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Si te gustan las buenas mamadas, si te gusta ver gente chupando tetas, o incluso mamando tetas enormes, has llegado al paraiso del sexo con boca y mas…

Browsing Posts published in November, 2008

enculando a la rubiaParece un conejo cogido por las orejas. El tio le levanta las patas a la zorra, las coge con una mano y se dedica a meterle la tranca en el ojete. Como le entra y como grita la puta cuando recibe su buena racion de polla en el ojete. Un culo enorme con un coño depilado que tambien invita a chuparlo y mamarlo hasta sacar sus jugos y sorberlos. Mucha polla recibe este culazo, buenas pajas os esperan.

Esta es la historia de un trío que realicé con una pareja que conocí por medio de una revista sw. Quiero aclarar que esto lo cuento con el permiso de ellos, de no ser así jamás lo haría, no menciono nombres para cuidar su identidad. Después de escribirnos e intercambiar teléfonos, acordamos el día que nos conoceríamos, ellos son de otra ciudad, pero viajarían de vacaciones a Acapulco, que es donde yo vivo…

Por teléfono él me había comentado que era la primera vez que harían algo así, que el tenía la inquietud de verla con otro teniendo sexo, ya lo había platicado con ella y estando en la cama ella le decía que si, pero que dudaba un poco después de pasada la calentura, y que estando acá, tal vez se animaría, ya que acá no los conoce nadie. Cuando estuvieron aquí, me llamó él, me dijo donde estaban y fui para allá, nos presentamos, ellos son un poco más bajitos que yo, de unos 40 años aproximadamente, agradables personas. Después de un rato de estar charlando parecía que nos conocíamos de tiempo antes, fuimos a bailar ya que a ellos les gusta mucho, con la intención de que ella con unas copas, perdiera los nervios. Después de estar un buen rato bailando, nos dispusimos a retirarnos a un hotel, entramos al cuarto, él se sentó en una silla que estaba al lado de la cama, me dijo que comenzara a besarla, ella estaba sentada en la cama, la abracé y comencé a tocarla, estaba un poco nerviosa, poco a poco se fue relajando, la besé y poco a poco correspondió al beso, la comencé a desnudar, el esposo observaba excitado, cuando estuvo desnuda le besé el cuello, sus senos, el abdomen, pero no permitió que le besara la vagina. De pronto él se paró de la silla, y comenzó a besarla, me dijo: quiero ver que la penetres, me puse un preservativo, él le abrió las piernas y me dispuse a penetrarla, él observaba todo al lado de ella, se la introduje lentamente y comencé a moverme mientras él la besaba, ella comenzó a disfrutarlo, poco a poco se fue relajando y se movía cada vez que yo entraba y salía, con las piernas en mis hombros hacía movimientos circulares. Así estuvimos un buen rato hasta que terminé, pero él quería ver más y me dijo que se lo hiciera de nuevo. Me coloqué otro preservativo, le dijo que ella se me subiera estando yo recostado, ya que a ella así le gustaba y lo disfruta más, estando así, ella arriba de mí se movía muy rico, y gemía un poco más fuerte que al principio, hasta que llegó al orgasmo, estuvo un buen rato cabalgando hasta terminar otras dos veces más. Después me volví a poner encima de ella y seguí penetrándola. Ahora ella ya lo disfrutaba más, y él también ya que se estaba cumpliendo su fantasía. Terminé y descansamos un poco, entonces él, se le subió y la penetro, con muchas ganas, ya que nos dijo que estaba caliente por lo que estaba pasando. Mientras él se lo hacía ella me masturbaba. Cuando el terminó me dijo que si ya me había cansado, a lo que contesté que no, entonces dijo: dale más, y así lo hice. Mientras se lo hacía ella me besó y me dijo que lo estaba disfrutando, que le encantaba la idea de tener dos miembros para ella sola. Así estuvimos mucho rato, nosotros haciéndolo y él observando todo. Ya casi al amanecer, nos dispusimos a retirarnos, quedando de volver a repetir la experiencia, cuando ellos volvieran. Esto hace ya más de un año, y hasta la fecha no han venido, pero les llamo de vez en cuando para saber como están, me dicen que esperan venir pronto, y yo espero que así sea. Mientras tanto sigo buscando conocer más parejas que quieran también realizar sus fantasías, ya sea que ellos quieran ver a sus esposas en acción, o para darle placer ambos. Hay a quienes les gusta que vean a sus esposas exhibiéndose, o que las cachondeen, en alguna disco al bailar o en algún cine. Si hay alguien con alguna de estas inquietudes y quieran darme la oportunidad, soy hombre solo, hetero, discreto, respetuoso, escriban con datos, teléfono, foto de ella, si gustan. Que quede bien claro que al contar esta historia lo hago con el consentimiento de ellos, y que no pretendo con esto cause problemas a nadie, por eso omití sus nombres, Así que, si quieren vivir algo parecido, pónganse en contacto a mi correo. Manden algún comentario o escriban para contacto.

sexo anal madura tetonaBuah, vaya culo que tiene esta puta madura. Y lo mejor de todo es que recibe el pollon del tio este hasta el fondo. La guarra se sienta sobre el pollon, metiendoselo por el ojete y con sus tetazas subiendo y bajando con cada embestida en el culazo de la madura. Porno brutal por el culo del puton madurito. Madura que me la pone dura !

mi novio con calcetinesAquí tenéis al gilipollas de mi novio follandome, el muy cerdo no se quita ni los calcetines, pero bueno, a mi me da igual, yo me deslizo en su tranca de arriba abajo metiendomela bien a fondo y siendo penetrada hasta los riñones. Como me gusta la polla de mi novio. Me encanta chuparsela y hacerle unas mamadas brutales, metiendome toda carne que me cabe en la boca, sintiendo arcadas y tragandome el capullo. Me pongo cachonda nada mas pensarlo.

Llámenme Sr. Smith. Tengo 41 y este relato es real, pero ha sido escrito para ser adaptado como relato erótico. Soy Director de una empresa privada reconocida, que se encuentra en el mercado de alimentos.

El departamento de Recursos Humanos me contrato y asignó una nueva secretaria y resultó que la chica escogida (de unos 20 años) resultó ser una verdadera putita. Todo empezó cuando una tarde la vi quitarse sus bombachas en el escritorio y quedarse sin ellas. Katy era una linda chica rubia muy atractiva, de 1.70 mt, tenía unas preciosas nalgas duras y respingonas sin un centímetro de celulitis, sus tetas no se quedaban atrás eran sin ser exageradas, un bello par de tetas blancas paradas.

