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sexo | mamadas | chupando tetas | mamando tetas

Si te gustan las buenas mamadas, si te gusta ver gente chupando tetas, o incluso mamando tetas enormes, has llegado al paraiso del sexo con boca y mas…

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Hace unos dias un amigo me invitó de miercoles a domingo a estar en su apartamento y dije en mi casa que me iba con unas amigas fuera de la ciudad. Estaba en un apartamento del norte de la ciudad y mi tio lo sabia y mis amigas me encubrieron. Mi tio me consiguio a ese amigo.

El tipo me queria de puta privada, era como su fantasia sexual. Me tuvo desnuda todos los dias, no me dejaba cerrar la puerta de baño, dormir desnuda, hasta ir al comedor desnuda. Solo andaba con zapatos de tacon aunque a veces descalza porque la alfombra es muy suave. El servicio era para el y para amigos de el.

La segunda noche bebi whisky pero en el segundo no se si me emborraché o el tipo me echó algo porque me dormi mucho mas rapido que lo debido por tomar alcohol. Recuerdo que el tipo me llevó desnuda a la cama alzada en sus brazos y en la cama tuvo sexo brutal conmigo, creo que no recuerdo mas, estaba adormiladas. Aunque era temprano, como las ocho de la noche. Soñe que tenia sexo con muchos hombres y que me decian guarradas y me acariciaban por todas partes con manos y boca y creia estar en alguna habitacion de burdel, la veia de una sola cama mas bien pequeña y un poco pequeña la habitación, con poca luz amarillenta.

A la mañana siguiente me desperté como a las nueve de la mañana y con dolor de cabeza y mucha hambre, estaba sola en la cama, desnuda y el tipo estaba en su estudio en su PC escribiendo algo. Desayunamos juntos y segui durmiendo. Pero despues del medio dia cuando me levante y fui al baño a ducharme vi que en la cesta de basura habia varios condones usados, con semen no se si del hombre que me invitó a su apartamento o de otros. No los toque pero habia varios, no se cuantos, no los conté pero creo que mas de cuatro y mucho papel higienico en la papelera. Nunca le pregunte al hombre lo que pasó, pero cada vez que pienso en ese sueño me excito.

mi hermana tetona dormidaHola amigos.

Os acordáis de mi? O mejor dicho, de mi hermana Paloma? Esa chica dormida que unas enormes tetas que se las puedes tocar porque no se entera de nada ?

Pues hoy voy mas alla, os mando la segunda parte de aquella noche, donde le meto el rabo en la boca y la tia ni se cosca. Me da un poco de cosa porque es mi hermana, pero es que da unas chupadas que no os podeis ni imaginar y mientras me la chupa, me imagino que yo mismo estoy chupando tetas grandes y enormes como las suyas. Es una fantasia que hace que me corra solo de pensarlo.

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Que tal estais amigos ?

mi hermana tetonaHoy os voy a presentar a mi hermana Paloma. Desde que la dejo su novio hace unos meses esta pasando una mala etapa y tiene que tomar pastillas para dormir, lo cual la dejan ko.

Podeis pensar que soy un cabron, pero estoy seguro que no habeis visto a muchas tetonas con unas tetas como las de mi hermana. Desde muy pequeño me imagino chupando tetas de mi hermana y ahora que tengo mi oportunidad, no dejo escapar ninguna para tocarselas mientras esta dormida o meterle la polla en la boca. La muy cachonda duerme con la boca abierta parece que esta pidiendo una polla a gritos.

Desde que le hago esto, su estado ha mejorado bastante, se levanta mas alegre por las mañanas y yo jugararia que hasta le he visto alguna sonrisa picarona. Yo creo que se dedica a ponerme cachondo por el dia para que por la noche le de su buena sesion de rabo. Si mi hermana da unas mamadas asi dormida, no me imagino lo que hará despierta…

Por ahora os pongo sus tetas, mas bien grandes tetas, para que vosotros tambien las podais disfrutar.
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mi madre dormidaHola amigos, cómo estáis ?

Os voy a enseñar el coño de mi madre, la pille dormida el otro día y no pude evitar hacerle un video, tiene un chocho muy apetitoso y yo sueño con el todos los dias hasta quedarme seco de tantas pajas que me hago. A mi es que me van mucho las maduras sin bragas y si es mi madre pues ya ni te cuento.

El único problema es que me pillo haciendole el video, me llevé unos buenos palos pero eso me exitó muchisimo y fuí corriendo a pajearme.

Por suerte mi madre no entiende mucho de camaras y no supo borrar el video, por lo que ahora os lo traigo aqui para que lo veais.

Me encantaría ver las tetas de mi madre mamadas por mi, pero creo que va a ser dificil, por lo que me contento imaginandome chupando tetas y el coño de mi mama.
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Nunca os habeis encontrado con una de vuestras primas que con el paso de los años se han convertido en unas verdaderas bellezas expertas en el sexo brutal? Pues yo no solo me la encontre sino que ademas la tuve mamando junto con la zorra de mi novia. Aqui os dejo el relato erotico de lo que me ocurrio

Mi prima se clavó mi polla sin ponerme un condón. Comenzó a cabalgarme, mi novia puso su coño sobre mi boca y comencé a comerlo mientras ella se besaba con mi prima y se comían las tetas.

