dijo “cuidado, cuidado” asustada me levante pensando que pasaria algo en la carretera, o que pasaria la guardia civil, pero mi novio no me dejo levantarme y agarrandome la cabeza intentó introducirme su pija otra vez en la boca pero fue un poco tarde. El “cuidado, cuidado” era porque se iba a correr y al final corrida facial.

Resultó un poco guarro pero muy excitante para los dos.

Ante todo quiero presentarme. Me llamo Carlota y tengo 25 años. Físicamente me considero atractiva, soyrubia, tengo los ojos azules, mido 1.68 metros y peso 60 kg.

Quiero contarles la primera vez que hice una mamada antes de que me convirtiera en una maestra en hacer chupadas. Es un relato real. De esto hace unos años, yo estaba saliendo con un chico que para mí era mi primer novio, aunque él era tres años mayor que yo y sí que había estado con alguna otra chica. El día de su cumpleaños, estábamos en su casa. Era verano y sus padres se habían ido de vacaciones dejándolo solo en casa. Hacía calor, por lo que nos habíamos quitado algo de ropa. Él llevaba unos bóxer negros apretados nada más y yo llevaba una camiseta de tirantes y unas braguitas. Nos besábamos y acariciábamos tumbados en la cama, yo podía notas como estaba totalmente empalmado y le oí susurrarme… “chúpamela”…

Nunca habíamos llegado hasta ese punto, y tras pensarlo un segundo, decidí hacer lo que havia visto en los videos porno mamadas que habia visto. Empecé a lamerle el pecho, pasando mi lengua por su abdomen, por cada uno de sus marcados abdominales hasta seguir bajando y posar mi boca sobre el bulto que se marcaba dentro de su bóxer.

Se los quité, dejando su polla tiesa apuntando hacia el techo y acerqué mi boca hacia ella, pero sin comenzar a mamarla. Saqué mi lengua y posé la puntita sobre su capullo, notando su sabor en ella. Acto seguido, comencé a deslizar mi lengua hacia abajo, poco a poco hasta llegar a la base y empezar el camino inverso, subiendo poco a poco hasta llegar a la punta. Realicé este mismo camino varias veces, notando como mi saliva iba cubriendo toda su polla y escuchando sus gemidos mientras se la lamía. Él estaba disfrutando de la chupada que le estaba haciendo, y hay que reconocer que yo también estaba disfrutando de ello.

Tras unos diez minutos de lamerla, decidí dar un paso más y abrí mi boca completamente hasta meterme su capullo en la boca. Podía notarlo entre mis labios y comencé a bajar mi cabeza poco a poco, notando como su polla entraba centímetro a centímetro dentro de mi boca. No fui capaz de metérmela entera en la boca, porque notaba que me faltaba el aire, por lo que comencé a sacármela poco a poco.

Continúe comiendo polla así, metiéndomela en la boca todo lo que podía y comencé a ir cada vez más rápido, moviendo mi boca arriba y abajo por su polla. Su respiración era cada vez más acelerada señal de lo que estábamos disfrutando.

De pronto, noté su mano apoyándose sobre mi nuca. Me sobresalté, pero al momento continué con lo que estaba haciendo sin preocuparme en absoluto por su mano, hasta que comenzó a empujar mi cabeza hacia abajo. Ese movimiento hizo que su polla entrase entera en mi boca, más profundo de lo que yo había sido capaz de meterme antes y de súbito, un líquido caliente empezó a desparramarse en mi boca. No podía respirar a causa de su corrida e intenté sacarme su polla de la boca para poder respirar pero él seguía empujando mi cabeza contra su polla por lo que me fue totalmente imposible sacármela de la boca, no quedándome otro remedio que tragarme toda su lefa.

Unos segundos después, la presión de su mano sobre mi nuca se aflojó, por lo que pude sacármela de la boca. Su corrida facial prácticamente había terminado aunque tras sacarla, los últimos goterones fueron a parar a mi frente y a mi pelo.

Yo aún no había recuperado completamente el aire por lo que me quedé quieta a pesar de notar como las gotas de leche de mi frente se escurrían hacia abajo por el arco de mi nariz.

Justo antes de levantarme de la cama para ir a lavarme, le oí decir lo bien que me quedaba la leche por la cara…

Powered by WordPress Web Design by SRS Solutions © 2010 sexo | mamadas | chupando tetas | mamando tetas Design by SRS Solutions Web para mayores de 18 años. Etiquetada según normativa especificada en ICRA