Volviendo al relato, cuando vi que se quitaba sus calzones, la verga se me endureció solo de pensar lo que habría debajo de su faldita. Ese día le pedí que se quedara una hora extra, cuando estábamos en el salón de copias y se agachó para llenar la bandeja de la fotocopiadora, le metí la mano debajo de su falda por detrás y pude tocarle su panochita peluda. Le dije:
-Ajá asi que te quitas las bombachas en la oficina!- le dije con un tono suave. Katy se levantó un poco, pero riéndose se volvió a agachar invitándome a seguirla tocando, le recorrí toda su rajita con mis dedos, rápidamente Katy mojó toda su parte con líquidos vaginales, lo pude sentir en mis dedos, esto me terminó de calentar, ella se recostó un poco sobre la fotocopiadora para seguir degustando mi manoseo. Le inserté un dedo en su vagina, uyy estaba muy caliente allí dentro, luego le metí otro dedo y la empecé a pajear, la muy puta cerraba los ojos y gemía moviendo su trasero. Tomé mis dedos que tenía dentro de su panochita y me lo llevé a la boca, lamí sus liquidos impregnados en mis dedos, era el delicioso sabor a hembra caliente.

Después de eso me saqué la pija del pantalón y se la puse en su rajita la empujé y se la metí toda, solo mis cojones quedaron afuera, la pistonie duro por un buen rato, ella gemía y me pedía que se lo hiciera más duro.
-qué rico Sr. Smith, que rica tiene su pija, metamela más duro!- me decía al borde del clímax mi secretaria.

Yo la tomaba de la cinturita para hundírsela cada vez más profundo, mientras la penetraba yo acariciaba y apretaba ese par de preciosas nalgas. Seguimos prendidos de nuestros sexos por unos diez minutos, luego le descargue una buena cantidad de esperma en su vagina, hasta que mi pija cesó de palpitar y sacar semen, luego la saqué de su interior. Me senté en una silla para descansar, ella se sentó en mis piernas y nos besamos unos minutos más. Luego se despidió y se retiró de la oficina. Ese fue solo el inicio de una aventura sexual excesiva.

Después de eso, durante las siguientes semanas llevamos una relación sexual permanente, Katy se acercaba a mi oído y me decía que ya se había quitado sus bragas y que me esperaba en su oficina. Llega yo allí y cerraba la puerta, la acostaba en su escritorio y le mamaba su rajita peluda, (ella me contó que no se rasuraba toda porque se le irritaba su coñito), bueno a mi me han gustado las mujeres que se dejan todavía vello pubico en su sexo. Después de comerle su coñito y hacer que se viniera en mi boca, la penetraba duramente allí acostada en el escritorio, me ponía cada pierna en mis hombros y la follaba hasta que la veía tener un orgasmo, luego me sentaba en su silla y ella sobre mi pija, la cual se metía bien adentro de su rajita. Me cabalgaba por un buen rato mientras yo le chupaba las tetas, terminábamos eyaculando casi simultáneamente.

Otras ocasiones, Katy llegaba a la oficina y estando yo sentado, me abría mi cierre del pantalón y me sacaba la pija para chuparla un rato y luego se retiraba, no importaba si me hacía venir cada vez, porque ella regresaba después y volvía a repetir la mamada. En otras, yo la veía venir en el pasillo y la tomaba y la prensaba contra la pared y le bajaba la blusa sin sujetadores y le chupaba y mordía los senos. Casi todos los días teníamos algún encuentro sexual. Katy era muy complaciente.

Como estaba encantado con esta chica tan caliente, recomendé que la pusieran de mi asistente personal, asi cuando tenía salidas a reuniones o presentaciones que casi siempre eran en salones de hoteles de lujo, alquilaba una habitación y después de la reunión, me llevaba a Katy y nos dábamos unos agasajos sexuales estupendos, cogiamos por horas en varias posiciones, a ella le encantaba la posición perruna, me decía que sentía que mi pija entraba hasta lo más hondo de su cuerpo, la chica era insaciable en la cama!, se la metía para ese entonces en sus tres huequitos, es decir, ya la penetraba por el culito y por supuesto por su boca y vagina. Debo decir que tiene un culito precioso para coger, y a ella le encanta también recibir mi pija por allí. Katy nunca me dijo que no a alguna insinuación o invitación para coger, inclusive la follé aún cuando tenía su periodo menstrual.

En una ocasión la muy puta de Katy, hasta me presentó a su novio, yo me quedé viendo con lástima a ese cornudo.
Para un evento de motivación que hizo la empresa para fin de año en las playas de Cancún, Katy no estaba invitada, solo directores, pero yo me la llevé y le pague una habitación, pasamos algo parecido a una luna de miel, cogiamos varias veces al día y en todos lados, íbamos a la disco en la noche y regresábamos a la habitación a follar otra vez. Era una locura sexual completa!.

Todo terminó cuando me contó que su novio le había propuesto matrimonio, primero me preguntó si yo dejaría a mi mujer por ella, y como no le dí una contestación como ella quería, renunció a su puesto. De eso hace casi un año, ella esta ya casada, a mi solo me quedan los locos recuerdos calientes.. Fue el mejor año de mi vida, sexualmente hablando.

dos parejas follandoUn video porno bastante bueno, donde dos zorras se dejan penetrar por todos sus orificios. Como la chupan las guarrillas y que culazo tiene la rubia, lo podeis ver en la foto guarra, como las tias se ponen con el culo en pompa y empiezan a recibir carnaza en sus sucios coños. Porno brutal del bueno, para follarse a estas putas.

dos enormes culosTenemos en este video porno a dos putas culonas, sobre todo una de ellas tiene un culo enorme, cuando se pone con el culo en pompa, se le ve todo el ojete, mientras le chupa la polla al barbudo. Dos zorras culonas que saben manejar sus atributos, buenas mamadas, y buenos polvos para poder tocarte la polla y correrte de gusto.

Relato erotico de un joven que conoce a una madura de muy buen ver, en otras palabras una zorra con un cuerpazo y un culo espectaculares. El tio no lo desaprovecha y a la primera de cambio le mete toda la polla por el culo, por el chocho, por la boca… una verdadera zorra que le encanta disfrutar del porno brutal

Tengo 19 años recién cumplidos, estudio en la universidad, y desde hace ya varios años vivo solo en un piso en Madrid. Soy del sur, de un pueblecito de la provincia de Cádiz, y mis padres viven de caseros en un gran cortijo. Este verano, sin planes, decidí darles una sorpresa y me fui a pasar con ellos unos días. Mi padre pasa el día en el campo trabajando, cuidando los animales que hay, toros bravos y caballos, y mi madre pasa el día en la casa de los señores, limpiando y haciendo de comer para ellos, llevan toda la vida trabajando para ellos, la señora de la casa, por esos días estaba sola en casa, ya que toda la demás familia estaban de vacaciones en no se donde.