Me llamo Juan y lo que os quiero relatar pasó este verano. Un hermano de mi padre había alquilado una torre en un pueblo costero de Cataluña en agosto y nos invitó a toda la familia. Yo no tenía muchas ganas de ir, pues había hechos planes con mi novia, Paula, pero ante la insistencia de mis padres para que fuéramos acabé por aceptar ir unos pocos días, a diferencia de mis padres que iban a ir dos semanas. Finalmente un día a mediados de agosto llegamos a la estación del pueblo y esperamos a que viniera a recogernos mi tío. Yo mientras esperaba no podía dejar mi mirar a mi novia, que vestía unos pantaloncitos tejanos cortos y un top.

Es bajita, sobre metro sesenta, pero tiene unas buenas tetas y un culo que me vuelve loco. En el aspecto sexual no me puedo quejar porque siempre hacemos de todo y a ella le encanta. Al final llegó mi tío y tras presentarle a mi novia subimos al coche. La casa no estaba en primera línea de mar, pero tenía una pequeña piscina, por lo que no hacía falta ir a la playa.

Al llegar a la casa y tras saludar a todos los parientes me quedé de piedra al ver a mi primita Sonia. Acababa de salir de la piscina y sus pezones se marcaban en el diminuto bikini que llevaba. Le di dos besos, sin poder evitar excitarme ante su cuerpo. Había crecido mucho desde la última vez que la vi. Aunque solo tenía un año menos que yo había tardado en desarrollarse. Pero eso no había evitado que me hiciera varias pajas en su honor, pues siempre me había dado mucho morbo.

• Tenía ganas que llegaseis primo – me dijo con una sonrisa. • Aquí con los mayores me he aburrido un poco. • No te preocupes que ahora llega la fiesta.

Entonces le presenté a mi novia.

• Tío, ¿en que habitación dejo las mochilas? • En la de Sonia. Debajo de su cama ahí otra y si las extendemos podréis dormir los tres bien.

Mierda, pensé. Yo quería estar en una habitación solo con Paula para poder follármela tranquilamente por las noches, pero bueno que le íbamos a hacer. En aquel momento no sabía lo mucho que me divertiría en la habitación de mi primita.

Dejamos las cosas en la habitación y nos fuimos a dar un baño antes de comer. El resto de la tarde lo pasamos en la casa. Por la noche decidimos salir por la ciudad de fiesta. Sonia nos llevó a la zona de bares y estuvimos en varios. A mi no me gusta mucho bailar pero Paula y Sonia se lo pasaron en grande bailando. En más de una ocasión bailaron agarradas y eso me provocó una gran calentura.

Volvimos a la casa algo borrachos y al entrar tuvimos cuidado de no hacer ruido para no despertar a nadie. Yo caí en la cama rendido, tras quitarme la ropa y quedarme en calzoncillos. Observé que tanto mi novia como mi prima hacían lo mismo y se metieron en la cama en ropa interior solo.

Cuando me pensaba dormir, noté una mano sobre mi polla. Vi que Paula se acercaba a mí y empezaba a besarme el cuello. Yo bajé mi mano y la introduje entre sus bragas. Estaba mojadísima y mis dedos entraron sin problemas en su coñito.

• Fóllame cariño – me suplicó a la oreja.

En ese instante me acordé de mi prima. Me giré y vi que estaba con los ojos cerrados.

• Vale cariño pero no hagas ruido – murmuré con una sonrisa, ya que Paula es bastante expresiva cuando follamos.

Me levanté con cuidado y busqué un condón en la mochila. Me lo puse y me volví a meter en la cama. Mi novia no tardó ni un segundo en colocarse encima de mí y clavarse mi polla hasta el fondo. Empezó a cabalgar como una loca y yo empezó a jadear. Yo de vez en cuando miraba a mi prima que parecía profundamente dormida. Agarré las tetas de mi novia y las comencé a chupar a lo que ella respondió con más gemidos.

Intentando que no hiciera mucho ruido le acaricié la cara con la mano y le introduje un dedo en la boca, que ella chupo con deleite. Paré un momento y le dije que se girase. Me coloqué encima de ella y continué clavándole mi polla hasta el fondo, sin dejar de besar su boca y tocar sus petas. Noté que comenzaba a jadear de manera entrecortada, por lo que sabía que estaba a punto de correrse.

Aceleré mis embestidas y finalmente ella se corrió. Continué bombeándola al mismo ritmo y en menos de un minuto me corrí yo también. Me quedé exhausto y me dejé caer sobre el cuerpo de mi novia, abrazándola. En ese instante me pareció oír un leve gemido, que no provenía de mi novia. Me giré pero mi prima estaba vuelta de espaldas.

A la mañana siguiente nos levantamos algo tarde y tras aguantar las bromas de mi padre y mi tío sobre el hecho de salir hasta tarde y dormir mucho nos dimos un baño en la piscina. Por la tarde fuimos al pueblo y estuvimos tomando algo en una terraza hasta que anocheció. Mi prima no comentó nada de la noche anterior y yo empecé a pensar que la noche anterior había estado durmiendo de verdad. Volvimos a cenar y poco después nos cambiamos para salir de fiesta por la noche. Fuimos al mismo sitio que la noche anterior, pero probamos otros locales. De igual manera llegamos algo borrachos.