Pasear por la casa era una pasada, suelos de maderas, trofeos de caza por todos sitios, biblioteca inmensa, cosa que me gustaba, pasaba mucho tiempo por allí, leyendo los libros que me parecían interesantes. Mi madre siempre me decía que tuviera mucho cuidado de no romper nada, y de no cambiar las cosas de sitio, por lo normal evitaba estar en la casa principal cuando estaban los señores en ella, o algunos de sus hijos, que además nunca me gustaba como trataban a mi madre, que parecía la criada de ellos, y eso me reventaba. La señora ronda los 50 años, y ella al contrario de los demás miembros de la familia, siempre había tratado con mucha educación a mis padres, y siempre que podía los ayudaba con dinero extra, con cosas para mi de sus hijos menores, que normalmente yo solía vender, ya que no me gustaba usar la ropa de ellos, y siempre era ropa de marca y sacaba una pasta por ellas. Además ella provenía de una familia normal del pueblo, se había quedado embarazada en su juventud y el señorito la tomó por esposa, por lo que ella sin quererlo se parecía más a nosotros que el resto, aunque con los años, tenía ese aire de superioridad característico de la gente con dinero, mucho dinero.

Un día estando en la biblioteca, la señora pasó por mi lado, sin darse cuenta de que yo estaba sentado en un sillón inmenso leyendo un libro, iba en bikini con un pareo amarrado a la cintura, no es una mujer muy alta, 1,67 o 68, tiene unos pechos que ahora visto en bikini, eran mucho más grande de lo que yo hubiera podido imaginar, no tenía barriga, estaba completamente lisa y el bikini se le metía por el canal entre sus nalgas dejando estas moverse libremente, nunca imaginé que esta mujer tuviera ese porte, su piel se notaba que no estaba tersa como la piel de una mujer joven, pero sin darme cuenta mi pene se puso duro y sin poder evitarlo, mi primera intención fue seguirla y expiarla, pero después pensé en su dormitorio y sigilosamente me dirigí a él, la puerta estaba entreabierta y con un poco de miedo y con el corazón encogido, entré. Su ropa estaba sobre la cama, sin poder evitarlo busqué su braga, y comencé a olerla, su aroma era extasiante, estaba mojada de su flujo y sin querer evitarlo me propiné una paja soltando toda mi leche sobre ella, salí de nuevo a buscarla después de haberme quedado satisfecho, la estuve espiando un rato, verla sentada sobre la tumbona y ver como se juntaba la crema por el cuerpo fue una pasada, se apartó la parte de arriba del bikini para juntarse crema por los pechos, dejándome ver sus aureolas y sus pezones negros, que resaltaban sobre la parte de sus pechos que no estaba bronceada por el sol.

Cuando sentí que mi madre se acercaba, me fui para no levantar sospechas, ya que ella tendría que pasar por donde yo estaba, me fui a nuestra casa a propinarme otra paja pensando en lo que había visto. Ese día no volví a verla, pero desde ese momento procuraba encontrármela y por supuesto encontrármela cuando tenía la polla bien dura y ella pudiera darse cuenta de mis terribles erecciones. Soltar mi leche en sus bragas se había convertido en mi pasatiempo predilecto. Que decir tiene que mis días de estancia en casa de mis padres se alargarían por lo menos, dos semanas, ya que ese sería el tiempo que la familia estaría fuera.

Una tarde que ella se estaba duchando en su cuarto de baño, me aventuré a entrar en su dormitorio, lo primero que encontré fue su pequeño bikini, y sin pensármelo me pajeé soltando mi leche caliente en él, conseguí salir justo cuando ella salía, y al cabo de un rato cual fue mi sorpresa cuando la vi aparecer en el porche de la casa llevando el bikini, yo estaba con mi madre ayudándola con unas macetas, la señora tuvo que darse cuenta de mi nerviosismo al verla, sobre todo porque yo podía ver la mancha de mi leche en la parte de debajo de su bikini y sabía que tenía haberse dado cuenta de que estaban llena de algo que no era normal, pero allí estaba con ella puesta, y marcando sus pezones en la parte de arriba, mi madre ajena a todo aquello no se daba cuenta de nada, pero la señora no dejaba de mirar el paquete que empezaba a asomar en mis calzonas.

Después de una conversación que giraba en torno a mi, de mis estudios, de mis gustos y sobre todo de que si tenía novia o no con mi madre, esta tuvo que volver a sus tareas, y la señora como no queriendo dejar escapar una ocasión de quedarse a solas conmigo, me dijo que no me fuera, que tenía algunas cosas de su hijo pequeño que me podrían servir y que me las iba a enseñar por si me gustaban y las quería, no pude rechazar la invitación que además fue muy aplaudida por mi madre que nos dejó a solas ya que ella tenía que salir a comprar unas cosas, eso quería decir que mis padres tendrían que coger el coche y ausentarse del cortijo durante al menos 3 horas. La señora no dijo nada, solo se limitó a caminar delante de mí, quitándose el pareo que llevaba puesto, dejándome ver en todo su esplendor sus nalgas moverse de un lado a otro mientras caminaba y se dirigía al cuarto de su hijo.

Entramo en el dormitorio y después de abrir el armario del hijo se sentó en un cómodo sillón a mi espalda, y me dijo que cogiera lo que quisiera de él, para probármelo, los dos somos casi iguales de edad y de estatura por lo que sus cosas me vienen que ni al pelo, me saqué la camiseta que llevaba puesta y me coloqué unas camisas, la señora no dejaba de mirarme, y abriendo las piernas varias veces me dejaba ver sus abultados labios vaginales, y como el bikini se le metía entre ellos, y sobre todo la mancha de mi leche, una de las veces pude ver por el espejo del armario, como ella se metía los dedos por dentro del bikini y seguidamente pasaba sus dedos mojados por su labios, eso me puso como una moto y sin poder evitarlo mi polla creció hasta dolerme, seguidamente me dijo que había unos pantalones que me vendrían muy bien con esas camisas y me dijo que me los pusiera, tuve que sacarlos del armario y antes de que me los pusiera, me pidió que me acercara para verme de cerca, una vez frente a ella y con los pantalones superpuestos a mis calzonas, me pidió que me los pusiera, tenía que quitarme la calzonas y quedarme en bóxer, sabía que mi polla iba a quedar en todo su esplendor y como decimos aquí, “de perdió al río”, me bajé las calzonas dejando que ella pudiera ver mi pene apretado por mi bóxer, la tenía bien grande y dura, me dolía, ella se echó hacía delante quedando muy cerca de mi abultado pene, y antes de que yo pudiera decir nada, me dijo.

- Llevas días malgastando tu leche en mis bragas, no sabes el trabajo que me cuesta sacarla de mis bragas y saborearla.