• Podríamos bañarnos desnudos – insinuó mi novia.

A mi la idea no me desagradó pues vería a mi prima desnuda, pero el hecho que pudieran despertarse mis tíos o mis padres y vernos a todos en pelotas en el jardín…

• Mejor lo dejamos para otro día. • Eres un aguafiestas, primo, dijo Sonia y sonrió.

Llegamos a la habitación y como el día anterior nos acostamos solo en ropa interior. A diferencia del otro día, yo me acosté en medio de la cama y no en un lado. Mi novia se acercó y me tocó por debajo de las sábanas.

• Está mi prima – le dije al oído. • Joo, pero seguro que no se entera, dijo mientras me agarraba más fuerte mi polla que comenzó a crecer ante el contacto. – Es que estoy muy cachonda. • Yo también, dijo mi prima con una sonrisa. Me giré y la vi. que nos miraba sonriendo. • Pero seguro que tú no quieres hacer un trío, indicó con voz apenada pero sin dejar de sonreír. • Eso esta hecho, sonreí yo que no me podía creer lo que estaba pasando.

Me destapé de la sábana y quedó a la vista mi polla sujeta por la mano de Paula. Yo me atraje a mi prima y la comencé a besar a la vez que introducía mi mano en sus bragas. Estaba muy mojada y mis dedos entraron sin dificultad. Mi novia me comenzó a besar el cuello y me giré para responder a sus besos. En un momento nuestras tres lenguas se juntaron. Me incorporé y me quité los calzoncillos a la vez que buscaba un condón. Me lo puse con más velocidad que nunca en mi vida.

• Mira lo que tenemos para ti, dijo mi novia y comenzó a besar mi prima y esta respondió a sus caricias.

Me estiré entre ellas sin dejar de acariciarlas por todo su cuerpo. Me puse de rodillas y con cada mano comencé a masturbarlas.

• Bueno, dije con una sonrisa viciosa. • ¿A cual me follo primero? Mi novia se levantó y me comió la boca y me dijo al oído: • Fóllatela primero que quiero que te corras dentro mío.

Sin pensármelo dos veces comencé a follarme a mi prima a lo bestia, mientras acariciaba a mi novia, que no dejaba de meterse sus dedos en su coñito.

• Te gusta que te folle tu primo ¿verdad? • Siiiiiiiiii, no pares, no pares – gemía mi prima.

Seguí bombeando un rato hasta que decidí que mi novia también se merecía su ración de polla. Se la clavé de golpe y introduje tres dedos en el coño de mi prima mientras me follaba a mi novia. Debido a la excitación que tenía no tardé en correrme.

• Me voy a correr – dije. -¡Córrete en mi boca! – exclamó mi novia.

Saqué mi polla y me quité el condón. Me la meneé un par de veces y comencé a correrme. Mi novia abrió la boca hambrienta, al igual que mi prima y entre las dos se tragaron toda mi leche.

Yo caí rendido en la cama, y mi novia se abalanzó sobre mí y comenzó a besarme por el cuello y el pecho. En eso que noto que unos labios se cierran sobre mi polla y veo a mi prima que intenta reanimarla. Por la excitación que tenía y el morbo que me producía la situación no tardó en conseguirlo y mi prima sepuso encima de la polla sin pensar en ponerme un condón ni nada. Comenzó a cabalgarme mientras mi novia le comía las tetas.

• Ponte encima cariño que así te podré comer el coño.

Mi novia puso su coño sobre mi boca y comencé a comerlo mientras ella se besaba con mi prima y se comían las tetas mutuamente. Finalmente mi prima se corrió y mi novia reemplazó su lugar. Por suerte mi novia estaba a punto de correrse y tras cabalgar sobre mi polla un minuto tuvo su orgasmo, pues al poco rato noté que no aguantaba mas.

• Me corro – gemí.

Mi novia se quitó de encima y ella y mi prima se abalanzaron sobre mi polla para tragarse toda mi leche. Tras eso caímos los tres rendidos en la cama. Al día siguiente nos levantamos más tarde que el anterior, pues nos levantamos a la hora de comer.

• Bueno parece que anoche la fiesta fue más dura que el otro día – bromeó mi tío.

Si él supiera, pensé con una sonrisa.

Aquella misma tarde mi novia y yo nos fuimos de la torre, pues no habíamos pensado quedarnos más que esos dos días. La verdad es que fue una lástima irnos después de aquella noche pero no podía dejar de pensar en como sería el reencuentro con mi primita. Pero es otra historia.

Relato erotico sobre un hombre que se tira a su suegra y como le acaban pillando.

El padre de mi esposa, Francisco, es un hombre muy adinerado de 69 años. Yo lo conocí hace ya un lustro en un foro internacional para presidentes de empresas y por razones de piel simpatizamos enseguida a pesar de ser él 35 años mayor que yo. Creo que se impresionó por ver que a mi edad tenía los cojones suficientes como para mantener mi propia compañía, y la amistad se hizo genuina y rápida.
Al tiempo de frecuentarnos profesionalmente, conocí a su hija y me enamoré de ella. Francisco no opuso resistencia. Al fin de cuentas era evidente que la unión sería mas que algo sentimental una virtual fusión de capitales.
Un año después de mi matrimonio, su esposa falleció y un año más tarde, luego de un viaje, él anunciaba que había contraído en secreto nuevas nupcias con otra mujer, desconocida para todo su entorno familiar y 25 años menor.
Recuerdo bien esos tiempos. Mi esposa era una furia de celos, y, siendo muy moralista, estaba escandalizada.
Creo que por eso Francisco demoró en presentarla formalmente. Sin embargo, y gracias a nuestra amistad, me confesó que Sandra (ese era su nombre) había sido un gran consuelo en su vida.
Por consejo mío, accedió a presentarla en una reunión social que brindaría en su mansión junto a nuestras amistades. Yo supuse que en público mi esposa lo soportaría mejor.
Lo que no podía suponer era que el verdadero peligro era yo mismo. Y me di cuenta en cuanto vi a Sandra por primera vez.
Ella resultó ser de alta clase. Refinada, esbelta, de un rostro precioso que cuadraba perfecto a sus 45 años. Aunque su esbelto (¿ó debo decir escultural?) cuerpo parecía de 30. Mas aún cuando mi primera visión de ella fue enfundada en un vestido blanco entallado, muy escotado para poder lucir unos pechos que se adivinaban firmes y grandes, piernas de gimnasio interminables y sandalias plateadas de tacón con finísimas tiras y tacos aguja.
La vi y me enamoré. A partir de ese momento supe que mis esfuerzos solo serían para follármela.
En segundos la catalogué como a una perra sedienta de sexo. Placer que Francisco no podría darle por su avanzada edad y por su secreta afición a la bebida.
Apenas pude dominarme al darle el beso de presentación en la mejilla. Sin pensarlo, mi mano escapó de control y se posó en su espalda baja que el vestido dejaba profundamente al desnudo y casi al límite superior de su redondo culito.
Sentí que ella acusó el movimiento. Tal vez, luego de un nanosegundo de duda pensó que no era algo preocupante. Que quizás exageraba al pensar… Y simplemente me devolvió el beso al tiempo que decía a mi esposa:
“Eres mas linda de lo que tu padre cuenta. Te mereces este galán que tienes por esposo”.
Para mí eso fue un mensaje: Me había registrado y no le era indiferente.

Esa noche para mí fue muy larga. Sandra me tenía poseído con su blanca sonrisa de dientes perfectos, sus ojos celestes de muñeca y su lacio pelo rubio que caía hasta casi los hombros.
Sus pasos eran un desfile de bellísimas piernas. Acodado en la barra mi polla se endurecía con la imagen de mí mismo lamiendo sus sandalias y penetrando su culo solo tapado ante mis ojos por un finísimo hilo dental.
Francisco estaba feliz. Pero bebía en exceso. Era obvio que esa noche Sandra no tendría sexo y eso me estaba desquiciando.
Fuimos los últimos en irnos y cuando llegué a casa mi mujer recibió la mejor cogida que yo recuerde haber propinado a alguien.
Pero ni eso me calmó.
Casi no pude pegar un ojo hasta que, con mi esposa ya dormida, pude acariciar mi polla con la fantasía de poseer a Sandra.
El tiempo comenzó a pasar lentamente a partir de ese día. Todos mis pensamientos estaban destinados a Sandra.

Por razones sociales íbamos a muchos lugares juntos ambas parejas. Eventos de empresa, cenas de caridad, días de campo ó simplemente tardes en mi mansión o en la de Francisco.
En todas ellas Sandra parecía ser una modelo. No importaba que ropa luciera, si eran zapatos cerrados de alto tacón y punta metálica, ó finas sandalias altas, siempre, siempre lograba ponerme a mil. Y nunca tenía oportunidad de acercarme.
Pero esa oportunidad llegó casi sin quererlo, cuando un viaje sorpresivo alejó a Francisco de la ciudad. Tan sorpresivo fue, que solo lo pensé al salir conduciendo mi automóvil del aeropuerto donde lo había acompañado a abordar su avión.
Solo al imaginar que estaba decidido a atacar hizo que mi polla se erectara y sin darme cuenta, pocos minutos después, estacionaba mi auto dentro de la mansión de mi suegro.

Sandra se mostró sorprendida de verme a esa hora tan poco habitual. Yo sin embargo, al verla con ese ajustado traje de falda a la rodilla y zapatos blancos de tacón supe que había hecho bien en acudir.
Me invitó a pasar y me ofreció un whisky para ambos que ella misma preparó dándome la espalda y dejándome una vez mas el placer de venerar su maravillosa figura.
No pude controlarme.
Lentamente me acerqué a ella por la espalda y tomándola por la cintura empecé a besar su cuello.
Ella se sacudió y dándose vuelta sobresaltada me dijo:
“¡Que haces!???
Entonces saqué fuerzas de donde no creí tener y le conté todo lo que sentía con lujo de detalles, sin retroceder un solo paso para mantener con su cuerpo una distancia de impacto.
Sentía su aroma y mi cuerpo alcanzaba temperaturas límite.
Ella guardaba silencio, pero mirándome fijo a los ojos me dijo con voz temblorosa.
“No podemos Carlos. Esto está mal”.
¡Ella también estaba que ardía por mí!