Y antes de que me diera tiempo a nada, acercó su mano y tiró de mi bóxer dejando en libertad mi pene, tiró de mi por mis caderas y se la llevo a la boca, primero paso su lengua por mi glande sacando las gotas de mi flujo preseminal que ya estaba en él, y luego me bajo el capullo para chupar todo mi glande con glotonería, sacando todo el resto de mi leche pegada a ella, para después como la que le fuera la vida en ello, metérsela en la boca con ansias, me la chupaba, metiéndosela por completo, a la vez que recorría mi polla por completo con las dos manos, chupaba todo mi tronco y se metía los huevos en la boca, tremenda paja nunca ninguna chica me había hecho, por lo que sin poder evitarlo, no tardé en correrme soltando una buena cantidad de leche en su boca, que desde luego ella no dejo escapar ni una sola gota, se relamía las comisuras y seguía chupando, hasta conseguir que de una sola vez mi polla volviera a estar igual de dura que al principio.

Cuando terminó me había dejado igual que al principio, igual de empalmado que cuando entré. Se echó para atrás y sin decir nada, colocó su culo al filo del sillón, bajo su mano hasta apartarse la parte de abajo del bikini, dejando a mi vista un tremendo coño, sus labios eran grandes, su piel estaba bronceada menos la parte que cubría su bikini, apenas tenía vellos, solo una pequeña hilera de vellos de color castaño, que dejaban paso a unos labios grandes y oscuros, se los abrió con sus dedos dejándome ver la parte interior de sus vagina, resaltando ese color rosado de su interior, me arrodillé para demostrarle que no era un principiante en la labor de lamer un buen coño, y apartando sus manos para dejarme hacer, comencé a lamer todo su borde, el aroma que desprendía se mezclaba con el sabor de mi leche pegada a su bikini, lamía y chupaba sus labios, consiguiendo sacarle gemidos que cada vez se hacían mas sonoros, hasta por fin dedicarme a lamer y chupar su inmenso clítoris, que ya estaba duro y grande, mis manos recorrían sus muslos, apretando cuando podía sus flácidas nalgas, pude notar que estaba a punto de terminar en mi boca, cuando sus gemidos se fueron haciendo más sonoros a la vez que apretaba mi cabeza con sus manos, una vez que comprobé que había terminado, ya que soltó una cantidad de flujo, que me llenó toda la boca de un rico sabor, me dediqué a meter mi lengua en su dilatado coño, y seguir bajando hasta alcanzar la entrada de su ojete, eso parecía volver a ponerla a tope, con mis manos acaricié su vientre hasta subir a sus pechos, que saqué del bikini, jugando así con sus pezones que parecían dos botones grandes y duros en medio de sus flácidas e inmensas tetas, subí mi lengua por todo su vientre, jugando con sus vellos, hasta alcanzar esas tetas, que colgaban , las mordí con furia, y eso parecía ponerla como una moto.

Parecía que le gustara que le dieran fuerte, mi polla jugaba entre sus piernas, se la coloqué entre los labios, y apreté, mirando como mi polla entraba en su gran hueco, estaba completamente lubricado, su gemido tuvo que resonar en toda la casa, pero por suerte estábamos solos, de rodillas, mi polla llegaba perfectamente, cogí sus piernas por debajo de las rodillas y se las subí para de esa manera embestirla con toda la fuerza que pude, sentía como mi polla entraba hasta lo más hondo de su ser, su interior quemaba, sentía mi polla dura como un piedra, y sentía incluso como me dolía el capullo después de dos pajas, pero no pensaba parar hasta hacerla reventar de placer, y desde luego que lo estaba consiguiendo, ella soltaba gemidos, como una loca a la vez que no paraba de decirme obscenidades que hacían que cada vez le diera más fuerte, yo no conseguía correrme, y ella estaba ya exhausta, podía ver sus tetas rojas de mis mordidas, y como sus pezones parecían que iban a estallar de tanto chupárselos. En eso ella ya no podía más y me dijo.

- Correte ya, cabrón, que me vas a dejar rota por dentro.

Por mi cabeza, pasó una idea, que nunca había conseguido realizar, darle por el culo a una tía, mi polla es bastante grande y cualquier niña joven, le da miedo, pero con la señora iba a ser diferente, se la saqué y sin darle muchas opciones conseguí darle la vuelta y colocarla a cuatro encima del sillón, me coloqué detrás de ella, y volví a embestirla con fuerza por detrás, ella gemía y seguía gritándome cosas como.

- No me la saques, dame fuerte cabrón, quiero sentir tu leche dentro de mí, rómpeme.

Abría sus nalgas con mis manos, ver su estriado agujero trasero, me estaba volviendo loco, sentir mis muslos haciendo estallar sus nalgas, me estaba llevando al límite, paré de darle fuerte, para sobar sus tetas por delante, ella apretaba su coño, para hacérmelo sentir, le dije en un susurro, que deseaba darle por detrás, a lo que ella me respondió que nunca le habían dado por ahí, que eso tenía que doler mucho, pero cuando se la saqué y busqué la entrada de su culo, no hubo impedimentos por parte de ella, así que muy despacio y jugando con su agujero, poco a poco la fui abriendo hasta tener la punta de mi polla en su gran culo, ella se mordía los labios, y con su mano se daba placer, tirando a veces de mis huevos para refregárselos por su dilatado coño, yo abría sus nalgas y metía mi polla poco a poco, sacando pequeños gritos cada vez que ella sentía más adentro mi polla, así hasta que mi polla estuvo hasta los huevos dentro de su apretado culo, la saqué por completo y la metí varias veces de una sola vez, hasta que su agujero se quedó abierto y mi polla entraba y salía sin ninguna dificultad, fue cuando agarrándola de las caderas, comencé a embestirla con toda la fuerza que pude, era una pasada verla chillar como una loca, sentir como se metía los dedos todo lo que podía en el coño, y como se chupaba ella misma los pezones, así estuve varios minutos todos los que pude aguantar antes de soltar toda mi leche en ese estrecho y caliente agujero y todo lo adentro que pude.

Los dos quedamos sudorosos, sacar mi polla de su culo, y verlo palpitar y ver como salía mi leche de él, hizo que no me pudiera contener, y sin pensármelo me abalancé a chupárselo y lamérselo, pasaba de su culo a su coño, metiendo todo lo que podía mi lengua en sus dos agujeros, ella volvió a correrse con mi boca. Y de esa manera dimos por terminada nuestra primera sesión de sexo.

Fue la primera, pero ni mucho menos la última, follamos todos los días que me quedé en la casa de mis padres, y ahora que he vuelto a Madrid, me llamó para decirme que pasaría unos días sola en la capital, y que me olvidara de mi vida social. Que me quería solo para ella.

Relato erotico de una enfermera que se encarga de cuidar de los enfermos, entre ellos encuentra a uno, su favorito, al que le concede todos sus deseos. El anciano se aprovecha de ella y no para de correrse en su cara y por todo su cuerpo, despues de recibir una mamada brutal.