Yo insistí atrayéndola hacia mi cuerpo mientras mis manos buscaban su culo.
“No Carlos”, repitió,”los sirvientes…vamos al cuarto”
Y me separó, tomó la botella de whisky y sin mirarme caminó hacia el ascensor con una sensualidad que jamás había yo visto en alguna mujer.

Cuando la puerta del cuarto se cerró y la tomé en mis brazos ella ya no se resistió.
Nuestras lenguas chocaron con fuerza y mis manos trataban de abarcar su cuerpo con fuerza y con pasión.
Ella desabotonaba su camisa para dejar libres sus firmes y puntudos senos.
Yo desabroché su falda y solo quedó con su tanga de hilo dental y sus zapatos blancos de tacón.
No aguantaba más. Mi polla parecía atacada por fiebre. Me tomaría mi tiempo para follarla.
Me acosté en el suelo y empecé a lamer sus pies y sus zapatos.
Ella metía sus dedos en la raja y acariciaba sus propios senos.
Me incorporé y mi polla estaba a reventar, así que la recosté en la cama y la penetré sintiendo como su vagina se transformaba en un ajustado guante para mi pija.
Solo al hacerlo ella comenzó a acabar. Y al hacerlo jadeaba en mi oído. Y me hablaba
“No sabes como deseaba esta pija dentro mío. Francisco vive borracho de frustración porque su pene ya no sirve, y vos sos el único hombre que me ronda y me ronda”.
¿Te gusta mi pija, putita?
“Si”
Comémela.
“Si”
Yo no podía creer que me la estaba follando. Tanta era mi pasión que en medio de la cogida mis ojos seguían admirándola como a una obra de arte.
Ahora que era mi amante nuestra vida se transformaría en un morbo permanente en el que tendríamos que ocultar el deseo todo el tiempo y con interminables caricias a escondidas.

Era una espléndida lamevergas. Y también una adicta al semen. Lo bebía con desesperación.
La cogí con suavidad y con furia. La hice una cualquiera. Transformé una dama de sociedad en alguien licencioso y perverso.

Ese día llegué tarde a casa. Tarde y cansado.
Al día siguiente ella llamó a mi celular al mediodía.
“Estoy esperándote”
Bastó para tomar mi tarde libre. Y follarla sobre la mesa de billar en la sala de juegos.
Se había puesto un ajustado vestido corto sin bragas, y mi debilidad: altos zapatos negros de tacón con punta de acero.
Era una puta poseída por el placer. Gateaba sobre la mesa para incitarme y yo la follaba como a una perra por su cueva y por su culo.
Nunca decía basta. Ni siquiera en los intervalos, donde bebía whisky como agua y en su borrachera aumentaba su deseo.
Al fin, cuando ya tarde tuve que partir, pude observar como la beldad que horas antes me había recibido ahora me despedía con paso tambaleante por el cansancio y el alcohol, pero sin perder un ápice de belleza.
Una verdadera puta.
Cuando Francisco regresó de su viaje nuestra libertad de movimientos se restringió.
Sandra estaba cebada. Tan en celo que la presencia de su marido solo sirvió para aumentar su audacia: Había conseguido mi verga y la conservaría.
Así que en cada oportunidad fregaba su culo en mi polla, o acariciaba mi sexo bajo la mesa de las cenas, o me invitaba a follar en baños de señoras de lugares ajenos.
Eramos presos de una locura.
En una ocasión me invitó a almorzar junto a su esposo y se aseguró que este bebiera una cantidad desacostumbrada de vino durante la comida. Tal vez hasta usó algún narcótico.
Yo notaba que Francisco cabeceaba suavemente y que sus palabras salían desarticuladas de su boca.
Sandra servía su copa con una mano y con la otra masturbaba mi polla debajo del mantel.
Cuando Francisco al fin se durmió en su sitio, ella se deslizó bajo el mantel y me propinó una mamada de antología sin dejar derramar una sola gota de semen.
Sandra era a mis ojos una reina.
Para el postre, ella estaba cabalgándome en su habitación y gimiendo sin ningún tipo de censura.
Yo acariciaba su cintura y me extasiaba con la visión de su cuerpo.
Aún la veo desnuda, solo vestida con sus zapatos de tacón y recorriendo la habitación con completo dominio de sus actos. Tal vez lo hacía adrede. Al verla mi polla siempre reaccionaba y la cosa terminaba con sexo rabioso y muy cercano a la condena eterna.