Soy una mujer de 33 de edad, soy enfermera y adoro mi trabajo pero a pesar de mi seriedad profesional me encanta ver los pacientes hombres desnudos, especialmente los tipos maduros mayores de 50 y los ancianos. Me vuelve loca y me encanta cuando debo lavar enfermos de esas edades o cuando me toca a mí afeitarlos abajo para alguna operación.

Hace tiempo se hospitalizo un tipo de 65 de edad, alto y robusto, como me gustan a mí, el cual debía ser operado de cálculos en el hígado. La enfermera de guardia era yo al momento y bueno, llegue a su habitación, lo salude y le dije que dentro de poco regresaría para prepararlo para la operación. El me pregunto en que cosa consistía esa preparación y yo le explique que debía rasurarle desde el abdomen hasta parte de los muslos. Cuando le dije así el hombre se puso rojo y quedo sin voz. Me pregunto si tenia que hacerlo yo o lo podía hacer el, pero yo le respondí que ese era nuestro trabajo y si se afeitaba como no debía luego los médicos se enojaban con nosotras. Trate de calmarlo diciéndole que no se preocupara, que para mi era una cosa de todos los días, que me viera como una profesional.

Al rato regrese con la afeitadora y la espuma y le pedí que se desnudara y se metiera boca arriba en la cama. El hombre se moría de la vergüenza y se quito solo la camisa del pijama pero se metió un rato para quitarse lo demás, hasta que decidió bajarse los pantalones. Apenas vi ese hombre acostado en la cama, desnudo, me excite toda. Era tan bello, alto, blanco, robusto y con un poco de barriga, peludo y con un pubis exuberante y las bolas gruesas y llenas de pelos como a mí me encantan.

Le afeite la barriga y luego, cuando llegue al pubis y toque su pene, todavía flácido pero grueso, se le comenzó a parar, hasta que se le puso duro y grande, como de 20 cm., con una cabeza redonda como un caramelo. Era para comérselo todo, pero tuve que contener las ganas porque estaba trabajando.

Cuando se le paro la verga ese hombre no sabia que hacer, yo tuve que calmarlo diciéndole que era normal, que sucedía a todos. Le afeite el pubis, la ingle, los testículos, que eran enormes y aguaditos, y parte de los muslos. Después lo limpie y le pele la verga para quitarle algunos pelos que le entraron en el glande. Durante toda es procedura esa verga no dejo de estar parada y hacia arriba, pegada de la barriga y casi le llegaba al ombligo. Fueron casi veinte minutos en los que goce viéndole y tocándole su órgano sexual pero sin poder hacer nada.

Al siguiente día después de la operación cuando entre en su habitación porque me tocaba llevarle la medicina me dijo que habían venido en la mañana dos enfermeras a lavarlo pero el se negó porque le daba vergüenza. Ellas le respondieron que por un día lo dejaban tranquilo pero que al día siguiente tenia que dejarse lavar porque los médicos no permitían pacientes sucios. Yo le dije que si el quería yo podía ocuparme de lavarlo mientras el no pudiera hacerlo, visto que ya lo había visto desnudo. El pensó por un instante y me dijo que si. Ese día lo lave en la cama. Fue tan divino lavarle su verga y sus bolas, se las enjabone, le pele la polla y se la enjuague bien. A pesar de que estaba todavía con un poco de dolores por la operación, le vino una erección fenomenal. Esta procedura de lavarlo en la cama duro tres días hasta que lo lleve a la ducha y lo lavaba un poco sentado otro poco de pie.

Una semana después me dijo que posiblemente al día siguiente le darían el alta pero que necesitaba una enfermera que viniera a su casa por lo menos por una hora y media, a lavarlo y curarlo en casa hasta que le quitaran los puntos porque vivía solo, era viudo y me propuso de trabajar para el con una buena remuneración por hora. A mi la idea me gusto porque desde que lo vi desnudo siempre llegaba a mi casa después del trabajo a consolarme con mi dedo, y de paso, había notado en el una doble intención. Le dije que si y nos pusimos de acuerdo en base a mi horario del hospital.

Cuando llegue a su casa por primera vez el me esperaba con una bata y debajo solo los calzoncillos, me dijo que no podía caminar mucho por los dolores y los puntos pero si quería beber algo que abriera el refrigerador como si estuviera en mi casa. Yo le dije que era mejor hacer mi trabajo. Me llevo a la ducha, me indico donde estaban los jabones y las toallas. Yo le dije que se quitara la bata y lo ayude a quitarse los interiores, lo desnude completamente. Que bello tener su pene delante de mí y sus bolas que sin bello pubico se veían más enormes y aguadas. Apenas quedo desnudo enseguida se le paro la verga pero era ya una costumbre que le sucediera delante de mi y no se puso rojo.

Primero le lave la espalda con cuidado para evitar de no mojarle la herida y vi sus hermosas nalgas, luego le dije que se volteara hacia mi y le pase una toalla húmeda por el pecho y con la ducha después lo lave de la cintura para abajo, por delante y por detrás. Esta vez no me puse guantes y pude tocarle y acariciarle mejor su sexo. Apenas le agarre la polla, erecta, para enjabonársela sentí una exclamación de placer. Se la enjabone con suavidad y le enjabone el escroto y se lo acaricie con mis dos manos. El con una mano trato de tocarme una teta y fue en ese momento que los dos revelamos lo que ya ambos entendíamos desde que lo lavaba en el hospital. Por la primera vez le di del tu y le dije que si quería me quitaba la camisa y así hice. Me desnude y comencé a mamarle la verga. Le di primero besitos en el glande mientras le pesaba los enormes testículos que a su vez besaba también. Después me metí toda su verga en la boca mientras le tocaba las nalgas que eran duras y redonditas.

Se lo mame con tanto deseo hasta que dio un grito y me acabo en la cara y en los labios. Me inundo toda de una leche espesa y caliente.

Desde ese día nos hicimos amantes y después que se mejoro de la operación y no hubo más necesidad de que fuera todos los días a su casa, nos vemos una o dos veces a la semana y no todo es mamadera, no echamos buenas tiradas.

En el hospital sigo gozándome con los ojos a los paciente que veo desnudos y en mi vida privada me lo gozo a el.

Relato erotico filial entre un chaval y su tia que no habian disfrutado del sexo brutal hasta que se encuentran el uno al otro, aunque para no haberlo hecho nunca saben realmente como disfrutar con unas buenas penetraciones y mamadas.

Navegando a través de Internet me encontré esta página de relatos eróticos, de los que siempre he sido un gran seguidor, puesto que creo que excitan más que incluso ver una película porno. Antes de comenzar la historia que voy a contar, diré que es totalmente verídica y, que no hay nada de inventiva en la misma.