Su audacia crecía.
Primero con cierta cautela y luego con periodicidad, comenzó a concurrir a mi oficina por cualquier excusa.
Llegaba vestida como la dama que era. Y se dedicaba a comer mi polla arrodillada frente a mí.
Pero quienes han tenido amantes alguna vez, saben que lo difícil es mantener el control de las cosas para evitar un desastre. Y yo lo estaba perdiendo.
Sandra estaba totalmente loca por mi polla. Loca y desquiciada.
Cuando Francisco murió fue en parte un alivio para mí. Al menos ya no debía preocuparme por hacerlo cornudo.
Pero por otra parte ya no tuve excusas para ir a su casa. Mi esposa, que nunca había terminado de digerir del todo a Sandra, me impedía siquiera tener contacto con ella.
Y Sandra no soportó que menguara su dosis diaria de sexo.
En su locura le contó a mi esposa absolutamente toda la verdad. Incluso una parte que ni yo mismo sabía: Sandra estaba embarazada de mí.

Perdí todo. Mi esposa me quitó el fruto de todo mi trabajo de años y me prohibió judicialmente acercarme a menos de 2 km de la que había sido mi casa.

En ese contexto, dejé de ver a Sandra.
Supe mas tarde por un encuentro casual con un amigo de aquellas épocas, que Sandra no tuvo ese niño, y que, sola en la mansión heredada de Francisco, se había convertido en cortesana y dedicaba sus días a la práctica de sexo de alto nivel social. Su fama era conocida en los círculos más selectos y no había ejecutivo que se preciara de tal que no hubiese dejado dinero a cambio del placer de Sandra.

A mí ya no me importaba. Solo me importa llegar temprano a mi trabajo en el matadero municipal porque si lo pierdo quedaré en la indigencia total.

Este video se lo saque a mi prima mientras dormia. Ella toma pastillas para dormir y no hay quien la despierte mientras lo hace. Primero le quite el bikini y empece a jugar con su chocho, pero verlo ahi depiladito y apunto, me hizo ir a mas y no dude en sacarme la polla y restregarsela por todo el mollete.
Sin darme cuenta, tenia la polla dentro de la guarra de mi prima y sus tetas en la mano que no sujetaba la camara… que recuerdos…

Sexo con mi prima.

Un relato erótico en el que una zorra se mete dos pollas por el culo.

Lola le pidio a Julia, que le dejara comer la concha, Julia se la puso en la cara y lamiendo la raja de Julia, con dos pollas en su culo, Lola tuvo el mayor orgasmo que habia tenido nunca

Estaba Lola acostada con su marido medio dormida. Habían cenado en casa con un matrimonio amigo. Habían reído, habían tomado varias copas, en un ambiente cordial y festivo. Luego ambas parejas, hacia las doce de la noche, se habían ido a dormir. Al estar fuera los hijos de Lola y Juan, existía una habitación libre y allí fueron a dormir Carlos y Julia, el matrimonio invitado.

Durante la cena Carlos se había mostrado atrevido en sus insinuaciones a Lola. Juan, su marido, demasiado comprensivo, no mostró enfado alguno, ni siquiera cuando Carlos le comentó lo apetecible que le parecía Lola, que le gustaría poder disfrutarla como él. Se limitó a expresar que él también se tiraría a Julia, la mujer de Carlos.

Ninguno mentía, pues Lola, a sus treinta años, era alta, de larga cabellera rubia, vestida con un traje negro que resaltaba sus pechos y amplias caderas, que ofrecía una imagen de mujer capaz de animar la libido de cualquier hombre. Y Julia, a su vez, también treintañera, tenía unas formas más rotundas, algo rellenita, pero con unas tetas enormes que animaban el deseo de ordeñarlas.

En la cama, como decimos, estaba Lola medio dormida. Sólo llevaba puesto un corto camisón y las bragas. A su lado su marido estaba desnudo, pues le agradaba dormir así. Dormía como un bendito. Por eso no se dio cuenta de que Lola se movía inquieta al notar que unas manos comenzaban a sobar sus nalgas.

Silenciosamente, sin hacer movimientos ruidosos, Carlos se había colado en la habitación, se había metido en la cama, y se había situado junto a Lola. Ella no advirtió su presencia hasta que notó como se levantaban las sábanas y las manos de Carlos empezaban a tocarla. Volvió la cara hacia su asaltante nocturno y éste puso un dedo en los labios pidiéndole silencio. Lola, confusa pero muy excitada, calló y permitió que siguiera Carlos su faena.

Sin dejar de sobarle el culo empezó a introducir dedos dentro de sus bragas. Buscó su entrepierna y la recorrió, llegó hasta la concha de Lola que rebosaba humedad por la situación. Ella se abrazó a su marido, que seguía durmiendo, y notó cómo Carlos le intentaba bajar las bragas. Le ayudó a hacerlo con una de sus manos y a los pocos segundos su asaltante las tenía en su nariz, oliendo los aromas a hembra que emanaban.

Lola comprobó los efectos de estos aromas en la polla de Carlos, pues creció y se endureció en su trasero. De inmediato, sintió como le abría las nalgas y buscaba la entrada del ano para introducirla por allí. Poco a poco, sin prisas, se la fue metiendo hasta los huevos e inició una sodomización brutal. Lola se movió al ritmo de las embestidas de Carlos que metía y sacaba su polla de su ano sin miramientos, como si quisiera partirlo en dos. Siguió abrazando a su marido y aunque al principio le dolió como le estaban dando por el culo, ahora comenzaba a disfrutar de la violenta penetración. Además, como varios dedos de Carlos estaban en su figa (concha), acariciando su clítoris y entrando en la vagina, el gusto superó con creces al daño y le vino un orgasmo placentero que disimuló sin gritos ni excesivos jadeos para no despertar a su marido. “Eres una gran puta, te has corrido antes que yo”, le susurró al oído Carlos.