Para situarnos en la historia, presentaré a los protagonistas de la misma, que no son otros que mi tía María y un servidor. Los acontecimientos se desarrollaron hace aproximadamente 12 años, cuando yo tenía 22 y mi tía 47. Mi tía, la cual es hermana de mi madre, siempre ha vivido con nosotros y para mí ha sido como una segunda madre, es decir, me ha visto nacer, por lo que siempre hemos tenido mucha confianza el uno con el otro.

Con la entrada en la época de adulto, yo empecé a fijarme cada vez más en mi tía y en las mujeres maduras, que aunque no dispone de un cuerpo espectacular, sí hay que decir que se conserva muy bien para la edad que tiene, es decir, posee unos pechos muy bien puestos y un culo de los que yo llamo respingón.

Yo notaba que a medida que iba creciendo, cada vez se fijaba más en mí, al igual que yo en ella. Al tener mucha confianza no dudaba por ejemplo en entrar al cuarto de baño donde estaba yo para coger cualquier cosa, así que en más de una ocasión me pilló haciéndome una paja, claro que yo tampoco me quedaba corto, y cuando tenía la menor oportunidad intentaba verla cómo se desnudaba en su habitación, aunque nunca llegué a verla por completo. También aprovechaba cuando ella no estaba para ir a su habitación y cogerle las bragas y los sujetadores y a masturbarme pensando en ella.

Mi pasión por ella iba en aumento, y soñaba con poderla ver cualquier parte de su hermoso cuerpo. Siempre estaba al acecho, y así por ejemplo, estando en la playa junto a ella pude verla cómo asomaba parte de su pubis negro por la entrepierna, pero cuando ella se dio cuenta, enseguida se lo colocó.

Como íbamos a veranear toda la familia junta, es decir, mis padres, mi hermano y abuelos, nos teníamos que amoldar en la casa que tenemos en Almería, así que yo me las ingeniaba para dormir con ella, ya que mi hermano no soportaba dormir con nadie. Creyendo que yo me encontraba en un profundo sueño, y al despertarse antes que yo, aprovechaba para vestirse en la misma habitación, pero lo que no sabía es que yo me encontraba despierto, por lo que la pude ver en alguna ocasión cómo se bajaba el pantalón del pijama para ponerse las bragas, y me mostraba su hermoso culo blanquecino. En otra ocasión, al tumbarse en la cama y ponerse las bragas, la pude ver su coñito negro. Huelga decir, que tras irse de la habitación, lo primero que hacía era cascarme una paja pensando en el hermoso espectáculo que me había brindado.

En una ocasión, yo me desvelé a media noche y encendí la luz de la mesita, y la girarme pude ver cómo mi tía tenía el camisón subido hasta casi la cintura, por lo que mostraba parte de su monte de venus y culo. Yo no podía creer lo que estaba viendo, y mi corazón empezó a latir a mil por hora. Sigilosamente me levanté y empecé a masturbarme delante de ella, intentando hacer el menor ruido posible. Cuando me encontraba en plena faena, hice un movimiento en falso y me tropecé con la pata de la cama, por lo que el ruido la despertó y me pilló fraganti. El mundo se me vino encima y yo no supe qué decir, pero ella, lejos de reprimirme me dijo que qué estaba haciendo, a lo que yo no supe qué contestarle. A continuación me dijo que si nunca había visto el chichi de una mujer, a lo que yo le contesté que no, puesto que todavía era virgen. Entonces sin mediar palabra, ella cogió mi mano y empezó a guiarme primero por su monte de Venus y después a bajar hasta palpar su vagina.

Después me dijo que cerrara la puerta con cerrojo y que no hiciera ningún ruido, a lo que yo obedecí como si fuera un perro. Cuando me di la vuelta ella empezó a subirse el camisón y en unas décimas de segundo me encontré delante de mi tía como vino al mundo. La imagen que siempre ansié contemplar. Me preguntó que si había echo el amor alguna vez, a lo que le contesté que no. Mi sorpresa fue mayúscula cuando ella me respondió que también era virgen, algo que aunque estaba soltera, no me imaginaba.

A continuación se abrió de piernas y cogiendo mi pene con su mano, empezó a introducírselo lentamente en su vagina que empezaba a estar lubricada; yo noté que algo de dolor le produjo, pero enseguida estábamos el uno entregado al otro en un continuo movimiento de caderas, y comiéndole los pezones sonrojados que tiene con mis dientes. No tardé mucho en correrme en su hermoso chochito maduro, llegando a descargarle toda mi leche, como nunca antes lo había hecho. Ella también se corrió junto conmigo y las únicas palabras que llegó a articular fueron: “gracias sobrino”.

Desde aquel entonces, casi todas las noches lo hicimos, hasta que acabó el verano. La historia continuó unos cuantos años más, pero ahora ella ya no está con nosotros y ya dejamos de hacerlo.

Lo que más me gustó fue que tanto mi tía como yo perdimos la virginidad juntos y fue lo más parecido a estar en el paraíso.

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Me llamo Marta, tengo 23 años. Cuando paso todo tenia 19. Mis padres murieron de un accidente de tráfico cuando yo era pequeña. Desde entonces vivía con él. Es un hombre muy rico. De joven fundo una empresa metalúrgica que llego a ser líder en su sector. Cuando cumplió 58 la vendió a una multinacional por varios millones de pesetas. La verdad es que nunca me ha faltado de nada. Como soy su única nieta me ha “malcriado” ya que desde pequeña me ha llenado de atenciones y nunca me ha negado su capricho. Su carácter dulce y atento conmigo cuando estábamos solos en casa contrastaba con su fama de hombre despótico y uraño en la fabrica.

Quizás por todo ello nunca fui muy buena estudiante. Así que cuando cumplí 18 años le comente a mi abuelo que quería dejar de estudiar. Mi abuelo se enfado mucho. Como yo me negué a continuar los estudios a pesar de su insistencia, él adopto una medida radical: me dijo que me desheredaría y que a su muerte solo tendría derecho a una pequeña parte de su herencia. Cuando oí esto no lo podía creer. La verdad es que nunca me había preocupado por el futuro ya que contaba con que el abuelo me dejase todo su patrimonio ya que no tenia ningún otro pariente.

Pase unas semanas muy preocupada y confundida. Encontré una solución para evitar que mi abuelo me dejase en la pobreza a su muerte; lo iba a seducir. Mi abuelo era un hombre alto (1’80 m) y corpulento y a sus 60 años sin duda aun conservaba mucha energía sexual. Desde que murió la abuela, hacia años, nunca busco a alguien para sustituirla. En la fabrica nunca había acosado ninguna trabajadora y nadie le conocía ninguna amante. Yo sabia que mi abuelo se “fijaba” mucho en mi cuando me tenia cerca. Yo notaba que estaba especialmente obsesionado por mi trasero. La verdad es que tengo un buen trasero, respingón y muy bien proporcionado. Por otro lado soy rubia y con ojos azules, aunque no soy alta (1’62 m). Así pues, decidí aprovechar mis cartas. Empecé a vestirme lo mas provocativamente que pude sin “pasarme”; casi siempre llevaba unos pantalones de tela muy fina que marcaban muy bien mis nalgas y evitaba ponerme sujetadores para marcar bien mis pezones.

El siguiente paso del plan lo di cuando se presento una magnifica oportunidad. Mi abuelo se rompió en enero (dos días antes de mi aniversario) los dos brazos al caer cuando caminaba por una acera helada. Como no podía valerse por si mismo contrato una enfermera. Al segundo día de estar en casa sin embargo tuvo que dejarnos por un contratiempo familiar. A pesar que mi abuelo insistió en contratar otra enfermera, le convencí que no hacia ninguna falta ya que yo me cuidaría de el. Así pues cuide de mi abuelo ayudándolo a levantar de la cama el día siguiente y haciéndole el desayuno. Paso el resto del día en el salón mirando la tele. Por la noche después de darle la cena me dijo que quería ducharse. Mi oportunidad había llegado! Cuando llegamos al baño le quite la ropa, cuando hice el ademán de quitarle los calzoncillos pareció que iba a decir algo pero me dejo hacer. Lo acompañe a la ducha, abrí el agua caliente y cuando ya estaba totalmente mojado le pase champú por todo el cuerpo. Por supuesto no intente tocarle el aparato ni los testículos, pero con solo rozarle el pubis tuvo una tremenda erección.

Aunque estaba incomodo intento disimular lo que pudo. Después de secarlo le dije que estando “como estaba” no podía ponerle el pantalón del pijama porque le dolería. Intento decir algo pero el pobre parecía que había quedado mudo. Era curioso. Mi abuelo era un hombre de carácter, capaz de provocar el pánico entre los trabajadores de su empresa y ahora lo tenia yo a mi merced. Lo acompañe a su dormitorio y le ayude a acostarse. Su erección no había disminuido. Así que Cuando le iba a ponerle bien la almohada paso por mi cabeza un pensamiento audaz y me decidí; mire a los ojos a mi abuelo y le dije:

- No puedo dejarte dormir así como estas, abuelo. Si quieres puedo tocarte un poco. Si te alivias podrás dormir mejor.

Como no dijo nada entendí que asentía. Con naturalidad le cogí el pene y empecé a menearlo. Empecé lentamente y cuando vi que sus huevos subían acelere el ritmo. No tardo en salir una gran cantidad de leche. Mis manos quedaron llenas de la “crema” de mi abuelo. Cuando dejo de eyacular pare de menear y lo mire. Sin embargo el tenia la cabeza girada de lado para evitar que se cruzasen nuestras miradas. Le hice una ultima meneada para que sacase las ultimas gotas, lo limpie con una toalla y me marche a mi habitación no sin antes desearle buenas noches. Desde ese día cada noche masturbaba a mi abuelo. Deje de “visitarlo” por la noche cuando le quitaron la escayola.

La primera parte del plan había funcionado. Lo más importante es que había dejado a mi abuelo muy confundido. Deje pasar unos meses sin intentar nada más. Como había dejado los estudios y no tenia intención de trabajar pasaba todo el día en casa. Solo salía para ir a ver a mi novio que me había echado el ultimo año que estuve en el instituto. Por supuesto el no sospechaba nada de las “atenciones” que había prodigado a mi abuelo. Mientras tanto note que el interés de mi abuelo por mi cuerpo iba en aumento. Lo notaba en su mirada y en el bulto de sus pantalones. El pobre iba empalmado casi todo el día. Debo decir a su favor que nunca intento tocarme en esa época a pesar que ganas no le faltarían.

Pasados unos meses una mañana de primavera decidí avanzar. Para empezar la siguiente fase del plan necesitaba atraer su atención así que decidí simular estar ansiosa y preocupada y renuncie a comer y cenar aquel día. Cuando, como cada noche mi abuelo dijo que se iba a dormir le pedí si podía hacerle una pregunta. Me dijo:

- Claro. Explícame lo que te preocupa.

- Es que abuelo… no sé si debería decírtelo.

- Venga, suelta ya lo que tengas que decirme.

- Bien te lo diré. Mi novio insiste desde hace días que quiere tener sexo anal y a mí me da mucho miedo.

- Si no quieres, haces bien en negarte

- Si, pero…ya mi primer novio me pidió lo mismo y me negué. Creo que mi trasero vuelve locos a los hombres. Estoy segura que tarde o temprano cederé y tengo mucho miedo por el dolor.

- Si tu novio te “prepara” bien, la primera penetración te dolerá poco. En las siguientes penetraciones el dolor desaparecerá. Puede que te llegue a gustar como a tu abuela.

Aunque no te lo debiera decir de lo diré para tranquilizarte: tu abuela se negó en las primeras noches después de la boda a la penetración por detrás porque tenia miedo del dolor. Sin embargo la convencí y con mucha paciencia y suavidad no le hice daño ni siquiera la primera vez. Después de esta primera vez fue una practica habitual en nuestro matrimonio. En ese momento me decidí. Si “picaba” estaría ya bajo mi poder y la posibilidad que me desheredara desaparecería del todo. Baje los ojos, como si tuviera vergüenza y le dije:

- Abuelo, seguro que eres todo un experto. Me pregunto si… no me podrías “preparar” tu. Mi novio es muy bruto. Seguro que se precipitara y me hará mucho daño.

Clavo sus ojos en el suelo. Parecía trastornado. En su interior sin duda había una lucha entre la plena conciencia de deslizarse por una pendiente peligrosa y su afán por satisfacer un deseo oculto. Finalmente me dijo:

- Tres días antes de que tu dejes a tu novio penetrarte analmente me avisas.

Asentí con la cabeza sin decir palabra. El plan estaba a punto de entrar en su fase final. Realmente era virgen por detrás y no tenia ninguna intención de que mi novio me desvirgase por allí. Espere unos días. El miércoles por la tarde le comente que saldría a cenar el sábado por la noche con mi novio. Añadí que tenia intención de ofrecerle mi virginidad anal esa noche. El me contesto:

- Marta, si te parece bien podemos empezar la preparación mañana por la mañana. Hazte idea que las próximas tres mañanas las pasaras estirada en la cama mientras tu abuelo te enseña a relajar el esfínter y te dilata el recto. Cuando empecemos la preparación debes tener el recto vació. A que hora evacuas tu?.

- Después del desayuno – le dije.

- Bien. Cuando hayas evacuado después de desayunar lávate bien en el bidet. Luego ven a mi habitación.