Lola se sintió agraviada pero no le respondió. Siguió moviendo el culo para satisfacer más al hombre. Pronto notó una gran descarga de semen en sus entrañas cuando Carlos por fin se corrió. Después la sacó del culo de Lola, le cogió un brazo y la obligó a meter dos dedos por el agujero que había ocupado su polla. “Recoge semen con esos dedos que tienes metidos en tu culo, guarra”, le dijo en voz baja, “y luego te los chupas”.

Así lo hizo, limpiando con su lengua todo el pringue que recogieron sus dedos dentro de su ano, una mezcla de líquidos anales y de semen. Se llamó marrana a sí misma por esa guarrería, pero como Carlos seguía tocándole la figa, la excitación le creció y todo empezó a darle igual. Entonces sucedió lo que temía. Su marido se dio la vuelta, y se despertó al chocar su mano con la de Carlos en la figa de su mujer. “¡Qué pasa aquí!”, dijo abriendo los ojos. “Que tu mujer es una gran puta y me ha dejado darle por el culo”, le contestó Carlos sonriendo.

Lola calló. Juan, sorprendido pero caliente por la situación, dijo, “pues vamos a tirarnos los dos juntos a la puta ésta”. Sacó las sábanas de la cama, encendió la luz, y empezó a sobar los pechos de su mujer, que estaba desnuda entre los dos hombres. Carlos, animada su polla de nuevo, continuaba tocándole el clítoris. Lola, ante el ataque de los dos tíos, se corrió de tanta frotada de figa. Se puso después encima de su marido, éste le metió la polla por la figa y le pidió a Carlos que volviera a darle por el culo. No vaciló éste y al momento Lola tenía las dos pollas dentro de ella, en una doble penetración salvaje, con azotes en las nalgas que le propinaba Carlos y mordidas de teta y pezones que le daba su marido.

Se corrieron los dos a la vez llenando de semen su figa y su ano. “No las saquéis, mearos dentro los dos a la vez. Soy una cerda y me gusta”, les propuso. Ellos la obedecieron, y al cabo de un momento Lola sintió los chorros de pipi dentro de ella.

Sacaron después sus pollas los dos hombres y quedaron los tres tumbados en la cama, cansados pero satisfechos. Lola les pidió entonces que la masturbaran. Carlos y Juan, obedientes, le metieron dedos en la figa juntos y se la frotaron hasta conseguir que ella se corriera con unos tremendos espasmos y gritos de perra en celo.

En esa tesitura estaba cuando entró en el dormitorio Julia, con un camisón transparente sin nada debajo. “¡Qué cabritos, de juerga y no me llamáis!”, les dijo. Lola se levantó rápidamente y sin responderle, la abrazó y comenzó a besarla en la boca.

Jugaron con sus lenguas y Julia dejó que Lola le quitara el camisón. Quedó desnuda y se echaron abrazadas en el suelo, comenzando una frenética y recíproca lamida de figa. Lola, después buscó el agujero del culo de Julia. Lo lamió, lo lubricó bien y comenzó a meterle el puño dentro. Julia gritó de dolor y placer, hasta que lo tuvo todo dentro.

Mientras, con la otra mano, Lola le estrujó las tetas y le pellizcó los gordos pezones haciéndola todo el daño posible. “¡Toma, ramera de mierda, es lo que te mereces por dejar que tu marido venga a darme por el culo!”, le dijo cuando Julia se corrió en un gran orgasmo.

Los hombres miraban el número masturbándose. Antes de correrse se acercaron a las hembras y pusieron sus pollas en la boca de Julia. Primero Carlos y luego Juan, le echaron todo su semen allí, obligándola a tragarlo. Luego, cogieron a Lola, la obligaron a dejar a Julia, y la echaron boca arriba en el suelo. “Méate en la boca de Lola”, le dijeron a Julia, que obedeció sus órdenes. Se puso en cuclillas encima de ella, Lola abrió la boca y recibió la larga meada de Julia. “Tragátela”, le dijo su marido.

Lola lo hizo, y luego les provocó. “Quiero para terminar que me metáis las dos pollas juntas por el culo”, les pidió.

Complacientes, Carlos se puso debajo de ella, Juan encima, y comenzaron a meter sus dos pollas a la vez en el ano de Lola.

Al cabo de unos segundos, no muchos, lo consiguieron. Ella bramó de dolor. “Julia, deja que te coma la figa”, le pidió. Julia se la puso en la cara y así, lamiendo la raja de Julia, con dos pollas enteras en su ano, Lola tuvo el mayor orgasmo que había tenido nunca.

Y cuando los dos hombres se corrieron a la vez sintió como si sus descargas de semen fueran dos cascadas interminables.