Me costo mucho dormirme. Tuve que ponerme el despertador para evitar levantarme demasiado tarde. Desayune como siempre cereales y un café, inmediatamente después de haber tomado el café sentí la necesidad de evacuar. Fui al lavabo y al acabar me lave en el bidet como me había dicho mi abuelo. Fui a la habitación del abuelo en bragas. Me había quitado los sostenes y solo llevaba encima una camiseta. Llame a la puerta de su habitación y entre sin esperar respuesta. Mi abuelo había hecho su cama y estaba en pijama sentado en una silla leyendo. Me dijo que me sentase en la cama y me pregunto si estaba nerviosa. Le dije que un poco. El me contesto que estuviera tranquila que teníamos todo el tiempo del mundo. A continuación me pidió que me levantara de la cama y se acerco a mí. Mi hico girar quedando de espaldas a el. Sin mediar palabra me quito las finas braguitas azules que llevaba.

La visión de mi culo desnudo le provoco una erección tremenda. Me cogió de la mano tiernamente y me pidió que me estirase en la cama. Me hizo un suave masaje en los pies sin tocarme el culo. Finalmente oí como si abriese un pote de algo (no podía ver lo que hacia ya que mi campo de visión se limitaba a la cabecera de la cama) y sentí como su dedo frió y resbaladizo (se había untado lubricante en los dedos) tocaba suavemente mi ano. Empezó un masaje suave sin intentar meter los dedos. Solo al cabo de unos minutos metió la punta de un dedo (no podía ver cual). Repitió la operación varias veces (masaje en el borde del ano y introducción de la punta) hasta que me relajo completamente el esfínter. Note por primera vez como una presión progresiva en la pared del recto cuando metió poco a poco medio dedo. Lo saco rápidamente y repitió la operación. Esta vez, sin embargo note como lo introducía lentamente todo. Ahora ya no notaba solo una presión sino verdadero dolor. Oyó mi quejido pero no lo saco.

Poco a poco me fui acostumbrando al dedo insertado casi totalmente. El dolor dejo paso a un escozor que fue cediendo poco a poco. Gire la cabeza para ver a mi abuelo. Tenia la cara roja y su pene estaba a punto de reventar el pijama. Cuando cruzamos las miradas, el saco el dedo y me pidió que me quitase la camiseta y me pusiera de lado. El se acostó a mi lado. Podía notar su aliento en mi nuca. Me susurro:

- Así de lado estas mas relajada.

Puso su mano en mi hombro, luego lo bajo hasta el vientre. De pronto note como dos dedos suyos presionaban el ano. Note como una presión muy fuerte y sentí como mi esfínter se daba por vencido. Me metió la mitad de los dedos. A pesar del dolor estaba increíblemente excitada. Oí otro susurro:

- Cariño, por hoy se ha acabado.

Cuando me incorpore me di cuenta de la enorme erección que presentaba mi abuelo. Su pene parecía que iba a romper el pantalón corto de su pijama. No pude “ofrecerle” nada por que se fue rápidamente al lavabo a masturbarse.

A la siguiente mañana mi abuelo repitió las mismas “maniobras ” para preparar mi culo. El tercer día cuando llegue a su habitación me hizo sentar en la cama y me dijo que seria conveniente llegar a una practica que correspondía a la fase superior de la preparación y que antecede ya a la penetración del pene. Me explico que me introduciría un consolador sin utilizar el vibrador. Puse cara de preocupada y abrace a mi abuelo. Presione mis pechos contra su torso desnudo (solo llevaba puesto un pantalón corto de pijama) lo justo para que notase mis pezones endurecidos bajo mi fina camiseta. A continuación me baje las bragas y en vez de estirarme en la cama me arrodille en el suelo. Cuando me puse en la posición llamada del “perro”, mi abuelo no tardo en ponerse vaselina en la mano e introducir dos dedos en mi recto. Los tuvo dentro apenas unos segundos. Después de sacarlos estuve tentada de mirar atrás para ver el tamaño del vibrador. Finalmente decidí que era mejor esperar su embestida sin verlo.

Pronto note la punta fría en mi ano. Cuando percibí la presión en el esfínter adelante un poco las rodillas en un movimiento reflejo. Mi abuelo me cogió suavemente con una de sus manos un muslo y me pidió que no me moviera. De pronto presiono con poca fuerza pero de manera constante hasta que tuve todo el aparato en mi recto. Sentí un fuerte escozor y la sensación de que el plástico iba a romper mi intestino. Cuando el escozor remitió pedí a mi abuelo que lo moviese. Poco a poco fue moviéndolo simulando un polvo anal. Antes de llegar a correrme le pedí a mi abuelo que lo sacara. Cuando me libero de esa tranca simule un pudor que sin duda era ridículo en esas circunstancias y corrí a ponerme las bragas. Fui a abrazar a mi abuelo que estaba de pie delante de mí. Note su pene, que estaba punto de romper el pantalón del pijama, contra mi estomago. Sin dejar de abrazarle le dije:

- Gracias abuelo. Estoy en deuda contigo, pídeme lo que quieras.

- Marta, con que me alivies es suficiente. Llevo tres días con erección permanente.

Le baje el pantalón y después de ensalivarme la mano, le cogí el pene. Mi otra mano le tocaba un hombro y nuestros cuerpos se tocaban. Después de un par de lentas meneadas pare de masturbarle y me quite la camiseta. Sus ojos primero y luego su boca se precipitaron sobre mis pechos. Mientras lamía pechos, sus manos se deslizaron hacia mi culo. Cuando ya estaba totalmente fuera de si me aparte y me puse de espaldas a el. Lentamente me quite las bragas y me arrodille encima la cama. No tuvo tiempo de dudar. Su instinto largamente reprimido venció. Cuando sentí su pene traspasar el esfínter sabia que había ganado.

Desde ese día mi abuelo y yo nos convertimos en amantes. Desde entonces lo tengo a mi merced.

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Regalo de mi novia y mio para vosotros pajilleros. Podéis ver como mi putita me la chupa durante un rato hasta que decidimos tener sexo brutal. La guarrilla, me hace unas mamadas brutales. Siempre se limpia la boca despues de chuparmela pero le gussta tragar leche y recibir mi cipote en su conejo.

follando pollas paredEsta zorra es mas puta que la gallinas. Se mete en un baño a mear y de un agujero de la pared le sale un pollón negro. La muy puta, no se lo piensa dos veces y se desnuda intentando meterse ese pollón negro en el ojete. Podéis ver como a la puta le gusta perforarse y tiene las tetas y el coño con piercings.


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trozo de pelicula pornoHemos pillado un trozo de una película porno, donde una morena da unas mamadas brutales al protagonista. La zorra chupa y succiona hasta hacer que el tio se derrame en sus tetazas, las cuales son enormes y dan ganas de estrujarlas y mamarlas. La muy zorrita no duda en terminar tragando leche con las gotitas que han quedado en la puntita del prota. El capullo desconcentrado con semejante mamada recibe un disparo de su archienemigo… el cual queda con la zorrita…

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