Así, terminaron todos exhaustos en el suelo durante unos minutos. Luego Carlos y Julia se fueron a dormir y lo mismo hicieron Lola y su marido.

Al día siguiente desayunaron juntos sin comentar nada de lo ocurrido horas antes. Como si todo hubiera sido un sueño. Aunque las dos mujeres se delataban, pues los incómodos escozores anales que tenían las obligaban a andar con las piernas muy abiertas.

Relato erótico donde nos describen como drogó a
Seria mi esposa infiel siempre me pregunto o es falta de oportunidad porque lo digo en la web? Bueno porque es el deseo de que alguien sepa bajo mi anonimato. Es 100% real. Bueno esto sucedió cuando yo tenia 26 mi esposa 19 y estamos casados ella morocha de un 1.70 delgada nada fuera de lo común sin cola que llame la atención pechos normales medianos ni grande ni chicos .
Durante ese año nos aviamos distanciado por razones de estudio de parte de ella y de trabajo de mi parte solo nos veíamos a la hora de dormir. Y los fin de semana .
Era común que los sábados organizaban cenas con el grupo de practicas hospitalarias entonces comencé a entrar dentro del grupo la confianza que existían entre ellos era espectacular debe ser tantas horas de convivencia.
Así nos toco a nosotros la organización bueno para la ocasión le compre a mi esposa un ropa super sexy una minifalda y una blusa estaban super ajustadas lo que me recuerda porque una de sus compañeras le dijo chica pareces una puta.
Vinieron dos compañeros varones que eran del interior de la provincia y que no dejaban de mirarla ya que nunca se había vestido así.
Tomamos cerveza ese día ella no quería tomar luego accedió .Ya era habíamos cenado y bueno la reunión llegaba su fin invite a los compañeros de ella a que se podian quedar en casa ya que habian ingerido bebidas alcohólicas y nadban en moto y podrían tener inconvenientes.
Se fueron sus amigas solo quedamos mi esposa su compañeros y yo.
Como hacia mucho calor le dije podemos quedarnos un poco mas para conversar y tomar un poco mas pero con el adicional que disimuladamente a la copa de mi esposa le puse unas gotas para dormir era un hipnótico.
Al rato comenzo hacer efecto yo fingí que también estaba alcoholizado.
Mientras estamos conversando mi esposa durmiendo y yo fingía el borracho el tocaba los pechos de mi esposa y ellos solo miraban.
Luego le pedí si pr favor me pueden ayudar a llevar a mi esposa a la cama ellos dijeron que si cuando llegamos a la pieza hice que nos cayéramos en la cama haciendo u sándwich a mi esposa todo era para provocar los toques.
Luego hize creo la entrega total la desnude y la deje en la pieza sobre la cama yo llame a unos de los compañeros le dije que vengan a retirar la ropa que yo els presto y me fui al baño para disimular que me estaba bañando ellos la vieron.
Bueno nos despertamos mi esposa estaba algo mareada por los efectos del honotico ellos le miraban de una forma de deseo
Para el almuerzo bueno repetí la técnica de ponerle una gotita pero ahora de un tranquilizante cuestión que este mareada pero no dormida.
Invente que me iba a ver unos clientes pero era para dejarle solo para ver que hacia me fui a un ciber a ver por medio del sistema de seguridad lo que ellos eran capaz de hacer.
Lo que cuento mas abajo es lo que vi desde mi sistema de seguridad.

Estaban los dos mas mi esposa en la cocina lavando los platos y tenían como vergüenza de acercarse hacia ella bueno se animo uno le beso en la boca ella primero cedió luego dijo BASTA no obstante siguió y ella volvió a ceder le desprendió toda la ropa en forma apurada y violenta mientras la besaba y le penetro en forma violenta ella decía despacio todavía no estoy lista el seguía penetrandola sujetándola de la mano y hasta que termino ella le miro al otro en forma triste el otro vino y agarro sus manos le llevo hacia sus pene y le hizo que le masturbara luego le hizo un giro y la hizo agachar ella dijo por ahí no y le penetro solo ella gritar de dolor luego de terminar se retitaon la habitación
Bueno pero hasta ese momento era un sexo forzado me sentía algo culpable .
Hasta despues de un rato mi esposa que estaba desnuda se acercó al primero que estaba en otra habitación donde estaban ellos tiro un colcha sobre el piso y lo llevo ella lo hizo acostar y se subió enzima de el o se montándolo al luego de haber terminado con el busco al otro el que le había penetrado por la cola y ella le masturbó un poco para lograr la erección de su pene y luego le ofreció su cola digamos que ella se puso en posición para que la penetre por allí ahora ella se movia .
Habiando terminado espero un rato y fue al primero y le practico sexo oral y luego de haber le hecho terminar al primero busco al segundo para hacerle lo mismo.

Yo volvi a la noche 20 hs.ellos estaban higiniezidos y bueno se miraban con comliplicidad desde ese suceso ella cambio su forma de ser le gusta mas la ropa sexy y de bien que estamos busca nuevas formade hacer el sexo hast aun dia trajo una silla me hizo sentar masturbo mi pene y se lo coloco en su vagina.

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